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sábado, 20 de mayo de 2017
Creciente violencia pone en peligro paz en Nuestra América
Rebelión
Por Patricio Montesinos
El incremento de la violencia, a niveles desorbitantes, constituye hoy un grave peligro para la preservación de la distensión en la Patria Grande, declarada Zona de Paz por los 33 países que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en la II Cumbre de ese mecanismo de concertación política celebrada en La Habana, Cuba, en 2014.
Los acontecimientos y las noticias de los últimos días y semanas sobre Nuestra América no son nada halagüeñas para un futuro pacífico y de integración en la región, blanco actualmente de una ofensiva derechista que, al parecer, tiene como propósito restaurar, con el apoyo de Estados Unidos, las dictaduras del pasado siglo.
Por un lado, gobiernos neoliberales de turno han retomado el uso de la fuerza policial y militar para coartar manifestaciones pacificas en su contra, como son los casos recientes de Chile, Argentina, Brasil y México,
Miles de estudiantes chilenos que se volcaron a las calles este martes, en protesta por los elevados costos de la educación universitaria en ese país, fueron reprimidos nuevamente como en tiempos del régimen del general golpista Augusto Pinochet.
En Argentina ocurre algo similar ante las marchas cotidianas contrarias al ejecutivo del presidente Mauricio Macri, quien como si fuera poca su actuación antipopular, pretende imponer ahora la denominada reforma 2x1 que beneficia a los genocidas de la otrora dictadura en esa nación.
Los brasileños tampoco escapan de la violencia policial y a los efectos dañinos de las medidas neoliberales del gobierno golpista de Michel Temer, quien planea artimañas dirigidas a aferrarse al poder, al tiempo que abre las puertas del gigante sudamericano al ejército estadounidense para maniobras castrenses en la Amazonía, en noviembre venidero.
México, por su parte, es considerado el segundo país más violento del mundo, tras conocerse la noticia que solo en 2016 fueron asesinadas 23 mil personas.
Según reportes de prensa que citaron una investigación del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), México es más violento que naciones en conflicto como Afganistán y Somalia, y solo es superado por Siria, a la que se le impone una devastadora guerra terrorista desde el exterior.
Hace poco menos de un año escribí un artículo titulado: Pobre México, tan lejos de Dios y tan violento como Estados Unidos, a propósito de protestas de rechazo de centenares de profesores a otra reforma neoliberal educativa del régimen del mandatario Enrique Peña Nieto.
Entonces los gendarmes habían respondido con el acostumbrado uso de la fuerza, causando 13 muertos, 25 heridos y más de 100 desaparecidos.
En mi nota referí que el neoliberalismo sin límites impuesto por las autoridades mexicanas, el dominio de los llamados poderes fácticos, que actúan al margen de las leyes, el narcotráfico y la corrupción, han convertido a esa nación norteña en un verdadero manicomio para sus ciudadanos.
Todo indica que el modelo aplicado en México fue el ensayo de laboratorio de un plan macabro para la Patria Grande que se ha ido materializando en Argentina, Brasil, Chile, Perú, Paraguay, Guatemala, y Honduras, entre otros, y que el conservadurismo regional con Washington a la cabeza desea extender a Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador y Nicaragua, donde persisten procesos progresistas.
No es casual ni mucho menos que la derecha en Venezuela apueste con su actuación terrorista desde la oposición a crear el caos en el país, justificar así la ingobernabilidad de la Revolución Bolivariana y destronarla para hacerse con el poder.
A juicio de analistas, la creciente ola de violencia desatada por el conservadurismo en Nuestra América pone en riesgo la distensión y la unidad en la región, y puede echar por tierra la proclama de Zona de Paz adoptada por la CELAC hace 3 años en La Habana.
Precisamente preocupados con estas y otras problemáticas, académicos cubanos concurrirán este 11 de mayo en La Habana a un taller denominado “Los desafíos de la izquierda en América Latina y el Caribe frente a la ofensiva de las oligarquías y el imperialismo”.
En ese foro los participantes intercambiaran criterios acerca de la situación que vive actualmente la Patria Grande, y los desafíos que se presentan en el camino hacia la preservación de la paz, su integración y desarrollo.
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jueves, 19 de noviembre de 2015
EEUU intenta hacer de la Patria Grande otra zona de guerra
Rebelión
Por Patricio Montesinos
Pese a que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) declaró en su II Cumbre de La Habana, Cuba, en 2014, que la Patria Grande es una Zona de Paz, Washington se empeña a fondo en crear conflictos bélicos en nuestra región, que se extiende del Río Bravo hasta la Patagonia.
El régimen de Estados Unidos está exacerbando viejos diferendos fronterizos y marítimos no resueltos, que datan desde el colonialismo, para intentar enfrentar a países y pueblos hermanos con el objetivo de sacar provechos que le permitan recuperar su influencia y dominio perdidos en Nuestra América.
Mientras el Pentágono alienta la realización de ejercicios militares de Chile en territorios limítrofes con Bolivia y Perú, ha incrementado al mismo tiempo su presencia castrense en esa última nación andina, que procura utilizar como punta de lanza para la desestabilización de Sudamérica.
Aunque dice favorecer el proceso de paz de Colombia, la Casa Blanca entorpece con sus bases militares allí el fin del prolongado y sangriento conflicto en ese país, y a su vez echa leña al fuego en las zonas fronterizas con Venezuela.
La Revolución venezolana es el blanco principal hoy de Washington, pero no dejan de serlo también Bolivia, que reclama pacíficamente a Chile su derecho soberano a una salida al mar, y Argentina, donde utiliza todos los métodos subversivos dirigidos a que la ultraderecha liderada por Mauricio Macri triunfe en la segunda vuelta de las elecciones, y regrese al poder.
Estados Unidos apuesta por derrocar a cualquier gobierno progresista en Latinoamérica, que le sirva para crear desaliento entre las fuerzas a favor de los actuales procesos de cambios e integración en la Patria Grande, y envalentonar a una derecha dividida y desprestigiada, pero extremadamente ávida de poder.
Los cercanos comicios presidenciales en Argentina, y parlamentarios en Venezuela, son primordiales para los planes siniestros del Pentágono, así como el referendo previsto a celebrarse en febrero venidero en Bolivia, en el cual se decidirá sobre la posible reelección para otro mandato del presidente Evo Morales en el 2020.
Una eventual vuelta al gobierno en Argentina de los sectores ultraconservadores convertiría a ese importante Estado sudamericano en el Israel de Estados Unidos en Latinoamérica, y uno de sus principales bastiones en la región, dirigido esencialmente contra Bolivia.
Crear situaciones de caos previo y después de la consulta popular parlamentaria en Venezuela, y tratar de restarle fuerza al “chavismo” en el futuro órgano legislativo, son otros de los propósitos de Washington, que despliega toda una guerra económica y de amenazas sin precedentes contra la Patria de Simón Bolívar.
El Pentágono sabe muy bien que la Revolución venezolana iniciada por Hugo Chávez, y encabezada ahora por el presidente Nicolás Maduro, es un ejemplo, y una pieza clave en Nuestra América, por ello le dispara desde todos los flancos para lograr debilitarla.
El ejecutivo de Maduro ha tenido que enfrentar todo tipo agresiones, desde el desangramiento de su economía a través del contrabando en su frontera con Colombia, hasta crímenes y atentados protagonizados por bandas de paramilitares.
Igual Venezuela ha tenido que afrontar de forma diplomática un antiguo diferendo con Guyana incendiado por Estados Unidos, y constantes ataques mediáticos de la prensa de derecha latinoamericana y europea, con el claro objetivo de desacreditarla, y crear condiciones para cercarla.
No puede descartarse, aunque sería una locura y los pueblos latinoamericanos no se cruzarían de brazos, que el Pentágono decida atacar militarmente al pueblo venezolano, en medio de la furia que agobia al imperio de Washington por la pérdida de su dominio internacional.
La CELAC, la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), además de todas las fuerzas progresistas y los movimientos sociales, deben estar en alerta máxima para impedir a tiempo que Estados Unidos concrete sus designios, lo que sería un verdadero tsunami castrense para los pueblos de la Patria Grande, como el que azota al Oriente Medio y el Norte de África.
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viernes, 23 de octubre de 2015
Ramos y la Patria Grande
Por Andrés Soliz Rada
Ernesto Laclau, autor del notable libro “La Razón Populista”, considera que Jorge Abelardo Ramos (JAR) es el pensador político argentino más importante de la segunda mital del Siglo XX. Esta opinión está expuesta en el Documental “Ideas Recuperadas”, dirigido por Florencia Fossati. En el film, se destaca que JAR recuperó a la izquierda de manos del Partido Socialista Argentino, ligado a la social democracia europea, cuyo positivismo lo llevó a defender la destrucción de los pueblos africanos. La rescató también del estalinismo, que impuso una dictadura genocida en la URSS. La diferenció, finalmente, del foquismo guerrillero, predicado por Regis Debray y Ernesto Guevara. Con estas discrepancias, JAR construyó los cimientos ideológicos y políticos de la Izquierda Nacional latinoamericana (Salvador Cabral).
Los libros más importantes de JAR: “Historia de la Nación Latinoamericana” y “Revolución y Contrarrevolución en la Argentina” afirmaron la conciencia de la Patria Grande latinoamericana, al llevar las ideas a la política (Pedro Godoy). Los textos del “Colorado” Ramos contribuyeron a la nacionalización de las capas medias en la Argentina y explican el triunfo electoral de Perón, en 1973, luego de 18 años de proscripción política (Arturo Peña Lillo). JAR fue un convencido de que las ideas crean el partido (Roberto Ferrero).
JAR enfrentó con éxito a corrientes foráneas aplicadas en nuestro medio, sin sentido crítico, procedentes de la URSS, Europa Occidental o China. Rechazó la lucha armada generalizada, sin analizar las condiciones concretas de cada país. JAR creía en las ideas y en la política como esencia de las transformaciones sociales. Sobre esta base, el Frente de Izquierda Popular (FIP) tomó la dirección de la Federación Universitaria Argentina (FUA), lo que ayudó a valorar la herencia de Hipólito Irigoyen, del 17 de octubre de 1945 y de la alianza entre trabajadores y universitarios. Defendió, asimismo, la participación de la mujer en la política, siguiendo el ejemplo de Eva Perón (Eduardo Fossati).
El Documental muestra el enfrentamiento del FIP con el resto de los partidos políticos, la jerarquía castrense y los estratos judiciales que condenaron a los mandos militares que desataron la guerra de las Malvinas, iniciada el 2 de abril de 1981. En opinión de Ramos, el Ejército argentino, al enfrentar a los ingleses, cortó la sumisión colonial al imperialismo y recuperó su esencia nacional y patriótica, más allá de errores tácticos e inclusive de la derrota bélica, ya que, a su juicio, en toda guerra hay victorias y derrotas.
Sobre esta base, convocó a continuar la guerra por medios no bélicos, como la nacionalización de las empresas y de los Bancos británicos que aún hoy reciben tratamiento privilegiado. Puso de relieve la solidaridad latinoamericana a la gesta de Malvinas, con excepción de la dictadura de Pinochet. Quienes condenan la gesta de Malvinas se niegan a admitir que sin el sacrificio de sus combatientes el tema de la recuperación de las islas del Atlántico Sur no hubiera alcanzado el apoyo mundial que ahora tiene. Como complemento, cabe recordar el respaldo de JAR a la causa marítima de Bolivia.
JAR, en opinión de Laclau, es el precursor de la moderna integración latinoamericana, a través de organismos como la CELAC, el MERCOSUR, la UNASUR y el ALBA. Ramos expuso este planteamiento, en 1949, en su libro “América Latina un País”. En el video, Víctor Ramos (hijo de JAR), recoge una idea fuerza de los escritores de la generación del 900 (Rodó, Vasconcelos, Ugarte y otros) al puntualizar que todo lo que une a Latinoamérica es revolucionario y lo que la divide es contrarrevolucionario.
El documental muestra el homenaje del comandante Hugo Chávez a JAR en la reunión fundacional de la CELAC, de diciembre de 2012, en cuya oportunidad enfatiza la importancia excepcional del libro “La Historia de la Nación Latinoamericana”. También aparecen adhesiones de Cristina Fernández de Kirchner a la obra de Ramos.
La cinta cinematográfica no explica la escisión que JAR ocasionó en la Izquierda Nacional al capitular “ante el menemismo pro imperialista, lo que no disminuye en nada sus grandes méritos”, como sostiene Roberto Ferrero. Una parte de los herederos de Ramos aceptó la disolución del partido para incorporarse al peronismo. Hoy en día, existe un sector kirchnerista de la Izquierda Nacional, otro que ha optado por el apoyo crítico al actual gobierno en tanto una tercera corriente se halla en oposición radical al kirchnerismo.
jueves, 22 de octubre de 2015
Confusión en América Latina
Rebelión
Por Mario R. Fernández
Algunas semanas atrás el Prof. James Petras publicó un artículo en Global Research (The Two Faces of Capitalism and Left Options, Las dos caras del capitalismo y las opciones de la Izquierda) en el que analiza las relaciones de lo que identifica como dos bloques capitalistas derechistas: el bloque Norteamérica-Unión Europea y el bloque China-Rusia. En su artículo Petras analiza las relaciones de estos dos bloques capitalistas con gobiernos y movimientos del mundo, que incluyen a quienes él define como centro izquierda en América Latina, nacionalistas y seculares en el Medio Oriente y otros nacionalismos del resto del mundo –sin considerar el gobierno del Partido de los Trabajadores de Brasil y el gobierno reelegido de Syriza en Grecia, que aunque son todavía llamados de izquierda han capitulado al bloque Norteamérica-Unión Europea y son para Petras parte de este bloque. Petras identifica la arrogancia y la diversidad de intervenciones y conspiraciones del bloque Norteamérica-Unión Europea con respecto al resto del mundo e incluso al bloque Chino-Ruso, este último también representante de una forma de capitalismo pero de mal menor.
Las relaciones comerciales y de inversiones de los países que tratan de vivir en un proyecto político diferente reciben del bloque Chino-Ruso un mejor trato; Petras agrega que no por esto debemos idealizar estas relaciones y verlas como relaciones con aliados tácticos. No debemos olvidar que tanto China como Rusia han abandonado a gobiernos caídos en desgracia ante el bloque Norteamérica-Unión Europea. Petras explica: “Todos los gobiernos operan en un mundo capitalista donde no hay aliados permanentes, sólo intereses permanentes” por lo que no es recomendable entregar sectores económicos estratégicos al bloque Chino-Ruso, este bloque también tiene oligarquías propias y millonarias con la diferencia de que por ahora los estados Chino y Ruso no acompañan a saboteadores y conspiradores contra gobiernos soberanos. Podríamos agregar, por hechos recientes, que además Rusia ha tomado una posición defensiva relevante, sólida, frente a la gran conspiración occidental contra el resto del mundo.
El análisis de Petras podría servirnos para entender las relaciones entre gobiernos Latinoamericanos. Por ejemplo, la resistencia de la Revolución Cubana fue acompañada, en 1994 en Chiapas, por el levantamiento al mando del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional que devolvió esperanzas liberadoras al continente. El triunfo presidencial de Hugo Chávez en 1998 en Venezuela aclara el panorama político, mostrando que todo no estaba perdido como pregonaban las oligarquías latinoamericanas y los ex-izquierdistas convertidos en apologistas y defensores de las élites y el imperialismo. Venezuela comienza a vivir un cambio constitucional que hace posible la implementación de un proyecto de reformas y favorece una posición bolivariana –como la llamara Hugo Chávez, que desafiaba de alguna manera al imperialismo reinante y en menor grado a la oligarquía venezolana misma, que aunque no fue tocada mayormente en sus intereses económicos se sintió igualmente amenazada y ha reaccionado haciendo todo lo posible para destruir el proyecto bolivariano. Este proyecto ha tenido un impacto en América Latina pero también en el mundo seguido por el triunfo político de proyectos alternativos en Bolivia y en Ecuador que eventualmente se unieron a Venezuela y que llevaron a la formación del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) junto a Cuba, Nicaragua y seis pequeñas naciones caribeñas.
Tanto el ALBA como el luego frustrado Banco del Sur –eran proyectos que para Chávez atraerían a otros gobiernos autodefinidos como “progresistas” en especial a los gobiernos de Brasil y de Argentina que habían ya rechazado el ALCA (tratado de “Libre Comercio” promovido por Estados Unidos). Debemos aclarar que el rechazo al ALCA no fue por motivos latinoamericanistas sino por intereses nacionales y esta confusión ha favorecido mayores confusiones que nos persiguen hasta nuestros días. ALBA es una unión económica y política basada en la solidaridad y en un intercambio justo; ha sido quizás un proyecto único en el mundo y por ello desafía a quienes funcionan de forma muy diferente basados en la opresión a los pueblos y favoreciendo una ideología neoliberal o neoconservadora imperialista y occidental. Para los centros del poder imperialista está muy claro quiénes son sus amigos y quiénes no lo son; y, la perspectiva de cómo proceder con respecto a los diferentes gobiernos de América Latina es clara también. Basta visitar un centro de estudios, una consultora de inversiones, agencias del gobierno estadounidense y canadiense, centros bursátiles y prensa oficial (empresarial) para entender quiénes son el enemigo para ellos. Los ricos nunca se confunden de enemigo ni aceptan “gobiernos neutrales.” Sus exigencias son siempre claras: estas con ellos o en contra de ellos.
En Canadá, cuando se anunció el fallecimiento de Chávez en el 2013 el Primer Ministro Stephen Harper dijo: “Esto es una buena noticia para el mundo y para los negocios.” Es una actitud que no ha cambiado, hoy se siguen difundiendo las “atrocidades del gobierno venezolano” y se habla constantemente de que Venezuela está hundida en el “caos social y económico” y se define al presidente venezolano Nicolás Maduro como “un dictador a cargo de un gobierno corrupto y violador de los derechos humanos.” Similares barbaridades se difunden sobre Bolivia y su presidente al quien presentan siempre como “indio cocalero” y sobre Ecuador y su presidente destacado siempre como alguien que continuamente “ataca la prensa libre.” El gobierno argentino tampoco se ha salvado; ha sido presentado de forma muy negativa y desprestigiado con prejuicios; nunca ha recibido merecidos elogios por el marcado proyecto de derechos humanos que ha implantado en Argentina luego de la terrible Guerra Sucia. La prensa en occidente favorece sin tapujos a los gobiernos terroristas de México y Colombia, admirados de su “progreso y democracia;” la prensa también distorsiona la realidad de Chile y de Uruguay, considerados amigos de occidente por haber aceptado completamente la ideología neoliberal y sus recetas económicas.
En este cuadro actual se desarrolla toda la dinámica de América Latina. Por un lado, los gobiernos del ALBA con un proyecto liberador pero con algunas carencias, contradicciones y falta de iniciativa; por otro lado los gobiernos que parecen reformistas sin serlo, y actúan sigilosamente entre la confusión y la adulación de algunos gobiernos del ALBA por un lado y el franco apoyo de instituciones y gobiernos neoliberales por otro. No faltan los gobiernos latinoamericanos francamente pro-imperialistas; estos formaron obedientemente la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México, Perú y además el futuro miembro Costa Rica) con el objetivo principal de favorecer los tratados de Libre Comercio promovidos por el imperio y de atacar para destruir el ALBA. La falsimedia occidental muestra a la Alianza del Pacifico simplemente como una alternativa al Mercosur; no debemos olvidar que la Alianza del Pacifico cuenta con observadores –países latinoamericanos interesados en pertenecer a ella en el futuro entre ellos, inexplicablemente, Ecuador, y menos sorprendentemente Uruguay y El Salvador.
En las últimas décadas, Hugo Chávez, uno de los principales líderes de América Latina y de parte del Tercer Mundo, con energía y entusiasmo llevó adelante medidas de bienestar para su pueblo venezolano y creó espacios de desafío al destino neocolonialista siempre al acecho e imponiéndose en América Latina, Chávez además motivó los movimientos populares de todo el continente. Chávez impulsó organizaciones latinoamericanas y caribeñas con principios bolivarianos, el ALBA y PETROCARIBE son las pruebas más consistentes de ese esfuerzo, aunque se crearon también UNASUR todavía carente de compromiso y poder, incapaz de detener los golpes de estado en Honduras el 2009 y en Paraguay el 2012. UNASUR es ambivalente debido a las posiciones contrarias en su seno y a las contradictorias prioridades y perspectivas de los gobiernos sudamericanos que la integran con respecto al neoliberalismo y al imperialismo. CELAC, la organización americana y caribeña magna no ha sabido salir de su condición de reunión cumbre.
Pienso que Hugo Chávez idealizó conscientemente las relaciones que su gobierno tenía con otros gobiernos latinoamericanos, en especial con el de la Argentina de Néstor Kirchner y Cristina Fernández y el de Brasil de Lula da Silva y de Dilma Rousseff, y de esta forma condicionó indirectamente su proyecto continental. Igual que el bloque China-Rusia en sus tratos con Venezuela y con el ALBA ha sido generalmente respetuoso y ha mostrado cierta solidaridad pero no por eso pueden ser considerados aliados, los gobiernos de Argentina y Brasil nunca fueron aliados del ALBA aunque tampoco fueron enemigos del proyecto pero si han dejado siempre claro su independencia al respecto. En varias oportunidades tanto Kirchner como Lula fueron claros al afirmar que representaban otros proyectos, no al ALBA; Chávez parecía querer ignorar esto quizás porque esta era su estrategia frente al continuo y despiadado ataque de la oligarquía venezolana y del imperialismo. El problema en favorecer este tipo de estrategia es que desorienta a los aliados y confunde a los pueblos, incluso al pueblo venezolano; al final, debilita a los protagonistas latinoamericanos y caribeños del ALBA al no crear una identidad propia que se identifique totalmente con el proyecto emancipador que el ALBA representa y Chávez contribuyó a forjar.
Recuerdo que cuando colapsó la Unión Soviética, Fidel Castro, siempre elocuente y verdadero en sus discursos a su pueblo, dijo claramente que Cuba quedaba sola, que nadie los iba a ayudar y que dependían solamente de su propia fuerza y esfuerzos para sobrevivir ese colapso. Esta verdad claramente expresada aportó mucho, seguramente, a la resistencia del pueblo cubano, resistencia quizás única en la historia. Es fundamental saber que terreno pisamos, lo que no impide que existan relaciones de respeto mutuo con otros gobiernos; es fundamental entender que en algún punto del camino vamos a tener que aclarar cuáles rutas cada uno de nosotros elegimos. La buena intención no basta; el gobierno venezolano ha demostrado muy buenas intenciones, intenciones solidarias y humanitarias con los pueblos latinoamericanos todos y ha sabido mantener una posición amistosa y generosa hasta con los jefes de gobierno latinoamericanos menos merecedores de ella. Al tiempo que Chávez abría las puertas al desarrollo del movimiento popular en su país trataba con confianza amigable a Tabaré Vásquez y a José Mujica, que no podemos ignorar frustraron y desarticularon las bases mismas del movimiento popular uruguayo. Lo mismo sucedió con Lula en Brasil y hasta con Michelle Bachelet, presidenta de Chile, elogiada simplemente por su presencia siendo que representaba a un gobierno chovinista de centro derecha enemigo del pueblo Mapuche y más que crítico del gobierno bolivariano de Venezuela.
Otro proyecto bolivariano, TELESUR, creado para informar y así servir de balance frente a la falsimedia mundial, ha sufrido de falta de difusión y no siempre ha cumplido con su papel de difusor de la verdad frente al engaño, la propaganda y la mentira. TELESUR, al no ser consistente en cuanto a su papel revolucionario en América Latina, ha contribuido a la confusión ideológica y práctica. Muchas veces cae en resaltar un positivismo latinoamericano superficial y falto de crítica, por ejemplo cuando muestra los discursos de presidentes latinoamericanos en la última Asamblea de las Naciones Unidas, mezcla la poderosa crítica al organismo que plantea el presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien plantea directamente la necesidad de crear otras Naciones Unidas, una que responda a la necesidades fundamentales de sus miembros y no del imperialismo occidental, con la propaganda barata que plantean otros presidentes latinoamericanos, que usan esta oportunidad como un lucimiento personal mas, un circo.
Sin duda, TELESUR exageró el protagonismo del Papa en sus visitas a América Latina, lo puso como que realmente fuera un salvador y no planteó tampoco crítica alguna, pero todos sabemos y ya no podemos ignorar que la institucionalidad de la Iglesia Católica está quebrada, plagada de escándalos de abusos sexuales y de una historia criminal inaceptable. Defenderla es defender a las oligarquías latinoamericanas y del mundo que han encontrado en esta institución una afirmación personal e ideológica. Cuando TELESUR presenta a José Mujica como una estrella política latinoamericana muestra nuevamente su pobreza de criterio al elegir de modelo a un demagogo y a un cuentista. Cuando nos muestra en primer plano las conversaciones de paz entre el gobierno Colombiano y la FARC vuelve a insistir en fallas garrafales al no diferenciar las partes en conflicto, igualarlas a nivel de bien y de mal y obviar el desafío que para los guerrilleros significa negociar con un gobierno terrorista la entrega de sus armas. Vemos constantemente en TELESUR, y en otros medios, el desarrollo de las nuevas relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba plasmadas como un acercamiento bien intencionado de Estados Unidos con respecto a la Revolución Cubana; en realidad estas relaciones presentan un gran reto a Cuba que tiene nuevamente en su suelo una embajada americana hostil, operando con 27 agencias del departamento de estado (incluidas la CIA, NSA, FBI y sucursales del ejercito y otras) y sin conseguir gran garantía a cambio ni el fin del bloqueo a la isla.
A estas alturas los que se oponen al neoliberalismo, al imperialismo y al capitalismo en general ya debieran sacar conclusiones que todo occidente quizás la excepción de los países del ALBA, ha caído en un verdadero círculo vicioso donde pueblos apoyan una candidatura de supuesta izquierda o con un programa de cambios y si estos suben al poder sin ninguna vergüenza los pueblos son estafados descaradamente y sin duda lo van a seguir haciendo en el futuro cercano. Hay casos espectaculares que vale mencionar como cuando el presidente del Perú Ollanta Humala el año 2011 ganó las elecciones con un programa de cambios y apoyado por la izquierda, antes que este asumiera el poder ya se había dado vuelta a la derecha. Con estas traiciones políticas los pueblos terminan siendo domesticados por lo menos por un tiempo, ya que se les frustran sus alternativas. Vivimos en un mundo en que pareciera que todo va, sin principios ni ética entre esto están los administradores, políticos y muchos dirigentes sindicales de cualquier origen partidista que no se han puesto al servicio de los trabajadores y trabajadoras sino de los ricos. Quizás ya vivimos en una decadencia de la civilización occidental o algo más grande, pero no por eso se tiene que aceptar ser confundido, se tiene que creer en las propias fuerzas del movimiento social y popular, se tiene que seguir creyendo en la participación alegre y crítica.
viernes, 17 de julio de 2015
La Exxon y las trasnacionales buscan dividir la unidad Latinoamericana
Por Diego Olivera Evia
Luego de los acuerdos de unidad en América Latina, en la década y media del Siglo XXI, en el marco de una diversidad política y económica, en la articulación y la conformación de varios organismos regionales, como UNASUR, CELAC, MERCOSUR, ALBA, que crearon una alternativa al neoliberalismo, como propuesta macroeconómica, para nuestro continente, donde se han podido estructurar, mecanismos de intercambio desde económicos, médicos, culturales, tecnológicos.
Esta nueva realidad solo fue alterada, por las políticas intervencionistas de EEUU, en aquellos países de Latinoamérica, que apostaban a una salida progresista, con conceptos socialista, como Venezuela, Ecuador y Bolivia, con acciones desestabilizadoras, intentos de golpe de estado y sanciones unilaterales, en temas de drogas o derechos humanos, sin tener pruebas de estas violaciones, solo el derecho de este imperio militar y económico, que busca dominar el mundo.
Hoy nuevamente EEUU a través de sus trasnacionales, crea un nuevo conflicto internacional y regional, donde la petrolera estadounidense Exxon Mobil, más famosa por sus derrames, como el del Golfo de México, y también en la Selva amazónica de Ecuador, comienza una nueva aventura, colonialista, en la República Cooperativa de Guyana, permite a esta empresas, trabajos de exploración en aguas marítimas que están en litigio con Venezuela, desde el año 1966, en la zona venezolana del Esquivo.
La respuesta de Venezuela del nuevo Gobierno de Guayana, del mandatario David Granger, que según fuentes fidedignas fue financiado por la Exxon, a la vez esta empresa ha tenido litigios con Venezuela, perdiendo con esta nación varias demandas internacionales. Esta nueva administración de Guyana, ha sustentado varios ataques verbales, contra el gobierno bolivariano del presidente Nicolás Maduro, acusado en términos imperialistas tanto ingleses, como estadounidense, de que los venezolanos, usarían las fuerzas de las cañoneras, sugiriendo una posible intervención militar, un hecho falso, ya que Venezuela, no ha tenido ni guerras, ni acciones punitivas, con ningún país del continente latinoamericano.
La demanda venezolana se sustenta en la unilateralidad de Guyana
El gobierno venezolano reiteró su protesta de que estos trabajos de exploración no le hayan sido informados previamente y denunció que se trató de una acción “unilateral” por parte de Guyana. donde “El área específica de operaciones en el mencionado ‘Bloque Stabroek’ se define en una zona marítima por delimitar que corresponde a la reclamación de soberanía territorial, por parte de Venezuela, contemplada en el Acuerdo de Ginebra” de 1966, añadió la cancillería venezolana.
El litigio por esta zona ha provocado algunos roces entre ambas naciones en los últimos años. En 2013, la Marina de guerra venezolana retuvo brevemente al buque de investigación sísmica Teknik Perdana, que había sido contratado por la petrolera basada en Texas Anadarko Petroleum para examinar el fondo del mar de la zona.
Por su parte Guyana sostiene que un tribunal laudó el litigio en su favor en 1899, donde no hubo y no se invitaron representantes venezolanos, para delimitar las fronteras entre ambos países, ante esta actitud agresiva del mandatario David Granger, de crear un efecto dominó, como posibles intervenciones externas en la región, el asunto ha sido referido al secretario general de Naciones Unidas para que explore formas de encontrar una solución pacífica. Pero se hace necesario retomar los acuerdos de Ginebra de 1966, donde ambas partes acordaron las fronteras históricas, desde el virreinato de Venezuela, como los muestran los mapas de principios del Siglo XIX.
Ante la gravedad de estas acciones de Guyana, el gobierno del presidente Maduro, acudirá a UNASUR, CELAC, OEA, Caricom (del cual ambas naciones son miembros), para buscar una salida negociada en el marco de la paz continental, sin presiones, ni acciones derivadas de la trasnacional petrolera Exxon.
América latina bajo los efectos de la geopolítica de Estados Unidos
Hoy nuevamente América Latina, sufre los efectos del expansionismo de EEUU en la región, no solo esta nueva aventura de la EXXON, con la anuencia del gobierno de Guyana, los efectos de la doctrina Obama, con sus acciones supra nacionales, haciendo de árbitro internacional por un lado, y ejecutor militar de sus tropas, en las decenas de bases militares en el Continente. El mismo decreto lanzado a inicios del 2015, contra el pueblo y gobierno de Venezuela, de considerar a esta nación como “país peligroso para el imperio de EEUU”, fue verbalmente anulado al decir Obama, que no era concurrente, pero la posibilidad de que se aplique, está vigente y en manos de la superpotencia más violenta del planeta.
Pero no solo Venezuela está en el ojo de la tormenta intervencionista, el gobierno del presidente de Ecuador Rafael Correa sufrió un ataque violento de la derecha y los medios de comunicación por querer aplicar a los millonarios un impuesto a las herencias, acción que solo afecta a 3 por ciento de los ciudadanos, pero la campaña de los medios lo manipuló y creó la histeria en la clase media, miles de manifestantes de derecha, fueron contrarrestados por los sectores sociales, que apoyan la revolución ciudadana.
La incapacidad de EEUU y su socio Canadá, de imponer en la OEA sus propuestas económicas en la Cumbre de Panamá, han herido al gobierno de EEUU, que solo logra aplicar su minoría al consenso de los países latinoamericanos, como lo hacían en el Siglo XX, el fracaso del ALCA y los TLC, son manchas para la época de las cañoneras y el Gran Garrote, pero no podemos subestimar el poderío militar, no económico porque esta nación no sale de la peor crisis de su historia.
Hoy solo la unidad de los pueblos y gobiernos latinoamericanos, pueden dar una respuesta de unidad como en Panamá, porque EEUU no es amigo de ninguna nación, solo las escuchas de los espías de la CIA a la Canciller Merkel y su gobierno, muestran que los caminos de Estados Unidos son la respuesta de la Doctrina Monroe “América para los Americanos”, pero la verdad este “postulado”, es América Latina patio trasero de los EEUU.
miércoles, 10 de junio de 2015
América Latina y el diferencial chino
Rebelión
Por Xulio Ríos *
Martirena
Es innegable el papel de China en el crecimiento de América Latina en lo que llevamos de siglo. Como tampoco es ajeno a ello el papel de determinados gobiernos en la región, comprometidos no solo con nuevas políticas que han favorecido la inclusión social sino alejadas de los viejos esquemas de dependencia que los convertían en meras correas de transmisión de los dictados neoliberales. Dicho esto, cabe señalar que las contraindicaciones manifestadas no son menores, en especial, cierta reprimarización que amenaza con reproducir modelos de cooperación económica que, transcurrida la bonanza, pueden dejar las cosas poco menos que como estaban. Según la CEPAL, los productos primarios representaron en 2013 un 73 por ciento de las exportaciones de la región a China.
Lo que China aporta y puede aportar transcurrida esa primera etapa de acercamiento no es solo comercio e inversiones centrados en los recursos primarios, sino una forma de pensar y actuar diferente que abre el horizonte de ruptura del círculo vicioso del subdesarrollo. En este sentido, una apuesta sincera por la diversificación y la superación de las asimetrías del presente es realizable si se da forma a esa nueva complementariedad: la conjugación de la demanda de infraestructuras de la región con las posibilidades de financiación china y su apuesta por la internacionalización de sus empresas ofrece el marco idóneo para operar un cambio en el patrón de su relación facilitando que América Latina opere un avance sustancial en su progreso.
La relación China-América Latina necesita una nueva hoja de ruta con nuevos contenidos. Recorrer con China los mismos derroteros que en su día se hizo con EEUU y la UE conduce a un callejón sin salida para la región. Ambos actores deben demostrar que otro modelo es posible. El compromiso chino con grandes proyectos de alcance como el Canal de Nicaragua o el ferrocarril transamazónico, es indicativo de la presencia de otro enfoque, más ambicioso y transformador, que puede completarse con un impulso a la industrialización de la región para generar un mayor valor agregado a sus relaciones pero igualmente a la integración regional. El Fondo anunciado por el primer ministro Li Keqiang en Brasil para impulsar la interconexión del continente a través del tridente logística-energía eléctrica-comunicación es un buen ejemplo de lo que puede dar de sí la cooperación Sur-Sur.
Del lado latinoamericano se requiere también un esfuerzo singular capaz de aprehender el verdadero signo de esta oportunidad histórica. No solo se trata de que los respectivos gobiernos optimicen las posibilidades de generación de un nuevo desarrollo centrado en fortalecer las capacidades autóctonas y la inclusión social sino de poner el acento en aspectos clave como la educación o la investigación y desarrollo, sin los cuales toda transformación es efímera. Esto requiere tiempo y perseverancia.
Por otra parte, China debiera tener muy en cuenta las experiencias regionales, traumáticas tantas veces, con la exaltación del papel del mercado confundida en numerosas ocasiones con las alabanzas al neoliberalismo. Una apuesta común por el pragmatismo y por la combinación equilibrada del sector privado, la sociedad y los gobiernos, no quiere decir necesariamente inhibición ideológica ni tampoco ausencia de compromisos políticos, sociales o ambientales. Los tiempos a uno y otro lado son distintos y las rutas de la apertura en cada caso parten de orígenes diametralmente opuestos y conviene no perderlo de vista. Esto misma explica, en parte, las muchas reticencias existentes con los TLCs en la región, a menudo fundadas, una fórmula que por el contrario goza en China de mucho predicamento.
En el orden estratégico, China puede encontrar en América Latina un aliado clave para instar una nueva gobernanza global. Esa alianza, sustentada en una cooperación económica cualitativamente enriquecedora para ambas partes, dispondría de sólidos y duraderos fundamentos. Con el modelo que ha permitido llegar hasta aquí, es inestable. El Foro China-CELAC puede blindar los intereses comunes vertebrando una unidad de criterio y de acción que equilibre las hegemonías tradicionales promoviendo no solo alternancias sino también alternativas.
* Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China
lunes, 30 de marzo de 2015
¿Cumbre de las Américas? ¿Para qué?
Rebelión
Por José Suarez Danós
Martirena
Cuando aún faltan tres semanas para que se inicie la VII Cumbre de las Américas que EE.UU. auspicia en Panamá, las inamistosas y beligerantes acciones emprendidas por Washington contra Latinoamérica conducirían a que la cita termine siendo un notorio fracaso político y profundice todavía más el aislamiento de EE.UU. en el continente (1).
Peor aún, cuando existe la sospecha que las insensateces apuradas por Washington contra países de Latinoamérica, tendrían como propósito crear “las condiciones favorables” para que Barack Obama proponga una agenda oculta establecida para esa cita.
Ella pretendería imponer al continente un nuevo y avasallante “Consenso de Washington versión 2.0”, que EE.UU. considera condición “sine qua non” para poder hegemonizar al resto del mundo (dominar primero los países ubicados al sur de sus fronteras).
De allí que el 10 de abril -inicio de la Cumbre- sea la fecha tope que Obama se habría trazado para anunciar que finalmente ha terminado de “torcer los brazos” a gobiernos latinoamericanos “rebeldes”, a la vez que continuaría amenazando a otros gobiernos con emplear su “poder duro” desestabilizador, caso no sujetarse a sus intereses (2).
Lo que en conclusión pretendería el gobierno estadounidense es que los presidentes de la “Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe” (CELAC) lleguen a esa Cumbre “rendidos” ante “su indispensabilidad”, para permitir con ello que su agenda oculta sea aprobada “por consenso” en dicha reunión.
Es por esa razón que el Premio Nobel de la Paz –Barack Obama- no ha dudado un momento en decretar contra Venezuela una declaratoria de guerra plagada de pretextos baladíes, propia del “proceso de ensoñación imperial” que viene afectando a la política exterior de EE.UU. (3).
La finalidad de la insólita declaratoria de guerra es la misma que EE.UU se planteó antes de agredir militarmente a otros países del mundo (4).
Y el objetivo propuesto es derrocar mediante acciones compulsivas al gobierno democrático constitucional de Venezuela –de Nicolás Maduro-, para apoderarse de los anhelados recursos energéticos de ese país –emulando a los antiguos corsarios-.
Es así que las primeras acciones de la agresión estadounidense se vienen dando ya a través del Departamento de Estado, el cual viene intentando bloquear internacionalmente a la empresa petrolera estatal “PDVSA”, para así poder suprimir recursos económicos a la población de Venezuela y facilitar de este modo la intervención militar del país (5).
Por otro lado se anuncia que en Puerto Rico, EE.UU. ya apresta tropas de República Dominicana y Honduras para realizar el “trabajo sucio” de la agresión, deduciéndose de ello que serían latinoamericanos los que se inmolarían en aras del imperio de EE.UU. (6).
Entonces, nos preguntamos inicialmente, ¿es propio que Latinoamérica asista a una Cumbre propiciada por el gobierno del país que va a ser su inminente agresor?
Para la misma Cumbre de las Américas el gobierno de Obama aún se niega a satisfacer los petitorios soberanos de Cuba para un real restablecimiento de relaciones diplomáticas.
Sin embargo, voceros estadounidenses ya anuncian propagandísticamente -cual ficticio logro-, que “antes del 15 de abril” estaría funcionando la nueva embajada de EE.UU. en Cuba –su ansiado objetivo en estas tratativas-.
Para dicha sede, EE.UU. adicionalmente viene exigiendo se le otorguen “amplias facultades” en territorio cubano, que como ya es de suponer, las emplearía en subvertir a Cuba para “cambiar su régimen político” desde el interior –como lo hizo en otros países-.
A estas acciones del gobierno de Barack Obama se suma la guerra política que viene aplicando contra Argentina y Brasil, a fin de desestabilizar políticamente a ambos países y derrocar a sus presidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseaff –respectivamente-.
A estos actos inamistosos se adiciona el incremento de sus bases militares en el Perú con la pérfida ayuda del presidente Humala, desde las que pretendería agredir a otros gobiernos “hostiles” a los intereses estadounidenses -Bolivia y Ecuador-.
También son reprobables los desfachatados y céleres esfuerzos que realiza en Centroamérica el vicepresidente de EE.UU. Joe Biden, para intentar desmembrar y desarticular a la “CELAC” antes de la fecha inicio de la Cumbre de las Américas.
Para ese fin Obama se propone adquirir por 5 mil millones de dólares los territorios de Guatemala, Honduras y El Salvador, y convertir a esos países en un área neoliberal bajo dominio estadounidense, a la que anuncia denominaría “La Alianza Para la Prosperidad”.
Pero Latinoamérica ya conoció del doblez y la demagogia de Obama desde la Cumbre de las Américas del 2009, en la cual manifestó: “durante mi gobierno EE.UU. se relacionará con América Latina a través de la cooperación y el respeto, pero para ello, es necesario pasar las páginas de la historia a fin de poder avanzar hacia un futuro de prosperidad”.
Audazmente, con ese eufemismo proponía en aquél año a los presidentes de la región, “olvidar el historial de décadas de agresiones de EE.UU. contra países del continente”.
Y en esa fecha los presidentes latinoamericanos decidieron ser anuentes con la petición del flamante presidente Barack Obama, en el criterio que su diferente etnia –negra- introduciría “cambios” importantes en la política exterior de los EE.UU. hacia Latinoamérica.
Pero la efímera esperanza tuvo que ser enterrada prontamente, cuando el Nobel Obama comenzó a superar en genocidios a su antecesor presidencial -George Bush-.
Hechos posteriores demostrarían que el presidente de EE.UU. sólo se burló de los mandatarios de Latinoamérica, al evidenciarse que sus propósitos eran tan iguales a los de presidentes blancos del imperio norteamericano que aplicaron “la política del garrote”.
En ese orden de cosas, entonces surgen las interrogantes siguientes:
¿Qué lazos debe estrechar Latinoamérica en la Cumbre de las Américas con EE.UU., el “Estado canalla” que se burla del derecho internacional y ha decretado que agredirá militarmente a Venezuela con el único fin de apropiarse de sus recursos naturales?
¿Deben asistir los presidentes de Latinoamérica a una Cumbre en la que nuevamente serían utilizados como “platea” para oír más engaños e imposiciones de parte del presidente de EE.UU. que se presume “nuevo e indispensable emperador de América Latina”?
Los niveles de agresión impulsados por Barack Obama contra Latinoamérica dificultan ahora, incluso para la diplomacia continental, retrotraer las cosas a su normalidad.
Medidas que ayudarían a Barack Obama a encontrar la sindéresis, serían que Latinoamérica suspenda por 48 horas sus relaciones diplomáticas con EE.UU. a fin que ese gobierno reflexione, y que la VII Cumbre de las Américas de Panamá, sea postergada hasta que se confirme que los actos beligerantes de la potencia hayan cesado totalmente en el continente.
Notas
(5)
viernes, 28 de marzo de 2014
Hacia una geopolítica de la emancipación
Rebelión
Por Katu Arkonada
O inventamos, o erramos
Simón Rodríguez
A pesar de que aún no tenemos claridad si nos encontramos ante una crisis más del sistema capitalista, que sirva para reacomodar su tasa de ganancia, o si estamos vislumbrando el propio sistema capitalista en crisis (y de las crisis surgen oportunidades, pero también monstruos), lo que es cierto es que la crisis es global y civilizatoria.
El Vicepresidente boliviano Álvaro García Linera sostiene que el capitalismo ha adquirido una medida geopolítica planetaria absoluta a la vez que regresa a una acumulación primitiva perpetua, una especie de reactualización de la acumulación originaria, a la que se suma la acumulación por desposesión de los bienes comunes que define David Harvey (biodiversidad, agua, recursos naturales, conocimiento…).
Por lo tanto esta crisis se cristaliza también en un reordenamiento geopolítico, que tiende hacia un mundo pluripolar y multicéntrico.
Estamos viviendo un declive relativo del imperialismo estadounidense y un auge de los BRICS, donde hay que destacar a una China que ya ha desbancado a los Estados Unidos como el mayor consumidor mundial de energía, y una Rusia extremadamente rica en petróleo, gas y minerales, que además dentro del tablero geopolítico ha neutralizado la diplomacia de guerra de estadounidense con tres movimientos, el asilo a Snowden, la paralización de la agresión militar a Siria, y el apoyo a Irán, como nos recordaba recientemente Atilio Boron en su balance de 2013.
Lo que es cierto es que este desplazamiento geopolítico se une a la crisis en un sistema-mundo capitalista cuyo Norte no puede sostener su Estado del Bienestar en la medida en que el Sur recupera su soberanía política, económica y territorial, en la medida en que el Norte ya no puede explotar a los pueblos, las personas y la naturaleza del Sur.
En los próximos años estos dos factores (crisis y geopolítica) se van a ver intrínsecamente ligados en América Latina en la medida en que el subcontinente tiene la mitad de las reservas de agua del planeta y una gran riqueza en recursos naturales, minerales, petróleo y biodiversidad.
De hecho, nada es casualidad, y los nuevos golpes del Siglo XXI, Haití en 2004, Honduras en 2009 y Paraguay en 2012, además de los golpes/agresiones a los procesos de cambio de Venezuela en 2002, Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010, están estrechamente vinculados con la perdida de hegemonía imperialista, la recuperación de soberanía de América Latina y el reacomodo geopolítico.
Integración latinoamericana
Si bien el año 2013 fue un año marcado por la muerte del Comandante Chávez a la vez que la demostración de la plena vigencia del chavismo, el año 2014 se presenta como un año de transición, relativa también, marcado por 7 procesos electorales en el subcontinente.
En primer lugar tenemos Centroamérica, con segundas vueltas en marzo en El Salvador, donde se espera una victoria del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que esta vez sí se presenta con un candidato con el ADN del Frente, Salvador Sánchez Cerén, el ex guerrillero Comandante Leonel; asimismo en Costa Rica en abril a pesar de la decepción de que la izquierda articulada en el Frente Amplio no haya pasado a segunda vuelta, si esta da su apoyo al PAC, podría producirse una victoria del centro-izquierda en un año que Costa Rica ostenta la presidencia de la CELAC. El tercer país centroamericano con elecciones es Panamá en el mes de mayo donde no se esperan grandes cambios en la orientación de su gobierno.
En mayo también, y pasando a Sudamérica, se celebran elecciones en Colombia, con una mirada puesta en Cuba, donde lo importante es reforzar los Diálogos de Paz de La Habana entre el gobierno de Santos y la insurgencia de las FARC-EP que puedan conducir a un escenario de verdadera democracia y justicia social para el pueblo colombiano después de más de 50 años de desgarrador conflicto político-militar. Asimismo octubre es otro mes clave, pues prácticamente de manera simultánea se celebran elecciones en Brasil, donde cada vez está más claro que el proyecto político del PT va más allá del lulismo; Uruguay, donde el Frente Amplio de izquierda celebrará con una nueva victoria los 10 años en el gobierno; y Bolivia, donde se espera una aplastante victoria electoral del proceso de cambio liderado por Evo Morales y el MAS.
Además de todos estos procesos electorales, el 2014 comienza con la asunción de Michelle Bachelet como Presidenta de Chile, un país convertido en el Israel de Sudamérica, que tiene la oportunidad ahora de mirar más hacia los mecanismos de integración latinoamericana como UNASUR y CELAC, y menos a una Alianza del Pacifico de la que es miembro fundador.
Alianza del Pacifico que no es sino un mecanismo impulsado por los Estados Unidos para reeditar un Área de Libre Comercio de las Américas que junto al Plan Colombia y las bases militares en torno a la Amazonia, pretende recuperar el terreno perdido por el imperialismo desde la derrota del ALCA en Mar del Plata 2005 y la conformación del ALBA en 2006.
Pero el ALBA, UNASUR y la propia CELAC, que en la reciente Cumbre de La Habana demostró que se consolida como un importante mecanismo de concertación política que va sustituyendo progresivamente a la propia OEA (logrando una importante victoria diplomática para la revolución cubana), tienen el reto de precisamente pasar de ser instrumentos de concertación a verdaderos mecanismos de integración política y económica a nivel latinoamericano.
Si bien ese es el reto general, hay otros desafíos estructurales entre los que destaca el debate sobre el modelo de desarrollo de los procesos de cambio en el continente. Es importante pensar desde la izquierda un nuevo modelo que combine el derecho al desarrollo de pueblos que han sido expoliados durante 500 años de colonización y 20 de neoliberalismo en un equilibrio con los Derechos de la Madre Tierra. Pero todo ello desde una conciencia antiimperialista, anticolonial y anticapitalista, porque como nos recuerda Isabel Rauber, la ecología no puede estar separada del modo de producción y reproducción de la vida social.
Y entre los desafíos concretos para lograr una verdadera integración latinoamericana, están los casos de (neo)colonialismo que persisten en el continente, la independencia de Puerto Rico; el fin de la ocupación británica de las Malvinas y del bloqueo criminal contra Cuba; o la resolución en clave pacífica y negociada del enclaustramiento boliviano, encaminarán a América Latina hacia la plena independencia y soberanía.
En definitiva, todo lo anterior debe servir para romper el paradigma de la democracia liberal, construyendo una democracia continental real, viva, dinámica, de alta intensidad que deje atrás las democracias fosilizadas que promueve la Alianza del Pacifico y la derecha continental, y conviertan los diferentes procesos de cambio del continente en un proceso de cambio continental.
Bolivia 2014
Y es precisamente el proceso de cambio que se vive en Bolivia el que más tiene en juego en este 2014 con unas elecciones en las que aunque en principio no está en riesgo la perdida de la conducción política del mismo, sí tiene otros dilemas que ir resolviendo.
En clave geopolítica, Bolivia transita entre la plena implicación en los mecanismos de coordinación del ALBA, a través de una estrecha relación con Cuba y Venezuela, y un vínculo cada vez más fuerte con Brasil como forma de acercamiento al Mercosur y especialmente a los BRICS. Todo ello con un discurso claramente antiimperialista y anticolonial.
En clave de proyecto, el reto está en pasar de la revolución política y descolonizadora que lidera Evo Morales, a una revolución social que profundice aún más en el modelo de Estado Plurinacional y en el nuevo modelo económico, pilar fundamental de la nueva Constitución Política.
Porque es difícil, como reflexiona el compañero Hugo Moldiz, construir socialismo a partir del capitalismo de Estado dentro de un capitalismo planetario. Pero el reto está ahí, en cómo construir ese socialismo comunitario bajo el horizonte del Vivir Bien, en como continuar el desmontaje de un Estado heredado colonial y patriarcal, construyendo y refundando un nuevo Estado sobre las ruinas del anterior. Y la principal amenaza para construir este socialismo comunitario no viene de la restauración conservadora, de una derecha derrotada política y militarmente entre 2008 y 2009, sino de la izquierda lightberal, de la instalación de una nueva socialdemocracia similar a la europea que busque más la consolidación de una concepción liberal de la democracia que la profundización del proceso. Es crucial la lucha emprendida contra la pobreza y continuar la senda del crecimiento económico, pero siempre si es bajo un horizonte poscapitalista que radicalice el proceso de cambio.
En cualquier caso, y dada la más que previsible victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de octubre (actualmente la popularidad y posible intención de voto del Presidente se sitúa en torno al 60%), en estos momentos lo importante es continuar la buena gestión gubernamental traducida en políticas publicas y en los numerosos eventos internacionales programados para este 2014.
En junio se va a celebrar en Santa Cruz, ciudad del oriente boliviano donde hace pocos años hubiera sido impensable el trabajo conjunto entre el ejecutivo, legislativo y los sectores de oposición regional, una importantísima Cumbre del G77+China por el 50 aniversario de este organismo de coordinación intergubernamental. Ya han confirmado su asistencia los presidentes Raúl Castro, Nicolás Maduro, Cristina Fernández y Rafael Correa, y se espera la presencia de más de 20 presidentes de todo el mundo junto a delegados/as de los 133 países que conforman el G77+China. Además, en julio en Cochabamba se realizará un encuentro sindical internacional coordinado junto a la Federación Sindical Mundial (FSM) con la presencia de sindicatos que cuentan millones de afiliados de India, China y otras partes del mundo. Finalmente, y ya en plena campaña electoral, a finales de agosto se celebrará en La Paz el Foro de Sao Paulo, foro que cumple 20 años en 2014, reuniendo a los principales partidos de izquierda del continente, muchos de ellos en tareas de gobierno.
Desafíos
Volviendo a la mirada regional, es obvio que nos encontramos ante un proceso político de alcance continental que no es lineal, que tiene avances y retrocesos. Proceso continental con un motor que son los procesos de cambio y los países del ALBA, y un freno que son los países de la Alianza de Pacifico. Alianza que hay que erosionar trabajando estrechamente con los pueblos, movimientos sociales y organizaciones de izquierda de México, Colombia, Perú y Chile.
Pero el freno a los procesos de cambio no se da simplemente desde el desgaste a la integración continental y la apertura de áreas de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, sino que con los recientes sucesos de Venezuela, con el golpe de Estado encubierto que ya ha dejado varios muertos y decenas de heridos, tenemos la demostración palpable de que la derecha y el imperialismo no han tardado en recuperarse de su última derrota electoral de diciembre y no van a parar de golpear y desgastar al gobierno bolivariano y al chavismo en general, en un laboratorio venezolano de las prácticas contrarrevolucionarias que después podrían ser aplicadas en Bolivia.
Porque estos procesos de cambio han producido importantísimos cambios, la refundación del Estado y nacionalización de los recursos naturales, y con ellos la recuperación de la soberanía, pero no son suficientes. Es necesario irradiar el sentido común de época de los procesos de cambio al resto de países del continente. Tenemos que pasar de la voluntad de poder a la consolidación hegemónica de los proyectos de cambio rupturistas, en una transición desde los proyectos posneoliberales a los proyectos anticapitalistas. Para ello hace falta mucha audacia, y como recuerda García Linera, reivindicar la dimensión heroica de la política. O convertimos estos procesos en irreversibles, o el enemigo seguirá buscando la desestabilización y retroceso de los mismos.
Esa dimensión heroica de la política pasa necesariamente por asumir las tensiones y contradicciones al interior de cada proceso. Es muy fácil sacar el lápiz rojo para señalar lo que está mal, pero la dirección y el sentido común de cada proceso se disputa desde dentro. No hay un afuera de los procesos de cambio y las fuerzas revolucionarias y transformadoras al interior deben empujar para impulsarlos desde abajo y hacia la izquierda.
En ese sentido, son también numerosos los retos que tenemos para este 2014. En el ámbito de los partidos políticos el ya mencionado Foro de Sao Paulo en Bolivia; en el ámbito de los movimientos sociales la coordinación continental de ALBA Movimientos se reunirá a finales de marzo en Colombia además de organizar un encuentro latinoamericano de escuelas de formación política en Venezuela y un encuentro de economía autogestionada en Argentina, todo ello en el primer semestre de 2014. Para el segundo semestre, la Red de Redes de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad prepara un encuentro al cumplirse de los 10 años de conformación de la Red en diciembre de 2004 en Caracas junto al Comandante Chávez. Y si bien la agenda política, social e intelectual es densa y llena de propuestas, seguimos teniendo el reto de cómo articular estos espacios en un nivel de coordinación más amplio, una internacional de partidos, movimientos e intelectuales orgánicos que ayude a pensar mejor las propuestas para la transición hacia un nuevo proyecto político pos y anticapitalista.
Tenemos límites, demasiados límites, tanto externos derivados del propio sistema-mundo capitalista, como internos propios de las particularidades de cada proceso e inherentes a la propia izquierda. Pero estamos acumulando, y solo a partir de la acumulación de estas experiencias, de las tensiones (creativas) y contradicciones, podrá surgir algo nuevo. Y ese algo nuevo traerá nuevas formas de entender la democracia, la economía y el Estado. Mientras tanto, solo queda seguir trabajando en defensa de nuestros procesos de cambio y de un nuevo orden geopolítico, tampoco exento de contradicciones, pero que supone un avance respecto al orden anterior.
martes, 18 de marzo de 2014
EE.UU. contraataca tras ser noqueado por la Patria Grande en la Cumbre de la CELAC
Rebelión
Por Patricio Montesinos
El régimen de Estados Unidos protagoniza en los últimos días un retardado contraataque, utilizando conocidos “periodistas” y medios de prensa a su servicio, luego de verse obligado a tirar la toalla tras ser noqueado de manera fulminante durante la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en Cuba los pasados días 28 y 29 de enero.
Washington recibió severos guantazos de nuestra América en La Habana, de los que ahora parece pretender vengarse, instruyendo materializar campañas mediáticas contra esa aglutinadora y unitaria organización de la Patria Grande, y países como Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia, entre otros, además de por supuesto la isla caribeña, la vieja espina que tiene atragantada en su garganta.
La cita de la CELAC, considerada por muchos analistas y políticos, incluso de derecha, un notorio espaldarazo a Cuba, y el fracaso definitivo de la política agresiva de la Casa Blanca contra la mayor de las Antillas, constituyeron los dos golpes más contundentes propinados a la administración norteamericana, que la dejaron fuera de combate.
La potencia decadente del norte, “liderada” hoy por el mandatario Barack Obama, fue blanco también de otros sopapos en la reciente Cumbre, entre los cuales sobresalieron que nuestra región fue declarada Zona de Paz, y que el respeto a la soberanía y la independencia de los pueblos son principios inviolables en estos nuevos tiempos.
Después de caer sobre la lona, Washington quiere ahora intentar revertir su derrota con ataques reiterativos y nada novedosos en los medios de comunicación de varias naciones latinoamericanas, controlados por emporios mediáticos en poder de las derechas tradicionales nacionales, prestas como es costumbre a cumplir los mandamientos del norte, por cierto muy bien remunerados.
Terroristas disfrazados de periodistas y vinculados estrechamente a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, como Carlos Alberto Montaner, encabezan la “afamada” lista de los protagonistas utilizados para tales embestidas, dirigidas a denigrar de las naciones que destacaron en el conclave de La Habana, y de los anfitriones cubanos.
Por citar algunos ejemplos, Venezuela y Argentina son fustigadas actualmente por la prensa ultraconservadora peruana, deschabando de las economías de ambos Estados, pero silenciando que son saboteadas por transnacionales y empresas privadas, y eludiendo referirse a lo que han hecho los gobiernos de Caracas y Buenos Aires en programas sociales.
Por su parte, el presidente Rafael Correa, denunció recientemente mentiras difundidas sobre Ecuador por medios de comunicación de Perú, donde, dicho sea de paso, la llamada libertad de información es monopolizada en un 80 por ciento por el grupo El Comercio, algo similar a lo que ocurre en la “democrática” España con el emporio Prisa, y su diario “insignia” El País.
Washington ha activado sus tentáculos propagandísticos que desgraciadamente aun posee en la Patria Grande, pero cualquier campaña de descredito que se haga bajo sus instrucciones de poco servirán para borrar el histórico nokao que le fue propinado en la II Cumbre de la CELAC.
jueves, 13 de marzo de 2014
La CELAC después de Chávez
Rebelión
Por Juan Eduardo Romero
La CELAC, como mecanismo geoestratégico de respuesta contrahegemónica a la preponderancia histórica de los EEUU, encontró dos grandes figuras propulsoras: Hugo Chávez y Lula da Silva. Ambos respondieron a instancias de interpretaciones distintas pero coincidentes. Para Chávez, se trató siempre de una articulación histórica, rescatando –o rememorando- las iniciativas que intentó impulsar Simón Bolívar con la convocatoria al Congreso de Panamá y que en su particular forma de ver la historia, hacía necesaria una redefinición en pleno siglo XXI. Para Lula, es más una respuesta a los impulsos y trayectorias de la política exterior brasileña y sus apetencias de transformación en una Potencia de 1er orden.
En la perspectiva de Chávez la CELAC es un vehículo insurgente y contra-hegemónico. En la de Lula, la CELAC es una plataforma para una mayor incidencia del Brasil en Nuestra América. No obstante, la coincidencia pone en posición incómoda a los intereses de los EEUU en la zona, que a pesar de las declaraciones del Secretario de Estado John Kerry, acerca del fin de la Doctrina Monroe, la real politik indica todo lo contrario.
Las dificultades son múltiples. Por un lado, el conjunto de problemas derivados de la naturaleza de los sistemas políticos existentes entre los países miembros. Sí bien, todos son sistemas democráticos, las formas de funcionamiento de esas democracias son sustancialmente distintas. Tanto en lo que se refiere a los sistemas de partidos, como a las normativas electorales y la profundidad y calidad de la democracia. El bloque Chile, México, Colombia, Perú, Panamá, Costa Rica, Honduras se corresponden con sistemas representativos corporativos, donde organizaciones políticas históricas tienen el control del poder. Por otro lado, se encuentran los países de democracias revolucionarias o insurgentes (con mecanismos de democracia directa) como Nicaragua, El Salvador, Bolivia, Ecuador, Venezuela y la propia Cuba, cuyo sistema de partido único es una excepción. Finalmente, se encuentran democracias más conciliadoras –pero declaradas de izquierda- como Brasil, Uruguay y Argentina. Esas sutiles –pero profundas- diferencias eran subsanadas por el liderazgo carismático de Chávez, que lograba “amarrar” en base a su inteligencia, a los diversos representantes para articular una geopolítica que comenzaba a tomar cuerpo.
Su desaparición física, introduce novedades, que se manifiestan en otras dificultades. Sobre todo las referidas a la articulación de las diferencias. El Presidente Nicolás Maduro, se enfrenta al reto no sólo de redirigir el proceso bolivariano, que ahora encabeza, sino al de sustituir a Chávez en el escenario-mundo. Esto genera suspicacias en algunos círculos de analistas, que subvaloran al novísimo mandatario, obviando que sí bien no tiene el liderazgo histórico de Chávez, fue su ejecutor durante los años 2006-2012.
Maduro tendrá que dar muestras de saber cohesionar las diversas formas de acción política en lo interno de la CELAC, teniendo que ceder en determinadas situaciones y jugando a sumar a los elementos que puedan adherirse al planteamiento geopolítico y antiimperialista que caracteriza la posición del Bloque de Democracias Revolucionarias en la organización.
Esta Cumbre, será sin duda su bautismo de fuego en el escenario internacional, ante su fallida asistencia a la Asamblea General de la ONU el año pasado. Habrá que esperar cómo será su accionar para poder realizar un balance. ¡Estaremos atentos!
* Juan Eduardo Romero. Historiador/politólogo. Universidad del Zulia-Venezuela
lunes, 10 de marzo de 2014
CELAC, es la hora del recuento y de la marcha unida
Rebelión
Por Yasser Perera Ortiz *
Es la hora del recuento, y de la marcha unida,
y hemos de andar en cuadro apretado,
como la plata en las raíces de los Andes.
José Martí, enero 10, 1891.
Llueven las noticias sobre la II Cumbre de Jefes de Estado o Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), a desarrollarse en La Habana este 28 y 29 de enero, con la participación de 33 mandatarios y mandatarias de la región, también importantes invitados que llegan por primera vez a la capital cubana con motivo de la cita, como José Miguel Insulza y Ban Ki Mon.
Más que una reunión se me antoja sentir el evento como una fiesta entre amigos, por ser el espíritu que más resalta de imágenes, declaraciones y actividades de la Cumbre. Nada mejor para un encuentro de este tipo en tierra cubana, el país que más ha hecho por la unidad de los latinoamericanos y caribeños, reconocimiento que el canciller argentino Héctor Timerman ha hecho notar. Y es que la vocación latinoamericanista ha sido principio fundamental en el accionar del pueblo cubano, inculcada desde el siglo XIX por José Martí y los próceres de su independencia, siguiendo el legado de Bolívar, alcanzó sus mayores dimensiones tras el triunfo Revolucionario de 1959.
El ejemplo de la revolución cubana, triunfante y vibrante durante 55 años frente al imperio más voraz que ha conocido la humanidad, es la mayor muestra del cariño de los cubanos a los pueblos de esta parte del mundo. Cada vez que se menciona a Cuba, se enarbolan las banderas de dignidad, soberanía, unidad e integración de este continente. En cada tribuna que habla Cuba, se alza la voz de los millones de vilipendiados y desposeídos que siguen la lucha por la definitiva independencia y que comienzan a empoderarse con el cambio de época que vive el continente.
Los pueblos de América sienten como aportes a la unidad e integración de la región cada paso de los cubanos, tanto en las ciencias, como en las artes, el deporte o todo ámbito de la vida, por resultar innumerables las muestras de hermandad que han recibido desde la mayor isla del Caribe, y cual elocuentes exponentes resaltan la lucha contra la deuda externa; la ayuda humanitaria que llega tras los desastres naturales; la Misión Milagro y las miles de brigadas médicas que han brindado asistencia gratuita en prácticamente la totalidad de la geografía americana o los miles de jóvenes latinoamericanos que han salido profesionales de las aulas cubanas, tejiendo inquebrantables lazos de hermandad desde lo que nos identifica en lo más profundo. ¿Qué no ha hecho Cuba por este continente?
Ninguna fecha mejor que el 28 de enero, 161 aniversario del natalicio de José Martí, Héroe Nacional y prócer de la independencia de los cubanos, quien recibe el abrazo fraterno de esta Nuestra América que proclamara, en tiempos donde la unidad de los pueblos, por la que trabajara incansablemente, ha prevalecido frente a los reiterativos e inútiles intentos de torpedearla y minarla que desde el norte siguen llegando. Este siglo del bicentenario pone a relieve que la integración bajo fórmulas mercantilistas europeístas se desmorona y que solo perdura esta que construimos desde los pueblos, en la que avanzamos verdadera y necesariamente a través de la CELAC y otros espacios, y que debemos consolidar y proteger para cumplir el anhelo de Bolívar, de “ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza, que por su libertad y gloria”.
Esta segunda Cumbre sabe a celebración de un gran triunfo, desde la fragilidad centroamericana y caribeña hasta la pujante fuerza de los gigantes del sur; sabe a complementariedad, a hermandad, a paso firme y seguro por un camino común, próspero y alentador; sabe al amor y la sabia que desde nuestros pueblos emana. Cuba es el mejor escenario para proclamarlo.
* Yasser Perera Ortiz. Joven cubano radicado en Bolivia. Graduado de Ingeniería Industrial en la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”
sábado, 8 de marzo de 2014
CELAC, es la hora del recuento y de la marcha unida
Rebelión
Por Yasser Perera Ortiz *
Es la hora del recuento, y de la marcha unida,
y hemos de andar en cuadro apretado,
como la plata en las raíces de los Andes.
José Martí, enero 10, 1891.
Llueven las noticias sobre la II Cumbre de Jefes de Estado o Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), a desarrollarse en La Habana este 28 y 29 de enero, con la participación de 33 mandatarios y mandatarias de la región, también importantes invitados que llegan por primera vez a la capital cubana con motivo de la cita, como José Miguel Insulza y Ban Ki Mon.
Más que una reunión se me antoja sentir el evento como una fiesta entre amigos, por ser el espíritu que más resalta de imágenes, declaraciones y actividades de la Cumbre. Nada mejor para un encuentro de este tipo en tierra cubana, el país que más ha hecho por la unidad de los latinoamericanos y caribeños, reconocimiento que el canciller argentino Héctor Timerman ha hecho notar. Y es que la vocación latinoamericanista ha sido principio fundamental en el accionar del pueblo cubano, inculcada desde el siglo XIX por José Martí y los próceres de su independencia, siguiendo el legado de Bolívar, alcanzó sus mayores dimensiones tras el triunfo Revolucionario de 1959.
El ejemplo de la revolución cubana, triunfante y vibrante durante 55 años frente al imperio más voraz que ha conocido la humanidad, es la mayor muestra del cariño de los cubanos a los pueblos de esta parte del mundo. Cada vez que se menciona a Cuba, se enarbolan las banderas de dignidad, soberanía, unidad e integración de este continente. En cada tribuna que habla Cuba, se alza la voz de los millones de vilipendiados y desposeídos que siguen la lucha por la definitiva independencia y que comienzan a empoderarse con el cambio de época que vive el continente.
Los pueblos de América sienten como aportes a la unidad e integración de la región cada paso de los cubanos, tanto en las ciencias, como en las artes, el deporte o todo ámbito de la vida, por resultar innumerables las muestras de hermandad que han recibido desde la mayor isla del Caribe, y cual elocuentes exponentes resaltan la lucha contra la deuda externa; la ayuda humanitaria que llega tras los desastres naturales; la Misión Milagro y las miles de brigadas médicas que han brindado asistencia gratuita en prácticamente la totalidad de la geografía americana o los miles de jóvenes latinoamericanos que han salido profesionales de las aulas cubanas, tejiendo inquebrantables lazos de hermandad desde lo que nos identifica en lo más profundo. ¿Qué no ha hecho Cuba por este continente?
Ninguna fecha mejor que el 28 de enero, 161 aniversario del natalicio de José Martí, Héroe Nacional y prócer de la independencia de los cubanos, quien recibe el abrazo fraterno de esta Nuestra América que proclamara, en tiempos donde la unidad de los pueblos, por la que trabajara incansablemente, ha prevalecido frente a los reiterativos e inútiles intentos de torpedearla y minarla que desde el norte siguen llegando. Este siglo del bicentenario pone a relieve que la integración bajo fórmulas mercantilistas europeístas se desmorona y que solo perdura esta que construimos desde los pueblos, en la que avanzamos verdadera y necesariamente a través de la CELAC y otros espacios, y que debemos consolidar y proteger para cumplir el anhelo de Bolívar, de “ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza, que por su libertad y gloria”.
Esta segunda Cumbre sabe a celebración de un gran triunfo, desde la fragilidad centroamericana y caribeña hasta la pujante fuerza de los gigantes del sur; sabe a complementariedad, a hermandad, a paso firme y seguro por un camino común, próspero y alentador; sabe al amor y la sabia que desde nuestros pueblos emana. Cuba es el mejor escenario para proclamarlo.
* Yasser Perera Ortiz. Joven cubano radicado en Bolivia. Graduado de Ingeniería Industrial en la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”
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