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viernes, 1 de mayo de 2020

Covid-19 dispara otros problemas de salud y violencia en América Latina



Por Ivet González

Los sistemas sanitarios y asistenciales de América Latina encaran a su manera la pandemia, mientras la cuarentena dispara padecimientos mentales y la violencia de género e intrafamiliar, al mismo tiempo que persisten enfermedades endémicas como el dengue y malaria.

El estado de emergencia provocado por la covid-19 puede alcanzar graves dimensiones de conjunto con el cóctel de problemas habituales y aquellos acrecentados por el aislamiento social, lo que llama a encontrar soluciones cuando al comenzar este lunes 13 se reportaban en América Latina y el Caribe 62 528 casos registrados y 2641 muertes.

“Si bien no ha habido un incremento tan exponencial de la violencia, sí se espera que será mayor mientras avance la pandemia y se agraven las carencias económicas”, dijo a IPS la investigadora social Nayeli Rodríguez desde Acapulco, en el estado de Guerrero, quien acababa de atender un caso de violencia sexual contra una niña.

Rodríguez analizó a título de ejemplo la situación en ese estado del suroeste de México, donde desde la oenegé por los derechos de las mujeres Comunidad Raíz Zubia a la que pertenece, monitorea desde hace 10 años en comunidades los servicios de salud para cáncer, maternidad, planificación familiar y aborto legal, entre otros.

“Es preocupante la situación en el contexto de la pandemia porque no hay capacidad para poder atender todos los servicios, que ya son deficitarios”, dijo la feminista comunitaria sobre el riesgo al colapso de los sistemas sanitarios y asistenciales por la covid-19 que enfrentan los países de América Latina.

La Red Nacional de Refugios del país de 130 millones de habitantes registró en las tres primeras semanas de aislamiento social  un incremento de cinco por ciento en ingresos de mujeres maltratadas y de 60 por ciento en orientaciones vía telefónica, redes sociales o correo electrónico, entre las que recomiendan asistencia legal y apoyo psicológico.

Rodríguez puso un ejemplo de los desajustes causados por la pandemia: “La mamá de la niña abusada sexualmente llamó por teléfono a la Agencia de Delitos Sexuales y Violencia Intrafamiliar de su localidad y le dijeron que fuera, pero le añadieron que si no era tan grave probablemente no la atenderían por la contingencia”.

La oficina regional de ONU Mujeres subrayó en un comunicado que las mujeres están en la primera línea de respuesta a la covid-19 como trabajadoras, profesionales de la salud y cuidadoras, pero llamó a las autoridades a tener en cuenta la dimensión de género y mantener los servicios ante el posible aumento de la violencia machista.

El hogar, destacó la división latinoamericana de la agencia de Naciones Unidas, es el lugar más inseguro para las mujeres de la región, la segunda más letal luego de África en feminicidios.

Y justo ahí están confinadas las mujeres víctimas de violencia junto con sus agresores para evitar la expansión del coronavirus.

También crece el riesgo de agresiones sexuales y de otro tipo para las que siguen trabajando en lugares más vacíos y transitando por calles más desiertas.

Rodríguez hasta ahora no ve una estrategia clara a nivel nacional en México respecto a la violencia machista durante la pandemia, aunque las autoridades mencionaron el problema y proyectan una campaña, tal como han prometido otros gobiernos en la región.

La actriz cubana Isabel Buzzi ensaya ante el espejo a un personaje femenino que sufre de violencia machista dentro de su hogar, en La Habana. Agencias de la ONU temen que esa interpretación esté siendo dolorosa realidad en muchos hogares latinoamericanos durante el confinamiento por la pandemia del coronavirus.
“Las organizaciones (en América Latina) están haciendo muchas acciones, pero sobre todo en redes sociales, que tienen un alcance limitado”, evaluó.

“Los mensaje de prevención de la violencia de género deben salir con frecuencia por los medios”, dijo José Moya, representante en Cuba de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en recomendaciones a la región que según pronósticos enfrentará en mayo la peor fase de la pandemia.

“En algunos países de la región se ha prohibido la venta de alcohol, que son medidas a considerar para reducir y evitar cualquier manifestación de violencia en los hogares”, apuntó en diálogo con IPS el funcionario de la filial americana de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Debe evitarse cualquier manifestación de violencia contra ancianos, mujeres o niños, y si ocurriera debe ser denunciado”, instó.

“Nuestros países están enfrentando un desafío muy grande, inesperado, con la covid-19”, evaluó el médico de nacionalidad peruana. “Pondremos todos nuestros esfuerzos para una respuesta coherente … y no podemos bajar la guardia ante los otros problemas de salud como el dengue o malaria, enfermedades endémicas en muchos de nuestros países”, alertó.

Tras reportar en 2019 el mayor registro de su historia de contagios por dengue, la OPS lanzó un reporte, el 7 de febrero, donde reveló que en 2020 se había contabilizado en la región latinoamericana 155.343 casos  de  dengue, incluidas 28 defunciones. Lo anterior indica que la región continúa sufriendo este ciclo epidémico de dengue.

Según el Informe mundial sobre paludismo (malaria)  2019, la región registró un aumento de los casos entre 2010 y 2018, en gran parte debido a los aumentos en la transmisión de la malaria en Venezuela. Los únicos países del área libres de esta enfermedad son Chile, Cuba, Paraguay y Uruguay.

Para que no colapsen los sistemas sanitarios, Moya recomienda que “se debe tener presupuestos estatales para un sistema de salud universal, integral y gratuito para la inmensa mayoría de población, sin importar dónde vivan o su comunidad indígena”. “Nada puede seguir como antes”, aseveró el representante de OPS.

Moya identifica entre las soluciones una respuesta ordenada de las instituciones, el uso de los medios de comunicación para mantener servicios de forma segura y la participación de la ciudadanía para preservar la salud individual y crear redes de apoyo comunitario a grupos vulnerables como ancianos que viven solos.

“Sin duda una cuarentena prolongada afecta nuestra salud mental, por eso se debe leer noticias sobre esta pandemia una vez al día, dedicar tiempo a otras actividades y mantener comunicación permanente con nuestros familiares”, aconsejó el especialista.

Los trastornos mentales, neurológicos específicos y causados por el consumo de sustancias junto al suicidio suponen una tercera parte de todos los años perdidos por discapacidad en América Latina y el Caribe, según el informe La carga de los Trastornos Mentales en la Región de las Américas 2018, de la OPS.

Los trastornos depresivos son la principal causa de discapacidad, seguidos de los trastornos de ansiedad, mientras que la  autoagresión  y  los  trastornos  por  dolor  afectan 4,7 por ciento de los años perdidos por discapacidad. Y se calcula una brecha media regional de 34 veces entre el gasto total asignado a salud y el dirigido a la mental.

“En este momento, nuestra calidad de vida está siendo agredida: cambiamos la forma en que vivíamos hasta hace semanas y eso repercute en nuestras emociones, funcionamiento psíquico y salud en general”, dijo a IPS la psicóloga cubana Bárbara Zas, que coordina el proyecto de Psico Grupos Whatsapp, creado en marzo.

Consiste en seis grupos en esta red social, muy usada en países en desarrollo, cuyos moderadores son profesionales que brindan apoyo psicológico a más de 1 000 personas. Esta iniciativa de la no gubernamental Sociedad Cubana de Psicología junto a otras instituciones es novedosa en un país con escasa conectividad hasta diciembre de 2018.

“Identificamos una tendencia a los ataques de pánico entre nuestra población ante noticias o situaciones vinculadas a la emergencia epidemiológica, también diferentes manifestaciones de estados ansiosos, desconcentración, hipervigilancia y hasta trastornos del sueño”, reveló Zas.

“Las personas que ya tienen algún antecedente de padecimientos psiquiátricos, pueden presentar una reaparición o recrudecimiento de los síntomas”, continuó. “Esta situación de alto estrés repercute en la salud mental de la población: todo trabajo preventivo que se haga es poco para contener estos padecimientos”, recomendó.

Según CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, pese los avances en la cobertura de Internet en los últimos años, todavía 45 por ciento de los latinoamericanos y caribeños no accede a servicios como telemedicina, teleducación, gobierno en línea y banca electrónica, entre otros imprescindibles en tiempos de covid-19.

martes, 30 de octubre de 2012

La ceguera social ante la violencia de género



Por Graciela Atencio

La violencia de género está tan arraigada y naturalizada en nuestra sociedad que puede ocupar la primera plana de periódicos, radio, televisión y redes sociales sin ser percibida ni reconocida por los propios medios de comunicación ni la mayoría de la gente. ¿Por qué a los medios les cuesta abordar las noticias de crímenes machistas desde un enfoque educativo de prevención y sensibilización?
El doble crimen de El Salobral, Albacete, cometido el sábado pasado por un hombre de 39 años, un mecánico desempleado, que mató a tiros a una niña de 13, con la que supuestamente había tenido una relación no permitida por la familia de la víctima; que también acabó con la vida de otro hombre con el que se cruzó en la línea de fuego e hirió a un tercero, vestido de Rambo -uniforme militar y cara teñida de negro- es un asesinato machista. Le dimos seguimiento a la cobertura de la noticia en cuatro periódicos on line: El País, El Mundo, ABC, La Razón y hasta anoche ninguno lo había considerado un crimen machista.
Es más: en todas las noticias publicadas se resaltó una relación trunca o prohibida entre el agresor y la niña y se destacaron con normalidad los rasgos más peligrosos de un maltratador. se apuntó con morbosidad la humillación a la que fue sometida la víctima por parte del victimario y sus alardes de machismo, publicado en uno de los artículos más leídos del día en El País.
Ayer lunes por la mañana, a la hora que el padre del agresor negociaba con la policía la entrega de su hijo, quien se había atrincherado con sus armas de caza en una finca familiar, el ABC titulaba en su noticia más importante de portada, declaraciones de la madre del asesino: “Esta mujer le volvía loco”. En la noticia acusa a la madre de la víctima a quien la considera responsable del asesinato de su hija.
El Mundo no se queda atrás en un titular: “Estaba deprimido por no ver a la cría”, también declaraciones de la madre del asesino. El artículo dice: “La historia de este extraño amor nos muestra a un hombre corriente, ‘el más normal de los tres hermanos que vivían con los padres’, con una familia ‘muy querida en el pueblo’, aficionado al tiro olímpico y obsesionado con las armas”.
La Razón, por su parte titula en su noticia de fondo: “Amor fatal con 26 años de diferencia” y el artículo comienza así: “Casi siempre que una mujer aparece asesinada, el móvil pasional aparece en la investigación policial como una de las más que posibles causas del crimen. Así sucede también en el caso de la muerte de Almudena Márquez, de 13 años. La joven falleció el pasado sábado a manos de Juan Carlos Alfaro Aparicio, de 39 años, en la pedanía albaceteña de El Salobral, en un crimen donde todo apunta a un amor fatal, o mejor dicho, a un desamor fatal”.
Culpabilizar a la víctima de su propio feminicidio es parte del imaginario patriarcal que reproducen los medios de comunicación. También forma parte de la propaganda misógina señalar que “ella lo volvió loco” y que la alienación de él era una consecuencia de la negativa de ella o de su familia a continuar con la relación.
En todas las noticias se abordó sin cuestionamientos o mayor profundidad su afición a la caza y su colección de armas: ¿cómo es posible que con esas características psicológicas, ese hombre haya obtenido un permiso para portar armas de fuego?
Y la pregunta de rigor, dirigida a los periódicos citados: ¿Cuándo van a incorporar un manual de estilo para el tratamiento de la violencia de género?
Enumero algunas de las características por las que considero a este caso un crimen machista, asesinato por violencia de género o feminicidio íntimo (asesinato cometido por un hombre con quien la víctima tenía o había tenido una relación o vínculo íntimo: marido, exmarido, novio, exnovio o amante. Se incluye el supuesto del amigo que asesina a una mujer -amiga o conocida- que rechazó entablar una relación íntima con este).
1.- Cosificación y posesividad: el hombre estaba obsesionado con la niña y la consideraba “una cosa” que le pertenecía. Cosificación y posesión son dos rasgos machistas típicos: el agresor que acaba agrediendo y ultimando a su víctima no ve a una mujer-sujeto, mujer-individuo ni toma en cuenta su libertad de elegir, su autonomía o voluntad. Por otro lado, la posesión y posesividad reflejan su inseguridad y la necesidad de tener bajo control a una mujer.
2.- Persecución, insultos y amenazas: el victimario no se resignaba a aceptar la relación y perseguía a la niña y a su familia. Según la cobertura del periódico El País y por declaración de testigos, hasta fue a buscarla a la salida de la escuela y delante de sus compañeros la trató de “puta” y “zorra” y advirtió a la madre de la niña que era francotirador: “Os mataré a todos para quedarme con ella”.
3.- Manipulación de un pederasta: conoció a la niña cuando ella tenía 11 años. Se comportó como un pederasta, un perverso clásico en el patriarcado que escoge a una infante para desplegar su círculo de dominio y seducción sin que la otra parte pueda ofrecerle mayores resistencias en esa relación asimétrica.
4.- La venganza: suele ser un elemento potenciador y disparador del asesinato por violencia de género. ¿De quién se venga? En este caso de la familia de la niña y de la niña misma, responde a un deseo representado públicamente: “Ahora se van a enterar, sino es mía, no será de nadie más”. Y lo que es peor, el mensaje dirigido a la familia y a seres queridos de la niña: “Por no dejarme poseerla, se las quitó para siempre porque de todas maneras es mía”.
5.- Aniquilación femenina y autoaniquilación masculina: “Tengo tanto poder sobre ti, que hasta puedo ejercer el poder último de quitarte la vida”. Es un principio de la aniquilación machista ejercida por el agresor. En muchos casos, como en este, la planificación forma parte de esa decisión final y va acompañada del suicidio del victimario: si se acaba el objeto de manipulación, posesividad, persecución, amenazas y agresión, se termina aquello que le daba el poder de dominación. La autoaniquilación masculina forma parte de un círculo que se cierra, la inmolación del terrorista machista ante su último acto de entrega a sí mismo: la propia vida solo puede acabar con violencia.
6.- La cacería de la niña: el cazador y el machista feminicida comparten rasgos similares cuando ejercen sobre otros seres la violencia asesina: control, persecución de su presa, en un escenario en el que llevan a cabo ese deseo con excitación y placer.
El Rambo de Albacete obtuvo su trofeo y nos lo ofreció. El terrorismo machista busca siempre manifestarse en un contexto de contemplación colectiva, provoca un estupor aleccionador, intenta justificar su representación como un hecho a la vez irremediable y normalizado, inexorable y trágico.
Este crimen patriarcal es horrendo. Pero doblemente horrendo es que no pueda verse como un crimen machista a través de la mirada de los medios de comunicación.
Así funciona la ceguera social ante la violencia de género

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Violencia simbólica contra mujeres



Por Julia Evelyn Martínez

La violencia simbólica contra las mujeres está constituida por la emisión de mensajes, iconos o signos que transmiten y reproducen relaciones de dominación, desigualdad y discriminación que naturalizan o justifican la subordinación y la violencia contra las mujeres en la sociedad. Son muchos los mensajes que se transmiten en este tipo de violencia, entre éstos se pueden destacar tres: 1) el desprecio y la burla por lo que son y/o hacen las mujeres; 2) el temor o desconfianza por lo que son y/o hacen las mujeres, y 3) la justificación de la subordinación femenina y /o de la violencia contra las mujeres.

Esta violencia simbólica se ejerce a través de la publicidad, las letras de canciones, del refranero y de los dichos populares, juegos de video, novelas, revistas, caricaturas políticas entre otros. Pero también esta violencia se transmite mediante la divulgación de las profundas elaboraciones filosóficas de hombres catalogados como “grandes pensadores de la historia”. Tomemos por ejemplo la propuesta pedagógica para la educación de las niñas que propone Juan Jacobo Rousseau en su obra Emilio: “Toda la educación de las mujeres debe referirse a los hombres. Agradarles, serles útiles, hacerse amar y honrar por ellos, educarlos de jóvenes, cuidarlos de adultos, aconsejarlos, consolarlos, hacerles la vida agradable y dulce; he aquí los deberes de las mujeres en todo tiempo, y lo que debe enseñárseles desde la infancia. Mientras no nos atengamos a este principio nos alejaremos de la meta, y todos los preceptos que se les den de nada servirán ni para su felicidad ni para la nuestra”.

Otro gran cultivador de la violencia simbólica contra las mujeres fue Honorato de Balzac, que inmortalizó frases como las siguientes: “La mujer se burla de los hombres como quiere, cuando quiere y mientras quiere”; “Ningún hombre debería casarse hasta haber estudiado anatomía y hecho la disección al menos de una mujer”; “El que puede gobernar a una mujer, puede gobernar una nación”, entre otras. La lista de “grandes pensadores” que en su momento alimentaron la violencia simbólica contra la mitad de la humanidad estaría incompleta sin los nombres de Aristóteles, San Agustín de Hipona, Santo Tomás de Aquino, Martín Lutero, Denis Diderot, Arthur Schopenhauer, entre muchísimos otros.

A diferencia de otros tipos de violencia de género, la violencia simbólica contra las mujeres, es poco perceptible y hasta sutil. Muchas veces se utiliza de manera inconsciente como parte de la “normalidad” de la identidad cultural, de las tradiciones, o de las prácticas cotidianas. Por ejemplo, una maestra o un maestro de lenguaje puede sin proponérselo ejercer violencia simbólica contra las mujeres cuando enseña a sus estudiantes que el refranero español es un claro ejemplo del saber popular, sin darse cuenta que en este “saber” incluye mensajes como: “A la mujer y a la burra, cada día una zurra”, “Mujeres juntas, ni difuntas” ó “Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta”.

Este velo de cultura o de sabiduría popular que encubre la violencia simbólica contra las mujeres, la vuelve una de las modalidades de violencia más difícil de identificar y/o de reconocer como tal. Se necesita de marcos jurídicos modernos y avanzados para poder prevenirla, sancionarla y erradicarla. Afortunadamente El Salvador es uno de los países en el mundo que cuenta con una normativa jurídica para lograr este objetivo.

Hace un año los legisladores y legisladoras de nuestro país acordaron por unanimidad incluir este tipo de violencia en el contenido de la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia de las Mujeres y definieron las responsabilidades específicas para su aplicación. En concreto, el artículo 22 de esta ley ordena al Ministerio de Gobernación a través de la Dirección de Espectáculos Públicos de Radio y Televisión, que “protegerá y defenderá la imagen de las mujeres en el más amplio sentido conforme a los principios constitucionales de respeto a la dignidad humana y los derechos fundamentales. Garantizando para tal fin, que los anunciantes, medios de comunicación y agencias de publicidad, incluidos los electrónicos informáticos telemáticos, cuya actividad esté sometida al ámbito de la publicidad y comunicaciones, no difundan contenidos, ni emitan espacios o publicidad sexista contra las mujeres, considerándose ésta, cuando se promueva la agresividad, malos tratos o discriminación contra las mujeres, la salud, la dignidad u igualdad. 

Para el cumplimiento de lo anterior, el Ministerio de Gobernación, por medio de la Dirección General de Espectáculos Públicos de Radio y Televisión, garantizará la observancia y aplicación de los Códigos de Ética de los medios de comunicación”.

Pero además, desde el pasado 17 de marzo de 2011 El Salvador cuenta con una Ley de Igualdad, Equidad y Erradicación de la Discriminación contra las Mujeres, que considera la prevención de la violencia simbólica contra las mujeres como una condición necesaria para avanzar en la igualdad sustantiva de derechos entre hombres y mujeres. En el artículo 34 establece que el Estado velará por “la utilización no sexista del lenguaje y de las imágenes, especialmente en el ámbito de la publicidad, así como la utilización no violenta y discriminativa del lenguaje y de las imágenes, especialmente en el ámbito de los programas de radio, televisión, espectáculos públicos, publicaciones, videos, grabaciones y todo tipo de audiovisual, y en todos los formatos, relativos a los medios de comunicación social referidos”.

Se puede afirmar entonces que en El Salvador existe un moderno y avanzado marco jurídico para prevenir, sancionar y erradicar la violencia simbólica contra la mujer. Es decir, los diputados y las diputadas de la Asamblea Legislativa han hecho su labor aprobando esta normativa y han dado a las denominadas “autoridades competentes” los instrumentos necesarios para tutelar el derecho de las mujeres salvadoreñas a vivir una vida libre de violencia simbólica.

Aclarado este punto, y frente a la infame campaña la zapatería MD denominada “Lecciones para hombres”, es pertinente preguntar:

¿Por qué las autoridades competentes de nuestro país no han procedido a la suspensión de esta campaña que representa un claro ejemplo de emisión de mensajes, iconos o signos que reproducen la discriminación?

¿Ya se dieron cuenta nuestras autoridades que entre “las lecciones para hombres” que esta campaña contiene se encuentra el mensaje que señala que las mujeres “Te decimos no, para verte suplicar” y el mensaje que “Cuando te decimos que necesitamos tiempo es porque ya tenemos a otro”.

¿Están conocedoras las autoridades en cuyas manos se ha depositado la obligación de cumplir y hacer cumplir la legislación en materia de igualdad y de violencia de género, que estos mensajes alimentan los mitos son responsables de una gran parte de la violencia sexual que sufren las mujeres de parte de sus parejas?.

Por ejemplo, una mujer dice a su pareja que no quiere mantener relaciones sexuales en ese momento o bien que necesita pensar mejor si está lista para iniciar una relación intima. Siguiendo el “manual MD”, la pareja masculina debe entender que en realidad ella quiere tener relaciones, pero que solo se está haciendo la difícil para hacerlo sufrir; o bien debe entender, que no quiere tener relaciones porque ya tiene a otro, es decir, porque le está siendo infiel.

En ambos casos, el manual de lecciones MD ofrece una justificación a los hombres para sentirse en la libertad de forzar a sus compañeras, novias, o esposas a tener sexo (por las buenas o por las malas) , … de todas manera “ellas en el fondo quieren aunque digan que no”. O en el peor de los casos, la pareja encuentra justificación para forzarla a tener sexo como un castigo a su infidelidad, ya que “si me pide esperar, es porque ya tiene a otro y me es infiel”.

¿No saben nuestras respetables autoridades que estos y otros mitos similares son los que esgrimen muchos policías, abogados, fiscales, y/o jueces cuando dejan en libertad o se niegan a procesar a un acusado de ejercer violencia sexual contra sus parejas?.

Mientras quienes están obligados por ley a intervenir en este caso, se informan, reaccionan y/o se deciden a actuar para ordenar el retiro de esta despreciable campaña publicitaria, las mujeres y hombres comprometidos con la erradicación de todas las formas de violencia de género podemos comenzar a actuar más allá del discurso de la igualdad. ¿Cómo? De varias maneras, pero la más inmediata: declarándole un boicot nacional y regional a las empresas que utilicen la violencia simbólica para generar vender sus mercancías, comenzando por esta zapatería MD.

Este tipo de boicot ha funcionado contra las marcas globales de ropa que incumplen los derechos laborales en sus procesos de producción en los países del tercer mundo, y podría funcionar en nuestro país como una forma de disuadir a empresas del talante de MD, para que su conducta esté apegada a la normativa que prohíbe el uso de mensajes o iconos que refuerzan la violencia contra las mujeres. Lamentablemente las empresas no cumplen las leyes por virtud ni por responsabilidad social, sino por necesidad. En este caso, la necesidad de mantener sus ventas y sus ganancias podría ser el factor que las obligue a acatar las leyes del país y poner fin al uso de la violencia simbólica contra las mujeres en sus campañas y mensajes publicitarios. Mientras las autoridades no actúan, la sociedad puede comenzar a hacer la diferencia.
* Julia Evelyn Martínez, columnista de ContraPunto