martes, 28 de febrero de 2017

No para la masacre de dirigentes indígenas



Por Giorgio Trucchi

Ilustración: Allan McDonald

Más de un centenar de tolupanes asesinados en las últimas dos décadas

El viernes 17 de febrero, desconocidos acabaron con la vida de José de los Santos Sevilla, dirigente tolupán de la comunidad de La Ceiba, en Montaña La Flor. Este nuevo asesinato se enmarca en una masacre impune y tenaz contra los pueblos originarios hondureños.
José de los Santos Sevilla fue presidente de la Asociación de Comunidades Indígenas Tolupanes de la Montaña de la Flor, se desempeñaba como maestro de primaria y formaba parte de la red de Facilitadores Judiciales.
De acuerdo con una primera reconstrucción de los hechos, el dirigente tolupán fue atacado por cinco desconocidos que irrumpieron en su vivienda situada en la comunidad La Ceiba, municipio de Orica.
Un equipo de la Unidad Especial de Homicidios de la Dirección Policial de Investigaciones se desplazó de inmediato a la zona para recolectar indicios e iniciar las investigaciones.
Según una nota publicada por la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh) pocas horas después de este asesinato que enluta nuevamente a la comunidad indígena hondureña, el pueblo Tolupán ha sido uno de los más asolados por la violencia.
“Desde hace dos décadas han sido asesinados más de un centenar de tolupanes por la defensa de sus territorios y bienes comunes.  La persecución a la que se han visto expuestos los más de 20 mil tolupanes que viven en Honduras está relacionada con el manejo del bosque y la minería ilegal”, explica la Ofraneh.
Honduras hacia el abismo
Defensores de la tierra y los bienes comunes en la mira
El reciente informe de la organización británica Global Witness “Honduras: El lugar más peligroso para defender el planeta” (1) advierte que 123 defensores y defensoras de la tierra y los bienes comunes han sido asesinados tras el golpe de Estado de 2009.
Otros han sido amenazados, perseguidos y encarcelados. Más del 90 por ciento de estos crímenes ha quedado en la impunidad.
Estos niveles de violencia e intimidación impactan con fuerza en las comunidades rurales, indígenas y campesinas, donde se desarrollan formas de resistencia y lucha contra proyectos extractivos y el saqueo de los bienes comunes.
Una situación -asegura Global Witness- que es consecuencia directa de un cóctel letal donde se combinan corrupción generalizada, intereses del gran capital nacional e internacional coludido con miembros de la clase política y funcionarios estatales, ausencia del derecho a la consulta previa, libre e informada de las comunidades y la impunidad.
Entre los casos emblemáticos presentados por el informe, destaca el de la masacre de cinco activistas tolupanes de la comunidad de San Francisco Locomapa, en medio de una fuerte lucha contra la minería y la tala ilegal.
El nombre de José de los Santos Sevilla se agrega ahora al de Vicente Matute, asesinado en 1991, y de Armando Fúnez Medina, Ricardo Soto Fúnez, María Enriqueta Matute, Erasio Vieda Ponce, Luis Reyes Marcía, dirigentes tolupanes masacrados entre 2013 y 2015.
“Los pueblos indígenas en Honduras enfrentamos una guerra de exterminio”, lamenta la Ofraneh.
“Mientras el Estado por un lado impulsa controvertidas reformas al código penal, que convierten la protesta social en terrorismo, por el otro es incapaz de frenar la violencia en contra de los defensores de los bienes comunes.
Esperamos -continúa la organización garífuna- que el asesinato de José de los Santos Sevilla no quede en la impunidad, como ha sucedido con el de Vicente Matute, Berta Cáceres y otras muertes de indígenas que han defendido el territorio de su pueblo”, concluye.

Fuente: Rel-UITA


Las Islas del Cisne, ciudades modelo y neofascismo


OFRANEH

Como parte de la subasta del territorio nacional en nombre de las supuestas ciudades modelo, el actual gobierno de Honduras viene promocionando la entrega del país por retazos a grupos de libertarios de ultraderecha estadounidenses, para llevar a cabo sus experimentos en nuevas de formas de gobernanza y exclusión racial.

Las Islas de Cisne ahora se han convertido aparentemente en una nueva Zona de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), según el portal en la internet denominado Isla Templario (Templar Island Group) la cual describen que “Está compuesto por inversionistas y científicos que se han propuesto construir un nuevo tipo de comunidad autogobernada dedicada a proteger una de las últimas propiedades ecológicas verdaderamente prístinas”.

Las islas del Cine poseen una historia peculiar, ya que hasta el año de 1971 pasaron a ser propiedad de Honduras cuando los Estados Unidos retornó las islas, después de haberlas declarado como su territorio a través del Acta Guano, instrumento “jurídico” que permitió a ese país apoderarse de islas e islotes con depósitos de guano a lo largo y ancho del planeta desde 1856.

Existe un inmenso afán por parte de los libertarios de ultraderecha estadounidenses de instalar micro naciones independientes, para poder llevar a efecto una serie de experimentos de gobernanza, científicos entre ellos la producción de fármacos que son controlados por las autoridades estadounidenses.

Para junio del 2015, el Seasteaders estuvo a punto de iniciar la supuesta  creación de una serie de islas flotantes en el golfo de Fonseca , las que se suspendieron después del fiasco de la conferencia denominada Disrumpiendo la Democracia en Honduras, a la cual inicialmente asistirían funcionarios del estado de Honduras, incluyendo Juan Hernández. Posteriormente las ZEDE emitió un comunicado donde se desligaron de  los experimentos en gobernanza promovidos por los libertarios, atraídos  por las particularidades de las ciudades-nación independientes, promovidas inicialmente  por Paul Romer.

Paul Romer -profeta de las ciudades modelo- fue designado como economista en jefe del Banco Mundial (BM) en agosto del año pasado, y de forma no tan velada Jim Yong Kim, presidente del BM dio señales de adoptar los experimentos neocoloniales como una posible “solución” a la pobreza que aqueja a buena parte del planeta.

La ausencia de transparencia que ha caracterizado a los gobiernos ‘nacionalistas” que han controlado a Honduras a partir del golpe de estado del año 2009, incluye a las ciudades modelo (ZEDE). La subasta del territorio nacional se ha llevado a cabo  a espaldas del pueblo, el que será excluido de los enclaves racistas promovidos por los libertarios de ultraderecha.

Como un denominador común del Comité para la Adopción de Mejores Prácticas (CAMP) de las ZEDE, se encuentra el neofascismo y el racismo extremo de sus integrantes, especialmente el de la Sra. Bárbara Kolm, la que no ceja en su narrativa de desdén hacia los migrantes en Europa. En la actual coyuntura por la que atraviesa el planeta, el fascismo y el racismo parece ser que se han convertido en materia electoral. El amurallamiento de los países post industrializados, trataron de replicarlo en la periferia, donde las Zonas Especiales Económicas se convertirán en la receta de moda promovida por el B.M.

El hecho que las islas del Cisne se encuentren deshabitadas, las hace más apetecibles para los libertarios, los que así podrán disponer del territorio sin verse cuestionados por las poblaciones vernáculas, como sucede en tierra firme.

Basta recordar que en las islas del Cisne existió una monarquía. El rey Alonzo Adams gobernó las apetecidas islas durante 45 años hasta su deceso en 1913. Falta ver si el grupo de los Templarios que aparentemente piensan instalarse en ese paraíso caribeño, instalen su propia monarquía.

Sambo Creek, 20 febrero de 2017

Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH.

Ataques que no dejan huellas apagan las radios comunitarias



Por Sandra Rodríguez

Un apagón de luz tiene a la Radio Taragual “Voz de la Vida” fuera del aire. Hace dos meses que la radio comunitaria ubicada en el municipio de La Iguala, al norte del departamento de Lempira ha apagado su voz, sin tener muchas opciones para que la frecuencia retorne a los hogares de las familias Lencas.

La radio emitió su primera señal el 3 de mayo del 2014, con el objetivo de llevar la voz de denuncia y formación social a la clase más desposeída; en ese momento las comunicaciones no eran muy fluidas, incluso hablar por teléfono móvil era casi imposible.

Allí se escucha radioemisoras del departamento de Santa Bárbara, Gracias que es la cabecera departamental de Lempira, y algunas de Santa Rosa de Copán, todas son de carácter comercial, por lo que es necesaria la presencia de radios comunitarias.

Además, está la radio comunitaria “Los Hijos de Puca” que emite su señal desde la comunidad de La Asomada, aledaña a Gracias, pero también tiene problemas de transmisión, por lo que estar al aire se restringe a determinadas horas, a modo de no esforzar el equipo técnico.

La gente siempre está llamando al número de teléfono de la radio ¿Cuándo va estar la radio al aire? “Nos hace falta la radio” “es la radio con la que nos levantamos a las cuatro de la mañana”, comentó Bernardino Pérez, parte de la junta directiva de la Radio Taragual, cuya cabina tiene espacio en su casa.

El también miembro de la Red de Defensores de Derechos Humanos de Lempira, que forma y acompaña el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, ha sido víctima de persecución, hostigamiento y amenazas contra su vida, debido a su labor en defensa de la libertad de expresión, la verdad, la justicia, respeto por la vida y que la gente esté informada.

Al no estar la radio en funcionamiento, se generan más problemas desde que la población se desinforma, porque hay espacios diversos de línea educativa que con mucho esfuerzo generan ingresos económicos que nos ayudan a costear algunos –irónicamente- como pagar la energía eléctrica, servicio público que, al fallar, es lo que los tiene con los micrófonos en silencio. O comprar recargas telefónicas o paquetes de internet para transmitir eventos desde fuera de cabina, o retransmitir algunos programas como “Voces Contra el Olvido” cuando logramos señal los sábados por la noche, dijo Bernardino, refiriéndose al programa radial del COFADEH.

Volver a salir al aire es de mucho costo económico, hay que hacer actividades, pero no es suficiente, tampoco hay un compromiso de parte de la estatal por los daños que provoca, denunció el comunicador social y defensor de DDHH.

Radio Taragual llega a los municipios de La Iguala, San Rafael, Gracias, La Unión y Lepaera en Lempira; La Arada, Atima y El Níspero en Santa Bárbara; y San Antonio en Intibucá. Desde esos lugares recibimos reportes de la gente, quien muestra su preocupación por que hace dos meses no nos sintonizan, compartió Bernardino, mientras recibía un mensaje de texto que dice “digame.k.paso.con.la.emisora”.

El COFADEH siempre le apostó y le apostará a las Radios Comunitarias, porque es de la única forma que los pueblos despertaran contrayendo denuncias y dándolas a conocer tan como son y no de manera acomodada como lo hacen los medios corporativos.

No se puede hablar es esta forma de comunicación tan cercana a la realidad de los pueblos, sin mencionar la labor del periodista Félix Molina, impulsor de las radios comunitarias atacado dos veces el mismo día y en el mismo lugar el pasado 2 de mayo en Tegucigalpa, en el segundo atentado recibió varios impactos de balas en sus piernas, días después debió abandonar el país para resguardad su vida.

Molina es asesor técnico de la Asociación de Medios Comunitarios de Honduras (AMCH) y un reconocido defensor de los derechos humanos y de la libre expresión, desde hace décadas.

Félix Molina ha dejado un vacío exagerado, están pendiente de nosotros y nos ayudaba a buscar soluciones a los problemas técnicos y formación de los voluntarios. Nos sentimos abandonados, pero no nos damos por vencido, volveremos a tener nuestra radio “La Voz de la Vida” en el calor de cada hogar, con las voces denunciantes y en la defensa de los derechos humanos, aseveró Pérez.

El ataque que le dieron a Félix Molina, no se lo daban no solo a cuerpo, sino a su proyecto de comunicación para que los pueblos, pues era enlazarse, comunicarse y florecer, generado un proyecto de comunicación libre, compartió la coordinadora general del COFADEH, Bertha Oliva.

“Es que, con las radios comunitarias, los pueblos inician sus procesos de liberación y ahora tenemos una radio Taragual silenciada”.

Agregó que, los apagones de luz son ataques, porque nunca ha habido responsabilizada de parte de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, ENEE; sin dejar huellas legales destruyen lo más importante, las radios comunitarias, el derecho a la información, la libertad de expresión, la emisión del libre pensamiento, que es vertebral para los derechos humanos.

Y es que, escuchando su programación, la gente genera opinión y asume una posición porque está alimentada, tienen un propósito inductor y liberador de pensamiento, puntualizó la defensora de DDHH.

“Las radios comunitarias son el antídoto de los púlpitos que embrutecen a los pueblos” aseveró Oliva, mientras Bernardino Pérez le compartía la manipulación que hay en la población desde las iglesias, donde obligan a sus feligreses a no escuchar “Radio Taragual”, y otras radios comunitarias porque su mensaje es contrario a la Ley que está escrita y debe cumplirse, desde lo espiritual cristiano y lo político.

El derecho a que los pueblos indígenas tengan sus propias radios está contemplado en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, sobre los Pueblos Indígenas y Tribales. Así mismo, lo menciona la Declaración de Pueblos Indígenas de la Organización de las Naciones Unidas, en este caso Radio Taragual Pertenece a la Asociación Indígena del Desarrollo Comunitario, AIDC, por lo que es obligación del Estado hondureño respetar y promover la libertad de expresión de los pueblos indígenas.

“El capitalismo ha alcanzado sus límites respecto a su capacidad de adaptación”



Por Ángela Pastor

Aprovechando de la presencia del periodista y analista político Decio Machado en Bogotá, uno de los fundadores del periódico Diagonal y coautor junto a Raúl Zibechi del libro “Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo”, la revista estudiantil Oveja Negra realizó la siguiente entrevista. 

- Donald Trump en la Casa Blanca. ¿Cómo nos explicamos esto?
- Primero algunos clásicos griegos, luego Hegel y finalmente Bertalanffi en su teoría general de sistemas ya indicaron aquello de que todo tiene que ver con todo. Explicar el fenómeno Trump pasa por entender la crisis del neoliberalismo en EEUU; la crisis de representatividad política existente tanto en el Partido Demócrata como en el Republicano; las expectativas de cambio que ya con la elección de Obama se explicitaban por gran parte del electorado estadounidense y que han sido sistemáticamente ignoradas; la crisis de un sistema diseñado única y exclusivamente para beneficiar al 1%; las lógicas derivadas de la salida dada a la crisis del 2008 y las tensiones que genera el nuevo orden internacional existente tras la emergencia de determinadas economías en el marco de la globalización. Hablando estrictamente de lo que pasa en los Estados Unidos, cabe destacar que el estancamiento de la capacidad adquisitiva de sus trabajadores es un hecho que se prolonga desde el año 1973 y que la deuda pública de este país se ha duplicado hasta llegar a la cuota de 300% de PIB. En paralelo la proporción sobre el PIB del sector del capital especulativo, ya sea este financiero, de seguros o inmobiliario, es hoy mayor que la del sector industrial. Así las cosas, la clase trabajadora estadounidense se muestra cansada de un sistema que desde hace décadas ya no les beneficia. A pesar de lo que a nosotros desde fuera de los Estados Unidos nos pueda parecer Trump, los últimos avances en aplicación de técnicas neurocientíficas permiten entender que los votantes no utilizan la razón, sino la emoción y los sentimientos a la hora de determinar sus opciones electorales. En el marco de este deterioro económico y sumado el hecho de que la política tradicional se ha ido convirtiendo en una payasada, un tipo como Donald Trump ha venido a demostrar que los parámetros tradicionales de la política electoral estadounidense ya no están esculpidos en piedra.
- ¿Según tú las presidenciales de Estados Unidos fueron un circo?
- La composición, aún en marcha de lo que será la administración Trump marca el camino de lo que va a ser la nueva agenda económica estadounidense: bajada de impuestos a la clase media, desmontar la ley Dodd-Frank que buscaba articular cierta regulación sobre los grandes emporios financieros tras la crisis subprime y una nueva etapa proteccionismo que conllevará algunas guerras comerciales con otros países y bloques regionales. Dentro del patio de comedias en que se ha convertido la política gringa podemos ver en la actualidad como Goldman Sachs, uno de los bancos más importante del planeta, ha pasado de ser el más odioso aliado de Hillary Clinton a convertirse en una de las canteras de lo que será el nuevo gobierno de Trump. En resumen, mientras durante la campaña electoral Trump acusaba a la candidata del Partido Demócrata de favorecer a las grandes empresas y a las mafias de Wall Street en detrimento de las medianas y pequeñas compañías, a la hora de la verdad vemos como la nueva administración no significará más que una vuelta al liberalismo económico clásico, nada nuevo en Estados Unidos, aunque eso sí, ahora con cierto énfasis en el nacionalismo comercial.
- ¿No generará un caos económico mundial una nueva era de aislacionismo comercial estadounidense?
- La teoría del caos tiene un carácter multidisciplinar y genera conductas complejas e impredecibles pero que derivan en ecuaciones o algoritmos bien definidos matemáticamente. Estados Unidos ha aplicado políticas proteccionistas desde los orígenes de su historia y para el subconsciente colectivo de sus ciudadanos, fueron los altos aranceles establecidos durante el siglo XIX los que permitieron su revolución industrial y eje motriz que les convirtió en potencia mundial. En este sentido el discurso de Donald Trump ha sido de corte clásico y eso de hacer a “América grande otra vez” se resumen en un imaginario de protección de industrias consideradas estratégicas, desarrollo de industrias emergentes, fomento de la reindustrialización y vuelta de las empresas en el exterior con el consiguiente crecimiento del empleo nacional. En definitiva y siguiendo las simplistas tesis trumpianas, bastaría con repetir esa política para conseguir los mismos efectos en el actual momento de globalización económica.
El caos al que haces referencia no creo que vaya a derivar de las políticas de Trump, sino que más bien serán el fruto del desequilibrio económico actualmente existente en el sistema mundo. Desde la crisis del 2008 estamos asistiendo a un aumento imparable de la deuda global, hablamos de un monto aproximado a 200 billones de dólares, tres veces el tamaño de la economía global. Sin embargo, la capacidad de endeudamiento en las economías capitalistas están vinculadas a sus niveles de competitividad y crecimiento, ambos indicadores en cuestión en la economía global en su momento actual.
- ¿Y China?
- Pues China más de lo mismo. Su economía representa el 17% de la economía global y su deuda total china, la pública más la privada, alcanza ya cuotas del 270% de su PIB. El endeudamiento privado chino, sostenido en muchos casos por más de seis mil bancos subterráneos cuyos préstamos ocultos no forman parte de los balances de préstamos del sistema financiero convencional, se eleva a unos dos billones de dólares, es decir, cinco veces más que el volumen de préstamos de alto riesgo que tenía Estados Unidos al comienzo de la crisis subprime.
- ¿Cambiarán las tendencias en la geopolítica estratégica mundial tras la elección de Trump?
- Eso ya es un hecho ¿no te parece una novedad que un presidente estadounidense haya sido elegido con el apoyo indirecto de Rusia o de WikiLeaks?
- Cambiando de tema y yendo a cuestiones más cercanas. ¿El deterioro de los gobiernos progresistas en América Latina, el estancamiento electoral de Podemos en España o el giro del gobierno de Tsipras en Grecia vienen a significar una nueva crisis de la izquierda?
- Según Eric Hobsbawm, la caída del muro de Berlín es el fin de un ciclo histórico que comenzó en el siglo XVIII y que él definió como un ciclo de revoluciones. A partir de entonces se intentó imponer una lógica ideológica que devenía en que el desarrollo armonioso del capitalismo y la continuidad de ese concepto difuso definido como desarrollo, intentándose justificar que el capitalismo era de provecho para el interés general y que dicha interpretación se sustenta en base a la abundancia y la felicidad basada en el consumismo.
Con excepción del neozapatismo y otras experiencias de carácter muy local, las izquierdas del siglo XXI no han cuestionado los pilares básicos del sistema económico existente, sino más bien intentaron dulcificarlo. Conviene entender de que estamos hablando cuando hablamos de sistema, un sistema es una agrupación de elementos en interacción dinámica organizados en función de un objetivo. Teniendo en cuenta que en el sistema capitalista se basa sobre la cultura del dinero y sus objetivos son la acumulación de plusvalía, lo que equivale a decir en el mundo actual que su valor fundamental es la codicia, cualquier tesis basada en la racionalidad de dicho sistema es una falacia. El capitalismo actual es depredador y no tiene posibilidad de expresar rostros amables. Como indica Immanuel Wallerstein, el capitalismo es un sistema que como todos los sistemas tiene una vida no eterna, pasando por tres fases: creación, desarrollo y declive. Viendo la situación actual del sistema mundo es fácil dilucidar que estamos en su fase final, la cual dentro de una agonía prolongada demuestra que ha alcanzado los límites de su capacidad de adaptación. Esto es una novedad y a diferencia de anteriores crisis cíclicas del capitalismo, en la actualidad que la salida de la última crisis tiene un ritmo de crecimiento muy inferior al existente antes del 2008, mientras se mantiene un incremento permanente de la desigualdad social y una tendencia generalizada al desempleo elevado.
Sin embargo, los planteamientos estandarizados en oposición al capitalismo son entendidos hoy por parte de la población como regresivos. Reivindicar el Estado control o el nacionalismo económico en el ámbito de la globalización aparecen ante las sociedades como una incoherencia y vienen a demostrar nuestras carencias a la hora de esbozar modelos alternativos al sistema capitalista. Considero que al igual que las revoluciones científicas se caracterizan por un cambio de paradigma, entendiendo por tal, el conjunto de verdades aceptadas por la comunidad científica, se hace necesario hoy que las izquierdas revisen gran parte de sus teorías. Necesitamos transformar nuestro concepto actual de la tecnología, la propiedad y el trabajo. Estas revoluciones suponen el derrocamiento de conceptos e ideas obsoletas, pero lamentablemente y volviendo a Hobsbawm, no estamos viviendo una era de revoluciones más allá de algunos eslóganes diseñados desde los aparatos de propaganda de algunos gobiernos autodefinidos como progresistas en América Latina.
- Tu que has asesorado en otros momentos gobiernos de izquierda has sido muy crítico con las políticas económicas que podríamos definir de corte neokeynesiano aplicadas por los gobierno progresistas latinoamericanos. ¿No consideras un avance la irrupción de estos gobiernos progresistas en América Latina?
- Dado que formulas la pregunta así empezaré por indicarte que tengo escaso interés en las formulaciones socioeconómicas keynesianas. Keynes fue ese señor que en una Escuela de Verano liberal realizada en Cambridge en 1925 dijo aquello de que “puedo estar influido por lo que estimo que es justicia y buen sentido, pero la lucha de clases me encontrará del lado de la burguesía educada”. Como comprenderás tal aserto tiene poco que ver con mis convicciones ideológicas. Respecto a América Latina su influencia fue importante sobre un grupo de pensadores estructuralistas que plantearon a partir de mediados del siglo pasado que no podía existir industrialización y por ende políticas de sustitución de importaciones, sin la conformación de un Estado moderno fuerte con capacidad de intervención en la economía. De igual manera consideraban que tampoco se podía redistribuir la renta ni planificar las inversiones extranjeras necesarias en esa etapa inicial de industrialización sin ese Estado moderno.
Sin embargo, los llamados gobiernos progresistas de la actualidad lo que han hecho ha sido reprimarizar sus economías. Los países progresistas con constituciones posneoliberales que reconocen el vanguardista concepto de los derechos de la naturaleza, caso de Bolivia y Ecuador, son los países que más se han reprimarizado en el subcontinente y un país como Brasil, el que más industrializado estaba de la región, ha perdido hasta un 20% de cuota industrial durante su período progresista. En el caso de Venezuela la situación es para llorar, tras 17 años de gobierno bolivariano el indicador de dependencia económica respecto al crudo es del 96%. En definitiva, fueron más industrializadores los llamados gobiernos populistas de antaño que los de ahora en América Latina. La tesis demuestra que el discurso soberanista emprendido durante estos años en la región tiene más de electoralista que de real, pues somos más dependientes ahora de las necesidades del capitalismo global que antes. Rememorando a Jung, podríamos decir que se primó el pensamiento fantaseo, ese que se aparta de la realidad liberando tendencias subjetivas y que es improductivo, sobre otro tipo de pensamiento más laborioso, que requiere un esfuerzo muchas veces agotador pero que adapta la realidad y procura obrar sobre ella.
Si uno analiza los datos relativos al uso del excedente por parte de los gobiernos progresistas latinoamericanos durante el boom de los commodities lo que veremos es que se priorizó el gasto en detrimento del uso productivo o la acumulación de capital productivo en forma de inversión. No hay avances significativos en relación al volumen de excedente de los que se gozó durante esta década respecto al tan cacareado cambio de matriz productiva en la región ni tampoco respecto a cambio de la matriz de acumulación heredada del neoliberalismo. Lo que hubo fue un reinstitucionalización del Estado, la aplicación de medidas compensatorias como eje de las nuevas gobernabilidades, el modelo extractivo de producción y exportación de commodities como base de la economía y la realización de grandes megaproyectos de infraestructura. Es sobre este esquema sobre el que se articuló el eje de la legitimidad de estos gobiernos. Cuando concluye en período de bonanza y por lo tanto mengua el excedente, los indicadores sociales logrados en estos países comienzan a deteriorarse de forma acelerada, la deuda externa vuelve a crecer y sus gobiernos entran en una crisis de legitimidad social. No se tocó en lo más mínimo los pilares de un modelo que ha sostenido durante siglos la desigualdad social.
La consecuencia de todo esto es clara: América Latina pudo ser un laboratorio de nuevas experiencias enfocadas a la construcción de alternativas a un sistema ya insostenible para el que hasta el marxismo muestra notables carencias. El propio Marx obvió en su ley del valor, por razones entendibles para su época, el costo ambiental de la producción capitalista y el concepto de desarrollo. Concepto este en el que también creyeron los regímenes del socialismo real de antaño y los llamados socialismos del siglo XXI de ahora. Sin embargo hoy, fruto del fracaso a la hora de desarrollar alternativas en ambos conceptos por parte de estos gobiernos, el interés político global de la región ha perdido muchos enteros por parte de quienes buscamos alternativas a un mundo cada vez en mayor decadencia.

- ¿Faltó inteligenssia estratégica en los gobiernos progresistas?
- Decía Piaget que la inteligencia sólo se organiza por su funcionamiento y en lo que tiene que ver con el funcionar, la inteligencia estratégica y planificadora latinoamericana ha funcionado poco más allá de sus rimbombantes discursos. Fruto de ello en la actualidad vivimos el estancamiento del proceso de integración regional y un nuevo reordenamiento geopolítico en la región que supone un re-empoderamiento de los sectores más reaccionarios en el subcontinente. En todo caso lo que faltó y sigue faltando en los países que aún se abanderan bajo el paraguas del progresismo es voluntad para transformar, coherencia política con los procesos que hicieron factibles el acumulado para que estos partidos políticos llegaran al poder y valentía para enfrentar a los grupos de poder nacionales y extranjeros. En el fondo esto es normal, pues si analizamos la historia encontraremos muy pocas experiencias de transformación del Estado desde el propio Estado. Los Estados, más allá de quienes los gobiernen, han seguido siendo herramientas de dominación y control social al servicio de élites determinadas y nuevas castas burocráticas que gozan de privilegios de los que no gozan sus gobernados.
- ¿Que hacemos entonces con el Estado?
- Ufff, vaya preguntita… Fíjate si el debate sobre el Estado es viejo y aún sin solucionar que cuando Kropotkin deseaba demostrar lo que él consideraba corrupción moral de la revolución francesa, explicaba cómo Robespierre, Danton, los jacobinos y hebertistas pasaron de ser revolucionarios a hombres de Estado. En todo caso y volviendo al mundo de hoy, la imagen actual de los Estados es el fruto de un concepto de conceptualización por parte de los ciudadanos receptores que metabolizan un conjunto de inputs comunicacionales transmitidos desde esa institucionalidad, pero que como en todo proceso de conceptualización y formación de imagen, los receptores contribuyen decisivamente en lo que al resultado final de refiere. En ese barullo de frase que te acabo de soltar hay una crisis, pues podemos observar como los procesos políticos más interesantes que hemos vivido en los últimos años en el planeta han estado muy alejados de conducciones partidistas y se han manifestado en confrontación con el Estado. Estoy hablando de las primaveras árabes; del movimiento de indignados en el Estado español; de los Occupy de Wall Street, Londres o Hong Kong; del Nuit debout parisino; o de la referencia latinoamericana más próxima a estos procesos, las movilizaciones de junio del 2013 en Brasil. En el trasfondo de todas estas experiencias está un cuestionamiento a la política institucional y a las lógicas de democracia representativa sobre la que se sustenta el actual concepto de Estado.
Lo que sí esta claro es que cualquier proceso de transformación social en este planeta debe pasar por la transformación del Estado. Hay que reinventar el modelo de Estado y verás que el marxismo original desarrolló como tesis una idea olvidada por las izquierdas respecto a necesidad de autodestrucción de la burocracia estatal en el socialismo. En la Comuna de París se instituyó un cuerpo de funcionarios electos que podían ser destituidos en cualquier momento por petición de sus electores y donde ninguno de ellos podía ganar más que un obrero corriente. Era una lógica cuyo objetivo se basaba en eliminar cualquier posibilidad de construcción de castas políticas y/o gubernamentales, a la par que un cuestionamiento a la jerarquía que se determina en cualquier Estado. Bueno de todo aquellos debates del pasado al día de hoy sólo queda en las izquierdas institucionalizadas el debate sobre como llegar al Estado, lo cual produce una gran tristeza intelectual, pues es entender que el Estado se transforma tan solo sustituyendo a unos altos funcionarios por otros de talante más progresista y con disciplina partidista. Más allá de la imagen-ficción propiciada por los intelectuales latinoamericanos al servicio de los regímenes progresistas y destinadas a esconder las verdades reales, transformar el Estado sigue siendo un debate pendiente en las izquierdas contemporáneas. Nada surge por generación espontánea, de hecho Pasteur refutó la teoría de la generación espontánea hace casi dos siglos atrás, par a transformar el Estado hace falta una hoja de ruta que conscientemente las izquierdas mayoritarias ignoran. 

Estados Unidos debe elegir la diplomacia antes que la guerra



Por Phyllis Bennis

Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos

Nota del director: Durante gran parte de las dos últimas décadas y sin lugar a dudas desde la invasión de Iraq en 2003 la política exterior progresista se ha definido por aquello contra lo que está, fundamentalmente un neoconservadurismo agresivo que nos ha llevado a múltiples guerras en Oriente Próximo y ha sacrificado objetivos internos en aras de una cruzada global por el dominio estadounidense. Pero está mucho menos claro qué significa una política exterior progresista y cómo debería ser en la práctica. Es especialmente importante tratar de definirlo ahora, tras la elección de Donald Trump.
Sería sensato que las personas progresistas reconocieran dos tendencias a este respecto. La primera define una política exterior progresista como un simple rechazo de todo lo que Trump dice o hace. Por supuesto, Trump ya ha nombrado a varios peligrosos extremistas para desempeñar cargos de política exterior y en el mejor de los casos el propio Trump es imprevisible, aparentemente incapaz de centrarse de forma continua en los difíciles problemas de política exterior. Pero algunas de sus declaraciones (sus peticiones de trabajar con Rusia, acabar con las destructivas guerras de Estados Unidos y crear unos acuerdos comerciales más equitativos) no distan mucho de lo que nosotros mismos hemos defendido. Tenemos que defender nuestra propia versión progresista de estas posturas en vez de simplemente rechazarlas rotundamente.

La segunda tendencia que debemos evitar es caer en la nostalgia de la era Obama. Sin lugar a dudas debemos defender los notables logros de su gobierno de entablar la normalización de relaciones con Cuba y contribuir a lograr un acuerdo nuclear con Irán. También podemos elogiar la intención de algunos discursos magníficamente elaborados y destinados a reparar la imagen de Estados Unidos en el mundo. Pero también debemos recordar los defectos de la política exterior de Obama: el haber perpetuado la “guerra global contra el terrorismo” (aunque no con el nombre que tenía en la Era Bush), incluidas unas guerras de drones no declaradas que se han extendido desde el Maghreb al sur de Asia y una innecesaria aunque peligrosa nueva Guerra Fría con Rusia. Y aunque esta revista apoyó a Hillary Clinton frente a Trump en las elecciones, nos opusimos activamente a muchas de las llamadas políticas de “intervencionismo liberal” que Clinton defendía.

A pesar de la promesa democrática del movimiento inspirado por el senador Bernie Sanders, este no nos dejó unas propuestas de política exterior que guiaran nuestro pensamiento en el futuro. Este es el debate inconcluso que retomamos en este foro. Hemos pedido a seis importantes intelectuales progresistas que nos expresen sus ideas acerca de lo que deberían ser los principios e ideas que definan una política exterior progresista más allá de las elecciones presidenciales de 2016 (véase “Artículos relacionados” para el resto de los artículos). Este es el inicio de un debate que debe emprender nuestra nación, pero no es en absoluto el final.

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Las elecciones de 2016 y sus aterradoras consecuencias han llevado a millones de estadounidenses a un torbellino de racismo, xenofobia, histeria antiinmigrante e islamofobia, que refleja y al mismo tiempo prepara el terreno para una política exterior aún más militarizada, guiada por el beneficio privado, antimusulmana y antiinmigrante. Todavía no sabemos si la política exterior de Donald Trump reflejará su anterior coqueteo con el aislacionismo o se acercará al intervencionismo militar furibundo del que son partidarios muchos de los generales que ha nombrado. Sin embargo, incluso sin saberlo, debemos identificar cómo debería ser una política exterior no imperialista y verdaderamente internacionalista, una política exterior en la que el derecho internacional, los derechos humanos y la solidaridad global sustituyan a la “guerra global contra el terrorismo”. Esta política empieza por recortar los presupuestos militares y acabar con las guerras, ocupaciones e injusticias climáticas que están generando las muchas crisis de refugiados que existen en el mundo.

Una nueva política exterior estadounidense debe ser amplia en su visión y en su alcance, y debe reconocer que la guerra no puede derrotar al terrorismo. A pesar de algunas buenas intenciones y de algunos discursos potentes, y a pesar de dar un nombre nuevo a la “guerra global contra el terrorismo”, el presidente Obama fue incapaz de romper con ella; de hecho, acabó ampliando considerablemente su alcance con el uso de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos y aumentado las campañas de bombardeos en Siria, Libia, Yemen y otros lugares, además de Iraq y Afganistán. El resultado de un incremento aún mayor de esta política por parte del gobierno Trump no será sino el incremento del fracaso.

Una política exterior progresista significa dejar de favorecer tanto económica como políticamente a los especuladores militares. Significa privilegiar la política sobre la guerra al tiempo que se rechaza el aislacionismo y se reconocen las obligaciones vinculadas a ser la nación más poderosa y rica de la historia.

Estados Unidos tienen la deuda global de ayudar a los pueblos y países del mundo. Es una deuda que se debe saldar rebajando drásticamente nuestro presupuesto militar de miles de millones de dólares. Estos miles de millones de dólares (todavía supone unos 54 céntimos de cada dólar de impuestos en el presupuesto federal) se deben destinar a prioridades internas urgentes (empleo, educación, protección del medioambiente, sanidad y más cosas), al tiempo que se dedica buena parte a la ayuda no militar a pueblos y naciones de todo el mundo. Esto es particularmente importante para aquellos pueblos cuyos tejidos sociales y cuyas economías han devastado las guerras y las sanciones estadounidenses. Entre otras cosas, nuestra nueva política exterior debería aumentar enormemente el apoyo humanitario a las personas refugiadas y a las desplazadas por las guerras y las crisis climáticas.

Cambiando este gasto militar podemos prever una política exterior que privilegie la diplomacia sobre la guerra. Debería empezar por proteger los éxitos diplomáticos del presidente Obama: el acuerdo nuclear con Irán, la normalización de las relaciones con Cuba y el acuerdo sobre el clima de París. Son elementos fundamentales del legado de Obama, pero están amenazados por Trump y un Congreso controlado por los republicanos.

Campañas similares de perfil alto y con una fuerte inversión en favor de la diplomacia en vez de la guerra y el militarismo se deberían emprender respecto a Siria y en general Oriente Próximo, y reflejar las a menudo citadas palabras de Obama (aunque a menudo ignoradas) reconociendo que “no existe una solución militar”. Se debería empezar por retirar las fuerzas militares estadounidenses y detener los ataques aéreos, se debería seguir con un compromiso serio con otras potencias regionales y globales (en primer lugar, Rusia) para acabar la guerra en Siria. Estados Unidos y Rusia tienen que apoyar un alto el fuego permanente y presionar a sus respectivos aliados (Arabia Saudí, Turquía, Jordania, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y la oposición siria armada por una parte, y los gobiernos sirio e iraní, y Hezbolá por otra) para que acuerden un embargo total de armas a ambos bandos. Impedir que nuestros aliados regionales envíen armas estadounidenses a Siria (y detener la guerra saudí contra Yemen) fortalecería la capacidad de Washington para persuadir a Rusia de que lleve también a cabo esta desescalada.

En Israel/Palestina una nueva política exterior basada en la justicia significaría reconocer que ha sido un fracaso estrepitoso el organizado por Estados Unidos “proceso de paz”, que se basa en una solución de dos Estados y se arrastra desde hace casi un cuarto de siglo. La fuerza cada vez mayor del movimiento a favor de los derechos de los palestinos en Estados Unidos (y, a consecuencia de ello, el cambio en el discurso popular estadounidense acerca de esta cuestión fundamental) ofrece una oportunidad sin precedentes para que los líderes políticos reformulen la política estadounidense de manera que coincida con la opinión pública. Los políticos podrían dejar en manos de la Asamblea General de la ONU el control de la diplomacia en esta cuestión y poner fin al apoyo que Washington presta al apartheid y la ocupación israelíes, y respaldar, en cambio, una política basada en el derecho internacional, los derechos humanos e igualdad, sin privilegiar a las personas judías o discriminar a las no judías.

Hasta el momento la política exterior de Trump es extremadamente opaca, pero nuestra propia política exterior progresista sigue siendo clara: es una política basada en la justicia, el internacionalismo y los derecho humanos. Ningunas elecciones pueden cambiarla.

Corrección: en la lista de aliados de Estados Unidos y Rusia en la guerra civil siria un error del director de esta revista omitió uno de los aliados de Moscú, el gobierno sirio. El texto se ha actualizado. Pedimos disculpas a la autora.

Phyllis Bennis es directora del Proyecto Nuevo Internacionalismo del Institute for Policy Studies e investigadora asociada del TNI y del Institute for Policy Studies de Washington DC. Phyllis está especializada en política exterior estadounidense, especialmente respecto a Oriente Próximo y las Naciones Unidas, organización donde trabajó como corresponsal de prensa durante diez años. Actualmente colabora también como asesora especializada de varios cargos de alto nivel de la ONU sobre cuestiones relacionadas con Oriente Medio y la democratización de la ONU. Es columnista habitual en varios medios y autora de muchos artículos y libros, sobre todo centrados en Palestina, Iraq, la ONU y la política exterior de los Estados Unidos. Entre sus últimos libros, cabe destacar: Understanding the U.S.-Iran Crisis: A Primer (Interlink, 2008), Ending the Iraq War: A Primer (Interlink, 2008), Understanding the Palestinian-Israeli Conflict: A Primer (Interlink, 2007), Challenging Empire: How People, Governments and the UN Defy U.S. Power (Interlink, 2005). Véase la traducción al castellano de su obra Desafiando al Imperio, https://www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/Desafiando_al_Imperio-PRINT.pdf

lunes, 27 de febrero de 2017

Berta Cáceres la figura emblemática de la lucha de los pueblos por sus territorios



Por Marvin Palacios

El próximo 2 de marzo se cumple un año del vil asesinato de la defensora de los bienes comunes del pueblo lenca, Berta Isabel Cáceres Flores, coordinadora del  Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH).

Su trayectoria en la defensa de los derechos humanos y su determinación para defender los territorios ancestrales lencas en Honduras, la han convertido en un ícono inspirador de la lucha de los pueblos indígenas del mundo.

Su férrea oposición a los proyectos extractivos desarrollados por empresas transnacionales e inversionistas nacionales, la convirtió en un gran obstáculo para una clase política y empresarial ávida de sacar el mayor provecho posible, de los recursos naturales existentes en la zona occidental del país.



Hidroeléctrica Agua Zarca se conforma, además por una toma de agua derivada del Río Gualcarque, mediante canales de conducción que transportarán el agua hacia las turbinas para la generación de energíaHidroeléctrica Agua Zarca se conforma, además por una toma de agua derivada del Río Gualcarque, mediante canales de conducción que transportarán el agua hacia las turbinas para la generación de energía
El 2 de marzo de 2016, en el marco del lanzamiento de la Campaña “Defensoras de la Madre Tierra”, que impulsan 29 organizaciones campesinas, indígenas, garífunas, feministas y defensoras de derechos humanos, la señora Austraberta Flores madre de la dirigenta indígena lenca Berta Isabel Cáceres Flores, presentó una petición a los parlamentarios Yuri Sabas y Yadira Bendaña, para que el Congreso Nacional discutiera y aprobara la cancelación del permiso de operaciones del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, desarrollado por la Empresa Desarrollos Energéticos Sociedad Anónima (DESA),  por las implicaciones que tuvieron empleados de dicha compañía en la muerte de la reconocida ambientalista.

A casi un año de este evento, la petición no ha tenido respuesta alguna por parte los parlamentarios y parlamentarias.

En su intervención la Coordinadora General del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), Bertha Oliva, dijo en aquella oportunidad que  los defensores y defensoras de derechos humanos tenemos que declarar una ofensiva a favor de la vida y a favor de las libertades y de los bienes comunes.

“Es necesario entrar con propuestas donde se toman las decisiones, porque nosotras necesitamos que se legisle para el cierre definitivo de DESA, que se declare como proyecto de muerte, eso necesitamos; no necesitamos la suspensión temporal, sino el cierre de dicha empresa; y necesitamos que se llegue al final y que se investigue a los autores intelectuales, y lo demandamos con fuerza y sin miedo”, sostuvo Oliva.

La campaña “Defensoras de la Tierra” demanda la aplicación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el sentido de desarrollar una consulta previa, libre e informada a las comunidades donde se desarrollan proyectos extractivos y de generación de energía renovable.

El acaparamiento de grandes extensiones de tierras destinadas para dichos proyectos, está afectando los medios de vida de las mujeres, porque los territorios, son un elemento fundamental para la vida de miles de familias hondureñas; y está comprobado que éstos proyectos, no generan desarrollo social, por el contrario, están provocando el aumento de la emigración por parte de las mujeres de las comunidades garífunas.

La instalación de mega-proyectos de explotación y extracción en territorios de pueblos originarios y otros que tienen siglos de poseer las tierras en Honduras, afectan la economía de miles de familias, afectan la diversidad cultural y el medio ambiente y la paz social en las comunidades.

La lucha por la tierra y los territorios ha desembocado en que 3 mil 800 campesinos y mil 200 mujeres campesinas, estén enfrentando procesos judiciales. En Honduras también se criminaliza a las mujeres por defender la tierra y sus territorios.

Actualmente hay 537 licencias concedidas a empresas extranjeras, nacionales y transnacionales para la explotación minera y 252 para la generación de energía a través de represas hidroeléctricas. Muchos de estos proyectos se encuentran en territorios de pueblos originarios como los lencas, así como en territorios de comunidades campesinas y garífunas.

En una serie de entrevistas concedidas en 2013 por parte de Berta Isabel Cáceres Flores al periódico digital www.defensoresenlinea.com y al programa radial “Voces contra el Olvido” del Comité de Familires de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), la ambientalista afirmó que la persecución no solamente era contra ella y la dirigencia del COPINH, sino contra todo el pueblo lenca en resistencia contra los proyectos hidroeléctricos.

“Queremos denunciar la situación grave y preocupante de Río Blanco, cuando la empresa DESA y la policía han puesto un grupo de empleados de la empresa DESA a la altura de la comunidad de Agua Caliente, en una supuesta toma que más bien es, como una acción digo yo; de un estado de sitio, hecho con prácticas paramilitares y con colaboración de la policía, donde por un lado se le restringe la libertad de movilización a las comunidades lencas y por otro lado se ha detenido a delegaciones internacionales que van con todo el tema de la observación de derechos humanos”, comentaba la dirigenta del COPINH.

En otra entrevista, brindada ese mismo año, Berta Isabel aseguraba que su lucha había generado una actitud agresiva por parte de los que ella llamó: “los grupos de poder”, donde el Gobierno y las distintas secretarías de estado y el poder legislativo, están confabulados y son parte, el Congreso Nacional al dar esa concesión y por supuesto el Ejecutivo; al ordenar la agresión de los derechos del pueblo lenca”.

El proyecto hidroeléctrico Agua Zarca se ubica a unos 9 kilómetros al sureste de la comunidad de San Francisco de Ojuera, en el departamento de Santa Bárbara, al occidente de Honduras.

El 30 de septiembre de 2016, el expediente de Berta Isabel Cáceres Flores fue robado en un caso insólito para el poder judicial hondureño. En un hecho sin precedentes y vergonzoso para el Poder Judicial, un grupo de desconocidos interceptó el vehículo en que se conducía la magistrada de la Corte de Apelaciones de lo Penal de Francisco Morazán, María Luisa Ramos, quien portaba en el baúl de su automotor el expediente de la ambientalista.

Los individuos  le robaron el vehículo a la togada en las inmediaciones de la colonia Humuya, donde fue interceptada.

La magistrada Ramos habría dicho a los medios de comunicación, que cuatro hombres le atravesaron el vehículo en el que se conducía y que posteriormente le apuntaron con armas de fuego para despojarla de su automóvil. Ahora los tribunales solo cuentan con las copias del expediente robado y las investigaciones han sido declaradas en secretividad.

En octubre de 2016, doña AustraBerta Flores, madre de Berta Isabel,  en una carta pública distribuida a nivel mundial y dirigida a F.M.O (Banco De Desarrollo Holandés) BCIE (Banco Centroamericano de Integración Económica) FIND FUUND (Fondo de Inversión Finlandés) VOITH HYDRO (Empresa Alemana Suministradora) y otros organismos que han financiado a la empresa de Desarrollos Energéticos SA (DESA), les manifiesta que han estado financiando en Honduras proyectos de muerte.

“Ustedes han financiado un proyecto de muerte “El proyecto Agua Zarca” impuesto por DESA a costa de desalojo, sangre, dolor y luto de mi familia y del pueblo Lenca, por lo tanto, deben responder por su apoyo financiero y logístico a esas empresas llamadas de muerte y corrupción”, subrayó la madre de la ambientalista asesinada.

En otro apartado de la carta, doña AustraBerta afirma que el proyecto ha estado siendo apoyado por las Fuerzas Armadas de Honduras (FFAA), a través del Primer Batallón de Ingenieros.

“Por si eso fuera poco, el presidente de esa empresa de muerte en la actualidad es un oficial de inteligencia de las Fuerzas Armadas, el Señor Roberto David Castillo, quien siempre profirió amenazas, intentos de soborno y hasta acoso sexual contra mi hija, y que constan en una de las 40 denuncias que Berta Isabel interpuso ante el Ministerio Público”, sostuvo doña AustraBerta Flores.

Por su parte y durante el Encuentro Internacional de los Pueblos “Berta Cáceres vive”, desarrollado en abril de 2016 en esta capital, el sacerdote jesuita Ismael Moreno, cariñosamente conocido como “Padre Melo” expuso el perfil y la lucha de Berta Cáceres como elemento inspirador de los pueblos.

En aquella oportunidad, el padre Melo consultado en torno a los aspectos que conllevan a señalar a Berta Cáceres como una figura emblemática para los pueblos, señaló que esto se encierra en lo que él llamó  el trinomio Bertiano, que consiste en un pensamiento anticapitalista, antipatriarcal y antirracista.

“Este fue un pensamiento que apasionó a Berta Cáceres y en segundo lugar fue su método, porque Berta Cáceres estuvo inserta en la realidad del pueblo lenca, en el COPINH. Así que Berta tuvo metodológicamente, por esa manera de sacar al COPINH y su trabajo para articularse con diversos sectores nacionales, con sectores mesoamericanos, con sectores continentales y planetarios, es decir es un método que partiendo de lo local; se vuelve planetario. Ese método de Berta unido con su pensamiento trinómico la llevó a que se convirtiera sin duda alguna, en la mujer con el liderazgo de mayor reconocimiento y con trascendencia mundial”, explicó el padre Melo.

Ese reconocimiento mundial  manifestado hacia Berta Cáceres la condujo en 2012 a recibir el premio Shalom otorgado en Alemania, en 2014 fue finalista del premio Front Line Defenders de Irlanda y en 2015 fue galardonada con el  Premio Medioambiental Goldman, el premio denominado el “Nobel Verde” que se concede anualmente como recompensa a defensores de la naturaleza y el medio ambiente, el máximo reconocimiento mundial para activistas del medio ambiente

La noche del 2 de marzo de 2016 Berta Cáceres se encontraba en su vivienda, ubicada en La Esperanza, Intibucá,  preparándose para presentar alternativas al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca. En la misma vivienda se encontraba el ambientalista mexicano Gustavo Castro, invitado especial del COPINH para disertar sobre el tema.

Los asesinos forzaron las puertas de su vivienda en La Esperanza para cometer el crimen, posteriormente Castro escuchó cuando Berta preguntó: ¿Quién está ahí?, y un sicario le disparó y la mató e hirió a Gustavo Castro.

Guardan prisión por el asesinato de la ambientalista y defensora de derechos humanos, el ex jefe de seguridad de DESA,  teniente Douglas Geovanny Bustillo, el mayor del ejército Mariano Díaz Chávez,el capitán en situación de retiro Edison Atilo Duarte, así como su hermano Emerson Eusebio Duarte Meza, Oscar Aroldo Torres Velásquez, Elvin Rápalo Orellana, el ex gerente de temas sociales y medio ambientales de la empresa DESA,  Sergio Rodríguez, y el ex militar Henry Javier Hernández Rodríguez, que supuestamente trabajaba en una barbería en México . Con ellos ya son 8 los procesados judicialmente en  este caso.

“Mi hija tenía razón cuando denunció e intentó revertir esta situación, por eso el 2 de marzo con su muerte física, Honduras volvió a verse a través de un espejo durante esa noche interminable, el país dejó su constante anonimato y se desnudó ante nosotros  y ante el mundo entero, apuntó la ex alcaldesa de La Esperanza, Intibucá y madre de la ambientalista, Austra Berta Flores.


Amnistía Internacional: Acciones alrededor del aniversario del asesinato de Berta



El 2 de marzo se cumple un año del asesinato de la dirigenta indígena y defensora delos derechos humanos, Berta Cáceres, lidereza Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), por lo que se está convocando a realizar acciones a nivel mundial para homenajearla y para seguir exigiendo justicia ya que el caso sigue impune.

Por favor pasen a dejar su mensaje de solidaridad antes del 24 de febrero y promocionen el link para que otros puedan solidarizarse!!!!Para facilitar la recolección de estos mensajes, nos hemos aliado con la plataforma VoxPop. Al dar click en este link: http://bit.ly/2ljw5Vn  les aparecerá un vídeo corto con la descripción de la acción y la posibilidad (si hacen click sobre el logo de la cámara) de dejar un mensaje videograbado.


Send a solidarity video-message to COPINH in Honduras and Amnesty International’s network

Reformas penales tiene el mismo patrón que violaciones a los derechos humanos en los 80



Uno de los apartados del paquete de reformas al Código Penal hondureño habla sobre la inculpabilidad a los policías y militares que “en el ejercicio de su labor” autoriza y vulnera acciones violentas contra la ciudadanía, regresando a la década de los años 80, donde más de 180 personas fueron víctimas de desaparición forzada, entre otras violaciones a sus derechos humanos.

Para Mery Agurcia, del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), esta reforma al actual Código, específicamente en el artículo (225), pretende liberar de culpa a la fuerza pública cuando emplee violencia contra la ciudadanía.

“El problema es que los policías y militares, según la reforma que se está incorporando al Código Penal, no solo sería su actuación en manifestaciones públicas, si asesinan a una persona en el ejercicio presunto de su trabajo y el presidente propone la figura de inculpación, lo que es una licencia para matar a ciudadanos hondureños o a cualquier ciudadano que esté en el territorio de Honduras”, denunció Agurcia.

Un análisis de estas reformas, hecho por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Honduras (OACNUD), mostró su preocupación por este agregado que exonera de culpabilidad a la fuerza pública a la hora de ejercer violencia ante la población hondureña.

“Preocupa que la actual reforma impulse un régimen de impunidad e inmunidad de facto entre los funcionarios que recurran o hayan recurrido al uso arbitrario, excesivo, no proporcional, y por ende ilícito, de la fuerza o de armas de fuego”, citó la OACNUDH.

Citó que esta figura de la inculpación ya la están implementando algunos jueces de la República desde el año 2010, que los uniformados no comenten delito cuando atropellan a un ciudadano y no se preocupa que el Estado hondureño esté legalizando la impunidad.

“El país ya tenía un fuerte índice de impunidad y esta reforma permitiría un 100 por ciento de impunidad”, planteó la procuradora de Derechos Humanos.

El resurgir de la “Ley Antiterrorista”

Este tipo de propuestas a la normativa penal en el país, no es un hecho nuevo. Y como antecedente histórico, la década de los 80 dejó como resultado altos índices de impunidad y persecución al movimiento social y popular del país producto de reformas a la legislación hondureña.

Sobre este tema, Agurcia, recordó que en el país existió el Decreto 3-33, conocida en su momento como “Ley Antiterrorista”, el cual fue creado en 1982, hubo mucha presión y en 1984 fue derogado; Todo su articulado fue incorporado al Código Penal actual. Son todos los delitos de sedición y terrorismo que luego del Golpe de Estado permitieron culpar a los campesinos cuando realizaban recuperaciones de tierra.

“Era una ley específica, actualmente tiene el carácter de reforma a la legislación penal vigente”, sostuvo Agurcia.

De 16 leyes en materia penal que hay en el país, al menos ocho serán objeto de reformas. El propósito es aniquilar, invalidar y evitar que la población proteste, concluyó. 

"Vivimos mezquinamente, cortos de aliento"


Por Birgitta Ashoff

Birgitta Ashoff.- Cuando le concedieron el premio literario inglés más importante, el premio Booker, usted donó aquel dinero a los Black Panthers con un gesto lleno de gallardía. Ahora le van a entregar el premio Petrarca, financiado por Hubert Burda, un editor cuya orientación política no coincide precisamente con la suya. ¿Se siente incómodo?

John Berger.- No sé lo suficiente sobre el trasfondo del asunto, y en estas cosas no hay que generalizar. No conozco al señor Burda personalmente. Voy a informarme más a fondo sobre el tipo de política informativa que practica en Alemania. Cuando me llegó la noticia de este premio, miré la lista de los escritores que me precedieron y me sentí más bien orgulloso de hallarme en tan buena compañía.

La historia del premio Booker se puede contar brevemente. El dinero de ese premio sigue proviniendo de una empresa con el nombre de Booker McConnell, que tiene negocios desde mediados del siglo XIX en los países del Caribe y en otras zonas de América Latina, y cuya explotación de los trabajadores coloniales –llegando en ocasiones hasta la esclavización– era absolutamente reprobable. Por eso me resultaba difícil aceptar aquel dinero. Antes de adoptar ninguna decisión consulté con varios amigos, y algunos dijeron: “Si sientes esos escrúpulos, debes rechazar el premio”. Eran moralistas radicales. Sus argumentos me parecieron demasiado abstractos, y trasladados a otro contexto incluso peligrosos. Y así me decidí a aceptar el premio, pero compartiendo el dinero con los descendientes de quienes habían trabajado en las plantaciones de caña de azúcar de las que procedía el dinero. Debía retornar a quienes luchan hoy contra las injusticias sociales, y en aquel momento éstos eran los Panteras Negras caribeños. Por lo demás, no me resultó fácil convencerles de mis buenas intenciones. Pero despyués de algunas conversaciones, uno de sus representantes incluso vino a la ceremonia de entrega del premio para apoyarme moralmente.

¿No le resulta necesariamente conflictivo al escritor cada premio que le otorgan?

Cada premio encierra un equívoco. Ningún premio puede tomarse por un juicio definitivo. En la elección del premiado siempre hay un elemento de azar. Podría uno romperse la cabeza a fuerza de cavilaciones cuando se empieza a reflexionar sobre todos estos procesos. Es muy importante no entender el premio como una valoración. Por otro lado a uno lo alegra un premio que lo acerca a un grupo de escritores con los que congenia: esto anima mucho. Curiosamente, incluso cuando se llega a mi edad no desaparecen las dudas sobre uno mismo. Por sorprendente que parezca, uno tiene que reencontrar siempre una fuerte confianza en uno mismo para poder reafirmarse en esta empresa solitaria de la escritura. Sobre este trasfondo, un premio funciona como una pequeña inyección de energía. Quizá no la energía más preciosa: hay cosas íntimas y personales que lo animan a uno más. Pero a pesar de eso hay épocas en que cualquier tipo de apoyo viene bien. La otra ventaja de semejante distinción estriba, por supuesto, en que la súbita atención de los medios de comunicación hace que aumente el número de lectores de forma notable. También esto reconforta, pues uno escribe para ser leído. Y creemos –con razón o sin ella– que estamos satisfaciendo una necesidad del lector. Y si, como resultado de un premio, más personas leen lo que uno publica, eso nos da aliento.

Los premios suelen representar una suma de dinero más grande o más pequeña. ¿Se sentiría usted más a gusto si no estuviesen mezclados con el dinero?

George Orwell dijo en cierta ocasión (cito de memoria): “Fe, amor, esperanza; pero lo más importante de todo es el dinero”. Con eso queda descrito el mundo en el que vivimos. Ya he pasado de sesenta años. No tengo derecho a pensión. No cobro un salario. Mis libros se imprimen en muchos países; no son bestsellers. No soy pobre, pero vivo de manera modesta. Y de vez en cuando tengo que emprender un trabajo que dé dinero. Si ahora, de repente, gano un premio, eso significa que durante cierto tiempo no tendré que aceptar ese tipo de trabajos que sólo hago por dinero, y podré concentrarme en las cosas o las convicciones que me importan más. En este sentido un premio significa una especie de liberación, una ganancia de tiempo y energía.

No sólo como escritor, sino también como ensayista interviene usted en política una y otra vez –hace poco con un cortante comentario sobre la guerra del Golfo, que se imprimió en varios periódicos europeos. Un escritor a quien le repugna la propaganda, ¿debe glosar la actualidad y la política mundial?

Si yo dijese ahora: considero que el deber de cada escritor es tomar partido políticamente, eso sería exactamente lo contrario de mi verdadera convicción. Los escritores no deben elaborar recetas, no deben tutelar a otros. Pero si contesto que sí a su pregunta, sería en el sentido de que hablo de acuerdo con mi conciencia, y eso estoy completamente convencido de que lo seguiré haciendo hasta el final de mi vida. Hoy a menudo se interpone una especie de pantalla entre nosotros y el mundo, una como pantalla de televisión, sobre la que aparecen imágenes. Al mismo tiempo es un parasol que nos cobija y esconde. De una forma peculiar –que no captaron las encuestas de opinión–, a millones de personas les perturbó durante la guerra del Golfo la sensación de que entre ellos y los acontecimientos se había deslizado una pantalla. Eso se me antoja característico de nuestro tiempo. No quiero parecer más papista que el Papa, pero creo que el mal empieza siempre cuando las personas dejan de ser conscientes de las consecuencias de sus actos. Simone Weil escribió en cierta ocasión que la esencia de una plegaria no estriba en hurtarse a cierta realidad o hallar consuelo, sino en dar gracias por la realidad. Y a mí me parece que el significado más decisivo de un artista, ya sea pintor o poeta, se muestra cuando es capaz de romper ese bloqueo entre un desarrollo mental y sus consecuencias prácticas.

A usted le molestó –y nada más legítimo en un escritor– el vocabulario cínico, el nuevo lenguaje bélico al que nos acostumbraron rápidamente los media. ¿Cómo hizo frente a las consecuencias de la guerra usted, un intelectual polígloto que vive en una aldea de montaña en la Alta Saboya francesa?

Estuve esperando que estallase la guerra como cualquier otro, pues se veía venir con toda claridad. Y como muchos otros esperé paralizado, impedido por mis propias ideas políticas. Entonces empezó, y como millones de personas me deprimí profundamente. Durante todo el tiempo arrastré conmigo esa misma sensación que tuvieron millones de personas que no eran intelectuales ni escritores, ese sentimiento de la propia impotencia y esa permanente conciencia del horror. Y de repente dejé de caminar agachado, pude erguirme de nuevo y escribí aquel artículo sobre la guerra.

La rememoración del pasado, sobre todo aquel pasado que –como los campesinos en las montañas– desaparece cada vez más, es el tema más importante de sus libros. ¿Acaso no le interesa el futuro?

Ahora estamos viviendo en Europa en una situación cultural para la que no hay precedentes. Por todos lados nos empujan hacia la cultura, no las universidades, sino todas las informaciones concebibles que los media hacen girar en torno nuestro, todas esas solicitaciones que murmuran junto a nuestros oídos. Vivimos mezquinamente, cortos de aliento. Ya nadie respira profundamente, hasta el fondo. Claro que seguimos teniendo una especie de futuro, pero sólo una especie de futuro de recuelo, diluído. Basta con que uno compre o consuma algo y ya está viviendo en Utopía. Y el pasado lo consideramos un precedente clausurado, que ya no tiene mayor significación para nosotros. Esa actitud corrompe nuestra fantasía humana y nuestros corazones. Cuando dejamos de apreciar nuestras vinculaciones nos convertimos en expósitos. Walter Benjamin desempeñó para mí un papel muy importante en relación con estos temas, precisamente porque su sentido de la historia era al mismo tiempo marxista y místico. También porque reconoció que el pasado espera su redención. También lo creo yo. Además creo que hay que convencer a los seres humanos de que el pasado guarda para ellos una obligación, tiene con ellos un compromiso. Claro que nunca podrán asumir por completo este compromiso, pero si desprecian su propia responsabilidad a este respecto perderán humanidad –por paradójico que pueda parecer esto–, pues perderán la esperanza.

El título de la trilogía que ahora ha cerrado con la publicación de Lila y Flag, una de las empresas narrativas más ambiciosas de nuestro tiempo, es De sus fatigas. Lo tomó del evangelio de san Juan: ¿qué significa este evangelio para usted?

Leo a menudo el evangelio de Juan. Es un libro extraordinario. Y Juan fue también un escritor extraordinario, un narrador con perspectiva visionaria. Eso le distingue de los otros evangelistas. Esa cita, “de sus fatigas”, echó raíces en mí. Dice sencillamente lo siguiente: otros han trabajado antes que nosotros. Otros han dado al mundo la forma que tenía cuando nosotros llegamos a él. Esto es una parte de nuestra herencia. Si yo miro ahora por la ventana, quizá no piense en absoluto en las personas que plantaron aquel ciruelo. Lo veo simplemente como árbol. Pero en realidad debería ser consciente de que los trabajadores que lo plantaron pensaron en nosotros. Sabían que el ciruelo les sobreviviría, y a su vez se imaginaron a las personas que cosecharían las ciruelas para hacer con ellas aguardiente. En cierto sentido, por tanto, nosotros ya existíamos en el trabajo que en aquel entonces estaban haciendo ellos.

Ha trabajado usted muchos años en su trilogía, incluso cambió su residencia desde Inglaterra a una aldea de montaña en Francia, donde vive y trabaja en medio de los protagonistas de sus libros. ¿Cómo es posible concebir una obra literaria a lo largo de un lapso de tiempo tan dilatado, y encima como trilogía?

Era un proyecto muy ambicioso, efectivamente. Pero quizá al mirar hacia atrás retrospectivamente falseamos los sucesos reales, todas las dudas, los percances y los azares, toda la dicha y los desengaños que también forman parte de la historia. Resulta tan fácil hacer planes en abstracto: pero luego la vida va por sus propios caminos. Muchas veces dudé de que fuera a ser capaz de terminar la trilogía. Y de si iba a estar en situación de aproximar el final y el principio de tal manera que resultase un círculo cerrado. No creo que uno pueda planificar con diecisiete o dieciocho años de anticipación. Se planean muchas trilogías que al final sólo llegan a ser uno o dos libros…

Vive usted aquí en Quincy lejos de cualquier idilio: es un pueblo de montaña pobre, con pocos alicientes. ¿Acaso esta retirada –quizá también la distancia– le ha aguzado la vista?

No se trata en absoluto de una retirada, todo lo contrario. Fue un paso adelante hacia la realidad. Una realidad que antes no se veía ni comprendía. Cuando hace unos veinte años comencé a escribir sobre los campesinos todos dijeron: se ha retirado al campo un poco demasiado pronto. Pero no era ninguna retirada. ¿Pues qué ha pasado, por ejemplo, en los últimos dos años en Europa Oriental? El problema agrario, el problema de los campesinos se ha convertido en una cuestión central. Así que no era ninguna retirada, sino la participación consciente en acontecimientos importantes. En el campo, en las montañas, pasado y presente conviven con intensidad mucho mayor. No a causa de ninguna nostalgia, no a causa de ninguna añoranza del pasado, sino sencilla y decisivamente porque todas las personas, hombres y mujeres, son incapaces de agotar su potencial humano si carecen del vínculo con su origen. Y precisamente eso es el pasado. En los últimos años, casi como un acto reflejo, hemos cargado nuestro futuro con demasiadas cosas. En cierto sentido el futuro es abstracto mientras que el pasado es real. Esa convivencia de presente y pasado se experimenta en el campo con mucha mayor densidad.

(Conversación con Birgitta Ashoff. Die Zeit, 7 de julio de 1991. Traducción de Jorge Riechmann.)

Por los presos políticos en Estados Unidos


Por Manuel E. Yepe

Samantha Power, Embajadora de Estados Unidos en Naciones Unidas, anunció el lanzamiento de la campaña “FreeToBeHome” (libres para estar en casa), promovida por el Departamento de Estado de su país con la hipócrita pretensión de destacar los casos de presos injustamente alejados de sus familias en todo el mundo.
Si Power creyera en su propia retórica, tendría que emplazar al Gobierno estadounidense a liberar a los prisioneros políticos en cárceles de su país, muchos de los cuales lo están hace mucho tiempo por motivos muy injustos, dijo a Telesur Gerardo Hernández, uno de los cinco jóvenes cubanos que, al llamado de su patria, se infiltraron en las filas de las mafias que operan contra Cuba desde Miami financiados por Washington, para monitorear sus planes terroristas y denunciarlos al gobierno de Estados Unidos con pruebas irrefutables; al hacerlo resultaron ellos mismos arrestados y mantenidos 15 años como prisioneros políticos.
El líder del movimiento independentista puertorriqueño Oscar López Rivera es el preso político de más prolongado encierro en la historia de Estados Unidos. Actualmente cumple 35 años en prisión por cargos relacionados con sus actividades independentistas, en lucha por convertir a Puerto Rico en un estado independiente.
La ciudadana estadounidense (por su herencia puertorriqueña) Ana Belén Montes fue acusada de espionaje a favor del gobierno cubano. Al ser detenida en Nueva York, dos semanas después del 11 de septiembre de 2001, trabajaba en el Departamento de Defensa como especialista en Cuba y fue miembro clave en un equipo de la inteligencia de su país que dictaminó que la nación caribeña no constituía peligro alguno para Estados Unidos. Para evitar la pena de muerte, Belén Montes se declaró culpable ante el Tribunal de la acusación “porque obedecí a mi conciencia en lugar de a la ley… Me sentí moralmente obligada a ayudar a Cuba a defenderse de nuestros esfuerzos por imponerle nuestros valores y nuestro sistema político.”
Educado en Harvard, Simón Trinidad, también conocido como Ricardo Palmera, fungió como Ministro de Exteriores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Durante un viaje de trabajo a Ecuador en 2004 para reunirse con representantes de la ONU, fue detenido y deportado a Colombia, donde Álvaro Uribe, ex presidente del país, conspiró con funcionarios de Washington para crear un falso pretexto para deportarlo a los Estados Unidos. Desde 2005 en que fue deportado, Trinidad ha pasado 11 años en completo aislamiento en una cárcel "supermax" de Estados Unidos, una violación explícita de la Convención de las Naciones Unidas contra la tortura.
Leonard Peltier, el preso político más antiguo de los Estados Unidos, fue figura destacada del movimiento indo norteamericano en la década de 1970. En 1977, fue acusado y condenado por el asesinato de dos agentes del FBI en un proceso que Amnistía Internacional ha calificado de injusto porque no había testigos ni pruebas de balística que ataran a Peltier con los asesinatos, como se probó posteriormente. A los 71 años de edad, diabético y con un aneurisma masivo, se teme que, sin un indulto presidencial, muera en la cárcel.
Mumia Abu-Jamal, periodista y ex pantera negra es quizás el mejor conocido preso político en los Estados Unidos. Condenado a muerte en 1982 por el presunto asesinato de un oficial de policía de Filadelfia, en un proceso calificado de "parodia de justicia" por los defensores de las libertades civiles y los derechos humanos, pasó casi 30 años en el corredor de la muerte hasta que en 2011 fue conmutada su sentencia por otra de cadena perpetua luego que un tribunal de apelación dictaminó que el juicio y la sentencia habían sido contaminados por el racismo. A través de sus escritos desde la prisión y su difusión en programas alternativos de radio, Abu-Jamal se ha mantenido como la voz disidente clave que informa sobre el complejo industrial de prisiones y la institucionalización de la supremacía blanca.
Durante los 14 años en que Washington ha operado un centro de tortura de prisioneros en la Base Naval que ilegalmente ocupa en la bahía cubana de Guantánamo, 800 personas, sin cargos ni juicio, han sido allí recluidas y torturadas en violación de las leyes de Estados Unidos y el derecho internacional. Pese a la promesa del Presidente Obama de cerrar este "vergonzoso episodio en la historia de su país", 49 presos políticos siguen allí encarcelados, sin cargos ni juicio. El propio gobierno de Estados Unidos ha declarado que veinte de estas personas son totalmente inocentes de cualquier delito y no representan amenaza para Estados Unidos.
Es tiempo ya que la Humanidad exija a la única superpotencia mundial, que tanto manipula el tema de los derechos humanos, responsabilidad por el maltrato de sus propios prisioneros políticos.

sábado, 25 de febrero de 2017

No para la masacre de dirigentes indígenas



Por Giorgio Trucchi

El viernes 17 de febrero, desconocidos acabaron con la vida de José de los Santos Sevilla, dirigente tolupán de la comunidad de La Ceiba, en Montaña La Flor. Este nuevo asesinato se enmarca en una masacre impune y tenaz contra los pueblos originarios hondureños.
José de los Santos Sevilla fue presidente de la Asociación de Comunidades Indígenas Tolupanes de la Montaña de la Flor, se desempeñaba como maestro de primaria y formaba parte de la red de Facilitadores Judiciales.
De acuerdo con una primera reconstrucción de los hechos, el dirigente tolupán fue atacado por cinco desconocidos que irrumpieron en su vivienda situada en la comunidad La Ceiba, municipio de Orica.
Un equipo de la Unidad Especial de Homicidios de la Dirección Policial de Investigaciones se desplazó de inmediato a la zona para recolectar indicios e iniciar las investigaciones.
Según una nota publicada por la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh) pocas horas después de este asesinato que enluta nuevamente a la comunidad indígena hondureña, el pueblo Tolupán ha sido uno de los más asolados por la violencia.
“Desde hace dos décadas han sido asesinados más de un centenar de tolupanes por la defensa de sus territorios y bienes comunes. La persecución a la que se han visto expuestos los más de 20 mil tolupanes que viven en Honduras está relacionada con el manejo del bosque y la minería ilegal”, explica la Ofraneh.
Honduras hacia el abismo
Defensores de la tierra y los bienes comunes en la mira 
El reciente informe de la organización británica Global Witness “Honduras: El lugar más peligroso para defender el planeta”(1) advierte que 123 defensores y defensoras de la tierra y los bienes comunes han sido asesinados tras el golpe de Estado de 2009.
Otros han sido amenazados, perseguidos y encarcelados. Más del 90 por ciento de estos crímenes ha quedado en la impunidad.
Estos niveles de violencia e intimidación impactan con fuerza en las comunidades rurales, indígenas y campesinas, donde se desarrollan formas de resistencia y lucha contra proyectos extractivos y el saqueo de los bienes comunes.
Una situación -asegura Global Witness- que es consecuencia directa de un cóctel letal donde se combinan corrupción generalizada, intereses del gran capital nacional e internacional coludido con miembros de la clase política y funcionarios estatales, ausencia del derecho a la consulta previa, libre e informada de las comunidades y la impunidad.
Entre los casos emblemáticos presentados por el informe, destaca el de la masacre de cinco activistas tolupanes de la comunidad de San Francisco Locomapa, en medio de una fuerte lucha contra la minería y la tala ilegal.
El nombre de José de los Santos Sevilla se agrega ahora al de Vicente Matute, asesinado en 1991, y de Armando Fúnez Medina, Ricardo Soto Fúnez, María Enriqueta Matute, Erasio Vieda Ponce, Luis Reyes Marcía, dirigentes tolupanes masacrados entre 2013 y 2015.
“Los pueblos indígenas en Honduras enfrentamos una guerra de exterminio”, lamenta la Ofraneh.
“Mientras el Estado por un lado impulsa controvertidas reformas al código penal, que convierten la protesta social en terrorismo, por el otro es incapaz de frenar la violencia en contra de los defensores de los bienes comunes.
Esperamos -continúa la organización garífuna- que el asesinato de José de los Santos Sevilla no quede en la impunidad, como ha sucedido con el de Vicente Matute, Berta Cáceres y otras muertes de indígenas que han defendido el territorio de su pueblo”, concluye.
Nota: