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viernes, 1 de septiembre de 2017
Alerta: Acuerdo Mercosur – Unión Europea
Por Pablo Wahren
En silencio se está negociando un acuerdo de alto impacto para los países del Mercosur. El canciller argentino, Julio Fourie, señaló que esperan celebrar a fin de año un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur [1]. Angela Merkel, en una reciente visita a Buenos Aires, afirmó que se va a negociar duro y no se verán complacidos todos los deseos de los países de la región, pero las amenazas europeas no parecen ser un freno.
El contenido de las negociaciones se maneja con un hermetismo elevado que no se corresponde con las repercusiones que puede tener la firma del acuerdo sobre la ciudadanía. Lo que sí se sabe con certeza es que no se trata de un mero acuerdo de libre comercio, sino que incluye aspectos que van mucho más allá. La Comisión Europea informó que además de haber iniciado negociaciones sobre medidas arancelarias y para-arancelarias, se encuentran en juego nuevas regulaciones sobre servicios, compras públicas, inversión extranjera y propiedad intelectual [2]. En resumen, se trata de un conjunto abarcativo de nuevas disposiciones que impondrían nuevas reglas que reducirían la autonomía de la política económica local.
Un poco de historia
Las tratativas para el acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE) se iniciaron en abril del 2000, en el marco de un ciclo político caracterizado por el predominio de gobiernos neoliberales en nuestra región. Cuatro años después fueron abandonadas. Había cambiado el ciclo político y los países del Mercosur ya no tenían intención de entregarse a una Europa que se había mostrado muy dura en las negociaciones [3].
Hubo que esperar hasta el año 2010 para que volviera a haber una negociación formal sobre el tema, pero es recién en 2012 cuando según Francisco de Assis (presidente de la delegación para el Mercosur del Parlamento Europeo) se destraba el bloqueo. Para el funcionario europeo la llave fue el cambio en la postura del gran empresariado paulista nucleado en la FIESP (Federación de Industrias del Estado de San Pablo) que pasaron de una postura crítica a una favorable [4]. A pesar del reimpulso, las negociaciones siguieron con idas y vueltas hasta 2015 por la resistencia del gobierno argentino al acuerdo y la negativa del gobierno brasilero a avanzar sin el consenso pleno de los miembros del Mercosur.
Pero como señaló diario El País de España “Los cambios políticos en Argentina y Brasil abren una ventana de oportunidad para cerrar el acuerdo” [5], en referencia al ascenso de Mauricio Macri y Michael Temer a la presidencia de Argentina y Brasil respectivamente. Ambos gobiernos son críticos del proteccionismo en materia de comercio exterior y son proclives a incentivar el ingreso de inversiones extranjeras mediante eliminación de regulaciones a las mismas, reducciones impositivas y una legislación laboral más laxa. Exactamente todo lo que se perfila en el acuerdo en cuestión y por lo que las negociaciones parecen haberse acelerado. Asimismo, estos dos gobiernos buscan presentar el acuerdo como una victoria política, en un momento caracterizado por el creciente descontento social derivado de las políticas económicas que vienen aplicando.
El hermetismo y los trascendidos
Al igual que las negociaciones de otros grandes acuerdos regionales como el TTP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) o el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones), nos encontramos envueltos en un gran hermetismo. Si bien la decisión final debe ser refrendada por el poder legislativo de cada país miembro, hasta el momento las negociaciones son de carácter reservado y solo ciertos trascendidos permiten vislumbrar que estos acuerdos no apuntan exclusivamente a la liberalización económica y comercial.
Por ejemplo, la Comisión Europea ha señalado en 2016 que el acuerdo con el Mercosur reportaría las siguientes ventajas para la UE [6]:
· Ser el único socio del Mercosur amparado en un tratado de libre comercio.
· Acceso más barato a materias primas.
· Acceso preferencial al mercado de servicios: telecomunicaciones, internet, servicios financieros, comercialización o transporte.
· Reducción de aranceles para los productos de la Unión Europea exportados al Mercosur. Cabe destacar que desde su punto de vista esto no solo beneficiaría a su producción industrial sino también la de primarios y derivados tales como lácteos, vinos, licores, alimentos procesados, chocolates, todo tipo de productos de cerdo y frutas enlatadas.
· Igualdad de condiciones con las empresas locales frente a la compra pública.
En lo que respecta estrictamente al comercio de bienes, la FIESP publicó el informe “Análise Quantitativa de Negociações Internacionais” [7], que merece especial atención ya que presentaron cuáles serían los sectores más beneficiados y perjudicados en Brasil en caso de firmar un acuerdo Mercosur-UE que reduzca los aranceles entre ambos bloques. Allí señalaban que los mayores aumentos en las exportaciones se registrarían en carnes de cerdos y aves (+ USD 959 M), agricultura (+ USD 775,8 M), metales preciosos (+ USD 541,5 M) y carnes de bovinos (+ USD 361 M). Del otro lado, los sectores donde más crecerían las importaciones serían maquinas y equipamiento (+ USD 4.535 M), químicos (+ USD 2.667 M) y vehículos automotores (+ USD 1.197 M). En otras palabras, se incrementarían las exportaciones de primarios y derivados mientras aumentarían en mayor medida las importaciones de bienes industriales. Como resultado los cálculos indicaban que de firmar el acuerdo Brasil pasaría de ser superavitario en 4.500 millones de dólares a deficitario en 2.500 millones de dólares con la UE.
Cabe destacar que aún existe una fuerte resistencia por parte de los productores agropecuarios de Francia, Irlanda, Rumania y Polonia al acuerdo por miedo al ingreso de productos sudamericanos. Asimismo, Europa no planea revisar su esquema de subsidio al sector agrícola. En este sentido, la magnitud de la liberalización del sector agropecuario europeo, terreno donde el Mercosur es más fuerte, aún es una incógnita.
Conclusiones y lo que viene
Por lo tanto, nos encontramos con un acuerdo que tanto desde el punto de vista europeo como de las patronales sudamericanas reforzaría un patrón de comercio norte-sur, donde la Unión Europea provee bienes industriales y el Mercosur materias primas y derivados. Asimismo, se observan restricciones a la política de desarrollo industrial, como la obligación de incluir a las empresas europeas en las compras públicas. De esta manera la autonomía de la política económica en el Mercosur se verá afectada por los nuevos derechos con lo que contarán las multinacionales europeas. Como resultado, se pondrá un coto a la posibilidad de los países periféricos de romper la división internacional del trabajo vigente.
Aún es mucho lo que nos queda por conocer sobre el contenido de las negociones en materia de propiedad intelectual, reglas de origen y tratamiento a las inversiones extranjeras. No obstante, si juzgamos las propuestas elaboradas en acuerdos de este estilo se puede esperar una extensión en los plazos de patentes y menores regulaciones para las empresas extranjeras. Dada la existencia de grandes multinacionales en Europa y la gran producción de patentes del viejo continente, esto será un beneficio neto para los países del norte en detrimento de nuestros países.
Durante la última ronda de negociación se planteó la perspectiva de concluir las negociaciones en la ronda pautada para el 2 y 6 de octubre de 2017 en Brasilia para rubricar la firma del acuerdo a fin de año [8]. Resta por verse si las negociaciones prosperan y si las declamaciones políticas se convierten efectivamente en nuevas reglas de juego, en ese caso la resistencia popular será el último escollo de un tratado que a priori se presenta adverso para los intereses de las mayorías.
Esta historia continuará…
Notas:
[3] Un año después también fracasaría el ALCA (Intento de Estados Unidos de establecer un área de libre comercio con América Latina).
Pablo Wahren / Investigador CELAG
jueves, 31 de agosto de 2017
Mercosur y Estados de América Latina rechazan uso de la fuerza en Venezuela
Blog del autor: http://derechointernacionalcr.blogspot.com.es
Por Nicolás Boeglin
Ante las declaraciones dadas a conocer el pasado 11 de agosto por parte del Presidente de Estados Unidos sobre una "opción militar" en el caso de Venezuela (véase nota de prensa), varios Estados de América Latina así como los Estados Miembros del MERCOSUR han reaccionado de forma inmediata o casi.
En sus declaraciones a la prensa, el Presidente de Estados Unidos señaló que: "No voy a descartar la opción militar, es nuestro vecino y tenemos tropas por todo el mundo. Venezuela no está muy lejos, y la gente allí está sufriendo y está muriendo".
Bolivia emitió el mismo 11 de agosto este comunicado oficial de su Ministerio de Relaciones Exteriores. A diferencia de los demás comunicados que veremos a continuación (y que no refieren expresamente a Estados Unidos como tal), el texto circulado por Bolivia rechaza las declaraciones y recrimina directamente al Estado autor de esta amenaza militar. Lo reproducimos de forma integral:
Bolivia condena declaraciones del Presidente de los Estados Unidos de América
El Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia condena enérgicamente las declaraciones del Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, del día viernes 11 de agosto de 2017, mediante las cuales, amenazó con una posible opción militar a la hermana República de Venezuela.
Bolivia censura este tipo de declaraciones que ponen en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, así como cualquier intento de intervención militar en el mundo bajo el pretexto de querer proteger los derechos humanos en Estados soberanos.
Es reprochable que un Mandatario de un país considerado desarrollado asuma que el resto del mundo se encuentra bajo su tutela y que por lo tanto cree tener el derecho de intervenir países, violando toda norma y principio del Derecho Internacional. El Estado Plurinacional de Bolivia hace un urgente llamado a la Comunidad Internacional a rechazar este tipo de intimidaciones y a salir en defensa de los principios del respeto a la soberanía, la libre autodeterminación e independencia de los Estados".
Las intervenciones militares por parte de Estados Unidos en América Latina han convulsionado a la región a lo largo de toda su historia: la última intervención norteamericana es la acaecida en Panamá en 1989, precedida por un histórico fallo de 1986 de la Corte Interacional de Justicia (CIJ) con relación a las acciones militares y paramilitares de Estados Unidos contra Nicaragua (véase texto de la sentencia). En este último caso, se obtuvo la condena por parte de la CIJ de las acciones norteamericanas; no obstante, el 12 de setiembre 1991, la misma Nicaragua retiró la demanda indemnizatoria, dando por concluído este asunto (véase ordenanza de la CIJ del 26 de setiembre de 1991).
Cuando se procede a una reprobación oficial de las acciones de Estados Unidos en contra de un Estado, esta se manifiesta casi siempre recurriendo a un léxico que evita designar expresamente a Estados Unidos. En el 2016, una resolución de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) de "desagravio" a República Dominicana por la intervención de Estados Unidos en 1965 se refiere a los "acontecimientos de abril de 1965" (véase nota publicada en el OPALC con texto final de la resolución adoptada).
La reacción colectiva de los Estados del MERCOSUR
Menos de 24 horas después de pronunciadas las palabras del Presidente Trump, los Estados del MERCOSUR se manifestaron rechazando de forma vehemente toda solución que implique el uso de la fuerza en Venezuela, al afirmar en un comunicado con fecha del 12 de agosto que:
"El repudio a la violencia y a cualquier opción que implique el uso de la fuerza es insoslayable y constituye la base fundamental de la convivencia democrática, tanto en el plano interno como en las relaciones internacionales" (véase texto completo del comunicado conjunto circulado del 12 de agosto reproducido al final de esta nota).
Estas declaraciones del Presidente Trump se dan en el marco de la escalada verbal con Corea del Norte. Nótese que pese a su peculiar estilo, es la primera vez en su mandato que el Presidente norteamericano alude públicamente ante medios de prensa a una opción militar para resolver la situación en Venezuela. El pasado 26 de julio, las infidencias del responsable de la agencia norteamericana de inteligencia sobre Venezuela indicaron de acciones concertadas con Estados de América Latina, sin precisar el tipo de opciones valoradas (véase nota del Miami Herald sobre declaraciones de Mike Pompeo).
Es de notar que en la Declaración de Lima adoptada por 12 Estados (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú) el pasado 8 de agosto, se lee (punto 5) que estos 12 Estados expresaron: "Su enérgico rechazo a la violencia y a cualquier opción que involucre el uso de la fuerza" (véase nota con texto reproducido).
Será de sumo interés observar si estos 12 Estados, a título individual (o bien en forma colectiva), condenan ahora las declaraciones dadas por el Presidente de Estados Unidos.
Las reacciones oficiales no colectivas de otros Estados
El Estado anfitrión, Perú se adelantó al circular el mismo 12 de agosto el siguiente comunicado, titulado "Perú rechaza cualquier amenaza al uso de la fuerza en Venezuela - Comunicado Oficial 028 - 17, en el que se puede leer que:
"Una negociación de buena fe, con objetivos claros y plazos precisos, es la única vía aceptable para recobrar la democracia en Venezuela. Todo intento interno o externo para recurrir a la fuerza socava el objetivo de restaurar la gobernabilidad democrática en Venezuela, así como los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. El Perú rechaza cualquier amenaza o el uso de la fuerza no autorizado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas".
De igual forma, Colombia emitió el siguiente comunicado en la misma fecha del 12 de agosto, sugiriendo una mediación del Secretario General de Naciones Unidas en Venezuela, y que reproducimos a continuación de manera integral:
"El Ministerio de Relaciones Exteriores, en nombre del Gobierno de Colombia, ha sido explícito en su condena a la ruptura constitucional de Venezuela. Considera urgente mantener la postura adoptada por varios países y las declaraciones y decisiones individuales y colectivas en la región para restablecer las instituciones democráticas en Venezuela, tal y como lo hicimos en la Declaración de Lima del 8 de agosto pasado.
A pesar de las dificultades actuales para lograr una salida pacífica y negociada, seguimos creyendo que este camino es el adecuado para encontrar soluciones de largo plazo para el pueblo venezolano. En este contexto y respetando los principios y propósitos de la Carta de Naciones Unidas y del derecho internacional, hemos hecho llamados al Secretario General de Naciones Unidas para que utilice los mecanismos de solución pacífica de controversias y buenos oficios para crear las condiciones que se requieren para una negociación que ponga fin a la crisis de ruptura democrática en Venezuela.
En este sentido, rechazamos medidas militares y el uso de la fuerza en el sistema internacional. Todas las medidas deben darse sobre el respeto de la soberanía de Venezuela a través de soluciones pacíficas".
De manera similar, pero con un contenido distinto, este mismo 12 de agosto, México se ha manifestado en los siguientes términos mediante un comunicado de su diplomacia titulado "México continuará trabajando por una solución pacífica a la crisis en Venezuela", en el que se lee que:
El gobierno de México, con pleno apego a las normas y principios de derecho internacional contenidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, expresa su rechazo al uso o amenaza de uso de la fuerza en las relaciones internacionales, y afirma que la crisis en Venezuela no puede resolverse mediante acciones militares, internas o externas.
El 8 de agosto, 12 países, México entre ellos, adoptaron la Declaración de Lima en la que condenan la ruptura del orden democrático en Venezuela, no reconocen a la Asamblea Nacional Constituyente y expresan que los actos jurídicos que conforme a la Constitución requieran autorización de la Asamblea Nacional, solo serán reconocidos cuando dicha Asamblea los haya aprobado. De igual manera, los países firmantes de la declaración de Lima rechazaron de manera enérgica la violencia y el uso de la fuerza.
México reitera el contenido de la Declaración de Lima y seguirá haciendo todos los esfuerzos diplomáticos posibles para que se restaure la democracia en Venezuela a través de una salida pacífica y negociada".
Por su parte, Ecuador, Estado que no participó al encuentro en Lima, expresó mediante comunicado de su cancillería que:
"El gobierno de Ecuador reitera la necesidad de respetar, dentro del marco del Derecho Internacional, los principios de libre determinación, de no injerencia y de convivencia pacífica entre las naciones.
Recuerda a la comunidad internacional que la declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz implica el compromiso de todas las naciones por preservar nuestro territorio común libre de amenazas o intervenciones militares de cualquier tipo.
En este contexto, expresa su solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela y rechaza cualquier amenaza sobre una posible intromisión militar en su territorio.
Ecuador reitera el llamado al diálogo como única forma de solucionar la situación del hermano pueblo venezolano".
Finalmente, El Salvador, en un comunicado del 13 de agosto, señaló que:
"El Salvador reitera su llamado a la solución pacífica en Venezuela
El Salvador, como país que vivió un conflicto armado, sigue firmemente convencido que la solución a la crisis en Venezuela es a través del diálogo y la negociación en la que participen todos los sectores sin excepción.
Ante el nivel de polarización al que se ha llegado en la sociedad venezolana, el diálogo es la única y mejor opción para evitar mayor sufrimiento y derramamiento de sangre.
Esta vía debe prevalecer sobre cualquier acción que vaya en detrimento al respeto a la soberanía de Venezuela y en contra de los principios que establece la Carta de las Naciones Unidas, instrumento que prohíbe la amenaza del uso de la fuerza y el empleo de la misma como alternativas.
En ese sentido, consideramos que la mayor contribución de la comunidad internacional debe dirigirse a promover una salida pacífica y a no fomentar más la polarización o alguna medida que genere más violencia."
A modo de conclusión
Estas y posiblemente otras reacciones oficiales en América Latina condenando el uso de la fuerza son entendibles: mucho menos lo es el silencio en estos casos. Como bien se sabe, el uso de la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza constituyen ambos actos sumamente graves, al contravenir a su expresa prohibición, contenida en el Artículo 2 la Carta de Naciones Unidas adoptada en 1945 (y en el primer artículo de la Carta de la OEA de 1948). Se trata de una regla más que fundamental, fundacional del ordenamiento jurídico internacional contemporáneo. Además de ser repudiable (y repudiada), la amenaza del uso de la fuerza de un Estado en contra de otro Estado activa una serie de mecanismos, tanto en el marco de las Naciones Unidas como en el seno de la OEA.
Comunicado del MERCOSUR extraído de enlace en el sitio del Palacio del Itamaraty (Brasil)
Venezuela: el MERCOSUR rechaza el uso de la fuerza para restablecer el orden democrático 12 de agosto del 2017
La decisión de suspender a Venezuela en aplicación del Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el MERCOSUR fue adoptada, el 5 de agosto, como consecuencia de la constatación de una grave ruptura del orden democrático en ese país. Desde entonces, aumentaron la represión, las detenciones arbitrarias y el cercenamiento de las libertades individuales. Las medidas anunciadas por el gobierno y por la Asamblea Nacional Constituyente los últimos días reducen aún más el espacio para el debate político y para la negociación.
Los países del MERCOSUR continuarán insistiendo, individual y colectivamente, para que Venezuela cumpla con los compromisos que asumió, de manera libre y soberana, con la democracia como única forma de gobierno aceptable en la región. El gobierno venezolano no puede aspirar a una convivencia normal con sus vecinos en la región hasta que no se restablezca la democracia en el país.
Al mismo tiempo, los países del MERCOSUR consideran que los únicos instrumentos aceptables para la promoción de la democracia son el diálogo y la diplomacia. El repudio a la violencia y a cualquier opción que implique el uso de la fuerza es insoslayable y constituye la base fundamental de la convivencia democrática, tanto en el plano interno como en las relaciones internacionales.
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jueves, 9 de marzo de 2017
Chau TPP, ¿hola Mercosur?
Por Juan Manuel Karg *
El momento llegó: Donald Trump le puso fin a la participación de EEUU en el Acuerdo Transpacífico TPP, que su propio país capitaneaba. Fue a través de un decreto ejecutivo que empalma con su discurso proteccionista durante su asunción, días atrás. Cumple así una de sus principales promesas de campaña en el plano de la política exterior.
La noticia tiene varias implicancias en concreto. En primer lugar, muestra que la estrategia anti China desplegada por la anterior administración norteamericana no ha dado sus frutos. El TPP, acuerdo cuyo objetivo principal era que Beijing no dictamine las normas del comercio internacional, tal como el propio Obama había afirmado, no existe más. China y los emergentes, aún creciendo por debajo de lo que lo hacían años atrás, siguen moviendo la economía internacional –que no logra aún remontar la crisis iniciada en 2008 en los países desarrollados–.
Es probable que Xi Jinping esté notoriamente satisfecho con la noticia, que se da en la semana posterior a su participación en el Foro Económico de Davos, donde el dirigente del Partido Comunista Chino acaparó todas las miradas, por ser su primera vez allí. ¿Estamos asistiendo a un cambio del “hegemón” ante nuestros propios ojos, visto y considerando el nuevo escenario global que aquí describimos? Todo parece indicar que sí, aunque esto implicará resistencias parciales de EE.UU., que buscará una nueva estrategia de inserción internacional.
Por otro lado, para América latina abre un marco de incertidumbre creciente sobre la posible sobrevida de instancias como la Alianza del Pacífico (AP), que dependían del contexto librecambista impulsado por EE.UU. El amesetamiento de instancias como Unasur y Mercosur deberá ser revisado a la luz del nuevo contexto, que debería fortalecer a estas herramientas integracionistas en un mundo que necesariamente deberá pensarse en torno a bloques en el corto y mediano plazo.
Asimismo, la noticia muestra los límites del giro hacia la AP que encararon países como Argentina y Brasil durante 2016. Para Macri, quien durante todo el año pasado insistió en los beneficios de sumarse al bloque de países compuesto por México, Colombia, Perú y Chile, la noticia es un sinsabor de dimensiones, que habla de la poca pericia de las RRII del gobierno en curso: se preparó para un mundo que no es tal, movido por la ideología antes que por la cabal comprensión de los procesos en curso.
Los errores en política exterior, a veces menos visibles en términos de la opinión pública de cada país, pueden ser tan costosos como los equívocos en la política doméstica. Todo parece indicar que el giro hacia la AP que encaró la Argentina durante 2016 fue un garrafal error de comprensión del momento histórico. ¿Se animará el gobierno de Macri a intentar fortalecer el Mercosur y la Unasur ante el derrotero del TPP y la AP? ¿Podrá rectificar a tiempo la errática política exterior que ha venido desplegando?
* Juan Manuel Karg. Politólogo UBA. Investigador CCC.
martes, 27 de diciembre de 2016
Un golpe ni tan blando en el Mercosur
Por Rubén Armendáriz *
Venezuela denunció como un “golpe de Estado” la decisión “fraudulenta” de sus socios de suspenderlo como estado miembro del Mercosur y privarlo de la presidencia pro témpore que le corresponde. “Es una agresión a Venezuela de dimensiones realmente muy graves”, dijo la canciller Delcy Rodríguez.
En su momento, Paraguay, Brasil y Argentina exigieron “mayores condiciones de institucionalidad en Venezuela”, argumento injerencista sin mayor sustento, al decir del presidente uruguayo Tabaré Vázquez: “en Venezuela funciona la división de poderes, independientemente de que se esté de acuerdo en “cómo están funcionando”. Es más, en el Parlamento del Mercosur, diputados oficialistas y opositores se opusieron a la sanción a Venezuela.
Un duro comunicado de la Cancillería señala que “pretenden imponer una fraudulenta suspensión a los derechos legítimos de Venezuela como Estado Parte, mediante falsos supuestos preconcebidos para agredir y hostigar” a su país. La sanción, “no tiene sustento legal válido, carece de procedimiento jurídico expreso y de un cuerpo colegiado competente para decidir”, añade.
Mientras, Venezuela busca activar los mecanismos de diálogo previstos por la normativa de Mercosur ante “las agresiones y hostigamiento contra su Presidencia Pro Témpore” e inició el lunes 5 de diciembre los procedimientos previstos en el Protocolo de Olivos para la solución de controversias en el seno del bloque regional.
El embajador venezolano ante el Mercosur y Aladi, José Félix Rivas Alvarado, señaló desde la Secretaría de Mercosur en Montevideo “la necesidad de establecer un espacio de negociación, de diálogo, apuntando hacia la restitución de la legalidad y la institucionalidad del Mercosur”.
Para el diplomático, los Estados parte de Mercosur “deben sentarse a discutir lo que se ha vulnerado y puesto en entredicho por el desconocimiento de la Presidencia venezolana, y sus consecuencias en el proceso de integración que debería construirse sobre la base del respeto a la normativa y la tolerancia, aceptando la diversidad y pluralidad de las diferentes visiones o modelos económicos”.
Bolivia, estado en proceso de admisión en el Mercosur, suscribió la convocatoria del inicio de los procedimientos previstos en el Protocolo de Olivos. “A través del diálogo vamos a poder defender nuestras instituciones y nuestro Mercosur”, señaló el embajador ante Mercosur y Aladi, Benjamín Blanco.
El ir y venir uruguayo
Desde Viena, el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, se mostró dispuesto a reunirse con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, para debatir la suspensión temporal de Venezuela del Mercosur, una medida que – dijo – no es “irreversible” y puede cambiarse aplicando fundamentos jurídicos y diálogo.
“En política y en las relaciones entre los países, nada es irreversible, todo puede cambiar. Pero tiene que haber fundamentos jurídicos, fundamentos legales, fundamentos sólidos, para ver el camino que vamos a seguir hacia el futuro”, señaló Vázquez.
La inclusión de la firma del canciller uruguayo Nin Novoa preocupó al gobernante Frente Amplio. La central unitaria de trabajadores PIT-CNT, señaló enfáticamente que “la decisión tomada por el no representa en absoluto a las clases trabajadoras y por lo tanto la rechazamos enfáticamente”
En una declaración –En defensa de la institucionalidad y la integración regional- presentada por la bancada de Venezuela en pleno (oficialistas y opositores como William Dávila y Luis Emilio Rondón) el Parlamento del Mercosur (Parlasur) decidió por unanimidad reafirmar la importancia de que los Estados parte preserven y protejan las normas fundacionales y la institucionalidad del Mercosur y los instó a canalizar sus diferencias y controversias a través de los mecanismo institucionales previstos en las normas del bloque regional.
Pero poco la interesó a los gobiernos autoritarios de Argentina, Brasil y Paraguay, la opinión de sus parlamentarios que, en definitiva, son quienes aprueban a no los tratados. Un gobierno argentino acusado por la ONU de mantener presos políticos (Milagro Sala, diputada del Parlasur), un gobierno brasileño golpista y corrompido, un gobierno paraguayo manchado aun por la masacre de campesinos de Curuguaty, base del golpe “blando” contra el presidente constitucional Fernando Lugo.
La decisión, un esperpento jurídico
Jurídicamente es un esperpento. La normativa de Mercosur no autoriza a los cancilleres a tomar este tipo de decisiones, forjando excusas antijurídica e, incluso, absurdamente invocando la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, a sabiendas que no aplica a Venezuela por no ser signataria de este instrumento.
Se trata de una profunda intolerancia política e ideológica contra la Revolución Bolivariana, y en esa decisión no cesan de golpear el proceso de integración y al Mercosur.
Para los expertos, Venezuela no sólo ha cumplido sobradamente con el marco normativo del Mercosur y en cuatro años incorporó el 92% de las normas, cifra a la que no se acercan muchos de los llamados países fundadores del grupo regional, hace 25 años. O sea, Venezuela ha adoptado formal y oficialmente las normas mercosureñas para establecer y regular el comercio.
“Si fueran al menos coherentes con sus propias mentiras, debieran primero suspenderse a sí mismos, dado su extravagante y escandaloso retraso en la incorporación de las normas”, dice con cierto humor el comunicado de la cancillería venezolana.
Desde que Venezuela asumió el pasado 29 de julio la presidencia Pro témpore del Mercosur, gobiernos de derecha en países como Argentina, Paraguay y Brasil han emprendido una campaña para intentar deslegitimar al país e intentar anular su ejercicio en el organismo, lo que contraviene en las normas del bloque.
Cuando se suscribió el Protocolo de Adhesión de Venezuela al Mercosur, se fijaron los “principios de gradualidad, flexibilidad y equilibrio, reconocimiento de las asimetrías, y del tratamiento diferencial”, criterios que sustentan cualquier modelo de integración en el mundo, y hoy están siendo totalmente desconocidos por parte de Argentina, Brasil, Paraguay… y ahora también Uruguay.
La suspensión y la posible expulsión de Venezuela como miembro del Mercosur marca un hito por demás negativo para el proceso de integración regional estratégica más importante del Cono Sur. En cualquier acuerdo comercial o de integración, cuando se instala una controversia o diferendo entre las partes, lo usual es someter el tema en cuestión a un proceso de diálogo, negociación y resolución, pautada de común acuerdo entre las partes.
No cabe ninguna duda, que los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay boicotearon, sobotearon, el período de Presidencia Pro-Témpore de Venezuela: desconocieron las convocatorias a reuniones de los grupos de trabajo, excluyeron a Venezuela de reuniones de cancilleres o con terceros países en el marco de negociaciones en curso y realizaron reuniones del Mercosur, sin convocar a Venezuela, que hasta tanto no sea considerada como “expulsada” permanece como miembro pleno, duela a quien duela.
Lo que está sucediendo desde agosto, es lisa y llanamente una clara definición político-ideológica de no querer a Venezuela como integrante del proceso de integración: primero intentaron aplicarle el Protocolo de Usuahia sobre el compromiso democrático del Mercosur y no pudieron, luego la Carta Democrática de la OEA y tampoco pudieron. Y ahora, con la complicidad de los grandes medios de comunicación, directamente se pretende eliminarla del Mercosur.
El vicepresidente del Parlasur y diputado uruguayo Daniel Caggiani se pregunta ¿Cuáles son los motivos del desconocimiento a toda esta normativa del Mercosur? ¿No es conveniente asegurar la sustentabilidad del Mercosur como bloque en un contexto regional que seguramente tendrá cambios electorales en los próximos años? ¿Por qué se avanza hacia un enfoque de desarticulación del Mercosur, por la vía de la suspensión a Venezuela y el freno al ingreso de Bolivia al bloque? ¿Qué modelo para el Mercosur quieren instalar los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay?
Para nuestros países la integración (de los pueblos y no solo la comercial) tiene un profundo contenido estratégico y en esta oportunidad no se trata de equivocaciones sino de irresponsabilidad hacia el futuro de la región en sus intentos de un mayor desarrollo de sus economías y mejor y más justa y equitativa distribución de sus riquezas. Se trata de renuncia a la soberanía y a la posibilidad de apalancar el crecimiento en la fortaleza de la unidad. Como dijera el expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez, es un “autosuicidio”.
*Rubén Armendáriz: Analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE-FILA)
viernes, 30 de septiembre de 2016
¿Golpe de Estado al Mercosur?
Por Pablo Siris Seade
El pasado martes 13 de septiembre, fueron dadas a conocer sendas declaraciones por parte de las cancillerías de Argentina, Brasil y Paraguay en las que se afirmó -con algunas variaciones- que se había adoptado una fórmula por parte de los “Estados fundadores” del Mercosur para destrabar la crisis en que se encuentra este organismo por el desconocimiento de esos mismos países a la legítima Presidencia Pro Témpore venezolana del bloque regional. La supuesta solución no fue sino patear la mesa, dar un golpe de Estado en un organismo cuya consolidación ha llevado 25 años y plantear una situación imposible de aceptar para uno de sus Estados miembro.
El pasado martes 13 en horas de la noche fueron publicados estos documentos en las sitios oficiales de Internet de las cancillerías de Argentina, Brasil y Paraguay. Con algunas diferencias, en los comunicados -que se emitieron casi al unísono- se señala que “los Cancilleres de los Estados Partes signatarios del Tratado de Asunción firmaron la “Declaración conjunta relativa al funcionamiento del Mercosur y el protocolo de adhesión de la República Bolivariana de Venezuela al Mercosur””.
El comunicado argentino indica que “Esta Declaración refleja el consenso alcanzado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay para facilitar el funcionamiento del MERCOSUR y para coordinar las negociaciones con otros países y grupos de países, así como los pasos a seguir para asegurar el equilibrio de derechos y obligaciones en el proceso de adhesión de Venezuela, atento a que este país no ha incorporado normativa esencial del Mercosur en su legislación nacional”.
Finaliza el texto señalando: “Por este motivo, se decidió otorgar un plazo complementario a fin de que la República Bolivariana de Venezuela de cumplimiento a las obligaciones asumidas en su Protocolo de Adhesión al Mercosur”.
El texto publicado por Paraguay agrega un párrafo al final donde se indica: “Es oportuno señalar que la no objeción de ninguno de los Estados signatarios permitió lograr el consenso en torno a la presente Declaración Conjunta”.
La publicación del Palacio de Itamaraty (la cancillería brasileña) es la que tiene más diferencias, y éstas no son solamente las que corresponden al idioma. Textualmente se indica:
“O prazo para que a Venezuela cumprisse com essa obrigação encerrou-se em 12 de agosto de 2016 e entre os importantes acordos e normas que não foram incorporados ao ordenamento jurídico venezuelano estão o Acordo de Complementação Econômica nº 18 (1991), o Protocolo de Assunção sobre Compromisso com a Promoção e Proteção dos Direitos Humanos do Mercosul (2005) e o Acordo sobre Residência para Nacionais dos Estados Partes do Mercosul (2002).
A Declaração estabelece que a presidência do Mercosul no corrente semestre não passa à Venezuela, mas será exercida por meio da coordenação entre Argentina, Brasil, Paraguai e Uruguai, que poderão definir cursos de ação e adotar as decisões necessárias em matéria econômico-comercial e em outros temas essenciais para o funcionamento do Mercosul. O mesmo ocorrerá nas negociações comerciais com terceiros países ou blocos de países.
Em 1º de dezembro de 2016, a persistir o descumprimento de obrigações, a Venezuela será suspensa do MERCOSUL.
A Declaração foi adotada no espírito de preservação e fortalecimento do Mercosul, de modo a assegurar que não haja solução de continuidade no funcionamento dos órgãos e mecanismos de integração, cooperação e coordenação do bloco”.
El texto brasileño fue bastante más duro que el argentino y paraguayo, así como abundó más en un lenguaje claramente sancionatorio que había sido expresamente evitado por sus colegas.
Estos comunicados habían sido precedidos por una publicación en redes sociales de José Serra, canciller del ilegítimo gobierno de Brasil, y enemigo jurado del Mercosur en las campañas electorales de las que ha participado en su país, en la que se decía: “Finalmente solucionamos o impasse criado no MERCOSUL pela possibilidade da Venezuela asumir a presidência do bloco. Os quatro países fundadores – Brasil, Argentina, Paraguai e Uruguai – aprovaram hoje uma nota de consenso, segundo a qual a Venezuela não assumirá a presidência do bloco, que a partir de agora será exercida por meio de comissão coordenadora formada por um representante de cada um dos fundadores. Se até o dia 2 de dezembro a Venezuela não cumprir os compromissos que assumiu no início do seu ingresso, ella será suspensa do MERCOSUL”.
Por su parte, el viceministro paraguayo de Relaciones Económicas e Integración, Rigoberto Gauto, quien es también Coordinador Nacional del Grupo Mercado Común (GMC) por ese país, explicitó aún más el contenido del documento suscrito: “Este documento no habla de la Presidencia Pro Témpore, habla de cómo se va a administrar el Mercosur en este período, se puede inferir que naturalmente Venezuela no ejerce la Presidencia Pro Témpore, no la ejerce porque ninguno de los tres países la ha aceptado, eso es claro, lo dijimos desde el principio”.
“ Tiene tres meses más para completar su incorporación y vencidos esos tres meses, los países signatarios revisarán nuevamente el estado de cumplimiento y adoptarán las disposiciones que correspondan según el caso, esa es la salida que se encontró, en esto no hay votación, las decisiones en el Mercosur se toman por consenso y la abstención no bloquea el consenso, por lo cual la decisión se tomó con la opinión favorable y el apoyo expreso de Argentina, Brasil y Paraguay y con la abstención de Uruguay”, manifestó el vieministro.
Gauto ha relevado al canciller Eladio Loizaga en las declaraciones públicaciones sobre este tema, luego de que las credenciales democráticas de ese diplomático paraguayo fueran cuestionadas urbi et orbi por sus estrechos vínculos con la dictadura de Alfredo Stroessner y por su connotada condición de anticomunista y enemigo acérrimo del pensamiento de izquierda.
La cancillería uruguaya fue la única en hacer pública la decisión, que fue adoptada por el voto afirmativo de Argentina, Brasil y Paraguay y con la abstención expresamente señalada en el texto por parte del gobierno uruguayo, en su portal de Internet y puede ser consultada ingresando en www.mrree.gub.uy .
Los compromisos y el trasfondo
Sobre estos temas, ya se ha escrito bastante. Y quienes hayan llegado hasta aquí, seguramente estarán informados. Sin embargo, recomendaremos algunas notas en ese sentido.
¿A qué cosas se comprometió Venezuela y cómo va su cumplimiento? Eso puede ser consultado en el artículo “Contra Venezuela, contra el Mercosur” del Representante de la República Bolivariana de Venezuela ante Mercosur y Aladi, José Félix Rivas Alvarado, que puede ser consultado en http://www.alainet.org/es/articulo/179919 .
¿Cuáles son los argumentos para pretender apartar a Venezuela del Mercosur o sancionarla? Puede verse una aproximación al tema en el artículo “Presidencia venezolana del Mercosur:
El argumento “no-político””, publicado en http://cajaderespuestas.blogspot.com.uy/2016/07/presidencia-venezolana-del-mercosur-el.html .
¿Exportación del golpe blando?
“Algunos países tienen como objetivo incidir en la situación interna de Venezuela más que fortalecer el proceso de integración. Intentan exportar el golpe blando en el Mercosur”, dijo el pasado 23 de agosto de 2016 a GPS Mundial de radio Sputnik el vicepresidente uruguayo del Parlamento del Mercosur (Parlasur), diputado Daniel Caggiani.
El mismo diputado Caggiani, conocido el contenido de la declaración por estos “miembros fundadores” -categoría que no existe en el ordenamiento jurídico del Mercosur- que pretenden erigirse en jueces y fiscales de los otros países del bloque, señaló al diario El País de Montevideo que la misma es un “mamarracho jurídico”, así como que la declaración de los cancilleres “carece de todo fundamento jurídico. Uruguay inteligentemente se abstuvo, porque no hay ninguna razón para expulsar a Venezuela del Mercosur”, consideró.
La posición de Venezuela
Por último, este miércoles la canciller venezolana Delcy Rodríguez ratificó a través de la red social Twitter que el Gobierno venezolano mantendrá su lucha en defensa del tratado constitutivo y el tratado Ouro Preto del Mercosur.
Rodríguez ratificó que de acuerdo con ese tratado, Venezuela está en ejercicio pleno de su derecho, por lo que rechazó esa decisión.
“Venezuela, en ejercicio pleno de la Presidencia Pro Témpore de Mercosur, y en resguardo de sus tratados, rechaza declaración de la Triple Alianza. Esta declaración de la Triple Alianza del gobierno de Argentina, Paraguay y de facto de Brasil, vulnera la legalidad de la organización”, escribió la canciller.
“En Mercosur las decisiones se adoptan por consenso y respetando las normas de funcionamiento. No permitiremos violaciones a los tratados. Pretender destruir Mercosur mediante artimañas antijurídicas es reflejo de la intolerancia política y desesperación de burócratas”, manifestó.
Muchos de estos burócratas ni tienen credenciales para hablar de democracia o de soberanía y es claro que el argumento para intentar aislar a Venezuela es ideológico, fundamentalmente por estar vinculados a los intereses del imperio norteamericano que no tiene ningún interés en un Mercosur cada vez más grande y más fuerte y sí en desdibujarlo y despojarlo de toda su actual carga social.
Esta decisión es también una aberración jurídica en un organismo que funciona por consenso, que busca la convergencia y la integración y complementariedad.
El pretendido emplazamiento a Venezuela es en realidad una espada de Damocles para los pueblos de América Latina y sus procesos de integración, que debería conducirlos a la verdadera independencia y soberanía.
¿Sobrevivirá el Mercosur a este embate?
viernes, 2 de septiembre de 2016
MERCOSUR, bajo fuego cruzado de Washington
Rebelión
Por Patricio Montesinos
El Mercado Común del Sur (MERCOSUR), una organización integracionista y autóctona de la Patria Grande, está hoy bajo fuego cruzado de Estados Unidos y sus tres principales regímenes aliados en nuestra región, los de Brasil, Argentina y Paraguay.
Recientes revelaciones del canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, sobre el intento del gobierno ilegitimo brasileño de Michel Temer de tratar de impedir que Venezuela asumiera la presidencia pro tempore del Mercosur, evidenciaron los claros objetivos de Washington de destruir esa entidad económica-comercial, hasta ahora bajo preceptos solidarios y de cooperación mutua.
Nin Novoa denunció que el régimen golpista de Temer, en componenda con sus similares de Argentina, Mauricio Macri, y de Paraguay, Horacio Cartes, quisieron comprar a las autoridades de Montevideo, por supuesto, para cumplir claras instrucciones de la Casa Blanca.
Las declaraciones del jefe de la diplomacia uruguaya pusieron al descubierto una vez más los planes actuales de Estados Unidos en la Patria Grande: continuar cercando a la Revolución Bolivariana, y demoler las organizaciones autóctonas como el MERCOSUR, la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Temer, Macri y Cartes conforman una "triple alianza golpista" en Latinoamérica, como la denominó el presidente venezolano, Nicolás Maduro, encargada de materializar los planes de Washington de desunir a cualquier precio a Nuestra América.
Maduro aseguró que defenderá el MERCOSUR de los ataques perpetrados por Brasil, Argentina y Paraguay, como parte de la arremetida que la derecha recalcitrante escenifica actualmente desde el sur del Rio Bravo y hasta la Patagonia, con el aliento y el financiamiento de la Casa Blanca y el Pentágono.
Agradeció asimismo al presidente Tabaré Vázquez y al pueblo uruguayo por toda la fuerza moral que han demostrado, ante los ensayos persistentes de arruinar al MERCOSUR desde adentro y agredir a Venezuela.
El ejecutivo ilegítimo brasileño de Temer, la dictadura macrista y Cartes, quien recordamos llegó al poder en Asunción tras el “golpe blando” al exmandatario Fernando Lugo, han sido entrenados por la administración norteamericana para truncar los procesos de integración en Nuestra América.
Igual, con opositores construidos en Venezuela y en otras naciones como Bolivia y Ecuador, son los encomendados a pretender frenar todos los procesos revolucionarios en Latinoamérica y revertir la correlación de fuerzas a favor de los intereses imperiales de Estados Unidos en su otrora traspatio.
viernes, 20 de mayo de 2016
El Mercosur vuelve a sus raíces
Por Federico Larsen *
Al cumplir sus 25 años, el bloque regional vuelve a acercarse a las lógicas librecambistas con las cuales nació, luego de una década que no logró dejar su marca indeleble.
Esta semana arrancará en Bruselas el intercambio formal de ofertas entre la Unión Europea y el Mercosur en vista de un posible tratado de Libre Comercio (TLC) entre los dos bloques regionales. Se trata del primer acto formal que reanuda las negociaciones truncadas desde 2012, tras el hundimiento de la novena ronda del Comité Birregional de Negociaciones MERCOSUR – Unión Europea en Brasilia. Desde ese entonces, los representantes de los dos bloques solo se volvieron a ver en dos reuniones ministeriales sin éxito, en 2013 y 2015.
Las últimas ofertas formales presentadas entre los dos bloques habían sido en septiembre de 2004, cuando los países sudamericanos ofrecieron abrir en un 87% su mercado, incluyendo algunas condiciones en productos del agro especialmente sensibles para las economías de la región. Es a partir de allí que comenzaron las rondas de negociaciones con la Unión Europea, que propuso liberalizar el 91,5% de su mercado, y pretendía una ampliación de la oferta suramericana. Pero, una vez más quedó demostrado que la economía, lejos de la idea liberal de una entidad irregulable y con vida propia, es subyugue de los avatares de la política y sus decisiones. El periodo en el cual se dieron estas negociaciones coincidió con el repudio generalizado a las recetas que el neoliberalismo proponía para América Latina, representadas por el acuerdo del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), naufragado en Mar del Plata en noviembre de 2005.
Las posibilidades perdidas
Se abrió en ese momento uno de los periodos de mayor producción de propuestas alternativas al desarrollo neoliberal que se hayan visto por estas latitudes. No sólo movimientos sociales y partidos políticos, sino que gobiernos enteros y parlamentos trabajaron en pos de proponer soluciones y vías hacia el bienestar de los pueblos sin recaer necesariamente en los vericuetos diplomáticos que se basan en la pura relación de fuerza con los gigantes del norte. Una institucionalidad y un sistema financiero alternativo eran indispensables para avanzar en este impulso, y es así como surgieron proyectos extraordinarios en América Latina como el ALBA, Petrocaribe, Unasur o Celac. Pero otra lección que nos ha dejado el proceso de integración comenzado en esos años es que sin una profunda y real convicción política, los mejores proyectos quedan en pura retórica. Como al parecer sucedió, y el rol de los países del Mercosur en aquél fracaso fue determinante.
Las grandes propuestas de la primera década del 2000 se pueden resumir en la búsqueda de cierta integración política -de allí la importancia del Parlatino, Parlasur, asamblea de Celac y Unasur con sus reuniones ministeriales etc…-, e integración económica. En el primer caso, se ha actuado en situaciones emblemáticas, como los intentos de golpe en Ecuador y Bolivia, el golpe en Paraguay, la mediación entre Colombia y Venezuela o entre las FARC y el gobierno de Uribe y Santos. Pero es el segundo factor de integración el que ha quedado en el debe por falta de voluntad política. En varias ocasiones hemos visto sendas reuniones de lanzamiento del Banco del Sur, algunas inclusive mediatizadas hasta el hartazgo, empañadas luego por la inoperancia de equipos de discusión “técnica”. El mismo Pedro Paes Perez, economista ecuatoriano y principal pensador de la Nueva Arquitectura Financiera latinoamericana, de visita en los últimos días en Argentina aclaró que ese proyecto naufragó por oposición de los emisarios de los gobiernos progresistas a emitir más moneda para financiarlo. La misma filosofía monetarista con la cual hoy los gobiernos de derecha recortan el presupuesto estatal y ajustan queriendo bajar la inflación. El naufragio del Banco del Sur, cuyas características son exactamente iguales al declive del Banco de los BRICS, también dejó caer la idea de un Fondo del Sur, pensado para dar estabilidad a nuestros países sin tener que recurrir a organismos sobre los cuales no tenemos ningún tipo de control como el FMI. De haberse impulsado seriamente, quizás otra sería la batalla contra los fondos buitre por ejemplo, con herramientas concretas más allá de las campañas.
Las falencias concretas tapadas por la retórica de algunos de los gobiernos latinoamericanos en el ámbito económico fueron evidentes. Como el anuncio del abandono del dólar en el comercio entre Brasil y Argentina, que en la práctica representó menos del 1% del intercambio comercial. Esos mismos países rechazaron de llano incorporarse al Sistema Único de Compensación Reciproca (Sucre), ambicioso proyecto con el mismo objetivo, construir una alternativa comercial solidaria al monopolio del dólar.
En el ámbito diplomático también el proyecto integracionista dejó mucho que desear. China aún está esperando, hace dos años, las propuestas de cooperación que debía presentar la Celac en su conjunto, y para las cuales nunca hubo acuerdo dentro del bloque latinoamericano, a pesar de que el país asiático no impusiera ningún tipo de condición a la entrega de fondos de desarrollo alternativos a los europeos y norteamericanos. Mientras tanto se alababa de manera declarativa la multipolaridad de un mundo que estaba cambiando rápidamente hacia condiciones cada vez más adversas para América Latina. Y el rumbo político latinoamericano también debió conciliarse con ese cambio.
La vuelta a las raíces no la trae sólo la derecha
Rodolfo Nin Novoa, canciller uruguayo y actual presidente pro témpore del Mercosur, afirmó la semana pasada que es tiempo de “flexibilizar” el bloque, en alusión a la posibilidad de que se levante la prohibición a los estados miembros de negociar acuerdos comerciales con terceros fuera del Mercosur. No es la primera vez que Uruguay desliza esa posibilidad. Inclusive algunos funcionarios de Brasil lo habían planteado ante el estancamiento de las negociaciones del TLC con la Unión Europea provocado por el gobierno argentino. Hoy todo ha cambiado. Ni el progresismo uruguayo-brasilero es tan enemigo de las aperturas económicas y los proyectos conservadores, ni el gobierno argentino pone trabas a las negociaciones.
A tal punto que, en el caso del TLC con la UE, la única esperanza para volver a frenar el acuerdo parece venir de Europa, y no de Nuestramérica. En las últimas semanas el gobierno francés consiguió el apoyo de Polonia, Austria, Grecia, Irlanda, Hungría, Rumanía, Lituania, Estonia, Letonia, Chipre, Eslovenia y Luxemburgo para retrasar la discusión sobre las ofertas y supeditarlas a una auditoría sobre el impacto que la apertura comercial tendría sobre la agricultura europea. Hollande, que en marzo en Montevideo y Buenos Aires pareció entusiasta con la posibilidad del TLC, está en realidad preocupado por la incapacidad de competir de su industria avícola frente a los precios de los productos latinoamericanos. La misma preocupación expresó París la semana pasada con respecto al Tratado de Libre Comercio Transatlántico entre la UE y EEUU, del cual el del Mercosur es sólo un pálido antipasto. Las críticas de Fancia y sus aliados se han expresado ya oficialmente con una carta a la Comisión Europea, y que hizo enojar a los negociadores de España, Alemania, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia. Éstos, quieren sellar el acuerdo cuanto antes. La fecha prevista para el cierre sería la segunda mitad de julio, antes de que la presidencia del Mercosur caiga en manos de Venezuela. Si bien Caracas no participaría del TLC, por haberse negociado antes de su ingreso al bloque, pondría seguramente paño frío en un asunto que retomó impulso luego de la reunión Celac-UE de fines del año pasado, y eso justifica hoy la prisa de los europeos.
A esto se le suma el exhorto que varios funcionarios latinoamericanos, con la canciller argentina Susana Malcorra a la cabeza, han hecho en las últimas semanas para que el Mercosur se acerque a la Alianza del Pacífico, bloque netamente neoliberal y alineado con Washington del que Uruguay y Paraguay son miembros observadores. Para el próximo 20 de mayo está prevista una reunión entre los países del Mercosur para preparar “propuestas de convergencia” con la Alianza del Pacífico, que serán luego discutidas en una reunión oficial entre los dos bloques en Lima entre junio y julio de este año. Este acercamiento no es nuevo. Desde hace dos años se discute la creación de un corredor bioceánico impulsado por Chile, Argentina, Paraguay y Brasil, que acercó posiciones entre los dos bloques. La semana pasada en Antofagasta se presentó el proyecto oficial, elaborado entre otros por el gobierno de Cristina Kirchner y Dilma Rousseff, para unir el Mato Groso con los puertos del norte chileno, pasando por el Chaco paraguayo y las provincias argentinas de Salta y Jujuy. En la práctica un proyecto a medida para la exportación de materia prima hacia el Pacífico, donde EEUU acaba de firmar uno de los TLC más importantes de la historia, el TPP, al que Chile pertenece y al que se quieren sumar los países de la Alianza. En carpeta de la cancillería argentina también está el acercamiento a ese acuerdo comercial para el cual la Alianza del Pacífico parecería la llave de entrada.
El panorama de la integración ha cambiado por completo desde la primera década de los 2000 hasta hoy, y achacarle la culpa exclusivamente a las intromisiones extranjeras y el crecimiento de las derechas locales sería obtusamente ciego y hasta cínico. La transformación de América Latina, como en la mayoría de los procesos en el continente, topó con las ineficiencias y falta de voluntad interna, más que con palos en la rueda puestos desde afuera. Es lógico que la crisis del precio del petroleo y del precio de los alimentos no favorecieron en absoluto el consolidarse de un proyecto alternativo desde 2010 en adelante. Pero aquellas posibilidades efectivas que nuestros gobiernos tenían para avanzar se perdieron, y cada vez son más pequeñas de cara al futuro.
En este contexto el Mercosur avanza hacia una integración marcada por las tradicionales pautas del desarrollo económico liberal, con una oposición interna hoy débil y una inserción en el mercado global netamente sometida frente a los poderes económicos globales.
* Federico Larsen. Periodista y docente, conductor de L’Ombelico del Mondo, en Radionauta FM de La Plata y periodista internacional de Miradas al Sur y Notas, y medios internacionales.
viernes, 23 de octubre de 2015
Ramos y la Patria Grande
Por Andrés Soliz Rada
Ernesto Laclau, autor del notable libro “La Razón Populista”, considera que Jorge Abelardo Ramos (JAR) es el pensador político argentino más importante de la segunda mital del Siglo XX. Esta opinión está expuesta en el Documental “Ideas Recuperadas”, dirigido por Florencia Fossati. En el film, se destaca que JAR recuperó a la izquierda de manos del Partido Socialista Argentino, ligado a la social democracia europea, cuyo positivismo lo llevó a defender la destrucción de los pueblos africanos. La rescató también del estalinismo, que impuso una dictadura genocida en la URSS. La diferenció, finalmente, del foquismo guerrillero, predicado por Regis Debray y Ernesto Guevara. Con estas discrepancias, JAR construyó los cimientos ideológicos y políticos de la Izquierda Nacional latinoamericana (Salvador Cabral).
Los libros más importantes de JAR: “Historia de la Nación Latinoamericana” y “Revolución y Contrarrevolución en la Argentina” afirmaron la conciencia de la Patria Grande latinoamericana, al llevar las ideas a la política (Pedro Godoy). Los textos del “Colorado” Ramos contribuyeron a la nacionalización de las capas medias en la Argentina y explican el triunfo electoral de Perón, en 1973, luego de 18 años de proscripción política (Arturo Peña Lillo). JAR fue un convencido de que las ideas crean el partido (Roberto Ferrero).
JAR enfrentó con éxito a corrientes foráneas aplicadas en nuestro medio, sin sentido crítico, procedentes de la URSS, Europa Occidental o China. Rechazó la lucha armada generalizada, sin analizar las condiciones concretas de cada país. JAR creía en las ideas y en la política como esencia de las transformaciones sociales. Sobre esta base, el Frente de Izquierda Popular (FIP) tomó la dirección de la Federación Universitaria Argentina (FUA), lo que ayudó a valorar la herencia de Hipólito Irigoyen, del 17 de octubre de 1945 y de la alianza entre trabajadores y universitarios. Defendió, asimismo, la participación de la mujer en la política, siguiendo el ejemplo de Eva Perón (Eduardo Fossati).
El Documental muestra el enfrentamiento del FIP con el resto de los partidos políticos, la jerarquía castrense y los estratos judiciales que condenaron a los mandos militares que desataron la guerra de las Malvinas, iniciada el 2 de abril de 1981. En opinión de Ramos, el Ejército argentino, al enfrentar a los ingleses, cortó la sumisión colonial al imperialismo y recuperó su esencia nacional y patriótica, más allá de errores tácticos e inclusive de la derrota bélica, ya que, a su juicio, en toda guerra hay victorias y derrotas.
Sobre esta base, convocó a continuar la guerra por medios no bélicos, como la nacionalización de las empresas y de los Bancos británicos que aún hoy reciben tratamiento privilegiado. Puso de relieve la solidaridad latinoamericana a la gesta de Malvinas, con excepción de la dictadura de Pinochet. Quienes condenan la gesta de Malvinas se niegan a admitir que sin el sacrificio de sus combatientes el tema de la recuperación de las islas del Atlántico Sur no hubiera alcanzado el apoyo mundial que ahora tiene. Como complemento, cabe recordar el respaldo de JAR a la causa marítima de Bolivia.
JAR, en opinión de Laclau, es el precursor de la moderna integración latinoamericana, a través de organismos como la CELAC, el MERCOSUR, la UNASUR y el ALBA. Ramos expuso este planteamiento, en 1949, en su libro “América Latina un País”. En el video, Víctor Ramos (hijo de JAR), recoge una idea fuerza de los escritores de la generación del 900 (Rodó, Vasconcelos, Ugarte y otros) al puntualizar que todo lo que une a Latinoamérica es revolucionario y lo que la divide es contrarrevolucionario.
El documental muestra el homenaje del comandante Hugo Chávez a JAR en la reunión fundacional de la CELAC, de diciembre de 2012, en cuya oportunidad enfatiza la importancia excepcional del libro “La Historia de la Nación Latinoamericana”. También aparecen adhesiones de Cristina Fernández de Kirchner a la obra de Ramos.
La cinta cinematográfica no explica la escisión que JAR ocasionó en la Izquierda Nacional al capitular “ante el menemismo pro imperialista, lo que no disminuye en nada sus grandes méritos”, como sostiene Roberto Ferrero. Una parte de los herederos de Ramos aceptó la disolución del partido para incorporarse al peronismo. Hoy en día, existe un sector kirchnerista de la Izquierda Nacional, otro que ha optado por el apoyo crítico al actual gobierno en tanto una tercera corriente se halla en oposición radical al kirchnerismo.
viernes, 28 de marzo de 2014
Hacia una geopolítica de la emancipación
Rebelión
Por Katu Arkonada
O inventamos, o erramos
Simón Rodríguez
A pesar de que aún no tenemos claridad si nos encontramos ante una crisis más del sistema capitalista, que sirva para reacomodar su tasa de ganancia, o si estamos vislumbrando el propio sistema capitalista en crisis (y de las crisis surgen oportunidades, pero también monstruos), lo que es cierto es que la crisis es global y civilizatoria.
El Vicepresidente boliviano Álvaro García Linera sostiene que el capitalismo ha adquirido una medida geopolítica planetaria absoluta a la vez que regresa a una acumulación primitiva perpetua, una especie de reactualización de la acumulación originaria, a la que se suma la acumulación por desposesión de los bienes comunes que define David Harvey (biodiversidad, agua, recursos naturales, conocimiento…).
Por lo tanto esta crisis se cristaliza también en un reordenamiento geopolítico, que tiende hacia un mundo pluripolar y multicéntrico.
Estamos viviendo un declive relativo del imperialismo estadounidense y un auge de los BRICS, donde hay que destacar a una China que ya ha desbancado a los Estados Unidos como el mayor consumidor mundial de energía, y una Rusia extremadamente rica en petróleo, gas y minerales, que además dentro del tablero geopolítico ha neutralizado la diplomacia de guerra de estadounidense con tres movimientos, el asilo a Snowden, la paralización de la agresión militar a Siria, y el apoyo a Irán, como nos recordaba recientemente Atilio Boron en su balance de 2013.
Lo que es cierto es que este desplazamiento geopolítico se une a la crisis en un sistema-mundo capitalista cuyo Norte no puede sostener su Estado del Bienestar en la medida en que el Sur recupera su soberanía política, económica y territorial, en la medida en que el Norte ya no puede explotar a los pueblos, las personas y la naturaleza del Sur.
En los próximos años estos dos factores (crisis y geopolítica) se van a ver intrínsecamente ligados en América Latina en la medida en que el subcontinente tiene la mitad de las reservas de agua del planeta y una gran riqueza en recursos naturales, minerales, petróleo y biodiversidad.
De hecho, nada es casualidad, y los nuevos golpes del Siglo XXI, Haití en 2004, Honduras en 2009 y Paraguay en 2012, además de los golpes/agresiones a los procesos de cambio de Venezuela en 2002, Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010, están estrechamente vinculados con la perdida de hegemonía imperialista, la recuperación de soberanía de América Latina y el reacomodo geopolítico.
Integración latinoamericana
Si bien el año 2013 fue un año marcado por la muerte del Comandante Chávez a la vez que la demostración de la plena vigencia del chavismo, el año 2014 se presenta como un año de transición, relativa también, marcado por 7 procesos electorales en el subcontinente.
En primer lugar tenemos Centroamérica, con segundas vueltas en marzo en El Salvador, donde se espera una victoria del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que esta vez sí se presenta con un candidato con el ADN del Frente, Salvador Sánchez Cerén, el ex guerrillero Comandante Leonel; asimismo en Costa Rica en abril a pesar de la decepción de que la izquierda articulada en el Frente Amplio no haya pasado a segunda vuelta, si esta da su apoyo al PAC, podría producirse una victoria del centro-izquierda en un año que Costa Rica ostenta la presidencia de la CELAC. El tercer país centroamericano con elecciones es Panamá en el mes de mayo donde no se esperan grandes cambios en la orientación de su gobierno.
En mayo también, y pasando a Sudamérica, se celebran elecciones en Colombia, con una mirada puesta en Cuba, donde lo importante es reforzar los Diálogos de Paz de La Habana entre el gobierno de Santos y la insurgencia de las FARC-EP que puedan conducir a un escenario de verdadera democracia y justicia social para el pueblo colombiano después de más de 50 años de desgarrador conflicto político-militar. Asimismo octubre es otro mes clave, pues prácticamente de manera simultánea se celebran elecciones en Brasil, donde cada vez está más claro que el proyecto político del PT va más allá del lulismo; Uruguay, donde el Frente Amplio de izquierda celebrará con una nueva victoria los 10 años en el gobierno; y Bolivia, donde se espera una aplastante victoria electoral del proceso de cambio liderado por Evo Morales y el MAS.
Además de todos estos procesos electorales, el 2014 comienza con la asunción de Michelle Bachelet como Presidenta de Chile, un país convertido en el Israel de Sudamérica, que tiene la oportunidad ahora de mirar más hacia los mecanismos de integración latinoamericana como UNASUR y CELAC, y menos a una Alianza del Pacifico de la que es miembro fundador.
Alianza del Pacifico que no es sino un mecanismo impulsado por los Estados Unidos para reeditar un Área de Libre Comercio de las Américas que junto al Plan Colombia y las bases militares en torno a la Amazonia, pretende recuperar el terreno perdido por el imperialismo desde la derrota del ALCA en Mar del Plata 2005 y la conformación del ALBA en 2006.
Pero el ALBA, UNASUR y la propia CELAC, que en la reciente Cumbre de La Habana demostró que se consolida como un importante mecanismo de concertación política que va sustituyendo progresivamente a la propia OEA (logrando una importante victoria diplomática para la revolución cubana), tienen el reto de precisamente pasar de ser instrumentos de concertación a verdaderos mecanismos de integración política y económica a nivel latinoamericano.
Si bien ese es el reto general, hay otros desafíos estructurales entre los que destaca el debate sobre el modelo de desarrollo de los procesos de cambio en el continente. Es importante pensar desde la izquierda un nuevo modelo que combine el derecho al desarrollo de pueblos que han sido expoliados durante 500 años de colonización y 20 de neoliberalismo en un equilibrio con los Derechos de la Madre Tierra. Pero todo ello desde una conciencia antiimperialista, anticolonial y anticapitalista, porque como nos recuerda Isabel Rauber, la ecología no puede estar separada del modo de producción y reproducción de la vida social.
Y entre los desafíos concretos para lograr una verdadera integración latinoamericana, están los casos de (neo)colonialismo que persisten en el continente, la independencia de Puerto Rico; el fin de la ocupación británica de las Malvinas y del bloqueo criminal contra Cuba; o la resolución en clave pacífica y negociada del enclaustramiento boliviano, encaminarán a América Latina hacia la plena independencia y soberanía.
En definitiva, todo lo anterior debe servir para romper el paradigma de la democracia liberal, construyendo una democracia continental real, viva, dinámica, de alta intensidad que deje atrás las democracias fosilizadas que promueve la Alianza del Pacifico y la derecha continental, y conviertan los diferentes procesos de cambio del continente en un proceso de cambio continental.
Bolivia 2014
Y es precisamente el proceso de cambio que se vive en Bolivia el que más tiene en juego en este 2014 con unas elecciones en las que aunque en principio no está en riesgo la perdida de la conducción política del mismo, sí tiene otros dilemas que ir resolviendo.
En clave geopolítica, Bolivia transita entre la plena implicación en los mecanismos de coordinación del ALBA, a través de una estrecha relación con Cuba y Venezuela, y un vínculo cada vez más fuerte con Brasil como forma de acercamiento al Mercosur y especialmente a los BRICS. Todo ello con un discurso claramente antiimperialista y anticolonial.
En clave de proyecto, el reto está en pasar de la revolución política y descolonizadora que lidera Evo Morales, a una revolución social que profundice aún más en el modelo de Estado Plurinacional y en el nuevo modelo económico, pilar fundamental de la nueva Constitución Política.
Porque es difícil, como reflexiona el compañero Hugo Moldiz, construir socialismo a partir del capitalismo de Estado dentro de un capitalismo planetario. Pero el reto está ahí, en cómo construir ese socialismo comunitario bajo el horizonte del Vivir Bien, en como continuar el desmontaje de un Estado heredado colonial y patriarcal, construyendo y refundando un nuevo Estado sobre las ruinas del anterior. Y la principal amenaza para construir este socialismo comunitario no viene de la restauración conservadora, de una derecha derrotada política y militarmente entre 2008 y 2009, sino de la izquierda lightberal, de la instalación de una nueva socialdemocracia similar a la europea que busque más la consolidación de una concepción liberal de la democracia que la profundización del proceso. Es crucial la lucha emprendida contra la pobreza y continuar la senda del crecimiento económico, pero siempre si es bajo un horizonte poscapitalista que radicalice el proceso de cambio.
En cualquier caso, y dada la más que previsible victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de octubre (actualmente la popularidad y posible intención de voto del Presidente se sitúa en torno al 60%), en estos momentos lo importante es continuar la buena gestión gubernamental traducida en políticas publicas y en los numerosos eventos internacionales programados para este 2014.
En junio se va a celebrar en Santa Cruz, ciudad del oriente boliviano donde hace pocos años hubiera sido impensable el trabajo conjunto entre el ejecutivo, legislativo y los sectores de oposición regional, una importantísima Cumbre del G77+China por el 50 aniversario de este organismo de coordinación intergubernamental. Ya han confirmado su asistencia los presidentes Raúl Castro, Nicolás Maduro, Cristina Fernández y Rafael Correa, y se espera la presencia de más de 20 presidentes de todo el mundo junto a delegados/as de los 133 países que conforman el G77+China. Además, en julio en Cochabamba se realizará un encuentro sindical internacional coordinado junto a la Federación Sindical Mundial (FSM) con la presencia de sindicatos que cuentan millones de afiliados de India, China y otras partes del mundo. Finalmente, y ya en plena campaña electoral, a finales de agosto se celebrará en La Paz el Foro de Sao Paulo, foro que cumple 20 años en 2014, reuniendo a los principales partidos de izquierda del continente, muchos de ellos en tareas de gobierno.
Desafíos
Volviendo a la mirada regional, es obvio que nos encontramos ante un proceso político de alcance continental que no es lineal, que tiene avances y retrocesos. Proceso continental con un motor que son los procesos de cambio y los países del ALBA, y un freno que son los países de la Alianza de Pacifico. Alianza que hay que erosionar trabajando estrechamente con los pueblos, movimientos sociales y organizaciones de izquierda de México, Colombia, Perú y Chile.
Pero el freno a los procesos de cambio no se da simplemente desde el desgaste a la integración continental y la apertura de áreas de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, sino que con los recientes sucesos de Venezuela, con el golpe de Estado encubierto que ya ha dejado varios muertos y decenas de heridos, tenemos la demostración palpable de que la derecha y el imperialismo no han tardado en recuperarse de su última derrota electoral de diciembre y no van a parar de golpear y desgastar al gobierno bolivariano y al chavismo en general, en un laboratorio venezolano de las prácticas contrarrevolucionarias que después podrían ser aplicadas en Bolivia.
Porque estos procesos de cambio han producido importantísimos cambios, la refundación del Estado y nacionalización de los recursos naturales, y con ellos la recuperación de la soberanía, pero no son suficientes. Es necesario irradiar el sentido común de época de los procesos de cambio al resto de países del continente. Tenemos que pasar de la voluntad de poder a la consolidación hegemónica de los proyectos de cambio rupturistas, en una transición desde los proyectos posneoliberales a los proyectos anticapitalistas. Para ello hace falta mucha audacia, y como recuerda García Linera, reivindicar la dimensión heroica de la política. O convertimos estos procesos en irreversibles, o el enemigo seguirá buscando la desestabilización y retroceso de los mismos.
Esa dimensión heroica de la política pasa necesariamente por asumir las tensiones y contradicciones al interior de cada proceso. Es muy fácil sacar el lápiz rojo para señalar lo que está mal, pero la dirección y el sentido común de cada proceso se disputa desde dentro. No hay un afuera de los procesos de cambio y las fuerzas revolucionarias y transformadoras al interior deben empujar para impulsarlos desde abajo y hacia la izquierda.
En ese sentido, son también numerosos los retos que tenemos para este 2014. En el ámbito de los partidos políticos el ya mencionado Foro de Sao Paulo en Bolivia; en el ámbito de los movimientos sociales la coordinación continental de ALBA Movimientos se reunirá a finales de marzo en Colombia además de organizar un encuentro latinoamericano de escuelas de formación política en Venezuela y un encuentro de economía autogestionada en Argentina, todo ello en el primer semestre de 2014. Para el segundo semestre, la Red de Redes de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad prepara un encuentro al cumplirse de los 10 años de conformación de la Red en diciembre de 2004 en Caracas junto al Comandante Chávez. Y si bien la agenda política, social e intelectual es densa y llena de propuestas, seguimos teniendo el reto de cómo articular estos espacios en un nivel de coordinación más amplio, una internacional de partidos, movimientos e intelectuales orgánicos que ayude a pensar mejor las propuestas para la transición hacia un nuevo proyecto político pos y anticapitalista.
Tenemos límites, demasiados límites, tanto externos derivados del propio sistema-mundo capitalista, como internos propios de las particularidades de cada proceso e inherentes a la propia izquierda. Pero estamos acumulando, y solo a partir de la acumulación de estas experiencias, de las tensiones (creativas) y contradicciones, podrá surgir algo nuevo. Y ese algo nuevo traerá nuevas formas de entender la democracia, la economía y el Estado. Mientras tanto, solo queda seguir trabajando en defensa de nuestros procesos de cambio y de un nuevo orden geopolítico, tampoco exento de contradicciones, pero que supone un avance respecto al orden anterior.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
La aún lejana Patria Grande
Rebelión
Por Andrés Soliz Rada
En el último cuarto de siglo, proliferaron libros, folletos, declaraciones, seminarios, congresos y conferencias en torno a la unidad de América Latina (AL). En esa dirección, fue rescatado el pensamiento de Ugarte, Vasconcelos, Rodó y Haya de la Torre, entre muchos otros, el que adquirió plena vigencia con la creación (26-03-91), del MERCOSUR, el suceso más importante en Latinoamérica en los últimos 200 años, según Hugo Chávez, y el de mayor trascendencia histórica desde las guerras de la independencia, según Jorge Abelardo Ramos (JAR).
El MERCOSUR fue precedido por importantes esfuerzos integradores, como la Comunidad Andina de Naciones (CAN), (26-05-69), y continuado con la UNASUR (11-03-11), la CELAC (03-12-11) y el ALBA (14-12-04). El MERCOSUR se fortaleció, en lo geopolítico, con la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), ocurrida en la cumbre presidencial de Mar del Plata (05-11-05), auspiciada por EEUU y Canadá, y, en lo ideológico, con el reconocimiento de Chávez a la obra fundamental de JAR: “La Historia de la Nación Latinoamericana”, en la fundación de la CELAC (03-12-11).
JAR, quien enseñó que la autodeterminación en AL es el derecho a unirse, no a fragmentarse, refutó a las corrientes estalinistas que plantearon la existencia de “repúblicas plurinacionales” en nuestra región. Así, por ejemplo, el Partido Comunista (PC) argentino, al advertir la presencia de miles de chacareros italianos en Santa Fe y de chacareros judíos en Entre Ríos, proclamó que tenían derecho a su “autodeterminación nacional”, que los escindiera del resto de la Argentina.
El PC del Perú planteó dividir a este país en una república aymara y en otra quechua (1931). Jorge Obando, al copiar de manera mecánica el libro “Sobre el Problema Nacional y Colonial”, de José Stalin, propuso la atomización de Bolivia en 34 grupos étnicos. Ese el antecedente de las actuales 36 naciones indígenas, impulsadas por las ONGs del imperio.
El estalinismo sufrió otro traspié con la decisión del gobierno de Cuba de otorgar el premio nacional de literatura 2012, al novelista Leonardo Padura, cuyo libro “El hombre que amaba a los perros”, ya traducido a 15 idiomas, es una implacable condena al dogmatismo soviético.
JAR, frente a quienes creen que los intentos revolucionarios en la América morena son una mera prolongación de la Revolución rusa, defiende la originalidad de nuestros movimientos nacionales de liberación, como el peronismo argentino, el “emenerrismo” boliviano o el aprismo peruano, ya que, a su juicio, el socialismo en AL emergerá de la profundización de sus revoluciones nacionales y no de su negación, como cree el marxismo dogmático.
El Ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorín, en conferencia dictada en el Ministerio de Defensa argentino (13- 09-13), sostuvo que UNASUR “debe progresivamente ser uno de los centros políticos del mundo” y que “América del Sur tiene un papel que ejercer en el orden mundial” Esas metas colisionan con la incapacidad del MERCOSUR para controlar los recursos estratégicos de la región: Petróleo, minería, Bancos y agricultura.
Brasil licitó el 21-10-13, el campo Libra, un enorme yacimiento sub oceánico de gas, a favor de un consorcio en el que Petrobrás sólo tiene el 40 % de acciones, Shell y Total, articuladas a compañías de EEUU e Inglaterra, en cuyo benefició espió la CIA, otro 40 %, y dos estatales chinas el restante 20 %.
El MERCOSUR se enfrenta a la Alianza del Pacifico (México, Perú, Colombia y Chile), una versión encogida del ALCA. En el ALCA se aplica el capitalismo del consenso de Washington. En el MERCOSUR, en mayor o menor grado, el capitalismo de Estado, el que, con la participación de los pueblos indígenas, se halla más próximo a la Patria Grande y al Socialismo Latinoamericano.
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