martes, 21 de febrero de 2017

En Honduras también están acabando con la reserva humana que defiende el planeta



Por Sandra Rodríguez

En el país más peligroso para defender el planeta, no sólo están arreciando con la reserva natural, sino con la reserva humana que lo defiende.

Así lo considera la coordinadora general del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, Bertha Oliva, tras el asesinato del líder indígena Tolupán y docente José de los Santos Sevilla, esta madrugada, en la Montaña de la Flor, municipio de Orica, norte de Francisco Morazán, a 102 kilómetros de Tegucigalpa, capital hondureña.

Aunque no se quisiera hacer comparaciones, hay patrones similares con el asesinato de la “nobel verde del planeta” Berta Isabel Cáceres Flores, donde desconocidos llegaron a su casa de habitación la noche del 2 de marzo pasado, y acabaron con su vida, en La Esperanza, Intibucá, 80 kilómetros al occidente de Tegucigalpa. Cabe señalar que, a casi un año, no se esclarecido el crimen, aunque hay ocho personas arrestadas, no hay señalamiento de autores intelectuales, ni los móviles del crimen.

Es preocupante como este hecho que acabó con la vida de un líder indígena y educador, ocurra tres semanas después de la presentación del informe “Honduras: el país más peligroso para defender el planeta”, consideró la coordinadora del COFADEH.

Global Witness solicitó al Estado la investigación de cinco casos de violaciones a derechos humanos y que afectan a comunidades indígenas en diferentes zonas del país, estos son “La presidenta del partido Nacional y su relación con presas ilegales”, “El asesinato de Berta Cáceres y los oscuros intereses que mueven la presa de Agua Zarca”, “La operación minera del empresario Lenír Pérez”, “La masacre de las comunidades Tolupanes” y “El pueblo garífuna y las fuerzas que apoyan el emblemático desarrollo turístico de Honduras”.

En el caso del profesor Sevilla, quien daba clases a niños y niñas del nivel pre escolar en la comunidad de La Ceiba, al menos cinco hombres fuertemente armados habrían participado en el asesinato.

Según el informe de Global Witness, presentado en Tegucigalpa, el 31 de enero, desde 2010, 123 defensores ambientalistas han sido asesinados. Esta información fue denegada por autoridades oficiales y empresa privada, sin embargo el documento ha sido avalado por defensores, defensoras y organizaciones defensoras de derechos humanos nacionales e internacionales, quienes se han sumado a la denuncia de lo que sucede en Honduras.

Además en el marco del conflicto agrario en el Bajo Aguán, costa norte del país, desde el año 2010, han sido asesinados 125 campesinos y campesinas, según datos del Observatorio permanente de Derechos Humanos del Aguán, OPDHA, el más reciente acabó con la vida del presidente del Movimiento Unificado del Aguán, MUCA, José Ángel Flores, y su compañero de movimiento Silmer George, ambos gozaban de Medidas Cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, al igual que Bertha Cáceres.

Ombudsman holandés constata vulnerabilidad de defensores de DDHH y altos niveles de impunidad



Por Marvin Palacios

En un conversatorio desarrollado en el Hogar contra el Olvido, el sitio erigido por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) a la memoria histórica de los desaparecidos y desaparecidas de los años ochenta, el embajador de derechos humanos de Holanda, Kees Van Baar dijo que pudo constatar de primera mano  la situación de vulnerabilidad en que se encuentran  los defensores y defensoras y el nivel de impunidad que impera en Honduras.

En su viaje por México y Centroamérica, el diplomático incorporó en su agenda, una visita exclusiva al Hogar contra el Olvido para conversar con la Coordinadora General del COFADEH, Bertha Oliva y conocer de cerca la realidad que se experimenta en cuanto a la situación de los derechos humanos.

En un conversatorio en el que participaron representantes de sindicatos, gremios magisteriales,  defensores y defensoras de derechos humanos históricos ligados a la vida institucional del COFADEH, Kees Van Baar conoció de boca de los participantes y de las participantes, los casos de persecución, intolerancia, campañas de descrédito, criminalización y hostigamientos que enfrentan de parte de estructuras del gobierno.

En su intervención, el presidente del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras (COPEMH), Jaime Rodríguez comentó que la sociedad hondureña vive prácticamente la misma situación que se experimentó durante los años ochenta, donde imperó la persecución contra opositores políticos y la impunidad.

Rodríguez dijo que la política represiva sigue siendo la misma en contra de todo el pueblo hondureño, en los años ochenta apresaban y desaparecían a la gente, y en aquel entonces ya contábamos con el apoyo de Bertha Oliva coordinadora general del COFADEH (Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, para buscar compañeros y para sacar compañeros de la cárcel.

“Pero ahora la situación ha cambiado, ahora ejecutan a los compañeros, ya no los desaparecen o los llevan presos, y tenemos gran cantidad de compañeros docentes, muchos de los cuales fueron ejecutados en sus centros de trabajo”, sostuvo el dirigente magisterial.

Por su parte el Director Ejecutivo de Casa Alianza, José Guadalupe Ruelas  dijo que “la niñez es posiblemente la principal víctima de la pobreza, donde las familias no tienen suficientes recursos para satisfacer sus necesidades, de la falta de oportunidades, de salud, protección, de la violencia; porque son las personas más débiles de la sociedad, con menos recursos para defenderse”.

El defensor de derechos humanos también indicó que la niñez es víctima de la debilidad institucional que se caracteriza porque los funcionarios tienen más poder que las instituciones, por los altos niveles de corrupción y por el alto nivel de impunidad para proteger la corrupción y a las personas que ejercen la autoridad.

“En tal sentido cada mes en Honduras,  se asesina o se ejecuta a alrededor de 80 niños y jóvenes menores de 23 años, esa cifra se ha disparado. En 2008, el porcentaje de ejecuciones de niños era de 40; hoy estamos rondando 80 ejecuciones mensuales”, resaltó Ruelas.

En Honduras  hay 3 millones 400 mil niños y niñas, donde 23 de cada 100 niños menores de 5 años, sufre desnutrición.

Un millón 400 mil niños y niñas que están en edad escolar, no asisten a la escuela.  De hecho de cada 100 adolecentes que salen de educación primaria, el estado solo tiene cupo para 35 de cada 100, lo que indica que 65 de cada 100 niños y niñas, se quedan fuera del sistema educativo.

Por otro lado, unos 435 mil niños y niñas son explotados laboralmente según datos oficiales, y unos 600 mil adolescentes no están en este momento estudiando, ni tienen oportunidades de ingreso.

25 de cada 100 adolescentes de entre 15 y 19 años, están embarazadas. Es decir la cuarta parte de las niñas adolescentes están embarazadas. El 50 por centro de esos embarazos según la Secretaría de Salud es por abuso sexual, y el 8 por ciento de las adolescentes ha contraído matrimonio antes de cumplir los 18 años.

En representación del  Colegio de Pedagogos de Honduras (COLPEDAGOGOSH), participó Indira Aguirre dijo que “tenemos docentes suspendidos y despedidos, por ejemplo el compañero Jaime Rodríguez (presidente del COPEMH) es un ejemplo de ello, el año pasado primero fue suspendida su licencia para poder estar en la organización magisterial y posteriormente fue despedido de su trabajo”.

Aguire dijo que existen varias falencias en el sistema educativo hondureño, entre ellas que a los docentes no se les forma en derechos humanos, por lo que de una u otra manera, se cometen muchas irregularidades.

En representación del sector sindical, expuso el presidente del Sindicato de Trabajadores del Patronato Nacional de la Infancia (SITRAPANI), Dagoberto Posadas.

Posadas expuso que el sector obrero organizado ha sido golpeado en los últimos años de tal manera que varios sindicatos han desaparecido y otros han sido cooptados por los gobiernos de turno.

El dirigente sindical aseguró que “se están violando las contrataciones colectivas, que son constitucionales, violando todas las convenciones internacionales, total  que estamos en el más completo de los abandonos por parte del gobierno, hemos sido desarticulados completamente, solo quedamos casi nosotros, viviendo en las mismas condiciones que viven los demás compañeros de otras organizaciones”.

Kees Van BaarPosadas explicó que dirigentes obreros y sus familias han sido víctimas de persecución, otros de secuestros, otros tantos enviados a la cárcel y que sus organizaciones han sido descapitalizadas.

Por su parte la Coordinadora General del COFADEH, Bertha Oliva (a  quien el gobierno de Holanda le otorgó el premio Tulipán a los Derechos Humanos en 2010), denunció ante la delegación holandesa que existe en Honduras un programa de las Fuerzas Armadas denominado Guardianes de la Patria, donde se recluta a los hijos de los más pobres que van a unidades militares, donde después están egresando lo que llamó “niños sicarios”.

En los últimos tiempos después del golpe de estado se ha visto de nuevo la figura de la desaparición forzada donde sabemos que se va a incrementar, y esa es una lucha que COFADEH ha venido enfrentando para que hechos como la desaparición forzada no se repitan.

“Por eso es importante saber cómo vamos a trabajar con los gobiernos amigos a nivel internacional para promover espacios donde la memoria permanezca, porque aquí hay un trabajo muy fuerte en contra de la memoria, donde hitos históricos han sido borrados”, destacó la reconocida defensora de derechos humanos.

A este respecto, Oliva citó que un monumento, que inmortalizaba la silueta de una madre de un desaparecido exigiendo justicia, fue atacada a tiros por desconocidos en varias ocasiones y que transcurridos 3 meses después de su inauguración fue arrancada de raíz hasta desparecerla por completo.

La silueta se colocó en agosto de 2012 en el marco del Día Nacional del Detenido Desaparecido en las Vueltas de Jacaleapa, localizada a 5 kilómetros de la ciudad de Danlí, departamento de El Paraíso, donde  el COFADEH realizó exhumaciones para tratar de encontrar a 4 estudiantes desaparecidos en 1982 por escuadrones de la muerte. Las exhumaciones no fueron contundentes en cuanto a la identidad de los desaparecidos.

Ese ataque contra la memoria se produjo en el gobierno consuetudinario del golpe de estado, dirigido por Porfirio Lobo Sosa. Después del golpe de estado de 2009, se reportaron más 100 asesinatos de líderes del movimiento social aglutinado en el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe.

Tras escuchar las intervenciones de los y las participantes, el embajador de derechos humanos de Holanda, Kees Van Baar, comentó que toda la información proporcionada fue muy valiosa, ya que antes había escuchado sobre las denuncias de impunidad en Honduras y sobre el tema del grado de vulnerabilidad de los defensores y defensoras de derechos humanos.

“Creo que cuando uno escucha de primera mano y escucha los ejemplos que ustedes han presentado, se deja claro que esto no es solo un tema de impunidad o falta de capacidad para procesar las denuncias, sino también que es claro que existe una impunidad activa de parte de las autoridades”, expresó Van Baar.

El embajador de derechos humanos de Holanda señaló que este por supuesto es otro aspecto de la impunidad que es aún peor, porque no es solo de falta de capacidad, sino que es impunidad a propósito.

En torno a la situación de los defensores de derechos humanos, el diplomático dijo que “creo que ustedes mismos son los que saben los riesgos que pueden tomar, pero por supuesto es muy diferente cuando no son ustedes los que están en riesgo sino cuando se está afectando a sus familiares, como sus cónyuges  o allegados, así que estoy muy consciente de lo malo que es esto y creo que eso también es impunidad activa, que en mi opinión es maligna”.

Van Baar sostuvo que esto es parte de lo que debemos llevar a las autoridades, hemos venido aquí a Honduras, pero también hacemos lo mismo en contextos internacionales como el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, Suiza.

Así que hace un año y medio discutimos la situación de Honduras,  y los Países Bajos (Holanda) dice que debe implementarse un mecanismo para la protección de los defensores de los derechos humanos y según entiendo ya existe tal mecanismo, dijo el defensor del pueblo de Holanda.

Sobre este tema, Van Baar comentó que el gobierno de Honduras  le habría informado que el Mecanismo de Protección de Defensores de Derechos Humanos contaba con igual número de representantes, tanto del gobierno como de la sociedad civil; sin embargo se sorprendió al conocer que la diferencia es abismal, ya que el estado cuenta con 8 representantes y la sociedad civil apenas con 2.

Cuando esto sucede, dijo Van Baar, nosotros sabemos que los gobiernos mienten y por lo tanto siempre habrá más informes en Ginebra, pero antes de la presentación del próximo informe hay una larga espera para las discusiones, aunque el gobierno pueda escribir lo que quiera ya sea en el Consejo de Derechos Humanos o en la Organización Internacional del Trabajo (OIT),  siempre hay un informe sombra  a estos informes, y el gobierno se encontrará en problemas si después, el informe sombra es totalmente diferente de lo que el gobierno ha dicho.

El embajador de derechos humanos instó a los líderes y dirigentas gremiales a solicitar apoyo de la OIT, para que esta organización envíe una delegación a Honduras para constatar las violaciones a los derechos laborales y para que exista seguimiento.

“Así que no es solamente que el gobierno puede ir y mentir, porque aún así hay mucho por hacer, porque el gobierno no puede salirse con la suya, así como así”, subrayó.

El conversatorio con representantes de organizaciones sindicales, magisteriales y  de derechos humanos se desarrolló en el salón de memorias del Hogar Contra el Olvido, ubicado en la aldea La Joya, en el municipio de Santa Ana, Francisco Morazán.

La figura del Defensor del Pueblo  tiene sus antecedentes en los países escandinavos, donde recibe el nombre de Ombudsman.

El Ombudsman holandés Kees Van Baar, se hizo acompañar del Embajador de los Países Bajos y Netherland para Centroamérica, Peter Derrek Hof y otros miembros de dicha delegación diplomática.

La visita de Kees Van Baar honra el trabajo que durante 34 años ha realizado en la promoción y defensa de los derechos humanos, la Coordinadora General del COFADEH, Bertha Oliva, quien  en 2010 recibió del gobierno de Holanda, el Premio Tulipán a los derechos humanos.

Reformas al Código Penal deben ser en el marco de respeto a los DDHH



Por Sandra Rodríguez

Con el objetivo es contribuir a las reformas con diálogos democráticos y participativos, abogando por medidas favorables al respeto de a los derechos humanos en la lucha contra la criminalidad, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, OACNUDH, en Honduras desarrolla el “La Simposio Nacional Derechos Humanos y Normas Penales”, donde participan expertos nacionales e internacionales en temas de libertad de expresión, asociación pacífica y derechos sexuales y reproductivos.
El presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, James Cavallaro, expresó que no se puede considerar el derecho de reunión como sinónimo de desorden público, es un derecho de participación política de la ciudadanía en las calles y espacios públicos.

Lo anterior lo expresó durante su participación en el panel “Las garantías fundamentales en la lucha contra el terrorismo y los delitos de orden público”, que se realiza el 15 y 16 de febrero en Tegucigalpa.

La criminalización contra defensores y defensoras de ddhh en Honduras, es un tema que preocupa a la CIDH, además que es uno de los países de sonde más de reciben denuncias.
Por otra parte, también ha manifestó la preocupación de la entidad que representa, ante la falta de cumplimiento del Estado hondureño, en cuanto a las medidas cautelares que desde allí se otorgan, para la protección inmediata de defensores y defensoras de derechos humanos.

En Honduras, más de una decena de beneficiarios de medidas cautelares han sido asesinados. Otros son actualmente son perseguidos, hostigados y criminalizado por ejercer la labor de defensoría de DDHH.

Cavallaro expresó que las reformas protegen de diversas maneras los ddhh a través de leyes, elementos de la Constitución pero también a través de la práctica de cada actor del Estado ya sea policía, ejército, Congreso, jueces, control de la convencionalidad y cada vez que se aplique la ley deben entender cuáles son las obligaciones internacionales, cómo se aplica y ejerce la función pública, respetando siempre los derechos humanos.

“Las medidas cautelares es una medida urgente, nos preocupa cada medida cautelar, cuando en un país hay muchas Medidas nos preocupa más y cuando hay medidas que no se cumplen y una personas beneficiaria es atacada es más preocupante”.

De parte de Honduras, la CIDH ha registrado un alto número de casos de defensores y defensoras de derechos humanos que han recibido ataques, amenazas, homicidios, cada muerte de uno defensor es algo muy serio para la defensa de los ddhh, por lo tanto es importante que el Estado asuma su obligación de proteger a los defensores de ddhh, afirmó Cavallaro.

Silvia Lavagnoli, Representante Adjunta de OACNUDH-Honduras, expresó que las reformas del Código Penal, en cuanto al terrorismo, que habla afectación a la ciudadanía, no específica que tipo de daños, bienes, servicios, afectación emocional, etc.

Y es que un delito debe afectar a la ciudadanía, y en las reformas que se pretenden, se estaría criminalizando la protesta social, como delito de terrorismo, término que no está especificado. La iniciativa está encaminada a agregar dos párrafos al artículo 335 del Código Penal con el propósito de calificar de terrorismo los actos que infundan temor en la población.
A criterio de Lavagnoli, las reformas al Código Penal son temas de DDHH que deben debatirse, pero no deben ser temas con tintes políticos.

Por su parte María Soledad Pozo, Representante Residente de la OACNUDH, manifestó que dicha oficina a inicios de enero, remitió sus observaciones al gobierno, el cual fue considerado y que algunas han sido tomadas en cuenta, sin embargo, la figura de terrorismos, cree que aún no ha sido claro, hasta cuánto se considere el delito.

También hay temas que se deben analizar un poco más con detenimiento, como ser los relacionados con el sistema penitenciario y las escuchas telefónicas, estos deben estar enmarcados en los estándares de internacionales.

Este es parte del documento remitido al gobierno en tormo a las reformas que s epretende hacer al Código Penal “La Oficina de igual manera, a la luz del conjunto de estándares internacionales relacionados en el presente apartado invita a la revisión de las reformas propuestas en el siguiente sentido. – Reclusos con trastornos mentales graves víctimas del sistema penal y la adecuada aplicación de las medidas alternativas a la prisión – Términos para las evaluaciones del nivel de seguridad adecuado en función del riesgo – Tratamiento de prisioneros de máxima seguridad – Equilibrio entre la seguridad y los programas de integración social – Condiciones para la intervención, vigilancia y grabación de llamadas”

Conclusiones y propuestas
* Resaltar la importancia de crear espacios de participación ciudadana para que la sociedad hondureña sea parte de este significativo esfuerzo gubernamental para combatir la criminalidad que afecta diversos derechos humanos de la población; a través, por ejemplo de jornadas de socialización y la creación de foros nacionales donde confluyan las diversas experiencias y puntos de vista de las organizaciones de la sociedad civil, academia, operadores jurídicos, funcionariado público e instancias internacionales como lo es la OACNUDH, la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad (MACCIH), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, las Relatorías y los Comités del Sistema de Naciones Unidas. El aporte y la visión comparada de estas reformas con los diferentes actores ayudarán a enriquecer significativamente la legislación hondureña facilitando la incorporación de buenas prácticas así como la armonización de la legislación doméstica con el sistema legal universal y regional.

* Considerar la posibilidad y pertinencia de elaborar una ruta crítica de trabajo con enfoque de derechos humanos sobre las acciones a realizar por parte del poder ejecutivo. Como positivamente lo ha señalado el Ejecutivo en diversos considerandos de su iniciativa, las medidas que buscan implementarse en Honduras afectan al Estado así como en mismo grado a los individuos. Es por ello que para su formulación es un factor clave contemplar las obligaciones vinculantes recogidas en los tratados internacionales firmados y ratificados por Honduras, como la jurisprudencia internacional y regional interamericana. De la misma manera la integración de un enfoque de derechos humanos en la formulación de reformas al marco normativo contribuye de manera significativa legitimar las 12 propuestas planteadas así como de igual manera contribuye a fortalecer el régimen de Derechos Humanos en el país.

* Finalmente complementar, en la lucha contra el crimen, las reformas relativas a medidas coercitivas de la normativa penal con la implementación y fortalecimiento de las políticas sociales y de prevención que aborden de manera integral la mitigación de los problemas estructurales que generan conflictividad en la sociedad en el país. Los problemas estructurales, tales como la pobreza y la marginación, constituyen factores que sin un abordaje efectivo basado en el desarrollo equitativo y el fortalecimiento de las instituciones estatales difícilmente ayudarán a una disminución drástica en los índices delictivos.


Lo menos que debería hacer el Poder Judicial es limpiar el nombre de “Gladys Lanza”



Por Sandra Rodríguez

“Que pena que no nos cumplió”, expresó Merly Eguigure coordinadora nacional del Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”, al presidente de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, quien le habría expresado que para el 17 de enero pasado, el nombre de “Gladys Lanza” quedaría limpio de una acusación por acompañar a una víctima de acoso sexual y laboral.
Hace un mes de que debió concretarse la promesa de parte del Titular del Poder Judicial, Rolando Argueta, que le hizo vía mensaje telefónico a Eguigure, quien le solicitó realizar las acciones pertinentes para limpiar el nombre de Gladys Lanza, entonces coordinadora nacional de “Visitación Padilla”, y que falleció el pasado 20 de septiembre.

El acceso a la justicia es nulo, expresó la defensora de derechos de la mujer, pese a que “el Poder Judicial es uno de los responsables de que Gladys Lanza haya fallecido y que su salud se haya ido deteriorando poco a poco, porque fue a raíz del fallo que su salud se complicó, y lo menos  que debería hacer es limpiar su nombre”.

Hay falta de voluntad de parte del gobierno, que parece sólo atender las problemáticas particulares que el interesen a los empresarios y dueños del país, que los y las descalzas como siempre tienen que patalear y gritar para que se les escuche la voz, agregó la lideresa feminista.

Denunció que “Hemos ido a hablar directamente con el presidente de la CSJ,  para que cierre el expediente a la brevedad, el asumió un compromiso para el pasado 17 de enero, pero como buen político no ha cumplido lo que ofrece. Nos da pena que un alto funcionario no tenga palabra, porque creo que la ciudadanía y las mujeres en particular, esperamos que quienes tienen las más altas envestiduras en representación de la población, realicen acciones que dignifiquen su labor, y este poder judicial nos da mucha pena, vergüenza, preocupación y tristeza por ver como resuelve determinados casos de manera rápida, pero el de Gladys Lanza o de los femicidios siguen durmiendo el sueño de los justos”.

Pese a que Lanza gozaba de medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH,  con el acompañamiento del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, el Estado nunca cumplió su labor, lo único que hizo fue poner el alumbrado público en la calle donde está la oficina de “Las Chonas”, como también se le conoce al movimiento feminista.

Cuando se acercaba la fecha de presentación de informe, pasaban los policías a que se firmara el libro de registro de patrullaje, pero el colmo es que después de fallecida, los policías  volvieron a pasar para que se les firmara la visita, lo que refleja la incompetencia y que las autoridades únicamente hacen las cosas por cumplir o por dar una imagen a nivel internacional, pero en el plano interno sabemos que no es cierto, apuntó Merly Eguigure, quien fue una de las personas más cercanas a Lanza.

También dijo que, este caso de criminalización contra las víctimas, se repite sobretodo en gente pobre. No hay justicia, no tenemos ni la más mínima esperanza de que las cosas vayan a cambiar, aún más cuando la defensa pública se va a representar a una víctima sin ni siquiera conocer el expediente.

En cuanto a las reformas al Código Penal, agregó que quieren importar modelos y conceptos alejados de la realidad hondureña, y que cuando los funcionarios públicos se refirieren al tema “no sabemos a qué país se refieren”.

Eguigure finalizó diciendo que la bandera de lucha que se debe seguir es exigir un “alto a los femicidios, alto a la impunidad y cese a la impunidad” como lo hizo a lo largo de su vida la defensora de derechos sindicales y feminista, Gladys Lanza, a quien la Corte Suprema de Justicia encontró culpable por el delito de difamación constitutiva de calumnias, en enero del 2015, y sentenciada a año y medio de prisión dos meses después, pena que no quedó firme porque la defensa interpuso un recurso de Casación, y ella siguió firmando el libro de medidas sustitutivas a la prisión una vez al mes, situación que le preocupaba no cumplir cuando ya estaba en cama.

Mientras tanto, a casi cinco meses de su partida, la organización feminista espera que el Poder Judicial cumpla con su palabra de “cerrar el expediente por  fallecimiento”, a modo de limpiar el nombre de Gladys Lanza.

Al borde del abismo, pero no sin esperanza


Rebelión

Por Jorge Riechmann

¿Será posible que esta entrevista con el escritor, poeta, cineasta, pintor y crítico de arte John Berger (1926- 2017) finalmente no se publicase en su día? Tuve la fortuna de dar con su obra hacia 1987, y de tratarle en varias ocasiones, algunos años después. Cambiamos alguna carta; compartimos alguna manifestación del 1º de mayo en Madrid; planeé un libro con textos suyos que finalmente no llegó a buen puerto. En nuestro tiempo de conciencias sonámbulas, su voz es una de las que nos seguirán ayudando a vivir. La conversación tuvo lugar el 14 de noviembre de 1995 en Barcelona, adonde el escritor había acudido para presentar su última novela por entonces (Hacia la boda, Eds. Alfaguara, Madrid 1995, 234 págs.), publicada simultáneamente en inglés y en castellano.

Jorge Riechmann.- Querría empezar con una pregunta sobre la traducción y las traducciones. Alfaguara, que se distingue favorablemente de la mayoría de las editoriales por consignar el nombre de sus traductores y traductoras en la portada, en esta ocasión lo ha olvidado en su novela Hacia la boda (To the Wedding). Supongo que la traductora es Pilar Vázquez, que ha vertido casi todos sus textos al castellano…

John Berger.- Es un error lamentable. Se trata efectivamente de Pilar Vázquez, que es una traductora excelente. De hecho, puedo juzgar sus traducciones incluso sin leer español, sólo a partir de las conversaciones que tenemos acerca de los textos, de las preguntas que me hace. Es un privilegio contar con una única traductora al español como Pilar, que va traduciendo todo lo que escribo. Es una de mis primeras lectoras y de alguna forma conoce lo que hago incluso mejor que yo. Ve detrás de las palabras, que es lo que realmente importa.

A menudo se minusvalora la labor de los traductores. ¿Ha tenido usted experiencias interesantes al ser traducido a otras lenguas? ¿Siente que en algún país se le lee mejor que en otros?

En primer lugar: yo mismo he trabajado como traductor, y por eso siento una fuerte solidaridad con los traductores. En los años cincuenta fui el primer traductor al inglés del Cahier d’un retour au pays natal de Aimé Césaire; una obra difícil de traducir pero extraordinaria. Del francés traduje también dos novelas de Nella Bielsky, con quien escribí una obra de teatro acerca de Goya titulada El último retrato de Goya (Goya’s Last Portrait). En colaboración, he traducido poemas de Brecht.

Dejé Gran Bretaña definitivamente hace treinta años. No me siento un escritor británico: si tuviera que definirme, diría que soy un escritor europeo. Me da la impresión que los dos países donde se lee mi trabajo con mayor atención son España y Alemania. Pero creo que eso no me atañe sólo a mí: quizá los dos países europeos que en la actualidad están más abiertos a pensamientos y literaturas extranjeras sean Alemania y España. Por ejemplo Francia, donde vivo, en este momento se halla muy cerrada sobre sí misma.

Tanto Alemania como España vivieron años de fascismo; por eso, quizá, cuando se liberaron han sido más abiertas. Si uno se pregunta qué es Gran Bretaña, a pesar de la actual crisis de identidad nacional, la imagen de Gran Bretaña sigue siendo de algún modo la que se forjó en el siglo XIX. Si se pregunta a un francés por su imagen de Francia, aunque parezca una locura, se trata de la imagen que proviene de la Revolución Francesa de 1789. Aún más curioso: si preguntamos a un ruso qué es Rusia, seguro que toparemos con una imagen del siglo XIX, anterior a la Revolución de Octubre. Pero en el caso de España y Alemania, su historia reciente hace que hayan tenido que examinarse a sí mismas a la luz del siglo XX, preguntándose qué es España, qué es Alemania, en qué consiste ser español o ser alemán, a partir de experiencias del siglo XX. Quizá por ello sean países más abiertos a lo que sucede fuera de sus fronteras.

Mi experiencia más positiva de traducción tuvo lugar cuando escribí un libro titulado El séptimo hombre (The Seventh Man), junto con el fotógrafo John Mohr, con quien he colaborado en muchas otras ocasiones. Trata de los trabajadores inmigrantes en Europa. El séptimo hombre es un libro singular: contiene debate político, poemas, fotografías, historias, todo ello acerca de las experiencias que hicieron a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta trabajadores españoles, portugueses, turcos, griegos, magrebíes, que trabajaban en Suiza, Suecia, Alemania o Francia. Este libro se tradujo muy deprisa al griego, al turco, al árabe y al español. Fue una experiencia muy grata, porque el libro –en ediciones baratas– llegó efectivamente a las manos de sus protagonistas. Algunos años más tarde visité a un amigo turco en Estambul y juntos fuimos a ver a un sindicalista amigo suyo que vivía en un poblado de chabolas. Nos recibió con la extraordinaria hospitalidad que se practica en las chabolas, y entre sus pocos libros estaba éste. Cuando una cosa así le sucede a un escritor, uno piensa que vale la pena seguir escribiendo.

Ha hablado de la cerrazón cultural en Francia, el país donde vive. ¿Tiene usted relación con la sociedad literaria francesa?

No tengo relación con la vida literaria parisina. Escribo de vez en cuando para Le Monde Diplomatique, que en mi opinión es la revista francesa más interesante. Su director, por lo demás, es español: Ignacio Ramonet.

Si a alguien que todavía no ha leído su última novela, Hacia la boda, se le dice que el narrador es griego y es ciego, seguramente pensará en Homero, el origen convencional de la literatura Occidental. Sin embargo, no hay en su narrativa movimientos regresivos, ni nostalgia de ningún imposible origen. La mirada no se dirige al pasado por nostalgia. La memoria del origen es condición necesaria para que pueda existir futuro, pero el origen no es un valor en sí mismo, ¿no cree?

La nostalgia no es un sentimiento que me interese en absoluto. Cuando comencé a escribir la trilogía acerca de los campesinos, De sus trabajos (Into Their Labours), mucha gente –incluyendo gente de izquierda– me reprochó nostalgia, escapismo, como si intentase buscar refugio en el pasado y en la vida rural, en una especie de paraíso bucólico. Pero no era verdad.

Por otro lado, si hablamos de Homero o de los trágicos griegos, creo que está sucediendo un fenómeno interesante en casi toda Europa. Hace veinticinco años estas obras apenas se representaban ni atraían a mucho público. La cosa ha cambiado profundamente en los últimos diez o quince años: no sé si también en España, pero desde luego en Gran Bretaña, Francia o Alemania ha cambiado. Esto es muy interesante, no con la perspectiva de reencontrar un valor con el que vivir hoy. No insinúo en absoluto que la gente esté hoy viviendo tragedias griegas; pero se ve que éstas, de alguna forma, son relevantes para su vida.

En la misma semana en que Hacia la boda llegaba a las librerías españolas aparecía una reseña en el diario El País. Alfaguara es una editorial importante, El País es el “diario de referencia” en España –así lo afirman con orgullo los periodistas que trabajan en él– y tanto el periódico como la editorial pertenecen al mismo grupo empresarial, muy poderoso en el sector de las comunicaciones. La reseña es inteligente y comprensiva, aunque algo llama la atención: se presenta la novela como “una historia de amor en los tiempos del SIDA”, pero ni se menciona la reflexión sobre el comunismo y sobre la “esperanza al borde del abismo” que es uno de los hilos centrales de la trama que forma el libro. La omisión es significativa.

En el ensayo de hace unos años “Perdido en Cape Wrath” escribía usted: “En el mundo moderno, en el que miles de personas mueren a cada hora por problemas políticos, ningún escrito de ninguna parte puede llegar a ser creíble a menos que esté dotado de conciencia política y de principios”. En otro ensayo, “El pájaro blanco”, señalaba que “No se puede dar una charla sobre estética sin hablar del principio de esperanza y de la existencia del mal”. Se diría que esto es lo que no quiere oír el reseñador de El País.

Hay dos vías para contestar. Puedo en primer lugar hablar sobre lo que significa ser escritor y publicar. En todo el mundo hay bolsas de resistencia; no grandes movimientos sociales, pero sí bolsas de resistencia. Algunos intelectuales, escritores y artistas trabajamos desde estas posiciones. Me parece que tenemos que comprender y aceptar esta situación. Desde la perspectiva de estas bolsas de resistencia, creo que debemos intentar pasar de contrabando en los medios masivos lo que tenemos que decir. Publico artículos en El País y me alegro de poder hacerlo. Sin identificarme con el periódico, me parece bien que publiquen lo que gente como yo o como Eduardo Galeano escribimos. Claro que hay límites en esto: no aceptaría publicar en un periódico fascista o de extrema derecha.

Por otro lado, es absolutamente cierto que en los medios audiovisuales masivos y en los periódicos de gran tirada prevalece eso que los rusos solían llamar “lenguas de madera” en los tiempos del estalinismo. Es decir: un blablablá átono, y el rechazo a acoger ninguna experiencia real. Uno tiene la impresión de que lo que se escribe en estos medios tiene cada vez menos relación con las vidas de la gente.

Hay un escritor y periodista a quien admiro mucho, el escritor polaco Kapuczinsky. En su último libro acerca del imperio ruso dice que existen en el mundo actual dos escalas temporales distintas. Por una parte la escala temporal de los medios masivos, donde cada día y cada hora hay noticias nuevas, cambios y decisiones, muchas veces con urgencia, sacudidas continuas: podríamos representarla con una línea ascendente dentada y llena de altibajos. Pero además hay otra escala: el tiempo de las vidas de la gente, y de sus esfuerzos por sobrevivir. En esta segunda escala no cambia casi nada, excepto que las cosas van empeorando poco a poco. La representación sería una curva que declina lentamente. Esta es una de las razones que explican el creciente escepticismo de la gente en lo que atañe al discurso político oficial: tiene cada vez menos que ver con la realidad. Esta situación crea la posiblidad de que la extrema derecha –que no emplea una lengua de madera– gane atractivo.

Hace unos pocos meses, después de que cincuenta pensadores y artistas españoles escribiesen una carta abierta al gobierno mejicano pidiendo que negociasen con los zapatistas en lugar de intentar liquidarlos, el subcomandante Marcos les contestó. Esta carta de respuesta se publicó en El País y también –sorprendentemente– en Le Monde. ¡Una página entera en Le Monde! Leerla fue una experiencia extraordinaria: un hombre, de repente, estaba hablando realmente. Hablando de política, de poesía, de lo que está en los corazones de la gente. Fue extraordinario: de golpe, en medio de este desierto de discurso petrificado, había una voz.

1968: la “primavera de Praga”. Un acontecimiento que ocupa un lugar central en nuestro siglo, y también en Hacia la boda. “Ninguno de vosotros tendréis nunca el futuro por el que lo sacrificamos todo”, dice Zdena, la arquitecta checoslovaca y madre de Ninon, en la página 31. Y dice Tomas, el taxista/ enciclopedista de Bratislava: “Para que algo esté muerto tiene que haber estado vivo antes. Y éste no fue el caso del comunismo” (p. 163). También es Tomas quien afirma: “Estamos viviendo al borde, y es difícil porque hemos perdido la costumbre. (…) Estamos al borde de un acantilado pero no desesperanzados” (p. 172 y 175).

La observación de Tomas la hace él. Es posible que yo la comparta, pero eso no importa, es él quien la enuncia. Los pasados de Zdena y de Tomas son muy opuestos: ella apoyó a Dubcek en 1968 mientras que Tomas, quizá por cansancio o cobardía y también para no perder su trabajo, continuó apoyando al régimen. No muy activamente, pero apoyándolo al fin y al cabo.

Por otro lado, me opongo totalmente a la hipocresía que determinados intelectuales occidentales practican ahora respecto a los intelectuales de Alemania Oriental que defendieron el Muro de Berlín o tuvieron que ver con la polícía secreta. Es un juicio que uno no podría hacer más que si hubiese vivido también bajo aquellas circunstancias. Hasta yo mismo, con mi limitada experiencia de Europa Oriental durante los años cincuenta y sesenta, sé más al respecto que estos intelectuales nuestros. Es tan fácil hacer frívolos juicios morales retrospectivos, juicios que no tienen nada que ver con la vida.

Tuve la suerte de estar en Praga en agosto de 1968, y escribí con frenesí sobre lo que estaba sucediendo. Volví al año siguiente invitado por la Unión de Estudiantes de Praga, en la última ocasión en que tuvieron libertad para organizar una reunión. Invitaron a algunos escritores e intelectuales occidentales. Fue una ocasión singular. Estábamos unas cien personas, la mayoría estudiantes checos, y dieciocho occidentales. Nos pidieron que habláramos y lo fuimos haciendo uno a uno. Un trotskista expuso la típica argumentación trotskista sobre la necesidad de armar al pueblo, etc. Un holandés dijo que lo que hacía falta eran acciones civiles noviolentas, que había que confiar en la fuerza de una opinión pública movilizada, y rememoró las acciones con las “bicicletas blancas” en el Amsterdam de los sesenta, bicis que no pertenecían a nadie y todos podían usar. Así fuimos hablando todos, cada uno con su receta. Esta gente había ido para apoyar a los estudiantes: pero estábamos tan lejos de todo aquello, la distancia era tan enorme. Al final un estudiante checo se levantó y dijo: “Compañeros, gracias por venir. Os deseo felices sueños. Para nosotros, el único problema ahora es cómo sobrevivir sin perder el mínimo de respeto por uno mismo que es necesario para sobrevivir.”

El mal natural en To the Wedding: el SIDA, la Peste Negra en el siglo XIV, las pestes venecianas de los siglos XVII y XVIII. Y el mal social omnipresente. En cierto momento, uno de los personajes de Hacia la boda –la anciana que llena para su marido la nevera salvada del vertedero– dice: “Apenas se puede hacer nada, y lo que se hace nunca es suficiente. Pero hay que seguir” (p. 75).

Sí, es la anciana que intenta llevar al frigorífico algo que tiente el apetito de su marido, que envejece y no quiere comer.

Yo pondría en entredicho el concepto de mal natural. No me parece que el SIDA o la Peste Negra representen el mal. Suponen terror, penalidades y sufrimiento, pero el mal no tiene que ver con la naturaleza. El mal pertenece al ámbito del hombre, que tiene libre albedrío. En la naturaleza, después de la creación, sólo hay necesidad. Lo que llamas “mal social” yo lo llamaría sencillamente mal, aunque muchas veces, por descontado, los mecanismos que lo producen son sociales.

Me parece que uno de los males de este siglo ha sido creer demasiado en las soluciones, especialmente soluciones globales. Como si un día las luchas fuesen a acabar. Quizá ahora estemos en mejor situación para entender que las luchas no tienen fin. Hay cambios, derrotas y logros, pero la lucha es continua. No hay ninguna nostalgia en lo que digo, aunque con esto nos situamos en la cercanía de los pensadores, observadores, comentaristas políticos que vivieron antes del siglo XVIII, de la Ilustración. Es con la Ilustración cuando comienza el sueño de las soluciones globales.

No estoy diciendo que no haya soluciones en absoluto: pueden hacerse muchas cosas. Mis observaciones se refieren a la manera en que uno se vincula con las luchas para resolver o mejorar las cosas, con las luchas por la justicia. Esta idea de solución, la idea de utopía en cierto sentido, se relaciona de forma bastante estrecha con creencias milenaristas sobre la posibilidad de construir un paraíso aquí en la Tierra. Desde luego que semejante paraíso no se ha alcanzado nunca, pero en las luchas por alcanzarlo se desarrollaron toda una serie de cualidades humanas muy importantes, como la solidaridad, la valentía, la conciencia de la injusticia y el deseo de justicia. Hace ya muchos años que me dije a mí mismo: supongamos que en lugar de hallarnos en un paraíso terrenal o aproximarnos a él, lo que vivimos sobre la Tierra se asemeja bastante al infierno. ¿No serían entonces aquellas cualidades humanas más importantes todavía, en lo que atañe al alma y la imaginación humana, con independencia de la cuestión del paraíso? Y pienso que efectivamente ésa es nuestra situación.

Hacia la boda y todos sus demás libros están llenos de animales y de reflexión sobre los animales.

Es verdad que los animales desempeñan un papel muy importante para mí. No sé si podré responder con mucha claridad, porque no tengo teoría ninguna al respecto. A los diez años quería ser veterinario: mucho antes de querer ser pintor, fotógrafo o escritor quería ser veterinario. Con el paso del tiempo he aprendido una cosa sobre mí mismo: cuando me deprimo –me pasa a veces–, una de las cosas que me ayuda y en ocasiones me saca de la depresión es ir a un zoológico. No para mirar a los animales más grandes, por supuesto, que viven en condiciones espantosas, sino para mirar a los animales pequeños que están menos traumatizados por las condiciones del zoo. Esto se refiere más bien a una etapa anterior, cuando vivía en la ciudad. Ahora que estoy en el campo, me basta con ir al establo para estar con las vacas o las ovejas. La contemplación de estos animales me devuelve a una vida con sentido. Sigo dibujando mucho, y lo que dibujo mejor son animales.

Hay una argumentación ecológica sobre el trato y maltrato a los animales que hasta cierto punto comparto, desde luego. Pero hay también cierta sentimentalidad de la que me siento distante. Estando –como he dicho– muy apegado emocionalmente a los animales, hubo por ejemplo un período de mi vida en que me convertí en una especie de experto en mataderos. Iba a los mataderos de las ciudades siempre que podía, en París, Londres o Estambul, para ver lo que pasaba allí. Y entablaba relación con los trabajadores del matadero.

Antes del siglo XIX, los animales y su mera existencia ofrecían una vía a través de la cual los seres humanos podían definirse a sí mismos. Eran una compañía de metáforas y paralelismos. Una vez eliminamos a los animales, el hombre se queda completamente solo. Una vez hice un programa para la televisión británica en el que todos llevábamos máscaras de animales. La idea era que todos íbamos a volver al Arca de Noé para abandonar al ser humano, que nos había abandonado a nosotros.

Si nos tomamos este sunto en serio, tendríamos que acabar hablando de la creación, la creación del universo o de la vida. Mi posición es bastante compleja. Acepto, por supuesto, la mayor parte de la teoría de la evolución de las especies. Pero también creo en una creación divina. No se trata en absoluto de ideas irreconciliables, ya que las cuestiones cruciales se refieren al tiempo, a la relación entre el tiempo –donde tiene lugar la evolución– y lo intemporal. Me parece que la creación es algo instantáneo y a la vez eterno. El dualismo de esta forma de pensar, es decir, la aceptación de un tiempo biológico e histórico en el tiene lugar la evolución y al mismo tiempo la creencia en Dios y en una creación divina, me ha acompañado toda ni vida; no se trata de ningún cambio de posición reciente. Y personalmente nunca lo encontré incompatible con el marxismo.

Una pregunta sobre el dar nombre y el cambiar los nombres de las cosas. “En lugar de llamarlo SIDA –le dice Marella a Ninon–, entre tú y yo, sólo entre tú y yo, podríamos llamarlo STELLA” en un paso crucial de la novela (p. 94).

Pensé que este era un paso importante, pero no sé muy bien por qué. Simplemente pensé que podría ocurrir, que Marella diría eso. Responderé con un ejemplo. Cuando alguien es muy desdichado y sufre, creo que una de las formas de hacer frente a esa desdicha y sobrevivir empieza por darle nombre. Esta desdicha o este dolor no son de nadie más: son los de John. De inmediato algo cambia un poco. Con el acto de nombrar arrojamos luz sobre lo anónimo, que siempre está en la frontera de lo absurdo. Y la fuente real de todo dolor y sufrimiento es el espectro de la absurdidad. Acaso el renombrar sea una finta de espadachín en el combate contra lo absurdo.

Ninon no puede matar al hombre-mejillón, el chico que le ha contagiado el SIDA; y Federico, el padre de Gino, se propone matar a Ninon para proteger a su hijo, pero tampoco puede. ¿Cuáles son las circunstancias de la venganza y cuáles las del perdón?

El perdón no es posible sin cierto arrepentimiento por parte de quien ha de ser perdonado: no tiene por qué tratarse de un arrepentimiento verbalizado, ni estoy hablando de arrodillarse para suplicar. Pero si la persona que ha causado un grave daño persiste en la misma línea de acción, entonces el perdón es humanamente imposible. No creo que pueda decirse “perdonad” sin más: hay ciertas condiciones previas para el perdón.

Me parece que la venganza tiene la pureza a la que aspira. De hecho, el acto de venganza aspira a una especie de pureza. Aspira a poner fin a un mal o algo percibido como un mal. Me refiero a un acto de venganza espontáneo, no a nada calculado ni premeditado, y creo que el matiz es importante. Este sentimiento espontáneo de venganza, por supuesto, es un tema muy frecuente en la tragedia griega.

El acto de venganza –ahora estoy hablando de matar– es el acto de exclusión final: supone excluir a una persona de la vida. La condición previa para tal acto de venganza estriba en decir: “Esta persona es diferente. Ya no pertenece a la comunidad humana”. Si a esa persona la representa solamente el acto por el que se quiere cobrar venganza, entonces la exclusión probablemente estaría justificada. Pero de hecho, sólo en muy contadas ocasiones puede un acto único representar a una persona en su totalidad. Si esa persona muestra la persistencia en el mal de que antes hablábamos, y que hace imposible el perdón, ello confirma que esa persona puede ser representada por su acto único y la venganza estaría justificada. Pero lo que sucede a menudo es que, al enfrentarte a esa persona, ves también todo el resto (que es lo que ocurre en los dos casos de la novela que mencionabas antes) y entonces quizá el perdón es posible.

Escribir la trilogía sobre los campesinos Into Their Labours le llevó unos quince años; parece que To the Wedding –cuya acción transcurre en 1994– fue escrita más deprisa. ¿Ha sucedido algo importante, ha aparecido alguna urgencia?

En general todos los libros me llevan mucho tiempo. La trilogía Into Their Labours me llevó quince años, pero son tres libros; en escribir G., que es uno solo, tardé ocho. No tardo tanto porque sea perezoso sino porque reescribo muchas veces. Reescribo cada página entre seis y nueve veces.

Es verdad que To the Wedding es el libro que más deprisa he escrito, con diferencia. Me llevó aproximadamente dos años, aunque también hubo mucha reescritura. Quizá sea porque se trata de un libro de voces. No tuve que calcular estas voces, ellas se presentaban. Parte del libro la escribí casi en trance.

Para usted “el arte es un mediador entre lo que nos es dado y lo que deseamos” (“Magritte y lo imposible”, en Mirar). Por otro lado: “Allá arriba en el cielo no hay necesidad de estética. Aquí, en la tierra, la gente busca la belleza porque les recuerda vagamente el bien. Esa es la única razón de la estética. Nos recuerda algo que ha desaparecido” (Hacia la boda, p. 144). ¿Qué podemos desear en los años finales del siglo XX? ¿Qué hay de la metamorfosis y del anhelo de metamorfosis?

Es una pregunta que resulta imposible responder en general. Se puede responder desde una situación concreta: si estuviéramos en el sur de Méjico, el deseo sería que el gobierno escuche las peticiones de los zapatistas y negocie con ellos. Es un deseo muy sencillo, pero importantísimo.

Acaso se pueda aventurar una respuesta más general sin empantanarnos en la trampa de las soluciones globales que antes señalaba. La práctica de la política en nuestro continente, por ejemplo, no puede reencontrar una conexión con la vida hasta que se haga frente públicamente al siguiente hecho: cada día personas que nunca han sido elegidas ni se presentarán nunca a elecciones, y que tienen más poder que ningún estado en el mundo, toman decisiones que afectan al presente y al futuro del mundo. Cobrar conciencia de esta situación es previo a cualquier posibilidad de cambio fundamental.

La necesidad humana elemental de entender la conexión entre causa y efecto, para poder tomar decisiones a partir de ello, se ve oscurecida y mistificada de una forma increíble. Un deseo general podría ser que cesase esa mistificación. Ello no supondría ningún cambio radical en sí mismo, pero por lo menos existiría la posibilidad de tomar decisiones.

De su práctica como escritor se deduce, en mi opinión, una ética por fortuna más mostrada que enunciada. Si yo tuviera que formularla lo haría así: fidelidad a la propia experiencia; negativa a aceptar la mutilación de la realidad, la amputación de dimensiones importantes de la realidad; arraigo en el momento histórico que a uno le toca vivir. ¿Se reconocería usted en estos principios?

Creo que sólo puedo responder de forma personal. Los últimos veinte años he vivido entre los campesinos de la montaña. No fui a la universidad, pero he aprendido de estos campesinos más de lo que la gente aprende en ninguna universidad. Tengo con ellos una deuda enorme, contraída sólo por haber vivido con ellos, haberles escuchado y haber entendido algunas de sus actitudes. Los campesinos de montaña son muy especiales, diferentes a otros tipos de campesinos. Son tolerantes respecto a las debilidades humanas, sobre todo las que derivan de las pasiones humanas. Saben –como los antiguos griegos– que la pasión es más fuerte que ningún ser humano. Pero hay algo que no toleran. La condena moral más fuerte es cuando llaman a alguien fainéant, haragán. Esto es imperdonable. También para mí es ésta la debilidad humana que me resulta más difícil perdonar. Seguramente resulta bastante injusto, pero es cierto.

Las mentiras a menudo son una forma de la cobardía. Las mentiras me enfurecen, tanto las mentiras personales como las públicas. No es que piense que todo el mundo tiene siempre que estar diciendo siempre toda la verdad, desde luego; el tacto es algo muy importante, y el sentido de la oportunidad. Pero intentar no mentir es muy importante para mí.

No estamos viviendo el mismo momento histórico en todo el mundo. La geografía se ha convertido en historia: viajas a otro continente, o unos cuantos cientos de kilómetros, y de hecho te encuentras en un tiempo histórico diferente. Dominado por el mismo sistema político- económico, pero sin embargo diferente. De hecho, cuando se trata de historia, no necesitamos decir: pensemos ahora en el siglo XVIII, o en el XIX, o en la Edad Media. Basta con decir: pensemos en Bolivia, o en Perú.

Abro aquí un pequeño paréntesis. Hace pocas semanas fui a Roma a mirar la Capilla Sixtina, que no había contemplado después de su limpieza y restauración (pese a las opiniones en contra que se han expresado, yo creo que el trabajo de limpieza es excelente). Escribí entonces un artículo sobre los frescos de la Capilla y también sobre el Juicio Final de nuestro mundo. Y de repente me asaltó una intuición. Vi que algunas fotografías de Sebastiao Salgado son comparables al Juicio Final que pintó Miguel Angel. Puse las imágenes unas al lado de otras: la semejanza es absolutamente extraordinaria, las correspondencias sobrecogen. Ya ves: aquí tenemos una visión del infierno que históricamente pertenece a los tiempos de la Contrarreforma, cuando Miguel Angel pintó los frescos. Y sin embargo todo lo que tienes que hacer es ir a Perú o a Bolivia… Es un ejemplo de lo que estaba diciendo antes.

En muchas situaciones, mi daimon protector me induce a pensar en otro lugar, en lo que está sucediendo en alguna otra parte. Pienso: lo que ahora esta ocurriendo allí es tan diferente de lo que ocurre aquí. Muy a menudo, mi imaginación está de viaje por esos otros lugares. Acaso esta sea la forma en que el contexto histórico está presente en mi trabajo; es más bien esto que el buscar referencias históricas.

Hace algunas semanas Salman Rushdie viajó a España, donde –entre otras actividades– visitó Granada en compañía del novelista Antonio Muñoz Molina; éste, además, lo entrevistó para El País. En cierto momento de la entrevista Rushdie se refirió a usted. Decía que John Berger había criticado, en un artículo publicado en The Guardian, la protección que le ofrecían los gobiernos europeos, y en cierto modo asimilaba su actitud a la de los integristas islámicos. ¿Podría esclarecer su posición en este asunto y quizá, más en general, respecto a los integrismos?

Es mentira que yo haya criticado que se le ofrezca protección. Nunca escribí nada semejante. Lo que es cierto –y quizá le haya llevado a lanzar esas injustas acusaciones– es que después de la publicación de su libro Los versículos satánicos, cuando se había dictado la fatwa contra él y algunas otras personas ya habían perdido la vida (traductores y editores del libro en diversos países) y otras la estaban arriesgando a causa de este libro, escribí un artículo donde decía que lo que estaba en juego eran dos ideas diferentes de lo sagrado. Nosotros, en Occidente, hemos santificado el derecho a la libre expresión. Deberíamos ser capaces de entender que para millones de personas el Corán es sagrado: más sagrado que la Biblia, de hecho, porque el Islam cree que en él se contienen las palabras textuales de Dios. Se confrontan, así, dos nociones de lo sagrado; y deberíamos poder reconocer el sentimiento legítimo de ofensa que el libro de Rushdie originó. Por supuesto que condené y condeno su condena a muerte.

Mi artículo resultó disonante en aquel contexto y él lo consideró algo extremadamente hostil: como si yo apoyase a los integristas islámicos, lo cual no es cierto. Se da la circunstancia, sin embargo, de que ahora que ha desaparecido el espectro del comunismo, se construye un espectro del Islam para que vaya ocupando su lugar. Creo que hay que cuestionar esta operación y oponer resistencia. El atractivo del Islam en Argelia o en los suburbios de París puede explicarse en términos estrictamente marxistas, si se quiere: ofrece a poblaciones desheredadas y oprimidas un mínimo de protección social y de sentimiento de identidad. Esto es lo que Rushdie parece ignorar totalmente.

Yo no condeno a Rushdie en absoluto. Lo que pongo en entredicho es la lógica de algunos pensamientos y decisiones suyas, que le afectaban no sólo a él sino también a otras personas. Por otra parte, lo que ha sufrido y está sufriendo es espantoso; su valor –incluso su empecinamiento– merecen respeto.

Usted vive desde hace muchos años en Quincy, un pueblecito de la Alta Saboya francesa. Pero seguramente sabe que existe otro Quincy en EE.UU., a orillas del río Mississipi, unos 150 km. al norte de Saint Louis. No sé si existe algún vínculo histórico…

No creo. Hay varios Quincys en Francia, incluso un vino llamado Quincy que proviene de una zona al sur de París.

Para usted hace mucho que son temas centrales la emigración y el desarraigo.

En nuestro siglo, muchos más millones de personas se han visto obligadas a abandonar su lugar natal y emigrar –por razones económicas y políticas– que en ninguna época anterior. Este es sin duda uno de los fenómenos más importantes del siglo, y ha influido en mi trabajo.

Un abuelo mío –el padre de mi padre– fue un emigrante de Trieste: es decir, yo mismo provengo de una familia de emigrantes. Cuando tenía dieciséis años dejé de estudiar y marché a Londres. En muy poco tiempo, mi círculo de amigos –en aquella época eran sobre todo pintores y escultores– se componía casi exclusivamente de emigrantes. Eran polacos, alemanes o húngaros que habían huido del fascismo. Con ellos me sentía como en casa, y por una u otra razón ellos también se encontraban a gusto conmigo, aunque yo era mucho más joven. El primer libro que escribí, una novela titulada A Painter of Our Time, se basaba de hecho en uno de aquellos pintores: no de forma literal, evidentemente, pero sí se inspiraba en él como tipo humano. Así que mis experiencias con emigrantes comenzaron muy pronto.

Me sentía más en casa entre ellos que entre los ingleses. Quizá sea porque los ingleses –de todas las clases sociales, como muestra muy hermosamente la película de Ken Loach Tierra y libertad— viven dentro de un cierto estoicismo. Hay un estoicismo enorme y muy impresionante. No es un rasgo que censure, pero implica que la gente no habla acerca del dolor. Lo sufren, lo soportan, pero no hablan de ello. Mis amigos refugiados y emigrantes de Europa Central y los países eslavos, bastantes de ellos judíos, hablaban mucho acerca del dolor. Lloraban en situaciones en las que ningún inglés lo haría. Yo me sentía más cercano a aquellas expresiones de dolor que al estoicismo inglés. No hay ningún juicio moral en ello, sencillamente era así.

Por último, hace poco tiempo me he dado cuenta de lo siguiente. Cuando escribo me pasa algo bastante extraño: trato de abandonar mi propia ficción. Dejo el lugar donde estoy, me abandono a mí mismo, e intento acercarme todo lo que puedo a otras experiencias o las experiencias de otras personas. Para mí, cada libro ha dado en ser una especie de emigración, una emigración de mi imaginación. Y como en las emigraciones de verdad, sin billete de vuelta. Al final acaba uno volviendo cerca del punto de partida: pero es otro lugar y uno no es la misma persona. Nunca seré la misma persona que se puso a escribir Hacia la boda.

¿Alguna cosa más que quiera añadir para el lector o la lectora españoles, antes de acabar la conversación?

Hay algo de España que me gustaría alabar –pero con toda sinceridad, no por cortesía. Aunque conozco mejor otros países europeos…

¿Cuándo vino a España por primera vez? Por ejemplo, cuando escribía el libro sobre Picasso (Exito y fracaso de Picasso), ¿ya conocía España?

No, no vine a España hasta después de la muerte de Franco, como mucha otra gente de izquierdas. Considerado retrospectivamente, pienso que quizá se trataba de una posición equivocada, pero así fue.

Como decía, aunque conozco mejor otros países europeos, cuando pienso en España hay una cosa que me gusta extraordinariamente. Es un poco difícil de expresar. La mayoría de la gente tiene aquí una manera especial de estar plantada sobre el suelo. No se trata de una actitud, sino la forma de estar de pie viendo alguna cosa: a veces algo bueno –no muy a menudo–, más frecuentemente algo que no es ni bueno ni malo, o algo decididamente malo. Hay una forma española de estar erguido así, bastante diferente de la italiana, la rusa, la francesa o la alemana, y es algo que valoro.

lunes, 20 de febrero de 2017

Activistas hondureños denunciaron violación a los derechos humanos



Bertha Oliva, coordinador del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), denunció que “los derechos humanos en mi país atraviesan por uno de los peores momentos”.
A la fecha han asesinado a 120 líderes en Honduras desde el 2010. Esa situación convierte a esa nación en un país donde se violan los derechos humanos y los afectados la comparan con los escenarios vividos durante la década de los años 80, donde hubo desapariciones forzadas de activistas involucrados en asuntos humanitarios.

Oliva declaró que “en la década de los años 80 hubo 184 desapariciones de agrupaciones que tenían cercanía con el Gobierno de Cuba y el Frente Sandinista de Nicaragua, los cuales fueron asesinados por los escuadrones de la muerte, a través de una política de seguridad promovida por el Estado”.

Actualmente “desde el Estado se persigue a los activistas y/o defensores en derechos humanos, de la tierra, ambiente, entre otros. Mientras que desde 2010 han sido asesinados 120 activistas. Nosotros corremos riesgos en la defensa de los derechos humanos”, dijo Oliva.

Esas declaraciones fueron ofrecidas por Kyte al terminar un foro en televisión, donde manifestó que fue agredido por personas afectas al Partido Nacional (PN) que representa la derecha del Gobierno, pero que afortunadamente no sufrió lesiones física, gracias a la intervención de Silvia Lavagnoli, representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ubicada en Tegucigalpa.

La semana pasada fue agredida una defensora de los derechos humanos de la organización británica Global Witnees.

La agresión a Kyte pudo haber sido originada por un informe que presentó a través de Global Witness, donde denunció el apoyo que reciben las élites políticas y empresariales para asesinar a los ciudadanos de las comunidades que se oponen a sus proyectos por considerarlos una amenaza para el medio ambiente. Las agresiones, según el documento, son cometidas presuntamente por las fuerzas estatales.

Pese a ello en Honduras todavía no ha sido aprobado el Examen Periódico Universal (EPU) del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, con sede en Ginebra. Sin embargo sí fue posible desde diciembre de 2010 abrir una Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a petición del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández.

“Corrupción” debería ser tipificado como delito en el Código Penal



Por Sandra Rodriguez

En el panel “El impacto de la corrupción en el disfrute de los derechos humanos y los mecanismos penales de represión” Juan Jiménez, vocero de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras, MACCIH, exigió que no los metan en política y que los dejen trabajar.

afectadaLa MACCIH, está en la construcción de un proceso y es necesaria la participación de la ciudadanía, y agregó que nadie puede cumplir una profesión violando normativas ya establecidas, como la petición que de la defensa de Mario Zelaya, el implicado principal en el mayor saqueo registrado en la historia hondureña, que afectó al Instituto Hondureño de Seguridad Social, IHSS, entre el 2012-2013, cobrando la vida de unas 3000 personas.

Entre los y las asistentes al Simposio Nacional “Derechos Humanos y Normas Penales”  una de las afectadas del IHSS solicitó a la MACCIH que “pidan que en las reformas al Código Penal exista el delito de corrupción, ese si sería un logro”.

Ella es Ana Rosa Moncada, una abogada que sufrió un accidente vial, y siendo atendida en ese centro asistencial, debió costear los gastos médicos desde gasas y antibióticos -surgen la lágrimas- porque aún siguen las secuelas en su salud ante el saqueo del Seguro Social, dónde no había y no hay equipo de atención médica.

Más impotencia da, saber que la MACCIH diga que está haciendo algo, cuando hay confesos de haber tomado fondos del IHSS, ellos en plena campaña, y yo en  tres meses interna durante el 2010, vi desfilar cadáveres, por falta de atención médica debida. Eso es un genocidio, afirmó.

La corrupción no está tipificado como delito en Honduras, tenemos prevaricato, tráfico de influencias, desviación de un funcionario público, fue parte de la respuesta que dio Jiménez.

El Magistrado Mario Diaz, parte del panel, dijo que “la accion de corrupción” debería tipicarse cómo delito, incluyéndose dentro de las reformas penales, porque los delitos que actualmente contempla el Código Penal, cometidos por funcionarios públicos, son delitos simbólicos, cuya pena debe ser endurecida.

Por su parte, el representante del Ministerio Público, Ricardo Matute, consideró la importancia de la participación de la población y la importancia de los cambios, solicitando un poco de paciencia para que las reformas se den con eficacia. Asimismo dijo que los casos de corrupción no son fáciles de investigar.

El Simposio es organizado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el contexto de la presentación de propuestas de reformas en el área penal y de seguridad del Código Penal hondureño.

Mineros de El Mochito: Entre riquezas, precariedad y muerte



Unos mil 200 mineros se tomaron las instalaciones de la mina El Mochito en Las Vegas, Santa Bárbara exigiendo el pago del salario mínimo a todos los trabajadores. Actualmente los mineros ganan entre 3 mil y 4 mil lempiras mensuales, a pesar de trabajar más de 8 horas diarias y estar expuestos a morir bajo tierra. “Exigimos un salario mínimo, ni siquiera digno”, Sergio Rápalo, minero organizado en el sindicato dijo esto en el programa Foros Populares de Radio Progreso, mientras realizaban el paro de labores. 
Entre las verdes montañas del cono sur de Santa Bárbara, cerca del Lago de Yojoa, se encuentra el municipio de Las Vegas, conocido por contar con una de las minas subterráneas más grandes de Centroamérica. En 1948 la empresa "Rosario Resources Corporation” obtuvo la concesión para extraer plomo, plata y zinc, minerales exportados desde Puerto Cortés hasta sus destinos finales en Estados Unidos de Norte América, Japón, Inglaterra y Alemania.

Actualmente  la mina fue adquirida por la empresa canadiense Morumbi Resources Inc, que le compró las operaciones a la minera belga Nyrstar. Su producción es de 75,000 toneladas de broza mensuales, el nivel máximo de profundidad según los trabajadores llega a los 6 mil pies, además está valorada en unos 600 millones de lempiras. “A nosotros no nos informan cuando la mina cambia de dueños. Ni siquiera sabemos qué minerales se están extrayendo exactamente” dice Gerson Núñez, quien lleva trabajando en el interior de la mina desde hace 13 años. Gerson junto a sus compañeros sospecha que la empresa aparte de zinc y plomo ahora extrae cadmio, plata y oro. 

Esta mina lleva casi 70 años en funcionamiento y para los habitantes de El Mochito únicamente ha generado calles pavimentadas, parques pintados y decenas de familias enlutadas, producto de los accidentes que los obreros han sufrido en el interior de la mina. Solo en 2016 se registraron 4 personas y decenas de lesionados. 

En Honduras el gobierno promociona la minería como única alternativa para desarrollar económicamente a las comunidades, por su enorme cantidad de agua, bosque y minerales. En la actualidad se han aprobado 364 proyectos de minería metálica y se encuentran en proceso de aprobación al menos 563 nuevos proyectos mineros. Además se está promoviendo la adjudicación de no menos de 950 títulos mineros adicionales derivados del catastro minero, según una investigación del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús. 

Sin embargo, la realidad que viven los trabajadores mineros y las comunidades dista de ese modelo económico extractivista que ha implantado el gobierno de Juan Orlando Hernández. En la mina El Mochito un trabajador gana como máximo 4 mil lempiras, pero la empresa entrega un bono de producción mensual a cada obrero, aunque si estos no se esfuerzan lo suficiente en la profundidad de la mina, el bono de producción no llega y únicamente reciben los 4 mil lempiras.  “Cuatro compañeros murieron el año pasado tratando de ganar el bono de producción y otros han quedado lisiados”, cuenta con mucho dolor Gerson Núñez, explicando que las condiciones de trabajo son precarias y el sueldo apenas alcanza para comprar los frijoles y el arroz. 

Las condiciones de trabajo son mortales

Hasta el 2012, Edin Rodríguez fue operador de pala y volqueta en el interior de la mina. Él junto con otros compañeros paleaba los minerales que las máquinas no pueden recoger. Los mineros para llegar al bono de producción deben meterse a lugares peligrosos para sacar todo el mineral y cumplir con la meta. Edin y otro compañero lo hicieron y el resultado para él fue catastrófico, ya que una varilla conocida como “Yumbo de 14 pies” que se utiliza para perforar, se le introdujo en su pierna izquierda, dejándolo atrapado. Él cuenta que gracias a la ayuda de su compañero pudo salir a la superficie para ser atendido, aunque una parte de su vida había muerto. 

A los días su pierna fue amputada a raíz de una bacteria que adquirió en el interior de la mina. Después de eso únicamente recibió de la empresa a una prótesis y el cambio de funciones. Ahora trabaja en una oficina aunque su salario sigue siendo el mismo. No recibió ninguna indemnización y la prótesis que le dieron le está causando problemas porque, según él, es de mala calidad. 

Edin contó a Radio Progreso cómo fue su accidente y lo difícil que es ser minero en Honduras. Con una enorme tristeza se cuestiona porqué un país tan rico puede tener gente tan pobre, especialmente en los municipios que cuentan con una enorme riqueza natural como es Santa Bárbara. “Los mineros hacemos hasta lo imposible para poder comer”, agrega el minero que junto a sus compañeros demandan salarios mínimos y mejores condiciones laborales. 

A la mina subterránea del Mochito se le denomina “Mecánica”, bajo tierra operan volquetas, vagones de tren y otras máquinas que acarrean el material. Cada quince minutos los trabajadores tienen que bañarse en duchas instaladas en el interior de la mina  para soportar la temperatura que oscila los 40 y 45 grados. “Hemos sacado compañeros con golpe de calor y otros con pre-infartos”, dice Gerson Núñez, compañero de Edin, asegurando que el golpe de calor se provoca cuando la temperatura corporal rebasa los 40° C. Gerson afirma que cuando los mineros afectados son sacados a la superficie reciben una pésima atención medica en la clínica privada de la minera,  y luego se ven obligados a irse a casa sin gozar de una indemnización. 

No rechazan la minería, rechazan salarios de hambre

Los mil 200 mineros del Mochito están claros, saben que su lucha no es en contra de la minera porque esa es la única fuente de empleo que tiene el sector desde hace décadas. Ellos luchan para tener salarios mínimos y mejores condiciones labores. Saben que no quieren morir bajo tierra pero tampoco de hambre. 

En agosto de 2016, los mineros se organizaron y renovaron el sindicato argumentando que los directivos anteriores respondían a los intereses de la empresa olvidándose de los mineros. “Nunca hemos recibido ni el bono escolar” dice Sergio Rápalo asegurando que los directivos jamás les hablaron de este beneficio y otros. El Decreto Legislativo número 43/97 establece como un derecho para todos los empleados y trabajadoras del sector público y privado, el pago del bono educativo Familiar. 

A raíz de esto la nueva directiva de los mineros ha logrado reunirse con el Ministro del trabajo Carlos Madero y representantes de la empresa para llegar a un acuerdo sobre los salarios. Además se han informado que según ley las industrias mineras con más de 151 empleados deben pagar 9,763.51 lempiras mensuales. Esto según la tabla de salarios aprobada para el 2017 y 2018 en Honduras. Los mineros del Mochito están muy por debajo de ese salario. 

La mina El Mochito es el modelo de minería que los gobernantes de Honduras promocionan a nivel nacional e internacional como alternativa de desarrollo,  pero la explotación minera en manos de los actuales empresarios cierra todas las posibilidades de un futuro estable, sustentable y amigable a las comunidades. Cada día los mineros se enfrentan a la muerte para poder comer en una sociedad violentada en sus derechos fundamentales. 

Yolanda González: La incertidumbre que genera Trump puede convertirse en oportunidad



Desde la elección y posterior llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, el temor se ha apoderado de gran parte de la comunidad hispana. Los anuncios hechos siendo candidato han comenzado a tomar forma en su primer mes como mandatario. 

En sus primeros 30 días al frente del poder Ejecutivo, Trump aprobó tres decretos para su inmediata aplicación, vinculados a la deportación de ciudadanos latinoamericanos y de países musulmanes. 
El primer decreto está relacionado al fortalecimiento de la frontera para impedir el paso hacia Estados Unidos. Esta orden ejecutiva consiste en la construcción del muro (deberá esperar hasta que el Congreso asigne los fondos), aumento en los centros de detención en frontera sur e incrementar a 5 mil los agentes de la patrulla fronteriza. 

“Donald Trump estará ejecutando de forma inmediata todas aquellas disposiciones que no requieren de presupuesto. Una de ellas está vinculada a dar más poder a la patrulla de inmigración, estos agentes tendrán mayor discrecionalidad en su trabajo, lo que puede incrementar las violaciones a los derechos humanos de la población migrante”, dijo Yolanda Gonzalez de la Red Jesuita con Migrantes-RJM-.

En la actualidad informes de las organizaciones que acompañan a migrantes en la frontera México-Estados Unidos,  afirman que un 27 por ciento de la población que intenta cruzar ha sido víctima de violaciones a los derechos humanos en manos de los agentes migratorios. 

Para Gonzalez otro aspecto que abarca este primer decreto está vinculado a la disminución en las solicitudes de asilo, lo que provocará las “devoluciones en caliente”, irrespetando leyes y tratados internacional que marcan el proceso para los solicitantes de asilo. 

Deportaciones masivas 

La segunda orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos es la deportación para la población que está dentro del país de forma irregular. El programa “ciudades seguras”, eliminado en la administración de Obama ha sido reactivado y pone nuevamente a la policía comunitaria a colaborar en las redadas que hace el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). 

“Esto significa que un policía de tránsito o cualquier otro puede solicitar los papeles a una persona, si no los tiene podría ponerlo a disposición de agentes de migración, lo que provocará deportaciones masivas. Además se espera que en los próximos días la administración de Trump informe sobre la priorización en los grupos a deportar”, agrega la coordinadora de la RJM. 


Dentro de esta orden ejecutiva están las penalizaciones que el presidente de Estados Unidos anunció para las ciudades santuario. Y aún se desconoce que decisiones se tomará para los beneficiarios con el TPS, Estatus de Protección Temporal, que en el caso de Honduras será revisado el año 2018 y el Programa DACA, Acción Diferida para los llegados en la Infancia, conocidos como dreamers.

Trump recibe revés 

La Corte Federal de Apelaciones del Noveno Circuito en San Francisco, California, dio el primer stop al presidente Donald Trump, al anular la prohibición en la entrada a Estados Unidos de ciudadanos de siete países (Irán, Irak, Libia, Yemen, Siria, Sudán y Somalia) con una población en su mayoría musulmana.

Con esta decisión se abre la posibilidad de disputar la imposición de una orden ejecutiva contraria a los mandatos constitucionales y que  leyes de inmigración termine en manos de la Corte Suprema de Justicia, la cual tomaría la última palabra sobre la controversial medida antimigratoria.

En una decisión unánime, los tres jueces de la Corte Federal de Apelaciones negaron a Trump su pedido de prohibir la entrada a Estados Unidos de los ciudadanos de las siete naciones musulmanas que, según la óptica de la nueva presidencia, impliquen una posible amenaza terrorista aunque no exista manera de sustentar el señalamiento.

Ante el rechazo de la Corte Federal de Apelaciones, Donald Trump amenazó con llegar a las máximas instancias. A través de su cuenta en Twitter el mandatario dijo: “Los veo en la Corte (Suprema), la seguridad de nuestra nación está en juego”. 

Frente a los muros: Puentes

Las acciones y medidas implementadas por el presidente Trump están provocando reacciones de diversos sectores. Y el máximo jerarca de la iglesia católica no  se quedó atrás- Sin referirse concretamente al famoso muro que pretende construir el mandatario en frontera con México- el papa Francisco llamó a “construir puentes de entendimiento” en lugar de muros y señaló que un cristiano nunca debería decir “pagarás por esto”.

Es la primera vez que Francisco hace mención, aunque de manera sutil, a las órdenes ejecutivas del mandatario estadounidense de levantar un muro para impedir la entrada a Estados Unidos. 

A esa preocupación y anuncio de acompañar, se unió la Asociación de Universidades confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL) y el Sistema Universitario Jesuita, quienes manifestaron mediante un comunicado su rechazo a las medidas o políticas que discriminen o excluyan a cualquier persona. Aseguran que les preocupa la situación de la población inmigrante en Estados Unidos, entre ellos los estudiantes sin documentos, que se ven amenazados por la posible suspensión de DACA. 

“En congruencia con nuestro compromiso por la justicia y la transformación de la realidad social, declaramos nuestra innegable protección y respeto a todos los estudiantes, sin importar su estatus migratorio, quienes contribuyen con sus experiencias, cultura e ideas, al enriquecimiento de la sociedad. Los espacios universitarios deben ser de encuentro e interacción, nuestra misión es tender puentes, por lo que rechazamos los muros aislantes”, reza el comunicado. 

Lea el comunicado completo: Pronunciamiento de la Asociación de Universidades confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina

Retos para las organizaciones 

Para Yolanda Gonzalez la administración de Donald Trump genera mucha incertidumbre y preocupaciones. “Ha sido un mes inquietante, un presidente que nos ha hecho seguir su política a golpe de Twitter, a golpe de titulares, pero las luces vienen desde las organizaciones civiles estadounidenses y de mucha gente que se está revelando a las decisiones y mensajes autoritarios del mandatario”.  

Para la coordinadora de la Red de Jesuita con Migrantes, estos tiempos de turbulencia se convierten en una oportunidad para que las organizaciones demanden a los países centroamericano y mexicano políticas que eviten la expulsión de la ciudadanía. El fenómeno de Trump debe ayudar a identificar por qué los pueblos se están yendo de sus países, qué se ha dejado de ser o se está haciendo mal para que la ciudadanía quiera huir de sus países de origen. 

“Es la oportunidad de construir un nuevo modelo mesoamericano que logre presionar a los gobiernos para que construyan unas nuevas maneras de vivir frente a las que Trump están imponiendo”, concluyó Gonzalez.