sábado, 30 de abril de 2011

Murió Ernesto Sabato


Página/12


El autor de "El Túnel" y "Sobre héroes y tumbas“ falleció en su casa de Santos Lugares a causa de una bronquitis. Sabato fue el director de la Conadep, el organismo que por primera vez puso al descubierto los crímenes de lesa humanidad ocurridos en la Argentina durante la dictadura. En 1984 recibió el premio Miguel de Cervantes, máximo galardón para la literatura de habla hispana.

El escritor murió a los 99 años en su casa de la localidad bonaerense de Santos Lugares, confirmó su compañera Elvira González Fraga. "Hace como quince días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible", explicó la mujer. Los restos de Sabato serán velados a partir de las 17 en el club Defensores de Santos Lugares, situado en la calle Severino Langeri 3162.

Sabato nació el 24 de junio de 1911 en la ciudad bonaerense de Rojas y fue novelista, ensayista, físico y pintor aficionado. El escritor iba a ser homenajeado mañana en la Feria del Libro por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires ya que este año iba a ser su cumpleaños número 100.

Por solicitud del entonces presidente Raúl Alfonsín presidió entre 1983 y 1984 la CONADEP (Comisión Nacional contra la Desaparición de Personas), cuya investigación, plasmada en el libro Nunca Más, abrió las puertas para el juicio a las juntas militares de la dictadura militar en 1985.

En 1984 recibió el premio Miguel de Cervantes, máximo galardón literario concedido a los escritores de habla hispana, por lo cual fue el segundo escritor argentino en recibir este premio, luego de Jorge Luis Borges en 1979.

Los qom levantan el corte, pero mantienen el reclamo

Página/12

Tras amanecer rodeados por un cerco de efectivos de la comisaría 4ª de la Policía Federal y recibir una orden de desalojo, los integrantes de la comunidad La Primavera decidieron dejar libre la 9 de Julio y que su campamento retorne a la plazoleta ubicada en la intersección con Avenida de Mayo. Los qom informaron que mantendrán la huelga de hambre y remarcaron que "nuestra lucha es por la protección de nuestro pueblo". "Me notificaron que si no se levanta el corte la policía me va a detener", manifestó el cacique Félix Díaz. La comunidad indígena reclama una reunión con la presidenta Cristina Kirchner para solucionar el problema de tenencia de sus tierras ancestrales en Formosa, de las que fueron desalojados en noviembre último luego de una represión policial en la que fue asesinado el qom Roberto López.

Fuentes de la comunidad que hace seis días lleva adelante una huelga de hambre dijeron que esta mañana se presentaron agentes de la comisaría cuarta con una "intimación al desalojo". Los policías entregaron "una notificación judicial" y les dijeron que si querían dialogar tenían "que dejar la avenida o por lo menos liberar un carril".

El dirigente qom Félix Díaz aseguró que seguirá adelante con su huelga de hambre, aunque lamentó que esa medida extrema "no le intersa a nadie". Díaz volvió a reclamar a las autoridades nacionales "que nos atienden" para expresar sus quejas contra la gestión del gobernador Gildo Insfrán, a quien acusan de ceder a empresarios unas tierras que como no fueron utilizadas por una universidad local los aborígenes reclaman como propias.

Los manifestantes acordaron liberar el tránsito en la zona ante la promesa gubernamental que de esa forma podrán iniciar un diálogo con las autoridades nacionales para buscar una solución al conflicto.

Ayer, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, dijo que "el corte no tiene sentido" y consideró "falso e injusto" que "se quiera hacer aparecer al gobierno como insensible" frente al reclamo aborigen de restitución de tierras en Formosa. "Lo que deben hacer, en principio, es terminar con el corte que perjudica a todos. Estamos dispuestos a hablar cuando sea necesario, siempre y cuando estén dispuestos a levantar el corte", afirmó el funcionario nacional.

Los integrantes de la comunidad -que recibieron apoyo de organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos como el CELS y Amnistía Internacional- se instalaron en una plazoleta de la 9 de Julio a fines de 2010, tras el desalojo de sus tierras y la represión de la policía formoseña.

Si bien el reclamo en el centro porteño tiene presencia hace aproximadamente cinco meses, la decisión de cortar en forma parcial la avenida 9 de Julio fue tomada el lunes para fortalecer el reclamo de la restitución de tierras en la provincia gobernada por Gildo Insfran y una reunión con la Presidenta. El martes pasado se conoció la recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que exhortó al Estado argentino a que "adopte las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad física" de los miembros de la comunidad La Primavera e informe "las acciones adoptadas a fin de investigar" la represión ocurrida el 23 de noviembre, ya que en la causa judicial abierta en Formosa los únicos imputados son integrantes de la comunidad indígena.

Además, en el compromiso firmado por la comunidad con el gobierno nacional el 30 diciembre de 2010 se planteó dar soluciones de corto plazo a problemas que afectan a la comunidad como la tramitación de DNI.

“Honduras debe pagar su delito por haber roto el orden constitucional”


DiarioCoLatino

Por Iván Escobar

La represión, persecución y asesinatos de líderes sociales, sindicales y opositores al gobierno del presidente Porfirio Lobo, a casi dos años del Golpe de Estado en Honduras, es un motivo para que este país centroamericano se mantenga expulsado de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Honduras debe seguir fuera de la OEA, pagando su delito de haber roto el orden constitucional en un país que avanzaba a la consolidación de la democracia y al mejoramiento de la sociedad hondureña”, consideró Juan Barahona, subcoordinador del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), en una entrevista exclusiva para Diario Co Latino.

El FNRP, la principal fuerza opositora en Honduras, y que aglutina a diversos sectores de la sociedad hondureña, mantiene una lucha pacífica desde junio de 2009, cuando sectores conservadores y militares del país centroamericano impulsaron un Golpe de Estado, que derrocó al presidente Constitucional, Manuel Zelaya.

La región centroamericana, y el continente en general, que por muchos años había superado este tipo de hechos, reflejó la indignación de sus pueblos y los gobiernos, de inmediato, llegaron al acuerdo de expulsar a Honduras de la OEA.

Para Barahona, las cosas en su país no han cambiado mucho. Su resistencia y lucha pacífica ha tenido como respuesta la represión del gobierno de facto de Micheletti, además de la respuesta negativa en el último año del presidente Lobo.

“Sólo se ha cambiado de un gobierno golpista, de Roberto Micheletti, al de Porfirio Lobo, ya que continúa la represión”, expresa con preocupación Barahona.

El FNRP considera que los esfuerzos por lograr una salida pacífica a la crisis cada vez son mayores. El gobierno, al que también consideran de facto, no les genera confianza y reiteran sus peticiones: el respeto pleno de los derechos humanos de las personas, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, el retorno de los exiliados y un reconocimiento al FNRP como organización política.

El Golpe de Estado desencadenó una ola de represión, persecución y muerte contra dirigentes sociales que forman parte del Frente; y que, hasta la fecha, ha dejado en el exilio al expresidente Zelaya y a cerca de 200 hondureños más. Así como el asesinato de cerca de 200 personas, durante todo este período.

Los líderes del FNRP consideran necesario que las cosas cambien, y que devuelvan a Honduras la oportunidad de construir una sociedad basada en la democracia, la solidaridad y, sobre todo, la confianza en sus gobernantes.

Una preocupación latente en la sociedad hondureña organizada es el desarrollo de la Asamblea General de la OEA, en junio de este año, la cual tendrá lugar en San Salvador, y en donde se podría materializar un acuerdo para que Honduras retorne al organismo regional.

“Nuestra petición a los países, a los gobiernos que  integran la OEA, es que si en Honduras no hay cambios, no hay una intensión de solucionar este conflicto político que tenemos, no se debe dar el voto para que Honduras regrese”, recalcó Barahona, en representación de la coordinación nacional del FNRP.

Esta organización, que por ahora se autodenomina la principal fuerza de oposición y de mayor representatividad en esa nación, confía en una salida pacífica de la crisis, y espera un resultado positivo del diálogo que están impulsando los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela; y Juan Manuel Santos, de Colombia.

Al respecto, un comunicado público del espacio: “REFUNDACIONAL DEL FNRP” (21-abril 2011) cuestiona la falta de información de algunos miembros del Frente, entre ellos Zelaya, quién es Coordinador General; Barahona, como sub coordinador “y otros tres compañeros no directivos…,(que) participaron en una reunión con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, compañero Hugo Chávez Frías, el 16 de abril del corriente año, sin haber previamente informado y consultado a la Coordinación Nacional”.

Sin embargo, Barahona reiteró que uno de los objetivos es que Honduras no regrese a la OEA, mientras existan violaciones a los derechos humanos, represión, persecusión.

“Si no hay ningún arreglo a través de la mediación, que se está proponiendo a través del presidente Chávez y el presidente Santos, no se puede permitir que regrese un país a la OEA, que fue expulsado por unanimidad y que regrese sin haber hecho ningún cambio por resolver ese conflicto que tenemos”, recalcó Barahona.

De la represión a más represión
Los hondureños vienen de una crisis tras otra. La llegada, en enero de 2010, del nuevo gobierno no dio esperanzas a la oposición.

Por el contrario, le acusan de promover mayor represión. Antes de la Semana Santa, los hondureños vivieron una gran represión, particularmente el magisterio, al cual se unió el Frente. Ambos enfrentaron al gobierno de Lobo.

Barahona informó que el cerco mediático que se montó, cuando ocurrió el Golpe de Estado, sigue de forma permanente. Y poco se conoce de la represión que están sufriendo pobladores de los departamentos del interior del país, “que están siendo reprimidos por el régimen y los terratenientes”.

Además, dijo que las autoridades en esa nación no han cambiando su accionar, la democracia cada vez es pisoteada y la oposición es perseguida constantemente.

El Frente cree que, en Honduras, el gobierno de Lobo sólo tiene el interés de regresar a la OEA porque necesita recursos económicos; y no ha podido recibir diversos créditos que, hasta ahora, han sido frenados desde el Golpe de Estado.
“Hoy se ha iniciado un diálogo, esperamos dé resultados. Aunque el Frente no abandonará las demandas”, recalcó Barahona, quién dijo que si desde un primer momento decidieron acceder a una lucha pacífica, ahora no van a renunciar a ella. Por lo que un objetivo a corto plazo es lograr ser una fuerza política en su país, que les permita llegar al poder por la vía democrática.

La represión se ha extendido en estos meses de la capital a departamentos como: Comayagua, Yoro, Cortés y Colón, en los que se han cometido asesinatos, persecusiones y represesión a líderes.

Respaldo a la Comisión de Verdad 
Las violaciones a los derechos humanos se investigan por dos organismos, según Barahona. “Uno, creado por el régimen, la Comisión de la Verdad; y, otro, por las organizaciones de Derechos Humanos, la Comisión de Verdad, que es la que el Frente apoya”, afirmó.

Mirna Perla, miembro de la Comisión de Verdad, que investiga las distintas violaciones a Derehos Humanos, dijo recientemente a Diario Co Latino que, en estos momentos, “estamos documentando lo que las víctimas dicen, no para que un gobierno nos reconozca, sino para decir qué es lo que está pasando en Honduras”. Hasta la fecha, han recabado más de 2 mil casos de denuncias de violaciones a los derechos humanos en esa nación.

Tanto Barahona como Perla saben que el gobierno de Lobo no aceptará las recomendaciones. Pero el dirigente del FNRP considera que estos son signos suficientes para entender que en Honduras las cosas están mal y, por ende, insisten en que debe continuar siendo excluida de la OEA, mientras no dé signos reales de cambios en beneficio de la sociedad.

Con respecto a la mediación para el retorno al orden constitucional en Honduras

Rebelión

La Coordinación Nacional del Frente Nacional de Resistencia Popular reunida el 27 y 28 de abril de 2011 para tratar la mediación que realizan los Gobiernos de Venezuela y Colombia a través de sus Presidentes con el objetivo de hacer que Honduras retorne al orden constitucional, comunica a la población hondureña y a la comunidad internacional lo siguiente:

1.- Aprobamos la mediación propuesta en Cartagena de Indias, Colombia y manifestamos nuestra plena confianza al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías por su voluntad en favor de la democracia.

2.- Así mismo ratificamos nuestro pleno respaldo a las gestiones del Coordinador General y el Sub Coordinador General del FNRP quienes se han comprometido a mantener informado al Frente y al pueblo hondureño del avance del proceso de mediación.

3.- Ratificamos los 4 puntos propuestos por el Frente Nacional de Resistencia Popular para la mediación;

- El retorno seguro de las y los exiliados, incluyendo al Coordinador General de la Resistencia, José Manuel Zelaya Rosales.
- Que se detengan las políticas represivas y se castigue a los responsables de violaciones a los derechos humanos, lo que implica el desmontaje de las estructuras golpistas.
- Que se inicie un proceso para la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente originaria, participativa, incluyente y democrática.
- Que se reconozca al FNRP como una organización política y social beligerante en Honduras.

4.- En consonancia con el carácter democrático y participativo del FNRP, todos los pasos de la mediación serán informados a la Coordinación Nacional de forma inmediata y éstos a su vez a las asambleas departamentales y a la Asamblea Nacional Intermedia del FNRP donde se someterá a ratificación el acuerdo, cumpliendo con la trasparencia a que estamos comprometidos.

5.- Recocemos y agradecemos los esfuerzos de la República Bolivariana de Venezuela, del Presidente Hugo Chávez Frías, el Canciller Nicolás Maduro, así como el apoyo de los demás presidentes y los cancilleres de los países de América Latina y especialmente del ALBA y UNASUR que mantienen su postura de desconocimiento del régimen de facto hondureño hasta que se inicie un proceso real para el retorno al orden constitucional en nuestro país y se ponga punto final a las violaciones de derechos humanos y el destierro de nuestros compañeros y compañeras. Asimismo agradecemos la declaración de la Cumbre de Cancilleres de América Latina (CELAC) del 26 de abril de 2011, que da un respaldo contundente al proceso de mediación.

6.- Las resoluciones y decisiones de las Asambleas del FNRP continúan vigentes y con relación a la que se refiere a la Auto convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, todos y todas en las distintas instancias, deben darle todo el apoyo requerido a fin de alcanzar los propósitos estratégico tácticos propuestos por el pueblo hondureño.


¡Resistimos y Venceremos!
Coordinación Nacional del Frente Nacional de Resistencia Popular
Tegucigalpa 28 de abril de 2011

"Es muy difícil que Honduras pueda regresar a la OEA"

Resistencia Honduras


Fernando de Dios

La situación económica de Honduras es desesperada. Los altos precios de las materias primas, sobre todo del petróleo, están empujando al gobierno de Porfirio Lobo Sosa a buscar el apoyo de los países latinoamericanos que no reconocen su legitimidad para su reingreso a la Organización de Estados Americanos (OEA).
Su objetivo es que ese reingreso se produzca durante la Asamblea General de la OEA que tendrá lugar el próximo 5 de junio en San Salvador.

Ello permitiría al gobierno hondureño acceder a préstamos de organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). También beneficiarse de las condiciones ventajosas de financiación para el petróleo que otorga Petrocaribe, la empresa formada en el seno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), liderada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

El pasado 9 de abril, de forma inesperada, Lobo Sosa apareció como invitado a una reunión en Bogotá entre Chávez y el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

Este súbito movimiento diplomático, auspiciado por el gobierno de Estados Unidos, dio como resultado el compromiso de Chávez y Santos de mediar en una negociación que permita el reingreso de Honduras a la OEA.

También dejó claro que la diplomacia estadounidense ha llegado a la conclusión de que la situación de Honduras no se puede solucionar al interior del país, por lo que busca una salida en la que se involucren otros actores protagónicos en el continente.

Pocos días después, el 16 de abril, el mandatario venezolano recibió en Caracas al depuesto presidente Manuel (Mel) Zelaya y a representantes del Frente Nacional de Resistencia Popular de Honduras (FNRP), que le entregaron por escrito sus reivindicaciones como movimiento político opositor al régimen emanado del golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

Éstas consisten en el regreso a Honduras de Mel Zelaya y del resto de exiliados, entre los que están relevantes figuras políticas como la ex canciller Patricia Rodas; el respeto de los derechos humanos y la reparación de los abusos cometidos tras el golpe; la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que redacte una nueva Carta Magna, tras la cual se deberán convocar elecciones; y el reconocimiento del FNRP como organización política que pueda concurrir a esos comicios.

Hace dos meses, el FNRP consolidó su organización con la celebración de una asamblea general en la que nombró cuadros dirigentes para los 18 departamentos del país y acordó una línea política de acción unitaria contra el régimen que gobierna desde el golpe de Estado del 29 de junio de 2009.

El FNRP aglutina a numerosos sectores sociales, profesionales y políticos de izquierda opuestos al actual régimen. Denuncia la represión y la intimidación que sufren los opositores y exige la disolución del gobierno y la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que devuelva a Honduras al orden constitucional.

A la cabeza del movimiento quedaron Mel Zelaya como coordinador general y Juan Barahona como sub coordinador general.

En San Salvador, Juan Barahona explicó a ContraPunto qué implica este proceso abierto en Honduras y qué se puede esperar de él.

¿Por qué han venido a El Salvador? 
Nuestra presencia en El Salvador es con el interés de dar a conocer la situación política que tenemos en el país. Porque estas cosas que se están dando en el país no transcienden, principalmente la represión que vivimos. Últimamente hacia afuera la imagen que se da de Honduras es que se vive en un país en democracia y en orden constitucional, y en este momento que nos aproximamos a la Asamblea General de la OEA acá en El Salvador, esa es la imagen que más se está dando a conocer. Entonces nuestro interés aquí es dar a conocer la realidad del país que vivimos, una realidad de represión permanente, de crímenes producto del golpe de Estado y que al momento de llegar la Asamblea de la OEA todas estas cosas se manejen, se sepan. Porque no queremos que Honduras vuelva a la OEA sin haberse dado cambios allá para volver al orden constitucional.

En Honduras vivimos un régimen de facto desde el 28 de junio de 2009 y no es posible que se vuelva a la OEA, después de haber sido expulsada por unanimidad, sin haberse producido cambios. Nosotros hemos planteado últimamente como Frente, a través del presidente Chávez y el presidente Santos de Colombia, nuestra posición frente a Porfirio Lobo Sosa, para que podamos llegar a un acuerdo en el país que permita volver al orden constitucional a través de una (Asamblea Nacional) Constituyente, respeto a los derechos humanos, regreso de los exiliados y que se reconozca al Frente como una organización política.

Este tema sí es la gran novedad. Parece que se abre un proceso de negociación entre ustedes como FNRP y el gobierno de Lobo, pero ¿en qué términos se va a plantear esa negociación dado que ustedes no reconocen al gobierno de Porfirio Lobo como legítimo?
Las pláticas no son directamente con el FNRP, sino a través de los mediadores, el comandante Chávez y el presidente Santos de Colombia. Nosotros lo que hicimos fue presentar a estos dos presidentes un documento por escrito donde planteamos la posición y las demandas del Frente. Ellos se las harán saber a Porfirio Lobo Sosa para ver si hay una voluntad de llegar a un acuerdo. Si hay voluntad, se firmaría un acuerdo entre Santos, Chávez, Lobo Sosa y Mel Zelaya, como presidente de la República al que se le da el golpe y como coordinador general del FNRP.

Este movimiento diplomático se dio en Colombia en el marco de una reunión entre Santos y Chávez en la que de forma, digamos inesperada, apareció el presidente Lobo, y se supone que este movimiento está originado o respaldado por el propio gobierno hondureño. ¿Lo interpretan ustedes como una reacción a la reciente asamblea del FNRP y a su consolidación como un movimiento político más organizado de lo que ha estado hasta ahora?
Esto se da en el marco de esa reunión y, por lo menos vía teléfono, Porfirio Lobo ha manifestado a Chávez y a Santos estar de acuerdo con los cuatro puntos que hemos planteado como Frente. Si eso es cierto, esperaremos a ver algún indicio positivo esta semana, que tendrán que anular los dos juicios que hay en contra Mel Zelaya, juicios políticos, para poder avanzar a un acuerdo, que tendría que ser antes de la Asamblea de la OEA que se va a dar acá en El Salvador, porque a ellos les interesa volver a la OEA en esta asamblea. Si no hay ningún acuerdo, nosotros creemos que es muy difícil que Honduras pueda regresar a la OEA.

Pero todo este cambio de actitud en Porfirio Lobo Sosa se da producto de dos cosas. Uno, la asamblea que tuvimos el 26 y el 27 de febrero, que fue una asamblea muy fuerte donde se muestra la consolidación del Frente a nivel nacional en los 18 departamentos, 298 municipios. Eso da una muestra de fuerza interna en el país y ahí hay un cambio en el actual régimen. Pero esta actitud de Lobo Sosa también es producto de la situación económica que tiene el país. En el país no hay dinero y ellos esperan que, una vez se regrese a la OEA, poder tener acceso a los desembolsos económicos vía préstamos, que los tienen parados, donaciones o lo que sea. En Honduras hay una crisis económica muy fuerte, muy sentida. El gobierno está sin fondos.

También está el tema del acceso al financiamiento que da Petrocaribe al petróleo, que es un acuerdo que estaba firmado y ahora está paralizado desde el golpe de Estado. Pero aparte de conseguir fondos para reflotar la situación económica, ¿identifican en esta negociación algún otro punto que el gobierno de Lobo Sosa vaya a poner en sobre la mesa? 
No. Nosotros creemos que ellos están buscando tener acceso a los beneficios de Petrocaribe. En Honduras los derivados del petróleo están a un precio que nunca habían llegado. Ellos buscarán después del reconocimiento en la OEA y haber firmado un acuerdo, tener los beneficios de Petrocaribe, y eso lo han expresado ya los propios empresarios. Los mismos empresarios que dan el golpe de Estado dicen que se puede hacer negocios con Chávez, negocios económicos, pero fuera del ALBA, porque el ALBA es comunismo.

Al interior del FNRP también hay un debate, sobre todo en torno a presentarse o no a las próximas elecciones como partido político. ¿El planteamiento que ustedes hacen del reconocimiento del Frente como organización política va por el camino de convertirse en un partido político que pueda concurrir? Y, dado que también están exigiendo el retorno de Mel Zelaya al país, ¿sería él su candidato? 
Zelaya es un líder en el país, líder en la resistencia que le ha llevado a ser el coordinador general (del FNRP), reconocemos eso. En los cuatro puntos que nosotros estamos planteando, estamos pidiendo que se reconozca al Frente como una organización política que pueda participar en próximos procesos electorales. Pero para nosotros ir a un proceso electoral en elecciones generales primero tenemos que haber participado en una Asamblea Nacional Constituyente para volver al orden constitucional, porque hoy vivimos un régimen de facto. Eso está planteado. Esperamos que sean aceptados esos puntos, que es una discusión que se dio internamente en la asamblea, pero que al final salimos bien porque la asamblea acordó que se debe participar en un proceso electoral si previamente se han cumplido algunas condiciones. Las condiciones son que regrese Mel Zelaya, que se cambie la Ley Electoral y que se cambie el Tribunal Supremo Electoral. En eso estamos de acuerdo y si en esta mediación eso lo logramos, hemos alcanzado el objetivo que discutió la asamblea. Todo lo que estamos planteando está dentro del marco político que la asamblea acordó.

Es decir, que una premisa fundamental es que haya una Asamblea Nacional Constituyente. Ahí está el dique. ¿Si no hay una Asamblea Nacional Constituyente ustedes no participarían en unas elecciones?
Muy difícil, muy difícil, porque eso significaría que vamos a participar en una condición de desigualdad con toda una estructura golpista activa. Eso sería para nosotros más bien avalarlo.

Y dado el clima político, represivo e intimidatorio, que se vive en su país, ¿cómo ve la posibilidad de que Honduras enfrente un proceso de esas características sin que se produzca más conflictividad social y más muertes, en definitiva? 
En Honduras hay un problema social muy profundo, muy marcado. La lucha social en Honduras está en el marco de la lucha de clases. Y ahí lo que hay es una lucha frontal entre dos clases; una por mantener el poder y la otra por sacarlos del poder. Que eso nos va a llevar a más represión y a más muertos, eso no está descartado, eso está en la línea de la lucha. Pero que hay que hacerlo, hay que hacerlo. Nuestra lucha está diseñada en el método de la lucha pacífica, ahí nos hemos mantenido y ahí nos vamos a seguir manteniendo, en la lucha pacífica. Porque es la lucha que nos ha permitido incorporar a todo el pueblo hondureño, a toda la inconformidad contra el Golpe de Estado, incluyendo miembros de los paridos tradicionales. Entonces, lo que hemos logrado es reforzar y articular una fuerza política social, primero contra el Golpe de Estado, y ahora con objetivos claros de toma del poder político.

Pero a ese objetivo siempre habrá una reacción, que es la misma que produjo un golpe de Estado y más represión. 
Si la oligarquía da un golpe de Estado para sacar a un gobierno que venía de la misma clase de ellos, de la clase terrateniente, que de ahí viene Mel Zelaya, lo sacan violentamente porque estaba haciendo pequeños cambios, pequeñas reformas –no eran cambios profundos los que hacía Mel Zelaya, eran pequeños cambios. Pero en la situación de atraso económico y político que vivimos en el país esos cambios fueron muy bien vistos y muy aceptados por el pueblo hondureño. Eso no lo toleraron. ¿Cómo van a tolerar ahora ver que el poder se les va de las manos y que lo van a entregar a la oposición? Seguro que ahí está la represión, que ahí está la muerte, ahí estamos claros.

Claro, esa es la gran dificultad de todo este proceso, porque llegar a un acuerdo entre FNRP y el gobierno de Porfirio Lobo supone que al menos algunas de sus reivindicaciones sean atendidas, principalmente, se entiende que la Asamblea Constituyente. ¿Hasta qué punto el gobierno de Porfirio Lobo podrá dar ese paso para que haya un acuerdo? 
No sabemos. Por lo menos él verbalmente por teléfono manifestó a Chávez y a Santos estar de acuerdo con los cuatro puntos. Pero Porfirio Lobo Sosa dice una cosa y hace otra, por eso es que no se le cree. Para nosotros es importante tener un acuerdo. Que regresen los exiliados y con un acuerdo firmado, eso nos da pie también para seguir la lucha. Lo fundamental es el acuerdo.

Se ha involucrado en la mediación a Chávez y a Santos como representantes de los dos polos del juego que se da en el continente, pero hay otros países que no reconocen al gobierno de Porfirio Lobo ni apoyan su reingreso a la OEA, como Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador… ¿Ustedes conocen otros movimientos diplomáticos para que esos países también avalen ese proceso? 
Nosotros en este momento estamos tratando de informar a todos estos países de la situación de Honduras y la posición del Frente, porque nosotros esperamos que estos países, que son países que han mantenido una posición muy firme desde el mismo día del golpe, no vayan a ser sorprendidos ahora votando a favor de que Honduras regrese a la OEA sin haber cambiado nada en Honduras, manteniendo el golpe y la estructura golpista intacta. Entonces no habríamos hecho nada. Nuestra esperanza está en que todos estos países, que no han reconocido a Porfirio Lobo Sosa y que han mantenido una posición contra el golpe de Estado, no voten a favor de Honduras mientras que en Honduras no haya cambios internos.

Pero es complicado que de aquí a junio se vean esos cambios, porque los acuerdos se firman, pero otra cosa es que se cumplan. 
De los cuatro acuerdos, al 5 de junio, que es la Asamblea de la OEA, tal vez uno se pueda haber cumplido, que es el regreso de los exiliados. Pero los otros llevan más tiempo. La convocatoria de la Constituyente lleva más tiempo. El reconocimiento del Frente como instrumento político es un proceso que hay que seguir internamente, siguiendo lo que establece la ley. Y el respeto a los derechos humanos es un proceso diario, permanente.

Hay que cambiar dinámicas que están al interior de distintas fuerzas del país; las fuerzas de seguridad, el Ejército, el Poder Judicial… 
Correcto, porque ahorita todos los poderes del Estado están coludidos con el golpe, como es la Corte Suprema, el Ministerio Público, el Congreso Nacional, la cúpula de la Fuerza Armada, la Policía… todos están coludidos en una sola línea defendiendo el golpe. Y atrás de esto está el poder económico de los empresarios oligarcas.

En este régimen golpista, heredero del golpe de Estado, nosotros no podemos esperar nada positivo como trabajadores. Es un régimen que obedece a los intereses de los empresarios.

Por eso, para que se dé lo que estamos hablando, tendría que darse un desmantelamiento de todo esto. ¿Hasta qué punto es posible? ¿Cómo se van a inmolar ellos mismos?
Es correcto. ¿Cómo ellos mismos se van a meter presos?

Claro, porque las exigencias del FNRP siempre incluyen que se pague por las violaciones de derechos humanos que se han producido desde junio de 2009… 
Correcto, pero el general golpista Romeo Vásquez Velásquez lo sacan del Estado Mayor Conjunto y es el gerente de la empresa más rentable que tiene el país, que es la empresa de telecomunicaciones. Ahí está como el administrador. Y así los demás. Es posible que en este régimen no haya castigo para ninguno de ellos, porque además de eso se aprobó una amnistía para la cúpula de la Fuerza Armada, pero esos delitos es difícil que se olviden. En algún momento van a tener que pagar y el país no va a estar eternamente viviendo esta situación. Cambios van a haber y castigos vendrán.

Finalmente, quisiera que diera una opinión sobre el papel que juega el gobierno de El Salvador en todo este asunto, el apoyo explícito que desde el principio le ha dado al gobierno de Porfirio Lobo. 
Nosotros vemos el triunfo del FMLN en El Salvador como algo positivo, como un avance importante para las fuerzas de izquierda latinoamericanas, sobre todo en la región centroamericana. Pero sabemos que el Frente hizo consensos y concesiones a nivel interno y que claramente no tenía todas las fichas del juego. Sin embargo, entiendo que son las elecciones más votadas para el FMLN, donde más avanzó, donde más poder del Estado tiene y tiene esa negociación con el Ejecutivo a nivel interno que no le permite tener una política internacional al estilo que hubiéramos esperado. Sin embargo, nosotros hemos recibido toda la solidaridad del partido, del FMLN, de su base, de sus cuadros, de su movimiento social desde el mismo momento del golpe de Estado y sabemos de esa inclinación del presidente por una política, digamos, más conservadora, más en relación con la política internacional norteamericana. Pero eso no debe confundir que lo que hay aquí en El Salvador es un avance de las fuerzas políticas progresistas de izquierda que es positivo sobre todo para el pueblo salvadoreño y para la región centroamericana.

Todos conocemos la división entre FMLN y Ejecutivo, pero en cuanto al papel protagónico del presidente Mauricio Funes en el apoyo del regreso de Honduras a la OEA, ¿cómo lo califican ustedes? 
Nosotros podemos esperar respuestas de los militantes de la izquierda latinoamericana, de los que no han sido militantes no podemos esperar respuesta. Y por eso confiamos en la mediación que tiene Chávez, por eso confiamos en las acciones que gobiernos como el cubano han hecho a nivel internacional para integrarnos a nosotros como FNRP, por ejemplo en el Foro de Sao Paulo, en las instancias internacionales donde la izquierda debate, donde la izquierda se encuentra. Pero no podemos creer ni confiamos en las acciones que vengan de la política norteamericana a nivel internacional. Por eso para nosotros el panorama está claro y nosotros conocemos bien la situación interna del FMLN. Hemos sido pueblos cercanos al pueblo salvadoreño. La izquierda hondureña contribuyó con el proceso del FMLN y con el proceso del Frente Sandinista también. Se mantienen lazos desde aquella época. Muchos de nuestros militantes tienen familia salvadoreña, nuestros pueblos son hermanos, las fronteras son ficticias. Y sabemos cómo se están desarrollando las cosas aquí y sabemos, como te digo, en quien podemos confiar y en quien no, donde hay voluntades políticas y donde no.

Jean Robert: “La guerra santa de Felipe Calderón es irreal y desastrosa”

Clarín de Chile

Por Mario Casasús

En entrevista con Clarín.cl Jean Robert (1937), filósofo y arquitecto rauraco-celta residente en México desde 1972, reflexiona sobre el holocausto desatado por el régimen político y el narcotráfico: “De repente, los números se vuelven rostros, principalmente de jóvenes, las estadísticas se esfuman atrás del horror de vidas, sueños y proyectos sesgados. Al reducir las muertes a datos estadísticos, yo también contribuía a dar credibilidad a la tesis de Felipe Calderón, según él esas muertes presentadas como estadísticas anónimas son los inevitables daños colaterales de su guerra santa contra el crimen; para enlistarme en su cruzada contra el crimen, Felipe Calderón sólo necesita mi silencio. Nunca he creído en su guerra que me parece irrealista, inmensamente costosa y desastrosa”

Autor de los libros: Le Temps qu'on nous vole (1980); Ecología y tecnología crítica (1992); Water is a Commons (1994); Libertad de habitar (1999); Raum und Geschichte I, II y III (1998); La crisis: el despojo impune (Editorial Jus, 2010) y en coautoría con Jean-Pierre Dupuy escribió: La Trahison de l'Opulence (1975) y con Majid Rahnema: La Puissance des pauvres (2008). Catedrático universitario e intelectual marginal, Jean Robert participó en el consejo editorial de la revista Ixtus y actualmente colabora en Conspiratio, ambas publicaciones fundadas por el poeta Javier Sicilia.

Jean Robert llegó a Cuernavaca en 1973, de inmediato colaboró en el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC) dirigido por Iván Illich; de ser “la ciudad de la eterna primavera y la capital intelectual de la década de 1970”, Cuernavaca se convirtió “en un pequeño infierno”. Clarín.cl buscó al peatón e intelectual rauraco-celta durante los días del plantón convocado por Javier Sicilia, para conversar sobre la ciudad, su velocidad, la ceguera gubernamental, la capacidad de organización de los jóvenes ante el desgarramiento del tejido social, entre otros temas, incluso analizó el contexto internacional: “La ‘ventaja’ de una dictadura es que resulta más fácil criticarla que un sistema ambiguo y complejo como la llamada ‘democracia mexicana’. En Egipto, se le pidió a Hosni Mubarak que se fuera y se asustó tanto que se fue, lo mismo con Ben Alí en Túnez. Pero la desventaja de las dictaduras es que el derrocarlas no requiere una reflexión que vaya realmente a la raíz de las cosas”.

MC.- Jean, ¿cuál es tu reflexión después de la indignación y euforia de la marcha y plantón en Cuernavaca?
JR.- Es curioso que uses la palabra euforia; antes de cualquier cosa, hay una indignación: ¡Estamos hasta la madre!, están ocurriendo cosas absolutamente intolerables, como dijo Javier Sicilia: “estamos frente a una emergencia nacional”. Los jóvenes encontrados muertos en Temixco el 28 de marzo son la gota que derramó el vaso, porque dentro de los miles de homicidios anónimos en nuestro Estado, tocó que una de las víctimas –Juan Francisco Sicilia- fuera hijo de una personalidad del mundo literario y cultural del país. Javier Sicilia, su padre, es poeta, novelista, columnista de Proceso y La Jornada Semanal. Entonces, se hizo público algo que no se había hecho público antes. Si analizo mi propio estado de ánimo, tengo que admitir que, como la mayoría de los ciudadanos, yo sabía que todos los días habían muertos, que aparecían  colgados en los puentes peatonales de los barrios “bien”, muertos abandonados en coches, con marcas de tortura y a veces decapitados. Uno trataba de salvaguardar su tranquilidad emocional reduciendo esos crímenes a datos estadísticos, a las “leyes de los grandes números”: sí, vivimos en un mundo peligroso, pero… “mientras no nos toca…”. Esta vez, sí nos tocó, y duro. Me tocó de muy cerca: Javier es uno de mis mejores amigos y yo conocía bien a su hijo Juanelo. De repente, los números se vuelven rostros, principalmente de jóvenes, las estadísticas se esfuman atrás del horror de vidas, sueños y proyectos sesgados.

Retrospectivamente, mis raciocinios tranquilizadores me aparecen como la forma cero de la complicidad, la omisión: al reducir las muertes a datos estadísticos, yo también contribuía a dar credibilidad a la tesis de Felipe Calderón, según él esas muertes presentadas como estadísticas anónimas son los inevitables “daños colaterales” de su guerra santa contra el crimen. Llamo la omisión “nivel cero de la complicidad” porque, para enlistarme en su “cruzada contra el crimen”, Felipe Calderón sólo necesita mi silencio. Nunca he creído en su guerra que me parece irrealista, inmensamente costosa y desastrosa. Pero, al no realizar en carne propia que esos muertos nunca son anónimos, que tienen nombre y rostro, otorgaba a la guerra un “voto de omisión”. La mayoría de las victimas son jóvenes que mueren en condiciones semejantes a las de Juan Francisco Sicilia y sus amigos. Esto es más que una toma de conciencia, es una especie de catarsis que se expresó públicamente en las marchas multitudinarias del 6 de abril. Muchos ciudadanos pasaron por el mismo doloroso proceso reflexivo que yo. De ahora en adelante, sabemos que los asesinatos pueden tocarnos cerca, y como conocíamos a Juan Francisco y a sus amigos asesinados el 27 de marzo, queremos conocer los nombres de los cerca de quince jóvenes que cayeron en nuestro Estado desde entonces.

MC.- ¿De ahí la importancia de recuperar sus nombres en “El muro del holocausto”?
JR.- Yo apoyo la iniciativa de colocar placas en un lugar público recordando los nombres de los nuevos caídos. Primero fueron colocadas siete placas con los nombres de los que murieron el 27 de marzo y, al día siguiente, se colocaron 96 placas con los nombres de las personas asesinadas este año en el Estado de Morelos. Parece que las autoridades estatales ya destruyeron subrepticiamente 16 de esas placas. Tanto Javier como yo evitamos hacer especulaciones, pero en esta guerra hay una lógica que es diabólica: todo pasa como si una entidad o un “sistema” tuviera interés en desestabilizar al país. Los jóvenes son los que están más expuestos a esta lógica destructiva; hay realmente una violencia dirigida contra ellos y mi consejo a mis estudiantes es que no se expongan individualmente.

MC.- ¿Qué demostraron los jóvenes al permanecer en el Plantón y organizar las actividades culturales en el Zócalo de Cuernavaca?
JR.- Tengo una gran admiración por sus capacidades de organización y sacrificio: durmieron noche tras noche en el frío –muy relativo en esta temporada-, con las incomodidades que implica instalar sus carpas en una plaza pública; yo quisiera ponerme al servicio de los jóvenes, pero me cuesta pasar una noche en el plantón como lo hacía antes. Ahora, tengo que contar con “los achaques” y todas esas cosas que llaman “la bola de años”. Bueno, nada grave, me considero como parte de “las reservas” del movimiento y ninguna bola será demasiada pesada para impedirme marchar de Cuernavaca a México entre el 5 y el 8 de mayo. Las “jovenas” y los jóvenes merecen un reconocimiento muy especial. Por cierto,  platicando con algunos de ellos, creí percibir  algún tipo de frustración debido a que no veían una línea clara en todo este movimiento cívico. Eso lo deberíamos de discutir a fondo, porque en este movimiento no hay, no debe y no puede haber una línea preestablecida. Aquí se hace el camino caminando, los horizontes se revelan marchando. Por ejemplo, estuve muy feliz ante la decisión de Javier de convocar una marcha nacional entre los días 5 y 8 de mayo porque se necesitaba un horizonte para orientar las acciones que vienen. No sé en qué medida el éxito la marcha se podrá evaluar en número de marchantes: es muy demandante caminar de Cuernavaca al Distrito Federal; a mis 74 años voy a intentar hacerlo pero no garantizo que llegue muy fresco al final. Creo que se revelan posibilidades en la acción, o mejor dicho, que la acción revela posibilidades nuevas, tal como la marcha abre los horizontes. Son  posibilidades que no se pueden planear, cosas que de repente se comienzan a percibir colectivamente y, cuando se perciben, se vuelven posibles.

MC.- Si bien varias acciones del plantón fueron espontáneas, la convocatoria viene desde un poeta, ¿cómo describirías a Javier Sicilia?, ¿cuándo lo conociste? 
JR.- Javier Sicilia es un gran poeta, novelista y ensayista con una visión política que expresa en sus columnas. Entré en contacto con él hace quince años o más porque me pidió una colaboración para la revista Ixtus, que al inicio se hacía artesanalmente; al principio, hasta su papá, Oscar Sicilia, la distribuía casa por casa. Comenzamos a conversar y Javier se interesó en el pensamiento de Iván Illich, un pensador que no sólo hecho raíces en Cuernavaca, sino que, por ahí en los años setentas, la volvió famosa. Javier quiso saber lo que se había hecho en el Centro Intercultural de Documentación (CIDOC) fundado por Illich. Tuve la oportunidad de presentar a Javier con Iván, e inmediatamente se entendieron muy bien. Javier entendió a Iván por su lado místico, mientras yo lo entendía por su inmenso interés en la cultura material, la subsistencia y lo que él llamaba “la paz de la gente”. Iván oponía, como nadie desde Karl Polanyi y Edward Palmer Thompson, las creaciones “económicas” y culturales de la gente, la subsistencia que es “la economía de abajo” a los planes de los de arriba. Definía lo que otros llaman el capitalismo como una guerra despiadada de las autonombradas elites contra la subsistencia de la gente. Tales eran los temas en los que Iván y yo nos encontrábamos. Las únicas oraciones que yo había hecho con Iván eran  lecturas matutinas y en alta voz del Brevarium Romanum, cuando compartíamos un departamento con Lee Hoinacki en la ciudad alemana de Oldenburg. El Brevarium Romanum es básicamente una recopilación latina de los Salmos. Javier entendió a Illich rápidamente, y de una forma particular. La gran  simpatía mutua inicial se transformó en compromiso. Desde la muerte de Iván en 2002, Javier ha seguido defendiendo sus ideas, que después de su impacto en los años 1970, se habían vuelto marginales. La fidelidad de Javier demuestra que no busca ni el éxito fácil ni la fama, sino otra cosa difícil de nombrar, porque al nombrarla se objetiva y pierde su sentido de búsqueda: la verdad. Fue sucesivamente traductor y editor de muchas obras de Iván Illich.

MC.- ¿El silencio poético también es una búsqueda de la verdad?
JR.- El silencio es necesario después de semanas tan agitadas, en las que  Javier tuvo que dar entrevistas todo el tiempo. Ahora le viene bien un período de silencio. El Subcomandante Marcos observa también largos períodos de silencio. Lo que yo no puedo juzgar es el silencio anunciado de Javier en relación a la poesía, no sé qué implica, personalmente no soy poeta, no lo puedo ver empáticamente. Javier es un hombre de oración, meditación y reflexión que no puede dar lo mejor de sí en el fuego de una actualidad demandante, en novedades más que en verdades.

MC.- Entre el holocausto y la destrucción de los ecosistemas, ¿en qué se ha convertido Cuernavaca? 
JR.- Alguna vez, cuando Cuernavaca se llamaba “la ciudad de la eterna primavera”, era un lugar encantador que cantó Alfonso Reyes y que Iván Illich escogió para ubicar su “casa para pensar”. Yo que camino por sus calles y sus barrios desde hace cuarenta años, y que, en ella encanecí, la veo degradarse,  transformarse en un pequeño infierno. Podemos explicar lo que le pasa como una “descomposición del tejido social” y añadir que también se está volviendo un infierno de concreto. Los “poderes de arriba” que ignoran todo de la cultura material y de la subsistencia de la gente, quieren imponer al pueblo ciudadano  carreteras de dos pisos como el denominado distribuidor vial de Buena Vista, que de hecho tendrá tres niveles, uno subterráneo, uno de altura natural y otro en forma de puentes. Todo ello,  so pretexto de incrementar una sola variable: la velocidad. Aquellos que planifican la ciudad desde arriba sin ver como vive la gente de a pie y sin prever lo que pasará debajo de sus puentes –olor a orín,  terrenos de nadie, peligros, muerte de los comercios- afirman sin reír que lo importante es aumentar la velocidad. ¿Será que sus profesores de urbanismo no les enseñaron que, en las ciudades de México y de otros países, el promedio de velocidad llega a un tope que no se puede rebasar?, en el Distrito Federal, es alrededor de 16 kilómetros por hora –tomando en cuenta el metro-; estoy hablando de velocidades medidas en las vías. La velocidad relativamente alta del metro se compensa  por la lentitud de muchos barrios: por  ejemplo, en el barrio de La Merced, el promedio es inferior a 6 kilómetros por hora.

Además, en las ciudades de provincia, los promedios “intra muros” son mucho inferiores a 16 kilómetros por hora. Lo único que pueden hacer los que nos planifican desde arriba, es acelerar la velocidad en algunos trayectos, disminuyéndola en otros,  dando realidad social al adagio: “dime a que velocidad circulas y te diré quién eres”.

Un urbanista francés que se llamaba Henri Lefebvre entendió bien esas cosas. Decía que toda vía rápida es una “sutura-cortadura”: liga en el sentido longitudinal y corta en el sentido transversal, alargando los itinerarios de todos los que la quieren cruzar. Eso significa la destrucción del barrio así “cortado”.  Además, los que nos aplastan bajo su planificación desde arriba parecen ignorar las reglas más elementales de la hospitalidad. Cuando alguien se vuelve huésped de una casa franqueando su umbral, tiene que adoptar gestos y ritmos que demuestren su voluntad de comportarse y de adoptar los tiempos y ritmos propios del espacio doméstico. El espacio urbano es fundamentalmente distinto del espacio indiferenciado de las autopistas. Pretender hacer entrar los vehículos a la ciudad de Cuernavaca con velocidad de autopista, es como querer entrar a una casa corriendo. Además,  aquellos planificadores y políticos que lo ven todo desde arriba, ni siquiera ven que, después de la Glorieta de Buena Vista, aquel espacio urbano que acaban de deshumanizar para que el tráfico sea más veloz, hay otra plazoleta, la Glorieta de Tlaltenango,  que frenará el tráfico acelerado sobre unos pocos kilómetros.

Frente a lo que llamarán “un cuello de botella”, podrán,  dentro de 5 o 6 años, volver a decir que es necesario diseñar un distribuidor vial en Tlaltenango y así sucesivamente, “glorieta” tras “glorieta” hasta llegar al centro de la ciudad. Es lo que se hizo en la Ciudad de México con la calzada de Tlalpan que cortó en dos mitades todo un gran barrio, matándolo, rompiendo todas las relaciones transversales. Es lo que aquellos planificadores –que Javier y yo calificamos a veces de peregrinos sin bastón- pretenden imponer a Cuernavaca. Si leemos sus justificaciones, sólo leeremos algunos párrafos vagos en referencia a la circulación, que repiten en todas sus formas el argumento del aumento de la velocidad y pasan rápidamente a consideraciones más conformes a intereses mercantiles, como la supuesta oferta de mano de obra, los negocios generados por la seudo necesidad de infraestructuras de transporte cada vez más caras. No tienen palabras para la inutilidad y contra-productividad, más allá de ciertos límites, de las infraestructuras faraónicas, de sus efectos destructores del tejido social, del cierre de innumerables pequeñas tiendas y mercados, de la peligrosidad y la suciedad de los espacios debajo de los puentes. En tanto a sus efectos simbólicos y psicológicos, si los menciono no es para ellos, porque sé demasiado bien que no los entenderían: no sólo generan espacios muertos, sino también toda una escenografía urbana que te convence que no eres nadie, que eres un átomo en la inmensidad sistémica, que eres un espectador pasivo del show del poder tecnológico. Esas infraestructuras desmedidas parecen tener la función de rebajarte como ciudadano, de quitarte  la dignidad; son instrumentos de despolitización que contribuyen poderosamente al rompimiento del tejido social que se manifiesta hoy en los asesinatos de todos los días. Tal vez dirán que soy nostálgico. Confieso que he conocido una vida mejor en Cuernavaca.

MC.- Mencionas el afán gubernamental por la “velocidad”, pero ¿qué pasa con los proyectos consumistas?, lo pregunto por la destrucción del Hotel Casino de la Selva y el anuncio de otro centro comercial en Tlaltenango 
JR.- Fui uno de los fundadores del movimiento cívico en defensa del Casino de la Selva –un lugar histórico de 10 hectáreas y 7,000 árboles, celebrado por Malcolm Lowry- contra dos mega-tiendas extranjeras. Evidentemente, perdimos y se hicieron las tiendas. Me considero un ecologista, pero bajo el concepto de la ecología urbana, que no se justifica directamente por la contaminación química del ambiente, sino por la destrucción de las relaciones cívicas, las llamadas relaciones de soporte mutuo, que hacen vivir a un barrio como un tejido de interrelaciones, también comerciales, pero no únicamente. Eso es lo que me motivaba en la protesta contra la destrucción del Casino de la Selva. Yo veía que si caía el Casino, iban a modificarse las relaciones en toda la zona, incluyendo la muy comercial Avenida Plan de Ayala, y que hasta el mercado central se vería afectado y que algunos de los mercados secundarios desaparecerían. Creo que diez años más tarde, se puede decir con tristeza que mis predicciones se cumplieron. Cada vez más, los locatarios del mercado central luchan para sobrevivir. En todas las calles y todos los barrios, empiezan a predominar las grandes tiendas. Hace diez años, el 65% de las transacciones comerciales de la ciudad aun se hacían en pequeños negocios locales, y sólo el 35% correspondía a las grandes tiendas trasnacionales. Ahora, la relación se está invirtiendo. Eso es muy grave, porque las grandes tiendas tipo Wal-Mart, Sam’s y Costco venden más productos importados que mercancías locales y además, exportan la casi totalidad de sus ganancias a bancos extranjeros. Son especies de bombas aspirantes-expelentes que aspiran dineros locales y los exportan. En cambio, los dueños de negocios locales son ciudadanos oriundos de Cuernavaca que de cierta forma redistribuyen sus ganancias dentro de la ciudad y están dispuestos a asumir papeles en la vida asociativa de la ciudad, por ejemplo, siendo, aquello presidente de un club de fútbol de barrio, aquel otro director de una pequeña orquesta. Tales compromisos cívicos son la base de la vida asociativa de la ciudad. Su regeneración se vuelve muy urgente ante el desgarramiento del tejido social.

Esos eran mis argumentos principales cuando militaba para la defensa del Casino de la Selva. La mayor parte de mis compañeros defendían los árboles y las obras de arte –yo también-, pero pocos me seguían en la defensa del comercio local. Es una batalla que perdimos, una derrota aún más dolorosa para mí que la destrucción del entorno arquitectónico y de los  árboles.

MC.- Perdimos la batalla del Casino de la Selva, a diferencia de Tlaltenango…
JR.- En Tlaltenango querían construir un centro comercial Wal-Mart, ahora habrá un parque ecológico, eso se ganó, qué bueno que a veces se ganan batallas. Yo no sé hasta qué punto se concretará el proyecto de guardar el parque para todos los ciudadanos; en el tiempo del Casino de la Selva nos servía de modelo la lucha de Oaxaca, ciudad que logró impedir la construcción de un McDonald’s en su centro histórico. Las cosas nunca son en “blanco y negro”, lo que vemos son luchas cívicas contra proyectos oficiales, como si hubiera una verdadera guerra oficial contra la subsistencia de las personas, contra el modo de vivir de la gente. Parece haber un proyecto de transformación de las costumbres de la gente para inculcarle la americanización. Parece que el modelo de las ciudades fronterizas es lo que tienen en la cabeza los gobernantes.

MC.- ¿Cuál es tu opinión sobre los gobernantes de Cuernavaca?, por ejemplo, el alcalde Martínez Garrigós salió corriendo a España en los días más álgidos de protesta, y el vocero de Ejecutivo local dijo que no harían caso al ultimátum de Javier Sicilia… 
JR.- Creo que asistimos a la toma masiva de poder de los que, siendo niños, tuvieron las nalgas pegadas al coche de papá (risas). Esos gobernantes vieron su infancia a través del parabrisas, tienen la misma percepción de la realidad que la que se tiene cuando se atraviesa un paisaje en automóvil: hay imágenes fugaces y colores en movimiento, pero faltan los olores, faltan los sonidos, las percepciones táctiles y los sabores. Los adultos que fueron amputados de la riqueza de las percepciones por el tipo de infancia que les dieron sus padres tienen una imagen a la vez simplificada y distorsionada de la realidad, la reducen a lo que fue su truncado mundo infantil. Están constantemente pegados a las pantallas: para moverse, el coche y para informarse la televisión (sic) o la computadora. Forman parte de una generación que sufrió daños irreparables a su modo de percepción, es gente genuinamente incapaz de percibir la realidad, entonces, crean un mundo ficticio cuyos espacios son pensados y vistos por gente que tiene el trasero pegado a un asiento de coche. No vivo fundamentalmente en otro tiempo que ellos, pero por lo menos trato de mantenerme como peatón, es decir de percibir mi ciudad como alguien que aun tiene pies y los usa. Al respecto, tengo muchas historias por contar sobre mi peatonalidad, pero ellos no las entenderían.

MC.- Finalmente, ante la hegemonía del neoliberalismo, ¿dónde puedes expresar tus ideas alternativas y marginales?, ¿a pesar de la crisis en Cuernavaca habrá cabida para el debate?
JR.- Veo dos vertientes en tu pregunta, he pasado toda mi vida adulta como una especie de marginado, si bien he trabajado en universidades. Lo que quiero decir es que mis ideas siempre han sido minoritarias. Lo que me ha nutrido todos estos años es mi amistad con el pensador Iván Illich, casi nadie lo recuerda, pero él volvió a Cuernavaca “la capital intelectual de la década de 1970”, todo el mundo sabía de Cuernavaca por el CIDOC. He tratado y sigo tratando de seguir la pista de ciertas ideas que habíamos elaborado en esa época. Por ejemplo, Iván escribió un libro que se llama Energía y equidad (1974); para mí en ese libro está la demostración de que viviríamos mejor con mucho menos energía mecánica. En cuestiones de tráfico, la energía se traduce en velocidad. Si pudiéramos reducir la velocidad del tráfico urbano a poco más de 25 kilómetros por hora, perderíamos menos tiempo y en realidad los promedios de velocidad serían mayores, no habría tantas diferencias entre itinerarios rápidos y lentos, entonces la velocidad dejaría de ser un privilegio social, en términos de distribución la ciudad sería más equitativa y utilizaría menos energía. Si logro formular este argumento para un caso particular, creo que se podría expander a otros temas para salir del dilema actual que es: ¿energía que produce gases de invernadero o energía que produce contaminación radioactiva?, con el desastre de Fukushima, toda “la alternativa nuclear” se ha vuelto a poner a debate, pero este debate se ubica bajo el presupuesto de que hay que incrementar las cantidades de energía disponibles en la sociedad. Illich pensaba todo lo contrario: deberíamos de imaginar unas condiciones sociales en las cuales la necesidad de consumir energía serían mucho menor, quizás un 20% de la actualidad; deberíamos volver, gracias a la reducción de la energía socialmente necesaria, a niveles de consumo correspondiendo a los de los años cuarenta o cincuenta. He publicado artículos y libros exponiendo aspectos de esta tesis, pero –y no me quejo- mis ideas se quedan limitadas a un grupo marginal de lectores.

Llegamos a un nivel de desastre en que se vuelve vital formular algunos “teoremas de imposibilidad”. Seguir bajo este modo de vida es imposible.  Algunos le dan 10 años, otros 20, al actual sistema antes de su colapso. No podemos seguir vivos siendo tan dependientes del petróleo y de los costosos servicios de suministro de energía. Al mismo tiempo, hay un descontento hacia las instituciones que se han incrustado en la sociedad, haciéndonos creer que representan el único sistema posible o “el pensamiento único”. Donde comienza a quebrantarse “el pensamiento único”, es en los países que conocieron dictaduras, porque la “ventaja” de una dictadura es que resulta más fácil criticarla que un sistema ambiguo y complejo como la llamada “democracia mexicana”. En Egipto, se le pidió a Hosni Mubarak que se fuera y se asustó tanto que se fue, lo mismo con Ben Alí en Túnez. Pero la desventaja de las dictaduras es que el derrocarlas no requiere una reflexión que vaya realmente a la raíz de las cosas. Tal reflexión requiere la percepción aguda de las imposibilidades aunada con un descontento profundo. Entre la gente de abajo de los países ricos, este descontento se extiende en la medida en que el Estado y el Mercado –el Estado-Mercado - prometen más servicios, por ejemplo mayores disponibilidades de vehículos de motor y más asfalto en las ciudades, creando situaciones endémicas de creciente frustración, porque es cada vez más difícil y peligroso caminar por las calles y encontrarse en las plazas. Eso es lo que caracteriza los países que no son dictatoriales, sino democráticos o “dictablandos”. Ahí, la situación es mucho más compleja que el África del Norte, porque no se sabe contra quién hay que luchar y, sobre todo, y con ello vuelvo al principio de nuestra charla, porque toda crítica debe ser al mismo tiempo autocrítica, crítica de las omisiones propias. Es la situación ambigua que vivimos en Cuernavaca. Lo intolerable del panorama actual, no creo que solamente se pueda asociar con un nombre. Y eso es la esencia del error garrafal de Felipe Calderón, él exteriorizó un sujeto colectivo al que, antes de atacarlo como el Quijote sus molinos, llamó “La delincuencia”. Similarmente, otro Presidente impopular en su país por sus errores, George Bush, había inventado una entidad llamada “El eje del Mal”. En contraposición con este mal absolutizado, el Presidente, sus súbditos y todo el pueblo alineado atrás de ellos, queda lavado como dinero. La lucha puede tomar la máscara de una guerra del Bien contra el Mal.

El Magistrado francés Jean de Maillard, un hombre particularmente valiente, propone un antídoto a este Maniqueísmo de Estado. El compara las relaciones semi-criminales, semi-legales que proliferan en las fronteras entre Estado y “Delincuencia”, entre finanzas y robo de cuello blanco, entre los ricos “lavados” y los ricos “sucios” de la lista de Forbes, con esos seres matemáticos que se llaman los fractales. Los fractales, como la zona intermedia entre el mar y la tierra con el trazo complicados de su orilla, sus deltas, manglares y humedales,  proliferan en todas direcciones reproduciendo de lo pequeño a lo grande un motivo repetitivo. La delincuencia organizada tiende a ser fractal. Prolifera en las fronteras entre esos medios en principio heterogéneos que son el gobierno y el crimen, las Finanzas y el Despojo de cuello blanco, los carteles y sus apoyos logísticos en honorables bancos. Hay tantas interpenetraciones y tantos compromisos personales que es imposible asociar los delitos con un lado llamado “La delincuencia”  y exorcizar el otro lado, el lado “Blanco”, de los muy concretos delitos cotidianos que engrosan la abstracta “Delincuencia”. Todo mundo hace fractalmente parte del medio legal y del medio delictivo. El bisturí con el que Calderón pretende separar lo aún sano de lo corrompido sólo puede desgarrar todo el tejido de la nación. No es por ahí donde había que empezar, Señor Presidente.

El diccionario del diablo

Palabraenllamas

He aquí algunas definiciones extraídas de El diccionario del diablo, del santo patrón de la sátira y la inteligencia laica, Ambrose Bierce, nacido en Ohio en 1842. En vida conoció la fama, tanto como la enemistad feroz de sus contemporáneos. Murió junto a las tropas de Pancho Villa. Como hace Fernando Savater, cada vez que nos sintamos envilecidos por un acceso de optimismo, leamos un puñado de sus definiciones.

Adivinación, s. Arte de desentrañar lo oculto. Hay tantas clases de adivinación como variedades fructíferas del pelma florido y del bobo precoz.
Admiración, s. Reconocimiento cortés de la semejanza entre otro y uno mismo.
Agitador, s. Estadista que sacude los frutales del vecino... para desalojar a los gusanos.
Aire, s. Sustancia nutritiva con que la generosa Providencia engorda a los pobres.
Alá, s. El Supremo Ser Mahometano por oposición al Supremo Ser Cristiano, judío, etc.
Alianza, s. En política internacional la unión de dos ladrones cada uno de los cuales ha metido tanto la mano en el bolsillo del otro que no pueden separarse para robar a un tercero.
Ambidextro, adj. Capaz de robar con igual habilidad un bolsillo derecho que uno izquierdo.
Amistad, s. Barco lo bastante grande como para llevar a dos con buen tiempo, pero a uno solo en caso de tormenta.
Aplauso, s. El eco de una tontería. Monedas con que el populacho recompensa a quienes lo hacen reír y lo devoran.
Autoestima, s. Evaluación errónea.
Averno, s. Lago por el cual los antiguos entraban en las regiones infernales. El erudito Marcus Ansello Scrutator sostiene que de ahí deriva el rito cristiano del bautismo por inmersión. Lactancio, sin embargo, ha demostrado que esto es un error.

Baco, s. Cómoda deidad inventada por los antiguos como excusa para emborracharse.
Bautismo, s. Rito sagrado de tal eficacia que aquel que entra en el cielo sin haberlo recibido, será desdichado por toda la eternidad. Se realiza con agua, de dos modos: por inmersión o zambullida, y por aspersión o salpicadura. Si la inmersión es mejor que la aspersión, es algo que los inmergidos y los asperjados deben resolver consultando la Biblia y comparando sus respectivos resfríos.
Belladona, s. En italiano, hermosa mujer; en inglés, veneno mortal. Notable ejemplo de la identidad esencial de ambos idiomas.
Boda, s. Ceremonia por la que dos personas se proponen convertirse en una, una se propone convertirse en nada, y nada se propone volverse soportable.

Calamidad, s. Recordatorio evidente e inconfundible de que las cosas de esta vida no obedecen a nuestra voluntad. Hay dos clases de calamidades: las desgracias propias y la buena suerte ajena.
Caníbal, s. Gastrónomo de la vieja escuela, que conserva los gustos simples y la dieta natural de la época preporcina.
Capital, s. Sede del desgobierno. Lo que provee el fuego, la olla, la cena, la mesa, el cuchillo y el tenedor al anarquista, quien sólo contribuye con la desgracia antes de la comida.
Cartesiano, adj. Relativo a Descartes, famoso filósofo, autor de la célebre sentencia "Cogito, ergo sum", con la que pretende demostrar la realidad de la existencia humana. Esa máxima podría ser perfeccionada en la siguiente forma: "Cogito, cogito, ergo cogito sum" ("Pienso que pienso, luego pienso que existo"), con lo que se estaría más cerca de la verdad que ningún filósofo hasta ahora.
Comercio, s. Especie de transacción en que A roba a B los bienes de C, y en compensación B sustrae del bolsillo de D dinero perteneciente a E.
Complacer, v. t. Poner los cimientos para una superestructura de imposiciones.
Compromiso, s. Arreglo de intereses en conflicto que da a cada adversario la satisfacción de pensar que ha conseguido lo que no debió conseguir, y que no le han despojado de nada salvo lo que en justicia le correspondía.
Conservador, adj. Dícese del estadista enamorado de los males existentes, por oposición al liberal, que desea reemplazarlos por otros.
Consultar, v.l. Requerir la aprobación de otro para tomar una actitud ya resuelta.
Controversia, s. Batalla en que la saliva o la tinta reemplazan al insultante cañonazo o la desconsiderada bayoneta.
Cristiano, s. El que cree que el Nuevo Testamento es un libro de inspiración divina que responde admirablemente a las necesidades espirituales de su vecino. El que sigue las enseñanzas de Cristo en la medida que no resulten incompatibles con una vida de pecado.

Deuda, s. Ingenioso sustituto de la cadena y el látigo del negrero.
Dictador, s. Mandatario de un país que prefiere la pestilencia del despotismo a la plaga de la anarquía.
Diplomacia, s. Arte de mentir en nombre del país.

Economía, s. Compra del barril de whisky que no se necesita por el precio de la vaca que no se tiene.
Educación, s. Lo que revela al sabio y esconde al necio su falta de comprensión.
Ecuanimidad, s. Disposición de soportar ofensas con humilde compostura, mientras se madura un plan de venganza.
Exhortar, v. t. En materia religiosa, poner la conciencia de otro en asador y dorarla hasta que su incomodidad se manifieste en un tono pardo de nuez.
Exiliado, s. El que sirve a su país viviendo en el extranjero, sin ser un embajador.
Éxito, s. El único pecado imperdonable contra nuestros semejantes.

Felicidad, s. Sensación agradable que nace de contemplar la miseria ajena.
Filisteo, s. Aquel cuya mente es producto de su medio, y cuyos pensamientos y sentimientos están dictados por la moda. A veces es culto, a menudo próspero, generalmente limpio y siempre solemne.

Gato, s. Autómata blando e indestructible que nos da la naturaleza para que lo pateemos cuando las cosas andan mal en el círculo doméstico.

Hábeas Corpus, s. Recurso judicial que permite sacar a un hombre de la cárcel cuando lo han encerrado por el delito que no cometió, y no por los que realmente cometió.
Hábitos sacerdotales, s. p. l. Traje abigarrado que usan los payasos de la Corte Celestial.
Hipócrita, s. El que profesando virtudes que no respeta se asegura la ventaja de parecer lo que desprecia.
Historia, s. Relato casi siempre falso de hechos casi siempre nimios producidos por gobernantes casi siempre pillos o por militares casi siempre necios.
Humanidad, s. La raza humana, colectivamente, con exclusión de los poetas antropoides.
Humildad, s. Paciencia inusitada para planear una venganza que valga la pena.

Idiota, s. Miembro de una vasta y poderosa tribu cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre dominante. La actividad del Idiota no se limita a ningún campo especial de pensamiento o acción, sino que "satura y regula el todo". Siempre tiene la última palabra; su decisión es inapelable. Establece las modas de la opinión y el gusto, dicta las limitaciones del lenguaje, fija las normas de la conducta.
Imposición, s. Acto de bendecir o consagrar imponiendo las manos: ceremonia común a muchos sistemas eclesiásticos, pero que es realizada con máxima sinceridad por la secta de los Ladrones.
Indefenso, adj. Incapaz de atacar.
Inmigrante, s. Persona inculta que piensa que un país es mejor que otro.

Justicia, s. Artículo más o menos adulterado que el Estado vende al ciudadano a cambio de su lealtad, sus impuestos y sus servicios personales.

Korán, s. Libro que los mahometanos, neciamente, creen escrito por inspiración divina, pero que los cristianos consideran una perversa impostura, contraria a las Sagradas Escrituras.

Ladrón, s. Comerciante candoroso. Se cuenta de Voltaire que una noche se alojó, con algunos compañeros de viaje, en una posada del camino. Después de cenar, empezaron a contar historias de ladrones. Cuando le llegó el turno a Voltaire dijo:--Hubo una vez un Recaudador General de Impuestos --y se calló. Como los demás lo alentaron a proseguir, añadió:--Ese es el cuento.
Libertad, s. Uno de los bienes más preciosos de la Imaginación, que permite eludir cinco o seis entre los infinitos métodos de coerción con que se ejerce la autoridad. Condición política de la que cada nación cree tener un virtual monopolio. Independencia. La distinción entre libertad e independencia es más bien vaga, los naturalistas no han encontrado especímenes vivos de ninguna de las dos.
Lógica, s. Arte de pensar y razonar en estricta concordancia con los límites e incapacidades de la incomprensión humana. La base lógica es el silogismo, que consiste en una premisa mayor, una menor y una conclusión, por ejemplo: "Mayor": Sesenta hombres pueden realizar un trabajo sesenta veces más rápido que un solo hombre. ."Menor": Un hombre puede cavar un pozo para un poste en sesenta segundos. "Conclusión": Sesenta hombres pueden cavar un pozo para un poste en un segundo. Esto es lo que puede llamarse el silogismo matemático, con el cual, combinando lógica y matemática, obtenemos una doble certeza y somos dos veces benditos.

Macho, s. Miembro del sexo insignificante. El macho de la especie humana es generalmente conocido (por la mujer) como Simple Hombre. El género tiene dos variedades: buenos proveedores y malos proveedores.
Malthusiano, adj. Relativo a Malthus y sus doctrinas. Malthus creía en la necesidad de limitar artificialmente la población, pero descubrió que eso no podía hacerse hablando. Uno de los exponentes más prácticos del malthusianismo fue Herodes de Judea, aunque todos los militares famosos han participado de esas ideas.
Mendigo, s. El que ha confiado en la ayuda de los amigos.
Metralla, s. Argumento que el futuro prepara en respuesta a las demandas del socialismo americano.
Multitud, s. Muchedumbre. Fuente de sabiduría y virtud políticas. En una república, objeto de adoración del estadista. "En una multitud de consejeros está la sabiduría", dice el proverbio. Si muchos hombres de igual sabiduría individual resultan más sabios que cualquiera de ellos, debe ser que adquieren ese exceso de sabiduría por el simple hecho de reunirse. ¿De dónde viene? Evidentemente, de ninguna parte. Lo mismo valdría decir que una cadena de montañas es más alta que las montañas individuales que la componen. Una multitud es tan sabia como el más sabio de sus miembros, siempre que éste sea obedecido; de lo contrario es tan necia como el más necio entre ellos.

No Combatiente, s. Un cuáquero muerto.

Optimismo, s. Doctrina o creencia de que todo es hermoso, inclusive lo que es feo; todo es bueno, especialmente lo malo; y todo está bien dentro de lo que está mal. Es sostenida con la mayor tenacidad por los más acostumbrados a una suerte adversa. La forma más aceptable de exponerla es con una mueca que simula una sonrisa. Siendo una fe ciega, no percibe la luz de la refutación. Enfermedad intelectual, no cede a ningún tratamiento, salvo la muerte. Es hereditaria, pero afortunadamente no es contagiosa.

Paraíso, s. Lugar donde los malvados cesan de perturbarnos hablando de sus asuntos personales, y los buenos escuchan con atención mientras exponemos los nuestros.
Paz, s. En política internacional, época de engaño entre dos épocas de lucha.
Perorata, s. Explosión de un cohete oratorio. Encandila, mas para un observador de nariz apropiada, su rasgo distintivo es el olor de las distintas clases de pólvora con que ha sido preparada.
Plebiscito, s. Votación popular para establecer la voluntad del amo.
Pobreza, s. Lima para que claven los dientes las ratas de la reforma. El número de planes para abolirla iguala al de reformadores que la padecen más el de filósofos que la ignoran. Sus víctimas se distinguen por la posesión de todas las virtudes, y por su fe en líderes que quieren conducirlas a una prosperidad donde creen que esas virtudes son desconocidas.
Política, s. Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios. Manejo de los intereses públicos en provecho privado.
Prelado, s. Dignatario eclesiástico dotado de un grado superior de santidad y de un gordo estipendio. Miembro de la aristocracia celestial. Caballero de Dios.

Recluta, s. Persona que se distingue de un civil por su uniforme, y de un soldado, por su modo de caminar.
Referéndum, s. Ley que se somete a voto popular para establecer el consenso de la insensatez pública.

Sacramento, s. Solemne ceremonia religiosa a la que se atribuyen diversos grados de eficacia y significación. Roma tiene siete sacramentos, pero las iglesias protestantes, menos prósperas, sólo pueden permitirse dos, y de inferior santidad. Algunas sectas menores no tienen sacramentos en absoluto: ahorro vil que indudablemente las llevará a la perdición.
Santo, s. Pecador fallecido, revisado y editado. La Duquesa de Orléans refiere que aquel viejo e irreverente calumniador, el mariscal de Villeroi, que en su juventud había conocido a San Francisco de Sales, dijo al oír que lo consideraban un santo: "Estoy encantado de enterarme de que Monsieur de Sales era un Santo. Le gustaba decir groserías y solía trampear a los naipes. Por lo demás, era un perfecto caballero, aunque un tonto".

Trabajo, s. Uno de los procesos por los que A adquiere bienes para B.
Trabar amistad, v. i. Fabricar un ingrato.
Turba, s. En una república, aquellos que ejercen una suprema autoridad morigerada por elecciones fraudulentas. La turba es como el sagrado Simurg, de la fábula árabe: omnipotente, a condición de que no haga nada.

Ungir, v. i. Engrasar a un rey u otro gran funcionario que ya de por sí es bastante resbaloso. Los soberanos son ungidos por los sacerdotes del mismo modo que se engrasa bien a los cerdos para conducir al populacho.

Voto, s. Instrumento y símbolo de la facultad del hombre libre de hacer de si mismo un tonto y de su país una ruina.

viernes, 29 de abril de 2011

Más de 788 millones destina Estado para compra de equipo y material de guerra


Revistazo

Como si se tratara de un país que vive en constante situación de guerra, Honduras descuida sectores importantes para el desarrollo humano y destina gran parte del presupuesto nacional a la compra de equipo y material bélico en el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional.

Una investigación y análisis de los presupuestos de los años 2009, 2010 y 2011, realizado por la abogada y consultora, Magda Calix y patrocinada por Revistazo.com y la Asociación para una Sociedad Más Justa –ASJ- señala que a pesar de vivir tiempos de paz, el ejército y la policía nacional, dependientes de las Secretarías de Defensa y Seguridad respectivamente, manejan cuantías superiores a las asignadas al Poder Judicial, Poder Legislativo, Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Ministerio Público y otras instituciones del Estado.

De acuerdo a los hallazgos en el análisis, existen aproximaciones que indican que el presupuesto real que gestionan las Fuerzas Armadas podría ascender a más de 5 mil 166 millones de Lempiras, mientras que el de la policía es difícil de cuantificar, debido a que recibe fondos de diversas fuentes económicas, aportes que no son incorporados al Presupuesto Nacional.

"Esas fuentes se encuentran dispersas y no han sido incorporadas en el Presupuesto de Ingresos y Egresos de la República o su nivel de desagregación es incipiente. Existen, además, importantes manejos extrapresupuestarios”, sostiene Cálix.

Las Secretarías de Defensa y de Seguridad, reciben constantes modificaciones presupuestarias, situaciones que representan una manera fácil para el desvío de los fondos públicos aprobados en el Poder Legislativo.

El Presupuesto General de la Republica aprobado para 2010, hasta mediados de año había sufrido múltiples modificaciones de ampliación.

El Ejército recibió ampliaciones presupuestarias de 67,1 millones de lempiras, para el financiamiento de operativos de desalojo de los campesinos en el Bajo Aguan, compra de equipamiento especial antibombas, bonos y fortalecimiento y la compra de equipo para la Guardia de Honor Presidencial.

Por su parte la Policía Nacional, alcanzó ampliaciones de su presupuesto 720.9 millones que fueron utilizados para la compra de un camión blindado, nivelación de sueldos de oficiales, diversos operativos que incluyen los desalojos de los campesinos del Bajo aguan y la compra de equipo antimotines, entre otros fortalecimientos de la institución.

Ampliaciones presupuestarias al Ejército y la policía (en millones de Lempiras)


Descripción Ampliación
Compra camión blindado para control de Disturbios Callejeros 12.0
Fortalecimiento Policía 230.0
Nivelación de sueldos Oficiales 13,7
Financiamiento operación del 22 al 28 de septiembre 4,1
Incremento general policías 194,2
Plan asegurando Estado de Derecho 10,0
Traslado de fondos operativo Tumbador, en la zona del Bajo Aguán 1,2
Proyectos en beneficio colectivos 20,0
Equipo antimotines 10,0
Para aumentar capacidades de las fuerzas armadas 58,8
Incremento general 138,9
Proyectos 20,0
Traslado de fondos operación del Bajo Aguan, en apoyo a la Policía Nacional 3,9
Traslado de fondos para hacer efectivo el pago de servicios profesionales al abogado norteamericano Owen S. Freed en la demanda de daños y perjuicios promovida contra el Estado de Honduras por la empresa SAMCO GLOBAL ARMS 3,0
Transferencia de fondos para financiar la operación del Bajo Aguán llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Honduras en un término de 8 días 1,1
Financiamiento para cubrir necesidades de las Fuerzas Armadas en la operación del Bajo Aguán 4,3
Traslado de fondos para financiar la operación XATRUCH llevada a cabo en el Bajo Aguán 6,0
Traslado de fondos para el equipamiento especial anti-bomba 1,3
Fondos para bonos de L. 1,000.00 de la Secretaría de Defensa 13,5
Traslado fortalecer Guardia de Honor Presidencial 40,0
Equipamiento especial Guardia de Honor Presidencial 2,0

La doble moral no es revolucionaria


Vos el Soberano

El partido Comunista de Honduras se une a las voces mundiales que repudian la detención y extradición del compañero Joaquín Pérez Becerra, revolucionario latinoamericano quien es director del portal de noticias ANNCOL, institución especializada en informaciones alternativas sobre la lucha patriótica del pueblo colombiano.

La entrega del también ciudadano sueco al sanguinario gobierno colombiano pone en peligro su vida y desdice de los supuestos principios revolucionarios que mueven la conducta del presidente venezolano Hugo Chávez Frías.

Esta acción del presidente venezolano se une a otras que reflejan un claro giro favorable a los intereses del imperio norteamericano y de sus mandaderos latinoamericanos entre los que se encuentran el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el actual continuador del golpe de Estado en Honduras, Porfirio Lobo.

Libertad para los revolucionarios del mundo
Ni un segundo de tregua al enemigo
Partido Comunista de Honduras
Tegucigalpa,
Honduras 26 de abril de 2011

El rumbo de las negociaciones: un análisis de los cuatro puntos

El Socialista

Por Maximiliano Fuentes

El papel del mediador

Previo a la semana santa, se reunieron en la ciudad de Caracas, Venezuela el Presidente Hugo Chávez, el Ex Presidente José Manuel Zelaya Rosales, y el dirigente sindical y del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) Juan Barahona. Según las declaraciones de Juan Barahona, el propósito del viaje era reunirse con el Presidente Chávez explicarle “….la grave situación que vive Honduras y el proceso de estructuración que se está dando en el FNRP. Además, le entregamos un documento en el que dejamos plasmadas nuestra posición y demandas.”

En el documento entregado, se encuentra la posición del FNRP donde se expone los cuatros puntos que deberá cumplir el régimen ilegitimo de Porfirio Lobo Sosa. Estos puntos son los siguientes: exigir el regreso seguro del coordinador del FNRP, Manuel Zelaya y de todos los exiliados y exiliadas, el respeto de los derechos humanos, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente y el reconocimiento del FNRP como una fuerza política, con capacidad y legalidad para participar en futuros procesos electorales.

Previo a analizar los cuatro puntos del documento, no detenemos para alertar sobre el peligro de las negociaciones, sobre todo porque se están haciendo a espaldas de la mayoría y porque se le solicita al engendro del golpe de Estado el reconocimiento del FNRP como fuerza política, en una palabra: se le solicita a la institucionalidad de los golpistas la legalidad del Frente para participar como partido político en los procesos electorales. Situación que deja sin validez lo acordado en la asamblea del 26 y 27 de febrero que manifestó la no incursión del FNRP en el próximo proceso electoral. Por otro lado, a partir del reconocimiento de la legalidad del gobierno se desconoce su verdadera naturaleza. Por esa razón, nos parece muy extraño que Chávez se proponga como mediador entre los dirigentes de la resistencia y el gobierno que cuestionó profundamente desde el momento que las fuerzas militares le propiciaron golpe de Estado al gobierno de Manuel Zelaya Rosales.

Cuál es la razón que determina esta maniobra política que pretende permitir el retorno de Zelaya y el obtener el reconocimiento del FNRP como partido político para incursionar en la institucionalidad “democrática” de Honduras. Evidentemente, la intención del régimen de Lobo Sosa es lograr el reconocimiento de UNASUR para incorporar al Estado de Honduras ante la Organización de Estados Americanos -OEA- y de esa forma acceder a programas de desarrollo y algunos fondos suspendidos ante la ruptura del orden democrático el pasado 28 de junio de 2009. Recordemos que una de las principales trabas que ha tenido el régimen de Lobo Sosa ha sido Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, es decir los países integrados en el tratado de libre comercio conocido como ALBA.

Por otro lado, una de las intenciones de ambos gobiernos esta relacionado con el alza constante de los combustibles, no hace falta mencionar que Venezuela es un país productor de Petróleo y cuenta con una empresa como PETROCARIBE que tiene como funcionario a José Manuel Zelaya Rosales y podría facilitar y favorecer en gran medida la estabilidad política y financiera del gobierno de Porfirio Lobo. Es muy probable que la mediación sea bien recibida por algunos sectores, sin embargo queremos alertar sobre el giro del FNRP y del Presidente venezolano quien pese a sus críticas en los hechos esta legitimando un gobierno que carece de legitimidad y que impone planes de miseria y ajuste contra el pueblo de Honduras

El clima de las negociaciones: embestida económica y persecución política a dirigentes gremiales

Durante el año, el gobierno ilegitimo de Porfirio Lobo ha asestado duros golpes al pueblo de Honduras. Desde el año pasado se viene atacando de forma sistemática las grandes conquistas sociales. Para el caso, se desindexo el aumento al salario mínimo de los estatutos gremiales, se ha atacado el sistema de jubilaciones y pensiones de los empleados públicos, magisterio y docentes universitarios. Pese a la lucha del magisterio la embestida no ha cesado, hasta el momento el régimen de Porfirio Lobo ha doblegado las luchas del magisterio y ha salido fortalecido ante los enormes errores de la dirección. Bajo este escenario, el Frente Nacional de Resistencia ha sido incapaz de doblegar al gobierno e imponer su propia agenda política. Pese a los llamados de los paros cívicos la dirección del FNRP ha demostrado no tener capacidad de convocatoria, estamos ante una dirección sin respaldo social, sobre todo porque no ha realizado ningún tipo de trabajo para articular y estructurar un movimiento amplio que permita refundar la nación a través de una nueva constitución. Evidentemente, eso ha sido el resultado de orientaciones equivocadas y oportunistas.

Jerarquizar el dialogo y su política de constitución de un frente amplio político ha tenido como consecuencia directa el fortalecimiento del régimen por la desmovilización popular. Recientemente, unos de los dirigentes medios del FNRP apuntaba que “el instrumento del pueblo para lograr transformaciones históricas y trascendentales es sin duda el FNRP en cuyas convicciones ideológicas diversas priman las referidas a las posiciones definidas por los trabajadores y trabajadoras en la lucha de clases.”

No obstante nosotros le preguntamos, de que forma lograran las transformaciones históricas que nos hablan; para muchos, resulta evidente que esas transformaciones no serán promovidas desde la insurrección o la huelga general sino desde el dialogo con los sectores burgueses y oligárquicos. La experiencia histórica inmediata nos permite visualizar este método contrarrevolucionario de la dirección actual del FNRP, dejando a un lado aquellas acciones que verdaderamente votan gobiernos y permiten los verdaderos cambios.

Esta dirección ha sido la responsable de la derrota pacifica contra el golpe de Estado, ha permitido la derrota de las dos últimas luchas del magisterio y ha sido incapaz de presionar al gobierno para lograr los objetivos estratégicos de la población en resistencia, entonces, porque existe la enorme necesidad de este sector de la dirección del Frente de establecer un dialogo con el gobierno ilegitimo de Porfirio Lobo utilizando el poder económico y la venía política del gobierno de Venezuela. Creemos que por varias razones, la primera, porque el Ex Presidente Zelaya quiere asegurar su retorno sin los procesos y la acusaciones levantadas por los golpistas. Pese a las condiciones favorables que se le presentaron a Zelaya en la lucha contra el golpe de Estado, es decir un clima incesante de movilizaciones y un apoyo masivo que respaldaba su retorno, inestabilidad y aislamiento del régimen espurio por no ser reconocido por la comunidad internacional, ahora debe de balancear sus fuerzas a través de la presión que pueda ejercer el gobierno de Venezuela a su favor. En diversas ocasiones hemos señalado que el Ex Presidente Zelaya tiene el legitimo derecho de retornar a su patria, a ningún ciudadano del mundo se le puede extraditar y desconocerle su derecho de permanecer en su país, sin embargo, uno de sus grades errores fue el de no creer en el poder de la movilización del pueblo y jerarquizar en todo momento las mesas de diálogo..

En cuanto a las acusaciones, estamos seguros que es una medida de la derecha y de las instituciones de las fuerzas golpistas para mantenerlo aislado y sin contacto con la población hondureña a modo de no destabilizar la situación actual a través de movilizaciones. En cuanto a la instalación de una Asamblea Nacional constituyente desde las alturas nos parece una verdadera traición, o por lo menos se aleja de los objetivos iniciales, ya que la refundación del país no será el resultado de un consenso entre las clases, sino que surgirá de la constitución de un nuevo orden, es decir de un nuevo estado que no se cimiente en la explotación y la marginalidad.

Los golpistas pueden crear una nueva constitución, sin embargo ese nuevo pacto no desfavorecerá a los grandes empresarios ni introducirá cambios profundos en el ejercicio democrático, por lo que solicitar a través de la negociación la instalación de una Asamblea constituyente sin organizar y preparar las condiciones para que los miles de trabajadores construyan su propio destino es contribuir con el engaño y la estafa política en la que estamos inmersos. Coincidimos plenamente con el punto que llama al respeto de los derechos humanos, por cierto fuertemente violentados durante esta coyuntura política, no obstante introducimos algunos elementos, cárcel a los ejecutores del golpe de Estado, cárcel para el dictador Roberto Michelleti Bain y su gabinete, así como para Romeo Vásquez Velásquez y la cúpula militar que participó de forma activa en la manutención de la dictadura; de igual manera, cárcel para los asesinos de nuestros mártires, renunciar a estas demandas es traicionar la sangre de aquellos han ofrendado su vida para la transformación de la sociedad hondureña.

Para finalizar, queremos hacer un llamado a las bases del FNRP, del magisterio, de los Sindicatos y los estudiantes organizados a no reconocer el proceso de negociación sin antes haber sido discutido y aprobado en la Asamblea, los dirigentes se deben a los miles de resistentes que han luchado sin cesar durante este proceso. Por otro lado, es necesario integrar a esta propuesta las múltiples demandas del pueblo de Honduras. Así, se debe empezar a organizar y crear las condiciones para entablar un proceso de lucha que verdaderamente asegure una modificación radical de la sociedad hondureña. Llamamos a estar alertas y a vigilar el proceso, estamos a un viraje de la dirección que pretende establecer acuerdos al margen de la base y de los luchadores. El dialogo con el gobierno ilegitimo es una de las trampas tejidas por el imperialismo y la cúpula empresarial que pretende canalizar las movilizaciones y el descontento de la población a través de los procesos electorales, es por ello, que la legalización del FNRP responde a una política muy bien diseñada por los Estados Unidos, y que por cierto, le ha permitido conducir la situación política de estos países a su gusto y conveniencia.

Washington embarrancado

Por Alfred W. McCoy y Brett Reilly

Introducción del editor de Tom Dispatch
Las potencias imperiales se protegen de los riesgos. El ejemplo reciente más impresionante es Egipto. Mientras el Pentágono inyectaba dinero en las fuerzas armadas egipcias (aproximadamente 40.000 millones de dólares desde 1979), gracias a WikiLeaks sabemos que el gobierno entregaba montos mucho más pequeños (millones, no miles de millones) a diversas “organizaciones financiadas por el gobierno de EE.UU.” con ciertas relaciones con el Congreso o con los partidos demócrata y republicano. Parte de ese dinero, a su vez, se invertía en “campañas de construcción de la democracia” orientadas a enseñar a jóvenes activistas egipcios cómo organizar un movimiento contra su gobernante autocrático, cómo hacer mejor uso de las redes sociales, etc.

En otras palabras, en Egipto (y en otros sitios de Medio Oriente) Washington financiaba tanto a los autócratas como a los jóvenes activistas que se les oponían y quienes jugaron un papel crucial en Egipto en el movimiento de la Plaza Tahrir que derrocó al presidente Hosni Mubarak. Como dijo al New York Times uno de los activistas: “Aunque apreciamos el entrenamiento que recibimos a través de las ONG patrocinadas por el gobierno de EE.UU., y nos ayudaron en nuestras luchas, somos conscientes de que el mismo gobierno también entrenó al servicio de investigación de seguridad del Estado, responsable del acoso y encarcelamiento de muchos de nosotros”.

Mientras tanto, gracias a otros documentos del Departamento de Estado publicados recientemente por WikiLeaks, sabemos que, por lo menos en un país de Medio Oriente donde Washington no apoyó con entusiasmo al autócrata local –Siria– el Departamento de Estado canalizó cantidades importantes de dinero hacia el “financiamiento secreto de… grupos políticos opositores y proyectos relacionados, incluido un canal de televisión satelital que transmite programación antigubernamental al el país”. Preparaba, en otras palabras, una nueva elite para un futuro “cambio de régimen”.

Es una especie de grotesca ironía que una parte significativa del alto comando militar egipcio haya estado a finales de enero en Virginia del Norte, asistiendo a una reunión anual del Comité de Cooperación Militar Egipto-EE.UU., cuando se armó la grande en la Plaza Tahrir, gracias a esos activistas egipcios, algunos entrenados con dinero de Washington. La creación o apoyo de elites, como escriben Alfred McCoy y Brett Reilly, siempre ha sido crucial en el manejo de los imperios globales. E incluso las elites clientes es uno de los temas a los que pocas veces se dedica mucha atención, a pesar de que Gran Bretaña, por ejemplo, gobernó durante interminables décadas el Raj Indio con eficiencia impresionante, aunque opresora, con una cantidad sorprendentemente pequeña de personal de Inglaterra. ¿De qué otra manera, después de todo, podía seguir existiendo un imperio global? Y sin embargo, a medida que decrece la fuerza y la influencia de la gran potencia, esas apuestas –como la que Washington hizo en Egipto– comienzan a salir mal, desde un punto de vista imperial. Si McCoy, colaborador regular de TomDispatch y autor reciente de Policing America’s Empire, y Reilly tienen razón, el toque de Washington cuando se trata de mantener en línea a elites locales puede ciertamente haberse embarrancado. Tom

Washington embarrancado
Un imperio de autócratas, aristócratas y matones uniformados comienza a tambalearse
Alfred W. McCoy y Brett Reilly
En uno de los accidentes afortunados de la historia, la yuxtaposición de dos eventos extraordinarios ha puesto al desnudo la arquitectura del poder global de EE.UU. En noviembre pasado, WikiLeaks salpicó retazos de cables de embajadas de EE.UU., cargados de comentarios abusivos sobre dirigentes nacionales de Argentina a Zimbabue, en las primeras planas de periódicos de todo el mundo. Entonces, solo unas pocas semanas más tarde, Medio Oriente hizo erupción en manifestaciones por la democracia contra los dirigentes autocráticos de la región, muchos de ellos estrechos aliados de EE.UU. cuyos puntos vulnerables se habían detallado convenientemente en esos mismos cables diplomáticos.
Repentinamente, se pudieron ver los fundamentos del orden mundial de EE.UU. basados significativamente en dirigentes nacionales que sirven a Washington como leales “elites subordinadas” que son, en realidad, una abigarrada colección de autócratas, aristócratas y matones uniformados. También quedó a la vista la lógica más amplia de decisiones de política exterior estadounidense durante el último medio siglo que de otra manera era inexplicable.

¿Por qué la CIA iba a arriesgarse a controversias en 1956, en el clímax de la Guerra Fría, derrocando a un líder tan aceptado como Sukarno en Indonesia o alentando el asesinato del autócrata católico Ngo Dinh Diem en Saigón en 1963? La respuesta -gracias a WikiLeaks y a la “primavera árabes” queda ahora mucho más clara– es que ambos eran subordinados elegidos por Washington hasta que el uno y el otro se convirtieron en insubordinados y descartables.

¿Por qué, medio siglo después, traicionó Washington sus supuestos principios democráticos respaldando al presidente egipcio Hosni Mubarak contra millones de manifestantes y luego, cuando flaqueó, utilizó su influencia para reemplazarlo, por lo menos inicialmente, por su jefe de inteligencia Omar Suleiman, un sujeto bien conocido por dirigir las cámaras de tortura de El Cairo (y prestárselas a Washington)? De nuevo, la respuesta es: porque ambos fueron subordinados fiables que habían servido durante mucho tiempo los intereses de Washington en ese crucial Estado árabe.

En todo Gran Medio Oriente, desde Túnez y Egipto a Bahréin y Yemen, las protestas democráticas amenazan con barrer a elites subordinadas cruciales para el despliegue del poder estadounidense. Por supuesto todos los imperios modernos se han basado en testaferros fiables para convertir su poder global en control local –y para la mayoría, en cuanto esas elites comenzaban a agitarse, a ser impertinentes y fijar sus propias intenciones, llegó también el momento en el que quedó claro que el colapso imperial era una de las posibilidades.

Si las “revoluciones de terciopelo” que se extendieron por la Europa Oriental de 1989 dieron el toque de despedida al imperio soviético, las “revoluciones de jazmín” que se propagan por Medio Oriente podrían marcar el principio del fin del poder global estadounidense.

Los militares son puestos a cargo
Para comprender la importancia de las elites locales, hay que volver a los primeros días de la Guerra Fría cuando una Casa Blanca desesperada buscaba algo, cualquier cosa, que pudiera detener la propagación aparentemente imparable de lo que Washington veía como un sentimiento antiestadounidense y pro comunista. En diciembre de 1954, el Consejo Nacional de Seguridad (NSC) se reunió en la Casa Blanca para elaborar una estrategia que pudiera amansar a las poderosas fuerzas nacionalistas de cambio que crecían en el globo.
En toda Asia y África, una media docena de imperios europeos que habían garantizado el orden global durante más de un siglo daban paso a 100 nuevas naciones, muchas –desde el punto de vista de Washington– susceptibles de “subversión comunista”. En Latinoamérica había atisbos de oposición izquierdista a la creciente pobreza urbana y a la carencia de tierras en el campo.

Después de un análisis de las “amenazas” que enfrentaban a EE.UU. en Latinoamérica, el influyente secretario del Tesoro, George Humphrey, informó a sus colegas del NSC que deberían de “dejar de hablar tanto de democracia” y “apoyar dictaduras derechistas si sus políticas eran pro estadounidenses”. En ese momento, en un destello de visión estratégica, Dwight Eisenhower interrumpió para señalar que lo que Humphrey estaba diciendo, era en realidad: “Está bien si son nuestros hijueputas”.

Fue una ocasión memorable, porque el presidente de EE.UU. acababa de articular con total claridad el sistema de dominación global que Washington implementaría durante los 50 años siguientes, dejando de lado los principios democráticos a favor de una dura realpolitik de respaldo a cualquier dirigente fiable dispuesto a apoyar a EE.UU. construyendo así una red mundial de dirigentes nacionales (y a menudo nacionalistas) que pusieran, en un santiamén, las necesidades de Washington por encima de las de sus países.

Durante toda la Guerra Fría, EE.UU. favoreció a autócratas militares en Latinoamérica, aristócratas en todo Medio Oriente y una mezcla de demócratas y dictadores en Asia. En 1958 los golpes militares en Tailandia e Iraq concentraron repentinamente la atención en los militares del Tercer Mundo como fuerzas que había que considerar. Entonces el gobierno de Eisenhower decidió llevar a dirigentes militares extranjeros a EE.UU. para darles más “capacitación” con el fin de facilitar “‘el manejo’ de las fuerzas de cambio liberadas por el desarrollo” de esas naciones emergentes. Desde entonces, Washington canalizó ayuda militar hacia el cultivo de las fuerzas armadas de aliados y potenciales aliados en todo el mundo, mientras utilizaba “misiones de entrenamiento” para crear vínculos cruciales entre los militares de EE.UU. y los cuerpos de oficiales de un país tras otro, -o, donde las elites subordinadas no parecían serlo suficientemente, para ayudar a identificar dirigentes alternativos.

Cuando los presidentes civiles se insubordinaban entraba en acción la CIA promoviendo golpes que llevaron al poder a sucesores militares confiables –reemplazando al primer ministro iraní Mohamad Mossadeq, quien trató de nacionalizar el petróleo de su país, por el general Fazlollah Zahedi (y luego el joven Shah) en 1953; al presidente Sukarno por el general Suharto en Indonesia durante la década siguiente; y, claro está, al presidente Salvador Allende por el general Pinochet en Chile en 1973, por nombrar solo tres de los casos correspondientes.

En los primeros años del Siglo XXI, la confianza de Washington en los militares de sus Estados clientes no dejó de aumentar. EE.UU., por ejemplo, prodigó 1.300 millones de dólares de ayuda al año a los militares de Egipto, pero invirtió solo 250 millones de dólares al año en el desarrollo económico del país. Como resultado, cuando los manifestaciones estremecieron al régimen en El Cairo en enero pasado, como informó el New York Times, dio su resultado la inversión de treinta años cuando los generales estadounidenses… y agentes de inteligencia llamaron sin bombo ni platillos… a los amigos con los que se habían entrenado”, incitando exitosamente a que el ejército apoyara una “transición pacífica” hacia, claro está, un régimen militar.

En otros sitios de Medio Oriente, Washington ha seguido, desde los años cincuenta, la preferencia imperial británica por aristócratas árabes privilegiando a aliados que incluyeron al shah (Irán), sultanes ( Abu Dabi, Omán), emires (Bahréin, Kuwait, Qatar, Dubai), y reyes (Arabia Saudí, Jordania, Marruecos). Por toda esa vasta y volátil región desde Marruecos a Irán, Washington cortejó a esos regímenes monárquicos con alianzas militares, sistemas de armas estadounidenses, apoyo de la CIA a la seguridad local, un refugio seguro estadounidense para su capital y favores especiales para sus elites, incluido el acceso a instituciones educativas en EE.UU. o escuelas en el exterior del Departamento de Defensa para sus hijos.

En 2005, la secretaria de Estado Condoleezza Rice resumió este historial como sigue: “Durante 60 años, EE.UU. buscó la estabilidad a costa de la democracia… en Medio Oriente, y no logramos ni lo uno ni lo otro.”

Cómo solía funcionar 
EE.UU. no es de ninguna manera el primer poder hegemónico que basó su poder global en la telaraña de vínculos personales con dirigentes locales. En los Siglos XVIII y XIX, Gran Bretaña pudo imperar sobre las olas (como EE.UU. después dominó los cielos), pero cuando llegó a tierra necesitó aliados locales, como por ejemplo imperios del pasado, que pudieran servir de intermediarios en el control de sociedades complejas y volátiles. De otra manera, ¿cómo podría una pequeña nación insular de solo 40 millones con un ejército de solo 99.000 hombres gobernar un imperio global de unos 400 millones, casi un cuarto de toda la humanidad?

Desde 1850 a 1950, Gran Bretaña controló sus colonias mediante una serie extraordinaria de aliados locales –desde los jefes de las islas Fiji a los sultanes malayos, maharajás indios y emires africanos. Simultáneamente, mediante elites subordinadas, Gran Bretaña reinó sobre un “imperio informal” que incluía emperadores (de Pekín a Estambul), reyes (de Bangkok a El Cairo) y presidentes (de Buenos Aires a Caracas). En su clímax en 1880, el imperio informal de Gran Bretaña en Latinoamérica, Medio Oriente y China era mayor en población que sus posesiones coloniales formales en India y África. Todo su imperio global, que cubría casi la mitad de la humanidad, se basó en esos finos vínculos de cooperación con elites locales leales.

Después de cuatro siglos de incesante expansión imperial, sin embargo, los cinco principales imperios europeos en ultramar fueron repentinamente borrados del globo en un cuarto de siglo de descolonización. Entre 1947 y 1974 los imperios belga, británico, holandés, francés y portugués desaparecieron rápidamente de Asia y África, cediendo el paso a cien nuevas naciones, más de la mitad de los actuales Estados soberanos. Al buscar una explicación de este repentino y arrollador cambio, la mayoría de los eruditos están de acuerdo con el historiador imperial británico Ronald Robinson, quien genialmente argumentó que “cuando a los gobernantes coloniales se les acabaron los colaboracionistas indígenas”, su poder comenzó a palidecer.

Durante la Guerra Fría, que coincidió con esta era de rápida descolonización, las dos superpotencias del mundo volvieron a los mismos métodos utilizando regularmente sus agencias de espionaje para manipular a los dirigentes de los Estados recientemente independizados. El KGB de la Unión Soviética y sus sustitutos como el Stasi de Alemania Oriental y Securitate en Rumania impusieron la conformidad política en los 14 Estados satélites soviéticos en Europa Oriental y desafiaron a EE.UU. en la busca de aliados leales en el Tercer Mundo. Simultáneamente, la CIA controló las lealtades de presidentes, autócratas y dictadores en cuatro continentes, utilizando golpes, sobornos y penetración clandestina para controlar y, cuando fue necesario, eliminar a dirigentes fastidiosos.

En una era de sentimiento nacionalista, sin embargo, la lealtad de las elites locales resultó ser un asunto complejo. Muchas eran impulsadas por lealtades conflictivas y a menudo profundos sentimientos de nacionalismo, lo que significaba que había que controlarlas muy de cerca. Tan críticas eran esas elites subordinadas, y tan problemáticas eran sus repetidas insubordinaciones, que la CIA lanzó repetidamente arriesgadas operaciones clandestinas para controlarlas, provocando algunas de las grandes crisis de la Guerra Fría.
Ante el aumento de su sistema de control global en una era de independencia posterior a la Segunda Guerra Mundial, Washington no pudo seguir trabajando simplemente con testaferros o marionetas, sino con aliados que –aunque desde posiciones más débiles– todavía trataban de maximizar lo que consideraban los intereses de sus naciones (así como los suyos propios). Incluso en la cima del poder global estadounidense en los años cincuenta, cuando su dominación era casi indiscutible, Washington se vio obligado a duras negociaciones con Raymond Magsaysay en las Filipinas, el autócrata sudcoreano Syngman Rhee y Ngo Dinh Diem de Vietnam del Sur.

En Corea del Sur durante los años sesenta, por ejemplo, el general Park Chung Hee, entonces presidente, negoció despliegues de tropas a Vietnam por miles de millones de dólares de EE.UU. para el desarrollo, que ayudaron a activar el “milagro” económico del país. Al hacerlo, Washington pagó la cuenta, pero consiguió lo que más quería: 50.000 de esos duros soldados coreanos como ayudantes pagados para su impopular guerra de Vietnam.

El mundo después de la Guerra Fría 
Después de que cayó el Muro de Berlín en 1989, al terminar la Guerra Fría Moscú perdió rápidamente sus Estados satélites de Estonia a Azerbaiyán, cuando los sustitutos soviéticos, otrora leales, fueron derrocados o abandonaron el barco a la deriva del imperio. Para Washington, el “vencedor” y pronto la “única superpotencia” del planeta Tierra, el mismo proceso comenzaría pronto, pero a un ritmo mucho más lento.

Durante las dos décadas siguientes, la globalización promovió un sistema multipolar de potencias ascendientes en Pekín, Nueva Delhi, Moscú, Ankara y Brasilia, incluso mientras un sistema desnacionalizado de poder corporativo reducía la dependencia de las economías en desarrollo de algún Estado en especial, por imperial que fuera. Con la decadencia de su capacidad de controlar a las elites, Washington ha enfrentado la competencia ideológica del fundamentalismo islámico, de los regímenes reguladores europeos, del capitalismo de Estado chino y de la creciente marea de nacionalismo económico en Latinoamérica.

A medida que el poder y la influencia de EE.UU. disminuían, los intentos de Washington de controlar a sus elites comenzaron a fallar, a menudo de manera espectacular –incluyendo sus esfuerzos por derrocar a su pesadilla, Hugo Chávez de Venezuela, en un golpe chapucero en 2002, de separar a su aliado Mijeil Saakashvili de Georgia de la órbita rusa en 2008, y de deponer a su némesis Mahmud Ahmadineyad en las elecciones iraníes de 2009. Donde otrora bastaba un golpe de la CIA o dinero clandestino para derrotar a un antagonista, el gobierno de Bush necesitó una invasión masiva para derrocar a un solo dictador engorroso, Sadam Hussein. Incluso entonces vio que sus planes para cambios subsiguientes de régimen en Siria e Irán se bloquearon cuando esos Estados ayudaron, en su lugar, a una devastadora insurgencia contra las fuerzas de EE.UU. dentro de Iraq.

De la misma manera, a pesar de inyecciones de miles de millones de dólares de ayuda extranjera, a Washington le ha resultado casi imposible controlar al presidente afgano que instaló en el poder, Hamid Karzai, quien resumió memorablemente ante los enviados estadounidenses su díscola relación con Washington como sigue: “Si buscáis un títere, y lo llamáis socio, no. Si buscáis un socio, sí.”

Entonces, a finales de 2010, WikiLeaks comenzó a distribuir esos miles de cables diplomáticos estadounidenses que ofrecen visiones no censuradas del control debilitado de Washington sobre el sistema de poder por medio de sustitutos que construyó durante 50 años. Al leer esos documentos, el periodista israelí Aluf Benn de Haaretz pudo ver “la caída del imperio estadounidense, la decadencia de una superpotencia que gobernó el mundo a fuerza de su supremacía militar y económica”. “Los embajadores estadounidenses”, agregó “…ya no son recibidos en las capitales del mundo como ‘altos comisionados’… [son] burócratas cansados [quienes] pasan sus días escuchando aburridos las conversaciones de sus anfitriones, sin recordarles quién es la superpotencia y quién es el Estado cliente”.

Por cierto, lo que muestran los documentos de WikiLeaks es un Departamento de Estado con dificultades para manejar por todos los medios posibles un sistema global desafiante de elites cada vez más insubordinadas –a través de intrigas para reunir información e inteligencia necesaria, actos amistosos con el propósito de comprar conformidad, amenazas para forzar a cooperar y miles de millones de dólares de ayuda malgastados para comprar influencia. A principios de 2009, por ejemplo, el Departamento de Estado instruyó a sus embajadas de todo el mundo para que jugaran a ser policía imperial recolectando datos exhaustivos sobre dirigentes locales, incluyendo “direcciones de correo electrónico, números de teléfono y fax, huellas digitales, imágenes faciales, ADN, y escaneado de ojos”. Mostrando su necesidad, como cualquier gobernador colonial, de información incriminatoria sobre la gente del lugar, el Departamento de Estado también presionó a su embajada en Bahréin por medio de sórdidos detalles, dañinos en una sociedad islámica, sobre los príncipes herederos del reino, y preguntó: “¿Hay alguna información derogatoria sobre alguno de los príncipes? ¿Bebe alcohol alguno de los príncipes? ¿Consumen drogas algunos de ellos?”

Con la arrogancia de enviados de los últimos días del imperio, los diplomáticos estadounidenses parecieron buscar poder para dominar, desdeñando “la postura neo-otomana de los turcos en Medio Oriente y los Balcanes”, o conociendo las debilidades de sus elites subordinadas, por ejemplo la “voluptuosa rubia” enfermera del coronel Muamar Gadafi, el morboso miedo a los golpes militares del presidente paquistaní Asif Ali Zardari o los 52 millones de dólares de fondos robados del vicepresidente afgano Ahmad Zia Masud.

A medida que su influencia disminuye, sin embargo, Washington descubre que muchos de sus aliados locales elegidos son cada vez más insubordinados o irrelevantes, en especial en el estratégico Medio Oriente. A mediados de 2009, por ejemplo, el embajador de EE.UU. en Túnez informó de que “el presidente Ben Ali… y su régimen han perdido contacto con el pueblo tunecino”, y se basa “en la policía para mantener el control”, mientras “aumenta la corrupción en su círculo íntimo” y “aumentan los riesgos para la estabilidad del régimen a largo plazo”. A pesar de ello, el enviado estadounidense solo pudo recomendar que Washington “reduzca la crítica pública” y en su lugar se base sólo en “la franqueza privada a alto nivel” –una política que no produjo ninguna reforma antes de que las manifestaciones derrocaran al régimen solo 18 meses después.

De la misma manera, a finales de 2008, el embajador estadounidense en El Cairo temía que “la democracia egipcia y los esfuerzos por los derechos humanos… están siendo sofocados”. Sin embargo, como admitió la embajada, “no quisiéramos ver la posibilidad de que haya complicaciones para los intereses regionales de EE.UU. si el lazo entre EE.UU. y Egipto se debilitara seriamente”. Cuando Mubarak visitó Washington unos meses después, la embajada instó a la Casa Blanca “a restaurar el ambiente cálido que ha caracterizado tradicionalmente la cooperación entre EE.UU. y Egipto”. Y así, en junio de 2009, solo 18 meses antes de la caída del presidente egipcio, el presidente Obama saludó a ese dictador útil como “un aliado incondicional… una fuerza de la estabilidad y el bien en la región”.

Mientras se desarrollaba la crisis en la Plaza Tahrir en El Cairo, el respetado líder opositor Mohamed El-Baradei se quejó amargamente de que Washington estaba empujando a “todo el mundo árabe hacia la radicalización con su política inepta de apoyo a la presión”. Después de 40 años de dominación estadounidense, el Medio Oriente era, dijo, “una colección de Estados fallidos que no agregan nada a la humanidad o a la ciencia” porque “no se ha enseñado a la gente a pensar o actuar y se le dio deliberadamente una educación inferior”.
A falta de una guerra global capaz de barrer simplemente un imperio, la decadencia de una gran potencia frecuentemente es un asunto espasmódico, doloroso, prolongado. Aparte del deterioro de las dos guerras estadounidenses en Iraq y Afganistán hacia algo que no está tan lejos de una derrota, la capital de la nación se retuerce ahora en la crisis fiscal, la moneda de la nación pierde su solvencia y los antiguos aliados forjan lazos económicos e incluso militares con el rival chino. A todo esto tenemos que agregar ahora la posible pérdida de testaferros leales en todo Medio Oriente.

Durante más de 50 años, a Washington le ha ido bien con un sistema de poder global basado en elites subordinadas. Ese sistema facilitó otrora la extensión de la influencia estadounidense a todo el mundo con una eficiencia sorprendente y (hablando relativamente) economías de fuerza. Ahora, sin embargo, esos leales aliados se parecen cada vez más a un imperio de Estados fallidos o insubordinados. Que no quepa duda: es probable que la degradación o el fin de medio siglo de semejantes lazos haga embarrancar a Washington.

Alfred W. McCoy es profesor de historia en la Universidad de Wisconsin-Madison, colaborador regular de TomDispatch y autor de Policing America’s Empire: The United States, the Philippines, and the Rise of the Surveillance State. También convocó al proyecto “Imperios en transición”, un grupo de trabajo global de 140 historiadores de universidades en cuatro continentes. Los resultados de sus primeras reuniones fueron publicados como Colonial Crucible: Empire in the Making of the Modern American State, y los resultados de su última conferencia, en Barcelona, en junio pasado, aparecerán el próximo año como Endless Empires: Spain’s Retreat, Europe’s Eclipse, and America’s Decline.
Brett Reilly es estudiante de posgrado de historia en la Universidad Wisconsin-Madison, donde estudia política exterior de EE.UU. en Asia.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175383/