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sábado, 24 de febrero de 2018
La verdadera amenaza nuclear del mundo no es Corea del Norte
Por Joshua Cho
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.
FotoToby Scott | CC BY 2.0
Con la creciente especulación sobre la guerra con Corea del Norte y la familiar retórica apocalíptica de los últimos tiempos, Estados Unidos y Corea del Norte han protagonizado intercambios cada vez más belicosos. Los últimos van desde el presidente Trump pidiendo a otras naciones que dejen de financiar y comerciar con Corea del Norte porque es una amenaza nuclear muy grave, calificando a Corea del Norte de patrocinador oficial del terrorismo, hasta más pruebas de misiles nucleares de Corea del Norte y juegos de guerra conjuntosestadounidenses y de Corea del Sur.
A la luz de la arriesgada política nuclear con Corea del Norte que trae comparaciones frecuentes con la crisis de los misiles cubanos y la discusión de los peores hipotéticos escenarios, vale la pena revisar el historial de Estados Unidos y examinar si Corea del Norte es realmente la beligerante amenaza nuclear de la que el mundo necesita liberarse. Como los críticos de la política exterior estadounidense han señalado, los líderes de los Estados Unidos, sus medios y sus ciudadanos nunca parecen reconocer las consecuencias totales de las acciones de su país en otras regiones ni tampoco investigan su larga historia de conflicto con Corea del Norte.
Para comenzar en orden cronológico, explorando el mundo, los estudiosos e historiadores de las relaciones internacionales han señalado que la Guerra de Corea se conoce en parte como "la guerra olvidada" porque los estadounidenses se han olvidado en gran parte de "la ruina y devastación" infligidas por los Estados Unidos a Corea del Norte. No es ampliamente conocido que los propios líderes de los Estados Unidos hayan admitido haber matado aproximadamente al 20 % de la población de Corea del Norte durante toda la guerra cuando "todo lo que se movía" pasaba a ser un blanco de las armas. O que Estados Unidos destruyó más ciudades en Corea del Norte que en Alemania o Japón durante la Segunda Guerra Mundial al arrojar más bombas que en todo el escenario del Pacífico. Cuando quedaban pocos objetivos urbanos por bombardear, Estados Unidos comenzó a bombardear presas que suministraban agua para la producción de arroz, uno de los alimentos básicos en Asia, lo que provocó la inanición masiva durante y después de la guerra. Mientras los estadounidenses pueden no recordar la carnicería al otro lado del mundo, los norcoreanos nunca olvidaron la destrucción en su propia península ni las amenazas estadounidenses de usar armas nucleares durante la guerra que inspiró primero a Kim Il-Sung a fin de obtener su propia arma disuasiva hace décadas.
Mirando los eventos a lo largo de las décadas siguientes, es evidente que los políticos estadounidenses no consideran, o desconocen, cómo sus tratos engañosos e intervenciones militares ilegales en todo el mundo podrían inspirar a países más pequeños como Corea del Norte a buscar disuasivos más rentables y creíbles en forma de armas nucleares que grandes ejércitos permanentes frente a una invasión estadounidense.
Mientras los funcionarios estadounidenses comparan la situación en Corea del Norte con la crisis de los misiles cubanos de los 60 describiendo a ese país como un adversario irracional e impredecible dispuesto a iniciar la destrucción nuclear, la verdadera comparación reside en la negativa de los Estados Unidos a vivir bajo la misma amenaza que otros países.
Los historiadores han sabido por mucho tiempo que John F. Kennedy mintió al público estadounidense al afirmar que las administraciones de Eisenhower y Nixon habían permitido que creciera una peligrosa brecha de misiles a favor de la Unión Soviética, cuando en realidad era lo contrario. Y que Nikita Khrushchev se inspiró para igualar el equilibrio de poder mediante el envío de armas nucleares soviéticas a Cuba al saber que Estados Unidos había estacionado sus armas nucleares cerca de la Unión Soviética en Turquía y para disuadir a Estados Unidos de lanzar una invasión a Cuba. Este temor a la invasión era una preocupación justificable considerando la fallida invasión de Bahía de Cochinos en el año anterior y la Operación Mangosta de la CIA en ese momento, que intentaba socavar al régimen de Castro mediante intentos de asesinato y sabotaje.
Sin embargo, los Estados Unidos consideraron intolerable la mera percepción de un campo de juego parejo, ya que despacharon un bloqueo naval, considerado un acto de guerra en el derecho internacional, para evitar que nuevos misiles llegasen a Cuba. Todo esto sucedió a pesar de la propia evaluación de Kennedy de que el bloqueo aumentaría la probabilidad de que la guerra treparía hasta el 50 %. Ahora sabemos que incluso los responsables de la toma de decisiones de alto nivel como el exsecretario de Defensa Robert McNamara se quedaron mudosdécadas después al enterarse de que tanto Estados Unidos como Cuba habían subestimado gravemente el riesgo de una guerra nuclear en ese momento.
Al final la guerra nuclear fue evitada a duras penas por el heroísmo del oficial submarino soviético Vasili Arkhipov, quien desobedeció las órdenes de lanzar un torpedo nuclear en respuesta al pánico de sus superiores por las intensas cargas que arrojaron los barcos estadounidenses durante el bloqueo. Estados Unidos llegó a un acuerdo con la Unión Soviética para levantar el bloqueo, prometió no invadir Cuba y retirar secretamente los misiles de Turquía a cambio de la retirada pública de los misiles soviéticos de Cuba. La mera apariencia de un intercambio equitativo era inaceptable para Estados Unidos, que insistía en lo arriesgado de la humillación para reforzar sus principios hegemónicos de que Cuba no tenía derecho a poseer un elemento de disuasión frente a lo que parecía ser una inminente invasión estadounidense y que los Estados Unidos debían disfrutar de una capacidad ofensiva nuclear negada a la Unión Soviética.
Más tarde, durante la era Reagan, Estados Unidos invadió ilegalmente Granada para promulgar un cambio de régimen en 1983, mientras simultáneamente aumentaban los juegos de guerra conjuntos anuales entre Estados Unidos y Corea del Sur simulando posibles invasiones de Corea del Norte cerca de sus fronteras. Según los informes, a Kim Il-Sung le inquietó la idea de que Estados Unidos pudiera percibir la pequeña isla de Granada como una amenaza y temía que nada menos que un elemento de disuasión nuclear fuera suficiente para mantener a Pyongyang fuera del punto de mira de Washington. Tres años después de la invasión de Granada, el régimen de Corea del Norte estableció su Ministerio de Industria de la Energía Atómica para declarar formalmente su intención de desarrollar un programa de armas nucleares, que existe hasta el día de hoy.
Avanzando hacia el siglo XXI, la invasión ilegal de Irak por parte del Gobierno de Bush para derrocar al régimen de Saddam Hussein en marzo de 2003 -que abandonó las armas nucleares iraquíes a pesar de las mentiras de la administración de Bush sobre que Irak poseía armas de destrucción masiva (ADM)- serviría como un ejemplo de una dictadura derrocada debido a la falta de un elemento disuasorio nuclear creíble. Otro ejemplo sería el dictador libio Muammar Gaddafi, quien anunció en diciembre de 2003 que Libia también renunciaría a sus reservas de armas biológicas y químicas además de a su incipiente programa de armas nucleares. Aunque George W. Bush celebró la decisión de Libia en ese momento, declarando que el mundo debería aprender la lección de que "los líderes que abandonan la búsqueda de sustancias químicas, las armas biológicas y nucleares, y los medios para lanzarlas, encontrarán un camino abierto para mejorar las relaciones con los Estados Unidos y otras naciones libres", la administración Obama que le sucedió continuaría dando la lección opuesta al ayudar a la expulsión de Gaddafi en 2011. Observando la situación en Libia, un funcionario norcoreano en el momento comentó explícitamente que la "crisis de Libia está enseñando a la comunidad internacional una grave lección", alegando que el acuerdo de Occidente con Libia era "una táctica de invasión para desarmar al país".
Más hacia el presente, la decisión del presidente Trump de "des-ratificar" el Acuerdo Nuclear de Irán 2015, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) en octubre -a pesar del reconocimiento mundial de que Irán ha cumplido completamente su parte del trato- ha llevado a algunos periodistas a considerar que es más preciso decir que Estados Unidos estaba incumpliendo sus compromisos con el Acuerdo, estableciendo paralelismos con su inconsistente argumento para Libia. La negativa de los Estados Unidos a cumplir su acuerdo ha aumentado la popularidad de la opinión iraní de línea dura de que no se puede confiar en Estados Unidos ni en Arabia Saudita.
Hay una ironía notable en los Estados Unidos que traiciona sus compromisos con el PAIC teniendo en cuenta el histérico clamor anterior que afirmaba que Irán era la amenaza más grave para la paz mundial, a pesar de no haber invadido un solo país en más de 200 años. Es un hecho poco conocido que el propio ministro de Asuntos Exteriores de Irán en ese momento, Javad Zarif, en realidad criticó el PAIC porque no fue lo suficientemente lejos para garantizar la paz en Oriente Medio -pidiendo a Israel que se uniera a Irán para establecer una Zona Libre de Armas Nucleares (ZLAN) en el Medio Oriente– que de paso propuso Irán por primera vez a la Asamblea General de la ONU en 1974.
La ironía solo se intensifica cuando consideramos que los Estados Unidos tienen una obligación adicional de participar de buena fe en el establecimiento de una ZLAN en el Medio Oriente como signatarios del Tratado de No Proliferación (TNP), así como del llamamiento de la administración Bush a la Resolución 687 del Consejo de Seguridad de la ONU para proporcionar alguna base cuasi legal para su invasión de Irak, alegando que ese país no cumplió con la obligación de la resolución de deshacerse de las armas de destrucción masiva ya que el Artículo 14 de la Resolución 687 pidió la eliminación de las armas de destrucción masiva iraquíes con el propósito explícito de crear una ZLAN en el Medio Oriente.
Aparte de Corea del Norte, otra potencia nuclear con la que Estados Unidos se está enemistando actualmente es Rusia, lo que ha llevado a algunos observadores a definir la relación actual como una nueva guerra fría en desarrollo desde hace bastante tiempo. Uno puede recitar una letanía de provocaciones estadounidenses contra Rusia, desde las acusaciones aún no comprobadas de interferencia rusa en las elecciones de 2016 a la probada interferencia de los Estados Unidos en las elecciones rusas, de las acusaciones hipócritas de crímenes de guerra en Siria que las fuerzas rebeldes respaldadas por Estados Unidos estaban buscando y comprometidas con un cambio de régimen, hasta el uso del engaño por parte de la administración Obama con el fin de persuadir a Rusia de no vetar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que permitió el uso de la fuerza en Libia, que le enseñaría a Vladimir Putin la "lección" de que los Estados Unidos explotarían la debilidad y el compromiso.
Pero estos ejemplos ignoran las contribuciones más directas de los Estados Unidos a las intensas tensiones nucleares con Rusia. A pesar de las "férreas garantías" verbales del Gobierno de Bush para con Mikhail Gorbachov de que la OTAN no se expandiría "una pulgada hacia el este" a cambio de la reunificación de Alemania Occidental y Oriental en 1990 y los acuerdos para detener la carrera armamentista, prohibir las armas químicas y reducir drásticamente las reservas de armas nucleares, las administraciones posteriores comenzaron a tratar a Rusia como una nación derrotada que "perdió" la Guerra Fría.
La siguiente administración de Clinton procedería a bombardear ilegalmente Serbia y violar las promesas anteriores mediante la expansión de la OTAN para incluir a los antiguos países del Pacto de Varsovia, empañando la percepción de la población rusa de los Estados Unidos. En la actualidad la expansión oriental de la OTAN ha llegado a las fronteras de Rusia con tropas de la OTAN desplegadas en Polonia y los estados bálticos, lo que sería análogo para con Estados Unidos en el caso de que México, Cuba, Canadá y la mayoría de Sudamérica acogieran bases y tropas rusas en una alianza militar contra EE.UU. A pesar del aluvión de acusaciones propagandísticas de "agresión rusa", la expansión de la OTAN y el apoyo del Gobierno de Obama a un golpe violento que derrocó al presidente ucraniano prorruso Viktor Yanukovyches es responsable de provocar las acciones de Rusia en Ucrania y Crimea.
Para colmo de males la ubicación de los sistemas de defensa antimisiles balísticos (DAB) cerca de las fronteras rusas por parte de la administración Obama fue una reversión continua de la política de distensión de las administraciones de Nixon y Ford. Los estrategas nucleares de todo el mundo saben que los sistemas DAB son armas ofensivas por naturaleza -diseñadas para asegurar una ventaja nuclear en el primer ataque neutralizando la amenaza de ataques nucleares de represalia- y sirven de caballo de Troya para la militarización del espacio exterior, ya que los sistemas DAB dependen de los satélites que deben estar protegidos de las armas antisatélites (AAS) disponibles para otras naciones. La amenaza que los sistemas DAB representan para la estabilidad internacional fue lo que llevó a los Estados Unidos y la Unión Soviética a firmar el Tratado de Misiles Antibalísticos (TMA) en 1972.
El Tratado TMA fue rápidamente violado por la infame Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) o el programa "Guerra de las Galaxias" de la administración Reagan, un gran subsidio para la industria estadounidense de alta tecnología bajo la apariencia de sus fantásticos objetivos de construir "plataformas de batalla" orbitando con uranio y las armas de hipervelocidad impulsadas por plutonio, haces de partículas y armas láser, con el Tratado TMA posteriormente derogado unilateralmente por la administración Bush en 2001. Las preocupaciones sobre los efectos desestabilizadores del despliegue de sistemas de DAB ya se han materializado con Rusia probando misiles balísticos intercontinentales (MBI) diseñados para penetrarlos.
Pero incluso los críticos de la deshonesta política exterior estadounidense en todo el mundo para fomentar la desconfianza de Corea del Norte a menudo olvidan mencionar la historia de Estados Unidos incumpliendo sus compromisos con la propia Corea del Norte. La administración Clinton logró que Corea del Norte congelara su producción de plutonio durante ocho años (1994-2002) a través del Marco Acordado de 1994, firmó un acuerdo adicional para cesar mutuamente la "intención hostil" e indirectamente resolvió otro acuerdo para que algún otro comprase todos sus misiles de mediano y largo alcance hasta que la administración Bush nombró a Corea del Norte parte del "Eje del mal", amenazándola con la posibilidad de una guerra "preventiva".
A pesar de este revés, la administración Bush logró persuadir a Corea del Norte de que renunciara a sus armas nucleares cuando las conversaciones a seis bandas en 2005, a cambio de un reactor nuclear de agua ligera para sus necesidades médicas y energéticas y el fin de la retórica agresiva, solo para que la misma administración socavase rápidamente el acuerdo al renovar sus amenazas de fuerza, retirando su oferta de un reactor de agua ligera y congelando los fondos norcoreanos en bancos extranjeros.
La política exterior de la siguiente administración de Obama no divergiría mucho de sus predecesores al continuar la retórica agresiva de los Estados Unidos y promulgar sanciones duras y políticamente ineficaces que castigan a la población por las acciones de sus aislados líderes. Sin embargo, algunos desacuerdos incluyen que su Departamento de Estado proporciona asistencia en la producción de una película gráfica que representa la explosión de la cabeza de Kim Jong-Un, aumentando los ataques cibernéticos para sabotear los misiles de Corea del Norte y simular ataques nucleares con bombarderos sigilosos.
La situación no ha hecho más que deteriorarse bajo la administración Trump con sus declaraciones y políticas desestabilizadoras en todo el mundo, lo que aumenta la presión sobre otras naciones para que busquen armas nucleares. El presidente Trump y sus correligionarios republicanos han amenazado ilegalmente con "destruir totalmente" a Corea del Norte y causar su "extinción". A pesar del frecuente aluvión de titulares engañosos de los medios corporativos que insinúan que la dirección norcoreana no entregará sus armas nucleares bajo ninguna circunstancia y la negativa a informar el momento de las pruebas de misiles de Corea del Norte en el contexto de los juegos de guerra conjuntos estadounidenses y surcoreanos anuales que simulan primeros ataques nucleares, invasiones y asesinatos del liderazgo norcoreano cerca de sus fronteras, la verdad es que Corea del Norte se ha ofrecido repetidamente a renunciar a su programa de armas nucleares. La administración Trump ha rechazado las numerosas propuestas de China y Corea del Norte para congelar el programa nuclear y de misiles de Corea del Norte a cambio de poner fin a los amenazadores juegos bélicos conjuntos. Es posible que las ofertas sean poco sinceras y no se pueda confiar en Corea del Norte para que cumpla sus compromisos, pero el punto es que la diplomacia no se ha empeñado seriamente y que la propia confiabilidad de los Estados Unidos no es mucho mejor.
Si bien existen algunas diferencias entre la política exterior de la administración Trump y la de sus predecesores, la búsqueda generalizada de los Estados Unidos de abrumadora supremacía en todos los terrenos de guerra, incluyendo tierra, aire, mar y espacio exterior (también conocido como "dominio de espectro completo"), se ha mantenido en gran parte intacto. El presidente Trump ha pedido multiplicar por diez las reservas nucleares de los Estados Unidos a pesar de los numerosos tratados de reducción de armas en los que el país está comprometido. Su administración también se apresura a promulgar programas de la administración Obama para "modernizar" la "tríada nuclear", que se estima costará más de 1 billón de dólares en tres décadas, para mejorar la precisión y reducir los rendimientos de las explosiones para poder considerar mejor los primeros ataques nucleares.
Se espera que el "Caballo de Troya" para la militarización del espacio representado por la instalación del sistema Terminal de Defensa del área de gran altitud (TDGA) –DAB en Corea del Sur para asegurar una ventaja nuclear de primera oportunidad contra China y Corea del Norte- active una nueva carrera de armamentos en la región, además de otra carrera similar para armas espaciales. A pesar del apoyo virtualmente universal para la prevención de una carrera armamentística en el espacio ultraterrestre (PCAREE) en la ONU desde 1985, Rusia, China y Estados Unidos se han negado continuamente a negociar el Tratado en la Conferencia de Desarme de las Naciones Unidas debido a sus considerables ventajas técnicas en los sistemas de misiles antibalísticos y su potencial armamento espacial.
Los surcoreanos, personal militar estadounidenses, académicos y periodistas tienen razón al señalar que la política exterior "realista" de Corea del Norte ha sido notablemente consistente y predecible en comparación con la imprevisibilidad del presidente Trump y sus frecuentes compromisos de mantener "todas las opciones sobre la mesa". Sin embargo, pensar que la postura impredecible de la administración Trump con respecto a las armas nucleares es una gran desviación de la norma de las administraciones pasadas es un error. Estados Unidos se ha negado constantemente a adoptar una promesa de "no usar primero" para mantener abierta la opción de un primer ataque nuclear. Un informe de STRATCOM de 1995 titulado Fundamentos de la disuasión de la posguerra fría durante la administración de Clinton, mencionó que sería perjudicial para los Estados Unidos retratarse a sí mismo como "demasiado racional y sensato" y recomendó que proyectase una imagen nacional "irracional y vengativa" con algunos elementos "potencialmente ‘fuera de control’" en su lugar.
Los principios hegemónicos son consistentes: los Estados Unidos y sus aliados deberían poseer una capacidad nuclear ofensiva negada a otras naciones para destruir a sus enemigos y pueden burlar el derecho internacional y sus obligaciones extranjeras por capricho.
El Gobierno de Corea del Norte es un régimen autoritario y despreciable que ha sido condenado justamente por sus numerosas violaciones de los derechos humanos, pero como han señalado críticos de política exterior como Noam Chomsky, no existe una conexión lógica entre la brutalidad doméstica de un régimen y la amenaza que representa para el extranjero. Aunque Estados Unidos está degenerando cada vez más en una sociedad empobrecida y totalitaria con sus propios abusos internos de los derechos humanos, no cabe duda de que los ciudadanos estadounidenses disfrutan de un mayor grado de libertades que los norcoreanos. También hay pocas dudas de que Estados Unidos ha desatado más violencia y agresiones en el exterior. La última encuesta internacional encontró que se considera que Estados Unidos es la mayor amenaza para la paz mundial, superando a todos los demás competidores, incluida Corea del Norte, por márgenes decisivos. Un examen casual del historial de los Estados Unidos en el extranjero puede arrojar conclusiones similares y condenatorias: Estados Unidos es la amenaza nuclear mundial, no Corea del Norte.
*Joshua Cho es un novel graduado de Boston College, aspirante a periodista y expasante en Fairness & Accuracy in Reporting.
viernes, 6 de octubre de 2017
La política exterior de Donald Trump
Por Immanuel Wallerstein
La llamada madre de todas las marchas sólo reunió a unos cientos de personas ayer sábado en Washington en respaldo del presidente estadunidense Donald Trump -Foto: Afp.
Donald Trump se aproxima al final de su primer año como presidente de Estados Unidos. Ahora todo mundo –simpatizantes, oponentes, aun los indiferentes– parecen coincidir en una cosa. Sus pronunciamientos y sus acciones son impredecibles. Ignora los precedentes y se comporta en modos que constantemente sorprenden a la gente. Los simpatizantes encuentran esto refrescante. Los oponentes lo encuentran aterrador.
No obstante, muy pocos han comentado en torno a lo que creo es su logro más singular. Se ha manejado con la treta de ser el actor más impredecible en la escena estadunidense y mundial, y al mismo tiempo como el actor más predecible.
Es deliberado que se rodea de una panoplia de asesores que lo empujan en direcciones opuestas en extremo. Constantemente despide a alguno de ellos y designa a otros. Ningún individuo parece durar mucho. El resultado es que a todo mundo le deja claro que la decisión final es suya –y suya solamente. Puede acceder por un tiempo a lo que los asesores le sugieren, pero algunas veces deshace al día siguiente lo aconsejado. Esto es lo que lo hace ver tan impredecible.
Pero al final revierte siempre su decisiones hacia lo que algunas veces se le llama sentimientos de tripa, sea el asunto de la atención a la salud, la inmigración, la reducción de impuestos o la acción militar. Eso es lo que lo hace tan predecible. El resultado final es siempre el mismo. Cualquiera que lo observe o trabaje con él o se le oponga debe por tanto ser capaz de predecir a dónde va a terminar estando. Y para casi todo el mundo, dónde Donald Trump termina no es donde les gustaría que un presidente de Estados Unidos fuera.
Trump y Estados Unidos se enfrentan con un gran número de asuntos acerca de los cuales existen fuertes y divisorias opiniones en ambos lados. Estas divisiones resultan intratables para muchos. No para Donald Trump. Él cree en sí mismo y en su habilidad para completar sus agendas nacional y mundial. Para él nada es intratable.
En septiembre de 2017, las dos decisiones más urgentes de política exterior tuvieron que ver con Corea del Norte e Irán. En ambas, el conflicto con Estados Unidos gira en torno a un asunto crucial: las armas nucleares. Corea del Norte las tiene. Irán no las tiene, pero al menos algunos de los principales actores internos piensan que es esencial que Irán las adquiera.
La posición oficial estadunidense es que Corea del Norte debería desmantelar su armamento nuclear y que Irán debería cesar cualquiera y todas las actividades que se muevan en la dirección de adquirir tales armas. Estas posturas no son nuevas o inventadas por Donald Trump. Han sido la posición pública de Estados Unidos, de todos los presidentes previos, por algún tiempo ya.
Lo que es diferente con Trump es que se niega a admitir lo difícil que es conseguir estos objetivos de Estados Unidos y lo peligroso que sería perseguirlos mediante acciones militares. Por tanto, los presidentes previos han buscado soluciones (así llamadas) diplomáticas. En el caso de Irán, la diplomacia pareció funcionarle al presidente Obama con el acuerdo firmado por ambos países (y otras potencias). En contraste, la diplomacia ha logrado hasta ahora muy poco en el caso de Corea del Norte.
En ambas situaciones, los sentimientos de tripa de Donald Trump parecen claros. Quiere usar las acciones militares para forzar a Corea del Norte a que desmantele sus armamentos nucleares. Quiere retirarse del acuerdo con Irán y utilizar una amenaza militar para obtener su renuncia permanente del desarrollo de armamentos nucleares.
Hay dos preguntas en torno la política exterior de Trump. ¿Puede de hecho disponer que se comiencen acciones militares? Y si puede, ¿podrán lograr las acciones militares lo que él confía lograr?
Donald Trump prometió a sus simpatizantes que probaría ser un amigo verdadero de los militares estadunidenses otorgándoles puestos clave en su administración y buscando expandir los fondos de las fuerzas armadas. Lo ha hecho. En su último reciclaje de su personal, colocó a un militar, John Kelly, en la posición de jefe del Estado Mayor con amplios poderes para cambiar al personal y servir de filtro para acceder al presidente.
Por supuesto los militares aprecian obtener más fondos. Pero es curioso que la mayoría de sus asesores militares son relativas palomas. Sí favorecen una expansión de fondos para los militares. Pero todos parecen creer que las guerras son en verdad un recurso final, uno que tiene enormes e inevitables consecuencias negativas. Tienen un aliado en el secretario de estado, Rex Ti- llerson. Siempre que Trump ha seguido su consejo y ha proferido su retorica más áspera, eso le parece de lo más incómodo ejercerla por más de un breve momento. Siempre regresa a sus fundamentos.
La primera pregunta es si Trump puede de hecho lanzar acciones militares serias. Esto sería menos fácil de lo que imagina. Los burócratas militares tienen toda suerte de modos para desacelerar, inclusive frenar, acciones con las que ellos no están de acuerdo. En el régimen de Trump, de hecho son impulsados a hacer esto por otro rasgo peculiar de la personalidad de Donald Trump. Le gusta asumir el crédito de los éxitos y culpar de los fracasos a los demás. Así que por si fuera el caso que las acciones militares fracasaran, está subcontratando las decisiones reales de los militares. Si hubiera un fracaso bien puede culparles. En caso de éxito será el primero en reclamar el crédito exclusivo. Sin embargo, subcontratar necesariamente significa retrasos e invita al sabotaje.
Son diferentes los casos de los dos países. Corea del Norte tiene de hecho bombas, unas que sí pueden alcanzar el territorio de Estados Unidos. Es más, la inteligencia estadunidense parece estar diciendo que Corea del Norte está mejorando su capacidad militar a un ritmo muy rápido. El régimen de Trump habla ahora de una guerra preventiva –el oxímoron más maravilloso inventado alguna vez. Si Estados Unidos lanzara una guerra preventiva, uno puede tener la certeza de que Corea del Norte responderá de manera importante.
En contraste, Irán no cuenta con armamento nuclear. Públicamente insiste en que no tiene la intención de adquirirlos. Por lo menos la mitad de las autoridades parece lista a renunciar a cualquier esfuerzo encaminado a adquirirlos permanentemente, a cambio de varias clases de beneficios económicos. Va a ser más difícil renunciar al acuerdo de lo que Donald Trump cree. Por una razón: tiene cosignatarios –Alemania, Francia, Italia y la Unión Europea– que han dicho que no van a ceder ante tal renuncia.
Pero por el momento suspendamos la pregunta de si funcionaría una acción militar y preguntémonos por sus consecuencias. En el caso de Irán, es muy probable que los aliados mundiales más importantes de Estados Unidos en Europa, por no hablar de Rusia y China, en el futuro aumentarían la distancia que tomen –no sólo del régimen de Trump, sino de Estados Unidos como país. Un camino no diplomático probaría ser un desastre diplomático.
En Corea del Norte, las consecuencias serían todavía más grandes. Supongamos que Estados Unidos bombardea todas las locaciones conocidas donde existen armamentos nucleares en Corea del Norte. Que algunas bombas fallan en dar en el blanco.
Además, parece que Estados Unidos no tiene siquiera la lista completa de las locaciones. Corea del Norte puede ser capaz de lanzar una bomba desde un submarino. Imaginemos por un momento que tras una guerra preventiva, Corea del Norte quedara con una sola bomba. ¿A quién la lanzaría?
En cualquier caso, las bombas estadunidenses de su guerra preventiva y la bomba con que respondería Corea del Norte resultarían en un despliegue nuclear de increíble magnitud y dispersión geográfica. Bien podría ocurrir que los resultados de tales bombas soplaran por todo el océano Pacífico e infligieran tremendos daños a vidas en Estados Unidos. El hecho es que el resultado final de Trump puede no ser un triunfo. Puede ser solamente un desastre humano de dimensiones mundiales.
Sin duda, el lector no quiere saber mi predicción de lo que de hecho va a ocurrir. Es triste decirlo, impredecible.
Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein
El callejón sin salida y la amenaza nuclear
Por Pierre Rousset
La guerra de Corea (1950-1953) nunca se saldó con un tratado de paz. La herida se ha reavivado hoy con implicaciones profundas para toda la región y para el mundo entero. El pulso entre Washington y Pyongyang hace que la situación sea hoy inestable y el porvenir aleatorio.
La actual espiral conflictiva no tenía nada de ineluctable. Para hacer bajar las tensiones en la península habría bastado con que Estados Unidos hubieran suspendido las grandes maniobras militares emprendidas con Corea del Sur contra Corea del Norte -o que Pyongyang hubiera respondido favorablemente a las ofertas de diálogo que tras su reciente elección presentó el nuevo presidente surcoreano Moon Jae-in.
¿Qué quiere Kim Jong-un?
Quiere asegurar la supervivencia del régimen frente a un entorno internacional muy hostil y para ello quiere forzar que Estados Unidos firme un tratado de paz con todas las formalidades -que ftras el armisticio de 1953 jamás se ha firmado- y que reconozca a Corea del Norte como Estado nuclear. Vista la suerte impuesta al Irak de Sadam Hussein o a la Libia de Gadafi, Kim está convencido de que la posesión de tal arsenal es, a medio plazo, una garantía indispensable de independencia, sabiendo que, de cara al futuro, la protección china resulta aleatoria.
Pyongyang hace saber regularmente que el abandono de su programa nuclear es algo que se puede contemplar en el caso que Estados Unidos pusiera fin a las hostilidades; algo que los grandes medios occidentales no mencionan casi nunca. Era la posición norcoreana en las negociaciones diplomáticas de los años 1990 o 2000. No obstante se puede dudar de que hoy, vistos los progresos realizados en este terreno, el régimen esté dispuesto a hacerlo, sin al menos obtener garantías considerables que impliquen, por ejemplo, la desnuclearización de toda la península coreana y de los alrededores.
El lugar concedido al armamento nuclear es una marca de fábrica de Kim Jong-un. En efecto, ha modificado radicalmente la política realizada antes que él por su padre y su abuelo sobre dos ejes: de una parte, acelerando brutalmente este programa (multiplicación de las pruebas y los disparos, aumento del alcance de los misiles balísticos, miniaturización y construcción de numerosas ojivas, investigaciones sobre la bomba de hidrógeno...) y, por otra parte, permitiendo la liberalización parcial de una economía de mercado a fin de estabilizar la situación social interna que sigue siendo muy frágil.
Su política es racional, como subrayan muchos expertos, pero no deja de tener consecuencias muy graves: relanzamiento de la carrera armamentística, ascenso del militarismo en la región (en Japón en particular), frenazo a la apertura iniciada en Corea del Sur tras el derrocamiento de la derecha revanchista. El nuevo presidente, Moon Jae-in, pertenece a una tradición política que concede una gran importancia a la cuestión nacional, a la reunificación del país, y por tanto a una apertura en dirección a Pyongyang. Sus ofertas de diálogo probablemente no eran ficticias.
Sin embargo, Kim Jong-un solo quiere negociar con Estados Unidos e ignora al presidente Moon. En estas condiciones, este último se cree forzado a aceptar el refuerzo de la presencia militar estadounidense en su país y el despliegue de nuevas baterías de misiles antimisiles Thaad, lo que rechazó inmediatamente después de su elección.
¿Qué quiere Donald Trump?
Quiere en primer lugar lo que quieren tanto el establishment demócrata como el republicano: no reconocer a Corea del Norte. Los progresos diplomáticos iniciados en los años 1990 bajo Bill Clinton fueron saboteados por George Bush junior (que colocó a Pyongyang en el eje del mal) y Barak Obama que prosiguió la misma política.
El contexto actual refuerza esta postura agresiva. El estado legal de guerra en la península (de no-paz) permite mantener las bases militares estadounidenses en Corea del Sur, incluso reforzarlas. A ojos de Washington, este reto estratégico es particularmente importante cuando en el Mar de China del Sur se refuerza la hegemonía china: la hegemonía estadounidense debe en esa medida afirmarse con fuerza en el Pacífico Norte.
Hay que recordar que los misiles Thaad implantados en Corea del Sur tienen un alcance operativo que cubre una gran parte del territorio chino y no simplemente Corea del Norte -lo que suscita mucha inquietud en Pekín, pues esto neutraliza en buena parte su propio arsenal nuclear... De hecho, con ocasión de la crisis coreana, Trump quiere hacer presión sobre Pekín por razones de orden global: la gran potencia establecida (en este caso Estados Unidos) no ve con buenos ojos el despliegue internacional de la joven potencia emergente (China).
Donald Trump y el alto mando de las fuerzas armadas quieren además obtener un aumento considerable del presupuesto militar, lo que está lejos de ser algo ya conseguido; un clima de guerra es un argumento de peso en las negociaciones en el Congreso de los EEUU. También desea hacer olvidar su desastrosa situación en el plano interno (escándalos, impopularidad creciente...).
Juzgado como demasiado imprevisible, ¿querrá este macho inveterado dar algún día consistencia a su retórica vengativa y a sus anuncios apocalípticos, aunque sea a costa de crear un incidente que desencadene una reacción en cadena, incontrolable?
Todo esto constituye un cocktail temible que inquieta incluso a los más cercanos aliados internacionales de Estados Unidos.
Otro factor potencial de inestabilidad, la evolución de la situación en Corea del Norte. Hasta ahora, las sanciones económicas internacionales no han logrado sus objetivos. El régimen tiene medios para esquivarlas (aunque a un coste financiero notable) y puede contar con el nacionalismo de la población que no ha olvidado hasta qué punto el país fue literalmente reducido a cenizas por los bombardeos estadounidenses en los años 1950. Hasta ahora el régimen ha aguantado y purga sin contemplaciones a cualquier dirigente norcoreano susceptible de aparecer como alternativa a Kim Jong-un. Si, a pesar de todo, en un futuro cercano aparecieran fisuras en el aparato del partido-Estado, ¿cuales serían las consecuencias?
La carrera de las armas nucleares
No hay duda sobre la responsabilidad histórica de Estados Unidos en la situación de la crisis actual. Sin embargo, el régimen norcoreano se ha convertido él mismo en un factor activo de militarización en el Pacífico Norte y más allá. Ahora bien, toda confrontación militar en esta parte del mundo, aunque fuera "accidental", puede convertirse en nuclear.
La carrera de armamento nuclear se amplía. Estados Unidos, Francia... intentan crear las condiciones políticas para utilización efectiva de bombas pretendidamente tácticas. La puesta a punto de escudos antimisiles (poco probados) por parte de Estados Unidos lleva a Rusia a mantener a un nivel muy elevado su arsenal y a China a aumentarlo. El parque de ojivas chinas es reducido; se consideraba suficiente en la coyuntura pasada, pero ya no: tiene qye ser modernizado, aumentado y dispersado en los océanos, mediante una flota de submarinos estratégicos… de los que está provisto Moscú, pero no aún Pekín.
El Tratado de No proliferación está caduco.
En estas condiciones es dramático que en Francia no haya ningún movimiento significativo a favor el desarme nuclear y contra la política gubernamental (de todos los gobiernos) en este terreno.
Traducción: Faustino Eguberri para viento sur
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viernes, 8 de septiembre de 2017
24 notas sobre la tensión entre EEUU y Corea del Norte
Por Nazanín Armanian
Con el fin de mantener su estatus de la primera potencia militar, EEUU sigue intentando preservar sus zonas de influencia y conquistar las más estratégicas del planeta controladas por sus rivales, utilizando el clima bélico que él mismo crea como el bombero pirómano que es. Entre los próximos candidatos amenazados de ser escenarios de la próxima gran guerra -Siria, Irán, Venezuela y la República Popular de Corea (RPDC)-, éste último es el más difícil y menos rentable para su hazaña. Entonces ¿por qué lo ha elegido?
Para desmantelar su sistema político semisocialista, unificar luego la península bajo el régimen capitalista de Seúl, y crear en la región un nuevo equilibrio de poder con el fin de garantizar sus intereses en el espacio de influencia China. En 1998, el Pentágono diseñó el proyecto “OPLAN 5027-98” para bombardear este país en colaboración con Corea del Sur y Japón. O sea, que su actual beligerancia no se debe a la prueba de misiles.
Impulsar un desorden “controlado” en la frontera de China, como lo hizo en Ucrania, frontera de Rusia.
Porque los misiles de la RPDC no amenazan a EEUU, lo que hacen es cuestionar su hegemonía sobre la región.
Impedir que RPDC cuente con una fuerza de disuasión nuclear eficaz, impidiendo un cambio en el balance de fuerzas en aquella región. El motivo de que exista una Corea nuclearizada es justamente las amenazas de guerra de EEUU. ¿Hubiera atacado EEUU a Irak o Libia si hubieran tenido armas de destrucción masiva?
Aplicar la “pedagogía del terror” aleccionando a los a estados no “clientes” que se atrevan a seguir el ejemplo de Corea del Norte y garantizar su propia seguridad de los depredadores como EEUU. Para Trump, el hombre más peligroso y armado del mundo, y un apasionado del “mito del Excepcionalismo norteamericano”, hay dos clases de países: los que tiene derecho a destruir a otros y los que deben ser sometidos.
En caso de tener suerte y ganar la guerra, acceder a los inmensos recursos minerales de la RPDC, como lo está haciendo en Afganistán, El Dorado de Asia Central: hierro, oro, magnesita, cinc, cobre, grafito, tierras raras, entre otras minerías, valorados entre 6 y 10.000 millones de dólares que a falta de infraestructura y abandono no han sido explotadas.
Sin embargo, hay factores que disuaden a EEUU a iniciar una guerra, aunque no se lo impedirían:
El hecho de estar ambas partes armadas con bombas nucleares.
No poder realizar un ataque quirúrgico sobre Corea del Norte, puesto que sus instalaciones nucleares están ocultas y repartidas por el país.
El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, apoya el dialogo con Pyongyang, marcando diferencia con respecto al militarista jefe del gobierno japonés Shinzo Abe.
La población de Corea del Sur se opone a una guerra que sería devastadora; además tienen familiares en el otro lado de la frontera.
Pyongyang puede convertir a Seúl en cenizas y destruir la provincia poblada de Gyeonggi, el corazón político-económico del país, y paralizar las fábricas como Samsung o Hyundai, golpeando incluso la propia economía de EEUU.
EEUU desconoce cómo reaccionarían los ciudadanos de la RPDC, cuya memoria histórica les recuerda hasta el olor de los cadáveres carbonizados de sus padres, abuelos, de millones de compatriotas asesinadas en los años cincuenta por 32.000 toneladas de napalm soltadas por EEUU. “El hombre descalzo no teme al hombre que usa zapatos” dice el refranero chino, advirtiéndole a Trump que tenga cuidado con aquel pueblo sufrido y lleno de rabia.
El Pentágono no puede realizar una guerra relámpago a miles de kilómetros de EEUU en un escenario que no es Irak, ni Afganistán.
Es difícil que consiga financiar esta nueva hazaña bélica. Aquí no puede pedir los jeques saudíes y qatarís, como en las guerras contra Irak o Siria.
¿Será una guerra de la OTAN o el mismo EEUU basta y sobra? De momento sólo se han apuntado Australia y Nueva Zelanda, que tienen un acuerdo de defensa colectivo con EEUU dentro de la alianza Anzus.
Por lo que Trump utiliza los tambores de guerra para:
Desviar la opinión pública en EEUU del escándalo de “Rusia–Gate” que está poniendo en peligro su permanencia en el poder.
Vender más armas, fabricando enemigos y “amenazas”. Japón planea gastar miles de millones en la compra de vehículos de asalto anfibios, aviones y drones estadounidenses. Trump hizo lo mismo con agitar la “amenaza” de Irán: consiguió sacar de los jeques saudíes 110.000 millones de dólares en armas y de los qataríes, 12.000 millones en menos de dos meses.
Apuntarse un gol histórico haciendo que China y Rusia votaran en favor de la resolución que presentó el día seis de agosto en el Consejo de Seguridad para imponer nuevas sanciones sobre las exportaciones de la RPDC. Así reducirán sus ingresos hasta en 1.000 millones de dólares al año, obtenidos de la venta de carbón, hierro y plomo o pescados y mariscos. Hay que ver cómo la actitud irracional de Pyongyang (entre otros motivos) colocó a China y Rusia al lado de EEUU. La RPDC es el único país sancionado por la ONU por probar los mismos tipos de misiles que prueban EEUU, India o Francia. No hace mucho que la India lanzó los misiles balísticos de Agni-V, y Pakistán al misil balístico Ababeel, capaz de entregar varias cabezas nucleares, y el propio EEUU (con un arsenal de 7.000 cabezas nucleares) disparó los misiles Minuteman 3 y Trident, sin que escandalizara a otros amos del mundo. Washington reconocería a la RPDC como un estado nuclear si fuera su “vasallo”. ¿No “blanqueó” los ojivos nucleares ilegales de la India, con el fin de atraerla a su órbita e impedir la formación de “Chindia”? De hecho, expertos en la tecnología militar como Markus Schiller afirman que RPDC puede tardar hasta diez años en desarrollar un misil balístico intercontinental (ICBM) plenamente operativo, siempre y cuando realice al menos una docena más de lanzamientos de prueba.
Aumentar sus bases militares en la región. En Guam, la población de la isla convertida en la colonia de EEUU se opone a la ampliación de la base que ya contaba con 6.000 efectivos. En Corea del Sur, la empresa estadounidense Gilbane Federal de Concord ha recibido 133,4 millones de dólares para construir dos nuevas bases militares. ¡Es que hasta una guerra aún no hecha es un negocio redondo!
¿Qué dicen China y Rusia?
20 . En una declaración conjunta, Moscú y Pekín han pedido a la RPDC suspender sus pruebas de misiles y a EEUU, la retirada del sistema de misiles THAAD (capaz de lanzar 48 misiles de forma simultánea) que ha instalado en Corea del Sur, socavando el equilibrio estratégico regional y que en realidad apunta a China.
Pekín, que no tiene tanta influencia sobre Pyongyang como se cree, permanecería neutral si es Kim el que empiece la guerra, pero defendería a su viejo aliado si EEUU ataca primero o intenta derrocar al presidente del país. China evitará una Corea unificada bajo el control de Washington.
A Rusia y China, que consideran a la RPDC un estado de “tapón” entre sus países y Corea del Sur (con 30.000 soldados de EEUU en su suelo) les interesa una península coreana desnuclearizada con una Sr. Kim aunque “controlar” mediante lazos económicos: China construye infraestructuras en éste país y Rusia amplía el programa de invitación de trabajadores norcoreanos Rusia.
Ni Rusia ni China irían a una guerra con EEUU por Corea del Norte. O sea, que este país, su pueblo están solos.
Lo que puede poner en jaque al poderío de EEUU no son los misiles del Sr. Kim, sino una alianza cada día más sólida entre Pekín y Moscú.
De modo que, por la relación costo-beneficio, una guerra entre EEUU y Corea del Norte no interesa a ninguno.
La Casa Blanca ha divido el trabajo: Trump será el Señor de Guerra afirmando que la muerte de miles de coreanos puede hacer “más grande a América“, mientras Rex Tillerson le rescatará proponiendo más diálogo con Kim Jong-un.
jueves, 23 de mayo de 2013
El sistema mundo
Por Fernando Solanas
Nacido en España, Ignacio Ramonet creció en Tanger-Marruecos, donde sus padres republicanos debieron exiliarse. Cursó estudios de Ingeniería en la Universidad de Burdeos y de Sociología en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, donde obtuvo ademásel título de Doctor en Semiología e Historia de la Cultura. En Francia fue periodista y crítico de cine en Cahiers du Cinéma y en Liberation; desde 1990 hasta el 2008 dirige el periódico mensual Le Monde Diplomatique y la revista bimensual Maniére de Voir. Al mismo tiempo, ejerce la docencia universitaria en el campo de la Teoría de la Comunicación en la Universidad Denis-Diderot (París VII) y más tarde se especializa en Geopolítica y Estrategia Internacional, siendo consultor de Naciones Unidas, catedrático en la Universidad Sorbonne de París y profesor invitado de las Universidades Carlos III en Madrid, Buenos Aires, Valencia, San Petesburgo, Puerto Rico y Santo Domingo, entre otras. Ha recibido el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Santiago de Compostela en España, la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y la Universidad de La Habana. Es co-fundador del movimiento ATTAC que promueve la defensa de la Tasa Tobin para los capitales financieros internacionales y del Media Watch Global-Observatorio Internacional de los Medios de Comunicación, que actualmente preside. Fue uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre y entre sus libros más recientes pueden mencionarse Marcos, la dignidad rebelde (2001); Qué es la globalización (2004) en colaboración con varios autores; Fidel Castro: biografía a dos voces (2006) y La catástrofe perfecta (2009), junto a numerosos artículos. Uno de los temas que aborda es el actual “sistema-mundo” cuyo rasgo esencial lo constituye la reiteración de diversos sismos o acontecimientos imprevistos que irrumpen con fuerza -sismos climáticos, sismos financieros, sismos energéticos y alimentarios, sismos tecnológicos, sismos sociales y geopolíticos que alimentan insurrecciones como las de los múltiples indignados- provocando profundas crisis en las dirigencias políticas y las democracias representativas, como parte de la crisis económica y financiera de alcance mundial.
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Cuéntanos acerca de tu concepto de sistema mundo.
Pienso que estamos entrando en un nuevo sistema mundo. O sea, que un ciclo geopolítico se termina y empieza uno nuevo, con una serie de parámetros que están cambiando y en los que aparecen primero los problemas del nuevo sistema mundo. Surgen de repente y por eso digo que actualmente el nuevo sistema funciona a golpe de sismos: de pronto tomamos conciencia de lo que está pasando; pero se debe a la brutalidad de un acontecimiento. Un ejemplo ya relativamente antiguo es el 11 de septiembre del 2001, los atentados. De pronto tomamos conciencia de que en el mundo árabe, musulmán, los problemas alcanzan tal dimensión que nos estallan a la cara. Del cambio climático, principal problema que pone en cuestión la existencia de la humanidad, tomamos conciencia cuando se produce la inundación de Nueva Orleans: de repente una ciudad gigantesca en el país más desarrollado del mundo se ve devastada. La cuestión nuclear: tomamos conciencia del peligro nuclear cuando se produce el tsunami sobre Fukushima e inesperadamente nos damos cuenta de que lo nuclear nunca es local, siempre es global. En el plano geopolítico se presenta lo que ha ocurrido en los países árabes: estos países que no se movían, eran dictaduras controladas por Occidente durante cincuenta o más años; no estamos hablando de tres, cuatro o quince años, sino de medio siglo de control y en forma súbita estallan. Un último sismo: ¿tendremos Unión Europea dentro de algunas semanas o habrá estallado la Unión Europea? ¿Tendremos el euro aún como moneda única de 17 países de Europa o habrá desaparecido el euro en un cataclismo de dimensiones apocalípticas? Estamos por consiguiente ante un sistema en el que, por una parte, los dirigentes políticos dan la sensación de que no ven venir las cosas; la capacidad de previsión que se supone debieran tener los dirigentes políticos, no está apareciendo. Por otra, tenemos la impresión de que la dirigencia política no está a la altura de la dimensión de los problemas por varias razones.
En primer lugar, hoy los problemas son globales: estamos en la globalización; nosotros criticamos y combatimos este tipo de globalización, pero observamos que la globalización se aplica al planeta y cuando eres un dirigente político tu fuerza únicamente se ejerce en un territorio muy pequeño. En segundo término, vemos que los políticos, global y colectivamente, están en desventaja frente a los mercados, porque el tiempo de los mercados y el tiempo de los políticos no tienen nada que ver. Los mercados van a la velocidad de la luz, reaccionan instantáneamente ante cualquier acontecimiento, mientras los políticos van a la velocidad del caracol y antes de reaccionar tienen que debatir, lo que es normal porque el tiempo político no es el mismo. Y entre los dos está el tiempo mediático, que juega el papel de querer solucionarlo todo inmediatamente. Estos elementos, que no puedo desarrollar ampliamente, dan una idea de que estamos en un nuevo sistema mundo y obviamente nuestra misión de intelectuales es tratar de describirlo para que sepamos frente a que dispositivo político, social, cultural y económico estamos enfrentados
En el mundo mediático comunicacional la imagen ha tomado una preponderancia grande ¿Cómo ves este sistema mundo referido a lo comunicacional y esta confrontación de civilizaciones a través de las imágenes y las comunicaciones?
Exacto, lo que digo es que en este sistema mundo Internet no es sólo una tecnología; es un actor del cambio actual. En casi todos los asuntos que he citado Internet juega un papel importante, si quieres en los sismos geopolíticos del mundo árabe; juega un papel en la aceleración de los mercados…
Hasta en los indignados…
Hasta en los indignados evidentemente. En el mercado juega un papel: las órdenes de compra y venta que circulan por las autopistas de la comunicación. Si hablamos del terrorismo internacional, evidentemente las campañas de hoy día funcionan en ese aspecto. Tienes razón, las imágenes funcionan, pero yo diría más: que hoy añadiríamos un adjetivo a las imágenes, imágenes digitales. Esto significa que las imágenes son reducibles a una ecuación matemática constituida únicamente de ceros y de unos.
La imagen no es una imagen analógica; es esencialmente una ecuación y esa ecuación la puedes enviar por tu teléfono, por tu ordenador, la puedes enviar de mil maneras y hasta la puedes proyectar en una sala de cine, siempre como una ecuación; lo que le permite ir también a la velocidad prácticamente de la luz. Eso hace que hoy de hecho, texto, imagen y sonido funcionen de la misma manera; son todas ecuaciones matemáticas de ceros y unos en un sistema binario, ya no tienen realidad en sí mismos; ya no necesitas un aparataje tecnológico para cada uno de ellos: antes necesitábamos un aparato para el sonido, un aparato para la imagen, un aparato para la escritura; eso hoy día se mezcla en Internet y le da una capacidad de intervención, una facilidad de intervención que no hemos conocido hasta ahora. Internet está cambiando el panorama, es un fenómeno sociológico total como la imprenta fue un fenómeno sociológico total, ya que cambió la comunicación, cambió la cultura, cambió el saber, cambió las elites, cambió de era -el Renacimiento no se explica sin la imprenta- cambió la historia de la religión: el protestantismo surgió porque se podía leer la Biblia. Internet tiene una capacidad de impacto superior al de la imprenta y por otra parte recordemos que estamos a 20 años de la invención de Internet; estamos en la primerísima infancia de Internet; Internet aún está por llegar y ya ha cambiado todo.
Tú vives en el centro cultural de Europa y además tienes una relación privilegiada con América Latina y los proceso emancipatorios de este continente. ¿Cuáles son los grandes debates hoy? Por un lado un continente europeo que, como acabas de decir, no sabe qué va a pasar mañana, una izquierda europea que no sabemos dónde está colocada o qué significa hoy.
Pienso que América Latina en su conjunto hoy es una referencia fundamental para la izquierda internacional; porque en términos cuantitativos es en América Latina donde se llevan a cabo el mayor número de experiencias progresistas en el mundo, innovadoras, diferentes entre si, diferentes de las que se hicieron en otros momentos en Europa y eso ya nos obliga a mirar en esta dirección.
¿Cómo se manifiesta esto?
Se manifiesta porque en América Latina es donde han surgido ideas en muchos ámbitos, en articular en el ámbito democrático; ideas como el presupuesto participativo, ideas como la democracia participativa, ideas como el referéndum revocatorio, entre otras que han aparecido aquí; que evidentemente no han sido concebidas en Europa y aquí se llevan acabo.
Y un rol muy activo de los movimientos sociales…
Digamos que las izquierdas en América Latina son la obra de los movimiento sociales, no la obra de los partidos. Ha habido también aquí fracasos de los partidos, de los partidos tradicionales o del centro; de los partidos tradicionales para hacer una alusión a tu país, porque en tu país todo es peronismo; pero son los movimientos sociales, los movimientos sociales los más dinámicos...
Ambientalistas, de derechos humanos…
De derechos humanos, de personas que viven en barrios desfavorecidos, de defensa de agricultores, defensa del agua, defensa del bien común, defensa de la ecología; todo eso ha surgido en América Latina, como el Foro Social Mundial. Nosotros participamos en su creación y tú estuviste con nosotros. El Foro Social Mundial es la asociación de los movimientos internacionales y eso ha marcado mucho a esta izquierda. Diría que en este momento América Latina vive una coyuntura particularmente favorable y es muy feliz que lo viva cuando se está celebrando el 200 aniversario de la independencia, porque seguramente es una segunda independencia. Creo que en la historia de América Latina colectivamente, nunca se vivió un momento de prosperidad tan importante como el que se está viviendo en este momento. Si tú calculas, en la última década en América Latina, han salido de la pobreza unos 80 millones de habitantes -de ellos 40 millones en Brasil- y eso no se había producido jamás en la historia latinoamericana. Está viviendo el momento más democrático de su historia desde el punto de vista político, se acabaron las dictaduras de todo tipo, las elecciones se realizan, existen partidos de oposición. Hay excepciones: Honduras; pero es la excepción que confirma la regla. A su vez, estamos viviendo un momento en el que América Latina está en paz, globalmente; excepto el conflicto colombiano -hablo de conflicto político- no hay conflictos políticos violentos, con armas. Está el problema del narcotráfico, está el problema de la delincuencia que alcanza aquí niveles estratosféricos. La cuarta reflexión sobre América Latina hoy, que me parece muy importante y quizás es lo que la caracteriza más profundamente -con el tiempo lo veremos- es que ha tenido tres ciclos en función de aquellas personalidades que pilotearon su historia: los conquistadores -nos guste o no nos guste-, los libertadores y hoy son los integradores. Es la misma generación de los libertadores volviendo a liberar integrando. Todo lo que se ha hecho en América Latina -UNASUR, Petrocaribe, ALBA, MERCOSUR, la CELAC- se orienta en la dirección de una integración con líderes extremadamente movilizados sobre esa idea: Chávez indiscutiblemente; Correa; Morales; los dirigentes cubanos, Fidel y Raúl; Cristina; Lula; y hoy se incorpora México; se incorpora Chile y hasta los países dirigidos por equipos conservadores; pero hay una conciencia de que es el momento de los integradores y al que se salga de ese grupo la historia lo condenará, al igual que condenó a aquéllos que no estuvieron con los libertadores hace dos siglos.
¿Cómo ves las nuevas formas del colonialismo en América Latina? Porque se han profundizado los procesos colonizadores, el neoliberalismo y el Consenso de Washington, que significaron la pérdida de nuestros recursos estratégicos en casi todos los países latinoamericanos.
Hoy en América Latina debe prestarse atención a varias cuestiones que me parecen capitales. En mi opinión, la principal es que el crecimiento latinoamericano -que es la clave de todo lo que estamos diciendo, de la prosperidad, de la salida de la pobreza de millones y millones de personas reside esencialmente en el comercio con China. Esa potencia naciente está comprando masivamente productos alimentarios a Argentina y a Brasil y minerales -productos del sector primario esencialmente- a Chile y a Perú. Si tomamos a estos cuatro países nada más, todos han experimentado un crecimiento espectacular. Argentina, tú lo sabes mejor que yo, ha crecido en los últimos diez años más que España en los últimos veintiún años, en base a la exportación de soja a China. ¿Por qué digo que hay que tener cuidado y es preciso comenzar a crear un mercado interno como lo están haciendo los brasileños y de allí la imperativa necesidad de acelerar la integración para crear un mercado con una masa crítica importante? Porque hoy día en el mundo la economía globalizada depende una de otra y la latinoamericana ahora depende de China como en otro tiempo dependió de Estados Unidos.
Dos aspectos a considerar: China no es un país cuya estabilidad esté garantizada para siempre jamás; mucho menos que Estados Unidos, en tanto es un sistema en el cual coinciden dos fuerzas que son intrínsecamente, estructuralmente contradictorias: el capitalismo más salvaje y el comunismo más autoritario. Esas dos fuerzas no pueden convivir mucho tiempo juntas; llegará un momento en que la tensión entre ambas producirá una ruptura y nadie puede decir cuándo: veinte, cincuenta años; pero también puede ser como los sismos, dentro de unas semanas. Por otra parte, nadie puede decir que China se mantendrá como está, que no se irá el Tíbet, que no se irá 12 la parte oeste, que no se irá tal región de Cantón: vimos cómo desapareció la Unión Soviética y se dividió en 17 Estados. Tenemos una experiencia de haber visto imperios o naciones que se han desecho ante nuestros ojos; Yugoslavia se deshizo en seis o siete Estados.
¿Dónde termina la crisis?
No terminó. La dependencia de China comporta un peligro: no es estable para siempre. En segundo lugar, China funciona como fábrica del mundo e importa porque vende; pero ¿a quién le vende? Le vende esencialmente a los dos grandes polos de consumo del mundo que son Estados Unidos y la Unión Europea: si los dos entran en recesión como en este momento -por razones que no vamos a analizar aquí- el empobrecimiento de las políticas de austeridad para luchar contra la deuda, hace que los europeos se empobrezcan, que no puedan consumir. Entonces China ya no va a producir tanto; por consiguiente no va a importar tanto; por consiguiente Brasil ya está viendo como su crecimiento disminuye con respecto al año pasado, porque China está creciendo menos. Retén una cifra, Pino: China necesita crecer a más del 8% para absorber la mano de obra que viene a su mercado cada año; si crece a menos de ese ritmo, se le crea un tapón de desocupados que acelera la inestabilidad que mencioné antes. De allí la necesidad de integración de América Latina. Creo que dirigentes como Chávez, como Dilma en este momento, lo han percibido perfectamente.
Al respecto, quisiera añadir algo al sentido de tu pregunta precedente acerca de las nuevas dependencias. Hoy los países están siendo monoproductores: no es tan exacto, pero si caricaturamos un poco, Argentina se ha vuelto un país productor de soja; Brasil también; Chile es un país productor de minerales como siempre lo fue de cobre; Perú se ha convertido en un país productor de minerales. ¿Quién explota esos minerales?: las grandes corporaciones transnacionales. No ha habido aún una reflexión colectiva -sí la hay en Venezuela y en otros países como Ecuador- acerca de que no podemos desarrollarnos si dejamos el arma del desarrollo, el instrumento del desarrollo, a expensas de las grandes corporaciones privadas, que el día menos pensado jugará a favor de sus intereses y no a favor de los intereses de nuestros países.
Cambiando un poco de tema, volviendo a los movimientos sociales: ¿cómo los movimientos sociales son hoy un actor protagónico de estos cambios? ¿Cómo se construye el poder político? Porque hay ciertas resistencias en las militancias sociales que, por haber sido tantas veces traicionadas por los partidos políticos, invierten sus energías en el campo de lo social y tienen una suerte de aversión y desconfianza para constituirse en fuerza política. Pero, desde dónde se construye el poder político? porque los cambios en el momento democrático de América Latina inevitablemente son institucionales y por vía democrática.
Tienes razón. Si vemos un poco el panorama de estos últimos meses, observamos que como consecuencia de lo que hemos explicado de los cambios de este nuevo sistema mundo, en particular las generaciones jóvenes se están sintiendo abandonadas, sienten que se están quedando sin futuro; son generaciones sin futuro; generaciones que han sentido que lo que llamamos el ascenso social no funciona y que van a vivir peor que sus padres o sus abuelos, habiendo cursado más estudios que sus padres o sus abuelos; que el ascenso social se transformó en descenso y de allí surgen los indignados. De allí surgen en el mundo árabe los primeros que se sublevan; los indignados israelíes, que constituyen las manifestaciones más importantes que ha habido contra un gobierno en la sociedad civil; los indignados chilenos por otras razones; los colombianos; los dominicanos; los estadounidenses.
Nosotros tuvimos el “que se vayan todos” en el 2001-2002.
“Que se vayan todos, ese es el modelo”. Es el modelo en Estados Unidos, en Londres lo vimos también. He seguido de cerca el de los indignados españoles, que es un movimiento extremadamente interesante pero con la idea que tú subrayas: que a fuerza de ver el comportamiento tan criticable de los políticos de cualquier tendencia, de ver la falta de seriedad y de coherencia, la capacidad de decir lo contrario de lo que han prometido en campaña, ha creado una especie de rechazo general hacia la política. Los indignados no quieren tener líderes, no quieren tener programas, no quieren meterse en política, ya que les da como náuseas.
El problema es que tú no puedes cambiar las cosas si no haces política, porque nuestros sistemas están hechos de esa manera. Obviamente, nadie hoy día, después de haber conocido lo que hemos conocido a lo largo del siglo XX, pude hacer una aventura de conquista por la violencia del poder; menos aún en países que están saliendo de esa experiencia como en América Latina o que las han enterrado definitivamente como en Europa. Entonces, a los amigos indignados les digo que iremos para el lado de América Latina; América Latina nos ha mostrado una crisis política, una crisis de la deuda externa, ha provocado un rechazo de los partidos tradicionales; pero los movimientos sociales han sabido organizarse, constituir una masa crítica y llevar al poder programas que han cambiado las cosas. Ocurrió en Venezuela, ocurrió en Ecuador, ocurrió en Bolivia, hasta en Brasil, en Argentina.
Por lo tanto, la idea es ésta: los movimientos son más bien demasiado recientes, toda una generación se está politizando; diría que cuando los de esta generación empezaron a protestar, protestaron de manera poética, de manera angelical. Ellos y ellas pensaban en definitiva que, con un poco de buena voluntad, podían cambiarse las cosas; no han pensado en los intereses creados, en el aferrarse al poder que puede existir; en lo que representa el poder político con respecto al poder económico. En realidad, tampoco querían que cambiaran mucho las cosas; porque la mayoría de estos jóvenes lo que estaban reclamando era volver al mundo que habían conocido hace dos o tres años; no están reclamando un paraíso terrenal en el futuro. Sencillamente quieren recobrar lo que acaban de perder. Pero la experiencia les está enseñando a politizarse y ya hay un camino recorrido muy interesante: cuando hablas con ellos ahora -seis o siete meses después de la revuelta de los indignados- tienen más conciencia de las resistencias, de la necesidad de organizarse; más conciencia de la necesidad de encontrar una expresión política. Por consiguiente, como pienso que la crisis en Europa socialmente va a seguir siendo muy dura, no desespero sino al contrario, al ver que estas nuevas generaciones van a saber manifestarse políticamente para poder cambiar las cosas.
Entre los debates que tenemos pendientes por acá en el Sur, está el de lo público y lo privado; empresas públicas y empresas privadas; televisiones públicas y televisiones privadas; desde las grandes empresas y servicios a los medios de comunicación. Hablemos algo sobre este tema.
En mi opinión, es la batalla principal. En este momento, en América Latina la batalla principal en el ámbito mediático pasa por ahí. ¿Qué es lo que podría decir visto desde afuera? No soy un actor, soy un observador lejano, distanciado; pero con la distancia qué es lo que veo. Veo que aquí había un sistema monopólico de latifundios mediáticos poseídos por los grandes propietarios privados y que naturalmente los nuevos gobiernos progresistas se han dado cuenta de que esos grandes monopolios privados, esos grandes latifundistas privados, han asumido la función de oposición política contra los programas de los gobiernos progresistas y han lanzado una guerra a muerte. A Chávez le dieron un golpe de Estado los grupos mediáticos; a Correa lo están acorralando; en Argentina tienen una gran batalla de ese tipo; Lula la tuvo con el grupo Globo; la tiene Lugo en Paraguay; la tiene Morales. Lo que estamos viendo es que se está creando un cierto equilibrio, una operación de reequilibrio entre sector público y sector privado. Añado lo siguiente: en este momento de la batalla mediática, el sector público experimenta lo que podríamos llamar la “enfermedad infantil”, que es la del hacerse el portavoz del Gobierno: es lo que he reiterado mucho en mis conferencias en Venezuela, en Ecuador, en otras partes.
Confundir lo público con el partido gobernante…
Claro. Lo que digo es que es un momento en que a nadie le interesa que el sector público de la comunicación sea la expresión del gobierno o de un partido del gobierno; porque a la larga la democracia crea alternancias y entonces, cuando llegue la oposición, por ejemplo de un partido conservador, también dispondrá de los medios del Estado. El interés del país es que los medios públicos estén administrados por una legislación ad hoc específica, por un consejo del audiovisual específico y plural, como el poder judicial aislado de las presiones políticas y dirigido por profesionales patentados que hagan lo que les parece profesionalmente correcto. Mientras estemos hablando de propaganda, serán dos propagandas, unas contra otras. Añado, como dije antes, que lo entiendo porque estamos en plena batalla y si el sector público gubernamental cede, es una victoria muy preocupante en el combate desigual que tienen contra los conservadores. Pero es necesario aprovechar esta situación para ir creando las condiciones de una comunicación más civilizada, políticamente civilizada.
Lo terrible es cuando se tergiversa y se traiciona; porque lejos de democratizar el sistema audiovisual ha quedado apresado en las redes por el partido gobernante, con las mismas prácticas de censura o propagandistas de siempre.
Claro, es cierto.
Dada la importancia que tiene el sistema audiovisual por su influencia en la cultura, en la información y en el debate político, debiera estar controlado por un organismo que represente a toda la sociedad. El camino es la lucha contra la monopolización, no la creación de un monopolio estatal al servicio del partido gobernante.
Estamos lejos pero estamos en el camino.
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martes, 7 de mayo de 2013
Perlas informativas de abril 2013
Internacional
Expertos
La agencia Efe publicaba el 3 de abril la noticia “La economía española gana competitividad y solidez tras las reformas, según los expertos”. Los expertos son dos. El director del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), Fernando Casado y el economista José Manuel Campa. Sepamos más sobre ellos. El citado Consejo está integrado por empresas españolas como Telefónica, El Corte Inglés, Mango, Grupo Barceló, Banco Santander, Repsol, Acciona, La Caixa, BBVA, Inditex, Grupo Planeta, Mapfre, ACS, Ferrovial, Havas Media Group, Mercadona, Iberdrola y el Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Por tanto ya sabemos desde el punto de vista de qué intereses puede hablar. En cuanto a José Manuel Campa, se trata del último secretario de Economía del gobierno de Rodríguez Zapatero. De modo que ya sabemos cuál es el espectro de pluralidad de analistas que aparecen en los medios.
Contra Cristina
Todo vale contra los gobiernos de izquierda latinoamericanos. La presidenta argentina en su intervención pública con motivo del 31º aniversario de la guerra de Las Malvinas parece que cometió el delito de no hablar de las lluvias en la capital de Buenos Aires que habían provocado la muerte de cinco personas. Y además en ese municipio el jefe de gobierno es un político opositor. Así El País ya tiene tema y titular el 4 de abril: “Las inundaciones de Argentina desnudan la falta de diálogo de la presidenta”.
Apoyo a Corea del Norte
En elconfidencial.com entrevistan el 7 de abril a la nueva secretario general de la Unión de Juventudes Comunistas de España, Anabel García. Cuando le preguntan por Corea del Norte dice: “Las Juventudes Comunistas no toman a Corea del Norte como referente, ni nada de eso. (…) apostamos por una solución pacífica, que, incluso, contemple la reunificación de las dos Coreas. Pero Corea del Norte no es el modelo socialista”. Titular de la entrevista: “La líder comunista que apoyó a Corea del Norte".
Pobre camello
El 9 de abril los medios se preocuparon del triste destino del camello que le regalaron a François Hollande. Resulta que durante su visita el pasado 2 de febrero, el gobierno de Mali se lo regaló al presidente francés para agradecerle la intervención militar francesa, como no pudieron llevárselo a Francia en aquel momento, las autoridades de ambos países decidieron que una familia local lo cuidara. La citada familia no tenía nada para comer y optó un buen día por sacrificar al animal y comérselo. Lo impresionante es que los dos gobiernos, los medios franceses y los medios españoles expresaron su tristeza por el final del camello, pero ninguno hizo referencia a la situación de la familia que, sin ese camello, se hubiera muerto de hambre.
Pagar el periodismo
Como queremos que el periodismo nos resulte gratis, los reportajes sobre países pobres deben pagarlos las ONG' de ayuda al desarrollo. Véase este sobre Honduras en JotDown el 11 de abril pagado por Itermon-Oxfan.
La bruja ha muerto
Otro ejemplo del talante de concepto de libertad de expresión que tienen los medios occidentales de derechas. Lo leímos en El Mundo el 12 de abril. En el Reino Unido “la prensa conservadora ha orquestado una campaña para pedir a la BBC que censure la programación en antena de 'Ding Dong! The witch is dead' ('¡Ding Dong, la bruja ha muerto!'), el tema de la película 'El Mago de Oz' que alcanzó el puesto 4 en la lista de los singles más vendidos. La razón es que los detractores de Margaret Thatcher la están utilizando como canción de “homenaje”. Lo grave es que, según señala el diario, todo apunta a que la cadena cederá a las presiones y no la emitirá.
Quemaban iglesias
El 14 de abril, aniversario de la proclamación de la II República española, el medio digital Jot Down saca una entrevista de una viejecita, cuyo mérito es haber estudiado periodismo y terminar la carrera hace dos años, que dice que se acuerda de la muerte de Calvo Sotelo y afirma: “Estábamos muy mal en España, ya lo sabíamos. Había muchas manifestaciones, quemaban iglesias, todo eso”. Pues sí que tiene memoria para tener entonces ocho años. Y por si fuera poco añade: “Yo soy de derechas, porque no podría ser otra cosa viviendo como he vivido y habiendo pasado en Madrid el primer año de la guerra, que te quitaba las ganas de ser de otra manera”. Se fue con la familia a París y “cuando acabó la guerra y volvimos a España los niños lo vivimos como una época muy feliz, la verdad”, añade.
Sin recuento tras recuento
El 15 de abril titulaban las agencias “Maduro proclamado presidente de Venezuela sin esperar recuento”, y en la misma noticia decían más adelante: “Según el único boletín oficial ofrecido hasta ahora por el Consejo Nacional Electoral, con el 99,12% de los votos escrutados Maduro consiguió 7,505,338 votos, o 50.66%, y Capriles obtuvo 7,270,403, o 49.071%”. ¿Y eso no es un recuento?
Perfiles
En El País observo el 15 de abril que el perfil de Nicolás Maduro lo escriben desde Caracas y el de Henrique Capriles desde Miami. Lógico, cada uno desde el lugar donde le proponen y apoyan.
Pruebas
El Mundo del 16 de abril duda de las afirmaciones de Nicolás Maduro sobre las muertes provocadas por la violencia opositora: “Muertos y ataques sobre los que, paradójicamente, la televisión pública no ha ofrecido datos y apenas un par de fotos confusas. Las pruebas exhibidas por el ministro de Interior, Néstor Reverol, se limitaron a tres fotos con jóvenes quemando basura y sólo dio el nombre de dos víctimas”. Es curioso, piden pruebas que demuestren la violencia de la oposición y, sin embargo, nos las piden del fraude.
Pregunta a Merkel
El 17 de abril dan una rueda conjunta Rafael Correa y Angela Merkel con motivo de la visita del primero a Alemania. Un periodista, probablemente alemán porque habló en ese idioma, pregunta a la canciller alemana lo siguiente: “el pueblo ecuatoriano tiene una deuda pública muy baja, buenas cifras económicas, poco desempleo...; mientras tanto en Europa vivimos duros momentos económicos, ¿no puede ser lo de Ecuador un camino?” Merkel se limita a responder esto: “Puedo decir que las cifras de Ecuador son buenas, la deuda es más baja incluso que Alemania, lo que sí puedo decir es que hay sistemas muy diversos en el mundo y Alemania es un ejemplo de que el sistema de economía social de mercado nos da buenos resultados”. El vídeo de la rueda de prensa se encuentra aquí y la pregunta aparece en el minuto 11:40.
Popularidad presidentes
Fue curioso encontrar en una noticia de agencia de Ecuador los datos de los índices de aprobación de los presidentes de América Latina. Lo lidera Rafael Correa con un 90 % de aprobación, Danilo Medina, de República Dominicana, con 89%; el fallecido Hugo Chávez, con 84%; el de El Salvador, Mauricio Funes, con 74%. Y así sucesivamente, todos por encima del 50%. Compárese con el de Mariano Rajoy que, en un baremo de 0 a 10, el CIS refleja una puntación de 2,81 o el de Francois Hollande con un 25 %.
Destruir papeletas
Entre las mentiras que circularon después de las elecciones venezolanas está la de que el gobierno estaba destruyendo papeletas y urnas electorales. Para ello difundieron unas fotos donde aparecían abandonados paquetes de votos. Se trataba de unas imágenes de elecciones del año 2006 y 2008 y eran fotos oficiales de la quema de papeletas realizada por el Consejo Nacional Electoral después del recuento. Gran cantidad de medios nunca lo aclararon. Entre ellos los argentinos de Clarín y los españoles de El País y La Razón.
38 entrevistas
El 17 de abril El País difunde una noticia sobre un estudio de la empresa de análisis de comportamiento en Internet Redbility, junto a Influenzia, especializada en redes sociales y laUniversidad Europea de Madrid sobre el comportamiento en Twitter. Lo curioso es que tanta empresa y universidad y el estudio ha consistido en entrevistar a 38 personas.
Gobierno contra banqueros corruptos
Por fin, ya era hora. Lo descubrimos con alegría en un teletipo de Europa Press del 19 de abril: El Gobierno impulsará una demanda colectiva en España contra los banqueros "corruptos". Un pequeño detalle, es el gobierno de Ecuador, el de España lo que ha hecho es todo lo contrario ha aprobado un decreto que modifica los requisitos que se exigían hasta ahora para desarrollar la dirección de una entidad financiera en España, relajándolos en el apartado que obligaba a los banqueros a no haber sido condenados judicialmente.
Golpismo desde Miami
Se pudo ver el 19 de abril en la televisión de Miami Mega TV. En el programa el El Show de Fernando Hidalgo, este cubanoestadounidense decía lo siguiente:
Hoy quiero hablarles directamente a ustedes, miembros de las Fuerzas Armadas de Venezuela, desde los generales a los soldados. Tú que has llevado ese uniforme con tanto orgullo, ¿puedes dormir por la noche tranquilo? (…) Tu sabes que el fraude cometido el pasado 14 de abril por Maduro y su camarilla es un atropello en contra de tu patria, ¿vas a seguir permitiendo que se reciban ordenes de los dictadores hermanos Castro? Las FFAA a las cual tu perteneces, es la única (sic) que podrían evitar la enorme tragedia que se avecina. Si se organizan y toman el poder podrán exigir una nueva elección, supervisando y arbitrando las elecciones. Y comprobarán que el triunfo es de Capriles. Tengo esperanza de que atiendan esta petición, que más que una petición es un ruego. Hermanos militares hagan lo correcto en este momento, esta acción quedará registrada en al historia como un valiente y glorioso gesto de patriotas militares que supieron actuar a tiempo.
Esto es lo que en Miami llaman la libertad de expresión y democracia.
El Cigala
El 21 de abril encontramos un súper reportaje de seis páginas sobre el músico de flamenco El Cigala en El País dominical. Al día siguiente, gran casualidad, El País vende en exclusiva el nuevo disco de El Cigala por 9,95 euros.
Votos a doce dólares
Hemos asistido al vocerío de los medios sobre el fraude en Venezuela, en cambio sólo un día y una noticia (El País, 20 abril) para enterarnos de que en Paraguay también hubo elecciones y se compraban los votos a doce dólares. Eso se denunció mucho menos. Allí ganó la derecha.
Twitter
Una cuenta de twitter consigue 20.000 seguidores con fotos de un conejo con objetos encima. Así nos va (La Información, 24-4-2013).
Libia liberada
Otra noticia de esas que no nos cuenta. Hizo falta leerla en la web de la Radio Internacional China el 24 de abril. En la Libia liberada por la OTAN los inmigrantes están en cárceles y les dispara la policía.
La izquierda italiana
Su nombre es Partido Demócrata y pactan con Berlusconi, pero los medios siguen empañados de en llamarle “la izquierda”. Titulaban así: “La izquierda italiana acepta gobernar con el delfín de Berlusconi como número dos” (Agencias/eldiario.es, 27-4-2013). Ni siquiera mantienen la palabra Sinistra en su denominación, ellos mismos la eliminaron. En cambio siguen existiendo otros partidos que sí son de izquierda y comunistas. ¿Por qué le dan la denominación a unos que no se llaman así y que pactan con Berlusconi?
Olfato
Vaya olfato periodístico. El día en que El País publica el editorial “Un respiro para Italia” (28 de abril), un tiroteo ante sede del Gobierno deja dos carabinieri heridos.
Iraq democratizado
En Iraq han cerrado nada menos que 10 televisiones porque el gobierno dice que incitaban a la violencia (Europa Press, 28-4-2013). El pasado junio, ordenaron también el cierre de 44 medios de comunicación. Ese es uno de los países a los que llevamos la democracia, la misma que quieren llevar a Cuba y a Venezuela porque allí no hay libertad de expresión.
Todos insisten en que en Islandia han ganado los partidos de la derecha que les llevaron a la crisis (Público, 28-4-2013). Eso es verdad, pero lo que se ve debajo de los titulares es que esos partidos lo que prometían era suspender su entrada en la UE. De modo que hasta ahora se ganaban las elecciones prometiendo la entrada en la UE y ahora prometiendo la suspensión de las negociaciones.
España
Eludir la justicia
Dijo el dirigente del Partido Popular, Esteban González Pons, en RNE radio 5, el 8 de Abril, que "ningún miembro de la familia real eludirá la acción de la justicia". En el caso del rey, no tiene que hacer nada para eludirla, lo establece la Constitución: “La persona del Rey de España es inviolable y no está sujeta a responsabilidad” (artículo 56).
Alumnos de Sampedro
Lo que hay que leer. En este caso en El Mundo el 9 de abril, por la muerte de José Luis Sampedro: “Sampedro deja un poco huérfanos a sus lectores y alumnos -entre ellos ex ministros como Miguel Boyer, Carlos Solchaga o Pedro Solbes”.
Caro comer y dormir
El 10 de abril una noticia del diario regional Información señala que 700 congresistas han ingresado en Alicante “500.000 euros en dos días, en concepto de alojamiento hotelero y manutención”. Eso supone 714 euros por cada persona. Pues sí que sale caro comer y dormir en Alicante.
Litoral liberado
Obsérvese este titular referente a las declaraciones del presidente de los constructores de Alicante ante la reducción de la zona de litoral protegida: “La construcción en el litoral queda ahora más liberada”. Lo leímos en el periódico Información el 10 de abril. Según su criterio, una cosa está liberada cuando la pueden utilizar ellos y sólo ellos para hacer un edificio. Yo creo que una playa está más liberada si encima no tiene un edificio que si lo tiene.
Viajar en juguete
Es difícil encontrar un titular que humille y ridiculice más a un inmigrante que muere ahogado intentado llegar a las costas españolas. Es de ABC del 17 de abril “Muere un inmigrante al volcar la lancha hinchable de juguete en la que viajaba”.
Leer lo adecuado
Hasta las campañas publicitarias de los periódicos esconden ideología. Véase el eslogan del periódico deportivo Marca: “Hay una España admirada por el mundo. Sólo hay que saber qué periódico leer”. O dicho de otra manera, si usted cree que España no va bien es porque no está leyendo el periódico adecuado. Déjese de complicaciones y pásese a un periódico deportivo y verá como es más feliz.
Hecha la ley, hecha la trampa
El País el 16 de abril se escandaliza de que el tesorero del PP fraccionara las donaciones para ocultar que eran ilegales. El escándalo es una ley, que se aprobó con el gobierno del PSOE, que permite donaciones anónimas siempre que no superen los 60.000 euros. Con ese planteamiento cualquier donación anónima de más de sesenta mil euros se convierte en varias que no superen la cantidad. Era obvio que era lo que iba a suceder con esa ley.
Muertos de frío
Pasó desapercibida esta noticia, pero a mi me pareció impactante: “Las dificultades (o imposibilidad) de pagar la luz y el gas estarían detrás, según algunos expertos, de entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras al año”. Lo leímos en Expansión el 18 de abril.
Valle de los Caídos y Museo del Prado
Leo en la prensa local El Faro de Guadarrama el 29 de abril que visitar el Valle de los Caídos sube a 9 euros. Pues el Estado cobra un 50 % más si visitas el Museo del Prado, 14 euros.
Debates televisivos
Cómo tendrán de dominada por la derecha la oferta televisiva española que para poder ver en abierto en todo el territorio nacional al director de un programa de debate de izquierdas (La Tuerka de TeleK), tuvo que ir a una debate en la televisión de derechas Intereconomía y conseguirles un éxito de audiencia. O dicho de otra manera, los debates de las cadenas de la derecha arrasan en audiencia cuando llevan al director de un debate de una cadena de izquierdas a la que no le dan licencia nacional. Lo leímos en el periódico de la empresa Intereconomía, La Gaceta, el 26 de abril.
Ojeras y arrugas
En La Razón (26-4-2013) no explican las razones de la Plataforma Afectados Hipoteca pero sí aconsejan tratamiento contra ojeras y arrugas para sus líderes. Así comienzan los dos primeros párrafos de la información: “Ada Colau mejoraría mucho el aspecto de su rostro con la eliminación de las ojeras que entristecen su mirada y le aportan más edad. Para ello, el doctor González Vidal le recomienda ...” y “Por otro lado, la mejora de la calidad de la piel también rejuvenecería su aspecto y le aportaría más luminosidad y turgencia. Para ello, la doctora Adriana Ribé aconseja...”. Y de paso hacen publicidad de dos clínicas privadas.
* Pascual Serrano es periodista. Su último libro es “La comunicación jibarizada. Cómo la tecnología ha cambiado nuestras mentes”
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