jueves, 17 de junio de 2021

Doctora Ligia Ramos abandonó el país tras recibir amenazas de muerte


Radio Progreso

La reconocida doctora Ligia Ramos del Colegio Médico de Honduras y luchadora en la Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación Pública, dijo en un foro televisivo capitalino, que se vio obligada a abandonar el país tras recibir amenazas a muerte.

“Se me notificó hace tres martes que se había girado una orden de asesinato en mi contra, tuve que salir del país inmediatamente con mis hijos”, contó la doctora Ramos.

“Y están enterados de mi caso a nivel internacional todos los mecanismos de Derechos Humanos, y a nivel nacional está llevando mi caso Cofadeh (Comité de Familiares de Detenidos uy Desaparecidos en Honduras)”, dijo Ligia Ramos.

Manifestó que está luchando para regresar al país porque dijo que aquellos que la amenazaron no van a quebrar la lucha ni la intención de cambiar a Honduras.

“Se tiene que entender que este movimiento de cambio que necesita Honduras no se va a cambiar con amenazas y con asesinatos, no sólo existe Ligia Ramos, hay un montón de mujeres, hay montón de jóvenes, hay un montón de hombres que quieren este cambio, y lo vamos a lograr”, aseguró.

La doctora Ligia Ramos, que aspira a una diputación en el próximo proceso electoral por el Partido Salvador de Honduras, dijo que, al regresar a Honduras, responsabiliza al gobierno de lo que les pueda pasar a ella y a su familia.


Lluvia de críticas contra el gobierno por retrasar la aplicación de la segunda dosis de la vacuna contra el Covid


Radio Progreso

A través de un comunicado, la Secretaría de Salud, informó que las personas que se vacunaron contra la Covid-19 a inicios del mes de mayo, recibirán su segunda dosis hasta el mes de agosto. Es decir, tres meses después de la primera.

El doctor Marco Girón, especialista en salud pública, dijo en Radio Progreso que, en el fondo, el gobierno busca justificar que no tienen la segunda dosis de la vacuna, lo que demuestra la incapacidad gobierno para gestionar y manejar bien la pandemia.

Los especialistas se preguntan cuál es la justificación para dicho atraso porque científicamente no se ha comprobado que entre más se tarde la segunda dosis mayor efecto de protección tendría, tal y como lo señala el gobierno.

El retraso en aplicación de segunda dosis es una estrategia de la Secretaría de Salud para ganar tiempo porque ya no hay vacunas, señala el doctor Fidel Barahona, otro especialista en salud pública.

Las nuevas variantes de la Covid-19 mantienen preocupados a los médicos en Honduras. Frente a un lento proceso de vacunación, el peligro para el país es enorme, dijo en Radio Progreso el doctor Carlos Umaña, Presidente de la Asociación de Médicos del Seguro Social en San Pedro Sula.

Umaña aseguró que el problema de tener una sola dosis de la vacuna es que no se logra inmunidad alguna. Y cuando se separa mucho el tiempo de la aplicación de las mismas, se corre el riesgo que no se adquiera inmunidad. Esa situación frente a las nuevas variantes es extremadamente peligrosa, advirtió.


UNAH demanda al Congreso Nacional derogar decreto que da vida a las Zedes


Radio Progreso

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Unah, hizo un enérgico llamado al Congreso Nacional, para que, en cumplimiento de su deber patriótico, derogue las acciones emanadas del Decreto 236-2012, que reforman de manera ilegal la Constitución de la República, así como el Decreto 120-2013 y toda la normativa derivada, de forma que se pueda retornar de manera decorosa el estado de derecho y la soberanía en el país.

El posicionamiento de las Unah, fue dada a conocer a través de un comunicado donde expresa su profunda preocupación por las decisiones que, a nivel de los poderes del Estado, se han tomado en las últimas semanas, con el pretendido afán de generar empleo para solventar la problemática económica y social que atraviesan la mayoría de las familias del país.

Las autoridades universitarias recuerdan que, desde la formación del estado liberal, las élites hondureñas han promovido la atracción de inversión extranjera como medio para facilitar el crecimiento económico y la integración del país al mundo. Se hizo con la aprobación de la “Ley de Concesiones” de 1917 y las reformas a la “Ley de Migración” de 1929, cuyas acciones a la larga desembocaron en funestos enclaves que son un claro ejemplo de la débil, inadecuada e ineficaz gestión de la clase política hondureña.

“Estas prácticas que entregan la soberanía del país, se han exacerbado en las últimas décadas con la concesión para la explotación minera y forestal, así como la privatización desordenada e inconsulta de las formas de administrar la electricidad, el agua potable, la telefonía, el internet y otros servicios, a grupos de inversionistas cuyo único mérito es su cercanía con la clase política de cada momento, generando conflictividad y violencia en los territorios”, señala el comunicado.

En otro punto de su comunicado, la Unah, señala que la aprobación de las llamadas Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDES), que surgieron de forma intempestiva desde hace más de ocho años, como adicción al evidente deterioro institucional que el país enfrenta, lejos de cohesionar a la sociedad, la dividen y la debilitan, generando incertidumbre y mayor inseguridad jurídica, factores que perjudican, en lugar de incentivar la inversión domestica e internacional, lo cual se hace evidente con sólo observar los datos oficiales.

El extenso comunicado de la Unah, cierra con una propuesta a todos los diferentes sectores de la sociedad hondureña, al establecimiento de un diálogo abierto que sirva de punto de partida para la instauración de un nuevo contrato social que involucre a todas y todos sin distinción. “Sólo así podemos alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible, que deben ser la luz que oriente nuestro camino hacia el bienestar”, señaló la Unah.


El progreso nos comerá


GustavoDuch.wordpress.com

Por Gustavo Duch 

Las tierras fértiles siempre han sido territorios de disputa. En ocasiones, simplemente por su ubicación que la sitúa allá donde despierta otros intereses, como la instalación de infraestructuras, polígonos industriales, aeropuertos o, como estamos viendo actualmente, para instalar parques de renovables. En otras ocasiones por lo que guarda su subsuelo, petróleo o minerales. Sin olvidarnos de la presión turística, que no solo ha usurpado sus tierras, sino que ha desorganizado por completo una cultura de vivir.

Aquello que se produce, los alimentos, también está sujeto a múltiples presiones. La más grave de todas, la sustitución de cultivos para aprovisionar a las comunidades y ciudadanía local por cultivos para la exportación. Esta circunstancia es, precisamente, la responsable de la pobreza rural en los países del Sur global, con su pandemia del hambre. Como ya explicó Eduardo Galeano en el capítulo “El Rey Azúcar y otros monarcas”, de Las Venas Abiertas, el cacao, el café o el azúcar despojó a los pueblos para enriquecer a las metrópolis, igual que ahora ocurre con la soja o la palma africana, que hacen más y más ricas a las corporaciones.

Aunque de manera simbólica, me preocupan también casos como los que están ocurriendo en la horticultura campesina próxima a la ciudad de Barcelona, donde proyectos apoyados por las universidades y las administraciones están desplazando cosechas de alimentos para dejar sitio a nuevos cultivos con posibles aplicaciones cosméticas, como el del cáñamo.

Un sinfín de intereses de los agronegocios, del sector energético, del sector minero, del turístico… que hasta ahora non han conseguido acabar con la pequeña agricultura. Pero ya ha llegado el competidor imbatible, el más prestigioso de todos, aquel al que la sociedad rinde culto en el más pomposo de los altares. El que no puede faltar en esta sociedad del progreso: los chips de la tecnología. Como hemos podido leer estos días, en Taiwán, que sufre una de sus peores sequías de los últimos cincuenta años, han tenido que decidir entre dedicar el agua para el riego de sus cultivos básicos, como el arroz, o emplearla en la industria de semiconductores. —Y no hay color —han dicho los dirigentes, y se ha suspendido el riego de 74.000 hectáreas de tierra agrícola para abastecer a estas empresas de la tecnología que consumen unas 60.000 toneladas de agua al día.

No puedo dejar de pensar en aquella frase, la de “cuando hayamos quemado el último bosque y secado el último río, nos daremos cuenta de que el dinero no se come”, pero no sé si para añadir que la tecnología no se come o para añadir que el progreso nos comerá a nosotros.


La urgencia de poner a la deuda en el centro del debate


CADTM

Por Mats Lucia Bayer *

1. La pandemia ha empujado el capitalismo hacia la crisis

Un año tras la extensión mundial de la pandemia de la Covid-19, podemos afirmar que el 2020 pasará a la historia como aquel año en el que el capitalismo entró en la mayor crisis de su historia. La paralización parcial de la economía durante el año ha empujado las economías a situaciones de crisis sólo experimentadas hasta la fecha en contextos de guerra. Todo comenzó con la paralización de la producción y distribución desde Hubei, una de las provincias chinas con más peso en las exportaciones industriales de aquel país. Los sucesivos confinamientos en los demás países asiáticos, así como en Europa y posteriormente en América y el resto del planeta, han afectado gravemente durante meses a sectores estratégicos como el de la distribución de mercancías, garantes tanto de las cadenas de valor transnacionales en la producción, como del consumo de productos acabados.

Desde entonces, hemos asistido a un juego de espejismos entre las previsiones económicas anunciadas por grandes instituciones y medios y la realidad de la crisis para la mayoría. En el momento en el que la pandemia comenzó a extenderse desde China, los debates en los medios financieros se centraron en calificar la forma que tendría la crisis económica. Se esperaba que tomase la forma de “V”, es decir, que hubiese un efecto rebote cuando las medidas de confinamiento se relajasen. A puro de meses, las previsiones se han ido adaptando a la fuerza a la realidad de unos datos que más bien reflejan una crisis del capitalismo mucho más profunda. En la actualización del informe económico de octubre que el FMI publicó en enero, la institución asumelos efectos van a ser duraderos en muchos países, especialmente en países “avanzados”. Mientras que el FMIcalculaque a nivel mundial, el año 2020 ha supuestouna caída económica de -3,5%,trasladado a la Eurozona estas cifras serían de-7,2%,yen el caso español sería de -11,1% [1].

La otra cara de la moneda ha sido la patente desorientación política en torno a las soluciones a esta crisis. Ésta ha catalizado las contradicciones que el capitalismo ha ido acumulando durante las últimas décadas. De hecho, el FMI afirma que los Estados van a tener un papel muy importante en la recuperación de las economías, en particular en el refuerzo de los sistemas sanitarios, cruciales, se afirma, para la recuperación económica, protegiendo a la población más vulnerable. Al mismo tiempo, se afirma, de forma sorprendente, que los Gobiernos tendrán que hacer más con menos, siendo esto el colmo de la contradicción, teniendo en mente de limitar los déficits y consiguientes niveles de endeudamiento.

Por último, la pandemia ha puesto el foco sobre las mutaciones que ha ido sufriendo la globalización. En particular se hace patente una rivalidad cada vez más apurada entre EEUU y China, así como una UE en decadencia, falta de herramientas para abordar la crisis sanitaria de manera coordinada. Además, se han exacerbado las contradicciones con respecto a algunos países del Sur global, poniendo de relieve las fuertes jerarquías geopolíticas que existen. Sin embargo, es necesario puntualizar un elementoimportante aquí: que el sistema no tenga una solución a sus contradicciones mayores, no quiere decir que la clase dominante no tenga recetarios y herramientas para salir del paso. En el actual contexto caótico, el capital busca usa su repertorio de armas para sobrevivir y salir reforzado, a costa de las clases trabajadoras. Como intentaremos mostrar en este texto, la deuda constituye un mecanismo esencial para la supervivencia del capitalismo.

2. Una crisis en la que resuenan los ecos de la anterior

La manera sobrevenida de la crisis económica a causa de la situación de confinamiento en la mayoría de países ha abiertoeldebate en torno al tipo de crisis frente al cual nos encontramos. Como apuntábamos, el pensamiento dominante insiste en el carácter excepcional de esta crisis, cuyas causas estarían únicamente en la pandemia [2]. De manera recurrente, se infiere en una secuencia temporal triple: puede existir una resolución de la pandemia a corto plazo; la resolución de la pandemia permitirá una “vuelta a la normalidad”; esta vuelta a la normalidad hará que la actividad económica vuelva a su curso.

En el seno de la economía crítica hemos asistido a un debate en torno al tipo de crisis a la que nos enfrentamos. Este debate ha girado en torno carácter endógeno o exógeno de esta crisis. La diferencia entre ambos enfoques radica en si el proceso de valorización del capital o si la crisis de la economía se debe a otra razón. Como apunta François Chesnais, podemos considerar el desencadenante de la crisis como exógeno, ya que no se encontraba en el núcleo del proceso de valorización del capital: es decir, el proceso que el capital realiza desde que se decide invertir, se produce un bien o un servicio, se distribuye y se vende la mercancía, produciendo un beneficio. No nos encontramos así a una crisis del capitalismo “al uso”.Es más, Chesnaisapunta correctamente que las salidas a la crisis dependen del retroceso de la pandemia, no de un restablecimiento de la tasa de beneficio.

Para seguir ahondando en este debate, pensamos que como mejor se efectúan análisis materialista dé la crisis es ponderandolosmúltiplesfactoresque influyenensuestallido, desarrollo y perspectivas. En este sentido, debemos recordar que, a finales de 2019, se estaban mostrando ya claros síntomas de recesión. La industria del automóvil, una de las principales referencias para medir la salud de la industriaen general, mostraba síntomas de agotamientoy recesión en dos grandes productores,Alemania y China [3]. En enero de 2020 (poco antes de la extensión mundial de la pandemia),de entre las 3000 mayores empresas de EEUU, aproximadamente el 20%podíanser consideradascomo “empresaszombis” (su producciónapenas alcanzaba a pagar los intereses de la deuda contraída) [4]. A finales de 2019, el núcleo de estas empresas “zombis” representaba en EEUU un agujero de 1,09 billones de dólares (2/3 del PIB español).Un año más tarde, a finales2020, esta cifra había doblado [5]. La larga crisis de rentabilidad ha aglutinado toda una serie de factores que ya hacían prever una crisis financiera y económica inminentes.Su único medio de supervivencia estaba siendo unos mercadoscompletamente autonomizadospor causa de las políticas monetarias,manteniendo las economías occidentalesa flote inundando los mercados de dinero y asegurando una parte de las deudas públicas.

Por otra parte, poniendo el foco en el carácter depredador del capitalismo sobre el medio ambiente, se puede poner en duda el carácter exógeno de esta crisis, y considerarla más bien una crisis de incompatibilidad entre acumulación del capital y respeto de la biodiversidad.Teniendo en mente la originalidad y las especificidades históricas de cada crisis, entendemos que lo más judicioso para su análisis no es tanto poner el foco en si nos encontramos ante una crisis “endógena” o “exógena”, sinocómo se conjugan los factores quedesencadenan,así como aquellos que le dan forma.Evitando enfoques mecanicistas podremos desarrollar más fácilmente un análisis materialista que tenga en mente los factoresestructurales,así como coyunturales.

3. El papel que juega la deuda en esta crisis

Pasemos a ver qué impacto tiene la deuda en la crisis y qué papel puede tener en las tentativas de resolución de la misma. Como apuntábamos, la situación económica global previa a la pandemia era en sí preocupante. Uno de los indicadores de la fragilidad de la situación eran los altos niveles de deuda que afectaban tanto a economías avanzadas como subalternas. Este es un dato significativo, puesto que, una década tras la crisis financiera del 2008 que desencadenó la mayor crisis económica conocida hasta la fecha, nos encontramos a las puertas de una nueva crisis de la deuda. Así, el foco en la mayoría de casos se ha mantenido en la deuda pública, que en realidad se ha mantenido estable a partir del año 2013 se ha mantenido estable en Europa.

La deuda fue transferida del sector privado al sector público, cumpliendo enteramente su papel de mecanismo de expropiación de los estados y de las clases trabajadoras mediante las políticas de ajuste. Sin embargo, estas políticas de ajuste, que sirvieron para salvar a una serie de capitales, no bastaron para su objetivo de abrir un nuevo ciclo de crecimiento. Así, como veremos, la deuda no ha parado de aumentar desde los inicios de la década de 2010, con un aumento importante de la deuda de las empresas en los países del norte y de la deuda pública en los países del Sur global. Lejos de haber mitigado los niveles de endeudamiento, estos han aumentado de forma global desde la crisis del 2008. A pesar de lo que los medios pro-capitalistas quieran insistir, el ciclo capitalistase encontrabarenqueante y sin soluciones.

4.Ante una nueva crisis de la deuda en el Sur global

A nivel de los países del Sur global nos encontramosen los iniciosde una nueva crisis de la deuda, que en términos de gravedad puede superar a la crisis sufrida en los años 80 y que se tradujo en lo que se llamó “la década perdida”. La deuda externa de los países llamados en “vías de desarrollo” ha doblado su tamaño entre 2008 y 2018, pasando de 2,7 a 5,5 billones de dólares [6].Este aumentotienetodoque ver con la crisis de la deuda en el Norte entre 2007 y 2008 y con las respuestas que se le dieron. Es decir, están directamente relacionadas con el agotamiento del ciclo económico en los países del Norte. La intervención de los bancos centrales en el norte permitió tener tasas de interés muy bajas, lo que permitió a los paísesdel Sur globalendeudarse fácilmente. Al mismo tiempo, los precios de las materias primas, principal bien exportador de estos países, ha ido cayendo, lo que ha acelerado las necesidades de endeudamiento de muchos de estos países. Esto hizo que para muchos capitales financieros se considerase como un mercado en alza y con tasas de retorno más interesantes que las que se podíanobtener en el Norte. A partir de la segunda mitad de la década, volvieron a caer los precios de las materias primas. Esto hizo que ahora las tasas de interés aumentasen, con una subida media de 4% en los últimos 5 años [7].Los países del Sur global (llamados países en desarrollo) se encuentran en una situación mucho más frágil que hace 12 años, en la última crisis. Su posición al final de las cadenas de valor les emplaza a ser altamente dependientes de los países del Norte.

Esta situación se ha exacerbado durante el año 2020. Así, en junio del año pasado, 28 países se encontraban con dificultades importantes para afrontar el reembolso de sus deudas. Además,al menos19 países se encuentran en una situación de suspensión de pagos. Además de los problemas que la pandemia lleva a las economías internas de estos países, nos encontramos igualmente con que la imbricación de muchos países del “Sur global” en los mercados mundiales de exportación de materias primas e importación de capital, implica una nueva crisis de la deuda de estos países, cuyas consecuencias pueden ser insospechadas. Por el momento, esta crisis se produce en un contexto de tasas de interés bajas, con índices directores cercanos a 0 (aunque esto signifique para estos países una tasa real de alrededor de 4%). Sólo cabe imaginar qué consecuencias puede tener la crisis si las tasas de interés aumentasen.

A pesar de la urgencia de la situación y de algunos llamamientos por parte de países y organizaciones no gubernamentales para aliviar el peso de estas deudas, los principales discursos de los Jefes de Estado y de las instituciones internacionales no se han concretado más que en espejismos. En abril de 2020, el ’Club de París’ (que reúne a los Estados acreedores más importantes) decidió una moratoria sobre ciertos pagos que vencían en 2020 [8]. Sin embargo, este alivio sólo representaría el 1,68% de los reembolsos previstos en 2020 por todos los países en desarrollo. Esto sólo concierne a los préstamos bilaterales entre países, dejando fuera a grandes instituciones como el Banco Mundial y el FMI. Estas moratorias sólo aplazarían el pago, no anularían sus importes. Por último, el FMI ha amenazado a los países que participaran en este protocolo con una degradación de su calificación soberana.En consecuencia, sólo 46 de los países elegibles solicitaron la DEDS, para un total de 5.000 millones de dólares, es decir, menos del 0,2% del total de la deuda pública externa de los países del Sur. Vemos pues que una vez más, la gestión de la deuda de los países del sur por parte de los países del Norte se hace en beneficio de los acreedores. La situación de emergencia humanitaria sólo es considerada a la hora de hacer discursos.

5. EEUU y la UE ante niveles de endeudamiento nunca vistos

La crisis del coronavirus marcando su impronta específica, no debemos olvidar que, en conjunto, las economías avanzadas aún seguían lastrando los efectos de la crisis del 2008. Como indicábamos, la situación a finales de 2019 era francamente preocupante. El arsenal de soluciones que se propuso para atajar aquella crisis, y en particular las políticas monetarias, tales como los programas de “flexibilización cuantitativa” (quantitative easing) o las bajas tasas de interés han tenido un efecto casi nulo en términos de inversión productiva. Manteniendo el enfoque neoliberal, la política económica tanto en EEUU como en Europa ha seguido una suerte de “economía del goteo”, que parte de la base de que, la inyección masiva de liquidez, gestionada por el sistema bancario en el sector bancario de liquidez permitiría disminuir el coste del dinero y así potenciar que los bancos financiasen inversiones productivas en el conjunto de las economías. En la práctica, los fondos inyectados han servido a Las tasas de productividad,y en especial de beneficio en el ámbito productivo se han mantenido bajas, de tal manera que todos los ingredientes para reforzar las dinámicas especulativas de los capitales financieros [9]. La crisis crónica de sobreproducción que adolece el capitalismo y la consecuente autonomización del capital financiero no han hecho más que conducir a una nueva crisis de la deuda.

En el caso de los EEUU, el endeudamiento ha explotado desde el estallido de la crisis financiera de 2007. En lo que respecta la deuda pública, entre 2009 y 2019 se ha pasado de 9 billones de dólares a 22 billones de dólares de deuda pública. Entre el 30 de septiembre de 2019 y el 30 de septiembre de 2020 se ha incrementado en casi 5 billones más [10], situándose así en el 130% del PIB estadounidense. Las deudas privadas también despegaron a partir de la década de 2010. A nivel de la economía privada, el impacto de las medidas monetarias se aprecia especialmente en el crecimiento de la deuda en empresas no financieras. La deuda de estas empresas ha pasado así de 6 a 11 billones de dólares en una década (55% del PIB de EEUU) [11]. Las empresas financieras sufrieron un descenso durante la primera mitad de la década, para volver a subir progresivamente hasta superar los 15 billones de dólares (alcanzando el nivel que tuvieron en el momento del estallido de la crisis precedente) [12]. Por su parte, la deuda de los hogares constituye 16,4 billones, es decir 2 billones más que poco antes del estallido de la anterior crisis financiera [13]

Siguiendo los planteamientos del “quantitative easing”, el masivo endeudamiento de las empresas no financieras indicaría que vamos a asistir a un profundo ciclo de inversiones productivas, que desembocará en una oleada de innovaciones que puedan abrir la puerta a un nuevo ciclo productivo. En realidad, ha ocurrido todo lo contrario. Frente a rendimientos productivos estancados, muchas grandes empresas se han dedicado a mejorar su situación en los mercados financieros y a hacer negocio en ellos. Las inyecciones masivas de dinero han provocado que muchas de las grandes empresas tomaban dinero prestado para así poder prestarlo a otras empresas o recomprando sus propias acciones con el fin de que se apreciasen sus índices bursátiles (es decir, especulando con sus propias acciones). Los desequilibrios derivados de este tipo de estrategias del capital financiero estuvieron a punto de provocar un crack bursátil en el año 2018 [14]. En el año 2019, la reserva federal estadounidense se vio obligada a inyectar dinero de manera urgente ya que el mercado interbancario amenazaba con desmoronarse [15]. En resumen, asistimos una y otra vez a nuevas alertas por parte de medios frente a nuevas burbujas especulativas [16].Las políticas monetarias que se han llevado a cabo durante este año han empujado a que los mercados financieros hayan acabado el año en máximos, teniendo en cuenta el desplome que se produjo a principios de año debido a la pandemia [17]. Sin embargo, estas buenas cifras no consiguen disimular las enormes fragilidades de los sistemas financieros. El reciente caso de las millonarias pérdidasde fondos de inversión por un fenómeno de “especulación impugnatoria” con las acciones dela empresa GameStopdan buena cuenta de ello.

En Europa, los niveles de deuda no han sufrido las mismas subidas que en EEUU, sin embargo, las medidas monetarias aplicadas por el BCE, más que impulsar inversiones productivas, han abierto márgenes de acción a fondos de inversión especulativos. Frente a las regulaciones y recomendaciones formuladas por las autoridades europeas, como la reducción de los activos tóxicos en los balances de la banca (llamados Non-Performing Loans), otros actores, como los fondos de inversión, han ido ocupando cada vez más espacio en los mercados, en particular algunos como Black Rock, o Black Stone con los patrimonios inmobiliarios. Las políticas de tímido saneamiento operadas por el BCE han procurado que la banca se deshiciese de los activos tóxicos con los que contaba [18]. De hecho, estas políticas han llevadoa quea finales de 2019 un cuarto de las empresas europeas tuviera problemas de liquidez. Sin embargo, esta política de saneamiento ha ido dando un aliento mayor al mercado secundario, considerado por autoridades como el BCE como el vehículo para llevar a cabo este saneamiento. Las alertas sobre la posible recesión en Europa en el 2019 ponían ya en duda la viabilidad de este modelo, y con la experiencia de la anterior crisis en el retrovisor, ya sólo se podían imaginar desastrosas consecuencias que podría tener para la población el estallido de una nueva crisis.

Llegada de la COVID ha forzado a los Estados y a la UE a cambiar su enfoque con respecto al endeudamiento. Por ir centrándonos en la UE, frente a la situación actual, la UE ha suspendido el Pacto deEstabilidady Crecimiento, para permitir el gasto público suficiente y que el apoyo pueda darse para la pandemia. Es por ello también que los Estados se han endeudado fuertemente desde marzo de 2020. Según las cifras del FMIpublicadas en octubre de 2020, la deuda ha aumentado alrededor de 14% en laZona euro [19], En algunos casos, como Italia o España, estas cifras aumentaríanmás del 20% (24% en el caso español según proyecciones del FMI en enero de 2021 [20]). La crisis delaCOVID ha catalizado y agravado la situación previamente existente. La paralización de la actividad económica ha multiplicado el endeudamiento de los Estados, que ha reforzado el statu quo, sirviendo ante todo para garantizar los beneficios de los grandes capitales. Los mecanismos de la deuda están generando un triple movimiento en los capitales: los capitales más grandes, con acceso fácil a los mercados financieros, están aprovechándose de las bajas tasas de interés para endeudarse a bajo coste y poder así anticipar la fase de recuperación económica; esto redunda en que el número de empresas zombis, es decir, que apenas generan ingresos para poder seguir refinanciando sus deudas, se haya ido multiplicando a lo largo del año [21]; las grandes desigualdades en el acceso a la financiación y a nivel del apoyo de los Estados hace que sea previsible un proceso importante de destrucción de pequeñas empresas, que se encontrarían ante une total falta de acceso a liquidez [22] [23].

La gran particularidad en esta crisis ha sido la evolución de la intervención de la UE durante el año 2020. En los primeros compases de la extensión de la pandemia en Italia y en el resto de Europa, se hizopatente la incapacidad política de la UE como un espacio supranacional con un reparto de competencias, empujando a que cada país se buscase la vida. Por otra parte, sólo ha demostrado ser un espacio de coordinación de políticas económicas. A diferencia de la pasada crisis, esta vez se ha puesto en marcha un paquete de medidas conjuntas, llamado el Fondo Next Generation EU, que llegaría a la altura de 750 mil millones de €, que serán administrados durante los 7 años que dura el presupuesto europeo (2021-2027). De ellos, 672 mil millones van a destinarse al llamado Mecanismo Europeo de Recuperación y Resiliencia. Este a su vez se divide en dos partes: 312,5 mil millones en concepto de transferencias y 360 mil millones en préstamos a los estados miembros. Al Estado español le corresponderán 140 mil millones, de ellos 84000 serían bajo la forma de préstamos.

El Fondo Next Generation EU condensa varias claves de cómo se pretende atajar la crisis en Europa. La primera de las claves es que los fondos se financian directamente a través de la UE. Es decir,que,a diferencia de la pasada crisis, existe una suerte de “mutualización” de los costes de la deuda (la deuda necesaria para financiar este fondo costará lo mismo a Grecia que a Francia). La segunda clave redunda en que, a pesar de ser una primicia en el funcionamiento de la UE, estos fondos parecen estar muy por debajo de lo necesario para hacer frente a la pandemia. A título de ejemplo, la caída del PIB español de 2020 se ha estimado al 11%, es decir, 125000 millones de €; el primer tramo del fondo de recuperación que le tocaría al Estado español en 2021 asciende a 14000 millones. A pesar de que en los años posteriores se sigan percibiendo partes de este fondo, el alargamiento de la situación pandémica indica de todo menos una recuperación rápida de la economía. Tercero, que, a pesar de lo anunciado en un principio, las transferencias directas están sometidas a ciertas condiciones, siguiendo los dogmas del Tratado de Maastricht [24]. En el caso español,se han mantienen las dudas sobre el mantenimiento de la reforma laboral aprobada por el PP en 2012, así como la predisposición por parte del PSOE de poneren marchaunanuevareforma de las pensiones [25]. Cuarto, que más allá de lo que transmiten públicamente las instituciones europeas, este fondo no está destinado a aliviar los sectores que más han sufrido la crisis o que más habría que reforzar (como la sanidad pública), sino que tiene como objetivo el sentar las bases para une recuperación productiva “post-covid” [26]. Esta se basaría en dos objetivos: impulsar la digitalización y “resiliencia” en los servicios públicos; desarrollar los sectores de energías renovables, así como la adaptación de las diferentes industrias a las normativas medioambientales enmarcadas en los objetivos expuestos por la Comisión Europea en su Pacto Verde Europeo [27]. La cuarta clave, relacionada con el punto precedente, radica en que, el fondo reproduce y refuerza el desarrollo económico desigual en el que se ha basado la UE desde su nacimiento. Por las informaciones disponibles hasta la fecha, la gestión de estos fondos se realizará mediante colaboraciones público-privadas (PPP por sus siglas en inglés), y los principales receptores de los fondos en el caso español serán las grandes empresas energéticas. Esto supondría un refuerzo de un mercado que ya a día de hoy es un oligopólico; por muy verde que fueran las energías que se buscasen producir, el modelo capitalista aplicado a las energías renovables redunda en una relación extractivista con los territorios, reproduciendo y exacerbando las dicotomías entre ciudades y medio rural, es decir, antagónica de una relación que haga enraizar a las poblaciones de una manera sostenible. Más allá de las jerarquías espaciales en el seno de los países, esta suerte de capitalismo verde también reproducirá jerarquías a nivel de la UE, donde unas regiones como lapenínsula ibérica serán tendrán el papel de reserva energética, mientras que otras se dedicarán a la producción en sus diferentes niveles. De esta manera, los capitales europeos pretenden mantener posiciones competitivas con respecto a China y EEUU, siendo a medio plazo menos dependientes de energías fósiles.

A pesar de estos elementos, algunas fuerzas progresistas como Unidas Podemos o Más País, inciden en el carácter innovador y necesario de estos fondos [28].En particular, se incideen que las soluciones propuestas para el contexto actual de crisisson radicalmente distintas alas soluciones puestas en marcha a la crisisdel 2008.En particular, se explica queestos fondos puedan ser una suerte de nuevoNew Deal, es decir, de una gran intervención por parte de los Estadospara reconducir a la economía a una senda de crecimiento sostenido en el tiempo y que sea además generador de empleo.Esta perspectivano refleja larealidad. Primero, porque las cuantías incluidas en el programa Next Generation EUsonmodestascon respecto al agujero que implica elimpacto de la crisis a las economías europeas.Mientras que el FMI estima una caída de 7,2% en el PIB de la zona euro en 2020, el plan de ayudas Next Generation implica en torno al 6,5% del PIB de esta zona (5,5% del PIB de la UE en su conjunto), que se repartirán entre 2021 y 2023(de los cuales en torno a la mitad serán distribuidos en 2021).

Por otra parte, el análisisestá basadoenunaprofundaconfusión. Se equipara el control parcial de la economía por parte del Estado, defendida por las voces keynesianastras la crisis de 1929 con los actuales planes de rescate estatal de las empresas privadas. El punto clave en el que observamos que las grandes empresas privadas siguen estando en el centro de las políticas llevadas a cabo se encuentra en que la intervención pública noestáacompañada de impuestos, sino de endeudamiento.Es el Estado quien, una vez más, va al rescate del (gran) capital privado.

Por último, el hecho de que el BCEhaya lanzado programas de compradeuda soberanadelos países miembros (actualmente es el mayor acreedor de deuda pública europea con casi un cuarto del total de la deuda emitida) entra en contradicción con las reglas ordoliberales sobre las cuales se ha construido, impidiendo que se financie a los países. Esta posición de acreedor puede parecer absurda (y lo es), pero sirve ante todo para mantener el marco político de aplicación de políticas neoliberales en las que el Estado se pone a la entera disposición del capital privado para garantizar sus tasas de beneficios.El mantenimiento de estas deudas por parte del BCE agravaráuna eventualcrisis de la deuda. Al uso del comportamiento del FMI o el BM con respecto a países en el sur global, el BCE podrá exigir reformas de austeridad a cambio de renegociaciones de esta deuda.


6. El mecanismo de la deuda va a jugar un papel importante en la lucha sobre las salidas a la crisis

Desde sus inicios, la deuda ha jugado un papel en el desarrollo del capitalismo. La deuda se configurado durante los últimos siglos por parte del capitalismo como un potente medio de dominación de los pueblos. De hecho, es necesario recordar que el nacimiento y desarrollo de la mayoría de los Estados capitalistas durante el siglo XIX ha estado marcado por la deuda [29]. Para Karl Marx, en el sistema capitalista, la “deuda pública, o sea la alienación del Estado, deja su impronta” [30]siendo “una de las de laspalancas más efectivas de la acumulación originaria”. La existencia de un proceso permanente de acumulación originaria, o acumulación por desposesión, no limitado únicamente a los primeros estadios del capitalismo industrial (como durante mucho tiempo se había interpretado), ha sido uno de los factores que ha permitido al capitalismo seguir acumulando durante las últimas cuatro décadas. En el contexto de una crisis crónica de sobreacumulación, la deuda ha adquirido un papel clave a la hora de buscarle salidas [31]. El estancamiento en las tasas de beneficio ha empujado a abrir nuevos espacios de inversión en los mercados financieros, multiplicando así lo que denominamos capital ficticio. Estableciendo una analogía con idea de David Harvey sobre la búsqueda incesante del capital de “spatial fixes” (arreglos espaciales), entendemos que la hipertrofia de los mercados financieros en las últimas décadas es una clara representación del papel de “arreglo temporal” que el capital financiero (la deuda) están cumpliendo. A pesar de que el capital haya podido ir sorteando durante décadas algunas de sus mayores contradicciones, con el tiempo, el crecimiento del capital ficticio no ha ido más que amplificando estas mismas contradicciones, hecho palpable en los intervalos temporales entre grandes crisis se van acortando, y que estas son cada vez más profundas y devastadoras.

Los mecanismos de la deuda permiten al capital el ejercer relaciones de dominación sobre los países, regiones y municipios. La deuda pública es un mecanismo de extracción continua de riquezas. En lo que respecta a las deudas públicas, es un mecanismo permite una extracción segura y perpetua de riquezas financiadas en su mayoría por impuestos que afectan a las mayorías sociales. Esto se produce en especial mediante el mecanismo del “roll over” de la deuda, es decir el prolongamiento de la fecha final del pago de una deuda, prorrogándola, mientras que se siguen pagando los intereses [32], elemento clave en el mantenimiento de las relaciones neocoloniales con respecto a los pueblos del Sur global. Son los mecanismos de la deuda que han permitido poner en marcha las reformas de ajuste estructural y de austeridad a lo largo y ancho del mundo, mecanismos que de hecho dan a la deuda un papel fundamental e imprescindible para el funcionamiento de las administraciones públicas. Pero es que la deuda también forma parte de los aparatos de dominación social que con más eficacia ha puesto en marcha el capitalismo neoliberal. Desde la extensión del microcrédito en Marruecos y Sri Lanka, hasta las burbujas de la deuda hipotecaria en el Estado español o estudiantil en los EEUU, el endeudamiento creciente de las poblaciones como medio para acceder a servicios y bienes básicos como la alimentación, la sanidad o la educación han actuado como mecanismos de extracción de riquezas suplementaria a la par que sirve para disciplinar a la población [33]. Este disciplinamiento se opera tanto en espacios productivos (precarización del empleo y empobrecimiento) como reproductivos. Precisamente, las más afectadas por los mecanismos de la deuda son mujeres. Por una parte, se incrementa la precarización la supresión de servicios públicos a causa de los planes de ajuste y austeridad desemboca en que sean las mujeres que deban asumir muchas de las tareas de cuidados y asistencia, necesarias para la sociedad y fundamentales para el funcionamiento del capitalismo. Por otro lado, la deuda privada se fundamenta en la disponibilidad de ingresos en el futuro. Así, muchas mujeres se ven obligadas a hacer dobles, triples jornadas de trabajo para poder realizar las tareas de cuidado asignadas y poder reembolsar la eventual deuda. En el caso de algunos países del Sur global, las principales víctimas de las instituciones de microcrédito son igualmente mujeres, encontrándose en situaciones de vulnerabilidad.

Nos encontramos ante una crisis de la deuda, que ya ha comenzado en los países del Sur y que en el Norte se está fraguando. Los mecanismos de la deuda van a jugar un papel primordial en la búsqueda de salidas a esta crisis por parte del capital: permitirá mitigar las pérdidas del capital en esta crisis, acelerando el proceso de destrucción creativa en la economía que abra la puerta a un nuevo ciclo de acumulación; dictará las políticas que deben aplicarse para la salida de esta crisis y limitando todo lo posible las resistencias de las clases subalternas.

7. Tener en cuenta la deuda como un ejetransversal en nuestros análisis yen nuestra acción política

La oposición a los mecanismos de la deuda debe formar parte del programa y la praxisdetodaorganizaciónque busque un cambio radical.Es estratégicamente esencial el acabar con el carácter expropiatorio de los mecanismos de la deuda, que se materializan en las políticas de ajuste y de austeridad. Esto pasa por el impulso de movilizaciones que exijan el impago y la anulación de las deudas generadas bajo el capitalismo. Estas movilizaciones pueden basarse en la organización deauditorías ciudadanas bajo control democrático, quepermitandecidir colectivamentela anulación de todas las deudas que se consideren ilegales, ilegítimas y/o odiosas.En particular, la movilización en torno a auditorías democráticas permite construir amplios frentes bajo la premisa del control de decisiones clave en términos del gasto público, y que dan la posibilidad de avanzar progresivamente hacia el horizonte del impago.Este impago también debe entenderse bajo su vertiente feminista. La ofensiva neoliberal a la que asistimos desde hace más decuatrodécadas ha redundado en un empeoramiento de nuestras condiciones de reproducción social. La austeridad, así como la precarización del trabajo y las condiciones de vida han sido posibles gracias a una exacerbación de las contradicciones entre las esferas sociales de la producción y la reproducción, cuyo peso ha recaído en millones de mujeres, asignadas a realizar un trabajo sinónimo de falta de reconocimiento. El impago de las deudas debe tener clara su dimensión feminista, y que permita así sacar las tareas reproductivas del ámbito privado para ponerlas en el centro de las sociedades.

A nivel europeo, es esencial acabar con los tratados europeos que imponen los límites al gasto público y que permiten así que el mecanismo de la deuda ejerza toda su presión. El Banco Central Europeo debe ponerse bajo control democrático, anulando las deudas que posee los Estados miembros (actualmente el BCE es poseedor del 25% de la deuda pública europea), con las que está lucrando. Por último, es indispensable una transformación radical del sector bancario, que permita desarrollar una banca pública y bajo control social, que permita financiar los inversiones necesarias y decididas democráticamente. Más allá de la UE, las luchas contra la deudadeben desarrollarse bajouna perspectiva internacionalista,incidiendo enla anulación de la deuda que los países del sur tengan con respecto a los países del norte, creando frentes transnacionales contra la deuda.

Notas:

[1] https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2021/01/26/2021-world-economic-outlook-update

[2] https://vientosur.info/la-originalidad-absoluta-de-la-crisis-sanitaria-y-economica-mundial/

[3] https://www.ft.com/content/b38adcac-169f-11ea-9ee4-11f260415385

[4] https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-11-17/america-s-zombie-companies-have-racked-up-1-4-trillion-of-debt

[5] https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-11-17/america-s-zombie-companies-have-racked-up-1-4-trillion-of-debt

[6] http://www.cadtm.org/Evolution-de-la-dette-exterieure-des-PED-entre-2000-et-2019

[7] http://www.cadtm.org/La-bombe-a-retardement-de-la-dette-exterieure-des-Pays-en-developpement#2_evolution_des_taux_d_interets

[8] http://www.cadtm.org/11-questions-11-reponses-sur-la-nouvelle-crise-mondiale-de-la-dette-et-les

[9] https://www.cuartopoder.es/ideas/2021/01/18/el-debate-sobre-la-productividad-del-trabajo-manuel-gari-fernando-luengo/

[10] https://fiscaldata.treasury.gov/datasets/historical-debt-outstanding/historical-debt-outstanding

[11] https://fred.stlouisfed.org/series/BCNSDODNS

[12] https://fred.stlouisfed.org/series/FBDSILQ027S

[13] https://www.federalreserve.gov/releases/z1/dataviz/z1/nonfinancial_debt/chart/

[14] https://www.cadtm.org/La-crisis-economica-y-los-bancos-centrales

[15] https://www.cadtm.org/Panique-a-la-Reserve-Federale-et-retour-du-Credit-Crunch-sur-un-ocean-de-dettes

[16] https://www.lecho.be/les-marches/actu-actions/Le-mot-bulle-se-fait-de-plus-en-plus-insistant-a-Wall-Street/10279154

[17] https://www.sinpermiso.info/textos/covid-y-capital-ficticio

[18] https://ec.europa.eu/info/publications/201216-non-performing-loans-action-plan_en

[19] https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2020/09/30/world-economic-outlook-october-2020

[20] https://www.imf.org/en/Publications/FM/Issues/2021/01/20/fiscal-monitor-update-january-2021

[21] https://www.ft.com/content/cd90dfbe-3089-4cec-8436-39aed04cafc3

[22] https://www.ft.com/content/39a6c0f4-cc28-4173-b7c4-05c65d3baacb?desktop=true&segmentId=7c8f09b9-9b61-4fbb-9430-9208a9e233c8#myft:notification:daily-email:content

[23] https://www.bde.es/bde/es/secciones/informes/

[24] https://www.cadtm.org/Fondo-Europeo-de-Recuperacion-Es-todo-oro-lo-que-reluce-o-es-su-oro-el-que

[25] https://www.elsaltodiario.com/analisis/nuevos-fondos-europeos-next-generation-capitalismo-verde

[26] idem

[27] https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es

[28] https://www.publico.es/entrevistas/entrevista-secretario-derechos-sociales-nacho-alvarez-2021-ano-recuperacion-situacion-requiere-todavia-ayudas-personas-empresas.html

[29] Éric Toussaint, 2018,ElSistema deuda, Icaria editorial.

[30] Karl Marx 2009 [1867], El Capital, Siglo XXI editores, página 943.

[31] Ernest Mandel,1997 [1972],Le Troisième âge du capitalisme, Éditions de la Passion

[32] http://www.cadtm.org/11-preguntas-11-respuestas-sobre-la-nueva-crisis-mundial-de-la-deuda-y-las

[33] https://www.cadtm.org/Microcreditos-cuando-los-pobres https://www.cadtm.org/Nuevos-acreedores-y-nuevas-formas

* Mats Lucia Bayer trabaja en el CADTM Bélgica.



miércoles, 16 de junio de 2021

El juicio y el campamento que buscan justicia para Berta Cáceres


Radio Progreso

Berta Cáceres coordinadora general del COPINH llevaba más de 20 años luchando por los derechos del pueblo indígena Lenca de Honduras y la protección de sus territorios. Pese a denunciar amenazas en su contra, fue asesinada el 2 de marzo de 2016. Cinco años después de su asesinato, el hecho sigue impune.

Más de 35 días lleva el juicio contra David Castillo, gerente general de la empresa Desarrollos Energéticos, DESA, acusado de la coautoría en el crimen de la ambientalista Berta Cáceres. Desde el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, COPINH, la familia de la ambientalista y el equipo legal constantemente se denuncia la parcialidad de la justicia hondureña en este crimen.

El juicio ha sido retransmitido en directo a través de las redes sociales del poder judicial, pero según las denuncias de las organizaciones que conforman la Misión de Observación Berta Cáceres, se hace sin el monitoreo presencial de observadores nacionales o internacionales de derechos humanos, hecho que limita la función de una observación técnica del proceso penal.

Hasta ahora, el Ministerio Público ha concluido la evacuación de sus pruebas, las acusaciones privadas han comenzado a evacuar las suyas, incluyendo a los peritos sociopolíticos, herramienta esencial para comprender plenamente los factores y el contexto que conducen a la comisión de crímenes contra las personas defensoras de derechos humanos.

El caso de Berta Cáceres es emblemático para Honduras y toda la región, ya que la impunidad estructural ha contribuido de manera significativa al aumento de los índices de violencia contra las mujeres y las personas defensoras de la tierra, los derechos de los pueblos indígenas y del medio ambiente, y hace que los casos de asesinatos contra defensores y defensoras no sean investigados ni procesados adecuadamente, dice un comunicado de la Misión de observación.

Desprestigiar su vida, una táctica

Durante las audiencias de juicio oral, la defensa de Roberto David Castillo, acusado de la coautoría intelectual de Berta Cáceres, ha desarrollado una narrativa con la cual intenta desprestigiar la vida y la lucha que realizó Cáceres, denuncia Yessica Trinidad, coordinadora de la Red Nacional de Defensoras.

Yessica Trinidad explica que el proceso judicial contra Roberto David Castillo, ex gerente de la empresa DESA, se ha convertido en juicio contra Berta Cáceres porque se está cuestionado su honestidad como mujer y tratándosele de vincular a otras actividades.


Viva Berta: el campamento

Frente a la sede de la Corte Suprema de Justicia, en Tegucigalpa, capital de Honduras, donde se desarrolla el juicio, organizaciones de mujeres, territoriales, populares y comunitarias, han instalado un campamento llamado Viva Berta, que busca acompañar la demanda de justicia y visibilizar los territorios que están en conflicto debido a la instalación de proyectos hidroeléctricos, mineros, fotovoltaicos, etc., que responden a la presencia de la industria extractiva.

“Es un campamento donde participamos mujeres, jóvenes y organizaciones de todo el país. Es un campamento que busca hacer presión y visibilizar que han pasado 63 meses desde el crimen de Berta Cáceres y la impunidad prevalece. Este campamento estará acá hasta que se logre hacer justicia para ella y todos los pueblos”, dice Katherin Cruz de la Red Nacional de Defensoras.

Diariamente el campamento es acompañado por organizaciones de todo el país que se unen al grito de justicia para Berta, justicia para los pueblos. Los garífunas al son de los tambores y el olor del incienso, preparan actividades artísticas, se organizan en los comités de vigilancia, preparan los alimentos, las mujeres llegan de distintos puntos del país, recordando a Berta y su trabajo en los territorios, y los niños y niñas con actividades de dibujo, manualidades o saltando rayuela conocen a Berta desde el campamento.

El campamiento se instaló desde el inicio del juicio. Es la solidaridad que lo mantiene en pie. Diariamente reciben a cientos de personas de distintos puntos del país que recuerdan el liderazgo de la ambientalista. Son las mujeres aglutinadas en la Red de Defensoras quienes impulsan su permanencia, es el COPINH con fuerza, resistencia y espiritualidad que lo mantienen en pie.

La Red de Defensoras invita a la ciudadanía, a las organizaciones y cualquier especio que abrece la causa Berta a ser parte del campamento feminista que reconoce las iniciativas de justicia. Además, abogan por la solidaridad de los pueblos, aportando alimentación, tiendas de campañas y kit de bioseguridad para las personas y comunidades que acuerpan el campamento.

Mientras el juicio sigue su curso, con amenaza de dejar en impunidad el crimen contra Cáceres, las organizaciones siguen presionando para que las autoridades hagan justicia, y así enviar una fuerte señal que los crímenes contra quienes defienden los derechos humanos no serán tolerados.

Juicio Oral y Público contra defensores de la tierra en Siguatepeque


Defensores en Línea

Por Sandra Rodríguez 

Vicente Castro (62), José Santos Vázquez (54) y Juan Mejía (62), se preparan para enfrentar el sistema judicial con el acompañamiento legal del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), este lunes 14 de junio, en los Tribunales de Siguatepeque.

Hace tres años iniciaron un proceso de recuperación de tierras, y 27 meses de vivir con medidas sustitutivas a la prisión acusados por los supuestos delitos de usurpación y roturación de terrenos de vocación forestal en perjuicio del Estado de Honduras y Marco Antonio Valerio Barahona.

Los tres criminalizados son miembros de la Empresa Asociativa Campesina “11 de marzo”, ubicaca en la comunidad El Porvenir, Siguatepeque, departamento de Comayagua, al centro del país. Donde se dedican a la agricultura y artesanía.

Hasta la Casa del Artesano llegó este domingo la abogada Karol Cárdenas, procuradora de derechos humanos del COFADEH, donde dialogó con los criminalizados y otros compañeros, quienes expresaron su ánimo para demostrar que son inocentes y recordaron aquella mañana del 12 de marzo de 2019, cuando elementos de la Policía Nacional dieron captura a José Santos Vázquez y Juan Mejía. Cuando el presidente del grupo campesino Vicente Castro, llegó a la posta policial fue capturado, permanecieron privados de libertad hasta la Audiencia Inicial el 19 de marzo.

Doña Berta Oliva, coordinadora general del COFADEH, nos visitó en las celdas y nos dijo que nosotros no debíamos estar encerrados ni cuatro minutos, ella siempre nos ha acompañado y animado, expresó Vicente Castro.

Pese a la pandemia por el Covid-19, la suspensión de garantías constitucionales, el aislamiento y falta de transporte, los tres campesinos han cumplido las medidas sustitutivas impuestas: ir a firmar al juzgado, no salir del país, no acercarse al supuesto afectado, tampoco a los predios en litigio.

Por este mismo caso, en octubre de 2019, la policía capturó en su casa al defensor del territorio Héctor Orlando Velásquez (55), bajo requerimiento fiscal #108-2019.  El COFADEH logró su libertad definitiva en Audiencia Inicial. Lo que constituyó un gran logro para la lucha campesina.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 17 de diciembre de 2018, la Declaración de Derechos de Campesinos y Campesinas y otras personas que trabajan en zonas rurales, pero en Honduras aún no se considera y su voto fue de abstención. Mientras continúan las violaciones a los defensores de la tierra.

La deuda aumenta en este tema, ya que continúa siendo una recomendación del Examen Periódico Universal (EPU) sin cumplir, las naciones mencionan la adopción de leyes que defiendan los derechos de los defensores del ambiente y campesinos, además el cese a la represión contra estos grupos vulnerables.

La Declaración de Derechos de Campesinos y Campesinas y otras personas que trabajan en zonas rurales tiene como finalidad “proteger, respetar y garantizar los derechos de campesinos y campesinas” que son defensores de territorios.

En la comunidad El Porvenir, habitan más de 400 familias, de las que 180 familias se dedican directamente a la agricultura en el grupo campesino, y de estas 25 fabrican alfarería. Por lo que la tierra es su materia prima.

Siguatepeque o “ciudad de los pinos” es deforestada sin un plan de manejo de reforestación. Existe documentación legal que afirma la situación ejidal de la tierra de El Porvenir, pero siempre se juegan otros intereses, lamentaron los criminalizados.


Viviendo la resurrección


Defensores en Línea

Hombres clandestinos, obligados a la extrema discreción, salieron ayer de sus tumbas desconocidas a enfrentar a sus captores, torturadores y asesinos, que no pudieron eliminar su memoria. Hablamos de esos hombres que vencieron la muerte y el olvido.

Desaparecidos el 11 de junio de 1981, Fidel Martínez y Tomás Nativí, fueron entregados al batallón de la Muerte 3-16 hace 40 años durante una noche trágica. Ayer regresaron resucitados en los testimonios de sus amistades y parientes, hechos canción, documental, libro, consigna y amor.

Martínez y Nativí integraban la Unión Revolucionaria del Pueblo, una opción política de masas que proponía la maduración de la lucha de clases para generar las condiciones subjetivas y objetivas del cambio. Y la URP no descartaba la lucha armada para enfrentar ese enemigo productor de miseria, enemigo entronizado en las instituciones del Estado y en los aparatos ideológicos de la oligarquía.

Una de las primeras líneas de acción planteadas por Tomás y Fidel en sus comparecencias es la descolonización del alma y de la mente del pueblo hondureño. Ni cultos a la personalidad del amo ni reproducción de sus violencias.

Nativí trabajaba como su padre para una transnacional frutera del Norte de Honduras cuando su conciencia estalló. En el primer conflicto de intereses entre la clase trabajadora y ese patrono, él se identificó con sus hermanos de clase. Y fue despedido y perseguido.

La colonización violenta de españoles y criollos desde 1492 hasta 1890 giró el país hacia la otra colonización gringa, que afianzó mineras, compañías fruteras, saqueo de bosques preciosos e impuso guardias lacayunas que hoy llaman fuerzas armadas de Honduras.

Tomás y Fidel persuadían de que esos poderes no desarrollarían jamás los intereses del pueblo hondureño, como en efecto ocurre hasta la fecha cuando venden el país a pedazos. Y dijeron que para instaurar el buen vivir en equilibrio con la naturaleza, la belleza universal y la espiritualidad profunda del ser, debían ser enfrentados desde los poderes del pueblo del modo que sea.

Estos dos hombres, revolucionarios de tiempo completo, salieron ayer en el día del estudiante a recorrer las calles de una Honduras devastada por los golpistas de 2009 asociados con criminales de toda laya, miserables que expulsan al pueblo al destierro por el mundo. Fidel y Tomás salieron ayer convencidos que la Patria debe ser defendida siempre con el corazón.

En uno de los actos públicos realizados, el ex gerente del Instituto Hondureño de Desarrollo Rural, el abogado, escritor y poeta Oscar Aníbal Puerto, perfiló la regia personalidad de su amigo Tomás Nativí con palabras eternas. Tomás figura en la verdadera historia de Honduras, dijo Puerto.

Hubo testimonios hablados y escritos en la víspera del aniversario 40 de su cobarde desaparición forzada por el Estado que dirigía rosuco, caflofa, gustavo álvarez, negroponte, el señor 10 y otros gringos delincuentes de la CIA.

Sus camaradas recuerdan a Tomás como un líder, un revolucionario, autor de la estrategia “en las calles está el poder” y a Fidel, como un comandante hecho y derecho, proa del movimiento transformador de Honduras.

El hijo de Tomás que estaba en el vientre de su madre al momento de la desaparición hace 40 años, Tomasito, habló a través del texto conmemorativo fuerza social revolucionaria distribuido en la capital hondureña. Tania Martínez, hija de Fidel Martínez, habló en redes sociales en la víspera del homenaje.

Tania define a su padre como un líder del Pueblo, del movimiento popular de liberación y comandante de la Revolución Hondureña. Perdida en su primera infancia, Tania apenas guarda una imagen intacta en el tiempo, registrada a los 12 años. Ella describe: “Pocos meses antes de su desaparición forzada en junio 1981, jugábamos ajedrez. Yo lo observaba fijamente. En el fondo de la escena, mi madre está sentado atrás en un sofá con mi hermanita apoyada en su hombro, mirándonos de lejos. Él tiene las manos finas, sus dedos alargados y su mente fija en la próxima jugada. Observo sus lentes retro, con pequeños cuadros de amplificación visual al centro, y él se dirige con voz suave, tierna y pedagógica. Hija, el juego de ajedrez requiere un poder intelectual para ganarlo. Es como el liderazgo social que no demanda posición ni género, demanda compromiso, preparación, pensamiento estratégico y planificación con reglas claras. El Rey es vulnerable. El peón, el caballo y el obispo, todos son imprescindibles. De la Reina debes protegerte. En este tablero quizás mi padre Fidel Martínez estaba despidiéndose con una lección que reflejaba su empeño porque yo aprendiera a jugar. En este ejercicio destinaba horas y en las pausas trazaba su visión de un país liberado con hombres y mujeres participantes en igualdad de condiciones. Hoy cumplimos 40 años de la desaparición de mi padre y de su compañero y amigo Tomás Nativí, escribe Tania Martínez. Dos extraordinarios seres humanos que pusieron la Patria por encima de todos los demás intereses. Sus crímenes son responsabilidad del 3-16, de gustavo álvarez martínez y muchos otros que hoy protegen a los opresores del narco-Estado para asegurar la explotación del pueblo hondureño. ¿Qué hacemos?, se pregunta la hija de Fidel Martínez y se responde: estamos cara a cara de una cita urgente con los hombres y mujeres que derramaron su sangre por nosotras. Es el momento otra vez del estudiante hondureño que descubre en los libros el presente y el futuro y que en las calles está el poder. Los opresores tienen los fusiles, pero el pueblo tiene el poder de la movilización. Ellos tienen gases tóxicos, pero nosotros la resistencia. Ellos, la estrategia de infiltración de nuestras organizaciones, pero nosotras tenemos el poder de descubrirlos y echarlos a la calle. En honor a estos dos grandes de la historia, dice Tania, que viven a pesar de las llamas, de los sepulcros bajo tierra, de los cementerios clandestinos en bosques siniestros, sus semillas crecen y se multiplican. Hasta siempre comandante. Se despide tu semilla.

Por su parte, Tomasito, escribió a su padre en estos términos. Yo estaba todavía en formación en el vientre de mi madre cuando un escuadrón de la muerte llegó a la colonia El Hogar en Tegucigalpa a secuestrar a Tomás Nativí Gálvez, convirtiéndolo en uno de los desaparecidos permanentes por razones políticas desde el 11 de junio de 1981. Hace 40 años. Yo no puedo decir, por tanto, que conocí a este coautor de mi existencia, pero sí puedo afirmar que aquel rapto violento marcó mi vida para siempre. De niño, enfrenté las preguntas de mis compañeros en la escuela ¿dónde está tu papá que no viene a encontrarte? El peso de su nombre en la lista escolar era un riesgo que cargaba siempre y un honor del cual, sin embargo, no era consciente. En mi adolescencia, buscando la identidad del padre ausente-desaparecido, sufrí la adicción y la evasión; fueron días tormentosos que me llevaron al borde del precipicio. Las sombras me acechaban. Pero con la juventud tocando las puertas de mi alma empecé a aproximarme dulcemente a la figura potente de Tomás Nativí. En realidad, me estaba perdiendo la belleza de un artista, de un estudioso de la historia nacional, un educador y movilizador popular nato, un intrépido y decidido revolucionario apuntado por la dictadura liberal-nacionalista-militarista, que formó a sus asesinos.

— Continúa el hijo de Tomás y Bertha –: En más de una ocasión, estuve frente a uno de los hombres que perdió su máscara la noche cuando el 3-16 se llevó a mi padre y me encendí en llamas en un centro comercial de Tegucigalpa donde el asesino y la víctima sobreviviente compartíamos el mismo espacio incidental. Perdí el control, quería hacer lo mismo que ellos. Pero fui salvado en esa ocasión por la gente que me enseñó a crecer y a creer, la familia del Cofadeh. Como fruto de la lucha de mi madre y del Comité de familias víctimas de la desaparición forzada, el Estado en parte ha cubierto los daños pecuniarios provocados a mi existencia, pero mantiene abierta la enorme herida moral de la impunidad. Sin investigación ni castigo a los responsables de su martirio no hay paz ni hay perdón. Y eso no se vale. Eso sigue doliendo hondo. Ahora me dispongo a conmemorar 40 años de esta historia personal reconociendo, esta vez sí, el peso honorífico y la responsabilidad de un nombre compartido con un hombre de la calle, el pedagogo de la consigna del agite: “en las calles está el poder”. Una consigna que se despierta cada vez que el pueblo hondureño baja y sube en olas de evolución, hasta que la utopía se haga realidad. Amo esta memoria tuya gran Tomás. Con tu equipaje de ser humano extraordinario me pongo a caminar. Tu hijo, Tomás Alberto Nativí Oliva.

(silencio…)

Con este silencio de esperanza en la voz de una hija y de un hijo de seres extraordinarios que resucitaron de entre los muertos, nos separamos de ustedes.


Colectivos de madres afectadas por violencias de género se plantan ante el hostigamiento institucional


Pikara Magazine

Por Meritxell Guàrdia i Serentill

Las madres afectadas por contextos de violencia tienen que hacer frente a la protección de sus criaturas ya que estas han sido utilizadas en demasiadas ocasiones por sus progenitores para hacer daño a las mujeres con la permisividad de las instituciones. El próximo 17 de mayo se han convocado movilizaciones en todo el territorio para visibilizar la violencia vicaria y la repulsa a estas situaciones de maltrato y hostigamiento institucional.

Colectivos de madres afectadas por violencia de género exigen «la reparación inmediata del daño para que las criaturas que han sido arrancadas sean devueltas a su único vínculo de seguridad, que son sus madres» y que «se retire la patria potestad a los padres que ejerzan violencia», según detalla el último manifiesto de la Federación de Asociaciones del Consejo Nacional De Mujeres Resilientes De La Violencia De Género. El manifiesto va dirigido al Gobierno de España y en especial a los Ministerios de Justicia y al de Igualdad y lo acompañan con una propuesta de movilización para el próximo 17 de mayo a las 19 horas frente a organismos judiciales. El objetivo es «visibilizar la repulsa a estas situaciones de maltrato y hostigamiento institucional». En la carta detallan las situaciones de siete madres encausadas por denunciar los indicios de abuso sexual y la aplicación de la ideología síndrome de alienación parental (sap) para arrancarles a sus criaturas, que han pasado a manos de sus padres, algunos de ellos denunciados también por violencia machista.

Este grito de estas madres responde a que hay algunas violencias de género que aún siguen negadas, menospreciadas e incluso banalizadas. Es el caso de la situación que deben afrontar muchas mujeres, la gran mayoría afectadas por violencia machista, para proteger a sus criaturas en los casos en que hay indicios de abusos sexuales y maltratos por parte de algún miembro familiar, en especial padres y padrastros. Los datos son alarmantes, del total de sentencias condenatorias por abuso sexual del padre hacia la criatura, en un 33,33 por ciento los padres siguen manteniendo la patria potestad de la víctima en caso de ser menor de edad, según el informe ‘La respuesta judicial a la violencia sexual que sufren los niños y las niñas’, de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. Estas situaciones se dan en contextos de separación y de divorcios conflictivos, en los que se esconden posibles situaciones de maltrato puesto que una de las opciones que encuentran las afectadas para salir de la violencia machista es el divorcio y no la denuncia judicial. Según la Macroencuesta de violencia de género de 2019, el 77,4 por ciento de las mujeres que no denunciaron la violencia en la pareja acabaron rompiendo con ella.

Además, las criaturas pueden servir de instrumento para “castigar” a las mujeres, produciendo graves daños a las criaturas y a las madres. Y es que la violencia machista no acaba con una separación o divorcio y menos cuando hay criaturas de por medio. Es lo que se denomina violencia vicaria y es utilizada por el agresor, con la complicidad de las instituciones.

La ideología sap

Ante diferentes indicios, informes pediátricos, informes psicosociales sobre un supuesto riesgo de abuso sexual e incluso la denuncia explícita de la criatura, las madres suelen iniciar el proceso de denuncia penal. La dificultad para probar los indicios y la no credibilidad de los testimonios de las criaturas hacen que muchas de las denuncias sean archivadas. La organización Save the Children señala que un 72 por ciento de los casos que son denunciados acaban archivados. Y por mucho que no prosperen las denuncias, las madres no se quedan tranquilas (y más cuando la denuncia parte de la propia voz de las criaturas) y recusan. En este intento de demostrar los indicios que tienen es cuando el mecanismo misógino del constructo síndrome de alienación parental y su ideología arremeten contra la madre. Hay datos estadísticos como el incluido en el Grupo de investigación Antígona de la Universidad Autónoma de Barcelona de 2018 que señala que si la madre era la denunciante solo el 17 por ciento de los casos llegaba a juicio, frente al 60 por ciento de casos en los supuestos donde la denuncia provenía de otros familiares. Además, Altamira Gonzalo Valgañón, vicepresidenta de la asociación de Mujeres Juristas Themis, añade que «la mujer que denuncia al padre (o al abuelo paterno con cierta frecuencia) por abusos sexuales a hijos e hijas» tiene muchas posibilidades de que «tras el sobreseimiento de la denuncia, lo que ocurre en el 70 por ciento de los casos, su custodia se cuestione o sea denunciada por denuncia falsa».

La ideología del constructo sap que teorizó el psiquiatra pedófilo, condenado por abuso sexual, Richard Gadner parte, a grandes rasgos, de que la mayoría de casos de abusos sexuales que denuncian los y las niñas están bajo el adoctrinamiento e influencia de una “madre vengativa”. Ideó la terapia de la amenaza y el castigo como una respuesta y consiste en arrancar a las criaturas de sus madres y que pasen a vivir con el progenitor denunciado. Esta ideología aún sigue latente y se infiltra en muchas prácticas institucionales, como podemos ver en los planes de coordinación parental.

La situación es escandalosa en los casos donde hay violencia machista, pues en la práctica se cuestiona o se omiten estas violencias. De todos los casos de violencia machista con orden de alejamiento hacia la mujer solo en un 3,3 por ciento de los casos se ha retirado el régimen de visitas y en solo el 0,72 por ciento la suspensión de la patria potestad, como aportan los datos de Themis. Así pues, a pesar que la Ley Orgánica Integral de Protección contra la Violencia de 2004 permite que jueces y juezas puedan suspender las visitas de los agresores con sus hijos e hijas, en el 96,7 por ciento de los casos no se hace. ¿Cómo se explica esto? Porque a parte de prevalecer los derechos del padre por encima de la protección de los menores, también hay una “arcaica visión y protección de la familia” concebida como “más vale un mal padre que ninguno” basada en una ideología claramente patriarcal, según postula Ester Ruiz Martín, coordinadora de la Plataforma Luna contra el (I)SAP.

La obligatoria coordinación parental

La coordinación parental es una institución o figura que no está regulada, solo hay indicaciones del Consejo General del Poder Judicial sobre sus funciones en un proceso “muy conflictivo” de ruptura de la pareja y su objetivo es mejorar las relaciones familiares. Se trata de un servicio que puede requerir el juez o la jueza y que es de pago en la mayoría de comunidades autónomas, pudiendo costar hasta 12.000 euros, que sale de los bolsillos de los progenitores. Organizaciones profesionales y feministas están alertando que esta figura no es necesaria y es perjudicial para las mujeres y sus criaturas. Esto se desprende del ‘Segundo informe sobre coordinación parental’, realizada por Asociación de Psicología y Psicoterapia Feminista (APPF), por Themis y con la colaboración de Sonia Vaccaro, psicóloga clínica y forense especializada en el ámbito de la familia. El informe especifica que en la mayoría de casos analizados la figura se ha impuesto por oficio, incluso en los supuestos de violencia de género, que son un 13,8 por ciento de los casos. “Incluso en situaciones con violencia de género denunciada y con procedimiento penal abierto, lo que contradice el Convenio de Estambul y nuestra propia ley integral, se obliga a someterse a un coordinador de parentalidad. Hemos constatado que están instruidos para aplicar el sap y lo aplican”, concluye Altamira Gonzalo.

En esta última constatación, el informe detalla bien cómo en los planes de coordinación de parentalidad hay la ideología sap, puesto que en muchos casos la vinculación paterna se fuerza y se culpa del rechazo de la criatura por estar con su padre a las “interferencia parentales” o al “gatekeeping parental” causada por la madre, sin importar si hay o no causas por violencia de género. Un ejemplo preocupante sobre su aplicación lo explica Yolanda Bernárdez, presidenta de la APPF: “Tenemos un caso donde hay un padre condenado tres veces por violencia de género y el plan de coordinación parental va encaminado a que la niña restablezca las relaciones con él. La niña se niega repetidamente, pasa el período de 18 meses y, como el plan ha fracasado, la propuesta es quitarle la custodia a la madre, que la niña deje de ver a la madre hasta que no se vincule con el padre y si la niña rechaza irse a vivir con el padre, pues la propuesta pasa para que haya una internación (a instituciones) hasta que haya una vinculación”. Se trata de aplicar una metodología coercitiva, como metafóricamente expresa Sonia Vaccaro: “Es la segunda vuelta de llave del candado de la trampa del sap, con la aplicación de la terapia de la amenaza que escribió Gadner”.

Uno de los elementos más exigidos por colectivos de profesionales es la formación específica en perspectiva de género. Necesidad que viene de lejos, puesto que actualmente no es obligatoria para trabajar en algunos servicios de atención psicológica a afectadas y a todo su ámbito. Fruto de esta situación, podemos ver que a pesar de que la mediación tiene que ser voluntaria, “hay casos de planes de parentalidad donde se está obligando a mujeres víctimas de violencia de género a tener sesiones terapéuticas con sus maltratadores y, si no van, pueden sancionarlas”, alerta Yolanda Bernández. Y esto es debido, como ya se ha señalado, a que en sus planes formativos no existe la perspectiva de género. De hecho, la Fundación Filia de Amparo al Menor, entidad que según ella “impulsó la puesta en marcha del coordinador parental” (además lo tienen como marca registrada), y señalada como organización de ideología sap por diferentes fuentes consultadas, tiene la formación de referencia de la coordinación parental en tres universidades españolas: Universidad Rey Juan Carlos, Universidad Católica de Murcia y Universidad Europea Miguel de Cervantes. Además también ha impulsado la primera Asociación Española de Coordinadores Parentales y presentan esta actividad como un nicho de mercado que esta en crecimiento.

Violencia vicaria

La violencia vicaria es un tipo de violencia contra la mujer que utiliza los hijos e hijas después del divorcio para continuar haciendo daño a la madre. Según datos facilitados por Sonia Vaccaro, en España, en datos de 2017, se cometió casi un asesinato por mes de una criatura a manos de su progenitor y es una violencia que va en aumento, según indicadores en otros países. Estos casos son los más visibles, la punta del iceberg, pero este tipo de violencia abarca un amplio aspecto de agresiones reiteradas que son de difícil denuncia porque cuesta mucho demostrar que su objetivo final es hacer daño a la madre. “Como en pleno invierno llevar a los niños a la casa de la madre descalzos o desabrigados, en pleno verano no poner protector solar y además con pieles atópicas, darle chuches a niños que tienen diagnostico de diabetes, no darle la medicación que la madre facilitó porque el niño está cursando una enfermedad… y todo ello el agresor se lo hace saber a la madre”, explica Sonia Vaccaro. De hecho, siempre hay la amenaza explícita a la madre sobre la utilización de los niños para hacerle daño.

Como muestran las estadísticas, a pesar de que el progenitor haya abusado o maltratado, es muy difícil que se le retire la custodia y más aún que se le prive de la patria potestad. Y no estamos hablando de supuestos en que ha habido una reparación del daño y el agresor ha participado en terapias para hombre agresores, asumiendo sus errores y su construcción patriarcal de masculinidad. Estamos ante casos donde el agresor puede continuar haciendo daño a la mujer por medio de sus criaturas. Lo vemos en los casos de Itziar Prats y Laura Hernández, cuyas hijas e hijo fueron asesinadas por sus padres en régimen de visitas, a pesar de haber advertencias y denuncias por parte de las madres. «Quien facilita que el maltratador tenga acceso a sus hijos, primero es la justicia y todas las instituciones incluido los puntos de encuentro, los servicios sociales, los equipos psicosociales que le dicen a la madre que tiene que forzar a que las criaturas vayan con el padre”, explica Sonia Vaccaro y añade que “solo con incluir dentro de la orden de alejamiento y protección también a los hijos, se podría prevenir gran parte de la violencia vicaria”.

La relatora especial de la ONU para la violencia contra las mujeres ha expresado su “profunda preocupación por la integridad física y mental” de Irene Costumero y de su hija en un duro informe. Esta mujer lucha para que no la pase como Ángela González, cuya hija su asesinada por su padre, a quien había puesto más de una treintena de denuncias. El Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y más recientemente el Tribunal Supremo han condenado al Estado español por no proteger a Ángela González y a su hija.

«Por el verdadero interés superior del menor»

El coordinador parental “nace para velar por el verdadero interés superior del menor en las rupturas familiares de alta conflictividad”, según dice la organización Filia. Pero en la práctica no sucede exactamente así. Si tenemos en cuenta los datos del informe anteriormente descrito: en un 57 por ciento de las sentencias, el objetivo de la aplicación de coordinación de parentalidad es garantizar la relación paterno filial, a pesar de estar forzando a las criaturas a esa relación y haber casos de denuncias de violencia de género. “Consideran que un maltratador es un buen padre porque analizan la relación padre con los hijos e hijas desde la perspectiva de los derechos del padre y no del interés de los y las menores, aunque se llenen sentencias invocando el interés superior del menor, convirtiéndolo en un concepto jurídico indeterminado que nada quiere decir”, responde Altamira Gonzalo Valgañón, vicepresidenta de la asociación de Mujeres Juristas Themis.

En este sentido, se debe tener en cuenta que el haber presenciado situaciones de violencia machista tiene afectaciones sobre la salud de las criaturas puesto que ellas también son víctimas de esa violencia. Al respecto resaltan los resultados del informe sobre ‘Menores y Violencia de Género’, de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, donde se apunta del riesgo que supone la obligación de tener relaciones con el padre maltratador: «Resulta sorprendente que ante el maltrato vivido y la claridad con la que expresan en este estudio el reconocimiento de su necesidad de ser protegidos del maltratador, muchos y muchas de estos menores sigan expuestos al daño que puede producirles”. Además, Yolanda Bernárdez añade: “Cuando un niño o una niña ha vivido en un contexto de violencia, si le arrebatas a su madre, que probablemente sea su único vínculo sostenedor afectivo, estas retraumatizando a esa criatura”. Y aquí volvemos con el tema ampliamente exigido sobre la necesidad de escuchar, creer y respetar a las criaturas y sus emociones. Derechos que se recogerán en artículo 10 de la futura ley de protección a la infancia, junto la prohibición del uso del constructo sap y su ideología, para proteger el verdadero bien superior del menor.

La famosa Ley Rhodes ya se mejoró cualitativamente en el proceso de enmiendas, pero aún faltan algunos desarrollos importantes para poder ser una herramienta eficaz para proteger a la infancia. En concreto, colectivos como la Federación de Asociaciones del Consejo Nacional De Mujeres Resilientes De La Violencia De Genero piden que se haga un buen desarrollo del aspecto sancionador de la ideología sap, se aplique un sistema de recaudación de datos estadísticos más detallado y especializado en las diferentes violencias de género y se establezca, de manera urgente, un mecanismo de reparación del daño para los casos actuales de criaturas arrancadas bajo procesos teñidos con la ideología sap. Esta futura ley y se espera que antes de verano ya esté aprobada definitivamente.


«Nuestra civilización es un coche sin frenos y con el volante bloqueado»

La Marea

Por Manuel Ligero

Pablo Servigne, autor del libro Colapsología. 

El autor de Colapsología apuesta por el apoyo mutuo para afrontar la catástrofe social y climática que, según todos los datos, se nos avecina.

Dejémoslo claro desde el principio: el colapso no es el fin del mundo. Es el fin de este mundo, tal y como hoy lo conocemos. No es el apocalipsis. Un colapso, según la definición de Yves Cochet, es “el proceso a partir del cual una mayoría de la población ya no cuenta con las necesidades básicas (agua, alimentación, alojamiento, vestimenta, energía, etc.) cubiertas [por un precio razonable] por los servicios previstos por la ley”.

Pablo Servigne (Versalles, 1978) es el autor, junto a Raphaël Stevens, de un best seller que mira de frente al futuro: Colapsología (Arpa, 2020). Son muchos los datos (climáticos, pero no sólo) que indican que caminamos hacia el hundimiento de nuestra civilización. “Aunque hiciésemos un parón total e inmediato de las emisiones de gases de efecto invernadero, el clima seguiría calentándose durante algunas décadas. Se necesitarían siglos, incluso milenios, para emprender la vuelta a las condiciones de estabilidad climática preindustrial del Holoceno”, escribe Servigne. Así pues, el desmoronamiento parece ciertamente inevitable. Lo que no sabemos es cómo será la vida humana tras la desaparición de los casquetes polares, el agotamiento de las materias primas energéticas, la escasez de agua dulce, de alimentos, de suelo fértil y de aire limpio por culpa de la contaminación, la multiplicación de epidemias y de fenómenos meteorológicos extremos, las migraciones masivas…

La famosa serie El colapso (2019) tomó el libro de Servigne como punto de partida para imaginar ese futuro (con resultados desiguales). El marco cultural dominante (el neoliberalismo) nos induce a pensar que será una competición a muerte al estilo Mad Max. La historia natural y la ciencia nos indican lo contrario: la ley del más fuerte suele quedar suspendida en periodos de crisis para dar paso al apoyo mutuo, tal y como señaló Piotr Kropotkin, para asegurar la supervivencia de la especie.

De todos estos temas charlamos con Servigne aprovechando su paso por Barcelona para dar una conferencia en la Escola Europea d’Humanitats, de la Fundación La Caixa.

Se puede considerar su trabajo como una continuación del que hicieron Jay Forrester, Donella Meadows y otros muchos académicos en los años setenta. Ellos ya avisaron de Los límites del crecimiento. ¿Por qué, después de 50 años, nadie quiere escucharles? ¿Hay un obstáculo de carácter psicológico más allá del político o el económico?

El psicológico es un obstáculo más. Ciencia y creencia toman caminos diferentes. Ha pasado medio siglo y los trabajos científicos han aportado una enorme cantidad de datos. Sin embargo, no hemos conseguido que se crean. Ahí hay un gran problema: no acabamos de creer lo que, efectivamente, ya sabemos. Hay una gran variedad de obstáculos, de cerrojos, que podrían explicar ese fenómeno. Cerrojos políticos, económicos, psicológicos, jurídicos, financieros… Hay cerrojos individuales, por el simple hecho de tener miedo o de no comprender lo que está pasando, y también cerrojos colectivos. Hay gente que recibe millones de dólares a través de sus think tanks para fabricar y propagar dudas. Son los llamados mercaderes de la duda. Pero, a pesar de todos esos factores, después de 50 años de trabajo, la ciencia se va abriendo paso poco a poco. Hoy la gente sabe más y cree un poco más. Ese umbral de miedo y dudas va quedando atrás, también porque hemos visto cómo se suceden los desastres naturales.

Usted es doctor en Biología, ingeniero agrónomo y especialista en mirmecología [la ciencia que estudia la vida de las hormigas] pero un día decidió dejar su trabajo como investigador universitario. Se alejó de las publicaciones científicas y de la competición que las caracteriza para tomar partido por un activismo popular. ¿Se siente más útil que en su trabajo anterior?

No sé si soy más útil. Lo que sí soy es más feliz. Dejé la competición de la investigación científica hace ocho años, me aparté de todo eso del publish or perish [‘publica o perece’]. Adoraba ese oficio pero tenía que alejarme de ese ambiente. No quería permanecer en la torre de marfil de nuestro laboratorio. Lo que quería de verdad es informar al máximo de personas. Y al hacerlo me sentía cada vez más contento y más útil al poder escribir para el gran público, en francés o en español, en vez de escribir complicados artículos académicos en inglés que, a la postre, nadie leía. Para mí fue muy satisfactorio ir al encuentro de un público popular, de diferentes clases sociales y con diferentes actividades, para adaptar el discurso científico y hacerlo más accesible.

Usted está entre los expertos que dicen que el colapso no se producirá sólo por causas climáticas sino también por la desigualdad. ¿Por qué incide tanto en ese punto?

Esa es una parte importante de nuestro libro Colapsología. Hay muchos estudios que muestran hasta qué punto la desigualdad es tóxica, corrosiva para una sociedad. Destruye la confianza, la democracia, el bien común, el concepto de un relato, de un horizonte común. Es un factor decisivo para el colapso. Hay un modelo estadístico muy interesante, el modelo HANDY [Human and Nature Dynamics, desarrollado en 2014] que establece la relación entre la sociedad y su medioambiente. Por primera vez se ha incluido la desigualdad en sus parámetros y lo que indica es que cuanto más desigual es una sociedad más posibilidades tiene de colapsar, y de hacerlo, además, más rápidamente. ¿Y por qué? Es muy sencillo. Porque la desigualdad crea una casta de ricos que extrae recursos del pueblo y de la naturaleza, y esa explotación combinada de bienes, recursos humanos y recursos naturales propicia un riesgo irreversible de colapso. Dicho de otra manera, la prioridad hoy para evitar riesgos y daños mayores es compartir, es reducir las desigualdades.

Lógicamente, la mayoría de la opinión pública, en todo el mundo, ha recibido la vacuna contra el coronavirus con alegría y alivio. La gente quiere volver al mundo de antes, tal cual, sin cambiar nada. ¿Ha reflexionado usted sobre esto?

Difícil cuestión. Aún nos falta mucho por conocer de la COVID-19. Como biólogo, yo diría que tenemos que aprender a vivir con el virus como antes lo hicimos con la gripe. La vacuna ayuda a minimizar la conmoción, por decirlo así, pero la sociedad va a cambiar. Existe la tentación de pensar que volveremos al mundo de antes, pero es difícil. Sobre esta cuestión me cuesta hablar de crisis porque los desastres se superan y las crisis pasan. En el relato del colapso lo que provoca miedo es precisamente su lado irreversible. Para mí, el miedo está en el núcleo de este problema, y lo importante es saber de qué manera afectará a la gente. A las personas mayores puede turbarles hasta el punto de congelar su vida. En el caso de los jóvenes, en cambio, el miedo puede ser una motivación, puede activarlos.

¿Pero por qué provoca tanto sufrimiento pensar en que, inevitablemente, caminamos hacia otro tipo de sociedad? Este ansia por volver al mundo de antes, ¿no es un síntoma de nuestra adicción al capitalismo?

Sí, claro. Hay una adicción al crecimiento económico, a los recursos naturales, al petróleo, a la energía… No sé si todo el mundo sufre, pero lo que es indudable es que el cambio siempre provoca miedo. Hay gente que no quiere cambiar porque tiene miedo y otra que no quiere cambiar por su propio interés económico. El mundo se ha hecho demasiado grande y está demasiado interconectado. La menor perturbación puede provocar daños considerables en toda la economía. En inglés se usan las expresiones too big to fail [‘demasiado grande para caer’] y too big to jail [‘demasiado grande para ir a la cárcel’]. Ese es uno de los principales problemas de la transición ecológica. El capitalismo es uno de los cerrojos de los que hablábamos antes. En el libro utilizamos la metáfora del coche sin control: nuestra civilización industrial es un coche con el depósito a punto de agotarse; es de noche y estamos rodeados de niebla; los frenos no funcionan, no podemos levantar el pie del acelerador, nos salimos de la carretera y los baches debilitan la estructura del vehículo; y, por último, nos damos cuenta de que el volante no funciona. Ese volante bloqueado que nos impide cambiar de dirección es el capitalismo.

En su libro usted recomienda consumir productos culturales que hablen del cambio climático. Se trata, a su juicio, de aprender a imaginar el futuro a través de documentales, películas, novelas, cómics… Ha pasado algún tiempo desde que escribió esto. ¿Ha cambiado su opinión? ¿No le inquieta el miedo y la ansiedad que esos relatos, casi siempre apocalípticos, puedan generar?

No, sigo opinando lo mismo. El miedo forma parte de la vida y es lógico que esté en esos relatos. Pero también hay que imaginar otros futuros mejores, otros horizontes, y sobre todo hablar de clima, de biodiversidad.

La serie El colapso se centra en cosas más siniestras. Muestra fundamentalmente el lado violento y egoísta del ser humano.

Los creadores de la serie [el colectivo Les Parasites] son amigos. La historia surgió a partir de una entrevista que nos hicieron al astrofísico Jacques Blamont y a mí y que ellos dirigieron para Thinkerview. Escribieron el guion tratando de ser positivos, la intención inicial no era dar miedo pero… no lo consiguieron. Entiendo que es difícil cuando se habla de colapso, porque en esa tesitura el miedo ocupa todo el espacio. El tema del clima, por ejemplo, no está demasiado presente en la serie. Hay un autor indio, Amitav Ghosh, que hace ficciones sobre el clima y que ha escrito un ensayo titulado The Great Derangement en el que se interroga por la ausencia de este tema en la literatura. Como científicos, los que hablamos de colapsología llegamos sólo a las cifras, al plano mental, pero para el gran público eso es difícil de digerir. También hay que hablar desde el corazón, desde las emociones, desde la imaginación. Las lágrimas están prohibidas para el científico. Es difícil ver lágrimas cuando terminas de dar una conferencia. Pero cuando tocas el corazón provocas una toma de conciencia mucho más poderosa que la que se puede conseguir con cifras. Lo ideal es combinar el rigor científico con el calor del relato. Los dos elementos son necesarios para lograr lo fundamental: mover a la acción.

¿Puede decirse que usted empezó escribiendo directamente al intelecto y que luego, en libros posteriores como L’entraide : l’autre loi de la jungle [‘El apoyo mutuo: la otra ley de la selva’], toma un camino más emocional y más político?

No exactamente. El plan inicial era hacer una trilogía. El primer tomo, que es Colapsología, es efectivamente un libro macizo, frío, seco, racional, compuesto fundamentalmente por datos que hablan antes a la cabeza que al corazón. A Raphaël [Stevens] y a mí nos sorprendió muchísimo que tuviera una acogida tan emocional, que haya conmovido a tanta gente. El plan seguía después con un segundo volumen que sería la colapsosofía, que hablaría de la sabiduría, de las historias y las emociones. Porque no se trata sólo de sobrevivir a la tempestad: hay que aprender a vivir en la tempestad. Se tituló Une autre fin du monde est possible [Otro fin del mundo es posible]. Y el tercer volumen es la colapsopraxis, en el que estamos trabajando ahora y que será un libro más colectivo y de orden práctico dedicado a la cuestión política y la organización. En él hablaremos del cuerpo en una doble vertiente: la personal, la de quien sufre el shock en su propio cuerpo, y la del cuerpo social. Al concebirlo así, en una trilogía, queríamos seguir la célebre estructura de Gilles Deleuze: concepto, afecto, percepto. L’entraide fue un libro que surgió en paralelo a estos y que ha contribuido a que el público tenga una imagen del futuro un poco más positiva y que acepte el discurso del colapso.

El confinamiento provocado por la COVID-19 despertó una cierta solidaridad entre la gente de los barrios y de las pequeñas comunidades rurales. ¿Cree que este apoyo mutuo puede ser un comportamiento permanente o está limitado a momentos de crisis?

Las dos cosas. La experiencia nos demuestra que cuando hay catástrofes puntuales e inesperadas la gente colabora de manera altruista. Y no sólo eso: reacciona de una forma extraordinaria. Surge una autoorganización casi perfecta y se actúa con una calma increíble. Es decir, ocurre todo lo contrario a lo que esperamos. Creemos que tras la catástrofe cunde el pánico, se abre una lucha de poder para manejar la organización de las cosas y se actúa de forma egoísta. Es falso. Es científicamente falso. Eso sí, cuando los efectos de la catástrofe se alargan en el tiempo el apoyo mutuo se derrite. Nosotros hemos escrito sobre los mecanismos que el ser humano ha adoptado a lo largo de miles de años para estabilizar estas redes de apoyo. El apoyo mutuo es muy poderoso pero también muy frágil. También puede colapsar en un instante. La desigualdad, obviamente, forma parte de los factores de disolución, de disgregación social. La pérdida de confianza, el sentimiento de injusticia, el sentimiento de inseguridad, todos estos son factores que pueden arruinar la solidaridad y la cooperación. Por eso, aunque surja de forma espontánea en los peores momentos, hay que trabajar en una cultura cotidiana del apoyo mutuo. Y también, claro, dejar atrás la cultura de la competición y del egoísmo que hoy es la dominante por culpa de la ideología neoliberal.

Cuando suframos la primera crisis climática grave, lo normal será que la ciudadanía reaccione con ira por la inacción de los gobiernos. ¿Ese enfado, políticamente hablando, puede traducirse en un ascenso de los movimientos fascistas?

Es muy probable, sí, pero no inevitable. Aún hay margen de maniobra. Pero si nos fijamos en la historia vemos, en efecto, que el autoritarismo suele ser una de las etapas habituales en los colapsos. En los momentos de caos siempre hay una búsqueda colérica de culpables. Se inventan chivos expiatorios para canalizar la violencia, como los judíos, los refugiados, los extranjeros… Y también se busca la protección paternal de un hombre fuerte, con el agravante de que este dictador no calma la situación sino todo lo contrario: participa del caos y trae más desigualdades, más conflicto y más violencia. Pero la cólera también puede tomar otros derroteros. La rabia es lo que anima, por ejemplo, a los y las jóvenes de Extinction Rebellion. Tienen dos eslóganes muy descriptivos: “Amor y rabia” y “Cuando la esperanza muere, la acción comienza”. Ellos pasan de promesas y de esperanzas. Ya no tienen tiempo para eso. En Francia despiertan la memoria de la lucha contra los nazis, de esos chavales que se alistaban a la Resistencia con 15 o 16 años. Hay algo muy bello en esta desesperación o en la rabia que representa, por ejemplo, Greta Thunberg. Políticamente hablando, hay que cultivar el lado bueno de la cólera, del miedo y de la desesperanza. Apelar a las emociones es arriesgado, lo sé, el éxito no está garantizado, pero tampoco tenemos muchas más opciones.

Dado que el colapso parece inevitable, su labor de activismo se basa en decirle a la gente que debe prepararse para el sufrimiento que está por venir. ¿Alguna vez tuvo dudas sobre este punto? ¿Se planteó la posibilidad de rebajar el tono para explicar esta realidad de una forma menos dura?

No. Como científico siempre he tenido pasión por la verdad. Además, intento compartir la mayor parte de la información de una forma benévola, aunque es cierto que no suelo ser muy emocional en las conferencias. Y sí, hay que aceptar el sufrimiento, la muerte, el duelo, el miedo. En el budismo, y también en otras escuelas espirituales, se enseña precisamente eso: a vivir con el dolor para vivir mejor. Yo prefiero no mentir e intentar aprender a gestionar el sufrimiento. Lo curioso de esto es que los niños, las niñas, los y las adolescentes que forman parte habitual del público me dan las gracias. Eso me emociona mucho. Me agradecen la sinceridad y la franqueza, y de repente el problema pasa a ser una cuestión de coraje, no de miedo o de dolor.

Vaya, a priori uno diría que no estamos en una época muy proclive al sacrificio y a la aceptación del dolor, y menos entre los jóvenes. La generación de nuestros padres y de nuestros abuelos sí estaba más acostumbrada a lidiar con el sufrimiento. A ellos no les asustaría un discurso como el suyo.

Tampoco creo que yo tenga un discurso tan severo. Hay otros mucho más duros y más sombríos que yo. En cualquier caso, creo que desde hace 50 años el discurso ligero no ha cambiado demasiado las cosas. En este tiempo lo único que hemos logrado es hacernos oír. Nuestro discurso antes era inaudible y ahora es audible. Y antes estaba dirigido al futuro, ahora no. Se trata del presente, de nosotros. La actual generación ha hecho clic. Los jóvenes han despertado, con amor y con rabia, y quieren hacer las cosas de otra manera, aceptando el combate, el sufrimiento, la resistencia. Ha pasado en otros momentos de crisis. Piense en las juventudes de la CNT o en los jóvenes que se alistaron a las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil. No estaban pensando en el hedonismo y en la alegría. Sabían, por convicción moral, que había llegado la hora de luchar. En este momento la metáfora del incendio es muy útil. Imagine que ve humo cerca de su casa. Usted intentará saber de dónde viene ese humo, si las llamas pueden llegar hasta su domicilio, si los vecinos que hay dentro de ese edificio son vulnerables, cómo puede ayudarlos, cómo se organiza la evacuación… Evidentemente, tendrá miedo, ¿pero qué va a hacer? ¿Acostarse? No. Bueno, pues la colapsología es exactamente eso. Hace décadas que estamos viendo el humo y sabemos que ya hay gente que está muriendo.