lunes, 30 de noviembre de 2020

REDHIL-PAZ condena atentado contra defensor de la tierra y el territorio en Santa Bárbara


Defensores en Línea

Por Riccy Ponce 

La Red de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos Indígenas Lencas de La Paz (REDHIL-PAZ), condena el atentado contra el Secretario Regional en Santa Bárbara de la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), Neptalí Ventura Orellana, luego de dar acompañamiento a un grupo de campesino que se encuentra en recuperación de tierra en los altos de Pinalejo en ese departamento del occidente del país.

Lamentable lo que pasa con los compañeros que son líderes, son personas perseguidas por los terratenientes, ellos como defensores en las comunidades son como un caliche en el zapato para el gobierno, y es por eso que recibimos esos atentados, pero igual, nosotros siempre exigimos justicia, que esto no queden impune, expresó Nulman Maradiaga.

Félix González añadió que “nosotros como campesinos organizados siempre tenemos esas represiones, si, el compañero de Santa Bárbara fue amenazado por algunas personas que no son afín a nuestras luchas, para nosotros es preocupante porque no solo allá, sino que aquí también, algunos compañeros están amenazados por algunas personas que no son afín a las organizaciones y por eso nos andan siempre molestando diario”.

Por su parte, Albertina García expresó que la crisis que hay en el país de derecho es bastante complicado, a cualquier persona se agrede, está muriendo mucha gente y todos los casos se están quedando en la impunidad; es muy delicado estar en este campo de defensoría porque tenemos un gobierno muy totalitario, no quiere que el pueblo reclame”.

“Realmente nosotros ya lo vemos como normales estos ataques, cada atentado contra cada compañeros y compañeras. Vivimos en un estado fallido, en un estado que no tenemos derecho y que no le interesa el bienestar de los defensores y las defensoras, cualquiera que se oponga utilizan la forma para lograr su objetivo, de hecho, esa es la forma de amedrentar y a los defensores, agregó Donatila Girón.

Asimismo dijo que “vamos en contra de todas estas cosas, de hecho lo van a seguir haciendo y no solo con él, sino que con otras personas, lamentamos que no tengamos justica en Honduras y que se ponga en riesgo, a pesar de lo que se ha dicho y lo que hemos hecho, y hasta este momento vemos como que no les interesa, como que la vida del ser humano no es lo más importante, aunque lo diga la Constitución y aunque  lo diga cualquiera, para ellos es importante los bienes, los recursos y el negocio, más que la vida de la persona”.

Los defensores de la tierra y el territorio enfrentan grades riesgos en el país, ya que constantemente son víctimas de criminalización, amenazas y muerte, por entrar en proceso de recuperación de tierras para el sustento de sus familias.

La CNTC en un comunicado donde denunció lo ocurrido con el defensor, hace un llamado a los organismos nacionales e internacionales de DDHH, ya que la problemática en el país de los defensores de la tierra y el territorio es dramática, donde los terratenientes y sus sicarios atemorizan a nuestros compañeros de lucha de esta manera.


La responsabilidad de Max González ante la respuesta y prevención de los desastres provocados por los huracanes ETA e IOTA


Radio Progreso

Por Joaquín A. Mejía Rivera *

Lo que dice la ley

El artículo 5 de la Ley de Contingencias Nacional establece que la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) tiene por objetivo fundamental la adopción de políticas y medidas orientadas a atender a la población afectada por fenómenos naturales, rehabilitar y reconstruir las áreas dañadas, y desarrollar diferentes actividades a fin de prevenir las consecuencias negativas de tales fenómenos en las zonas de mayor incidencia.

Según el artículo 7, para cumplir con su objetivo COPECO debe (a) organizar y dirigir las acciones necesarias en casos de emergencia y desastres, (b) adoptar medidas preventivas con el fin de contar con los recursos y mecanismos apropiados para afrontar esas situaciones; y (c) integrar y coordinar las comisiones y grupos de trabajo que se consideren apropiados para atender en forma eficiente las necesidades de emergencia.

Por su parte, el artículo 8 establece que el Comisionado Nacional de COPECO, que tiene rango de Secretario de Estado, será nombrado por el presidente de la República y tiene como atribución organizar y coordinar las acciones, y trabajos de todos los organismos públicos y privados para las labores de prevención, planeamiento, salvamento y rehabilitación de las zonas afectadas por una emergencia.

A la luz de estos artículos, queda muy claro que el responsable directo, tanto a nivel institucional como personal, de la gestión de la emergencia y calamidad provocada por los huracanes Eta e Iota, es el señor Max González, ministro de COPECO desde el 21 de octubre de 2020. ¿Por qué es importante tener claridad sobre ello? Por dos razones: primero, porque los efectos de estos fenómenos naturales pudieron reducirse en términos de pérdidas de vidas humanas y de bienes materiales.

Segundo, porque el Estado de Honduras tiene la obligación de asegurar la protección de las víctimas en estos casos y, en consecuencia, es el actor clave, tanto en la prevención como en la respuesta a los desastres naturales. Una de las formas en que el Estado cumple con dicha obligación es mediante el establecimiento de mecanismos de prevención y respuesta, como COPECO, que debe activarse oportunamente.

En este sentido, el Estado de Honduras tiene una obligación amplia de proteger los derechos humanos de las personas dentro de su territorio y de ella derivan algunas funciones operacionales importantes en casos de desastres como los provocados por los huracanes Eta e Iota.

Se incumplió con el deber de alertar y dar opciones de evacuación a la población

Una función que el Estado, a través de COPECO, debe realizar es declarar un estado de alerta y emergencia de acuerdo con el artículo 7 literal c) de la Ley de Contingencias Nacional.

El objetivo de esta acción es activar mecanismos de ayuda y apoyo logístico interno y externo para preparar la asistencia a las víctimas. Como lo plantea la Resolución 46/182 de la Asamblea General de la ONU, el Estado afectado tiene la responsabilidad primordial y principal de asegurar la ayuda a las víctimas de los desastres y ocuparse de ellas.

Con el huracán Eta, COPECO ni siquiera declaró un estado de alerta oportunamente, provocando pérdidas humanas y materiales que pudieron haberse evitado o minimizado, y con el huracán Iota, solamente se limitó a pedir a la población que evacúen las zonas de riesgo donde viven sin ofrecerles medios, lugares y condiciones dignas para realizarlo.

El Estado ha dejado prácticamente a su suerte a la mayoría de las personas afectadas por los huracanes, incumpliendo con su deber de protegerles mediante la garantía del derecho a la vida, el derecho a la alimentación, el derecho a la salud, el derecho al agua potable, el derecho a la vivienda y el derecho a no ser discriminado, considerando la politización de la asistencia humanitaria oficial.

Como lo señala el Instituto de Derecho Internacional en su Resolución 1497 del 1 de agosto de 2003, “dejar a las víctimas de un desastre sin asistencia humanitaria constituye una amenaza para la vida humana y un atentado contra la dignidad humana, y, por tanto, una violación de los derechos humanos fundamentales”.

En consecuencia, en ambos fenómenos naturales el Estado ha incumplido su obligación de proteger a las personas debido a la grave omisión y acción tardía de una persona concreta con responsabilidades públicas como ministro de COPECO: el señor Max González.

Se incumplió con la obligación de prevenir de forma diligente

Los Principios Rectores del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 establecen que el Estado es responsable de implementar las medidas para la reducción del riesgo de desastres con el fin de lograr que el impacto de los fenómenos naturales sea lo menos grave posible en la población, sus bienes y sus territorios, y de esta forma reducir el riesgo de pérdidas humanas y materiales.

Para ello, el Estado está obligado a actuar con la debida diligencia para minimizar los riesgos mediante la adopción de todas las medidas necesarias y apropiadas; no obstante, como lo denuncia Juan Mejía – Ingeniero Especialista en Manejo y Gestión de Catástrofes Naturales de Orden Hidrológico- en una entrevista con Radio Progreso, el Estado de Honduras “salvó las represas de los ricos a costa de matar a toda la gente y destruir los bienes de toda la gente que se encuentra en la cuenca baja del río Chamelecón y el Ulúa en el Valle de Sula, en el Valle de Leán y en el Valle del Aguán”.

Sin duda alguna, la protección del derecho a la vida es fundamental porque sin él el resto de derechos no tienen sentido, como lo señala la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Por ello, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la sentencia del caso Budayeva y otros Vs. Rusia (2008), consideró que se había violado dicho derecho a quienes murieron como consecuencia de un deslizamiento de tierras porque las autoridades, pese a conocer de los riesgos inminentes de esa zona, no tomaron las medidas necesarias para proteger la vida y la propiedad de las víctimas.

El tribunal regional estableció que los Estados tienen cuatro deberes esenciales frente al derecho a la vida en relación con los desastres naturales: 1. Aprobar normas y políticas sobre gestión de los desastres naturales; 2. Adoptar medidas necesarias para mantener una observación permanente de las zonas de riesgo; 3. informar adecuada y oportunamente a la población sobre los posibles riesgos; y 4. evacuar a las personas que pudieran resultar afectadas.

Desde el año 2016 Juan Orlando Hernández dio pruebas irrefutables de que tenía conocimiento de los graves riesgos que enfrenta la población ante la llegada de tormentas y huracanes, pero la actual gestión desastrosa de su régimen a través de COPECO prueban el incumplimiento de la obligación de proteger los derechos a la vida y a la propiedad en relación con la reducción de los riesgos provocados por los huracanes Eta e Iota. COPECO y las demás autoridades estatales están obligadas a adoptar todas las medidas para reducir el desastre que pueden provocar los fenómenos naturales con el fin de proteger la vida de las personas y sus bienes, pero por acción u omisión, no han cumplido con su deber, lo cual debe tener consecuencias jurídicas.

La responsabilidad por las muertes y las pérdidas materiales

En el marco de la obligación estatal de proteger a sus ciudadanos y ciudadanas antes, durante y después de los desastres naturales, iluminada por la citada sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, es claro que al no adoptar medidas adecuadas y oportunas que hubieran permitido prevenir o mitigar las consecuencias de los huracanes Eta e Iota, el Estado de Honduras es responsable de la violación de los derechos a la vida y a la propiedad con arreglo al Derecho Internacional.

El régimen de Juan Orlando Hernández a través de COPECO, liderado por Max González, no puede alegar desconocimiento de la situación de vulnerabilidad en que viven millones de personas; el huracán Mitch y las sucesivas tormentas tropicales han permitido identificar claramente las zonas de riesgo y sus causas, sin embargo, pese a disponer de los medios y recursos, no adoptó las medidas preventivas adecuadas como las que señala Juan Mejía en la citada entrevista.

Es preciso recordar nuevamente que el Estado no es un ente per se ni una simple ficción, sino que tiene nombres y apellidos, cuyas acciones y omisiones provocaron y evitaron mitigar las pérdidas humanas y materiales que hoy lamentamos. ¿El Ministerio Público del “Fiscal 5 Estrellas” se atreverá a iniciar una investigación contra las personas responsables de esta tragedia?

* Doctor en Derechos Humanos, ERIC-SJ


Seguiremos la lucha por el mundo que anheló Francisco Saravia


Defensores en Línea

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), a través de su coordinadora general Berta Oliva, expone su consternación ante la repentina e irreparable partida física de este mundo del compañero defensor de derechos humanos, Fabio Francisco Saravia Maradiaga, este lunes 23 de noviembre de 2020, en Tegucigalpa.

Con el compañero Francisco Saravia, compartimos en el espacio por la reivindicación de la patria, desde las luchas estudiantiles, populares y políticas en medio de la represión estatal que, hasta estos días se empecina con el pueblo hondureño, y hoy fallece como una víctima del sistema que poco o nada le interesa la salud del pueblo, al grado que su cuerpo estuvo por determinado tiempo frente a un centro de triaje para atender casos por la pandemia del COVID-19.

Como investigador del Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD) Francisco Sarabia expuso en diferentes ocasiones la forma de inversión económica del Estado, reflejando que la Deuda Externa era mayor a lo que se destinaba para atender el sector Educación y con menos presupuesto el sector Salud.


Gráfico fuente: CESPADGráfico fuente: CESPAD

Cabe señalar que el COVID-19 permanece desde hace 8 meses activo en el país, para lo que el régimen de Juan Orlando Hernández se ha agenciado más de 100 mil millones de lempiras, sin controlar la pandemia. Al contrario, los casos positivos y las víctimas mortales suman cada día. Por lo que el pueblo se pregunta ¿Dónde está el dinero?

Ante el deceso de Francisco Saravia, Berta Oliva expresó “La noticia me ha causado un impacto terrible porque Francisco ha generado mucho conocimiento a título personal y académico”.

Francisco Sarabia fue un hombre con una claridad y objetividad impresionante, pero, sobre todo, con una humildad. Un ser extraordinario fuera de lo común afirmó la defensora.

“Nunca detecté egoísmos ni aires de grandeza en él. Siempre estaba sonriente, era atento, comprometido y técnicamente capaz. Su mirada iba más allá de lo podemos imaginar”.

Afirmó que, gente como Francisco es de la que deja vacíos, pero también deja profundos saberes, y no se le puede llamar muerto. El economista y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), se fue quizá en este momento tan complicado de la historia nacional, y pudo ser lo mejor.

“Siempre he creído que la muerte es vida, para mí, él ha trascendido a otra vida donde tendrá paz, reencuentro, momento para ver y analizar todo lo que hizo y todo lo que no le permitieron hacer, pero creo que Francisco siempre seguirá haciendo desde donde esté”, concluyó Berta Oliva.

El compañero y amigo Fabio Francisco Saravia Maradiaga, formó parte de la familia del Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD), era llamado Paquito Saravia, y fue uno de los co-fundadores de dicha organización social.

Será recordado como un hombre comprometido de siempre con las luchas por la transformación social de Honduras, de muy joven en los ochenta en las luchas estudiantiles contra la ocupación extranjera y soberanía nacional, en los noventa en la formulación y seguimiento desde INTER FOROS (espacio de la sociedad civil) del plan de reconstrucción y transformación ante la tragedia del Mitch, en los dos mil con el gobierno del Poder Ciudadano apostando a un cambio de rumbo del país, detalló CESPAD.

Jovial, ameno, profesional serio, comprometido y consciente de la realidad de nuestro país, Francisco dejará una huella imborrable dentro de los corazones de sus hermanos y hermanas del CESPAD, de la sociedad civil y los movimientos sociales.

Mientras que la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAH, lamentó la irreparable pérdida de un docente muy comprometido y profesional; así mismo, sus alumnos y ex alumnos no podían creer que el Lic. Francisco suma a las víctimas por COVID- 19, y por eso es que hoy no apareció en el aula virtual de clases.

Muchos sentirán su desaparición física, en especial los de la Fuerza Universitaria Revolucionaria FUR de los años 80, escribió Mirna Urquía en su perfil de la red social facebook.

Por su parte, Marlon Portillo, escribió: En esos años poníamos en práctica la Educación Popular, la Comunicación Popular y la organización Popular. Asimismo, realizábamos un socio drama, casi como una obra del teatro del oprimido. Donde nuestro querido Paquito nos elevaba el análisis de contexto y estructura socioeconómica de la sociedad hondureña ya ocupado en la época de los 80. Esas prácticas tan efectivas en nuestra planificación estratégica no hubiesen sido tan efectivas, acertadas y entretenidas y auténticas sin la sabiduría y el escrutinio, entre la coherencia, la teoría y la práctica que siempre propuso y practicó Francisco. Siempre fue, a mi manera de ver, una brújula en la formación política y organización popular.

Honduras pierde una de sus mejores mentes y corazones realmente patrióticos y en constante lucha por la verdadera emancipación del pueblo hondureño.

En su honor, continuaremos contribuyendo en la lucha, sin cuartel por la emancipación de los pueblos en muchas de las trincheras y batallas de todo el mundo.

Desde el COFADEH confiamos que el compañero Francisco Saravia trasciende en la eternidad y que su espíritu de lucha por un mundo mejor nos acompañará. Abrazamos espiritualmente a sus hijas y familia CESPAD, ante la imposibilidad de acompañarlos de manera presencial. Y Seguiremos celebrando su vida, como su natalicio este 24 de noviembre, porque las personas como él, no mueren.


El gobierno debe vigilar que no suban los precios durante la emergencia


Radio Progreso

Los negocios a nivel nacional aprovechan las emergencias para aumentar precios, tanto de productos alimenticios como de artículos de utilidad para resolver necesidades básicas en tiempos de inundaciones y derrumbes, aseguran consumidores.

Hace dos semanas a nivel de redes sociales, la comercial La Mundial se posicionó nuevamente en el ojo del huracán al aumentar los precios de colchonetas y por ende los usuarios sampedranos plasmaron la denuncia, situación que desde el punto de vista de las asociaciones de consumidores debe servir de punto de partida para que el Gobierno haga operativos de vigilancia permanente.

El Gobierno anunció a través de un acuerdo ministerial, que la Secretaría de Desarrollo Económico fijó 29 productos de la canasta básica, con el objetivo de evitar especulación y acaparamiento por las grandes distribuidoras alimenticias.

Para el dirigente de la Asociación para la Defensa de la Canasta Básica de Honduras (ADECABAH), Adalid Irías, la medida es importante para los intereses de la población, pero dejó claro que la decisión solo será funcional si el Gobierno realiza operativos de vigilancia constante.

Para Irías es necesario que no se repitan errores del pasado, en el que se han fijado precios, pero por la falta de vigilancia en este caso de la Fiscalía de Protección al consumidor, no se ha respetado la medida.

“Las regulaciones no son suficientes, se debe asegurar el fiel cumplimiento de las mismas, mediante operativos y así sancionar a los que incumplan este mandato”, recalcó Irías.

Por ejemplo, la libra del tajo de res se fijó a 85 lempiras como máximo, la costilla de res a 57, de cerdo 54, pollo sin menudos a 29, el pescado blanco a 35, la leche en polvo a 88, leche fluida a 24, la mantequilla de crema a 43, el huevo mediano a 90.

Entre tanto, los precios de verduras quedaron establecidos de la siguiente forma: la cebolla amarilla a 20, tomate pera a 12 la libra, papas a 15, yuca a 8, repollo a 5.50, plátano maduro a 8, naranja dulce a 3, el banano maduro a 2.50 cada uno y el frijol rojo a granel 17 la libra.

Finalmente, los espaguetis a 7.50, azúcar blanca a 10.60, café molido a 47, salsa de tomate a 28, aceite vegetal a 28.50, manteca vegetal a 17, salsa de mesa a 3, tortilla de maíz a 1.44 y el pan molde a 40 lempiras.

Con respecto a los operativos de vigilancia Adalid Irías sugirió: “es pertinente hacerlo antes que ocurran abusos en contra de los consumidores, complementario a estos acuerdos deben establecerse los mecanismos de vigilancia para asegurar su cumplimiento”.


La democracia en América


Rebelión

Por Juan J. Paz-y-Miño Cepeda 

A pesar de los datos económicos y sociales, la democracia en los EE.UU. sigue considerándose como un patrimonio histórico.

En 1831 el francés Alexis de Tocqueville (1805-1859), junto con Gustave de Beaumont, fue enviado a los Estados Unidos de América, para informarse sobre el sistema penitenciario, que despertaba enorme interés. Tras nueve meses de recorrer el país, Tocqueville escribió Del sistema penitenciario de los Estados Unidos y de su aplicación en Francia (1832), que mereció el Premio Montyón, de la Academia Francesa; pero luego publicó el primer tomo de una voluminosa obra titulada La Democracia en América (1835), cuyo segundo tomo apareció cinco años más tarde (https://bit.ly/3kSn6Gj). 

El éxito de La Democracia en América fue inmediato, además de haber sido premiado con 8.000 francos por la Academia Francesa. Se transformó en un “best-seller” entre políticos y estudiosos, porque descubrió para el mundo europeo de la época un régimen republicano y presidencialista, con un tipo de “democracia” inédita. De hecho, Tocqueville inicia la obra señalando: “De las novedades que durante mi estancia en los Estados Unidos atrajeron mi atención, ninguna sobresale tanto entre mis recuerdos como la igualdad de clase, común a todos los ciudadanos. Descubrí allí sin trabajo la influencia provechosa que ejerce este hecho primordial en la sociedad. Él da al espíritu del pueblo una determinada dirección y cierto curso a las leyes; a los gobiernos máximos nuevas en que inspirarse, y particulares hábitos á los gobernados”. 

La obra de Tocqueville ha pasado hasta el siglo XXI como un clásico de las ciencias sociales para la comprensión de las relaciones entre Estado y sociedad civil, sobre el valor de las libertades y la democracia, sobre el sentido de la “igualdad de clases” a la que alude su autor. Hay centenares de estudios sobre el tema. Esquematizando en algo las ideas, Tocqueville se refiere al tipo de “democracia” que encontró no solo en la institucionalidad y las leyes, sino, ante todo, en la “asociatividad” de los ciudadanos, para crear comunidades de base igualitarias, que garantizan su “libertad”. Desde luego, son conceptos con sentido propio del autor, porque Tocqueville encuentra, al mismo tiempo, sus límites en el dominio de las elites o en la existencia de la esclavitud. Pero advierte la tendencia a la “democratización” general, que la interpreta posible y deseable también para Europa: “Una gran revolución democrática se realiza entre nosotros”. 

Si Tocqueville habría visitado la América Latina naciente de aquellos tiempos, sin duda habría tenido que escribir sobre la ausencia de toda democracia y el estrangulamiento de las libertades, a consecuencia del despegue de regímenes con dominación oligárquica y exclusión social. En 1831 gobernaba en Ecuador el general Juan José Flores, vinculado al conservadorismo de los hacendados serranos. Pero actuaba también un político de enorme formación intelectual: el millonario guayaquileño Vicente Rocafuerte (1783-1847), quien sería presidente del país entre 1835-1839. Por haber estudiado en Europa y haber vivido varios años en los EE.UU., forjó una conciencia más adelantada que el común de sus connacionales, de modo que fue el primer mandatario ecuatoriano en preocuparse por el fortalecimiento del Estado y de la institucionalidad, la construcción de caminos y otras obras públicas (único presidente en la historia que puso su propio dinero para financiar algunas obras), el desarrollo de la educación, la implantación del laicismo (no lo logró), el crecimiento económico y la sujeción de los intereses privados al interés nacional, debiendo emplear una férrea autoridad para imponer la ley. Por cierto, Rocafuerte también escribió un folleto titulado “Ensayo sobre el nuevo sistema de cárceles” (1830), en el que destacó el sistema penitenciario estadounidense, que admiraba tanto como a ese país. 

A casi dos siglos de aquella época, la democracia en los EE.UU. sin duda cuenta con otro tipo de estudios, tanto como la que se ha cultivado en América Latina y, desde luego, en Ecuador. La igualdad ya no es el rasgo característico de la gran nación otrora admirada en Europa y en el propio continente. La obra Capitalismo Progresista (2020), de Joseph E. Stiglitz resulta demoledora, pues verifica que el crecimiento del PIB del país no acompañó necesariamente al mejoramiento social y que se alteró desde 1980: la economía se ralentizó, el nivel de vida decayó, la desigualdad se volvió creciente, incluyendo las desigualdades de raza, condición étnica, género y oportunidades, la desigualdad en sanidad y, desde luego, en riqueza, pues el 1% de la cima dispone de más del 40% de la riqueza total del país. 

El panorama en América Latina es aún más desalentador, según todos los estudios sobre el tema realizados por CEPAL, FMI, BM o PNUD. En Ecuador, si bien la tendencia hacia una mayor equidad se estancó desde 2014, ha recuperado el camino de la concentración acelerada de la riqueza desde 2017, con la reimplantación del modelo empresarial de desarrollo, y se agravó radicalmente desde 2020 bajo la pandemia del coronavirus, que privilegió supuestas políticas de “empleo”, pero a costa de los derechos laborales. Las condiciones de vida y de trabajo en el país se deterioraron como nunca antes, conforme puede seguirse en los distintos estudios que realiza la Unidad de Análisis y Estudios de Coyuntura del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Central del Ecuador (https://bit.ly/2UMM8Md), así como en los diversos informes internacionales de las mismas entidades antes citadas. Y a la economía acompañó el descalabro inevitable de la democracia.

Stiglitz comprobó que el ritmo de las desigualdades en los EE.UU. es fruto de la confianza desmedida en los supuestos del mercado libre. Cuestiona severamente la conducción presidencial de Donald Trump, demostrando los niveles aún mayores de concentración de la riqueza a los que se llegó durante este gobierno. Pero lo mismo que dice Stiglitz es posible encontrar en América Latina, región en la cual las ideas del “neoliberalismo” se ajustaron bien a los intereses y visiones de empresarios conservadores, atrasados y rentistas, que son responsables, junto a los gobiernos que los han representado, del derrumbe de las condiciones de vida y de trabajo en la mayoría de los países.

A pesar de los datos económicos y sociales, la democracia en los EE.UU. sigue considerándose como un patrimonio histórico. Este rasgo, que es una especie de herencia ideológica de la valoración que realizara Tocqueville, se advierte de inmediato en A Promised Land (hay traducción al español), el reciente libro de Barack Obama, presidente de los EE.UU. entre 2009 y 2017. Se trata del primer tomo de sus memorias (1.129 páginas), que resulta importante para entender la historia inmediata de la potencia americana, escrito como un relato enganchador para quien lo sigue. Allí se inserta la idea de que la democracia, la libertad y la igualdad constituyen la esencia del sistema norteamericano. En ese marco, la “era Trump”, como lo ha destacado el mismo Obama en diversas entrevistas a propósito de su libro (por ejemplo, la que publicó “El País”: https://bit.ly/3ft3Ga5), evidentemente ha representado una especie de “ruptura” con la tradición histórica. Y ha resultado inédita su intemperante posición en torno a los resultados electorales, pues Trump proclamó, como si lo hubiera aprendido de algún otro político latinoamericano, que se había producido un escandaloso “fraude” en su contra.

Lo insólito es que el gran fraude, según Rudy Guliani (exalcalde de New York y abogado de campaña de Trump) y Sydney Powell (otra abogada), habría sido orquestado desde Cuba, con máquinas de Venezuela y Hugo Chávez de por medio (https://bit.ly/35PTGEj). Esto demuestra no solo que América Latina tiene particular importancia estratégica para los EE.UU., sino que la diplomacia Trump siempre ha estado muy clara que en la región resultan “enemigos” los gobiernos que no se alinean con sus políticas. 

En América Latina, en cambio, el fantasma de Venezuela y de Cuba no llama la atención, porque lo han usado las derechas políticas y económicas cada vez que quieren evitar o paralizar caminos sociales que corten el poder que ha estado bajo su hegemonía. De modo que, aunque en los propios EEUU esa acusación suena ridícula y en el mundo ha provocado burlas, en nuestra región resulta convincente para quienes quieren defender un tipo de “democracia” puesta al servicio de las elites conservadoras. 

Historia y Presente – blog: www.historiaypresente.com


El muralismo como herramienta de lucha colectiva y feminista


Tiempo Argentino

Por Lina Castellanos 

Su origen latinoamericano, indigenista y político lo diferencia de otras artes en el mundo de la pintura. El uso estético del espacio público: otra disputa de las mujeres.

El muralismo es una de las pocas técnicas artísticas reconocidas como de “origen latinoamericano” e incluso “indigenista”. Tal vez por esto, también para algunxs teóricxs del arte, dentro de la definición de muralismo, el factor colectivo en su proceso de realización es también algo definitivo, no solo por las grandes dimensiones que implica la técnica, sino porque en la búsqueda de una definición de identidad nacional, lo colectivo resulta también decisivo.

Por otra parte, el uso del espacio público, de los muros y las calles como lienzo propone un intercambio evidente entre la obra, quienes la realizan, el lugar en que se sitúa y las personas que habitan ese lugar. El mural es entonces un lugar de diálogo entre todos los actores que se involucran en el proceso.

Diálogo que a aquellos primeros muralistas mexicanos les resultaba necesario sacar al espacio público, para abrir la acción creativa y subvertir la relación cerrada entre artista y caballete en el espacio privado. Este diálogo también está embebido con nociones sociales y políticas, que al parecer de los muralistas mexicanos no estaban siendo tenidas en cuenta por las vanguardias artísticas europeas propias del siglo XX.

Con todas estas connotaciones de identidad, de comunidad, de lo político en el arte, entre otras, el muralismo se convierte en uno de los movimientos artísticos latinoamericanos más importantes y vigentes. Como toda herramienta artística, ha tenido diferentes formas de interpretación y apropiación a lo largo de la historia y de los lugares a los que ha llegado. Desde la teoría artística contemporánea, se ha pedido una distinción para las expresiones pictóricas y gráficas que suceden en el espacio público pero que no necesariamente están respondiendo a estos ideales políticos y estéticos que acompañan al muralismo. Y es de esta manera que el término street art o arte urbano aparece con mayor fuerza en el siglo XXI, intentando definir otras formas de expresión.

Así como el arte ha generado discursos políticos y estéticos sobre las nociones de espacio público, diferentes movimientos políticos también lo han hecho. El feminismo ha desarrollado diversas teorías acerca de cómo vivimos y nos relacionamos con el espacio público en relación a nuestro género, exponiendo la dicotomía que el patriarcado ha instalado entre el espacio público y el espacio privado, y cómo el primero parece ser un ámbito que está reservado para los varones, mientras el universo de lo privado, un lugar que compete a la mujer.

El muralismo no es la excepción a miles de rubros en los que la desigualdad de género se refleja en las cifras de participación, de remuneración económica o de asignación de proyectos y muros. Cuenta con las desigualdades propias del mundo laboral al que las mujeres nos enfrentamos, y además tiene las connotaciones patriarcales de la mujer y su relación con el espacio público.

Se asume que no hay mujeres muralistas, ya que “no es una profesión de mujeres”, al ser un oficio y una técnica relacionados con el trabajo de máquinas como grúas, el trabajo con el cuerpo en andamios, escaleras y demás estructuras de construcción que se suelen utilizar para realizar los murales. Esta excusa solo denota la mediocridad de lxs productorxs y curadorxs encargadxs de trabajar con muralistas. AMMURA (Agrupación de Mujeres Muralistas de Argentina) registra actualmente más de 300 participantes activas alrededor de toda la Argentina. Asimismo, desde esta organización se ha intentado por primera vez poner en números y datos la desigualdad de género que ya se palpaba por parte de las mujeres muralistas, pero los datos fueron aún más alarmantes de lo esperado.

Según las investigaciones de AMMURA realizadas en 2018, la mayoría de los murales en la Argentina es realizada por varones. 



......

Ciertos conceptos como “libertad de tránsito”, “confinamiento”, “restricción de movilidad”, entre otros, abundan en las discusiones actuales de este contexto pandémico y, por otra parte, la alarma desde algunos sectores de la ciudadanía parece no reconocer que han sido conceptos a los que las mujeres, de una u otra forma, hemos sido sometidas en nuestra relación con el espacio público desde hace siglos.

Desde el patriarcado se nos ha propuesto a las mujeres que la manera de relacionarnos con el espacio público es transitándolo, pero no habitándolo, mucho menos interviniéndolo con nuestro trabajo. Y de esta misma manera, la condena a no cumplir estas reglas puede incluso justificar que se atente contra nuestros derechos. Una forma de entender el espacio público que hoy parece generalizada para toda la ciudadanía.

Actualmente, se justifica el tránsito en el espacio público, especialmente si está acompañado del cuidado a familiares, niñxs y ancianxs. De lo contrario, es un tránsito que tiene que estar justificado con los deberes domésticos: hacer las compras en el supermercado, ir a la farmacia a comprar remedios, entre otros. La tercera razón que justifica nuestro tránsito es por supuesto, por razones de trabajo.

Si bien son distintos los frentes y herramientas que el feminismo ha presentado para poder romper estas construcciones patriarcales y acercarnos a las mujeres al espacio público de una manera política, actualmente, es necesario pensar qué herramientas seguimos teniendo a la mano y que además no comprometan la seguridad y salud de nuestras comunidades. El arte ofrece diferentes tipos de herramientas, que engloban connotaciones políticas que están a la mano de quienes quieran apropiarse de ellas. Estas herramientas pueden ser desde performances, happenings, land art, entre otras, o el muralismo.

El muralismo tiene una faceta multidimensional que puede contribuir no solo a la discusión política, sino también artística, además de físicamente ocupar el espacio que nos fue negado durante siglos. Hoy más que nunca es fundamental tomar en cuenta las distintas variables que nos trae el muralismo, idearlo con perspectiva feminista, colectiva y latinoamericana para así pensar un mundo en donde las mujeres también podamos ser parte de las calles, la creatividad y el desarrollo de la cultura.

La nota es parte de la alianza entre Tiempo y Economía Femini(s)ta, una organización aliada que trabaja para visibilizar la desigualdad de género a través de la elaboración de contenidos claros y de calidad.


Latinoamérica registra tres de cada diez muertes por coronavirus del planeta


Cuba Debate

América Latina contabiliza tres de cada diez muertes por coronavirus en el mundo, según los datos de la Universidad de Medicina Johns Hopkins, consultados el lunes 2 de noviembre.

A casi ocho meses de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogara el brote del coronavirus como una pandemia, se reportan 1.203.431 fallecimientos por COVID-19 en todo el mundo. De esta cifra, Latinoamérica registra 365.088 decesos; esto representa el 30,33 % del total de muertes ocurridas.

De las diez naciones con más víctimas fatales en el mundo por coronavirus, tres son latinoamericanas. Brasil es el país más afectado de la región, con 160.253 muertes. Le sigue México, con 91.895 decesos; y Perú, que acumula 34.476 fallecimientos.

Argentina es la cuarta nación latinoamericana con un mayor número de decesos ocurridos (31.140). Después se ubican Chile (14.302); Ecuador (12.684); Bolivia (8.731); Guatemala (3.738); Panamá (2.706); y Honduras (2.675).

Argentina recibirá 25 millones de dosis de la vacuna Sputnik-V

La vacuna utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes, Ad26 y Ad5, para una primera y una segunda inyección. Foto: Prensa Latina.

Argentina confirmó este lunes que recibirá 25 millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik-V contra el covid-19.

«El nivel de desarrollo de la vacuna es muy avanzado, están culminando la fase tres. Estarían en condiciones de darnos 10 millones de la primera vacuna y 10 millones de la segunda vacuna, es una vacuna entregada en dos dosis: la primera y después la segunda. Diez millones de cada una de estas dosis las podríamos tener en diciembre acá y en los primeros días de enero podríamos tener, según me dicen, 15 millones de dosis más. Y eso para nosotros es muy importante, porque nos permitiría vacunar a los sectores que están en riesgo en Argentina», dijo el presidente argentino, Alberto Fernández a la agencia Sputnik.

El titular del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), Kirill Dmitriev, confirmó la noticia en un mensaje oficial: «La vacuna Sputnik V para Argentina será producida por nuestros socios en India, Corea, China y por varios otros países que están preparando la producción de la vacuna rusa».

Dmítriev había anunciado a mediados de octubre que la medicina contra el coronavirus podría ser entregada a países de América Latina a partir del mes de diciembre.

«Creemos que en diciembre podremos comenzar a entregar [la Sputnik V] a América Latina. Produciremos decenas de millones de dosis de la vacuna en diciembre […] Comenzaremos suministros muy activos en enero «, declaró Kirill Dmítriev.

Medios locales reportaron este lunes que la viceministra de Salud, Carla Vizzotti, viajó a Moscú para recabar información y avanzar en el acuerdo que le permitirá al país suramericano acceder a la vacuna.

Los primeros ensayos clínicos de la Sputnik V, —registrada el 11 de agosto en pleno cumplimiento de las normas internacionales— comenzaron el 18 de junio y contaron con participación de 38 personas que fueron dadas de alta el 15 y el 20 de julio. Según los investigadores a cargo del proyecto, todos los voluntarios desarrollaron inmunidad contra el COVID-19.


sábado, 28 de noviembre de 2020

¿El caso Pacheco León se trató de un crimen selectivo, perpetrado por razones políticas?


Defensores en Linea

Por Marc Allas 

En el contexto de las elecciones generales de 2001 en Honduras, se produjo el 23 de noviembre, un crimen derivado de razones políticas y que fue cometido contra el candidato a diputado por el Partido Nacional y del departamento de Valle, Ángel Pacheco León.

Se señaló que en el crimen estuvieron involucrados dirigentes del partido Nacional y agentes del estado. Hubo una serie de irregularidades en el proceso judicial y el caso quedó en la impunidad, como sucede en Honduras con la mayoría de los asesinatos que se cometen.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte- IDH) conoció este caso y estableció sentencia el 15 de noviembre de 2017.  En dicha resolución, la Corte eximió al estado de Honduras de responsabilidad en la muerte violenta de Pacheco León.

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) y Abogados Sin Fronteras de Canadá (ASFC), actuaron como co-peticionarios y representantes de la víctima y sus familiares ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Los representantes de las víctimas solicitaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte –IDH) que ordenara reparar adecuadamente a las víctimas y sus familiares, como también exigieron la investigación, rehabilitación, medidas y garantías de satisfacción y no repetición.

Asimismo, el COFADEH abogó para se declarará al estado de Honduras, como responsable del derecho a la vida de la víctima y responsable por la violación respecto de sus derechos políticos.

Las dos últimas peticiones, como se explicó, no fueron consideradas en la sentencia dictada por el tribunal de justicia interamericano.

Es decir que los familiares de Ángel Pacheco León esperaron por casi 20 años, para obtener “un poco de justicia”, por el crimen que se perpetró contra su ser querido.

Tras ganar las elecciones primarias, Ángel Pacheco León tuvo presiones de las máximas autoridades del partido Nacional para que cediera su cargo a otro correligionario, pero él se negó rotundamente.

Y desarrolló una campaña exitosa en su departamento. Sin embargo, el 23 de noviembre de 2001, después de una larga jornada de reuniones políticas llegó a su casa ubicada en el municipio de Nacaome, alrededor de la medianoche. Le acompañaban sus hijos Jimy y Miguel Ángel, así como su guardaespaldas, Jorge Carbajal.

Jimy Pacheco, declaró que cuando él y su padre estaban ingresando al domicilio, su padre Ángel Pacheco León abrió la puerta de la residencia y entró. Jimy estaba ingresando a la casa cuando escuchó un ruido, se dio vuelta y vio a un hombre corriendo hacia ellos. Jimy corrió al interior y tiró la puerta, pero no se cerró porque impactó en el hombre.

El joven forcejeó para que el individuo no entrara, su padre se percató de la situación y le ayudó a cerrar la puerta, pero el desconocido introdujo la mano en la que llevaba un arma y disparó dos o tres tiros.

Ángel Pacheco León cayó al suelo y el hombre le siguió disparando. Luego el asesino apuntó a Jimy, pero el arma ya no tenía municiones. Segundos después, el victimario se dio a la fuga. Jimy salió y vio que el hombre se dirigió hacia un carro tipo pick up, color blanco, cabina sencilla.

Minutos después, los hijos y el guardaespaldas subieron al candidato a primer diputado por el partido Nacional en el departamento de Valle, a un automóvil y se dirigieron hacia el Hospital San Lorenzo. Al iniciar el trayecto vieron una patrulla y les indicaron a los policías que siguieran al automóvil del agresor. Ángel murió de las heridas de arma de fuego durante el trayecto hacia el hospital.

Las elecciones generales se realizaron el 25 de noviembre de 2001. La candidatura de Ángel Pacheco León obtuvo una cantidad de votos que prácticamente lograría su elección como diputado. Y de hecho, él ganó la diputación al Congreso Nacional.

Dado el fallecimiento de Pacheco León, correligionarios de su partido político exigieron que el sustituto fuera uno de sus hijos, su esposa o uno de sus hermanos. Fue así que las autoridades del partido Nacional decidieron que su hermano José Pacheco, lo sustituyera en el cargo para el período 2002-2006, tiempo para el cual fue elegido presidente de la República; Ricardo Maduro, candidato presidencial por el partido Nacional.

Con posterioridad a que José Pacheco asumiera como diputado, autoridades estatales recibieron información sobre actos intimidatorios y amenazas contra él. Las intimidaciones y las amenazas continuaron en contra de los familiares del fallecido. En su momento, José solicitó protección a la Secretaría de Seguridad, pero ésta, no se la proporcionó.

Sólo para citar un ejemplo, el 24 de abril de 2003, José Pacheco solicitó protección a la directora de la Policía Nacional Preventiva, Coralia Rivera Ramos, la cual fue denegada.

De acuerdo a las declaraciones de varios parientes y otras personas, Ángel Pacheco León fue objeto, previo a su muerte, de hostigamientos, agresiones verbales, amenazas y otros actos intimidatorios de distintas personas, entre éstas, integrantes de su propio partido, dados los conflictos internos que se produjeron al interior de dicho instituto político.

Testigos afirmaron que el día de su muerte, había dos patrullas de la Policía, estacionadas cerca de donde ocurrieron los hechos, y que los agentes policiales no detuvieron ni persiguieron al pick up blanco en el que se transportaron los victimarios, que se conducían a gran velocidad después de abandonar la escena del crimen.

Durante su comparecencia en la audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH), en el marco del 57 período extraordinario de sesiones y desarrollada en Ciudad de Guatemala en marzo de 2017, José Pacheco expresó a www.defensoresenlinea.com que el crimen contra su hermano “fue porque él tenía ideas diferentes a los políticos tradicionales que siempre han buscado aprovecharse del pueblo y no dar respuesta al pueblo mismo”.

Consideramos que fue para ellos un golpe duro cuando llegó Ángel al departamento de Valle, con políticas diferentes en pro del desarrollo del departamento y de su mismo pueblo, apuntó el entrevistado.

José expresó que “posiblemente ellos sintieron en Ángel un peligro como quien dice popularmente un sucio en el ojo, como que les iba a cerrar espacios para que no pudiesen ellos continuar con los actos de corrupción como siempre lo habían hecho durante los años anteriores”.

Durante el juicio, las organizaciones co-peticionarias señalaron que el Estado no adoptó los requisitos mínimos establecidos en el Protocolo Modelo para una investigación de las ejecuciones extra-judiciales, arbitrarias y sumarias (Protocolo de Minnesota) e Indicaron que la escena del crimen no fue protegida mediante acordonamientos y que las autoridades no dejaron constancia de la presencia de vehículos en las inmediaciones de la escena del crimen que pudiesen ser comparadas con las descripciones proporcionadas posteriormente por la familia del señor Pacheco.

Para el COFADEH y ASFC, el asesinato de Ángel Pacheco León fue motivado debido a su selección como candidato a diputado, y habría sido planeado y ejecutado por distintas personas, incluyendo diputados, un agente policial y un ex militar.

La investigación del asesinato de Pacheco León no fue seria, ni eficaz. No se practicaron diligencias indispensables, hubo inactividad procesal por largos períodos de tiempo y se habría destruido evidencia. Y lo más grave aún, no se identificó ni sancionó a los responsables del crimen, expusieron las organizaciones peticionarias.

En la sentencia emitida el 15 de noviembre de 2017, La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH) declaró que el estado de Honduras es responsable por la violación de los derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial en perjuicio de la esposa, sus hijas e hijos, así como de su madre, hermanas y hermanos.

También el tribunal declaró al estado de Honduras, como responsable por la violación del derecho a la integridad personal, en perjuicio de Andrea Pacheco López, Blanca Rosa Herrera Rodríguez, José Pacheco, Marleny Pacheco Posadas y Jimmy Javier Pacheco Ortíz.

Sin embargo, la Corte-IDH estableció que el Estado no es responsable por la violación de la obligación de adoptar disposiciones de derecho interno consagradas en el artículo 2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, de conformidad con lo expuesto en el párrafo 184 de la presente Sentencia.

Además, los jueces y juezas integrantes de la Corte declararon en la sentencia sobre el caso Pacheco León, que el Estado de Honduras, “no es responsable por la violación al derecho a la vida ni a los derechos políticos”, consagrados en los artículos 4.1 y 23.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Para el abogado, ex diputado al Congreso Nacional por el partido Liberal, escritor, columnista, y analista político, Rodil Rivera Rodil,  que compareció ante la Audiencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, realizada en marzo de 2017 en Guatemala, en su condición de “perito calificado” para ilustrar a la Corte acerca de los escenarios políticos que prevalecieron en Honduras durante las elecciones primarias del año 2000 y las elecciones generales del 2001; la muerte violenta de Ángel Pacheco León “sí fue un crimen político”.

“En este caso para mí, es un crimen político de orden genérico porque se produjo en un contexto político, por razones políticas, por móviles políticos”, enfatizó Rivera Rodil.

El profesional del derecho dijo a www.defensoresenlinea.com que la Corte-IDH descartó el móvil político en el asesinato de Pacheco León y como consecuencia declaró la no responsabilidad del estado de Honduras por la violación de su derecho a la vida y de sus derechos políticos.

“Con el respeto que me merece este alto tribunal, en mi criterio, el hecho reúne todas las características de un crimen político, entre otras, por dos razones que en mi opinión no aparecen en el expediente y que la Corte no las tomó en cuenta”.

“La primera, del expediente se desprende de manera indubitable que el móvil del asesinato no fue tanto para impedir que el señor Pacheco León pudiera salir diputado; sino principalmente, para poner en su lugar a otra persona”, explicó Rivera Rodil.

El analista añadió que “esto explica que los asesinos al haber fracasado en sus múltiples intentos de que éste renunciara a su candidatura, decidieron eliminarlo, pero obsérvese bien, no matarlo por matarlo, lo que no tendría sentido para sus intenciones políticas, sino porque estaban seguros de que al ganar el partido Nacional las elecciones; como era la percepción generalizada en el país y como ocurrió efectivamente apenas 2 días después, podrían ellos entonces llenar la vacante con su propio candidato.

“No contaron con la presión que ejercerían los ciudadanos que votaron por Pacheco y que obligarían al partido Nacional a escoger a su hermano para llenar la vacante, a quien también intimidaron y amenazaron para que renunciara al cargo. Esto acredita que el móvil del crimen contra Pacheco León fue político”, sostuvo.

La segunda razón que explicó el abogado Rodil Rivera Rodil es que la Corte dice en su sentencia, que, aunque hay indicios de que agentes estatales, al menos cuatro, participaron en el homicidio, no contó, y lo cito entre comillas, “con elementos para determinar que éstos actuaran bajo el amparo del poder estatal”.

Si bien en el momento del asesinato gobernaba el partido Liberal, partido opuesto al partido Nacional, lo casi seguro es que al día siguiente del asesinato ganaría el partido Nacional, y el señor Ricardo Maduro sería presidente”, comentó Rivera Rodil.

“Los asesinos pues, ya entonces tenían la influencia suficiente para convencer, pagar y por cualquier otro medio, instrumentalizar a los altos mandos y a los agentes para participar en el asesinato. Y eso explica también, que el asesinato se produjera tan cerca de las elecciones o lo que es igual, tan cerca de que el partido Nacional estuviera en el poder”.

Pues eso es justo lo que pasó, los asesinos además de esta influencia tuvieron los 4 años del período de Ricardo Maduro, para obstaculizar el procedimiento, ocultar, contaminar o alterar pruebas, esto es, asegurar la impunidad de los actores; lo que fue plenamente probado en el juicio, y por lo cual la Corte-IDH sí condenó al estado de Honduras.

“Como consecuencia y a mí parecer, el estado de Honduras sí tiene responsabilidad y yo diría directa y agravada en este crimen político, sino como autor, al menos como cómplice y encubridor”, detalló.

Por su parte el doctor Alejandro Ramelli de Colombia, experto en Derecho Internacional Público, Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario, Derecho Penal Internacional, Justicia Transicional y Derecho Constitucional, fue designado como “perito experto” por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para participar en la audiencia pública que ventiló el caso de Ángel Pacheco León.

En la actualidad, el Doctor Ramelli, desempeña el cargo de presidente de la Sección para Casos con Ausencia de Reconocimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz de Colombia

Consultado por el periódico digital: www.defensoresenlinea.com sobre si el caso Pacheco León se trató de un crimen político? el entrevistado contestó que “a lo largo del peritaje presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pude verificar la presencia de numerosos indicios de la comisión de un crimen selectivo, perpetrado por razones políticas”.

En el caso del señor Ángel Pacheco León, a mi juicio, “concurrían elementos probatorios fuertes que apuntaban a señalar la existencia de una estructura de poder, conformada por agentes estatales y particulares (líderes políticos), quienes estuvieron detrás de la planeación, ejecución y encubrimiento del homicidio del candidato”, aseguró Ramelli

Al tiempo que agregó: Los móviles del asesinato, en el caso concreto, guardaban una estrecha relación o nexo material con el ejercicio de una actividad profesional legítima, de naturaleza política, en un tiempo y territorio específico.

“La selección de la víctima no fue aleatoria, sino que apuntó a la presencia de un conjunto de “beneficiarios” con la comisión del crimen; quienes, hasta la fecha, continúan sin ser investigados”, sostuvo.

¿De acuerdo con su experiencia y valoraciones, por qué considera usted que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH), no responsabilizó al Estado de Honduras en la muerte de Angel Pacheco León? Es decir, no lo catalogó como un crimen político, se le consultó.

Al respecto el Doctor Ramelli dijo que “en mi concepto, la ausencia de un análisis de contexto, que incluyera un examen riguroso del régimen electoral hondureño y sus transformaciones, la estructura de los partidos políticos, el proceso de selección de los candidatos, entre otros factores, terminaron por llevar a la Corte Interamericana a ver el homicidio del señor Pacheco León como algo aislado, y sin motivaciones conocidas o explicables”.

“Sin duda, haber ubicado el referido homicidio en esos factores contextuales, habría conducido a unas conclusiones diferentes”, detalló.

El estado de Honduras mantiene una deuda pendiente en materia de investigación y juzgamiento de personas responsables de crímenes de alto impacto.

De hecho, la sentencia de la Corte-IDH sobre el caso Pacheco León, manda al estado de Honduras, la Creación de un Protocolo de Investigación Diligente.

Sobre este tema, se le consultó al Dr. Ramelli sobre ¿qué aspectos debe contener un efectivo Protocolo de Investigación Diligente cuando se trata de crímenes de alto impacto?,

Un Protocolo de Investigación diligente, en materia de investigación de crímenes selectivos de alto impacto, debe construirse respetando unos estándares internacionales mucho más estrictos, por cuanto no basta con adelantar pesquisas de oficio por funcionarios idóneos e independientes, en un plazo razonable y aplicar técnicas forenses y criminológicas clásicas relacionadas con la escena del crimen, y las circunstancias materiales y temporales que rodearon la comisión del delito, para dar por cumplidos los compromisos internacionales asumidos por los Estados Partes en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, explicó el experto.

Y añadió que es preciso identificar la organización criminal, la red o estructura de poder que planeó y ejecutó el crimen, las personas o grupos que se beneficiaron del mismo, al igual que quienes los encubrieron.

En el caso Pachecho León, la sentencia ordena al estado de Honduras, la adopción, en un plazo razonable, de las medidas necesarias para continuar la investigación a fin de individualizar, juzgar y, en su caso, sancionar a los responsables de los hechos del presente caso.

“…el Estado debe investigar, en un plazo razonable, por intermedio de las instituciones públicas competentes, las causas del retraso procesal en el presente caso y de ser pertinente a los funcionarios involucrados en la investigación, y luego de un debido proceso, aplicar las sanciones administrativas, disciplinarias o penales correspondientes a quienes fueran encontrados responsables…”, señala la sentencia.

Protocolo de Minnesota

En ese sentido, las organizaciones peticionarias señalaron que el Estado no adoptó los requisitos mínimos establecidos en el Protocolo Modelo para una investigación de las ejecuciones extra-judiciales, arbitrarias y sumarias (Protocolo de Minnesota).

El tribunal internacional manda que el Estado deba establecer en el plazo de un año, a partir de emitida la sentencia, un “protocolo de investigación diligente”. Aspecto del cual no se tiene conocimiento hasta el momento que el régimen actual, haya informado sobre el cumplimiento de tal disposición, tomando en cuenta que el veredicto se conoció en 2017 y han pasado 3 años sin que se conozca si la medida fuese adoptada.

Si bien La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) no responsabilizó al estado de Honduras por la violación al derecho a la vida y la violación a los derechos políticos de la víctima, queda claro que bajo el contexto que narra esta historia, la muerte del político y empresario Ángel Pacheco León a la edad de 42 años, se trató de un crimen político.


El Paraíso que destruyó IOTA


Defensores en Línea

Por Sandra Rodríguez 

Paso El Águila- Danlí, El Paraíso

La región oriental de Honduras fue la entrada del huracán/tormenta tropical IOTA, el segundo en dos semanas, después que ETA dejara miles de familias damnificadas, derrumbes y carreteras inhabilitadas, en la zona cafetalera y agrícola.

ETA dejó más de 3.4 millones de personas damnificadas a nivel nacional, especialmente en la zona norte. Hasta el momento las pérdidas son incalculables, las personas apenas volvían a ver la situación de sus viviendas y qué podían recuperar de sus enseres, cuando se alertó de la formación de un nuevo fenómeno meteorológico en el océano Atlántico que, siguiendo el orden del alfabeto griego era Iota.

Este martes 17 de noviembre en horas de la tarde el huracán Iota tocó suelo hondureño por el departamento del El Paraíso, sin embargo, la gran cantidad de agua y fuerte viento de sus bandas cubrió el territorio nacional desde el lunes, entonces empezaron los derrumbes, falla del fluido eléctrico, inundaciones, desbordamientos de ríos y  las evacuaciones masivas que se debió habilitar más albergues.

Con poca ayuda gubernamental y alertas emitidas en cadenas nacionales de comunicación solicitando a la población en riesgo que buscara lugares seguros, el peligro anunciado ante el huracán Iota creó más incertidumbre, porque no hay solución a la necesidad del pueblo, que ante los fenómenos naturales aumenta su vulnerabilidad.

Según el Comité Permanente de Contingencias (COPECO), hay 14,032 familias confinadas, lo que representa 69,254 personas en 716 albergues. Pero estos son insuficientes, habiendo aun familias en las calles, donde familiares, amistades o en sus casas asumiendo el riesgo.

El líder social y comunicador popular Mario Argeñal, habita en Danlí, principal ciudad de El Paraíso y mantiene constante comunicación con dirigentes municipales que ha informado sobre las consecuencias que dejaron ETA e IOTA, cabe señalar que ambos huracanes llegaron como tormentas tropicales y con rutas no tan definidas.

“Enfrentamos una nueva crisis en el país, que suma a la pandemia [Covid-19-], a la narco dictadura y ahora por los fenómenos naturales que impactaron fuete en las comunidades de Villa Santa y  Trojes”,  detalló Argeñal.

Honduras se especializa en dos sectores que le generan divisas -agregó el docente Argeñal- el café y los migrantes que son expulsados por falta de oportunidades en nuestra tierra.Sufren los caficultores de El Paraíso, porque las principales arterias viales por dónde sacan su producción de café están completamente destruidas. La producción de café está en el suelo, y es el principal rubro de exportación.

Ahora, el fenómeno natural IOTA empieza a arreciar en las comunidades próximas a la Sierra de Dipilto, limítrofe entre Honduras y Nicaragua, y en su ramal la Sierra de Villa Santa, Danlí.

“Con mucha tristeza asumimos el reto de enfrentar las secuelas de IOTA (17 de noviembre) que fue tratado con mucha diferencia que ETA (4 de noviembre), porque entonces para eso el régimen de turno [que dirige Juan Orlando Hernández] no se preparó, al contrario invitaba al pueblo hondureño a hacer vacaciones en el llamado “feriado Morazánico”, mientras que, internacionalmente se alertaba sobre un fenómeno natural con fuertes repercusiones que se nos venía en esos mismos días”.

Ahora, por los reclamos de la prensa y comunidad internacional, es que se toman las medidas de mitigación, pero tenemos un suelo saturado por las aguas que dejó  ETA, sabemos que tendremos consecuencias en materia económica, política, social, afirmó Mario Argeñal.

Consecuencia post huracanes

Economica: decrecerá el PIB

Social: como consecuncia de la reducción de ingresos nos hundiremos más en la pobreza

Política: por que frente a esta catástrofe nacional, el régimen aprovechará para condicionar procesos electorales.

Retomamos una frase del Papa Francisco “Los hunden en la pobreza para que luego voten por ellos”.

En cuanto a lo que se nos viene como pueblo hondureño, Argeñal considera que el régimen tiene dos alternativas de solución frente a la crisis que hoy enfrentamos como sociedad en materia política.

La primera es tener presente que la pobreza es un camino que condiciona el asistencialismo pero por otro lado, [la segunda] es que frente a la pobreza y las altas vulnerabilidades que tenemos como sociedad, aparece en escena decir “no hay elecciones porque no hay condiciones” y eso le permitiría al régimen, perpetuarse en el poder y garantizar cierta estabilidad para mantenerse en el mismo, con el supuesto que “esos recursos deben ser destinado bajo el argumento que la pobreza es prioritaria”.

20 mil millones de lempiras se destinan al proceso electoral. Cabe señalar que Juan Hernández se impuso en el poder por segunda vez (2017), pese a que, en Honduras la reelección es fraude.

Seguimos en incertidumbre bajo las lluvias que siguen arreciando más fuete en el departamento del El Paraíso, la saturación del suelo está arriba del 80% y no solo causará daños en las partes altas, sino en los valles, las zonas productivas de maíz y frijoles, que se prestan a inundaciones en Jutiapa, El Zamorano, Jamatrán, Matazano y otras que se constituyen en productores de granos básicos.

Las preocupaciones crecen, el ambiente es de incertidumbre. Los municipios de las zona sur-oriente como Texiguat mantiene evacuadas a las familias cuyas casas están a la orilla del río Choluteca, mientras que en San Antonio de Flores informaron que no sintieron de manera directa el impacto del huracán IOTA, según el monitoreo del defensor de derechos humanos Mario Argeñal.

Incomunicados por el desinterés estatal

Valladares lamenta el desinterés estatal para los caficultores, porque cada año es un problema transportar el grano a los beneficios de café en los pueblos. El clima en las zonas cafetaleras tienen su propia identidad, es lluvioso, frío y el suelo resbaloso, por lo que no debería ser un llamado de auxilio el que hacen, sino que las obras de mitigación deben ser constantes.El integrante de la Red de Defensores/as de Derechos Humanos y Comunicadores/as Sociales de El Paraíso, Oliver Valladares, permanece en la montaña El águila, donde cosecha su café. Pero desde inicios de noviembre está incomunicado porque ETA inició la destrucción de la carretea que ahora IOTA aumentó el daño.

Miles de familias esperan la temporada de corte de café para viajar a las montañas paraiseñas y apalear un poco la crisis económica, ahora mismo, se desconoce cuántas familias quedaron damnificadas por estos huracanes, así como sus condiciones laborales y alimenticias.

Tras el paso de ETA se iniciaron labores de arreglar algunos pasos, pero el suelo quedó inestable, los puentes estaban débiles y había huecos en la carretera, por lo que después de IOTA es un riesgo salir a la calle y atender los cultivos, es peligroso hasta salir en moto, la situación es muy difícil, agregó el integrante de la Red de El Paraíso, Alexis Molina, que desconoce el estado de sus cultivos de café.

En el municipio de Alauca, donde vive el defensor de derechos humanos José Domínguez, llueve recio, hay desborde del río Guasure y la visibilidad es casi imposible, para el lado de Niacaragua se reportó derrumbes en la carretera internacional que conecta a la aduana Las Manos.

Trojes nuevamente reportó víctimas de derrumbes y cortes de carretera, el huracán OITA pegó directamente y el viento se llevó los techos de las casas, sucumbieron las construcciones y los ríos desbordaron.

Los cerros han reventado en agua, no sabemos que hay en su interior, como sucedió en el cerro Bijao, comunidad de Planes, hay más damnificados y seguimos sin saber datos exactos, porque la saturación de suelos no para, informó el integrante de la Red de El Paraíso, Eriberto Ramírez.

El régimen de Hernández apenas cuenta 16 víctimas mortales por el huracán IOTA, se teme que la cifra sea mayor, y solo oculte información como lo ha hecho con las víctimas de la pandemia del Covid-19, que oficialmente supera los 102 mil contagios y 3 mil muertes.

El Paraíso ha reportado 22 afectaciones en carreteras a la altura de Teupasenti (5), Trojes (4), Danlí (4), El Paraíso (6), San Antonio de Flores (1) y Liure (2). Asimismo, cinco puentes con daños; uno en Trojes y cuatro en Danlí, por el impacto de los huracanes ETA e IOTA entre el 4y 17 de noviembre.

La Red de Defensores/as de Derechos Humanos y Comunicadores/as Sociales de El Paraíso, formada y acompañada por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), permanece en constante monitoreo y acompañamiento en zonas de desastre, para hacer las denuncias respectivas sobre violaciones a derechos humanos, ya que es deber del Estado velar por la seguridad integral de las personas.


Con el agua hasta el cuello


Defensores en Línea

Estamos otra vez con el agua y la soga hasta el cuello. En unos cuantos días se juntaron cuatro emergencias, las más temidas que un pueblo pueda soportar: La pandemia viral que ha matado casi dos mil personas, el huracán Eta que se llevó más de 80 seres humanos, el huracán Iota que vino a rematar los valles de Sula, Leán y Aguán, y la plaga de un régimen autoritario y corrupto con chafas y policías inútiles tragándose el presupuesto de la gente que está inundada, despedazada y en la mierda.

El ciclo de las llenas feroces aceleradas por el cambio climático ha cumplido una vez más su visita a la región centroamericana. Puntuales desde 1935, 1954, 1974, 1998 y 2020, las aguas han bajado, penetrado, retorcido, inundado y destrozado todo a su paso. Más de 100 mil familias lloran en Honduras por la pérdida de sus cosechas, animales de patio, y sus casas.

En 22 años lanzamos al carajo, como dice el padre Melo, las lecciones de 1998. Aquel huracán nos dejó la obligación de respetar la declaración de Estocolmo que condiciona las inversiones al respeto del medio ambiente y a la transparencia. Pero el Choep, la Anamih y los maquiladores llenaron el país de minas, represas abusivas y naves contaminantes de ropas industriales. Y todo tipo de negocios sucios.

Los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea apoyaron el golpe de Estado en 2009 y el continuismo ilegal en 2017, y hoy cosechan un país destruido sin relaciones de confianza entre sociedad y Estado, y se exponen a una nueva marea de migración forzada expulsada por la desigualdad, la discriminación y las opresiones.

En las actuales circunstancias, en medio de la Covid y tras los dos huracanes, no hay coordinación básica con nadie en los territorios afectados. Los municipios están con bolsas en las manos, buscando la reelección de los alcaldes; COPECO lleno de activistas cachurecos a nivel nacional – más de 1500 burócratas – que no se mueven si el dictador no se los ordena. Y el cacique de todos, buscando la foto por tierra y aire, vendiendo paja en cadena de radio y televisión, y tratando de convencer a una comunidad internacional solidaria que está paralizada por la corrupción del régimen.

“Nos hablan de todos lados de Estados Unidos y Canadá y nos dicen: queremos ayudar, pero por favor, no entreguen nada al gobierno” relata el sacerdote jesuita Ismael Moreno durante un foro virtual el jueves con la comunidad hondureña residente en Quebec. “Los niveles de desconfianza son extremos. No tenemos gobierno. El descrédito es tan grande que las ayudas llegan a cuentagotas” a pesar del monumental desastre.

En ese encuentro quedaron reflejados otra vez los dos extremos que suceden en una catástrofe de estas dimensiones. Los sectores que ponen al frente las emociones más inmediatas del corazón y aquellos que empujan una mirada de la mente hacia más adelante. Ambas reacciones son importantes en situaciones de emergencia, pero ambas deben complementarse. Es preciso comprender que desde ahora y hasta febrero 2021 la emergencia es salvar vidas, atender albergues con colchones, agua, comida, medicinas y abrigos; consolar a las personas afligidas, construir la esperanza y, luego, recuperar las cosechas, limpiar las casas y aportar siquiera un mínimo de estabilidad.

Después, tiene que venir lo otro: el momento de los acuerdos compartidos, que pasa por una nueva política agraria, un pacto fiscal inevitable, empleo, detener la corrupción, responder a la impunidad y, particularmente, reorientar el presupuesto nacional hacia la transformación institucional. No más armas y todas esas papadas inútiles para policías y chafas.

En estos términos transcurrió el diálogo entre Honduras y Québec al que aportaron sus impresiones las periodistas Gilda Silvestrucci y Claudia Mendoza, y enseguida vino la propuesta que el director de Radio Progreso llama el ABC de los acuerdos básicos compartidos y que se resumen en tres grandes ejes.

La desigualdad profunda y prolongada que hiere a Honduras con la Covid19, la corrupción y la impunidad, con una relación de 8 personas de cada 10 sometidas al empobrecimiento.

La crisis ambiental y ecológica es el segundo eje de esta propuesta, apuntando directo al rostro de la industria extractiva que envenena los ríos y los valles con un modelo depredador que convierte la Naturaleza en dinero, y al que no le importa la destrucción general de Honduras. Así no podemos continuar.

Las imágenes de las lagunas con cianuro del occidente de Honduras vertidas hacia los ríos son aterradoras y esas toneladas de químicos verduzcos de las maquilas del valle de Sula flotando sobre las corrientes… es el apocalipsis ambiental.

Y el tercer eje de la propuesta del director de Radio Progreso señala a la vertiente política institucional. La democracia no se resuelve con elecciones, dice categóricamente, más bien en este momento el agite electoral se vuelve a constituir en parte del problema.

Para seguir en la línea de este encuentro virtual realizado vía zoom el jueves anterior entre Honduras y Canadá, al cierre, surgieron dos propuestas de carácter local y regional que es importante citar.

La primera es a nivel de El Progreso Yoro y alrededores, consiste en una Red de Emergencia y Solidaridad que integra sectores sociales y populares, medios de comunicación, colegios e instituciones eclesiales.

Uno de los desafíos que enfrenta esa red es la coordinación con las instancias municipales locales que se rehúsan al contrapeso ciudadano, pero “debemos insistir en buscar coordinaciones porque debemos recuperar el Estado en su dimensión general. Y nunca aceptar que el Estado sean las iglesias o los sectores civiles afines. Eso sería aceptar una sociedad amorfa y un Estado degradado sin capacidad de existir y conducir las acciones alrededor de la persona humana”, insistió el padre Melo.

Al ampliar sobre este tema de la irrupción de las iglesias en el espacio público de las urgencias, el religioso católico fue coherente al ponerlas en su lugar. Las iglesias tienen un espacio en la vida privada de las personas, pero no tienen ni la atribución ni la responsabilidad de conducir las políticas públicas.

Durante el encuentro informativo pasó rápidamente una imagen sobre un puente en los alrededores de El Progreso, Yoro, donde cristianos evangélicos de rodillas junto a militares y activistas de Copeco, alzan sus manos pidiendo detener la tempestad que ya había cesado, y claman para detener las bravas corrientes, que ya habían pasado bajo ese puente…

“Tenemos que hacer acopio de todas las relaciones posibles, rehacer los tejidos de la comunicación rota en los territorios e idealmente coordinar toda la solidaridad con las estructuras oficiales, alcaldías, ministerios, copeco y con todos los demás hasta juntarnos, pero dejar que el proselitismo cristiano nos suplante, eso sería aceptar el fracaso del Estado”, subrayó Melo durante su intervención.

La segunda propuesta mencionada en el encuentro Honduras-Québec es regional, se trata de la Mesa de Trabajo y Búsqueda de una respuesta integral a la desigualdad, la crisis ambiental y la debacle institucional, que de momento integran el FOSDEH, la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés y el ERIC. “Esta propuesta no viene de un rincón ni está cerrada, al contrario, es abierta a los diversos sectores de la sociedad para atender lo inmediato y asumir la recuperación de Honduras”, aclaró Melo Moreno, quien fue preciso al señalar el primer consenso: No estamos invitando al gobierno.

El gobierno es la dictadura, pero la dictadura no es gobierno, por eso no es invitado. Esa es la verdad. Por eso la recuperación de la zona occidental, norte y el litoral Este de Honduras serán monumentales desafíos para la gente. Los próximos meses serán un forcejeo entre el proselitismo religioso, el proselitismo partidario y las enfermedades ambientales. Un cocktail de difícil digestión.

No hay ninguna duda que la desesperación y la migración forzada serán las primeras consecuencias de este desplazamiento ambiental que producen los fangos de Choluteca, Copán, Santa Bárbara, Cortés, Yoro, Atlántida, Colón y Gracias a Dios.

A partir de ahora y durante las próximas décadas tendremos oleadas de migrantes climáticos desplazados de sus territorios por un modelo de exportación de materias primas al que no le importa ni la naturaleza ni la gente. Y al que debemos parar antes que nos mate a todos y a todas.

Este no es un problema del dios de los cristianos. No es ningún castigo de ese señor enojado que pintan detrás de los huracanes, ya paren ese discursito tonto de pulpitos manipuladores de la conciencia colectiva. Apuntemos las balas de la indignación colectiva hacia los culpables terrenales de esta tragedia. Al Cohep, la AnamiH, la industria maquiladora, los eléctricos, el partido nacional y liberal y las Fuerzas Armadas. Arriba de ellos sus socios de Miami, Washington, Ottawa y Brucelas. Ellos son los responsables.

Nos resta decirle a la cooperación internacional solidaria que es importante pasar de la emergencia a las acciones del mediano plazo, sin perder de vista las trancas que se deben poner a la corrupción. Una de las conclusiones del Foro Honduras-Québec fue realizar una Mesa Alternativa de Cooperación informada para definir los próximos pasos que posibiliten la transformación de Honduras.

¡Nos despedimos, los animamos a ser fuertes y a responsabilizarnos de Honduras.


“Hay una mirada miope que culpa de los contagios a la responsabilidad individual, cuando el origen está en la pobreza”

CTXT

Por Èlia Pons

Joan Benach en una imagen reciente. Cedida por el entrevistado

Hablamos con Joan Benach, investigador en salud pública en la Universidad Pompeu Fabra y director del Grupo de Investigación en Desigualdades en Salud- Employment Conditions Network, sobre el impacto de la pandemia en los grupos de población más vulnerables, las deficiencias del sistema de salud pública y el efecto del capitalismo y las actividades humanas en el surgimiento de pandemias.

¿Cuál es la situación y evolución actual de la pandemia? ¿Conocemos realmente todos sus efectos?

Realmente desconocemos cómo va a ser la evolución de la pandemia a corto y medio plazo. Es previsible que la situación empeore en invierno, pero realmente todo son especulaciones. Aún tenemos una visión superficial y muy incompleta de los cambios y efectos de la pandemia sobre la salud colectiva y las desigualdades de salud. A mediados de octubre, el número oficial global de muertes en el mundo sobrepasa el millón de personas, de las que oficialmente unas 34.000 habrían fallecido en España. Pero sabemos que hay un “exceso de mortalidad” (es decir, el número de muertes que habríamos esperado ver en condiciones ‘normales’ respecto a años previos) que ya se acerca a las 60.000 muertes (la situación parece mucho peor en países como Rusia, Perú o Ecuador). Esto no quiere decir que todas las muertes sean por covid-19 pero sí que muchas ocurren por el contexto social y sanitario que tiene lugar a su alrededor: enfermos diagnosticados y tratados tardíamente con enfermedades oncológicas, pulmonares, de salud mental u otras. A falta de disponer de una evaluación profunda, creo que hay tres temas importantes que hay que valorar: la debilidad de los sistemas de información y vigilancia epidemiológica y de salud pública existentes, que hace muy difícil la comparabilidad de los indicadores entre y dentro de los países; el uso partidista y poco transparente con que muchas instituciones y gobiernos utilizan los datos y los indicadores como muestra el caso de la Comunidad de Madrid por ejemplo; y la propia dificultad científica de comprender todos los impactos psicosociales y de salud (muertes, enfermedades, problemas crónicos, sufrimiento, etc), en grupos y lugares diferentes. Creo que tardaremos bastante en saber los efectos entrelazados de las múltiples olas sanitarias que se extienden y refuerzan mutuamente junto a los impactos económicos, laborales y sociales, en olas de corto y largo plazo. En todo caso, creo que por el momento sólo vemos la punta del iceberg de lo que está pasando.

¿Pero cree que se ha hecho frente de forma adecuada a las varias fases de la pandemia? ¿Ha quedado mucha gente atrás? ¿Se han cometido errores?

Se nos ha repetido que “nadie quedaría atrás” pero, hablando en general, ya que la actuación de las comunidades autónomas que son quienes tienen las competencias sanitarias ha sido diferente, hay que decir que mucha gente ya estaba atrás, y que no se han puesto suficientes herramientas, medios ni voluntad política para que esto pudiera cambiar. La primera fase de la pandemia se caracterizó por el desconcierto. Se sabía que podía ocurrir, lo había advertido mucha gente: científicos, instituciones, informes de la OMS, la CIA, el Pentágono, Bill Gates, Obama… Pero no se hizo caso. Se nos ha repetido que teníamos un sistema sanitario muy bueno y es cierto si lo comparamos con muchos países del mundo, pero es un sistema muy insuficiente para hacer frente a los problemas de salud de la gente y a una pandemia complicada como la que vivimos. Durante muchos años, las políticas neoliberales, la acción conjunta de gobiernos y empresas en favor de éstas, los recortes de la crisis del 2008, y otros factores precarizaron la sanidad pública (sobre todo la atención primaria y los servicios sociales), al tiempo que el peso se ponía cada vez más en los hospitales, las tecnologías y medicamentos, sin invertir en salud pública (vigilancia, prevención, planificación, educación, etc). Con la pandemia, no se ha planificado ni coordinado suficientemente, ha habido falta de previsión y capacidad de anticipación, ha faltado liderazgo y participación comunitaria, no se ha previsto el peor escenario, y no se ha invertido lo suficiente en sanidad y salud pública y servicios sociales. Ante esto, la solución “final”, con confinamientos que ayudan a frenar su expansión, y la restricción de actividades comerciales y cotidianas no pueden ser una alternativa a tener una salud pública con los medios adecuados para planificar, vigilar, educar, prevenir y actuar con diligencia y efectividad.

No se ha planificado ni coordinado suficientemente, ha habido falta de previsión y capacidad de anticipación, ha faltado liderazgo y participación comunitaria

En la segunda fase, el modelo de actuación tampoco ha sido bueno; pienso que se caracteriza por tener tres rasgos: la casi “ausencia” de la salud pública, la generación de segregacionismo y discriminación, y la “normalización” de una pandemia que ya es crónica. En cuanto a la salud pública, parece claro que no se ha priorizado suficiente en invertir recursos y conseguir un servicio suficientemente potente y eficaz de rastreadores, ni se han hecho suficientes tests, ni se han empleado los fondos necesarios para reforzar sustancialmente la atención primaria, los servicios sociales o las actuaciones de salud pública. Las huelgas y protestas son la prueba. En cambio, se ha optado por plantear restricciones de la actividad laboral, el consumo, o el ocio de forma reactiva y no demasiado efectiva, sin poner suficiente hincapié en la restricción de actividades interiores, la promoción de hacer el mayor número de actividades posibles controladas al aire libre, y la mejora del transporte público. Creo que podemos decir que no se ha planificado con tiempo ni se han previsto los peores escenarios, que no se ha hecho una campaña educativa comunitaria, pedagógica, con mensajes claros y masivos a la juventud y a las personas mayores, ni tampoco se ha realizado una campaña de intensa participación comunitaria. El segregacionismo tiene que ver con un control de la pandemia casi “militar”, para “derrotar” al virus en una “guerra” donde se pone el peso en los factores mencionados y la responsabilidad individual, a la espera de que haya una vacuna segura y efectiva. Los barrios obreros ya arrastraban todo tipo de problemas de segregación social y los peores indicadores socioeconómicos, pero en lugar de invertir masivamente en servicios sanitarios, sociales y educativos, llega la policía para realizar controles. El tercer punto es normalizar una pandemia ya crónica que recae sobre una sanidad pública colapsada crónicamente con unos profesionales agotados, precarizados… y contagiados. Cuando la población no puede acceder ni recibir los servicios sanitarios que necesita, se puede decir que el sistema está colapsado. No se puede contemporizar y “normalizar” una situación que mata, crea sufrimiento y desigualdades en tanta gente. Al dedicar los recursos disponibles para atender a los enfermos por la covid-19, no se pueden atender otros casos de enfermedades y problemas de salud. Por tanto, no podemos seguir con medidas “de quita y pon”, reaccionando reactivamente, hay que hacer de una vez por todas inversiones profundas en sanidad y salud pública y cambiar una situación pandémica que podría durar tiempo.

Los datos indican que las capas más empobrecidas de la población están más expuestas y que hay un mayor impacto del virus en los barrios trabajadores y de renta baja. ¿Podemos decir, por tanto, que el coronavirus distingue entre clases sociales? ¿Son también las pandemias un problema de desigualdad social y sanitaria?

Tampoco aquí tenemos una visión suficientemente precisa pero sí sabemos que el virus no afecta igual a toda la población y que hay grupos sociales muy desigualmente afectados por la pandemia. Por ejemplo, en la primera ola de la pandemia, alrededor del 70% de las muertes se produjeron en las residencias geriátricas. Durante muchos años no se invirtió en servicios públicos, se externalizaron residencias a empresas, aseguradoras y fondos especulativos que encontraron un mercado rentable para hacer negocio y parasitar sin control democrático al sector público. Con toda impunidad, precarizaron al personal, ahorraron en material básico y mantenimiento, redujeron la calidad de servicios y degradaron la atención y condiciones higiénicas y de alimentación. Otro caso son los trabajadores y trabajadoras “esenciales” (al principio llamados “héroes y heroínas”) de sectores productivos y cuidados precarizados y feminizados, que se localizan en los barrios obreros. La pandemia ha amplificado las desigualdades de salud ya existentes en unos barrios y grupos sociales con muchos problemas y necesidades previos. El discurso hegemónico de los medios de comunicación se centra en el virus, la biología, los mal llamados “estilos de vida” y la responsabilidad individual, y la atención médica especializada hospitalaria (sobre todo las UCI) y los tratamientos y vacunas para “resolver” biomédicamente el problema. Es una mirada miope, errónea y falsa, porque los factores decisivos que explican el origen y evolución de la pandemia y su impacto en forma de desigualdades son, en gran medida, los determinantes sociales de la salud como la precarización laboral, la pobreza, los problemas en la vivienda o las injusticias ambientales, entre otros, relacionados con las políticas públicas y la desigual distribución del poder. Así pues, las acciones de quienes tienen más poder y deciden las políticas son decisivas para salvar vidas o bien para matar desigualmente a la gente. Para reducir las desigualdades habría que hacer políticas radicales, profundas y sostenidas, como implantar una fiscalidad mucho más progresiva, reformar el modelo de Estado de bienestar en la sanidad y la salud pública, los servicios sociales y los cuidados, invertir en educación, reducir el tiempo de trabajo, incluir la renta básica universal, hacer una transición ecológica y energética rápida y muy profunda, y cambiar un sistema productivo, financiero, de consumo y cultural, que haga frente a la grave crisis sociosanitaria y ecosocial que enfrentamos.

En un artículo reciente señaló que hay que crear un Servicio Nacional de Salud en Catalunya. ¿Qué características debería tener? ¿Qué hacer para reforzar el sistema de salud pública de Catalunya?

El segregacionismo tiene que ver con un control de la pandemia casi “militar”, para “derrotar” al virus en una “guerra” donde se pone el peso en la responsabilidad individual

La salud colectiva no depende fundamentalmente –como a menudo se cree– de la biología y la genética, los estilos de vida y la atención sanitaria, sino de la política, las políticas públicas y los determinantes ecosociales de la salud. La salud de la gente depende también de la “salud pública”, la disciplina que tiene como objetivo prevenir la enfermedad, y proteger, promover y restaurar la salud de toda la población. Esto incluye, por ejemplo, mejorar la salud laboral y ambiental, construir una potente red de vigilancia epidemiológica, desarrollar la participación comunitaria, o planificar intervenciones a largo plazo para mejorar la salud y aumentar la equidad. Actualmente los recursos de la salud pública son ínfimos (menos del 2% del presupuesto de salud) y su visibilidad social es casi inexistente. Sabemos de la importancia de la salud pública, pero desgraciadamente esto no forma parte todavía del saber hegemónico de la mayoría de la gente, o incluso del de muchos profesionales sanitarios y los servicios sociales.

En cuanto a la sanidad, el modelo hegemónico no es el más efectivo, ni el más eficiente, ni el más equitativo, ni el más humano. Es un modelo biomédico y reduccionista que fragmenta el cuerpo y olvida la integralidad psico-bio-social humana. Un modelo que acentúa la biomedicina, los hospitales y servicios especializados, la tecnología y la utilización masiva de medicamentos, y que genera una investigación más centrada en publicar en revistas de alto impacto y buscar beneficios económicos que en la salud colectiva.

Necesitamos cambiar las prioridades de forma radical. Necesitamos un modelo sanitario público, de calidad y no precarizado, basado en la atención primaria, comunitaria y los servicios sociales, que potencie la fabricación pública de medicamentos y materiales sanitarios, y que potencie la investigación aplicada para resolver los problemas de salud reales que sufre la población. Un modelo desmedicalizador de la salud, que utilice de forma mesurada la tecnología, que trate a personas enfermas y no a enfermedades u órganos enfermos… y que sea participativo y democrático. Para hacer todo esto es imprescindible abrir un gran debate social cambiando la cultura de la salud, fortalecer las agencias de salud pública, desarrollar la legislación e invertir masivamente en sanidad pública, en servicios sociales y en salud pública. Todo esto quiere decir que es necesario crear un Servicio Nacional de Salud público, bien financiado, de calidad y democrático al servicio del pueblo. Y necesitamos también, no lo olvidemos, que este nuevo modelo esté en sintonía con la crisis de civilización en la que nos encontramos (de salud, cuidados, económica, ecológica y política) donde tendremos servicios con menos energías y recursos.

Se presenta la búsqueda de la vacuna como una gran esperanza, pero el sistema internacional de investigación biomédica y farmacéutica parece organizado al servicio de los intereses de los grandes laboratorios multinacionales internacionales. ¿Qué papel juegan las patentes farmacéuticas en la determinación de la orientación de la investigación? ¿Cree que habrá algún mecanismo que haga accesibles las vacunas y que puedan ser distribuidas a todo el mundo?

No soy un especialista en este campo, pero me parece que se ha creado una visión distorsionada sobre las vacunas que genera falsas impresiones y esperanzas. Aunque en pocos meses los avances en el conocimiento han sido muy grandes, creo que hay que tener mucha humildad en relación al virus y el desarrollo de vacunas. Lo primero es tener vacunas seguras sin (o con pocos) efectos nocivos para luego mirar su efectividad, pero, como ocurre en otros casos, ésta puede ser variable. La vacuna de la gripe tiene por ejemplo una efectividad baja, mientras que la del sarampión es barata y efectiva. Hoy no sabemos cuál será la efectividad de las vacunas de la covid-19, ni de hecho la conoceremos del todo hasta dentro meses, como tampoco sabemos si el nivel de inmunidad será suficiente para evitar nuevas reinfecciones. Esto quiere decir que, previsiblemente, las vacunas no permitirán acabar con la pandemia de forma inmediata tal y como lo presentan los medios de comunicación. Por lo tanto, debemos tener en cuenta la incertidumbre existente y las previsibles limitaciones de su efectividad.

Las acciones de quienes tienen más poder y deciden las políticas son decisivas para salvar vidas o bien para matar desigualmente a la gente

Creo que tenemos muchas preguntas sobre la mesa sin aún una respuesta clara. ¿Quién producirá la vacuna? ¿Quién la controlará? Una gran parte de la investigación biomédica se paga con fondos públicos, pero el control, producción y comercialización de la vacuna está en manos privadas. Para conseguir un modelo que favorezca al conjunto de la humanidad necesitaríamos medicamentos y vacunas de propiedad y gestión pública, con un elevado control democrático y comunitario. ¿Habrá patentes? ¿Se producirán vacunas genéricas para que todas las personas puedan protegerse (seguramente de forma limitada)? ¿Qué harán los Estados? ¿Si no pueden comprar los medicamentos, producirán genéricos? ¿Aunque tengamos una vacuna efectiva, se distribuirá a toda la humanidad? ¿Cómo y quién lo hará? Esto puede ser un proceso que dure muchos meses sino años. Hay muchos factores sociales, económicos, técnicos y políticos que determinarán su distribución y su impacto. En definitiva, aunque tengamos vacunas seguras y efectivas, todo apunta a que no será la panacea que resuelva la situación que tenemos. A corto o largo plazo, como con cualquier otra pandemia anterior, resolveremos la situación. El problema será cuál será su coste social y sobre quién este recaerá.

¿La crisis actual de la pandemia del coronavirus es exclusivamente un problema de origen sanitario o bien hay otros elementos causales? ¿Cuáles son las condiciones económicas y ambientales específicas que han propiciado el surgimiento del virus y su expansión?

Los medios de comunicación ofrecen una visión demasiado superficial sobre la pandemia sin que casi nunca hablen de las causas sistémicas que la han generado. Siempre ha habido –y siempre habrá– pandemias en la historia humana, a veces con efectos espantosos, pero el aumento global de enfermedades infecciosas de los últimos decenios nos debería hacer pensar que las causas de la pandemia están ligadas al modelo económico y a la crisis eco-social que padecemos, que a la vez se asocian a la dinámica propia del capitalismo. Esto lo muestran los estudios científicos cuando los integramos con una visión crítica y transdisciplinar. Por ejemplo, el biólogo Rob Wallace explica que la aparición del virus está muy ligada a la alteración global de ecosistemas, la deforestación y pérdida de biodiversidad, el modelo agroindustrial, el tipo de producción ganadera y la búsqueda de rentabilidad al coste que sea ​​necesario por parte de las corporaciones multinacionales. Y el biólogo Fernando Valladares comenta que el mejor antídoto contra el riesgo de pandemias sería preservar la naturaleza y proteger la biodiversidad de los ecosistemas y la genética, recordándonos que interponer especies entre los patógenos y el ser humano es el mejor cortafuegos para protegernos. Si a esto le añadimos la rápida urbanización y crecimiento masivo del turismo y viajes en avión, y la mercantilización y debilidad de los sistemas de salud pública tenemos la “tormenta perfecta” para una o muchas pandemias. Detrás de todo esto encontramos el capitalismo y su consustancial lógica de acumulación, crecimiento económico, búsqueda de beneficios y desigualdad que choca con los límites biofísicos planetarios. En definitiva, las circunstancias en que las mutaciones víricas pueden amenazar la salud y la vida dependen de la sociedad y en definitiva en gran medida de una lógica capitalista extractiva y depredadora.

Aunque con el inicio de la pandemia se hablaba de un cambio de paradigma, parece que hemos vuelto a las mismas dinámicas económicas y ambientales de siempre. ¿Cree que realmente hemos aprendido algo de la pandemia?

Desgraciadamente no me parece que estemos aprendiendo demasiado. La pandemia ha mostrado nuestra fragilidad como individuos y como sociedad. En plena crisis, durante varios meses, nos hemos hecho un poco más conscientes de que sin el trabajo esencial de mucha gente trabajadora que siempre ha sido despreciada no podemos vivir. Y muchos han entendido –quizás por vez primera– que la sanidad pública y el trabajo de cuidados es fundamental. Sin embargo, las inercias económicas, políticas y culturales del mundo que vivimos hacen que cambiar no sea nada sencillo. Además, vivimos en un mundo tan rápido, con tantos impactos, que no nos queda ni tiempo para reflexionar, recordar y ser conscientes de las cosas. Durante esta pandemia han muerto millones de personas de hambre, han muerto millones de niños por enfermedades diarreicas … Se dice que hay que volver a la “normalidad” o una “nueva normalidad”. Pero la “normalidad” en el mundo es que dos terceras partes de la población sobrevive con menos de 5 dólares al día, que 2.500 millones de personas no tienen un hogar para vivir en condiciones, que beben agua potable contaminada, y que mucha gente respira, bebe y se alimenta con tóxicos que dañan la vida y la salud. Y la “normalidad” en Catalunya y España es que una de cada cuatro personas está en situación de riesgo de pobreza y exclusión, y más de la mitad de la población tiene dificultades para llegar a fin de mes. No nos podemos “adaptar” a esta realidad y volver a la normalidad. Me gusta repetir la conocida sentencia del filósofo hindú Jiddu Krishnamurti al decir: “No es signo de buena salud estar bien adaptados a una sociedad profundamente enferma”.

La pandemia ha sido una catástrofe y una ruptura general (ha modificado y detenido un poco el sistema productivo y el crecimiento económico que las élites buscan y necesitan como una droga) que ha cambiado la sociedad de arriba abajo, pero esto no quiere decir que ahora mismo exista la capacidad de cambiar el mundo a mejor. En todo caso, aunque no sea sencillo cambiar la situación actual, habrá que hacerlo, habrá que cambiar radicalmente mediante una lucha organizada, inteligente y persistente donde sepamos juntar muchas fuerzas locales y globales. Como dijo el filósofo coreano Byung-Chul Han, el virus por sí sólo no acabará con el capitalismo, ni tampoco lo hará con un neoliberalismo que infecta las mentes y destruye las vidas.

¿Qué retos claves de futuro nos plantea esta crisis de civilización a la que antes hacía referencia?

Los seres humanos no sólo necesitamos de la naturaleza, sino que “somos naturaleza”. El concebirnos como algo superior a la naturaleza se liga en buena parte a la crisis de civilización que padecemos. Cualquier acción que dañe nuestro entorno nos daña a nosotros, ya sean los químicos que introducimos en el medio ambiente, el aire contaminado que produce ocho millones de muertes anuales, o la destrucción de la biodiversidad. Desde un punto de vista global, es necesario comprender con la profundidad necesaria la crisis climática que ya está generando tantos y tantos problemas (olas de calor, subida del nivel del mar, contaminación del aire, macroincendios, etc.) que afectan la salud humana y animales, pero también hay que ser conscientes de la crisis ecológica en un sentido más amplio. Los países, las empresas y los grupos sociales ricos son los grandes responsables. O bien conseguimos reducir y cambiar el tipo de producción industrial masivo (aunque mejorando su eficiencia), al tiempo que cambian nuestras vidas cotidianas con menos consumo, la producción de bienes de consumo más esenciales y cercanos, y la creación de una economía solidaria y homeostática, que gaste mucha menos energía y adapte el metabolismo ecosocial los límites biofísicos de la Tierra, o no tendremos futuro. En 2019, por ejemplo, se sobrepasaron (la “extra-limitación”, overshooting en inglés) los límites biofísicos del planeta el 29 julio; 2020 con la pandemia y el frenazo económico esto se ha ralentizado un poco produciéndose en la tercera semana de agosto. Esto no es sostenible. Por poner un ejemplo, es como si talaras árboles de un bosque a mayor velocidad que la capacidad que tiene de regenerarse, y lo hacemos cada vez más aceleradamente y con una madera que va a las manos de unos pocos privilegiados. El capitalismo se multiplica constantemente como si fuera un virus. Funciona como una máquina imparable que se organiza con una estructura financiera y social alrededor del imperativo de la acumulación para tratar de conseguir un crecimiento permanente y acelerado del PIB en forma exponencial, con todo lo que ello conlleva de gasto energético, de materiales y recursos. Por muy de verde que pintemos la economía o las empresas, o por mucho que usemos palabras como ‘sostenibilidad’ o ‘resiliencia’, esto no puede continuar indefinidamente. Tendremos que decrecer selectivamente, por las buenas o por las malas, como explica muy bien el físico y divulgador de la crisis energética Antonio Turiel en su último libro Petrocalipsis. Más tarde o más temprano superaremos mal que bien el virus biológico, superaremos la pandemia, pero el virus de acumulación, crecimiento ilimitado y despojo en que se fundamenta el capitalismo está en guerra contra la humanidad y estás destruyendo la vida

Esta entrevista se publicó originalmente en catalán en el Diari de la Sanitat.