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lunes, 13 de julio de 2020
En la boca del túnel
Por Rafael Poch de Feliu
Mucho se habla del “mundo después de la pandemia”. Habrá cambios, seremos otros, dicen. Parece que el virus sea un agente transformador y no un mero factor de enfermedad, desempleo y pobreza. Desde luego, “otro mundo es posible”, pero ni el cambio está garantizado, ni tiene que ser ineludiblemente un cambio a mejor.
La frase de Macron en esta pandemia quedará esculpida en piedra: “el mundo de mañana ya no será como el de ayer”. Lástima que recuerde tanto a las de otros vendedores de alfombras, como el propio Nicolás Sarkozy, mencionando la ineludible “reforma del capitalismo” tras el estallido de 2008. Recordemos a todos aquellos economistas del establishment que, en Estados Unidos y en la Unión Europea, decían entonces que la próxima vez que los bancos quebraran habría que nacionalizarlos.
“¿De verdad creen ustedes que cuando pase esta pandemia, cuando la segunda o decimosexta ola de coronavirus se haya olvidado, los medios de vigilancia no se conservarán? ¿Qué las colecciones de datos recogidas no se habrán almacenado? Sea cual sea su uso, estamos en vías de construir la arquitectura de la opresión”, advierte Edward Snowden. Es solo un aspecto de cambio a peor. ¿La salud por delante de la economía?
El sistema que ha venido elevando los niveles permitidos de utilización de sustancias dañinas, que privatizó los sistemas de salud, que engaña con las emisiones de los automóviles y los identificadores de los alimentos, y que ha venido defendiendo como inocua la energía nuclear, e incluso el almacenamiento de sus residuos, ese mismo sistema ¿tiene credibilidad cuando nos dice ahora que hará todo lo posible por defender la salud de la población?
No hay duda de que la coyuntura determina repartos de dinero, en primer lugar hacia las empresas, los bancos y sectores en crisis (el gigantesco rescate americano de la Cares Act se aprobó el 25 de marzo) y también alguna distribución de dinero social durante algunos meses, pero en cuanto pase la enfermedad, habrá un regreso inercial hacia lo suyo. Desde luego el capital no va a rendirse por un virus, no va a abdicar de las ventajosas parcelas de poder y gobierno que ha adquirido en las últimas décadas bajo la ideología de la globalización neoliberal. ¿Por qué iban a renunciar al trabajo precario, a seguir calentando el planeta, a gastar más en armas y en crear tensiones bélicas si todo eso genera beneficios? Para un nuevo orden mundial más viable y equitativo hace falta una fuerza social colosal que lo imponga. En marzo se constataba que entrábamos en aguas desconocidas. A mediados de mayo el panorama sigue lejos de estar claro, pero la sensación es la de que estamos entrando en la boca de un túnel.
Más presión contra China
En el centro del Imperio el Presidente idiota sigue alimentando una guerra fría con China. Ese podría ser su gran recurso para ganar su reelección. Trump ha hecho tantos estropicios en el gobierno de la pandemia en su país que necesita una buena cortina de humo para lograr un nuevo mandato en un país con cuarenta millones de parados (22,5% de la población activa, a apenas tres puntos del 25% de la gran depresión en 1933). En China la pandemia ha dejado 4.600 muertos, mientras que en Estados Unidos van por 90.000, así que no hay más remedio que afirmar que China es culpable de haber creado el virus y de falsificar sus cifras. Bueno, pero ¿qué hacemos con Taiwán, Singapur o Corea del Sur? Es el ejemplo de toda Asia Oriental, no solo de China, lo que evidencia el mal gobierno en Estados Unidos, su ineficacia, el cinismo presidencial y su abierta prioridad por la “economía” a costa de las vidas humanas. Si después del 11-S neoyorkino se pudo dirigir el asunto contra Irak, inventándose lo de las armas de destrucción masiva de Sadam, ¿por qué no va a ser ahora posible arrastrar al público hacia la leyenda de la “culpabilidad” de China?
La patada en el tablero
El asunto viene de lejos. Las enmiendas a la globalización son claramente anteriores a la pandemia. Tienen que ver con el hecho central de que se hacía evidente que China iba ganando, adquiriendo mayor peso y potencia, jugando en un tablero americano, con normas e instituciones creadas y controladas por Estados Unidos y a la medida de sus intereses. La globalización era muchas cosas, pero entre ellas, un seudónimo del dominio mundial de Estados Unidos. Y resulta que China se crecía en ese tablero y que la próxima consecuencia de ese crecimiento es descabalgar el papel del dólar en la financiación del comercio global. Así que había que cambiar las cosas, realizar enmiendas, dar una patada al tablero para recolocar las fichas.
Al finalizar la primera década del siglo, tras el impacto de la crisis financiera que China gobernó parece que bastante bien, el Presidente Obama ya movió algunas fichas de desconexión comercial con China mientras en lo militar estrenaba el “Pivot to Asia” para destacar el grueso de su poderío aeronaval alrededor del nuevo rival. Trump ha continuado eso de forma más brusca y la pandemia le ha dado un buen estímulo, para convertir las tensiones en algo cada vez más parecido a una guerra fría. Los dirigentes chinos lo vieron venir.
Ellos que siempre soñaron con llegar un acuerdo bilateral con Estados Unidos que les dejara vivir (sueño que era compartido por el Kremlin), se dieron cuenta de que si “vivir” significaba ir a más, ser soberanos e independientes, desarrollarse, mejorar y aumentar su peso en el mundo, no solo no habría acuerdo de coexistencia sino conflicto, porque EstadosUnidos no lo acepta. El único acuerdo que acepta es la sumisión. Por eso ajustaron su sistema político, con la dirección más centralizada y firme de Xi Jinping y su fortalecimiento militar en el Mar de China Meridional. Este doble refuerzo -además de su dinámico desarrollo tecnológico y su estrategia de exportación de sobrecapacidad e integración comercial mundial, la Belt & Road Initiative-, se basa en la razonable y profunda convicción de que las relaciones con Estados Unidos van a ir a peor. Ese refuerzo no está enfocado a sustituir a Estados Unidos como superpotencia global, como suele decirse, sino a proseguir el ascenso de potencia emergente y a garantizar una no victoria militar de Estados Unidos en un conflicto regional en su entorno asiático inmediato (su mar Caribe), que a poder ser disuada a los generales del Pentágono de iniciarlo. En ese tablero, la pieza de Taiwan vuelve a ganar peso.
Más incompetencia geopolítica y desintegración en la UE
Sea como fuere, el vector de la guerra fría entre Estados Unidos y China que solíamos contemplar como posibilidad a medio y largo plazo, ya está declarado como realidad. Para la Unión Europea, que gasta en armamento 300.000 millones de dólares al año (es decir más que la suma de China y Rusia), es una nueva ocasión de reiterar su incompetencia geopolítica y su demostrada condición de vasallo impotente. En Alemania, el consenso mayoritario del establishment lo ha resumido el presidente del grupo editorial Springer, Matthias Döpfner diciendo, “cuando la crisis del coronavirus se supere, los europeos deberán decidir la cuestión de las alianzas: con América o con China”, cuestión que para él no tiene secreto. Tampoco la tiene para Oskar Lafontaine. “También yo tomo partido por América, concretamente por Sudamérica y América central, cuya población sufre el mortífero terror de Estados Unidos”, dice este raro abogado de una política exterior europea autónoma,”que contribuya a la paz y la distensión entre potencias nucleares”.
La apuesta de la Unión Europea “por América” y contra China sigue la estela de Washington. El 27 de marzo Trump firmó una ley estrechando las relaciones entre Estados Unidos y Taiwan y abogando por la participación de la isla en las organizaciones internacionales de las que está excluida por no estar reconocida como Estado por la ONU (y no solo “por China”, como suele decirse). Inmediatamente, Francia y Alemania apoyaron una iniciativa para que Taiwan sea incluida en las actividades de la OMS y París ha enfurecido a Pekín con un provocador contrato de venta a Taiwan de sistemas de señuelos y perturbadores antimisiles. Por su parte, Alemania quiere gastarse millones comprando a Estados Unidos 45 aviones de guerra F-18, lo que parece una recompensa a los obstáculos y vetos que Washington interpone en la guerra del gas que Alemania compra a Rusia, asunto ejemplarizado por el proyecto Nord Stream 2.
Mientras el director del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, David Beasley, advierte que cientos de millones de personas pueden sufrir hambre en la “peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial”, particularmente en África y Oriente Medio y en países que sufren crisis bélicas o sanciones, Estados Unidos (junto con Inglaterra, Ucrania, Canadá y Corea del Sur) ha abortado los proyectos de resolución para congelar las sanciones unilaterales contra los países en desarrollo afectados por la pandemia e incluso una simple propuesta de alto el fuego allí donde hay guerra.
La pandemia no ha unido al mundo, sino que, al contrario, ha incrementado gravemente el riesgo de conflictos mayores, “amplificando y acelerando” ese peligro, constata el viceministro de exteriores ruso, Sergey Ryabkov. Con el abandono de los acuerdos de desarme y el desprecio al papel de la ONU, “la fuerza militar está adquiriendo un papel cada vez más importante en las relaciones internacionales”, dice. La lógica imperial, belicista y suicida, no solo no remitirá, sino que cobra nuevo vigor.
Ante este diagnóstico, la Unión Europea no tiene nada que decir, ni nada que proponer. Técnicamente paralizada -a mediados de mayo la pandemia había reducido un 70% la capacidad de trabajo de las instituciones de Bruselas- el virus profundiza la crisis desintegradora de la UE. A las brechas ya conocidas (Norte/Sur, grupo de Vysegrad, Francia/Alemania, etc) se suma la creada entre países más o menos bien librados de la pandemia y los más afectados por ella. A las diferencias en materia de cierre de fronteras, de deudas, medidas anticrisis y de presupuesto europeo, se suma la torpe y reveladora sentencia del Tribunal Constitucional alemán del 5 de mayo cuestionando la compra de deuda por parte del BCE, lo que coloca al derecho alemán por encima del derecho europeo, algo potencialmente mas disolvente que el Brexit o que los desafíos jurídicos puntuales de países como Polonia o Hungría.
La receta mágica de los “500.000 millones” de Merkel y Macron es la última artimaña de una larga serie estrenada en 2010, cuando ninguno de los problemas de la eurocrisis se solucionó: no está nada claro si esa suma será realidad, ni cuando se empleará ni a quien beneficiará. Se habla de miles de millones para líneas aéreas o fabricantes de automóviles, por mencionar únicamente el nefasto capítulo movilidad, directamente relacionado con nuestros graves problemas planetarios. Una vez más, como es el caso de la tensión con China, la pandemia no ha creado procesos nuevos. Únicamente acelera los procesos de desintegración ya existentes y apuntala la irrelevancia de la UE en la esfera internacional.
Las condiciones y circunstancias de la “oportunidad”
Hay que ser consciente de que la oportunidad de cambio, de operar en otra lógica, no es automática. Ya se presentó tras la quiebra financiera de 2008. El BCE y la reserva federal de Estados Unidos intervinieron entonces para salvar a empresas y bancos de las consecuencias de su especulación a costa de las clases medias y bajas. Aquellos dineros (Quantitative Easing) sirvieron para alimentar una nueva ola especulativa y enriquecer a los más ricos. ¿Cómo iba a ser diferente cuando el poder financiero domina a los gobiernos y no al revés? ¿Por qué iba a ser diferente ahora?
Para organizar el decrecimiento en la utilización de los recursos naturales, para adoptar un modo de vida más modesto (como dice Fréderic Lordon el I-Phone 14, el coche Google y el 7G “van en el mismo paquete” que el calentamiento global y la amenaza bélica), para dirigirse a una nueva contabilidad desmarcada de las teologías del PIB y privilegiar la satisfacción de las necesidades humanas reales, para disminuir la movilidad y potenciar la relocalización económica, la agricultura moderna (es decir ecológica y regenerativa), el proteccionismo solidario, los comercios de proximidad y una fiscalidad menos injusta, es necesario desmontar el dominio de las finanzas sobre la política.
El actual sistema de capitalismo neoliberal, a diferencia del de los años treinta, cuarenta, cincuenta o sesenta del pasado siglo, ha castrado al sistema político convirtiéndolo en su subalterno. Como dice Serge Halimi, cuando se evoca como modelo y precedente el programa económico y social del Consejo Nacional de la Resistencia en Francia, la conquista de los derechos sindicales en muchos países, o las grandes obras públicas del New Deal en Estados Unidos, se olvida el detalle de que los resistentes franceses aun tenían las armas en casa, que elestablishment temía una revolución en países como Francia o Italia y que el capital estaba asustado. Lo político primaba mucho más que hoy sobre lo “económico”. Hoy el capital no tiene motivos, ni temores, para negociar nada. ¿Qué tenemos hoy después de treinta o cuarenta años de colonización capitalista de nuestras sociedades occidentales?: “poblaciones confinadas, tan miedosas como pasivas, infantilizadas por las cadenas de televisión (y las “redes sociales”), convertidas en espectadoras pasivas y neutralizadas”, dice Halimi.
No habrá ese mágico “día de la victoria” sobre el virus en el que la población saldrá entusiasmada a la calle y los gobiernos proclamarán una nueva forma de vida con lecciones para afrontar el calentamiento global y los demás retos del siglo. Solo el cambio en la correlación de fuerzas que resultara de una gran fuerza social y del miedo puro y simple del capital ante ello, posibilitará reformas significativas. La simple realidad es que hoy los gobiernos pueden cambiar por la acción del voto, pero es muy improbable que el voto cambie el sistema y la lógica fundamental.
Un 15-M multiplicado por diez, no alcanza para cambiar el sistema
Supongamos que un gobierno de izquierdas, por ejemplo en España, sale de la pandemia apoyado por un fuerte movimiento social, un 15-M multiplicado por diez que realiza la proeza de convertir en ciudadanos a una mayoría de los actuales consumidores-clientes e impulsa un programa de reformas: nueva política fiscal menos injusta, potenciación del sector público, nacionalización de los transportes, las telecomunicaciones y la banca, proteccionismo, es decir: un programa de progreso de los años sesenta más la renta básica y la fuerte protección medioambiental que se precisa hoy. Como dice Lordon, no hay duda sobre lo que se le vendría encima a un gobierno de ese tipo: el sector financiero internacional, los mercados, le declararían la guerra. Desde Estados Unidos, desde los centros de poder e instituciones de la Unión Europea, desde los poderes fácticos del propio país y desde una oposición interna radicalizada y fuertemente respaldada desde el exterior. Los medios de comunicación, en su inmensa mayoría correas de transmisión de ese conglomerado sistémico que domina lo político, le harían la vida imposible. La independencia de Cataluña, por ejemplo, sería bien vista por unos poderes globales enfocados a cortar por lo sano el ejemplo: mejor un país roto que un precedente transformador. Surgiría así el imperativo internacionalista, la conciencia de la enorme dificultad de acometer el cambio en un solo país y mientras tanto aparecería un Tsipras que, cediendo a la fuerza de las circunstancias, traicionaría todo lo prometido o emprendido…
Se dirá que todos los intentos de cambio se han enfrentado a ese tipo de cuadros, pero hoy, cuando lo político está atrapado por la red sistémica y su lógica fundamental, aun más. Claro, si esa hipótesis de gobierno transformador apoyado por una gran fuerza social se realizara en un país tan importante como Estados Unidos, o tan central en Europa e históricamente tan inspirador como Francia, con capacidad de irradiar impulsos fuera de sus fronteras y convertir una salida del capitalismo en asunto internacional, otro gallo cantaría. Pero, ¿dónde está esa enorme fuerza social necesaria para el cambio de la desmundialización ciudadana que soñamos?
El neoliberalismo de las últimas décadas consistió en la ruptura de los consensos sociales de posguerra. No está dispuesto a negociar al respecto y eso no tiene una solución electoral. Solo la imaginación, la audacia y el sueño permiten tantear y anticipar lo que por definición es siempre inesperado. Cuando nos adentramos en la boca del túnel es necesario reflexionar sobre todo ello sin hacerse ilusiones infantiles.
Publicado en CTXT
viernes, 19 de abril de 2019
Assange fue detenido a pedido de EE.UU. en la embajada de Ecuador en Londres
Por Eloy Osvaldo Proaño *
El fundador de WikiLeaks, el activista australiano Julian Assange, fue arrestado este jueves en Londres por la policía metropolitana británica, invitada por el embajador ecuatoriano a ingresar en la representación diplomática donde estaba asilado, luego de que Ecuador le quitara la protección, a pedido de Estados Unidos.
Según ha reconocido Scotland Yard, el arresto se ha realizado en respuesta a una petición de extradición de Estados Unidos. Assange, de 47 años de edad, había repetido su temor a ser entregado a Washington, donde puede afrontar la pena de muerte por la difusión en 2010 de cables diplomáticos confidenciales del gobierno estadounidense, documentos filtrados por la soldado Chelsea Manning, condenada a prisión.
En un principio, la policía había informado que la detención respondía a la violación de la fianza impuesta a Assange por las autoridades británicas en junio de 2012, cuando el acusado no se presentó a juez cuando fue requerido. "La policía tenía el deber de ejecutar la orden y fue invitada a la embajada por el embajador después de que el Gobierno le retirase el asilo", ha indicado Scotland Yard. Más tarde se ha confirmado que responde a una petición de EEUU.
Assange, de 47 años fue trasladado a una comisaría, en el centro de Londres donde permanecerá hasta que comparezca ante la Corte de Magistrados de Westiminster “cuanto antes", agregó el comunicado de la policía.
"Casi siete años después de entrar en la embajada ecuatoriana, puedo confirmar que Julian Assange está ahora bajo custodia policial y se enfrenta a la justicia en Reino Unido", ha señalado el ministro del Interior británico, Sajid Javid. "Me gustaría agradecer a Ecuador por su cooperación y a la Policía Metropolitana por su profesionalidad", ha añadido. "Nadie está por encima de la ley", sostuvo en su Twitter.
Según Scotland Yard, los agentes tenían "la obligación de ejecutar la orden" de detención y "han sido invitados a entrar en la embajada por el embajador, después de que el Gobierno ecuatoriano le haya retirado el asilo".
Imágenes de televisión mostraron como agentes de la policía de Londres sacaban a Assange, forcejeando y gritando “resistir”. Lucía una larga barba blanca, y fue desalojado a rastras del edificio de la embajada ecuatoriana, situada en el elegante barrio londinense de Knightsbridge, donde había entrado el 19 de junio de 2012 para escapar a una extradición a Suecia cuyas bases acabaron siendo desestimadas.
El gobierno ecuatoriano monta su show
Coincidentemente, Ecuador ha suspendido la nacionalidad ecuatoriana que le fue concedida a Assange a finales de 2017 por considerar que se produjeron irregularidades en su concesión, según notificó el ministro de Exteriores José Valencia.
Por su parte, la ministra del Interior, María Paula Romo, aseguró este jueves en la sede presidencial ecuatoriana, que hay dos hackers rusos y una persona vinculada a WikiLeaks que están inmiscuidas en intervención de política interna de otros países, y de desestabilización en Ecuador. Dijo Romo, en las últimas semanas hay "intromisiones de Assange y su organización aliada en asuntos de política interna del Ecuador"
“Desde hace varios años vive en el Ecuador uno de los miembros clave de WikiLeaks, y persona cercana a Julian Assange. Tenemos evidencia suficiente de que ha estado colaborando con intentos de desestabilización en contra del Gobierno. Ha viajado a otros países junto a Ricardo Patiño, el canciller de la República cuando se otorgó el asilo: dos veces a Perú y también a España. La última pista la tuvimos a fines de febrero del 2019, cuando viajaron con diferencia de un día a Venezuela”, agregó Romo
“No vamos a permitir que Ecuador se convierta en un centro de piratería informática y no podemos permitir que actividades ilegales se desarrollen en el país ya sea para perjudicar a ciudadanos ecuatorianos o de otros países, o a cualquier gobierno”, dijo.
El origen de la reclusión
En 2010, la Fiscalía de Suecia ordenó la detención de Assange, acusado de violación y abuso sexual, y emitió una orden europea de detención. Reino Unido aceptó extraditarle y Assange entonces pidió asilo en la embajada de Ecuador. Una abogada del equipo legal de Assange, Jen Robinson, señaló que la orden estadounidense fue emitida en diciembre de 2017 por conspiración con Chelsea Manning.
Aunque Estados Unidos nunca ha anunciado públicamente un proceso contra Assange, documentos revelados en noviembre de 2018 sugieren que existe un proceso zecreto en su contra. El entonces fiscal general adjunto de EEUU, Kellen S. Dwyer instó en un escrito a un juez a mantener en secreto el caso de Assange "debido a la sofisticación del acusado y la publicidad que le rodea"
No queda claro qué se le imputaría a Assange, aunque en el pasado Estados Unidos estudió posibles cargos por conspiración, robo de propiedad gubernamental o violación de la Ley de Espionaje por la gran filtración de Wikileaks en 2010.
Españoles espiaron a Assange en la embajada
Un día antes de su detención, el portal WikiLeaks denunció en Londres el descubrimiento de lo que considera "una enorme operación de espionaje" a Julian Assange dentro de la Embajada de Ecuador en la capital británica. Entre la información sustraída, se encuentra una nota sobre la estrategia de defensa de Assange escrita por uno de sus abogados.
El editor jefe de WikiLeaks, el periodista islandés Kristinn Harfnsson, señaló que gran parte del material procede de las cámaras instaladas en el interior de la sede diplomática, en una "invasión total de la intimidad del señor Assange". "Desde que Lenín Moreno llegó al poder, Julian Assange ha vivido en una situación como del Show de Truman", ha dicho Harfnsson.
El editor dijo que tuvo conocimiento de esta trama por una petición de dinero por parte de un grupo de ciudadanos españoles que tenían en su posesión una "enorme cantidad de documentos", incluyendo, además de las grabaciones de las cámaras, "cientos de fotografías" y de documentos". Harfnsson indicó que quienes tenían en sus manos la documentación les pidieron dinero por disponer de ellos, por lo que han puesto el caso en manos de la policía española y, según ha afirmado, se ha abierto una investigación por extorsión.
Aitor Martínez, el abogado de la carpeta con la estrategia de defensa, afirmó que se trata de documentación usada por él el pasado 12 de diciembre ante un tribunal ecuatoriano. Martínez y Assange asistieron por videoconferencia a una vista en el proceso en el que el fundador de WikiLeaks pedía revertir el protocolo especial que se le aplica en Londres desde el año pasado, y que le cercernaba su acceso a Internet y el teléfono. Según el abogado, las imágenes capturadas por los extorsionadores se tomaron durante un receso de la vista en la que él dejó sin vigilar su carpeta en una sala de la embajada.
¿Cipayismo?
"Solicité a Gran Bretaña la garantía de que el señor Assange no sería entregado en extradición a ningún país en el que pueda sufrir torturas o pena de muerte", dijo Moreno en un video divulgado en las redes sociales, donde agregó que "el gobierno británico lo ha confirmado por escrito, en cumplimiento de sus propias normas".
Ecuador decidió "soberanamente" finalizar el asilo diplomático al fundador de WikiLeaks Julian Assange por “violar reiteradamente convenciones internacionales y protocolo de convivencia", aseguró en Twitter Lenín Moreno, obviamente siguiendo los dictados de Washington.
La plataforma de difusión de documentos secretos WikiLeaks, que llevaba días advirtiendo que Moreno se disponía a retirar a Assange la protección diplomática que le dio hace casi siete años su predecesor Rafael Correa, denunció inmediatamente la decisión de Quito como "ilegal" y "en violación del derecho internacional".
"Lenín Moreno, nefasto presidente del Ecuador, ha demostrado su miseria humana al mundo, entregando a Julián Assange -no solo asilado, sino también ciudadano ecuatoriano- a la policía británica", tuiteó por su parte Correa, que ahora vive asilado en Bélgica. "Moreno es un corrupto, pero lo que ha hecho es un crimen que la humanidad jamás olvidará", señaló desde Bélgica.
"El traidor más grande de la historia ecuatoriana y latinoamericana, Lenín Moreno, permitió que la policía británica entre a nuestra embajada en Londres para arrestar a Assange", lamentó Correa. Moreno "ha demostrado su miseria humana al mundo, entregando a Julián Assange -no solo asilado, sino también ciudadano ecuatoriano- a la policía británica", algo que pone su vida "en riesgo" y "humilla al Ecuador".
Correa ironizó sobre la llamada "decisión soberana" a la que aludió Moreno: "Bonita etiqueta para la traición, la entrada de policía extranjera" en la embajada ecuatoriana de Londres y "la entrega de un ciudadano ecuatoriano", aclaró.
El exconsultor de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA), Edward Snowden, autoridades de diversos países, expresaron su solidaridad con Assange. "Es un día sombrío para la libertad de prensa", lamentó Snowden. El líder de WikiLeaks estaba refugiado en la embajada de Ecuador desde hace siete años.
Edward Snowden, autor de una filtración de más de un millón de documentos que destaparon una operación de espionaje masivo orquestada por EEUU, ha criticado la detención de Assange. "Acabará en los libros de historia. Puede que los críticos de Assange lo celebren, pero es un momento oscuro para la libertad de prensa", dijo.
"Las imágenes del embajador de Ecuador invitando a la policía secreta a ingresar en la embajada para arrastrar afuera a un editor -que guste o no- de material periodístico terminará en los libros de historia. Los críticos de Assange pueden celebrar, pero es un día sombrío para la libertad de prensa", sostuvo Snowden.
Por su parte, Rusia acusó a las autoridades británicas de "estrangular la libertad" al arrestar al fundador de WikiLeaks. "La mano de la 'democracia' estrangula la libertad", remarcó apenas se conoció la noticia la portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zajárova. "Esperamos que todos sus derechos sean respetados", declaró también el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.
Desprecio al derecho de asilo
Tanto el Presidente Lenín Moreno como el canciller José Valencia, pasarán a ser de los más despreciables de América Latina, tras la expulsión de Julian Assange de la embajada de Ecuador en Londres, enfatizó Kintto Lucas, exvicecanciller ecuatoriano,
Para Lucas este caso le permite a Washington decirle al mundo entero, que nadie puede atreverse a denunciar sus atrocidades, tal cual lo hizo Wikileaks. En ese aspecto el exvicecanciller mencionó que si bien Assange no será condenado a pena capital en EEUU, bien puede recibir una condena de 30 a 40 años o una cadena perpetua.
El exvicecanciller recordó que el asilo es un derecho reconocido a nivel internacional como un tema sagrado, incluso por las dictaduras, “porque si no fuese así, tanta gente sería asesinada y perseguida”, y ejemplificó con la dictadura de Uruguay que secuestró y asesinó a cientos de personas, pero que jamás se atrevió a ingresar a las embajadas a sacar a un asilado.
“Si las dictaduras respetaban los asilos, entonces imagínense el nivel al qué llega Lenín Moreno (…) Es difícil buscar adjetivos para decir lo que es este gobierno. Es el desprecio internacional el que demostrará lo que han hecho él y (el canciller) Valencia”
Lucas lamentó que la ciudadanía haya votado por un candidato y elegido a otro, al igual que por un plan de trabajo y se esté impulsado otro, pues todas las acciones del régimen dan cuenta del entreguismo y la persecución, afirma.
“Ya veíamos lo que estaba ocurriendo, pero pasar a ser el Gobierno que entregó a quien denunció las barbaridades de EEUU a nivel mundial es realmente un logro que es difícil de imaginarse”. Más allá de quedar bien con Estados Unidos, “será evidente el desprecio que Ecuador reciba a nivel internacional”, señaló Lucas.
“Ya se escucha el desprecio de la política internacional, de la cultura y los sectores que tratan de luchar por los derechos humanos (…) Éste pasará a ser uno de los gobiernos más cuestionados y despreciables a nivel internacional en la historia de Ecuador y América Latina”
“Pero Moreno y Valencia son tan chiquitos como figura y poca cosa, que realmente les importa poco que Assange pueda terminar en la cárcel cumpliendo una condena de ese tipo”, concluyó.
* Eloy Osvaldo Proaño: Analista e investigador ecuatoriano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
jueves, 25 de mayo de 2017
Edward Snowden y Noam Chomsky envían una carta abierta a Trump
El ex analista de la CIA Edward Snowden y el reconocido filósofo Noam Chomsky han instado al presidente de EEUU, Donald Trump, a que retire la investigación del Gobierno estadounidense de WikiLeaks y su fundador Julian Assange.
Junto con más de un centenar de activistas, periodistas y empleados del Gobierno, Snowden y Chomsky han firmado una carta abierta al mandatario que califica la persecución judicial contra WikiLeaks de “amenaza para todo el periodismo libre”. La misiva pide al Departamento de Justicia de EEUU que abandone sus planes de presentar cargos contra Assange y otros miembros del personal de WikiLeaks.
“Si el Departamento de Justicia es capaz de condenar a un editor por su trabajo periodístico, todo el periodismo gratuito puede ser criminalizado”, reza la carta abierta, publicada el lunes por la Fundación Courage, una organización que recauda fondos para las defensas legales de denunciantes, incluyendo a Snowden. El grupo lanzó una campaña en apoyo de WikiLeaks el mes pasado.
Durante la campaña electoral Trump elogió al trabajo de WikiLeaks en varias ocasiones. Sin embargo, otros miembros de la Administración Trump no han expresado el mismo entusiasmo.
El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, afirmó el mes pasado que el arresto de Assange era una “prioridad” para EEUU Su declaración se convirtió en el motivo para la carta abierta.
jueves, 1 de diciembre de 2016
La película Snowden, el golpe de Estado en Brasil y las elecciones estadounidenses
Por Jorge Vital de Brito Moreira
Traducido del portugués para Rebelión por Catherine M. Bryan
Snowden es una película biográfica de suspense político dirigido por Oliver Stone. El guión fue escrito por Stone y Kieran Fitzgerald y se basa en dos libros y en una extraordinaria película documental. Los libros son: Time of the Octopus del abogado y autor ruso, Anatoly Kucherena y The Snowden Files del periodista Lucas Harding. La película también está profundamente basada en el premiado documental de Laura Poitras, "Citizenfour’” sobre Edward Snowden. La película de Oliver Stone, paralelamente, viene a representar la historia de este famoso exanalista de la National Security Agency, NSA (la Agencia de Seguridad Nacional) que tuvo el valor y la fuerza moral y política para filtrar información secreta (en forma de miles de documentos clasificados distribuidos a los medios de comunicación y la opinión pública mundial) del sistema de espionaje ilegal masivo del Gobierno estadounidense en contra de los ciudadanos de dentro y de fuera de los EE.UU.
La película se centra en el desarrollo profesional de Snowden (interpretado por Joseph Gordon-Levitt): un individuo que, al comienzo de su carrera, estaba profundamente convencido del discurso oficial del Gobierno sobre la necesidad y la integridad del sistema de espionaje de Estados Unidos, pero se transforma en el proceso en un profesional brillante pero profundamente desilusionado por la mentira, la ilegalidad y la corrupción de las labores del servicio de inteligencia dentro del NSA y del Gobierno de Estados Unidos. Su decepción con el sistema de espionaje y su coraje personal, lo llevaron a abandonar el trabajo de seguridad nacional de Estados Unidos, dentro de la empresa Booz Allen Hamilton, cuando tuvo pleno conocimiento de que: 1) las amplias, complejas y diversificadas técnicas de los programas de espionaje electrónico de los EE.UU. eran ilegales y antidemocráticas; 2) los programas de laNSA eran implementados para espiar a todas las formas de comunicación digital en el planeta tierra (no sólo a los denominados grupos “terroristas” sino a todos los grupos de individuos dentro y fuera de los EE.UU.). A través de las denuncias de Snowden, que la película representa con propiedad, quedamos informados que el principal objetivo de los servicios de inteligencia de EE.UU, es, por encima de todo, realizar el espionaje de los gobiernos y de las autoridades de los países extranjeros con el propósito de controlary/o dominar geopolítica y económicamente sus recursos naturales (petróleo, gas, minerales) y sus poblaciones.
La película también muestra que cuando Snowden comienza a filtrar información clasificada (revelando el carácter antidemocrático, autoritario y totalitario de las administraciones del presidente George W. Bush y del presidente Barack Obama y los funcionarios de sus gobiernos) los medios corporativos de los Estados Unidos organizan una campaña de propaganda masiva para destruir la imagen pública de Edward Snowden, demonizándolo como traidor, bandido y una persona fuera de la ley.
A pesar de la masiva campaña para denigrar a Snowden y mantenerlo como un fuera de la ley, él contó con la ayuda del personal de Wikileaks (y de los periodistas Laura Poitras y Glenn Greenwald que lo entrevistaron), y fue capaz de esconderse en los barrios pobres de la ciudad de Hong Kong, para luego escapar en un avión hacia Rusia.
El espectador se dará cuenta de que el guión está estructurado a partir de dos dimensiones temporales. Tiene sus inicios en la actualidad (junio de 2013) cuando el documentalista Laura Poitras (interpretado por Melissa Leo) se reúne con el columnista Glenn Greenwald (interpretado por Zachary Quinto) y el periodista Ewen Mac Askill (interpretado por Tom Wilkinson) del periódico The Guardian en un hotel en Hong Kong, China. Allí, en el vestíbulo de este hotel, los periodistas son atendidos por Edward Snowden; que luego lleva a los periodistas a su habitación para empezar a documentar toda la información que había levado a compartir con los tres periodistas, ayudándoles a informar a la población de todo el mundo.
La película también enseña, a través de flashbacks constantes, la historia anterior de Edward Snowden, aquella que se produjo en varios momentos de su formación profesional en el servicio de inteligencia y espionaje. Así sabemos que: en 2004, Snowden se alistó en las fuerzas especiales (EE.UU.); en 2006, Snowden comenzó a entrenar para una posición en laCentral Intelligence Agency , CIA (Agencia Central de Inteligencia); en 2007, Snowden, va a Europa con el fin de mantener la seguridad de la red informática en Ginebra, Suiza; en 2009, Snowden se establece en Tokio, Japón, donde trabaja en la compañíaDell como un supervisor que hacía las actualizaciones del sistema informático de la NSA. En 2012, Snowden trabajó para Booz Allen Hamilton en Hawái, donde (a través de sus vínculos con la NSA), toma consciencia de que se está transformando en un individuo visiblemente indignado, perturbado e internamente dividido (llegando al punto de tenerfrecuentes ataques epilépticos), para finalmente darse cuenta de que el gobierno de Estados Unidos estaba espiando activamente a todas las personas dentro y fuera de los EUA a través de una serie de programas, incluyendo el programa PRISM (1).
Los flashbacks de la película también nos muestran unos momentos de Snowden alejados del trabajo de espionaje cuando, por ejemplo, realiza chats online con su futura novia Lindsay Mills (Shailene Woodley); o cuando él y Lindsay salen para caminar por los parques en los EE.UU., o en los espacios habitacionales de las casas o apartamentos que alquilaban en Europa, Japón o Hawái.
La película revela la importancia de los programas de espionaje masivo de las operaciones del gobierno de los Estados Unidos, tales como el mencionado PRISM, que es uno de los importantes sistemas de vigilancia mundial de los programas de la NSA. Por lo tanto, en la película de Stone, nos enteramos que este y otros programas de espionaje se mantuvieron en secreto desde 2007, hasta que finalmente Snowden hizo su revelación a la prensa mundial en junio de 2013. Así, su existencia sólo se hizo dominio públicocuandoempezaron las publicaciones realizadas por el diario británico The Guardian, basadas en documentos proporcionados por él.
Lo que parece más importante en esta reseña que escribo, es llamar la atención de los brasileños en particular a la necesidad de ver la película de Oliver Stone, porque es necesario entender que las denuncias de Snowden representadas en esta película, permiten aclarar y explicar por qué y cómo Brasil se convirtió en la víctima favorita del espionaje de la NSA. Y nos permite aclarar por qué y cómo la NSA golpeó el sistema de comunicación de la ex presidenta Dilma Rousseff, de la Petrobras [la empresa más grande de Brasil, representa casi el 20% del producto interno bruto (PIB) de Brasil y una de las mayores compañías petroleras y de la energía a nivel mundial], así como aotras organizaciones brasileñas de gran importancia económica, con el fin de ayudar a las rivales empresas estadounidenses de energía (The Big Oil) a tomar el control de Petrobras y el Pré-Sal. Por lo tanto, el plandel gobierno de los EE.UU. tenía como objetivo, no sólo desestabilizar el gobierno de Dilma Rousseff sino el de crear las condiciones favorables para el golpe de estado de Michel Temer (PMDB) y José Serra (PSDB). Así, el espionaje de la NSA sobre Brasil, empezóantes de 2014 y en consecuencia el espionaje de la Petrobras como el del gobierno brasileño fueron denunciados, no sólo por Edward Snowden sino por el WikiLeaks de Julian Assange. Como sabemos, el teléfono celular de la ex presidenta Dilma Rousseff fue espiado por los Estados Unidos. Y este espionaje, cuando revelado, fue denunciado valientemente por la ex presidenta Rousseff para la opinión pública mundial en la Asamblea de las Naciones Unidas de la ONU.
Al ver la película, la pregunta que muchos brasileños hicieron, "Por qué socavar a la Petrobras?" recibe una respuesta casi transparente y contundente para un brasileño que obtuvo la información necesaria: porque Petrobras descubrió hasta ahora, una de las mayores reservas de petróleo en el siglo XXI; porque como ya sabemos, el Pré-Sal fue descubierto en la costa atlántica en el sureste de Brasil, y el ex presidente Lula estableció que toda la explotación de estas fabulosas reservas de petróleo serían administradas por el monopolio estatal de la Petrobras. Por lo tanto, el descubrimiento, la explotación y los beneficios del Pré-Sal serían de la responsabilidad exclusiva de Petrobras y de Brasil. Y, sin embargo, esta decisión de Lula era inaceptable para las compañías petroleras multinacionales (The Big Oil) de los EE.UU. Luego, por la iniciativa y complicidad de la administración del presidente Barack Obama, del vicepresidente Joe Biden y de la ex-secretaria Hillary Clinton, la NSA comenzó el espionaje en Petrobras. Con la información obtenida a través de este espionaje, era relativamente fácil para convertirla en la “Operación Lava Jato". Era suficiente que el gobierno de EE.UU., obtuviera la ayuda de parte del sistema judicial brasileño, aquel que se podría corromper para favorecer a los intereses de los EE.UU. Así no fue difícil encontrar un juez en Paraná, uno que había trabajado en el Departamento de Estado de EE.UU. Y, de un día para otro apareció en las manos del juez Sergio Moro una inmensa cantidad de información sobre lo que estaba ocurriendo en secreto dentro de las capas más altas de Petrobras, de las organizaciones políticas, financieras e industriales de Brasil como Norbert Odebretch, y Andrade Gutiérrez.
Por último, me gustaría mencionar que la película de Oliver Stone también nos da algunas claves para entender y explicar por qué actualmente un grupo de brillantes funcionarios, conectados a los servicios de inteligencia de Estados Unidos (tales como Steve Pieczenik y el matemático William Binney), filtró, a Julian Assange, por un lado, la información contenida en los correos electrónicos privados y secretos de la candidata Hillary Clinton: e-mails como pruebas de la corrupción masiva de Hillary Clinton y de la Fundación Clinton en la administración demócrata de Barack Obama cuando era Secretaria de Estado de esta administración. Y, por otro lado, este grupo de funcionarios, obligó al jefe del FBI, James Comey, a abrir un expediente para investigar las irregularidades y presuntas actividades delictivas de la candidata Hillary Clinton en el uso de la información clasificada del gobierno de EE.UU. Todo esto, de acuerdo a esos funcionarios contaba con la complicidad del presidente Barack Obama, de la procuradora general de la república, Loretta Lynch y del director del FBI, James Comey (2).
Por último, mirando la película, el público en general también podrá indirectamente entender, por qué las alegaciones de falta de honradez,de corrupción,de lasactividades criminales de la candidata Hillary Clinton, por un lado, y de la administración de Obama y del Partido Demócrata, del otro, fueron componentes cruciales de la derrota de Clinton en estas últimas elecciones presidenciales.
Notas:
(1) PRISM es el nombre dado a un programa de vigilancia electrónica clandestina operado por la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) para la recogida masiva de las comunicaciones de, al menos, nueve grandes empresas estadounidenses de Internet: Facebook, Google, Microsoft, Yahoo, Youtube, AOL, Skype, Paltalk y Apple.
(2) La denuncia pública de Steve Pieczenik se puede ver en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=ov5kvWSz5LM
martes, 1 de diciembre de 2015
"La seguridad total no existe pero la vigilancia masiva sí"
Ignacio Ramonet dirigió durante 18 años Le Monde Diplomatique, uno de los medios más prestigiosos del mundo y principal tribuna del movimiento altermundista. Afincado en Francia, este periodista español que actualmente dirige LeMondeDiplo, la versión española del citado mensual, contempla cómo el Gobierno de François Hollande aprueba un recorte de libertades y una prórroga de tres meses del estado de emergencia intentando fortalecer las capacidades de sus fuerzas de seguridad.
Para el autor de El imperio de la vigilancia (Ediciones Galileo), los gobiernos “no pueden garantizar la seguridad total”. Sin embargo, “el estado de emergencia supone un abandono de las libertades democráticas y republicanas”, mientras que “hoy en día hay instrumentos para vigilarnos a todos”. Una vigilancia que, además, “es ineficaz”. Es la tesis de Ramonet en su nuevo libro, convertida casi en premonición, puesto que se publicó el jueves 12 de noviembre. Un día después tuvieron lugar los atentados yihadistas que han empujado a la “intimidada” sociedad francesa a no criticar las medidas propuestas por Hollande. Para Ramonet, es un error.
- ¿Aceptará la sociedad francesa, que tradicionalmente ha defendido sus derechos de forma férrea, el cambio de menos libertad por más seguridad?
- Estamos en el momento más emocional. Los atentados se produjeron el pasado viernes, y desde entonces se han ido sabiendo los detalles de lo que ha ocurrido, con los testimonios de gente que ha vivido un infierno. En este momento el Estado puede pedirle prácticamente lo que quiera a su sociedad y ésta está en condiciones de otorgarlo.
Acabamos de ver como el presidente ha conseguido una unión nacional en plena campaña electoral para las elecciones del 6 de diciembre. Ha logrado aprobar una serie de medidas, algunas de ellas propuestas por la derecha además, en medio de un unanimismo general. Cuando ocurren monstruosidades como la de París las sociedades se intimidan, apenas ha habido críticas contra la prórroga del estado de emergencia, que supone un abandono de las libertades democráticas y republicanas. En mi libro hablo de lo que pasó tras el 11-S cuando EEUU promulgó la Patriot Act con esta misma idea, un contrato con los ciudadanos: aceptad perder un poco de vuestras libertades y yo os voy a garantizar una mayor seguridad. El problema es que la Patriot Act todavía está vigente.
- ¿Supone la vigilancia más seguridad?
- No, la vigilancia masiva ha demostrado que no es eficaz. La seguridad total no existe, aunque obviamente los gobernantes no lo puedan decir, sobre todo en este momento. Lo que le pide la sociedad al gobernante es seguridad absoluta, y es lo que éste promete. Pero la seguridad absoluta no existe. Y en particular frente a grupos terroristas.
En cambio la vigilancia masiva sí que existe. Lo comprobamos tras las revelaciones de Edward Snowden. Hoy en día hay instrumentos para vigilarnos a todos. Es una especie de coacción: yo te doy seguridad total pero permíteme que te vigile totalmente. Porque mientras ellos pueden vigilarte, en cambio no te van a poder garantizar la seguridad total.
- ¿Deben las sociedades aceptar ese canje?
- ¡Claro que no! Ése es todo el sentido del libro que acabo de publicar. El problema es que en este momento es muy difícil emitir críticas, porque si lo haces apareces como un aliado de los terroristas.
- ¿Cuál es la alternativa a la vigilancia?
- La vigilancia es legítima. Es perfectamente legítimo que un Gobierno vigile. En la medida en que lo haga de manera democrática, es decir, por orden de un juez y con un control democrático. Si un juez determina que una persona debe ser vigilada, hay que vigilarla. La cuestión no está en oponerse a toda vigilancia, el problema es que lo que se practica ahora es una vigilancia masiva y clandestina. El principio es “vigilamos a todo el mundo para poder, el día de mañana, identificar a aquellos que puedan cometer un atentado”. Estamos perdiendo libertades sin que esto se haya debatido lo suficiente, o discutiéndolo en un marco emocional muy determinado.
Francia promulgó una ley en mayo que permite la interceptación y escucha de conversaciones por parte de los servicios secretos sin que haya control judicial. Y se hizo en la emoción de los atentados de enero contra Charlie Hebdó. Solo debe autorizarlo el primer ministro, Manuel Valls. ¡Pero el primer ministro no es un magistrado! No es el poder judicial, es un político, es el poder ejecutivo.
- La herramienta para la vigilancia masiva es Internet, que permite un registro exhaustivo de todos nuestros movimientos y conversaciones. ¿Se puede decir que ya hemos perdido la libertad en la red?
- Cuando surgió Internet era un ambiente de libertad, porque democratizaba el acceso a la información. Sin embargo hoy se ha centralizado. El 99% de las personas que utilizan Internet recurren casi inevitablemente a una de las grandes cinco empresas digitales: a Google, a Apple, a Facebook, a Amazon o a Microsoft.
Hoy cuando utilizas Internet estás entrando por ese cuello de botella que permite a las autoridades tener acceso a todos tus datos, primero porque estas empresas se lo pasan al Gobierno de EEUU por ley, y segundo porque los estados han puesto en marcha sus propios sistemas de vigilancia. Hoy es mucho más seguro enviar una carta por correo que enviar un e-mail. La carta no la vigila nadie, en cambio cualquier comunicación digital deja una huella, los metadatos. Desde dónde te comunicas, con quién te comunicas, cuánto tiempo duró ese comunicado, cuándo se produjo… Toda una serie de datos con los que se puede hacer una especie de galaxia de todos tus contactos y conocimientos, un verdadero atlas de ti mismo. Sin que tú sepas lo que dice.
Aunque se graban, escuchar conversaciones es muy complicado porque hay que poner alguien allí a escucharlas. Sin embargo estos datos se recolectan automáticamente, de forma masiva, de todos nosotros.
- EEUU tiene acceso directo a esos datos gracias a las empresas que nombra. ¿Cree que existe un neocolonialismo en Internet? ¿Que la red, que aparenta ser abierta y supranacional, es un territorio controlado por EEUU?
- Está controlado por estas empresas americanas. En el libro por ejemplo publico un informe de la CIA al respecto, “El mundo en 2030”. Dice que de aquí a 2030, precisamente uno de los peligros para EEUU es que estas cinco empresas logren tener mayor poderío en términos de información que el propio Gobierno de EEUU, que la propia Administración estadounidense. No hablamos de imperialismo norteamericano, sino del dominio de empresas que efectivamente son estadounidenses.
- ¿Dominamos la tecnología o la tecnología nos domina a nosotros?
- El problema es que hoy ya no podemos pasar de la tecnología. Sería muy difícil hacer todo lo que hacemos sin Internet. La pregunta es legítima. A día de hoy, yo creo que la respuesta es que la tecnología nos domina a nosotros, no podemos desconectarnos.
- Usted alaba en su libro a los “lanzadores de alertas”. Denomina “héroes” a personas como Julian Assange o Edward Snowden. Sin embargo, las alertas que han lanzado no han calado en la sociedad, muy poca gente ha tomado conciencia o modificado sus costumbres.
- Exacto. Ésa es una realidad. A la mayoría de la gente le da igual el estado de vigilancia, no les molesta. La prueba: ¿de qué vive Facebook? De los datos que nosotros ponemos voluntariamente, no nos los arranca.
Lo que colectivamente la sociedad dice con su comportamiento es que el que se moleste porque se le vigile es que algo debe querer esconder. Y si quiere esconder algo es porque, como dice Assange, es a uno de los cuatro caballeros del infocalipsis: o es un traficante de droga, o es un pedófilo, o es un tipo que está huyendo del fisco, o es un terrorista. Si yo no soy nada de esas cuatro cosas qué me importa a mí que me vigilen, no tengo nada que ocultar. Esta es la problemática.
El problema es cuando los gobiernos empiezan a hacer uso de esa información en tu contra, estamos todos desnudos ante ello. Es la distopía de 1984. Los europeos lo vemos como algo muy lejano, pero es algo que ya está pasando en Irán o Arabia Saudí, con gobiernos que persiguen a la disidencia.
- ¿Estamos fracasando los periodistas a la hora de comunicar ese peligro?
- Yo creo que no, porque aunque quizá los periodistas tengan mayor sensibilidad, es la sociedad la que no acaba de tomar conciencia. La sociedad no valora suficientemente el heroísmo de gente como Assange. ¿Quiénes son las personas más perseguidas del mundo? Es Assange, es Snowden, es Chelsea Manning, condenada a 30 años de cárcel por haber revelado crímenes que no había que ocultar. Assange lleva tres años encerrado en la embajada de Ecuador en Londres y Snowden está exiliado en Rusia. ¿Y qué es lo que han hecho que merezca tal persecución? Demostrar que nos vigilan. Denunciar un atentado contra nuestras libertades.
sábado, 31 de octubre de 2015
“La corrupción fue tan grande en Sudamérica que se desacreditaron a sí mismos y desperdiciaron grandes oportunidades”
Por Jorge Fontevecchia
— En en pasado elogió lo que vino sucediendo en la política de Sudamérica: mayor integración regional y mayor emancipación de los Estados Unidos. ¿Cuál es su balance actual sobre Chávez, Kirchner y Lula?
— Es una historia mixta. Lo que ha ocurrido en América Latina en, aproximadamente, los últimos quince años es de una importancia histórica real. Es la primera vez en 500 años, desde los conquistadores, que América Latina se ha liberado en gran parte de la dominación imperial, que en los últimos cien años, más o menos, eso significa Estados Unidos. La sociedad tradicional latinoamericana estaba gobernada por una elite pequeña, en su mayoría blanca, orientada hacia el poder imperial, o lo que fuera que Estados Unidos representara recientemente, con muy poco sentido de responsabilidad hacia el país en sí: sociedades potencialmente muy ricas con pobreza y desigualdad extraordinarias. Y los países mismos estaban separados el uno del otro. Eso es lo que cambió. En este momento, la influencia de Estados Unidos ha disminuido significativamente. Los países son mucho más independientes, se están moviendo hacia algún grado de integración, como la formación de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), que, de hecho, excluye a los Estados Unidos y Canadá. Estas no son organizaciones débiles, necesariamente. Pueden funcionar, y a veces lo hacen, y muchos de los países, incluidos los que usted ha mencionado, por lo menos han comenzado a enfrentarse a los terribles problemas internos de la concentración radical de la riqueza y la pobreza extraordinaria que conviven en países con recursos considerables. En muchos aspectos, parecía que América Latina era más prometedora que Asia Oriental en desarrollo social y económico, pero ha sido todo lo contrario. Y parte de la razón de que sea así es, simplemente, el comportamiento de las elites gobernantes. Así es que las importaciones en América Latina son, tradicionalmente, bienes de lujo para los ricos, mientras que en Asia Oriental han sido de bienes de capital, en gran parte controlados por el gobierno importador, y utilizados para la transferencia y el desarrollo de tecnología. Las sociedades de Asia Oriental no son agradables, ésa es otra historia, pero en términos de desarrollo económico eso es lo que ha sucedido: ha comenzado a cambiar. Volviendo a su pregunta, creo que un montón de grandes oportunidades, en gran medida, se han desperdiciado en formas muy desagradables. En Brasil, el país más importante de América Latina, cuando el PT llegó al poder tenía verdaderas oportunidades de conseguir logros –un gran apoyo popular, buenos programas, un liderazgo impresionante–, y algunas de las políticas fueron exitosas, pero la magnitud de la corrupción era tan grande que el partido se desacreditó a sí mismo y ha, esencialmente, sacrificado esas oportunidades. Espero que puedan resucitar algo de él, pero no está muy claro qué. Y algo similar sucedió en Venezuela, donde hubo propuestas significativas, esfuerzos, iniciativas, pero en un sistema que estaba un poco desbalanceado desde el principio no se puede. Hubo varios cambios instituidos desde arriba, bastante poco relacionados con la iniciativa popular, con algo de participación, pero no: venían desde arriba principalmente. Es poco probable que eso funcione. Hubo muchos fracasos en el camino después, pero en este momento, de nuevo, la tremenda corrupción y la incompetencia del país nunca lograron liberarse de la dependencia casi total de una exportación única, el petróleo. En el caso de Brasil, y de la Argentina también, las economías han dependido demasiado de las exportaciones de productos primarios gracias al crecimiento de China, lo que significa, por supuesto, la importación de manufacturas chinas baratas, que están socavando el sector productivo. Esto no es un modelo de desarrollo exitoso. Es una especie de historia mixta, de una gran cantidad de logros, mucha promesa, y mucho de fracaso también. Para aprovechar la promesa, espero que sea la base para seguir adelante. Bolivia y Ecuador son dos países que han tenido relativo éxito, pero también abundantes problemas.
— Algunos politólogos sudamericanos piensan que el populismo es una etapa necesaria para pasar a un sistema democrático más elaborado. ¿Cuál es su opinión sobre lo que en Sudamérica se llama populismo y en otras partes del mundo bonapartismo o cesarismo?
— América Latina ha estado plagada de una especie de bonapartismo. Aventurar una generalización al respecto sería muy extraño. Las estadísticas muestran que Corea del Sur es, en muchos aspectos, la economía más exitosa de los últimos cincuenta años. Si nos remontamos a, digamos, la década de 1950, Corea del Sur estaba a la par con algunos de los países africanos más pobres; literalmente, era más pobre que Ghana. Y ahora Corea del Sur es una gran potencia industrial, una de las principales, y motor económico, y es un pequeño país en condiciones externas severas y con muy pocos recursos; los recursos, en su mayoría, están en el norte. Eso es un logro muy notable que fue iniciado por una dictadura dura y brutal apoyada por los Estados Unidos. En la década de 1980 se produjo un levantamiento democrático valiente muy impresionante, que derrocó a la dictadura y estableció un tipo de formas democráticas que están, de nuevo, bajo el ataque de lo que queda. En América Latina, creo que el modelo de Chávez ha sido destructivo. América del Sur necesita movimientos populares masivos que tomen la iniciativa para llevar a cabo un extenso cambio social. Y, en alguna medida, eso ha sido cierto. Por ejemplo, ha habido un verdadero renacimiento de los movimientos indígenas en América del Sur, muy importantes en muchos países. En Bolivia, donde son mayoría, lograron incluso tomar el control político al elegir a su líder entre sus propias filas. En Brasil, las luchas obreras contra la dictadura y otras luchas fueron la base para el logro político del Partido de los Trabajadores en la última presidencia, que tuvo éxito en varios aspectos, pero sucumbió a la corrupción y a una burbuja económica dudosa de algún tipo. La historia no da respuestas a lo que es el modelo adecuado de desarrollo, pero un logro real, duradero, tendrá que basarse en movimientos populares organizados que tomen la responsabilidad del control total de la política, la información y la implementación. Y la medida en que los países lo logran varía. Tomemos los Estados Unidos, el país más poderoso y más rico de la historia y, en cierto modo, un líder en la democracia, pero muy lejos de haber alcanzado una democracia funcional.
— Parte de la emancipación ideológica sudamericana de la última década pudo financiarse por el exponencial aumento del precio de las materias primas, impulsado por la demanda de China. Es decir, Sudamérica pudo tomar distancia de los Estados Unidos gracias a China. Ahora que la economía china se desacelera, ¿Sudamérica deberá volver a desarrollar vínculos fuertes con los Estados Unidos?
— No hay ningún problema en desarrollar vínculos económicos con los Estados Unidos, siempre y cuando no conduzcan a la subordinación, a un control ejercido por multinacionales estadounidenses. El problema en América del Sur es la falta de programas internos de desarrollo constructivo, como se hizo en Corea del Sur y Taiwán. Países pobres, pero con Estados poderosos. Por desgracia, durante mucho tiempo con dictaduras, pero que se convirtieron en mucho más democráticas, y con un programa de desarrollo que fue diseñado para el desarrollo de las posibilidades internas, para el desarrollo social y económico. Entonces, el desarrollo de sociedades tecnológicas calificadas por transferencia de tecnología, por inversión y otros dispositivos dirigidos sustancialmente por el Estado ha sido exitoso. El principal modelo económico seguido por América Latina en los últimos años ha sido de exportación de productos primarios a China, que, por supuesto, tiene una serie de deficiencias. Por un lado, como usted ha mencionado, está sujeto a cualquier cambio que ocurra en la economía china. Pero también significa el envío de productos primarios y recibir a cambio producción barata que socava las posibilidades de desarrollo de una economía industrial nacional, y ésa es la economía agrícola. Eso es un desarrollo muy dudoso, débil de hecho.
— ¿Cuál es su opinión general sobre la evolución de la economía y el sistema político en China?
— Se ha producido, indiscutiblemente, un desarrollo económico sustancial, que ha levantado a un gran número de personas de la pobreza, un logro importante, aunque con un costo ecológico y humano significativo y con muchos problemas por delante, y muy graves, entre otros el sistema político autoritario.
— En la Argentina se ve a Paul Singer y a otros grupos de presión financiera como una nueva forma de intervención violenta en los asuntos de Sudamérica. ¿Estos sentimientos son un reflejo de la paranoia de ex colonias o un reflejo verdadero de la realidad?
— Desafortunadamente, lo que usted dice es correcto. Lo que están haciendo los fondos de inversión es absolutamente impactante. Y que estén recibiendo apoyo legal en los Estados Unidos y en los tribunales es realmente vergonzoso. Lo que debería estar sucediendo es una presión popular organizada en los Estados Unidos para poner fin a este tipo de desastre, robo y tortura de países vulnerables. Estos fondos tienen poca razón de ser; en primer lugar, poca justificación. Pero lo que están haciendo ahora en el caso de la Argentina es, realmente, una verdadera vergüenza. La Argentina debe ser apoyada en sus esfuerzos a nivel internacional y en los Estados Unidos para hacer retroceder este tipo de neocolonialismo.
— En un reportaje, usted mencionó que las políticas de Lula eran similares a las del presidente de Brasil João Goulart en los 60, que escandalizaron por entonces a Estados Unidos y motivaron un golpe militar en su contra. ¿Hay hoy, en la devaluación de casi el 50% de la moneda brasileña frente al dólar, otra forma de golpe soft a la discípula de Lula, Dilma Rousseff?
— Es un paralelo bastante sorprendente. El gobierno de Goulart no fue radical, en ningún sentido; era ligeramente socialdemócrata. Por supuesto, el principio de la década de 1960 no se compara con el principio de la década de 2000, por lo que las políticas no eran idénticas a las de Lula, pero eran algo similares. A principios de los años 60, el gobierno de Kennedy preparó un golpe de Estado, llevado a cabo inmediatamente después del asesinato de Kennedy, que instauró el primer estado de seguridad nacional importante, una especie de estado de seguridad nacional neonazi, en América Latina, que fue entonces una plaga que se extendió por todo el continente. El de la Argentina fue uno de los peores. Todo eso fue un reflejo del poder de los Estados Unidos sobre América Latina. Cuando apareció Lula con políticas no muy diferentes, a Estados Unidos no le gustaron, por supuesto, pero no estaba en condiciones de llevar a cabo un golpe militar. Esa es una indicación de la clase de cambio que está teniendo lugar en los últimos quince años. Si se toma este período, desde el año 2000 ha habido tres golpes militares en América Latina. Uno en Venezuela en 2002, apoyado fuertemente por los Estados Unidos, pero que fue derrocado rápidamente por la reacción popular. El segundo fue en 2004 en Haití, instigado por los Estados Unidos y Francia, los torturadores tradicionales de Haití. Y ése tuvo éxito, pero Haití es un estado muy débil. El tercero fue en Honduras, de nuevo, un Estado muy débil. El ejército derrocó al gobierno electo, ligeramente reformista. La mayor parte del hemisferio se opuso enérgicamente, pero el gobierno de Obama prácticamente apoyó y legitimó las elecciones bajo el régimen militar. Y Honduras se ha convertido, simplemente, en un desastre total. De hecho, es ahora la principal fuente de personas que huyen a Estados Unidos. Así que no es que el período de golpes de Estado militares ha terminado completamente, pero es muy diferente que en los años 60 y 70, o las horribles guerras de las que participó Estados Unidos en América Central en los años 80. No quiere decir que los Estados Unidos y los principales actores económicos dentro de ellos, las corporaciones multinacionales, estén abandonando sus esfuerzos por mantener un grado de control, pero pueden hacer mucho menos. Y eso es un logro.
— ¿Cuál es su opinión sobre la visita del papa Francisco a Estados Unidos y de su intervención para crear diálogo con Cuba?
— Es un acontecimiento muy interesante. En muchos sentidos, si no un ciento por ciento, las iniciativas que ha asumido son bastante impresionantes y prometedoras. En el caso de Cuba, también. Pero, ¿por qué el gobierno de Obama comenzó a moverse hacia la normalización de las relaciones con Cuba? Aquí, en los Estados Unidos, se lo describe como un esfuerzo noble y heroico de ayudar a Cuba a escapar de su aislamiento y unirse a la comunidad internacional, y avanzar hacia la democracia y la libertad. La verdad es que es casi exactamente lo contrario. Fueron los Estados Unidos los que estaban aislados, cada vez más. A nivel internacional, Estados Unidos ha estado aislado durante décadas. Sólo hay que mirar los votos anuales de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el embargo de Estados Unidos: una oposición prácticamente unánime. Durante la última, Estados Unidos ni siquiera pudo conseguir que las islas del Pacífico se sumaran. El único país que se unió a Estados Unidos fue Israel, que, más o menos, tiene que hacerlo, y el propio Israel viola el embargo. Pero lo más significativo es América Latina. En la conferencia de Cartagena, creo que en 2012, Estados Unidos y Canadá estaban completamente aislados, principalmente en el tema de dejar entrar a Cuba al hemisferio. Y estaba bastante claro que en la próxima conferencia de Panamá, este año, si Estados Unidos no hubiera estado dispuesto a aceptar la demanda unánime del hemisferio de readmitir a Cuba, el propio Estados Unidos habría sido excluido. Y, en esas condiciones, Obama tomó estos pequeños pasos que hasta ahora se han emprendido. Me alegra que lo hiciera, pero debemos entender las razones, que están bastante alejadas de alcanzar los fines que deben ser alcanzados. Me refiero, en primer lugar, al Congreso, que aún mantiene el control del embargo, y a que existen todavía fuertes restricciones a los viajes de académicos cubanos a Estados Unidos, lo que es una vergüenza, y a otras restricciones que deben ser eliminadas. Pero es el comienzo de un hecho que debía suceder. Y eso es importante. Vale la pena sólo pensando en la historia. Casi de inmediato, cuando Castro tomó el poder, en cuestión de meses, Estados Unidos fue a la guerra contra Cuba. Los planes eran bombardear Cuba a finales de 1959. En marzo de 1960, el gobierno de Eisenhower formalmente decidió derrocar al gobierno. Y, cuando llegó Kennedy, se intensificó el plan. En primer lugar, la invasión de Bahía de Cochinos, y luego de su fracaso Kennedy inició una gran guerra terrorista contra Cuba. No era un asunto insignificante. De hecho, ése fue uno de los principales factores de la llamada crisis de los misiles cubanos, que casi llevó a una guerra nuclear terminal. La guerra terrorista continuó después de la crisis. Mientras tanto, el embargo se estableció y tuvo un costo enorme para Cuba. Entonces, Estados Unidos está, básicamente, peleando una guerra bastante salvaje contra Cuba desde su liberación, en 1959. Eso está en declive ahora, sustancialmente como consecuencia de la creciente independencia de América Latina, que se ha negado a tolerarlo. Esos también son pasos hacia adelante muy importantes. Y muchos problemas aún permanecen, pero no debemos pasar por alto los logros que se han alcanzado gracias a los esfuerzos de independencia de América Latina durante los últimos quince años, aproximadamente.
— ¿Que el papa Francisco sea el primer papa no europeo y, especialmente, que sea latinoamericano, le confiere una subjetividad que puede ser disruptiva?
— Podría ser, pero recuerde que el principal cambio en la Iglesia, en realidad, el cambio dramático, fue instituido por Juan XXIII con el Concilio Vaticano II y, básicamente, la reintroducción de los Evangelios en la Iglesia Católica. Hans Küng, un gran historiador del cristianismo (N. de la R.: teólogo suizo, consultor del Papa durante el concilio), dice que, según el Concilio Vaticano II, el Papa regresó la Iglesia a lo que era antes de convertirse en la Iglesia de los Perseguidores bajo el emperador Constantino, en el siglo IV. Reintrodujo los Evangelios, las opciones preferenciales para los pobres. La Iglesia latinoamericana y la Conferencia Episcopal se comprometieron seriamente con eso. Sacerdotes, monjas, laicos fueron a las comunidades pobres en el campo; las comunidades de base organizadas tenían personas intentando pensar en el contenido pacifista radical de los Evangelios y se movieron hacia la toma del control de sus propias vidas, de alguna manera. Eso desató una gran guerra por parte de Estados Unidos y las elites latinoamericanas contra la Iglesia para tratar de destruir esta herejía, la herejía del regreso del cristianismo a sus raíces, y ése es un factor importante detrás de las terribles atrocidades que tuvieron lugar en América Latina en los años 60, 70 y 80, que culminaron finalmente en el asesinato de seis importantes sacerdotes jesuitas intelectuales latinoamericanos en El Salvador en noviembre de 1989. Y esto no es sólo mi opinión. Si usted mira la famosa Escuela de las Américas, que cambió su nombre (N. de la R.: actualmente se llama Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica), que ha entrenado asesinos latinoamericanos durante muchos años, uno de los aspectos que publicitan abiertamente es que el ejército de Estados Unidos ayudó a destruir la Teología de la Liberación. Pero el papa Juan XXIII no era latinoamericano. Instauró este cambio enorme, y creo que el papa Francisco empieza a llevarlo adelante. Y si ése es el caso, será de gran importancia. Podría ser que sus orígenes latinoamericanos jueguen un papel en eso, no sería sorprendente. Pero creo que es un hecho que debe ser observado con gran interés. Tiene promesa, se puede llevar adelante, creo que va a requerir, como siempre, la reacción del público, que es de apoyo positivo y constructivo.
— En Europa vemos el surgimiento de partidos que denuncian el statu quo, como Podemos en España, Syriza en Grecia, asesorados por movimientos populistas latinoamericanos. ¿Usted diría que Sudamérica está generando de alguna forma vanguardia política?
— América Latina tiene un papel importante en la creación del fondo para estos partidos. América Latina fue uno de los partidarios de los dogmas neoliberales más rigurosos y, como usted sabe, sufrió enormemente por eso. Y América Latina ha liderado, más o menos, la resistencia al Consenso de Washington y al sistema de globalización neoliberal. Y creo que eso ayudó a inspirar a los movimientos en otros países: Grecia, España, y los Estados Unidos y Gran Bretaña también. Por ejemplo, el éxito bastante notable de la campaña de Bernie Sanders y el llegar a la opinión pública en Estados Unidos, y otras cosas que suceden en otros países son reacciones del público a una verdadera guerra de clases que se ha estado librando durante la última generación bajo la bandera neoliberal para tratar de hacer retroceder el desarrollo progresivo de los últimos años. Ahora hay una reacción, y América Latina, en muchos sentidos, estuvo a la cabeza.
— Ya se refirió al miedo de los blancos norteamericanos a convertirse en una minoría dentro de su propio país, como si este proceso de mezcla racial y étnica les “robara su país”. Siendo que los latinos van camino a superar a los negros en cantidad total de población, ¿podría surgir una nueva ola de racismo contra los latinos de forma similar a la que existió contra los negros? ¿Y estaría Donald Trump a la vanguardia?
— Es un problema serio en Estados Unidos que, está de más decirlo, tiene una historia racista bastante horrible, y no sólo por las repugnantes atrocidades. La esclavitud es uno de los peores crímenes de la era moderna que, por cierto, no terminó realmente con el fin de la esclavitud. Si nos fijamos en los últimos 400 años desde que los primeros esclavos africanos fueron traídos aquí, hay tal vez dos o tres décadas en las que los afroamericanos tuvieron una posibilidad razonable de entrar en la sociedad en general. Es una historia horrible, pero, más allá de eso, Estados Unidos recibió inmigrantes europeos por un largo período. El país se basa en la eliminación y el exterminio de la población indígena, otro grave crimen, que abrió el país para la colonización. Querían traer colonos. Eso duró hasta, aproximadamente, un siglo atrás, cuando otros fueron excluidos. Pero hasta 1924 se aceptaron europeos. En 1924 se sancionó la primera ley importante de inmigración, dirigida prácticamente contra los italianos y los judíos, que eran del sur y este de Europa. No querían a ninguno más de ellos aquí. Esa es una de las razones por las que los judíos no pudieron escapar de Alemania. Antes de que ocurriera el Holocausto, no podían venir a Estados Unidos, y eso fue verdad, incluso después de la Segunda Guerra Mundial. Este tipo de miedo innato a los extranjeros está profundamente arraigado, hay mucho de mitología en él. Tenemos que remontarnos a, digamos, el tiempo de la Conquista del Oeste, por ejemplo, con la tradición de lo que se llamó anglosajonismo, que todos somos de alguna manera anglosajones. Por supuesto, es un disparate terrible, como la mayor parte de lo relacionado con el racismo, pero como fenómeno cultural era muy real. Y eso ahora juega un papel significativo en sectores importantes de la población blanca que están, por un lado, sufriendo bajo las políticas neoliberales. Vale la pena recordar que, para la mayoría de la población en Estados Unidos, los salarios reales se han estancado o disminuido en los últimos treinta años, desde que comenzó el asalto neoliberal. Los salarios reales de hoy de los trabajadores varones, la población blanca de clase obrera, están cerca de lo que eran en los años 60. No están sufriendo al mismo nivel que en Africa Central, pero, en términos de riqueza y poder y opciones de la sociedad, están siendo reprimidos severamente, y esto los hace sentir muy amargados y enojados. Y sin un movimiento liberal que realmente funcione ni otros movimientos progresistas, mucho de esto se vuelve muy reaccionario, como sucedió en otros lugares. Una parte de ellos se vuelve hacia el ultranacionalismo. “Nos están sacando nuestro país”. Esto se ve, principalmente, en la base del Partido Republicano. Es por eso que digo que Donald Trump es realmente un payaso; obtiene un enorme apoyo cuando habla de conseguir que México construya un muro para evitar que los violadores y criminales invadan nuestro país. Demasiado absurdo, pero parece que, de todas formas, eso se discute. Alcanza resonancia en las personas que realmente temen que algo malo nos esté sucediendo, y siempre es fácil echarles la culpa a los de afuera. Es una realidad que, dentro de un par de décadas, los cambios demográficos que están ocurriendo probablemente dejen una minoría blanca frente a los asiáticos, latinos. Y no hay nada de malo en eso, excepto que, para quienes se sienten atacados en otros aspectos, esto se convierte en una potencial fuente de sentimiento nacionalista extremadamente peligroso. Algo similar está sucediendo en Europa con la huida de los refugiados de Siria y del norte de Africa. Es un fenómeno bastante sorprendente que países como el Líbano, Jordania o Turquía estén recibiendo un gran número de refugiados, pero Europa, una sociedad rica, se lamenta por el hecho de que podría recibir una pequeña fracción de lo que está llegando a estos países pobres. Y Estados Unidos, que es un país muy rico comparativamente, con áreas despobladas enormes, no está recibiendo a casi nadie, y tiene un historial terrible en cuanto a las personas que huyen desde América Central y México.
— Usted opinó que Obama era conservador y que el Partido Demócrata se ha convertido en el Partido Republicano moderado. La exacerbación extremista de derecha del Tea Party continúa empujando a EE.UU. hacia la derecha y ahora Trump encarna el sentimiento popularmente. ¿Por qué?
— El sistema político se ha ido desplazando hacia la derecha por una generación, como las políticas neoliberales se fueron implementando, perjudicando enormemente a la sociedad y una gran mayoría de la población como en otros lugares.
— En su libro “Los guardianes de la libertad” usted escribió que “el propósito social de los medios es inculcar y defender el orden del día económico, social y político de los grupos privilegiados que dominan el Estado y la sociedad […] definiendo los temas que son relevantes para el poder establecido, no permitiendo al público ejercer un control significativo sobre el proceso político, [con] selección de temas, distribución de intereses, articulación de cuestiones, filtrado de información, énfasis y tono, así como manteniendo el debate dentro de los límites de las premisas aceptables”. Esto lo escribió en 1988, ¿qué cambió en este último cuarto de siglo?
— Con Edward Herman, mi coautor, publicamos una segunda edición en 2002, con una nueva introducción, en la que hablamos de algunas de estas cosas. Ha cambiado un poco desde entonces, pero no tanto. El surgimiento de internet, básicamente, un logro tecnológico desarrollado por el Estado, junto con las computadoras, que están disponibles para todos. Ofrece muchísimas oportunidades, pero, como la mayoría de la tecnología, ofrece oportunidades para la liberación y también por la coerción y el control. Está disponible para ambos, y la pregunta es cómo se utilizará. Internet permite que las personas tengan acceso a información de muchas fuentes diferentes que de otro modo no estarían disponibles para ellos, a opiniones, a participar en debates y demás. Ofrece esas oportunidades, pero tienen que ser utilizadas. También ofrece oportunidades para que las personas gasten su tiempo en pornografía y en los sitios web que refuerzan sus prejuicios. Ofrece oportunidades para el gobierno, sobre todo el de los Estados Unidos, pero a otros también, para hacerse con el control extremo sobre las acciones de la gente, sobre dónde están, qué están haciendo, con quién están hablando, qué están diciéndoles a otras personas, lo que puede convertirse en una técnica extremadamente peligrosa de dominación. Internet permite todas estas cosas. No creo que haya cambiado las conclusiones de nuestro libro. Creo que la idea base sigue siendo la misma. Hay oportunidades disponibles, y la pregunta es cómo se van a utilizar. Sabemos muy bien cómo los sistemas de poderes van a utilizarse. No sólo el gobierno. También las grandes empresas, como Google, Amazon y otros están realizando esfuerzos muy avanzados de vigilancia y esfuerzos para influir en las preferencias, opciones, el comportamiento. Esa es la manera en que, por supuesto, va a ser usado. La población puede usarlo como una oportunidad para la liberación, para la extensión de la democracia, para la lucha contra los sistemas opresivos y, en cierta medida, eso está pasando, pero cómo usamos las oportunidades disponibles para nosotros está realmente en manos de la gente de estos países. Podrían haber dicho lo mismo sobre la prensa escrita, y sobre las bibliotecas, los periódicos y otros medios. Y ahora podemos decirlo sobre internet. No creo que cambie nada fundamental en términos de la relación de poder, sólo la disponibilidad de la tecnología que da oportunidades para llevar adelante acciones en los momentos de movilización popular, de la educación, lo que puede provocar un cambio sustancial.
— Usted sostenía en los 80 que “la propaganda es a la democracia como la violencia a la dictadura”, ¿esto se intensificó aún más hoy en día?
— Me parece que sucede lo mismo.
— En su artículo de 2012 “Consentimiento sin consentimiento” usted desarrolla la información de la opinión pública que implicaría el consentimiento de los gobernados. ¿Cómo podría explicar esta actitud pasiva de la audiencia si la mente como estructura biológica está preparada para elaborar?
— Como dijo John Milton, “la mente es un lugar extraño”. Los seres humanos tienen muchas propiedades complejas. No sé si estoy de acuerdo acerca de la “actitud pasiva”. La gente puede aceptar por muchas razones, como carecer de alternativas percibidas. Esta es la tarea de los activistas y organizadores para curar este mal.
— En su libro “Reflexiones sobre el lenguaje” usted afirmo que “los seres humanos están igualmente dotados para aprender cualquier lengua”. ¿A qué atribuye la afirmación de que hay lenguas mejor predispuestas para determinadas subjetividades, como el italiano para lírica, el alemán para las ciencias sociales, el francés para el amor?
— Diderot una vez predijo que el francés sería el idioma de la ciencia, mientras que el alemán y el inglés serían los de la literatura. Otras propuestas similares tienen el mismo mérito es decir, ninguno.
— ¿Usted cree que el idioma chino en el siglo XXII sería como el inglés de hoy en día?
— Si se refiere a que puede ser una lengua internacional, eso es concebible.
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