miércoles, 31 de octubre de 2018

La caravana avanza con las esperanzas intactas pese a las amenazas del gobierno de Trump



Tres semanas cumple de haber salido del país la caravana de migrantes que se dirige a Estados Unidos, y que en este momento cruza territorio mexicano. Las esperanzas siguen intactas, a pesar que en el camino hayan muerto dos personas atropelladas y de las amenazas del gobierno de Donald Trump vayan en aumento.

Los relatos de los hondureños y hondureñas que viajan en esta caminata, son claros y contundentes. Ellos aseguran que se van no porque son incentivados por grupos políticos, sino porque ya no aguantan la situación del país, situación llena de inseguridad, falta de empleo y violencia.

<>, dijo un hondureño al ser entrevistado por la cadena Univisión.

El gobierno ha salido al paso ante la crisis migratoria, las presiones del gobierno de Estados Unidos han generado una nueva campaña mediática, en la que se acusa a Venezuela y grupos de la izquierda de financiar la caravana.

Donald Trump, llegó al punto de afirmar que en la caravana además de viajar migrantes a los que calificó de criminales, también lo hacen terroristas. Los medios de comunicación que cubren la caravana han manifestado que estas acusaciones no tienen fundamento, y que además en la caravana ni van criminales, ni mucho menos terroristas.

Pero no solo el gobierno de Estados Unidos ha promovido esa campaña, sino que el gobierno hondureño lejos de asumir su responsabilidad en la crisis actual del país, culpa a la oposición de financiar una caravana migratoria.

La presente semana el presidente cuestionado por su reelección ilegal, Juan Orlando Hernández, hizo tres anuncios: el primero la creación de más de 20 mil empleos temporales, el segundo; una inversión millonaria orientada a la construcción de carreteras y puentes, y el tercero, un acompañamiento social para los migrantes que decidan retornar al país.

Los migrantes llevan intactas sus convicciones, han dicho que llegarán cueste lo que cueste a Estados Unidos, y allá solicitarán refugio. Y lo siguen creyendo a pesar de las amenazas del gobierno de Trump, quien ha dicho que enviará a militares a la frontera para evitar a toda costa que ingresen personas de forma ilegal a su país.

Las estadísticas que maneja el gobierno de personas que han retornado de la caravana superan los tres mil, pero el Estado no hace alusión a más compatriotas que siguen saliendo de Honduras, y es que a la fecha hay una nueva caravana que viaja por Guatemala, con más de dos mil personas, y que busca alcanzar a la caravana que avanza por México.

El gobierno ha tomado medidas coercitivas contra la población para evitar que se vayan del país, en ese sentido, tomaron la determinación de cerrar la frontera de Aguas Calientes, en el occidente del país.

A pesar de eso, la gente busca puntos ciegos u otras opciones aduaneras para continuar su camino con rumbo a Estados Unidos.

Hasta el momento la crisis migratoria sigue abierta y es el tema del momento en el país. Mientras tanto, la población en Honduras plantea soluciones inmediatas para que la situación cambie de una vez.

La Convergencia contra el Continuismo convocó desde el pasado martes a una caravana interna por la dignidad, en solidaridad con los migrantes y también demandando la renuncia de Juan Orlando Hernández de la presidencia.

La caravana duró tres días y recorrió más de 200 kilómetros desde la zona norte hasta la capital del país.

La crisis migratoria sigue abierta, la caravana avanza a paso firme y el gobierno lejos de asumir su responsabilidad culpa a terceros. Bajo esta ecuación la situación tiende a empeorar y no a mejorar para la población afectada por la violencia, desempleo e inseguridad.

Caravana de migrantes hondureños avanza por territorio mexicano desafiando el cansancio y las amenazas de Trump



La población hondureña que participa en la caravana de migrantes con rumbo a Estados Unidos se prepara para continuar su camino por tierras mexicanas saliendo del estado de Chiapas, desafiando el cansancio y las amenazas permanentes del gobierno de Donald Trump.

La caravana está saliendo del municipio de Tapachula con destino a una de las fronteras entre Estados Unidos y México, pese a que el gobierno norteamericano ha insistido que nadie pasará su frontera si no están documentados.

Cansancio
 Los miles de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos, en el camino, les toca descansar en aceras, bancos y plazas públicas, agotados por las sendas caminatas en busca de mejores oportunidades.

Se mantienen juntos y en caravana por razones de seguridad y para no desmayar en su propósito. La creciente caravana de migrantes hondureños cruzó la frontera sureña de México rumbo a Estados Unidos, evadiendo a los agentes mexicanos que brevemente les bloquearon el paso.

A cada paso recibían ayuda de mexicanos solidarios en forma de alimentos, agua y ropa, y otros habitantes pusieron a su disposición vehículos pickups, camionetas y camiones de carga para apoyar su viaje.

Reacción de Trump
El avance de la caravana ha sido criticado fuertemente por el presidente estadounidense Donald Trump, que de nuevo criticó al Partido Demócrata por lo que él considera un asunto ventajoso para los republicanos a poco más de dos semanas de las elecciones legislativas.

En su cuenta oficial de Twitter, Trump señaló que el gobierno estadounidense comenzará a “cortar o reducir sustancialmente” la asistencia económica que entrega a Guatemala, Honduras y El Salvador, por señalar que “no hicieron el trabajo de detener a la gente que sale del país”, tal como había amenazado días atrás.

En otro twittee escribió: “lamentablemente, parece que la Policía de México y los militares no pueden detener a la caravana que se dirige a la frontera sur de Estados Unidos. Criminales y desconocidos de Medio Oriente están mezclados en el grupo”, dijo Trump en otra violenta reacción.

El presidente Trump también usa la caravana para imprimir miedo y temor a la población norteamericana al venderles una idea de que los migrantes sin documentos son terroristas en un acto claro de criminalización, estigmatización y racismo puro. Trump aprovecha la coyuntura política para culpar a los demócratas por no aprobar leyes de inmigración más fuertes, a pesar que, los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso.

Corredor Humanitario
 La respuesta a la crisis por parte del gobierno de Juan Orlando Hernández ha sido de puros ataques a los sectores de oposición y está utilizando una estrategia de bajar la intensidad del grave problema y problema. Lo último ha sido la instalación de un Corredor Humanitario para garantizar el regreso seguro de los migrantes.

El gobierno informa que unas tres mil 433 personas, que se habían unido a la caravana migratoria que avanza por México hacia Estados Unidos, retornaron en las últimas horas tras instalarse el denominado “Corredor Humanitario”.

“Tanto en Agua Caliente como en El Florido se han estado atendiendo el retorno de las personas al igual que en Omoa, pero también tenemos dos puntos avanzados: uno en Tecun Uman, frontera con Ciudad Hidalgo en México y Guatemala, y otro en la ciudad de Zapaca en Guatemala donde se están reuniendo las personas para hacer un retorno seguro en este corredor humanitario que se ha hecho”, dijo en rueda de prensa, el jefe de la Comisión Permanente de Contingencias, Copeco, Lisandro Rosales.

Por su parte, la representante del gobierno en temas de migración, Nelly Jeréz, se refirió a la situación que vive el país luego que miles de personas emprendan viaje hacia Estados Unidos.

“Honduras va a brindar toda su asistencia y pedirle a los gobiernos, en este caso nosotros, la protección que estamos garantizándoles cuando ellos ya crucen a otros territorios”

Jeréz dijo que hay que hacer mucho como sociedad, pero fue más allá, al responsabilizar a las madres y a los padres que se llevan a sus hijos, señalando que esa acción no es de Dios.

“No arriesguemos con mentiras, no arriesguemos con esta movilización atípica a nuestros niños, yo creo que eso no es de Dios. Sabe qué ha pasado en nuestro país, es que la gente se le ha olvidado que hay un Dios, se le ha olvidado el temor a Dios. Poner nuestros niños como escudo para quitar una tranca, una barrera para poder cruzar a territorio vecino, no se vale”, dijo Nelly Jérez representante del gobierno de Juan Orlando Hernández.

Caravana Interna
El dirigente social Carlos H. Reyes, de la conducción de la Convergencia Contra el Continuismo, asegura que este momento es idóneo para que la población se movilice y proteste contra el régimen de Juan Orlando Hernández.

“Todo lo que estamos viendo son efectos, la causa central de este fenómeno es el atraso y la dependencia de nuestro país. Dependencia del imperio gringo que después de que en 1836 nos separamos en cinco repúblicas ha hecho con nosotros lo que quiere, desde golpes de Estado hasta imponer el modelo neoliberal y tener dictaduras como la que estamos viviendo”, dijo Reyes.

El historiador Edgar Soriano dijo en Radio Progreso que Honduras está viviendo una crisis social, política y económica real. Soriano dijo que el gobierno debe reconocer que hay una crisis humanitaria.

El historiador animó a que la ciudadanía salga de su comodidad y proteste, igual el movimiento social que ha estado opacado desde hace varios años. Bajo la conducción de la Convergencia, varias organizaciones están preparando una gran movilización que saldrá de los cuatro puntos cardinales del país. La acción iniciará este martes 23 de octubre, con una caravana que partirá de diversos puntos rumbo a Tegucigalpa, en solidaridad con nuestro pueblo migrante exigiendo, además, fin a la dictadura y el pronto retorno a orden constitucional.

Siguen su camino…
Tras pasar su segunda noche en territorio mexicano, los miles de hondureños y hondureñas continúan su camino hacia Estados Unidos, pese al temor de ser detenidos y deportados en cualquier momento o secuestrados por narcotraficantes. 

Caravana Migrante: ONU estima en siete mil las personas que se dirigen a EEUU / Trump declara emergencia nacional /

Investigan casos de robo y violaciones / Xenofobia en las redes sociales / Peña Nieto intima a l@s migrantes


ONU: Siete mil personas integran caravana migrante

De acuerdo con estimaciones de la ONU, el índice de migrantes que caminan hacia EE.UU. se ha incrementado en 2.500 personas más.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó que al menos 7.000 mil personas conforman la caravana de migrantes provenientes de Honduras, con destino a Estados Unidos (EE.UU.)

Esta nueva cifra difundida por la ONU supera la ya estimada, pues se consideraba que por lo menos 4.500 personas integraban la caravana de migrantes centroamericanos.

El presidente de EE.UU Donald Trump ha mantenido una postura de rechazo ante la llegada de los migrantes centroamericanos, a quienes ha amenazado de impedir el ingreso a su nación cerrando la frontera con México.

Migrantes hondureños. Fuente: EFE

Trump anunció que reduciría el apoyo externo que le brinda EE.UU. a Guatemala y Honduras como una medida de presión contra los migrantes.

En este sentido, el mandatario manifestó su descontento con México, pues señaló que ese país no muestra interés en detener a los centroamericanos que desean entrar en territorio estadounidense.

“Lamentablemente, parece que la policía y los militares de México son incapaces de detener la caravana que se dirige a la frontera sur de Estados Unidos”, subrayó Trump.

A pesar de todas las amenazas hechas por EE.UU., los migrantes hondureños reanudaron su recorrido con niños y bebés en brazos, desde Tapachula (estado de Chiapas) frontera con Guatemala, para continuar su marcha hasta Huixtla, la cual es una segunda parada para llegar a Tijuana o Mexicali, (estados fronterizos con EE.UU), país destino a unos 3.000 kilómetros.

Trump declara “emergencia nacional”

WASHINGTON (apro) – Con el argumento de la incapacidad de la Policía Federal y del Ejército de México para detener a la caravana de migrantes centroamericanos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alertó  a sus fuerzas armadas y a la Patrulla Fronteriza de una “emergencia nacional”.

Este lunes por la mañana en uno de sus acostumbrados mensajes en su cuenta personal de Twitter, incluso sin sustentar sus argumentos, Trump señaló que criminales y un número no determinado de personas del medio oriente se están mezclando con los integrantes de la caravana que se encuentra en Chiapas.

“Tristemente, parece que la policía y el ejército no pueden detener a la caravana que se encamina a la frontera sur de Estados Unidos. Criminales y un número no determinado de personas del oriente medio se han inmiscuido con ellos, he alertado a la Patrulla Fronteriza y al Ejército de que esto es una Emergencia Nacional. ¡Debemos cambiar las leyes!”, escribió Trump en su primer mensaje.

En otro, culpó a los demócratas de la incapacidad legal de contener la migración.

“Cada vez que se observa venir a una caravana o a indocumentados o intentando llegar como indocumentados a nuestro país, pienso y culpo a los demócratas por no darnos los votos para cambiar nuestras patéticas leyes de inmigración. Recuérdenlo en estas elecciones de medio periodo. Es muy injusto para migrantes que llegan legalmente”.

La caravana con unos cinco mil migrantes centroamericanos se encuentra en Tapachula, Chiapas, está muy lejos de los más de tres mil kilómetros de frontera sur que Estados Unidos comparte con México, por lo que la alerta de una emergencia nacional por parte de Trump es muy prematura.

En la zona limítrofe con el territorio mexicano, el gobierno de Estados Unidos tiene desplegados a miles de agentes migratorios, de otras agencias federales, a integrantes de la Guardia Nacional, además de sofisticados recursos tecnológicos que utiliza para ubicar, detener y procesar a toda persona que ingrese irregularmente.

Castigo a Guatemala, Honduras y El Salvador

“Guatemala, Honduras y El Salvador, no pudieron cumplir con el trabajo de prevenir que la gente saliera de su país para venir como indocumentados a Estados Unidos. Ahora, cortaremos o reduciremos sustancialmente la masiva asistencia económica que rutinariamente les damos”, advirtió Trump en un tercer mensaje de Twitter.

Desde la semana pasado el titular del ejecutivo estadunidense ha amenazado con suspender la ayuda económica que su gobierno entrega a Honduras, El Salvador y Guatemala.

La contención del flujo de sus ciudadanos hacia el norte, había sido la condición que le impuso Trump a los gobernantes de esos tres países para mantener en vigencia la asistencia financiera que les otorga el gobierno federal estadunidense aprobada por el Congreso federal.

Investigan robos y violaciones a dos hondureñas

VILLAHERMOSA, Tab. (apro).- Policías de investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE) iniciaron diligencias por los delitos de robo con violencia y violación en agravio de dos migrantes hondureñas y dos hombres acompañantes, en el municipio de Tenosique.

De acuerdo con las primeras indagatorias, tras ingresar a México, los cuatro hondureños se quedaron a descansar en el ejido Emiliano Zapata, tercera sección de Tenosique, por un puente, cerca de un basurero.

Al reanudar su camino, un par de sujetos le salió al paso, los amenazaron con machetes, los asaltaron y abusaron sexualmente de las dos mujeres.

Según versiones en redes sociales, los dos acompañantes de las mujeres son esposo e hijo de una de ellas.

Las investigaciones fueron ordenadas por el Fiscal del Ministerio Público de la Agencia de Atención a Migrantes de la FGE.

Los cuatro migrantes hondureños forman parte de la masiva caravana de centroamericanos que se dirige a Estados Unidos, pero optaron por entrar al país y transitar por territorio tabasqueño.

Xenofobia en las redes

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Con argumentos casi calcados del movimiento xenófobo y antimexicano de los simpatizantes de Donald Trump en Estados Unidos, cientos de usuarios de las redes sociales Twitter y Facebook en México se lanzaron a condenar a los integrantes de la Caravana del Migrante que ingresaron a territorio chiapaneco.

Apenas se divulgaron los primeros videos del salto de la barda fronteriza de cientos de jóvenes centroamericanos, los usuarios reales y los bots (cuentas automatizadas con menos de 50 seguidores) y trolls (dedicados a provocar utilizando las tendencias más mencionadas) inundaron las redes con expresiones como: “criminales”, “violentos”, “entraron ilegalmente”, “es un problema de Honduras”, “escorias”,  “egoístas”, “vienen a secuestrar, a matar y a dañar”, “van a quitar empleos”, “llévatelos a tu casa”, ante cada intento de expresar solidaridad.

Con el hashtag #CaravanaMigrante, que se volvió la principal tendencia en Twitter con 75 mil tuits, cientos de usuarios, reales y ficticios, expresaron sus fobias y su odio ante las expresiones de solidaridad de varias cuentas representativas.

Por ejemplo, el diputado independiente de Jalisco Pedro Kumamoto, descendiente de migrantes japoneses, redactó en su cuenta de Twitter: “Mi bisabuelo llegó a este país con nada más que ganas de alimentar sus sueños y su panza. Desde él aprendimos que ningún ser humano es ilegal. Que México sepa escuchar esta delicada situación humanitaria y nos solidaricemos”.

Y así le respondieron algunos de sus seguidores:

–Nadie es ilegal, pero debemos respetar las reglas que nos rigen…

–Entrar de indocumentado a un país no es un derecho humano ni se encuentra establecido en ningún tratado.

–Cuando tu bisabuelo llegó no existía tanta población, existía lugar disponible para vivir y recursos.

–Casi lloro. ¿Por qué no comienzas hospedando a un familiar en tu casa?

El periodista y documentalista Epigmenio Ibarra lanzó un mensaje en su cuenta para cuestionar este brote de odio: “Me duele, me indigna, me subleva la xenofobia de los que piensan como si fueran red necks norteamericanos. Revictimizan a los migrantes centroamericanos. Los llaman delincuentes. Dicen que ponen en peligro sus empleos. Hablan como Trump”.


Decenas de bots, activados desde algún call center también respondieron a la crítica de Ibarra con expresiones como “no es xenofobia, es precaución, con orden y buen registro de la cantidad de personas que ingresen no me importaría” (@AmlieKing2); “debería mejor indignarte que sus países no los apoyan ni les dan oportunidades, esto no es más que utilizar a México como pasadizo” (@charlss_jorge); “con todo respeto, Señor Ibarra, no se trata de xenofobia o racismo… es simple sentido común, nuestro país NO está en condiciones de albergar a esta cantidad de gente”.

El activista y defensor de derechos humanos Jesús Robles Maloof destacó que al menos 76 veces le replicaron seguidores falsos y verdaderos con esta pregunta: “¿Dejaría usted entrar a su casa a la caravana?” Consideró “interesante” que casi 40% de los mexicanos que participaron en la Encuesta Nacional sobre Discriminación declaró que no le rentaría un cuarto a un migrante.

Odio sincronizado

El Observatorio de Redes y Derechos Digitales revela a Proceso que “al menos medio millar de cuentas de trolls que tradicionalmente se montan en tendencias para realizar ataques de odio, participaron este viernes dentro de #CaravanaMigrante difundiendo ataques y opiniones racistas y xenófobas a los migrantes, simulando que se trataba de expresiones espontáneas”.

Consultado en la noche de esta oleada de mensajes, el Observatorio indicó que algunos mensajes de estos trolls eran llamados explícitos al uso de la fuerza pública, justo cuando elementos de la Policía Federal, al mando del comisionado Manelich Castilla, dispersaron con gases lacrimógenos a los migrantes. Por ejemplo: “Es momento de enviar a las Fuerzas Armadas a la frontera con Guatemala para detener a esa parvada de changos hondunegros” (@ElTelible).

El mismo Observatorio destacó que el titular informativo de UnoTV, el sistema de mensajes por telefonía móvil de Telcel, desató una serie de expresiones de odio. Al reportar el ingreso de los centroamericanos, encabezó su nota: “A la fuerza, migrantes entran a México; así rompieron la cerca”.

La virulencia antiinmigrante coincidió también con el cambio de discurso del secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, y del encuentro entre el canciller Luis Videgaray y el secretario de Estado de Trump, Mike Pompeo.

Navarrete Prida primero se comprometió a que no se recurriría a la violencia contra la Caravana Migrante y después pidió “regresar al diálogo, luego de haber provocado caos al romper la valla que divide al país con Guatemala”.

Otros personajes públicos como el exoficial mayor de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Mauricio Farah, tuiteó:

“Ante la Caravana Migrante, si el gobierno mexicano no tiene una política distinta a la limitada y unilateral contención y expulsión, mínimamente debe garantizar la dignidad, integridad física y psicológica de ellos. Y la CNDH debe dictar medidas cautelares.”

En su cuenta de Twitter la CNDH no se pronunció en contra de las expresiones racistas contra los migrantes centroamericanos.

* Fuente: PROCESO

J. Jesús Esquivel/Armando Guzmán /Jenaro Villamil

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Peña Nieto a migrantes: Si ignoran leyes no lograrán su objetivo

Los integrantes de la caravana de migrantes que buscan ingresar a territorio nacional de manera violenta e ignorando las leyes, difícilmente lograrán su objetivo de llegar a Estados Unidos o permanecer en México, subrayó el presidente Enrique Peña Nieto.

El mandatario hizo “un llamado respetuoso para que tengan claro (los migrantes) que de mantenerse en esta actitud, difícilmente lograrán su objetivo” y recalcó que solo al amparo de las leyes en materia migratoria es como podrán tener acceso a este derecho que la Constitución consagra.

Dijo que desde el viernes, cuando integrantes de la caravana que buscan llegar a Estados Unidos irrumpieron de forma violenta por la frontera sur, el gobierno de México, en estricto apego al derecho nacional e internacional en materia migratoria, estableció los mecanismos para buscar una migración segura, ordenada y apegada a derecho.

Peña Nieto llamó a los migrantes que ingresaron de forma abrupta, a atender la recomendación del gobierno de México, para iniciar un proceso de solicitud de refugio.

Durante este acto, el mandatario puntualizó en otro tema, que sólo bajo condiciones de certidumbre se genera confianza y, con ello, el ambiente necesario para invertir, para desarrollar proyectos y crecer.


Subrayó que ésa fue una de las premisas que guiaron el proyecto económico de su administración, para “impulsar un México que seguiría creciendo, un México de éxito, capaz de derribar sus propias barreras y limitaciones que había tenido en el pasado. Un México donde las empresas pudieran encontrar un clima de negocios adecuado para su desarrollo”.

Añadió que a partir de esta visión, inició un proyecto de cambio que buscaría generar certeza y confianza a partir de seis pilares, como generar condiciones de estabilidad macroeconómica, quitar los “cuellos de botella” que frenaban el desempeño de la economía, mediante el impulso de 14 reformas legales, seis de ellas de carácter económico.

Asimismo, generar certeza y confianza mediante el impulso a la infraestructura nacional, dar mayor flexibilidad al mercado laboral, y “haber emprendido la agenda de negociaciones comerciales más ambiciosa de las últimas décadas, con una red de tratados comerciales más extensa y moderna”.

Y como último y sexto pilar, generar condiciones de certeza en el país fue el fortalecimiento del Estado de Derecho, apuntó Peña Nieto.

* Fuente: Animal Político

Guevara como mito



Por Francisco Fernández Buey

I

Ni que decir tiene que Ernesto Guevara no se consideraba un mito. Tampoco le habría gustado que la gente hablara de él con esa palabra. Si se le hubiera preguntado al respecto probablemente habría contestado como Brecht acerca de las lápidas: “No necesito lápida, pero/ si vosotros necesitáis ponerme una/ desearía que en ella se leyera: /Hizo propuestas. Nosotros/ las aceptamos. /Una inscripción así/nos honraría a todos.” O tal vez habría dicho algo parecido a lo que decía hace poco Rossana Rossanda al ponerse a escribir sus recuerdos de comunista del siglo XX: “Los mitos son una proyección ajena con la que no tengo nada que ver. No estoy honrosamente clavada en una lápida, fuera del mundo y del tiempo. Sigo metida tanto en el uno como en el otro”. Bastaría con cambiar los tiempos de los verbos.

Nadie en su sano juicio pretende ser un mito o convertirse en mito. Y de la vida y la obra de Guevara se podrán decir muchas cosas, a favor o en contra, pero no se podrá decir que el hombre no estuviera en su sano juicio. Lo que él quería dar de sí o dejar a los otros en herencia lo dejó dicho en un poema que escribió a Aleida Mach desde Bolivia y que tituló “Contra viento y marea”. Dice así:

Este poema (contra viento y marea) llevará mi firma. // Te doy seis sílabas sonoras,// una mirada que siempre lleva (como un pájaro herido) ternura, // una ansiedad de agua tibia y profunda, // una oficina oscura donde la única luz es la de estos versos míos, // un dedal muy usado para tus noches aburridas, // una fotografía de nuestros hijos. // La bala más hermosa de esta pistola que siempre me acompaña, // la memoria imborrable (siempre latente y profunda) de los niños // que, un día, tú y yo concebimos, // y el pedazo de vida que me resta, // esto lo doy (convencido y feliz) a la Revolución. // Nada que pueda unirnos tendrá mayor poder. 

II

La creación de mitos es, como se sabe, cosa del pensamiento religioso, prefilosófico, preilustrado. Guevara era un comunista marxista, un revolucionario laico. Y en principio el comunista marxista, el revolucionario laico, no necesita mitos. Se da a los otros, a los próximos, a los de abajo por los que lucha, con la fuerte convicción de que la revolución liberadora es inevitable y de que él mismo es parte de la revolución en marcha. No espera nada de los suspiros religiosos de la criatura oprimida. Lo espera todo de la razón apasionada de quienes quieren emanciparse y, a lo sumo, se piensa a sí mismo como parte de la chispa que producirá el incendio que cambiará el mundo. Busca la coherencia entre el decir y el hacer en el plano individual y en el plano colectivo.

Pero dicho eso, también sabemos: la revolución no es, no ha sido, no será pura racionalidad. Es pasión razonada o razón apasionada. Y en la medida en que la pasión es parte esencial de la actividad revolucionaria el comunismo marxista, como toda tradición emancipatoria, ha tenido también una dimensión que enlaza con la del pensamiento religioso, prefilosófico y preilustrado. No se puede negar eso. Por muy racional que haya sido el pensamiento de los clásicos de la tradición comunista marxista y por mucho que éstos se hayan negado de la manera más explícita a ser convertidos en mito, lo cierto es que, en unos casos más y en otros menos, lo han acabado siendo. La identificación comunitaria, por abajo, con los padres fundadores de una tradición emancipatoria lleva a eso. Hasta es posible que la tendencia a la creación de mitos, también en el mundo moderno y post-ilustrado, tenga que verse como prolongación de una de las “ilusiones naturales” de los humanos de las que no podemos prescindir. Algo así intuyó ya Sorel (y con Sorel, el joven Gramsci).

Si hubiera que hacer teoría del mito comunista esto que estoy esbozando aquí se podría formular así: independientemente de su intención racionalista e ilustrada (basta con pensar en aquello, tan repetido, del paso del socialismo utópico al socialismo científico), toda tradición que incluye praxis emancipatoria de los de abajo acaba incorporando en su desarrollo una dimensión para-religiosa que impulsa a la creación de mitos. Por eso también el revolucionario comunista marxista ha tenido (y sigue teniendo) “santos” (por laicos que éstos hayan sido) de su devoción. Y, vista la cosa con la distancia que da el tiempo transcurrido, se podría añadir, para que no haya lugar a dudas, que esto no es un hecho histórico determinado sólo, como a veces se ha dicho, por el “atraso” (económico, cultural, etc.) del lugar, país o circunstancia en que cuajan las ideas. Pues también la posmoderna crítica de todos los grandes relatos, que se presenta a sí misma con ínfulas desmitificadoreas, parece abocada a construir sus propios mitos. 

III

Desde esta perspectiva nada tiene de extraño, por tanto, la mitificación de Che Guevara, el cual, por lo que había hecho durante la revolución cubana, era ya algo así como una leyenda antes de su muerte. La creación del mito Guevara tiene particularmente que ver, como se sabe, con dos fotografías: la que se tomó inmediatamente después de su muerte, ya cadáver; y la que le hizo Korda en La Habana.

De la primera se ha dicho muchas veces que recuerda tanto a la imagen del Cristo yacente de Andrea Mantegna, el pintor de Quatrocento italiano, que remite inmediatamente a lo que toda persona familiarizada con la tradición cristiana conoce: la idea de la resurrección del salvador. Y no es casual que eso mismo haya estado tan presente en tantas y tantas celebraciones conmemorativas del día de la muerte de Guevara: “Che vivo, como nunca te quisieron”, decía una pintada en Cochabamba, muchas veces repetida también. Por supuesto que, para los amigos de la revolución social, este estar vivo del guerrillero revolucionario no puede ser la resurrección real del otro, en la que creen los cristianos que tienen fe. Pero la diferencia es poco relevante en la creación del mito (que, por lo que se sabe ahora, es seguramente un mito precristiano). Lo importante es el estar vivo del personaje en el imaginario precisamente en la medida en que esto remite a la vigencia del ideal que el personaje representó.

Sobre la otra foto, la que más ha contribuido a la conversión de Guevara en mito, la foto tomada por Alberto Díaz (Korda) el 5 de marzo de 1960, cuando Guevara tenía 31 años, se ha escrito tanto que me puedo ahorrar el comentario ahora. Todo el mundo la recuerda. Es el Che vivo en su mejor momento, la mejor de las imágenes posibles del revolucionario. Ya era tan buena en el momento en que, gracias a Feltrinelli, se hizo pública por vez primera, siete años después de la muerte del Che, que ni siquiera han hecho falta las técnicas de la manipulación informática para mejorarla. Todas las demás fotos conocidas del Ché remiten a ella, e incluso las fotos que hemos conocido muchos años después, en alguna de las cuales se ve a Guevara calvo y ridículamente disfrazado o roto ya definitivamente por la enfermedad y las penalidades, nos hacen pensar, por comparación, en la apostura del personaje que retrató Korda, en aquellos ojos suyos, en la profundidad de su mirada atenta.

Algunos hemos tenido otras fotos de otros revolucionarios colgando de las paredes de nuestros cuartos y a veces compitiendo allí con la foto de Guevara. Ninguna es comparable. Y cuando uno ve las fotos de actos conmemorativos, de ayer o de hoy, presididos por el póster con aquella imagen del Che, fotos en las que se ve en primer plano a personajes que merecen nuestra admiración y nuestro respeto, en lo primero en que suele fijarse, de todas formas, es en la prestancia del personaje del fondo; hasta el punto de que, por lo general, ante fotos así tendemos a pensar enseguida si lo que habrán dijo estos otros personajes que hoy se sientan a la mesa conmemorativa estará en consonancia con lo que fue e hizo aquél.

Esto es lo que habitualmente sienten las personas que siguen apreciando sus ideales, viejos o jóvenes. 

IV

Pero no hablemos sólo de los amigos de la revolución social. Luego están los otros, los jóvenes y no tan jóvenes que en todo el mundo han tenido o tienen aquella misma imagen en sus cuartos o que la lucen en sus camisetas, chapas e iconos sin haber leído nunca nada de Guevara, sin tener más que una vaga idea de quién fue o simplemente porque también esa imagen es un objeto de consumo. Como eso también existe, ha habido y hay polémica sobre la conversión del Che en mito. Y es ahí, en la identificación con el mero objeto de consumo, donde surge el problema de la apropiación.

Personalmente creo que no hay que rasgarse las vestiduras ante la apropiación de la imagen del Che por jóvenes apolíticos (suponiendo que lo sean) que combinan su chapa o su póster con la chapa o el póster del cantante o la cantante de moda. Esa combinación forma parte de una subcultura juvenil extendidísima y generalmente ajena a valoraciones políticas, aunque no necesariamente a valoraciones estéticas o relacionadas con la cuestión del gusto. Tiene escaso sentido, en mi opinión, exigir moralísticamente coherencia a quien no sabe ni sospecha con qué tienen que concordar los propios actos o actuaciones.

Más sentido tiene, en cambio, la crítica a la apropiación de la imagen del Che con una finalidad mercantil, contraria además a todo lo que él defendió, o sea, la crítica a las empresas que hacen o pretenden hacer negocio con una imagen que saben que vende entre los jóvenes consumidores. Y en este sentido me parece tan interesante como aleccionadora la batalla jurídica que Korda y el gobierno cubano emprendieron en su momento contra la apropiación de la célebre foto por una marca de vodka.

Interesante y aleccionadora, digo, porque ahí, en esa batalla jurídica, sí estaba implicada una cuestión político-cultural de importancia. Tanto más cuanto que, en los últimos tiempos, las multinacionales del consumo capitalista han hecho habitualmente un uso tan mercantil como insultante de iconos robados a las culturas y movimientos emancipatorios o de resistencia. El propio Korda dejó claro, durante aquella batalla jurídica, de qué derechos de autor se estaba hablando, a qué se oponía y a qué no: “Como defensor de los ideales por los que el Che Guevara murió, no me opongo a la reproducción de la imagen para la difusión de su memoria y de la causa de la justicia social en el mundo”.

Ese es un caso, por tanto, y hablando con propiedad, de apropiación indebida no sólo desde el punto de vista jurídico sino también desde el punto de vista moral. El que la crítica a la manipulación capitalista de palabras y símbolos de la izquierda revolucionaria sea casi tan antigua como la manipulación misma no quita justicia a la crítica ni implica que, por antigua, haya que dejar de hacerla, como postulan a veces los cínicos de hoy. Al contrario: cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer, repetir y repetirse suele más novedoso que ciscarse en la repetición de lo olvidado o lo ignorado. 

V

Para valorar lo que representa esa batalla contra el uso indebido de la imagen o del icono, incluso en el plano político, basta con comparar. Podemos poner a un lado esta batalla que digo contra el uso indebido de la imagen del Ché por la marca de vodka y al otro el uso consentido de la imagen del artífice de la Perestroika, Gorbachov, por tal o cual anunciante fuera de vodka o de automóviles. Con todos los respetos que desde el punto de vista político nos haya merecido en su momento el intento de Gorbachov por dignificar el socialismo en la URSS, parece evidente que su consentimiento en esto no sólo contribuye a la destrucción de otro mito (en el caso de que éste haya llegado a crearse) sino a la trivialización definitiva del socialismo mismo.

Moralmente, la cosa está clara. De la comparación que estoy proponiendo sale la confirmación a posteriori de algo que escribió el poeta salvadoreño Roque Dalton no mucho después de la muerte de Guevara: “La guerrilla es lo único limpio que queda en el mundo”. Desde ahí, o sea, desde este punto de vista aún pre-político, se comprende la persistencia del mito y se comprende incluso la paradoja de que el mito revolucionario comunista haya cuajado entre jóvenes que no lo son ni quieren serlo ni sueñan en ello.

Pero políticamente, la cosa es, desde luego, más complicada. Primero por la paradoja trágica que mató al poeta que escribió la frase: asesinado por una parte de la guerrilla en la que él estaba, y asesinado además, según todos los indicios, por orden de alguien que luego iba a abominar de la guerrilla. Y segundo, porque tampoco la apropiación de la imagen del Ché por otras guerrillas que vinieron después de su muerte, algunas de las cuales han pervivido hasta hoy, es agua clara. Hubo un momento, ya bastante lejano, en que el vínculo, comprobado, entre guerrilla y narcotráfico, obligaba a considerar como mínimo dudosa la drástica afirmación del poeta Roque Dalton, tan inspirada por el recuerdo de Guevara.

Así las cosas, creo que se podría concluir en este punto que de todas las apropiaciones de Guevara como mito que se han producido en estos cuarenta años la menos mala, la menos indebida, ha sido la que viene haciendo desde entonces el gobierno de Cuba. Y esto, a pesar de las discrepancias, sobre las que tanto se ha insistido en ensayos y biografías, entre Castro y Guevara. Pues estas discrepancias (sobre el papel de la Unión Soviética en la construcción del socialismo, sobre los incentivos materiales y espirituales en la planificación económica o sobre la táctica a seguir en los procesos revolucionarios de la época), vistas con perspectiva histórica, apenas fueron nada si se las compara con lo que fue la crítica del Ché a las instituciones y corporaciones capitalistas, colonialistas e imperialistas que luego, con los años, han tratado de sacar beneficio del mito. Y son muy poca cosa también, si las compara con la crítica del Ché a las alienaciones, despolitizaciones y manipulaciones que la misma sociedad capitalista genera entre los jóvenes. 

VI

Nuestra época, la época que estamos viviendo ahora, se distingue precisamente por la pretensión de desmitificar. Esta pretensión ha dado muchas veces en un exceso: romper todos los espejos en los que mirarnos para ser mejores. El exceso queda de manifiesto, en este caso, cuando nos damos cuenta de que, al final, presuntamente rotos todos los espejos, aún nos queda uno: el de la “mala” del cuento de Blancanieves, el “espejito, espejito” que nos repite, porque nosotros ponemos en él las palabras, que somos los más guapos, los más hermosos. Sintomáticamente, una época que dice querer romper todos los espejos, acaba quedándose en el narcisismo y en el infantilismo.

Pues bien, una de las cosas más notables de las que están ocurriendo en esta época de desmitificaciones es precisamente que, cuarenta años después de su muerte, el mito Guevara sale reforzado, agrandado como ningún otro. De todos nuestros mitos de los años sesenta (Mao, Ho Chi Minh, Ben Bella, Fidel Castro, Giap, Cohn Bendit, Rudi Dutschke…), Guevara, es, sin ninguna duda, el que mejor se ha mantenido, el que sigue suscitando hoy más adhesiones entre jóvenes y viejos.

Creo que puede decirse incluso que los libros publicados en estos últimos años, con motivo de las conmemoraciones de la muerte del Che, están contribuyendo a enaltecer su leyenda. Estoy pensando, por ejemplo, en el libro del escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, en el del catedrático y corresponsal del diario “Le Monde” en Chile, Pierre Kalfon, (Una leyenda de nuestro siglo), en el del periodista norteamericano Jon Lee Anderson (Una vida revolucionaria) e incluso en el de Jorge Castañeda (La vida en rojo).

Ninguno de esos libros es una hagiografía de Guevara; ninguno de sus autores se caracteriza por la intención de escribir una vida de santos para uso de devotos, una biografía de aquellas en que se presenta al héroe biografiado, como decía Unamuno de las hagiografías cristianas, absteniéndose de mamar los primeros viernes ya en la más tierna infancia. Al contrario: estos son libros gruesos, que no se pueden leer de un tirón, escritos con espíritu analítico y crítico; que entran sin beatería en los detalles más controvertidos y oscuros de la vida de Guevara; que aportan datos nuevos, desconocidos hasta hace muy poco no sólo por el gran público sino también por los guevaristas de ayer. Libros que se basan en testimonios y entrevistas de y con personas que trataron al Che en los momentos decisivos de su vida: en Argentina, en Guatemala, en México, en Cuba, en el Congo, en Bolivia. Libros escritos por autores que no siempre comparten los ideales del Che o que tienen muchas objeciones que hacer a la revolución cubana.

Siempre que se entra en el detalle, analítico y crítico, de la vida de los hombres que han sido leyenda, ésta, la leyenda heredada, se complica. Y tampoco hay duda de que el Che que ahora conocemos es otro Che, un Guevara muy distinto del que apenas entrevimos hace cuarenta años cuando leíamos algunos de sus escritos más teóricos sobre la guerra de guerrillas, sus opiniones sobre el socialismo después del conflicto chino-soviético o las primeras ediciones del Diario de Bolivia. Esto ha sido subrayado por Paco Ignacio Taibo II. Y con razón.

Pues bien: cuando uno acaba de leer estos libros o las memorias de los que fueron compañeros del Che, más allá de las dudas sobre tales o cuales detalles y por encima de las preferencias políticas de sus autores (que son, a pesar del esfuerzo historiográfico, muy evidentes), queda la impresión de que, a pesar del afán desmitificador, perviven el mito y la leyenda que hicieron de Guevara el personaje más admirado por los universitarios norteamericanos y europeos del 68. El Che que aparece en esas páginas sigue siendo un ejemplo de revolucionario que, incluso en su estoicismo o en el fatalismo de las horas malas, o justamente por eso mismo, nos conmueve, nos sigue conmoviendo. Conmueve, quiero decir, a todos aquellos que hoy en día no quieren reconciliarse con la realidad de este mundo y desean arrimar el hombro en la lucha en favor de los que menos tienen, de los desheredados, de los excluidos, de los humillados y ofendidos por los poderosos de nuestra época. 

VII

No querría acabar sin hacer referencia a la controversia que se produjo con motivo de las conmemoraciones del cuarenta aniversario de la muerte de Guevara, controversia suscitada por una nota editorial del diario El País, titulada “Caudillo Guevara”, que salió el 10 de octubre del año pasado.

Dije entonces y repito ahora que no hacía falta haber sido guevarista para considerar aquella intervención un insulto a la inteligencia y a la sensibilidad, un ejemplo más del tipo de discurso “autorizado por la policía y vedado por la lógica”, que decía Marx; que era de una ignorancia supina atribuir en exclusiva al romanticismo europeo el prejuicio de que entregar la vida por las ideas es digno de admiración y elogio; que es sectario denominar muerte al asesinato de Guevara en La Higuera y encima atribuirle el propósito de dotar al crimen de un sentido trascendente; que es una manipulación incalificable identificar lo que hizo el internacionalista Guevara con movimientos terroristas, nacionalistas o yihadistas de ahora; que es un infundio presentar la vida y la acción de Guevara y de sus seguidores como mera coartada para un autoritarismo de signo contrario; que es absurdo presentar a Guevara como puesta al día del caudillismo latino-americano; y que es falso que hoy ya sólo se conmemore la muerte de Guevara en Cuba, Venezuela o Bolivia.

Tengo que añadir ahora que aquel editorial inauguraba un cambio de fase en la consideración de Guevara. Hace once años los ideólogos del neoliberalismo y del social-liberalismo todavía preferían algo así como una aproximación historicista para acabar con el mito Guevara; preferían la desmitificación pensando que las ideas y el hacer de Guevara eran, al fin y al cabo, cosas de un pasado definitivamente superado; y preferían reírse o sonreírse de que el mito aún siguiera presente entre los jóvenes. Pero no parecía preocuparles.

Como todo el mundo sabe, en los años transcurridos desde entonces han pasado algunas cosas importantes en América Latina (y no sólo en Venezuela y en Bolivia). Y así, con las transformaciones en curso, la frase Guevara vivo toma otra dimensión, tiene otra connotación. Vuelve a hablarse allí de socialismo. Y aquí molesta y preocupa. El que se esté vinculando el nombre de Guevara al socialismo del siglo XXI es ya un peligro para el mantenimiento del privilegio de los mandamases. Aquí y allí. Por ello, para los ideólogos del gran poder, ya no se trata sólo de desmitificar al personaje, de mostrar sus contradicciones y debilidades, que las tuvo, como todo hijo de vecino, sino de tergiversar lo que hizo y de manipular sus ideas y sus actos abiertamente, para presentarle como antecedente de lo que llaman “caudillismo”, “populismo” y “terrorismo” los mismos que aún tienen en la memoria a su Caudillo, que denominan “popular” a su partido conservador y que apoyan abiertamente el terrorismo de estado allí donde éste actúa.

Ahí tenéis un motivo más para valorar en su justa medida lo que dijo e hizo Guevara y para desconfiar, de paso, de los desmitificadores que mitifican la ideología propia por el procedimiento de desmitificar las de los otros. Mientras eso siga existiendo, o cuando se reduplica, como hoy, la primera palabra del discurso del pensamiento laico, racionalista e ilustrado, que con razón se siente molesto con la conversión de Guevara en mito, tendrá que ser esta: primero leerlo y estudiarlo; luego hablamos. Y, por supuesto, comparamos.

Nota de Rebelión:

El que fuera maestro, compañero y amigo de FFB, Manuel Sacristán, escribió el siguiente texto tras el asesinato de Ernesto Guevara (“En memoria de Ernesto Che Guevara”, Nous Horitzons 16, 1er trim, 1969, p. 39):

¿Cuándo se jodió el progresismo en Latinoamérica?



Por Pablo Stefanoni

Los progresismos latinoamericanos desestiman la construcción de una nueva ética pública como un problema “liberal” propio de almas bellas o de las agendas imperiales. Pero es posible identificar un tipo de “republicanismo desde abajo” en toda la región, que incluye una cierta economía moral de lo que debe ser la función pública junto con ideas de alternancia en el poder estatal. Las “cruzadas anticorrupción”, el "honestismo" y el socialismo real.

“Veníamos bien y pasaron cosas”, dijo en una entrevista el presidente Mauricio Macri para explicar una crisis que puso fin a su “ utopía gradualista ” que, hasta el momento, lo alejaba de la imagen del presidente ajustador con el que buscaba asociarlo la oposición. Pero la expresión podría usarse, también, para reflexionar sobre el cambio de ciclo político en la región: el continente actual está muy lejos de aquellos días en los que Chávez, Lula, Kirchner, Evo, Lugo y Correa parecían estar construyendo un proyecto regional común con una espalda política que era la suma ampliada de sus propias legitimidades y de los capitales simbólicos que cada uno de ellos movilizaba. Pocos esperaban que, algunos años más tarde, la región se encontrara frente al actual deterioro económico, e incluso democrático, y con sus instituciones de integración en crisis. Pero se podría fácilmente reemplazar la superficial expresión macrista por una pregunta vargallosiana de mayor calado: ¿cuándo –y por qué– se jodió el progresismo?
Después de dos “décadas” de proyectos políticos definidos e intensos –la neoliberal de los 90 y la progresista de mediados de los 2000– el continente entró, más que en un nuevo ciclo, en un proceso de fragmentación y disgregación, que combina la supervivencia de un progresismo que no acaba de morir y de una “restauración conservadora” que no acaba de nacer, al menos en término de un nuevo proyecto hegemónico.

Mientras una Venezuela en caída libre sirve a las derechas continentales como baza de triunfo electoral –por la amenaza de “venezuelizaciones” más imaginarias que reales–, el líder estrella del post-populismo –Mauricio Macri– comenzó a hacer agua y pocos querrían hoy ser los Macris de sus países. Brasil, otro proyecto post-progresista, pero sin elecciones de por medio, se encuentra sumido en la peor crisis en décadas, con un potencial candidato ganador preso (Lula), otro hospitalizado (el ultraderechista Bolsonaro, recientemente atacado con un cuchillo) y un presidente conservador, Michel Temer, cuya aprobación asciende al 3%; el 76% lo considera ruim o péssimo. Entretanto, el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador en México puso en marcha una incierta experiencia de “progresismo tardío ” que difícilmente sea suficiente para reeditar el ciclo sudamericano pero alcanza para limitar la consolidación del giro conservador.

Recientemente, el filósofo Slavoj Žižek convocó a “dar vuelta” la famosa Tesis N° 11 de Marx sobre Feuerbach (Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo). “En el siglo XX, tal vez hayamos tratado de transformar el mundo demasiado rápido, sin saber qué estábamos haciendo. Debemos dar un paso atrás y reinterpretarlo”. Y en el caso latinoamericano, no se trata solo de comprender el mundo, sino de sacar conclusiones no autocomplacientes de la agenda y experiencia progresistas y de su agotamiento. La reciente reunión del Foro de San Pablo reunido en La Habana –que articula a las fuerzas de izquierda de la región– es una expresión patente de las dificultades para andar este camino y de un repliegue en la “resistencia” antiimperialista que funciona como un operativo de cierre político/sentimental, cargado de nostalgia hacia el Comandante Fidel Castro, de cualquier perspectiva de lectura (auto)crítica del pasado reciente. “Este XXIV puede tener la misma importancia histórica de los años 90 cuando cayó el Muro de Berlín”, señaló Mónica Valente, secretaria ejecutiva del Foro, en una analogía sintomática de las dificultades para pasar del socialismo “del siglo XX” al “del XXI”.

La corrupción está hoy en el centro del debate político y social. Es cierto, como ha apuntado Frederico de Almeida , que asistimos a la expansión internacional de esquemas políticos y legales de combate a la corrupción desde el centro hacia la periferia y que los efectos de las “cruzadas anticorrupción” se vuelven más inciertos cuando se aplican en democracias frágiles, como hoy ocurre en Brasil y podríamos agregar a la Argentina. Pero no es verdad, como se sostiene a menudo, que las luchas anticorrupción sean solo contra gobiernos de izquierda: en Guatemala hubo una lucha de masas contra la descomposición del Estado, hasta niveles de verdadera podredumbre moral, bajo un gobierno de extrema derecha como el del general Otto Pérez Molina ; en México, López Obrador ganó con una campaña fundamentalmente “honestista”, y el reciente referéndum anticorrupción en Colombia –boicoteado por Alvaro Uribe– fue motorizado por la izquierda; por no hablar del papel del rechazo social a la corrupción en el nacimiento de fuerzas “amigas” de América Latina como Podemos en España.

A menudo, especialmente en su versión nacional-popular, los progresismos desestiman la cuestión de la construcción de una nueva ética pública como un problema “liberal” propio de almas bellas o de repetidores del discurso de los medios hegemónicos o las agendas imperiales. Sin embargo, es posible identificar un tipo de “republicanismo desde abajo” en toda la región, que incluye una cierta economía moral de lo que debe ser la función pública junto con ideas de alternancia en el poder estatal (como ocurrió en Bolivia en el referéndum de 2016 ). Que eso sea manipulado por la derecha no puede ocultar que las formas de financiamiento político (y personal) –y los esfuerzos por construir o apoyar a “burguesías nacionales” de maneras opacas y corruptas– debilitaron las credenciales morales de los progresismos y habilitaron que figuras de la “patria contratista” (Macri) o de la banca y las offshore (Guillermo Lasso, en Ecuador) pudieran enarbolar banderas anticorrupción como parte de sus campañas.

En Argentina, Macri ganó; en Ecuador Lasso perdió, pero el vicepresidente correísta Jorge Glas terminó preso por la causa Odebrecht en medio de una guerra política entre Lenín Moreno y el expresidente Rafael Correa –quien, a su vez, habría pedido asilo en Bélgica , donde vive con su esposa–. En Venezuela, a su vez, operó un verdadero saqueo de recursos públicos “por arriba”,reconocido por el propio gobierno y el enraizamiento de una economía política de la ilegalidad “por abajo” que explica, en gran medida, la supervivencia de los sectores populares en medio de la hiperinflación y la escasez. Y en Brasil, Lula Da Silva (casi 40% de apoyo en las encuestas) está impedido de enfrentar en las urnas al neofascista Jair Messias Bolsonaro (alrededor de 22%). La sentencia de 12 años de prisión por el famoso tríplex supuestamente recibido de manos de una constructora es débil y no es difícil percibir en la aversión a su candidatura un antiplebeyismo a flor de piel, sumado al racismo y el clasismo de gran parte de las elites brasileñas. No obstante, como balance político de los gobiernos del PT, no es posible dejar de lado los vínculos opacos con constructoras o frigoríficos, y el papel del propio Lula en la expansión regional de las “translatinas” brasileñas, aprovechando su influencia y prestigio como un soft power –como queda en claro con el reguero dejado por la causa Odebrecht en toda América Latina.

Sin duda, no se puede reducir el ciclo progresista a la corrupción y borrar lo que implicó en el sentido del “derecho a tener derechos” difundido entre los sectores populares. Pero tampoco puede pasarse por alto que, históricamente, el socialismo democrático combinó la demanda de ética pública con la de justicia social y que el desacople de ese binomio terminó por crear un hándicap moral de la izquierda que dificulta seriamente la (re)construcción de alternativas políticas anticonservadoras.

Pero si el “hándicap moral” de la izquierda le lavó la cara a diversos políticos y políticos/empresarios conservadores, existe un “hándicap democrático” que impide denunciar con eficacia los retrocesos democráticos evidentes hoy en la región. Brasil es sin duda un caso alarmante de degradación con consecuencias regionales, como la desaparición de la Unión de Nacionales Sudamericanas (Unasur), e internas, como los crímenes políticos, el aumento de las desigualdades, la pérdida de derechos y la “desdiabolización” de quienes defienden la dictadura militar. El caso de Bolsonaro es un emergente de esta situación, con su discurso fascistizante y discriminador en lo político y ultraliberal en lo económico (lo que atrae a los partidarios de la mano dura y de la destrucción del Estado de bienestar). En Colombia, la violencia estatal y los asesinatos políticos son de más larga data. Pero la falta de crítica a los déficits democráticos de Venezuela –y más aún de Nicaragua– impide construir una vara común para responder ante la politización de la justicia (o judicialización de la política), la represión estatal, los retrocesos institucionales y más en general los recortes de derechos democráticos. Hoy Venezuela es gobernada por una Asamblea Constituyente –por encima de cualquier poder constituido– que opera como un poder de facto sin contrapesos institucionales de ningún tipo. Y el gobierno de Daniel Ortega utilizó grupos parapoliciales para resistir en el poder con un saldo de alrededor de 300 muertos. Todo esto es justificado por la amenaza imperialista.

Es cierto que el imperialismo conspira, pero como lo muestra un reciente artículo de investigación del New York Times , lo hace de manera menos “orgánica”, homogénea y eficaz de lo que parece creer el discurso bolivariano. Lo que no es sorprendente, dado que hoy ocupa la Casa Blanca un presidente acusado de traición a la patria por parte del establishment conservador por su aparente colusión con Rusia en la campaña electoral de 2016 que además está enfrentado con los tradicionales aliados de la OTAN. Denunciar las conspiraciones reales es diferente a utilizar la amenaza imperial como acto reflejo frente a todos los problemas –en su mayor parte de naturaleza endógena–. Por ejemplo, ¿por qué Venezuela está sumergida en caos económico y Bolivia mostró una macroeconomía cuyo desempeño fue elogiado por el Banco Mundial y la prensa económica global? Quizás la gestión de algunas pistas. Pero el actual retroceso de parte de la izquierda hacia la cultura del socialismo real –expresado en simpatías hacia Vladímir Putin– lleva a abandonar la disputa por la democracia contra las visiones que la reducen a la libertad de mercado, la pospolítica o el republicanismo conservador. Y a replegarse en un dudoso y minoritario “pueblo verdadero”.

La ventaja del progresismo es que las derechas regionales carecen de proyectos atractivos para la región, en medio de una incertidumbre global que puso en crisis a los defensores del libre comercio y las modernizaciones neoliberales más clásicas. Pero lo que parece cierto es que el progresismo no “va a volver2 tal como era. Ni el continente es el mismo que el de la “década ganada”. Quizás, el progresismo se jodió cuando dejó de leer bien la realidad. La Tesis 11 invertida.

Ilustración Sebastián Angresano


martes, 30 de octubre de 2018

El éxodo hondureño, un campanazo para los estados neoliberales


Rebelión

Por Ollantay Itzamná

Honduras, país con un poco más de 112 mil Km2, ocupado por tres bases militares norteamericanos, con una población de más de 9 millones de habitantes, de los cuales, cerca del 70% se encuentran en situación de pobreza, capta nuevamente la atención internacional. Esta vez, por el dramático éxodo humano, cuyas imágenes crudas ahogan en lágrimas hasta a los ángeles del cielo.
Este Estado, que por más de 180 años de República, había intentando lidiar y sobrevivir con el permanente intervencionismo extranjero y sus consecuencias letales, con el golpe de Estado de 2009 terminó por quebrarse y convertirse en un evidente Estado fallido. Y, con el fraudulento e inconstitucional reelección del actual Presidente Juan Orlando Hernández (2017), el Estado fallido se materializó en un Estado narcocriminal.

En 2009, el 58% de hondureños se encontraba en situación de pobreza. Realidad que intentó revertir el destituido Presidente Manuel Zelaya, pero fue destituido mediante un golpe de Estado promovido por el gobierno de los EEUU. Así, las suicidas políticas neoliberales se restauraron en el país.

En 2018, según informe de la ONU, el 68% de hondureños se encuentra en situación de pobreza. Más de tres millones de hondureños apenas comen una vez al día. Mientras, en dicha década, empresarios extranjeros en Honduras, como el fallecido Facussé, se catapultaron como los hombres más ricos de la región.

Frente al golpe de Estado, cuyas consecuencias crudas se vive ahora en el país centroamericano, la población se organizó en el inédito Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Pero, con en toda dictadura, dicho movimiento social pro derechos humanos, fue desarticulado, y muchos de sus actores, asesinados.

El gobierno norteamericano, la OEA, y la comunidad internacional, aprobaron con su silencio dicha acción criminal. Y, ahora, el país es prácticamente ingobernable. Sin Estado de Derecho, sin esperanzas de vida, ni oportunidades laborales. Fracturado, se ahoga en sangre. Honduras, desde 2009, es uno de los países más violentos del mundo.

Juan Orlando Hernández, en 2014, llegó al gobierno predicando la Biblia, y repartiendo bendiciones, al creyente y pentecostal pueblo de Honduras. Una vez en el poder, ante su impopularidad social, se mantuvo en el gobierno amparado en un discurso bíblico teológico, y protegido por el gobierno norteamericano.

Pero, la hambruna en Honduras es tan fuerte, y la muerte violenta hace de cada instante de la vida prácticamente un acto de fe, que hondureños empobrecidos con instinto de sobrevivencia emprenden un éxodo casi apocalíptico hacia el prometido paraíso terrenal falaz del Norte, para sumarse a los cerca de 1.2 millones de hondureños expulsados.

Qué más le quedaba a la gente, en un país, cuya desgracia es su riqueza y su vecindad tan próxima con los EEUU. Un país donde, cada año, más de 300 mil personas se hunden en la pobreza. Donde, no sólo se nace empobrecido, sino también endeudado por gobiernos corruptos. Cada hondureño nace con una deuda pública del equivalente a $. 1,350. ¿Qué más se esperaba?

La migración es un derecho, no un delito. El problema es el saqueador colonialismo permanente que sufre Honduras. El calvario del éxodo hondureño, evidencia el fracaso del criminal sistema neoliberal made in USA. Y, es un campanazo para Colombia, Perú, Guatemala, Argentina o Brasil, cuyos gobiernos serviles siguen esquilmado a sus pueblos bajo el libreto neoliberal yanqui.

Expertos analizarán obstáculos en la investigación por violaciones a los derechos humanos



El 17 de octubre de 1997, el defensor y ambientalista Carlos Escaleras fue asesinado en el marco de un contexto de violaciones sistemáticas a los derechos de personas defensoras del medio ambiente en Honduras. Hoy, a 21 años de su asesinato, el crimen se mantiene en parcial impunidad.

A pesar de que el Estado ha avanzado con la firma de un Acuerdo de Solución Amistosa ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), el mismo se encuentra pendiente de cumplimiento.

El caso de Carlos Escaleras ejemplifica los obstáculos que impiden la reparación y el acceso a la justicia para las víctimas de violaciones de derechos humanos, en un país donde todos los casos que han sido juzgados por la Corte IDH permanecen impunes y muchos de ellos tienen como víctimas a personas defensoras.

Ante este contexto, con el fin de abordar los obstáculos fácticos y normativos que enfrentan estas investigaciones, la Mesa de Seguimiento al Cumplimiento de Sentencias y Resoluciones de la Corte IDH organizó el foro: “Debida diligencia en las investigaciones de casos sobre violaciones a derechos humanos en Honduras: avances y obstáculos”.

El evento se llevará a cabo el próximo miércoles 24 de octubre de 8:30am a 1:00pm en el Hotel Plaza San Martín y contará con la participación de ponentes nacionales e internacionales, entre ellos víctimas y representantes, que abordarán los avances en este sentido y los problemas estructurales que resultan en la ausencia de investigaciones serias, diligentes y eficaces, así como la importancia de superar la impunidad, no solo para las víctimas de violaciones de derechos humanos, sino también para la sociedad hondureña.

Si no se conoce la verdad y se alcanza justicia en estos casos, los hechos seguirán repitiéndose.

Sobre la Mesa de Seguimiento:

La Mesa de Seguimiento al Cumplimiento de Sentencias y Resoluciones de la Corte IDH (Mesa de Seguimiento) se conformó como un esfuerzo conjunto de actores nacionales e internacionales que busca contribuir a que Honduras mejore su sistema normativo, a que se haga justicia y que las violaciones de derechos humanos no se repitan.

Nuestro objetivo es monitorear la implementación de las sentencias y resoluciones de la Corte Interamericana, con el fin de señalar sus avances y demoras e informar a la sociedad hondureña y al Tribunal regional sobre la capacidad y voluntad estatal para darle cumplimiento a tales sentencias y así garantizar su efectivo cumplimiento.

Organizaciones que conforman la Mesa de Seguimiento:

Asociación de Jueces por la Democracia (AJD)
Casa Alianza
Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura y sus Familias (CPTRT)
Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL)
Comité de Familiares de Desaparecidos en Honduras (COFADEH)
Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ)
Pastoral Penitenciaria Iglesia Católica
Pastoral Social Cáritas de la Diócesis de San Pedro Sula

Contactos de prensa:

Sandra Rodríguez | Oficial de comunicación COFADEH | (+504) 99494723, (+504) 22205280 | mar_dely@yahoo.com

Sofía Espinal | Área de comunicación CEJIL | (+506) 2280 7473 | sespinal@cejil.org

A golpe de tuits, Trump amenaza a los países centroamericanos



Caravana de Migrantes hondureños marcha hacia EE.UU, Foto: AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo hoy que su país empezará a recortar o a reducir la ayuda para tres países de Centroamérica por la caravana de migrantes que avanza a la frontera estadounidense.
“Guatemala, Honduras y El Salvador no pudieron encargarse de detener a las personas que salieron de sus países para llegar de forma ilegal a Estados Unidos”, tuiteó Trump por la mañana.

“Ahora empezaremos a recortar, o reducir de forma significativa, la masiva ayuda extranjera que normalmente se les otorga”, añadió el presidente.

Además de calificar de “emergencia nacional” el incidente, Trump señaló en otro tuit que alertó a la patrulla fronteriza y al ejército estadounidenses porque “parece que ni la policía ni el ejército de México pueden detener a la caravana que se dirige a la frontera sur de Estados Unidos”.

Durante el fin de semana, miles de migrantes, en su mayoría de Honduras, han ingresado en masa a territorio mexicano por la frontera guatemalteca. Según medios, la policía mexicana vigila atentamente a un lado, pero no interrumpe el viaje de los migrantes.

Estos fueron los más recientes de una serie de tuits de Trump en los que advierte sobre graves consecuencias para los migrantes que se dirigen a Estados Unidos en busca de asilo.

De acuerdo con datos oficiales, la administración Trump recortó abruptamente la ayuda para tres países de Centroamérica y se espera una reducción de un 40 por ciento en la ayuda para el año fiscal 2019, en comparación con el de 2016.

La tristeza no es solo Brasilera



Por Gustavo Veiga

El ultraderechista Jair Bolsonaro fue el primer presidente brasileño electo sin el voto de la población más pobre pero igualmente obtuvo el triunfo: 55 por ciento frente al 45 de Fernando Haddad, el candidato de Lula. Como si estuviera en plena Guerra Fría, prometió combatir “el comunismo, el socialismo y el populismo”.

Bolsonaro le habló al país desde su casa, acompañado de una traductora para sordomudos. Imagen: Pati-Joh

Desde Porto Alegre

A las 7 de la tarde la televisión mostró el habitual videograph de Urgente. A esa hora, Jair Bolsonaro ya sepultaba los sueños de garantías democráticas para las minorías brasileñas con un triunfo arrollador. El nuevo presidente del gigante de América Latina encarna desde hoy la nueva mayoría que explica con creces el 55,1 por ciento que sacó en la segunda vuelta. Fernando Haddad, el candidato del PT, llegó al 44,90 % escrutado el 100 por ciento de las urnas electrónicas. La ola ultraderechista cabalgada desde su cresta por un militar racista y reivindicador de la última dictadura invadió las costas de Río de Janeiro convirtiendo a la ciudad en una postal difícil de creer, ahí donde reina el carnaval. El mandatario electo le habló al país desde su casa, acompañado por su esposa Michelle y una traductora para sordomudos. Dijo: “Lo que ocurrió en las urnas no fue la victoria de un partido más, es la celebración de un país por la libertad”. Abajo, junto al mar, la glamorosa Barra da Tijuca se vestía de fiesta para celebrar la victoria de “Mito”, el hombre que asumirá su cargo el 1º de enero de 2019 en un país de 208 millones de habitantes. El presidente electo cosechó el apoyo de 57.795.271 de electores contra los 47.035.345 que votaron al profesor universitario que llegó al ballotage corriendo siempre desde atrás.

Dos horas después del cierre de los comicios en las principales ciudades del país, ya estaba el resultado puesto. Brasil tiene cuatro husos horarios distintos y en el nordeste los resultados de la votación se conocieron más tarde. No hubo suspenso, ni siquiera la posibilidad de un desenlace reñido que habían disparado como posibilidad algunas encuestas de los días previos con Haddad acercándose al militar. Conocida su derrota, el candidato del PT dijo palabras de contención para la militancia de su partido: “Vamos a seguir continuando con la caminata y reconectándonos con los pobres de este país. Cuenten con nosotros, la vida está hecha de coraje”.

Brasil, más allá de sus fronteras, se identifica ahora con la cara de un dirigente político misógino y xenófobo, que no parece creíble en su moderación impostada de estas horas. Pero se legitimó en los comicios, y si cumple con la mitad de sus frases de campaña, llevará al país más grande de América Latina por un camino oscurantista, de imprevisibles consecuencias. Desde 1945 que un militar no llegaba al gobierno por la vía democrática. El último fue Eurico Dutra. El candidato del PSL (Partido Social Liberal) será el presidente 42º y el octavo desde el fin de la larga dictadura militar (1964-1985). Bolsonaro consiguió superar en el ballottage sus números de la primera vuelta, como era previsible. Mejoró de manera ostensible su performance con nueve puntos porcentuales más y pasó del 46 % del primer turno al 55,1. Haddad también elevó sus guarismos del 29 por ciento al 44,90. Pero esos números ni siquiera le permitieron discutirle la elección al candidato vencedor.

En su discurso como flamante presidente electo, Bolsonaro dejó frases que resumen su ideario, entre ultramontano y provocador. El nuevo hombre fuerte de Brasil declaró: “Nunca estuve solo, siempre sentí la presencia de Dios y la fuerza del pueblo brasileño” y siguió con sus frases litúrgicas, como si estuviera en un templo: “Este gobierno será un defensor de la constitución, de la democracia y de la libertad. Esta es una promesa no de un partido, no es la palabra de un hombre, es un juramento a Dios”.

Por varios pasajes, en ésas, sus primeras frases como ganador de la elección más importante de la historia reciente del país, Bolsonaro pareció mutar del candidato en campaña que restringiría los derechos de las minorías al presidente electo de la concordia y la tolerancia como bien supremo. “La libertad es un principio fundamental, libertad de ir y venir, andar por las calles en todos los lugares de este país. La libertad de emprender, la libertad política y religiosa, de formar y tener opinión, de hacer elecciones y ser respetado por ellas”.

Tampoco parecieron creíbles sus palabras que procuran concordia: “No hay brasileños del sur o del norte, somos todos un solo país, somos todos una sola nación, una nación democrática”. Después de mostrarse acompañado por su esposa en las palabras iniciales desde su casa, apareció en público con el frustrado candidato a senador Magno Malta que lo tomó de las manos y lo invitó a compartir una oración. El personaje, poseído como si fuera un pastor evangélico de las iglesias electrónicas, dejó algunas frases de antología que hicieron emocionar al nuevo mandatario. “Los tentáculos de la izquierda no serán arrancados sin la mano de Dios, comencemos orando”, invitó. La escena la completaban otros colaboradores y seguidores de Bolsonaro como el actor porno Alexandre Frota y el probable ministro Ónix Lorenzoni, un político derechista de Río Grande do Sul.

El capitán retirado del ejército y hasta hoy diputado federal no fue el único ganador de su partido. Los dos militares y un empresario candidatos a gobernadores del PSL que alcanzaron la segunda vuelta, también triunfaron en los estados donde se presentaron. El llamado comandante Moisés se impuso en Santa Catarina con un contundente 71 por ciento de los votos. Otro uniformado, el coronel Marcos Rocha, venció en Rondonia con el 66,3 % y en Roraima la victoria fue para Antonio Denarium, un hacendado ganadero con el 53,8 %.

Había en juego trece gobernaciones más el distrito federal de Brasilia. En los tres más importantes del país, San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro, se impusieron candidatos de derecha que acompañaron la postulación presidencial de Bolsonaro. En el distrito más poblado del país, el empresario paulista Joao Doria ganó con el 51,7 de los votos y retuvo un bastión histórico del PSDB. En Río el éxito fue para Wilson Witzel (por el 59,9 %) del Partido Social Cristiano (PSC), un ex infante de marina y ex juez que surfeó sobre la ola militarizada que guió a Bolsonaro hacia el Planalto. Una joven fuerza de derecha, el Partido Novo, se impuso en Minas Gerais con el empresario Romeu Zema por el astronómico porcentaje del 71 %, en el mismo distrito donde la ex presidenta Dilma Rousseff salió cuarta y no pudo lograr la senaduría a la que aspiraba.

El mapa político de Brasil tuvo un fuerte corrimiento hacia la derecha más rancia, en su formulación militar, empresaria y evangélica. Una combinación que se expresó durante toda la campaña con altos picos de fundamentalismo. Como si hubiera regresado al país más poderoso de América Latina, la vieja alianza entre la cruz y la espada. Bajo la bendición del capital financiero y el Departamento de Estado de EE.UU, con su arsenal tecnológico volcado a las redes sociales y las iglesias de pastores grandilocuentes dispuestos a realizar una nueva cruzada de la fe.


La fábula mediática sobre una izquierda antiinmigrantes



Por Pierre Rimbert

Un espectro persigue a Jean-Jacques Bourdin: “He visto el surgimiento en Alemania, me sorprende, por cierto, de esa extrema izquierda antiinmigrantes”, exclamaba el periodista el 4 de septiembre de 2018 en la emisora francesa RMC. Aquel día, en Berlín, Sahra Wagenknecht, diputada por Die Linke (“La izquierda”), acompañada de personalidades procedentes de Los Verdes y del Partido Socialdemócrata, presentaba ante los medios el movimiento Aufstehen (“Levantarse”). Este, inspirado en La France Insoumise (“Francia insumisa”), espera movilizar a los desencantados con la política y reunir una coalición mayoritaria “por el desarme y la paz, por mejores salarios, mejores pensiones, una fiscalidad más justa y mayor seguridad; por una mayor inversión pública en formación e infraestructuras”, según el llamamiento fundacional ( 1 ).

Pero, como Bourdin, la prensa francesa cuenta una historia muy diferente: “Alemania: un movimiento de izquierdas se apodera del espacio antiinmigrantes” (AFP, 4 de septiembre); “La creación de una fuerza de izquierdas antiinmigrantes en Alemania” (France Inter, 4 de septiembre); “Surge una izquierda antiinmigrantes en Alemania” (Le Monde, 4 de septiembre); “Levantarse, el nuevo partido alemán, se considera de izquierdas y antiinmigrantes” (RT, 4 de septiembre); “Alemania: el nacimiento de un nuevo movimiento de izquierdas antiinmigración” (Les Échos, 5 de septiembre); “¿Hacia una nueva izquierda antiinmigrantes en Europa?” (La Vie, 6 de septiembre); “Aufstehen, un movimiento de izquierdas hostil a la inmigración” (Le Figaro, 8-9 de septiembre); “una dirigente de extrema izquierda crea un partido antiinmigrantes”, (L’Obs, 13 de septiembre); “un movimiento antiinmigrantes” (Politis, 13 de septiembre), etc.

El problema: el texto fundacional de Aufstehen no contiene la más mínima consideración hostil a los inmigrantes. Aunque los autores consideran “irresponsable la manera en la que el Gobierno de Merkel trata los desafíos de la inmigración”, llaman a “garantizar el derecho de asilo a los refugiados”. Y, sobre todo, hablan de otra cosa. De “renacionalizaciones”, de “democracia directa”, de ecologismo. La cuestión migratoria “no es [su] tema central”, insistió Wagenknecht durante la rueda de prensa del 4 de septiembre: “Nuestra perspectiva común consiste en volver a poner en la agenda las cuestiones sociales”.

Semejante objetivo contradice directamente el relato al cual los medios de comunicación y los partidos predominantes querrían reducir el debate público. El de una Europa dividida en malos populistas y buenos liberales –todos adeptos al mercado. Por consiguiente, cada propuesta política que se salga de esta falsa dicotomía se unirá a ella por la fuerza con un pegamento de “hechos alternativos”. Cuando, en el Reino Unido, Jeremy Corbyn reorienta el Partido Laborista hacia la izquierda, la prensa sospecha que es antisemita porque apoya la causa palestina. Cuando, en Alemania, Wagenknecht anuncia la creación de Aufstehen, Laurent Joffrin la acusa en Libération (10 de septiembre) de “imitar el discurso de la extrema derecha”. En materia migratoria, la cofundadora de Aufstehen aboga por el refuerzo del derecho de asilo y, a la vez, por una regulación de la inmigración laboral: se opone a la apertura total de las fronteras. Esta posición alimenta el debate en el seno de la izquierda. Minoritaria en Die Linke, se une a la de Bernie Sanders en Estados Unidos –“¿Apertura de las fronteras? Es una propuesta de derechas [que] empobrecería a todo el mundo en Estados Unidos”, explicó (Vox, 28 de julio de 2015).

Los periodistas que fingen indignarse al escuchar a Wagenknecht no pueden ignorar que la mayoría de los partidos europeos apoyan una política mucho más restrictiva. En 2017, el candidato Emmanuel Macron prometía “acoger dignamente a los refugiados que tienen derecho a la protección de Francia. Los demás serán devueltos con rapidez a sus países para que no se conviertan en inmigrantes clandestinos” ( 2 ). Ningún medio de comunicación francés describió entonces a La République en Marche (“La República en marcha”) como un “movimiento antiinmigrantes”. Y Libération mostraba en portada el siguiente titular (6-7 de mayo de 2017): “Haga lo que quiera, pero vote a Macron”.


Notas

(2) “Emmanuel Macron président!”, programa En Marche, Villejuif, 2017.

Pierre Rimbert es redactor jefe de Le Monde diplomatique