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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Tres fotos para entender un premio

Cubahora.cu

Por J. Ángel Téllez Villalón 

Van a la pasarela de los Grammys Latinos como vitrinas andantes, a promover consumos, objetos y relatos.

“Una imagen vale más que mil palabras”, “Escuchar algo cientos de veces no es mejor que verla una vez” y “Un buen croquis es mejor que un discurso largo”. Son tres expresiones de distintos orígenes y que apuntan a lo mismo. La captura de un instante o su representación visual puede transmitir ideas complejas, el significado o la esencia de fenómeno de manera más efectiva que una mera descripción textual.  En una foto puede proyectarse la estructura de poderes que mueven los hilos de los retratados, la trama de intereses que condicionan sus actos, el marco de significación con el que piensan, dicen y hacen.

Esa es la base del siguiente ejercicio, decodificar lo que se informa en tres fotografías, antes durante y después del espectáculo patriotero escenificado hace unos días durante la entrega 22 de los Premios Grammy Latinos, en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. Tres imágenes interconectadas entre sí  en la medida que informan del patrón que imprime la lógica del marketing.

«Tú nos dueles tanto, aunque estés lejos. ¡Patria y Vida más alto que nunca! @maykelosorbo esto va por ti y por cada cubano que no pueda alzar su voz», escribió el mayor de los intérpretes de la  mercamusica premiada por la Mafia de los Estefan, para acompañar una instantánea de cuando ensayaban, posando con su segunda piel tatuada, de consignas y de marcas.

Pero ¿dónde colocan al más del pueblo de la foto? Atrás, en un extremo, a media luz. ¿Quiénes le interesan y a quiénes entrevistan los grandes medios? A las estrellas mainstrean,  a los “famosos” cotizados en el mercado. No al más rapero de la foto, al único que encaró al poder «en la caliente». No le dan el centro ni la voz al más humilde de todos ellos, recién llegado de Cuba. No importa su valor ni su talento, sino el «valor de cambio» de los» famosos».

En definitiva, está ahí “de carambola”, porque al mercader de los pronombres le hacía falta el «valor agregado» de un rapero» reprimido», del Movimiento San Isidro que estaba en el bombo entonces. Entiéndase, el de la «pacificancia», quien invitó a «su pala», quien tantas veces apuntaló sus temas.

Es el mismo patrón que explica que en un medio como El Pais, su reportero plantee que “Cuba tuvo una presencia predominante en la entrega de los premios de la industria en Las Vegas”, pero solo se refiere a los premios de los doblegados. Nada sobre el galardón al disco Cha Cha Chá: Homenaje a lo tradicional, de la Orquesta Aragón y con la dirección musical de Isaac Delgado y Alain Pérez, ni del triunfo del jazzista Iván “Melon” Lewis. Que al referirse a los tres premios del español C. Tangana, incluya el recibido “por el trabajo de ingeniería de su disco El Madrileño”, pero no mencione al ingeniero santiaguero Máximo Espinosa, de los Estudios Siboney de la EGREM en la oriental provincia. 

Esa es la jerarquía que se aprende en Miami, la que normaliza el capitalismo, desde su feudal jerarquía empresarial. Los del pueblo, no importa su destreza o la  ética que mueve sus actos, van abajo, les toca estar atrás, ser los últimos de la lista cuando mencionan a los autores del nominado panfleto.

Es parte del servicio que prestan estas prefabricadas «estrellas»; meros “trabajadores orgánicos” de las élites burguesas. Son promotores de las jerarquías que ordenan las sociedades divididas en clases. La imagen es un adelanto de la Cuba por la que apuestan los que los usan, aliados de los jerarcas que en el Norte sienten nostalgia por La Habana batistiana. Esta es la «clase» de colonizados que necesitan para la regresión al capitalismo en nuestro país.

Van a la pasarela de los Grammys Latinos como vitrinas andantes, a promover el consumo, de objetos y de relatos.

Antes de ser noticias por los Grammy, la pareja protagonista de este novelón fue noticia por su segunda boda. Otra oportunidad de relacionar su propia marca con otras establecidas, indicadoras del “éxito”, de su carrera y su vida, que es casi lo mismo para los medios del infoentretenimiento. Como reseñaron en la revista ¡HOLA, la pareja se encargó de cumplimentar su encargo de celebritys,  de adorados fetiches para inyectar en sus seguidores adicciones consumistas. El deseo de ser famosos y millonarios, el de comprar anillos en uno de los centros comerciales más lujosos de Las Vegas, The Crystals, o de vestir   un diseño de la firma española Yolancris.

Una hora después, aparecieron sobre la alfombra roja. Ella con un vestido azul donde se podía ver la cara de Celia Cruz y él emulando a Lady Gaga en la Met Gala, arrastrando una capa con la forma y los colores de la bandera cubana. Personificando el colmo de un necolonizado, que es querer ser rey, como los esclavizadores de sus ascendientes «condenado(s) de la tierra».

Publicidad cruzada de mercancías acopladas por su consumo que establecen sinergias con el consumo de cierto discurso político, el del anticomunismo.

De nuevo, el valor de uso reducido al valor de cambio”. Y el patriotismo, a patrioterismo, mera operación de mercadeo. Como “todo vale”, “vale todo”, en lo estético y en lo ético. Incluso, hacer el ridículo. Si llama atención, provoca interacciones y posiciona la marca. El patrioterismo le vale al exOrishas un barniz para su mercamusica; empaque de signos descontextualizados y  desinvestidos de significados; de señales, gestos y gritos.

Porque lo kitsch, como apuntó García Canclini, no reside principalmente en los objetos, sino que designa la actitud de quien quiere complacer, a cualquier precio, al mayor número posible de personas. Es para Luis Brito, “testimonio de una civilización escindida entre esencia y apariencia” y para Milan Kundera, “la traducción de la tontería de las ideas adquiridas al lenguaje de la belleza y la emoción”. «La abdicación de toda tesis en favor de halagos del mercado ha llevado a la posmodernidad estética al más efímero de los metarrelatos: el de la moda”. Toda ola se aprovecha, y el patrioterismo está de moda.

A propósito del performace, el periodista español Pascual Serrano comentó en Twitter : «Quienes os dicen que Cuba es una dictadura como la que hubo en Chile también os dirán que estos músicos opositores de limusina en Miami son como Víctor Jara». Y es que eso es también Patria y Vida, una falsificación de la canción protesta, como anoté en otro texto con mayor amplitud.

Moník Molinet, fotógrafa cubana residente en EE UU., señaló por su parte: “Entonces, él va vestido onda rey de Cuba con su capa-bandera de terciopelo grandilocuente. Sencillito vaya. ¿Y ella? ¿De una de las franjas de la bandera? ¿Cómo un apéndice de él, diminuto? ¿No podía ella representar un sujeto independiente y glorioso por sí mismo?”.

Durante la trasmisión televisiva del espectáculo, mientras se interpretaba el panfleto, una y otra vez se vio a un canoso señor sosteniendo una bandera cubana- Se trataba de “El Padrino” de los doblegados, “el rey Midas de la música latina”. Nadie se mueve o triunfa en la música de Miami si él no quiere o si se le enfrenta.

Emilio fue el primer músico hombre en declararse “Persona del Año” de la Academia Latina de la Grabación.  Lo fue en la primera edición del 2000 en la que acaparó para sus pupilos, incluida su mujer, una docena de candidaturas de las 40 categorías que se disputaban. Horas antes de aquellas premiaciones se hizo una fiesta en su honor en el hotel Beverly Hilton, en la mesa del matrimonio se sentó Michael Greene, el director entonces de los Grammy Latinos. Gloria fue la primera mujer en llevarse a casa el galardón de “Persona del Año”, en 2008. ¿Y acaso, tienen más méritos que el panameño Rubén Blades a quien se lo acaban de entregar este año?

Aquel año Gilberto Moreno, gerente general de la casa discográfica Fonovisa, definió la premiación como «una fiesta entre el productor Emilio Estefan y la casa discográfica Sony», dado a que la mayoría de los nominados eran de sus casas productoras. «Este evento no representa para nada a los artistas latinos… este es un evento de Estefan y nosotros no queremos llevar a nuestros artistas a un show como éste», comentó en aquella ocasión a un periódico californiano llamado La Opinión.

Para la edición del 2012, el maestro de la guitarra Paco de Lucía se le otorgó el Grammy Latino al mejor álbum flamenco por su disco En vivo. Conciertos España 2010. Sin embargo, no asistió a la gala en Las Vegas, su premio fue recogido en su nombre por su hijo Francisco Sánchez Varela. De Lucía en entrevista a concedida a VIVA manifestó: «Es un premio al que no le doy ningún valor. Es un negocio que ha montado Emilio Estefan».

Ese “defender lo latino” que proclaman los Estefan forma parte de plan global de las corporaciones, para conseguir la ubicuidad, un mundo unívoco donde vender su paella “multicultural”. Para liquidar la identidad haciendo cada vez más líquida la etnicidad, con el añadido de blanquear su imagen colonizadora. Como del viejo plan denunciado por Martí;  para  la miamizacion  cultural de toda Nuestra América y asegurar el mercado de sus producciones, materiales y subjetivas, en su pretendido “patio trasero”.

Como era de esperar, los padrinos de Patria Y Vida mucho que se hicieron sentir. Gloria descorchó la ceremonia de los premios. Fue la encargada de dar una pequeña introducción del patriotero tema. Y cuando se anunció que ella ganó el gramófono en la categoría de “Mejor Álbum Tropical Contemporáneo”, por “Brazil 305”, fue su esposo el que subió para otro discursito anticubano.

Otro más de una noche plagada de este tipo de discursos kitschs,  invocadores de valores superiores como libertad y eyectados como provocación de efectos.  A la altura de la “Canción del caño”, con sus   aspavientos y su desproporción entre la sustancia y el envoltorio.

En el show de las Vegas se interpretó una versión acústica del panfleto de marras, pero por segunda ocasión. La primera vez fue inicios de octubre en el programa por Facebook de sus padrinos, en el «Red Table Talk: The Estefans». Ella y el de los pronombres, acompañados de Emily, la otra anfitriona, cerraron con su versión la emisión online. Ya sabían lo que venía y era muy beneficioso “contagiarse”, para que cuando se resignificara la marca musical con la marca Latin Grammy, se “salpicara” la del emporio.

Un beneficio mutuo que capturó la foto del poderoso empresario y productor con sus apadrinados, extorsionados por la mafia cubanamericana  más recalcitrante de la que forma parte.

Los negociados premios para Patria Vida persiguen posicionar el patrioterismo. Ese que prospera en el cruce de sensibilidad atolondrada y de cinismo mercenario que tanto se cotiza en La Florida.  Alentado por las estrategias de mercadeo del “anticastrismo”. Recalentado en la concomitancia de la espectacularización de la política y la politización del espectáculo. Muy conveniente para adelantar en nuestro país el “sueño americano” de Yotuel” , del que es más bien un propagandista.


martes, 9 de noviembre de 2021

Paolo Gasparini, la mirada de América Latina

Mundo obrero

Por Higinio Polo

[Imagen: Se vende esta casa. Caracas, 1968. Paolo Gasparini]

La muestra dedicada a Paolo Gasparini en el KBr barcelonés es el itinerario de una existencia dedicada a la fotografía y al compromiso con su tiempo, y el legado de su viaje de casi nueve décadas desde que empezó a mirar el mundo en los años desmesurados y crueles de Mussolini.

Más de trescientas fotografías se inician con un gran cartel mural que muestra una figura que forma con su mano una visera sobre los ojos para observar un avión que se aleja, como si fuera su propia vida, la de un italiano de Gorizia (muy cerca de la Údine de Tina Modotti) que hizo de Venezuela su hogar, aunque su mirada abarca toda América Latina, con fogonazos de otras tierras.

Gasparini fue discípulo de Paul Strand, y aprecia mucho el trabajo de Cartier-Bresson. Le han influido también William Klein, Walker Evans, Robert Frank, el cine de Eisenstein, Tina Modotti, el imaginario de las revoluciones del siglo XX, el neorrealismo que mostró la Italia pobre de su infancia. En Cuba, conoció a Joris Ivens, Agnès Varda, Chris Marker. Trabajó para la UNESCO, captó miles de escenas, las mezcló con voces, música y textos, creando fotomurales y fotolibros que aportaban una mirada y una propuesta para la acción y la vida, proyecciones audiovisuales que parecen traer una efímera luz de mariposas y el caos desdichado de la modernidad donde se mezclan asesinos de las SS nazis con el Papa polaco formando anteojos con sus manos para observar el mundo, niñas en bicicleta y transeúntes perdidos en el hormigón del más feroz capitalismo.

Llegó a Cuba en 1961 y vivió allí más de cuatro años, con el entusiasmo revolucionario, recorriendo La Habana con una Rolleiflex de 35 mm para acompañar al texto de Alejo Carpentier sobre la ciudad de las columnas, mientras su amigo Paul Strand le enviaba película Kodak desde París, exiliado de la caza de brujas en Estados Unidos. Algunas de sus imágenes inolvidables están registradas entonces: la escena donde dos jóvenes cubanas sonríen saludando al futuro; están también en libros: Para verte mejor, América Latina, donde aparecen los campesinos y trabajadores de los Andes, indios y gitanos, la dureza de la vida en ciudades descompuestas, epifanías con grandes imágenes, y la pobreza y la dignidad: esa que vemos en la familia de la refinería de Amuay, tomada en 1956 en la península venezolana de Paraguaná; los niños descalzos y desnudos, hijos de Bolívar, en la siderúrgica del Orinoco en 1955, el grupo de niños con su madre que Gasparini retrata en 1993 en el Cojoro de Zulia, casi en la frontera colombiana.

Volvió a Cuba en los amargos años noventa, cuando la isla vivía el peor momento bajo el bloqueo norteamericano, el período especial forzado por la desaparición de la Unión Soviética. Sus imágenes captan entonces los duros momentos de la penuria, la decepción, los rostros cansados, el retrato de Julio Antonio Mella a punto de caer en la sala de vistas de un tribunal habanero.

Toda su obra está ligada al compromiso político, al deseo de articular un discurso que organiza en contrastes, en series; de figuras en las calles, con guerrilleros cubanos protagonizando la historia, de pobres de Venezuela, Brasil o Nueva York, con la punzante denuncia de la vida en el capitalismo y las mentiras servidas por la fascinación publicitaria. Gasparini deja en Karakaracas su más de medio siglo de vida en la capital venezolana; en El suplicante, cuatro décadas de viajes mexicanos, y en Andata e ritorno, el testimonio de su mirada entre Europa y América a lo largo de sesenta años.

Declara ahora su decepción por el rumbo de Cuba, pero insiste en el discurso que contienen sus fotografías, hechas para reflexionar, dice, sobre la «amarga realidad que vivimos, cada vez peor». Parecen palabras de un militante cansado, porque el humilde barro de la historia está hecho también de decepciones; tal vez inevitables para alguien atrapado en el drama de los éxodos de pobres expulsados por la guerra o el acoso estadounidense, pero América Latina, que ha padecideo las dictaduras militares impuestas por Washington, no sería mejor sin la existencia de la revolución cubana, viva pese a los achaques, al bloqueo, e incluso a las resistencias internas a formular un nuevo horizonte que asegure el futuro del socialismo cubano.

Al salir, como si fuera un mensaje, me di cuenta de que el aviso musical que anuncia las paradas del autobús D20 del litoral eran notas de la sintonía de Radio Moscú que se escuchaban con sigilo en las noches del franquismo.

Una mirada sobre el mundo. Los Ángeles, 1997.

Campaña electoral de lujo. Caracas, 1968.

26 de julio. La Habana, 1961.


martes, 17 de agosto de 2021

Cuba bajo asedio mediático


Rebelión

Por Antonio Castillo Esparcia 

Los históricos enemigos de Cuba han vuelto a arremeter contra el proceso soberano e independiente que gesta dicho país desde 1959. Dicha arremetida consistió de pequeñas protestas al interior de Cuba y una gran campaña mediática que las presentó como genuinas y democráticas.

Para situar con justeza los hechos, se trató de un montaje mediático impulsado a través de dos vertientes de medios de difusión masiva: 1) El internet y las redes sociales, donde circuló una campaña masiva que describía las pequeñas manifestaciones de cubanos opositores como masivas, pacíficas y reprimidas violentamente por la policía cubana; para el efecto, utilizaron miles de cuentas de perfiles falsos, operadas de forma automatizada, para hacer creer, así mismo, en una respuesta masiva y global en favor de tales protestas. 2) En el mismo sentido operó la vertiente integrada por las corporaciones globales y regionales de medios hegemónicos de prensa, televisión y radio que suelen operar como epicentros o repetidoras de información o desinformación como en este caso. Como era de esperarse, lo anterior fue el punto de partida para que empezaran a pronunciarse a favor de tales protestas y contra la supuesta represión del Estado cubano, desde la vocería del Departamento de Estado de EEUU, columnistas, editorialistas, personalidades de la farándula rosa, presidentes y políticos de derecha, quienes por convicción anticomunista o por su carácter de lacayos, suelen bailar al son que les toque el imperio del norte.

Ambas vertientes del montaje mediático se mantienen desde el domingo 11, día de las protestas en territorio cubano, hasta al día de hoy. Basta con ver los medios de difusión masiva que siguen replicando la misma cantaleta en editoriales, columnas de opinión, noticias falsas y manipuladas, que utilizan como argumento hechos que no ocurrieron, para lo cual han recurrido a fotografías y videos que, en buena medida, no corresponden a los acontecimientos sucedidos en territorio cubano o, cuando sí corresponden, corresponden a las movilizaciones que desde ese mismo día han sido protagonizadas por cubanos y cubanas que defienden su revolución socialista.

El objetivo de lo anterior no cabe duda, es consolidar una matriz de opinión que legitime una intervención militar estadounidense en territorio cubano, coincidente con la petición de quienes dirigieron las protestas opositoras en cuba, quienes lo hicieron con el argumento de la supuesta necesidad de ayuda humanitaria para atender la crisis por Covid-19 que enfrenta la isla. Una crisis que no corresponde ni por asomo, por cierto, a las dimensiones de la catástrofe sanitaria que padecen países como Guatemala, donde carecemos de hospitales, médicos y vacunas, y donde el índice de contagios y muertes es muy superior al caso cubano. Aun cuando en Cuba están teniendo dificultades para adquirir insumos médicos debido al bloqueo impuesto por EEUU, se garantiza acceso público y gratuito al sistema de salud público, no solo para la atención médica sino para la aplicación de las vacunas que soberanamente han sido creadas y que para el mes de agosto se prevé cubra al total de la población mayor de 18 años de edad.

Como se afirma desde el inicio de este escrito, este fue un montaje mediático contra Cuba, siendo que las protestas, si bien ocurrieron en varias ciudades, ni fueron masivas y tampoco fueron representativas del pensamiento, sentir y decisión del pueblo cubano. Fueron pequeñas protestas, con signos vandálicos, que, ni por asomo, se acercan a las masivas movilizaciones protagonizadas por miles y miles de cubanos y cubanas que han salido a defender su revolución y su derecho a decidir su propio destino. Fueron tan pequeñas tales protestas opositoras que no lograron el pretendido objetivo de impulsar una insurrección popular contra el régimen socialista cubano.

Lo cierto es que la oposición en territorio cubano, en buena medida existe por el financiamiento y dirección desde fundaciones de “cubanoamericanos”, financiadas de forma directa o indirecta por el gobierno de Estados Unidos, o directamente desde la representación diplomática, los mecanismos y dispositivos estadounidenses activados previo, durante y posterior a tales protestas. Así las cosas, tales protestas han sufrido una fuerte derrota, nuevamente protagonizada por el pueblo cubano que dignamente continúa denunciando al imperio estadounidense en sus pretensiones por derrotar la revolución y sigue exigiendo el fin del bloqueo genocida que constituye el principal factor que impide desplegar toda el potencial popular y revolucionario en dirección a lograr mayores niveles de bienestar para toda la población en la isla.

Sin duda, este ha sido un episodio más de la estrategia fallida de Estados Unidos y una batalla más ganada por el pueblo y el gobierno cubanos. Vendrán otras intentonas, pero de algo seguimos estando seguros: el pueblo cubano sabrá resistir y vencer. Y a la par seguiremos estando las expresiones democráticas y revolucionarias de Guatemala, de los pueblos latinoamericanos y de todo el mundo, incluido el pueblo estadounidense que sigue teniendo expresiones importantes de solidaridad con Cuba y de exigencia para que su gobierno derogue en definitiva el criminal bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. Seguiremos diciendo como ahora: #CubaNoEstaSola


martes, 18 de mayo de 2021

Cuba será Covid-free: Cinco vacunas y suma y sigue

 

Counterpunch.org

Por Helen Yafee

Si los resultados son satisfactorios, a finales de agosto seis millones de cubanos, más de la mitad de la población, estarán protegidos. Cuando termine 2021, Cuba será de los primeros países del mundo en vacunar a todos sus residentes.

El 23 de marzo de 2021 el primer ministro británico Boris Johnson dijo ante un grupo de partidarios del Partido Conservador: “La razón de nuestro éxito con la vacuna es el capitalismo, es la codicia, amigos”. Johnson estaba expresando la creencia de que la búsqueda del beneficio privado a través de mercados libres capitalistas genera buenos resultados. Sin embargo, en realidad, los logros de Gran Bretaña en el desarrollo de la vacuna Oxford-AstraZeneca y en el lanzamiento nacional de la vacunación tienen más que ver con las inversiones estatales que con los mecanismos del mercado. El dinero del Gobierno subvencionó el desarrollo de la vacuna en la Universidad de Oxford y es el Servicio Nacional de Salud, financiado por el Estado, el que ha llevado a cabo el programa de vacunación. Lo que Johnson no reconoció es que el motivo por el que Gran Bretaña tiene actualmente el quinto peor índice de mortalidad por Covid-19 en el mundo, con más de 125.000 muertes (casi 1.857 por millón de habitantes), y suma y sigue, es el capitalismo y la codicia.

El Gobierno británico, como la mayoría de los regímenes neoliberales, se negó a tomar las medidas necesarias para ralentizar y detener la transmisión comunitaria; desde el principio fue incapaz de proporcionar a los trabajadores del sector de la salud y de la asistencia social los EPI adecuados y otros recursos que podrían haber salvado la vida de cientos de personas que trabajaron en primera línea y que fallecieron a consecuencia de ello. El gobierno británico contrató a empresas privadas para que llevaran a cabo actividades esenciales, la mayoría con poca o ninguna experiencia; por ejemplo, en lugar de equipar al sistema comunitario de médicos de cabecera del Servicio Nacional de Salud para que se hicieran cargo del “seguimiento y localización” de casos, el Gobierno repartió 37.000 millones de libras a Serco para administrar parte del sistema. Desde el punto de vista de la salud pública, ha sido un desastre; sin embargo, según los celebrados principios del capitalismo y la codicia de Boris Johnson, en efecto se ha lucido. Los mayores beneficiarios de la respuesta de Gran Bretaña a la pandemia han sido las corporaciones privadas, que han obtenido enormes beneficios. La tarifa media diaria, de los aproximadamente 2.500 consultores de Accenture, Deloitte y McKinsey, es de 1.175 euros, y algunos cobran 7.780 euros al día.

Johnson ya ha trazado una hoja de ruta para reabrir la economía. Como consecuencia, incluso el escenario más optimista predice una tercera ola entre septiembre de 2021 y enero de 2022, que comportará al menos 30.000 muertes más en Gran Bretaña. Estas muertes son evitables. Sin embargo, precisamente porque el Gobierno británico funciona movido por el capitalismo y la codicia, insiste en que tenemos que aprender a “vivir con el virus” para que el negocio empresarial pueda continuar.

Contrariamente a las afirmaciones de Johnson, esta pandemia ha ratificado que las necesidades de la atención médica pública no pueden satisfacerse adecuadamente con un sistema basado en la búsqueda de beneficios. De hecho, es en la ausencia del afán de lucro capitalista en lo que se basa la extraordinaria respuesta nacional e internacional a la COVID-19 por parte de la Cuba socialista, que ahora tiene cinco vacunas en fase de ensayo clínico, y está lista para ser una de las primeras naciones en vacunar a toda su población.

Al reaccionar con rapidez y determinación, al movilizar su sistema de salud pública y un sector biotecnológico líder en el mundo, Cuba ha mantenido un número bajo de contagios y muertes. En 2020, Cuba confirmó un total de 12.225 casos de coronavirus y 146 muertes en una población de 11,2 millones, lo cual la sitúa entre los índices más bajos del hemisferio occidental. En noviembre de 2020, se abrieron los aeropuertos, lo que provocó un aumento de contagios: en enero de 2021 se contabilizaron más infecciones que en todo el año anterior. El 24 de marzo de 2021, Cuba había registrado menos de 70.000 casos y 408 muertes. La tasa de mortalidad fue de 35 por millón y la tasa de letalidad fue tan solo del 0,59 por ciento (2,2 por ciento en todo el mundo; 2,9 por ciento en Gran Bretaña). En un año, 57 brigadas de médicos especialistas del Contingente Internacional Henry Reeve cubano habían tratado a 1,26 millones de pacientes con la COVID-19 en 40 países; se adhirieron 28.000 profesionales de la salud cubanos que ya trabajan en 66 países. Los logros de Cuba son todavía más extraordinarios si se tiene en cuenta que, desde 2017, la administración de Donald Trump lanzó punitivamente 240 nuevas sanciones, acciones y medidas para endurecer el bloqueo de 60 años a Cuba, incluidas casi 50 medidas adicionales durante la pandemia, que solo al sector de la salud le costaron más de 200 millones de dólares.

¿Qué caracteriza a las vacunas cubanas?

En todo el mundo, se están desarrollando unas 200 vacunas para la COVID-19; el 25 de marzo de 2021, 23 candidatas habían avanzado a ensayos clínicos de fase III. Dos de ellas eran cubanas (Soberana 2 y Abdala). Ningún otro país latinoamericano ha desarrollado su propia vacuna hasta ese punto. Cuba tiene tres vacunas candidatas más en ensayos en fases anteriores (Soberana 1, Soberana Plus y una vacuna intranasal sin aguja llamada Mambisa). ¿Cómo se explica este logro? El sector biotecnológico de Cuba es único: de propiedad y financiación totalmente estatal, libre de intereses privados, los beneficios no se buscan a escala nacional, y la innovación se canaliza para satisfacer las necesidades de salud pública. Decenas de instituciones de investigación y desarrollo colaboran compartiendo recursos y conocimientos en lugar de competir entre ellas, lo que facilita una vía rápida desde la investigación y la innovación hasta los ensayos y la aplicación. Cuba tiene la capacidad de producir entre el 60 y el 70 por ciento de los medicamentos que consume el país, un imperativo derivado del bloqueo de Estados Unidos y del coste de los medicamentos en el mercado internacional. También hay fluidez entre las universidades, los centros de investigación y el sistema de salud pública. Estos elementos han demostrado ser vitales en el desarrollo de las vacunas cubanas para la COVID-19.


A escala mundial se están desarrollando cinco tipos de vacunas para la COVID-19:

—Vacunas de vectores virales que inyectan un virus inofensivo no relacionado modificado para entregar material genético del SARS-CoV-2 (Oxford AstraZeneca, Gamaleya y SputnikV).

—Vacunas genéticas que contienen un segmento de material genético del virus SARS-CoV-2 (Pfizer, Moderna).

—Vacunas inactivadas que contienen virus SARS-CoV-2 desactivado (Sinovac/Butantan, SinoPharm, Bharat Biotec).

—Vacunas atenuadas que contienen virus SARS-CoV-2 debilitado (Codagenix).

—Vacunas proteicas que contienen proteínas del virus que desencadenan una respuesta inmunitaria (Novavax, Sanofi / GSK).

Las cinco vacunas cubanas en fase de ensayo clínico son todas vacunas proteicas; llevan la parte de la proteína de la espiga del virus que se adhiere a las células humanas; genera anticuerpos neutralizantes para bloquear el proceso de unión. La doctora Marlene Ramírez González explica que son “vacunas de subunidades, uno de los métodos más económicos, y el tipo para el cual Cuba tiene el mayor conocimiento e infraestructura”. De la proteína S –el antígeno o parte del virus SARS-CoV2 en el que se centran todas las vacunas para la COVID, porque induce la respuesta inmune más fuerte en humanos– las candidatas cubanas se basan solo en la parte involucrada en contacto con el receptor de la célula: el dominio receptor-obligatorio (RBD, por sus siglas en inglés), que es también el que induce la mayor cantidad de anticuerpos neutralizantes. Esta estrategia no es exclusiva de las vacunas cubanas. Sin embargo, Soberana 02 sí se distingue del resto de candidatas del mundo como la única “vacuna conjugada”. Actualmente, está en la fase III de los ensayos clínicos, combina RBD con toxoide tetánico, que potencia la respuesta inmune. Cuba ya había desarrollado otra vacuna con este principio. Se trata de Quimi-Hib, “la primera de su tipo en ser aprobada en América Latina y la segunda en el mundo”, contra el Haemophilus influenzae tipo b, cocobacilo responsable de enfermedades como meningitis, neumonía y epiglotitis.

Las vacunas Soberana las produce el Instituto Finlay en alianza con el Centro de Inmunología Molecular (CIM) y el Centro de Biopreparados. En su nombre viene implícita su importancia económica y política; sin un producto nacional, Cuba tendría dificultades para acceder a vacunas extranjeras, ya sea por el bloqueo de Estados Unidos o por el coste de las mismas. Las vacunas Soberana insertan información genética en células superiores de mamíferos. Soberana Plus es la primera vacuna del mundo para pacientes convalecientes de la COVID-19 que llega a los ensayos clínicos.

Las otras vacunas, Abdala y Mambisa, nombres que también rinden homenaje a la lucha de Cuba por la independencia, las produce el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Estas vacunas insertan información genética en un organismo menos evolucionado, un microorganismo unicelular (la levadura Pichia Pastoris). Se apoyan en el extraordinario historial del CIGB, incluidas sus vacunas contra la hepatitis B, utilizadas en Cuba durante 25 años.

Al desarrollar diferentes plataformas de vacunas, esas instituciones evitan competir por los recursos. Caballero explica que “Cuba tiene la capacidad de producir dos cadenas vacunales independientes, con más de 90 millones de vacunas anuales, manteniendo la producción requerida de otros productos para el mercado interno y para la exportación”. Las vacunas cubanas requieren tres dosis y, al ser estables a temperaturas de entre dos y ocho grados, no requieren costosos equipos especiales de refrigeración.


Ensayos en fase III y “estudios de intervención”

A finales de marzo, los ensayos de fase III estaban en marcha para Soberana 2 y Abdala, cada uno de los cuales incorporaba a más de 44.000 voluntarios mayores de 19 años en regiones con alta incidencia de la COVID-19. Soberana 2 se administra en La Habana, y Abdala en Santiago de Cuba y Guantánamo. El análisis y seguimiento de los pacientes del ensayo de fase III continuarán hasta enero de 2022 para investigar si previenen la transmisión, cuánto dura la inmunidad y otras preguntas que ningún fabricante de vacunas puede responder aún. Sin embargo, otros 150.000 sanitarios en La Habana están recibiendo inyecciones de Soberana 2 como parte de un “estudio intervencionista”, una forma de ensayo clínico que puede autorizarse después de que se haya demostrado la seguridad de los medicamentos en la fase II. Los estudios de intervención no incluyen pruebas de doble ciego ni placebos. Otros 120.000 sanitarios del oeste de Cuba recibirán Abdala en las próximas semanas. A finales de mayo de 2021, otros estudios intervencionistas en la capital administrarán la vacuna a 1,7 millones de personas en La Habana, la mayoría de la población adulta, lo que significa que dos millones de cubanos estarán completamente vacunados.

Los científicos médicos cubanos confían en tener la capacidad y la experiencia para adaptar sus formulaciones, tecnologías y protocolos de actuación vacunales para abordar nuevas variantes. Los próximos pasos son que Soberana 1 y Soberana Plus entren en ensayos de fase II y se lanzará un nuevo estudio con jóvenes de 5 a 18 años.

Cuba y China forman equipo con Pan-Corona

El CIGB de Cuba se ha asociado con colegas en China para trabajar en una nueva vacuna llamada Pan-Corona, diseñada para ser efectiva en diferentes cepas del coronavirus. Utilizará partes del virus que se conservan, no expuestos a variaciones, para generar anticuerpos, combinados con partes dirigidas a respuestas celulares. Los cubanos aportan la experiencia y el personal, mientras que los chinos aportan los equipos y recursos. La investigación se llevará a cabo en el Centro Conjunto de Innovación Biotecnológica de Yongzhou, en la provincia china de Hunan, que se instauró el año pasado con equipos y laboratorios diseñados por especialistas cubanos.

Gerardo Guillén, director de ciencias biomédicas del CIGB, afirmó que la propuesta “podría proteger contra emergencias epidemiológicas de nuevas cepas de coronavirus que puedan darse en el futuro”. El proyecto se basa en casi dos décadas de colaboración en ciencias médicas entre Cuba y China, incluidas cinco empresas conjuntas en el sector biotecnológico.

Una vacuna para el hemisferio sur

Los profesionales cubanos han recibido diez medallas de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) durante 26 años; sus productos biotecnológicos se exportaban a 49 países antes de la pandemia, incluidas las vacunas utilizadas en los programas de inmunización infantil en América Latina. Cuba ha manifestado que sus vacunas para la Covid-19 se exportarán a otros países. Esto brinda esperanza a las naciones con ingresos bajos y medianos, que simplemente no pueden permitirse vacunar a sus poblaciones a los precios elevados (entre 10 y 30 dólares por dosis) exigidos por las grandes farmacéuticas. En febrero de 2021, la Oficina de Periodismo de Investigación informó que la empresa estadounidense Pfizer ha estado “intimidando” a los países latinoamericanos para que pongan activos soberanos, como edificios de embajadas y bases militares, como garantía contra el coste de cualquier causa judicial futura en relación con sus vacunas para la COVID-19.


A través de un acuerdo con el Instituto Pasteur, de Irán, 100.000 iraníes participarán en los ensayos clínicos de fase III de Soberana 2 y otras 60.000 personas participarán en Venezuela. Otros países, incluidos México, Jamaica, Vietnam, Pakistán e India, han manifestado su interés en recibir las vacunas cubanas, al igual que la Unión Africana, que representa a las 55 naciones de África. Es probable que Cuba aplique una escala variable a sus exportaciones de vacunas para la COVID-19, como lo hace con la exportación de profesionales médicos, por lo que lo que cobra refleja la capacidad de pago de los países.

Lo que ha logrado Cuba es notable, pero como afirma Caballero: “Sin el injusto bloqueo de Estados Unidos, Cuba podría tener más resultados y mejores”. Cuba se ha convertido en un líder mundial en biotecnología, porque tiene un Estado socialista con una economía de planificación centralizada, que ha invertido en ciencia y tecnología, y antepone el bienestar humano a las ganancias; es decir, con la ausencia de capitalismo y codicia que celebra el primer ministro británico Johnson.

Traducción de Paloma Farré para CTXT


viernes, 14 de mayo de 2021

Despedida de Raúl Castro, ¿sobrevivirá Cuba al final de la era Castro?


Rebelión

Por Marc Vandepitte 

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos y Sven Magnus

El 16 de abril Raúl Castro dimite como primer secretario del Partido Comunista de Cuba. La generación histórica cederá entonces el sitio a una nueva joven guardia. ¿Debemos precipitarnos a Cuba antes de que todo cambie? Marc Vandepitte, experto en asuntos cubanos, habla de la vida de Raúl y del futuro sin él.

En la sombra de Fidel

Fidel era una figura imponente dotada de una personalidad fuerte y de un poder de convicción magnético. En su condición de motor del proceso revolucionario estaba siempre en el centro de atención. Pronunció cientos de discursos y concedió entrevistas regularmente. Se han escrito decenas de biografías del Comandante en Jefe.

Hay un fuerte contraste con Raúl. Hasta la grave enfermedad de Fidel en 2006 Raúl aparecía raramente en primer plano. Por esa razón a menudo se ha subestimado el papel que desempeñó en la Revolución cubana.

Ambos hermanos se completaban. Fidel era el ideólogo, mientras que Raúl representa la parte más práctica del dúo. La situación se resumiría afirmando que Fidel era el arquitecto y Raúl el emprendedor.

Una carrera militar

La “carrera” de Raúl empieza durante la época de la guerrilla. A principios de 1958, con apenas 26 años, Raúl es nombrado comandante del segundo frente. Tras una serie de éxitos militares, toma rápidamente el control sobre una región del tamaño de Asturias (12.000 km²). En esta región liberada crea toda una administración paralela en la que se incluyen escuelas y pequeños centros hospitalarios. Lleva a cabo una reforma agrícola, se acondicionan las carreteras e incluso se crea una pequeña fuerza aérea.

En octubre de 1959 Raúl está al frente de las Fuerzas Armadas Cubanas y permanecerá en ese puesto hasta el momento de su elección como presidente en 2008.

La supervivencia de la incipiente Revolución dependerá de la capacidad de resistir a una intervención militar de Estados Unidos. Durante los primeros meses el nuevo ejército cubano no se parece a nada. Gran parte del material es inutilizable o insuficiente y gran parte de los oficiales ha abandonado el país y se ha marchado a Estados Unidos.

En junio de 1960 Raúl viaja a Praga y a Moscú para obtener equipamiento y municiones suficientes para poder contrarrestar esta invasión. Decenas de pilotos siguen un entrenamiento acelerado y secreto en Checoslovaquia. En Cuba se organizan programas de adiestramiento intensivos, 25.000 soldados y cientos de miles de civiles reciben una formación de combate elemental. Agentes secretos cubanos se infiltran en el ejército de mercenarios que se prepara en Estados Unidos. En la propia Cuba se desenmascara y se detiene a diversos grupos contrarrevolucionarios que planean secretamente apoyar la invasión. Todas estas disposiciones hacen que la invasión de Bahía de Cochinos que empieza el 17 de abril de 1961 sea aplastada en menos de 72 horas.

Es una derrota histórica para Estados Unidos, en su propio patio trasero.

Sin embargo, no desaparece la amenaza. Cuba no se suma al Pacto de Varsovia, lo que significa que después de la crisis de los misiles de 1962 el país solo podrá contar con sus propias fuerzas en caso de una intervención en el futuro. Bajo el liderazgo de Raúl se desarrolla un ejército completamente nuevo. A principios de la década de 1970 la fuerza aérea, las tropas blindadas y las unidades de defensa aérea son de las mejores de América Latina. Mientras el ejército soviético se empantana en Afganistán, el ejército cubano obtiene algunas victorias asombrosas en tierras lejanas como, por ejemplo, contra el ejército del apartheid en Angola y Namibia, a pesar de que este último es mucho más fuerte.

Además de las tropas del ejército regular se crea un ejército popular. Así, en el plazo de 24 horas se puede movilizar a dos millones de cubanos. Al igual que en Vietnam, las tropas invasoras podrían verse atrapadas en un avispero, llevadas a trampas, pozos, minas, túneles, etc. Para «conquistar» la isla el Pentágono debería enviar millones de soldados y, por supuesto, pagar un fuerte precio en términos de pérdidas. Esto hace que la pequeña isla sea, por así decirlo, invencible de facto. En ese sentido, para las generaciones actuales y futuras tanto Cuba como Vietnam son un ejemplo de éxito contra la política agresiva de Estados Unidos.

El ejército como locomotora

Tras la caída de la Unión Soviética en 1991 y el endurecimiento del embargo la economía de Cuba se desmorona totalmente. Las condiciones de vida se deterioran extremadamente y el hambre acecha. En Cuba se conoce ese periodo de fuerte crisis en los años noventa como el ‘Periodo Especial’.

Para salir de la crisis se deben tomar medidas radicales y el ejército es quien desempeña aquí el papel de locomotora. Los militares serán los primeros en experimentar tanto las nuevas técnicas de gestión como unas estrategias de producción más flexibles y eficientes. El ejército no solo se vuelve autosuficiente sino que en el futuro va a ejercer cada vez más actividades económicas, entre otros ámbitos en el turismo y la agricultura. Los excedentes de la producción alimentaria se llevan a los mercados agrícolas para hacer bajar los precios. Ya en 1996 un tercio de lo que produce el ejército se podrá entregar a la economía civil.

Este enfoque sirve de modelo para el resto de la economía y será decisivo para lograr sobrevivir sin demasiados daños a este Periodo Especial.

Gerencia de crisis

En estas circunstancias difíciles tanto el aparato de Estado como el Partido Comunista necesitan una remodelación seria. Raúl se pone manos a la obra. Junto con los cuadros superiores del país organiza en 1994 una serie de conferencias cuyo objetivo es discutir acerca de la crisis y buscar nuevas salidas. Exige que tanto los líderes del gobierno como los del partido fortalezcan sus vínculos con la población para dar prioridad a la búsqueda de soluciones concernientes a las necesidades vitales de los ciudadanos ordinarios. Se despide a una cantidad importante de cuadros dirigentes y son sustituidos esencialmente por personas más jóvenes.

En verano de aquel año la crisis llega a su culmen. Las condiciones de vida se vuelven precarias y el salario mensual en el mercado negro apenas llega a un dólar y medio. Sobre todo en La Habana la situación se vuelve crítica. Raúl es nombrado al frente de una comisión que debe abordar los problemas más agudos en la capital. La comisión mejora el aprovisionamiento de comida y los servicios para la población, de modo que disminuyen las tensiones y no se llega a situaciones de lucha por la comida y de saqueos generalizados.

Reformas económicas

La crisis económica deja profundas secuelas. El poder adquisitivo ha disminuido considerablemente y se crea un abismo entre dos grupos de cubanos: quienes deben arreglárselas con un salario en pesos y quienes tienen familiares en el extranjero o trabajan en un sector pagado en CUC, una moneda cuyo valor es mucho más elevado que el del peso (1). Desde hacía prácticamente veinte años no se había invertido prácticamente nada en la economía. Estos problemas y desafíos se deben abordar desde el punto de vista estructural o, en otras palabras, el modelo económico necesita un lifting.

Desde 2003 también en ese sentido se pueden apreciar unos reajustes prudentes. Pero en agosto de 2006 Fidel cae gravemente enfermo. Raúl se convierte en presidente suplente hasta enero de 2008, cuando Fidel se retira y Raúl es elegido presidente. Retoma el hilo de las reformas económicas y acelera la velocidad. Crea una comisión económica en el seno del Comité Central con la tarea de preparar una reactualización de la economía centrada en las carencias del sistema. A lo largo de dos años se consulta a la población para hacer emerger las líneas directrices, los lineamientos, que a continuación se discutirán y enmendarán en el sexto congreso del Partido que tendrá lugar en 2011. Raúl quiere que se reactualice la economía antes de pasar el relevo a la generación joven.

El congreso lanza toda una batería de medidas. Las más evidentes conciernen a la supresión de medio millón de empleos en el sector público y al fuerte desarrollo de un sistema de trabajo a título privado. Aunque las medidas no producen el efecto de un gran salto adelante, los resultados están lejos de ser malos en el contexto de un embargo.

Entre 2004 y 2019 Cuba registró una tasa media de crecimiento anual del 3,9 %, frente al 2,6 % del resto de América Latina.

Con todo, el país se sigue enfrentando a graves desafíos económicos, como la falta de divisas extranjeras, unas herramientas de producción y unas infraestructuras anticuadas, una productividad demasiado baja, fuertes importaciones de productos alimentarios, la persistencia de la doble moneda…

El partido y el acercamiento a Estados Unidos

Al margen de la economía, también el funcionamiento del partido exige una necesaria revisión del sistema. En 2012 el Partido Comunista celebraba una primera Conferencia Nacional. Raúl es perspicaz en lo que concierne a sus compañeros de partido y critica los métodos de trabajo anticuados, el formalismo, la jerga arcaica del partido y la multiplicación de reuniones de partido, que ya no son acordes con la realidad de los problemas de la vida diaria. Advierte contra una corrupción muy extendida, que considera uno de los principales enemigos de la Revolución, más peligroso incluso que la posibilidad de injerencias extranjeras.

Desde el comienzo de la revolución Estados Unidos toma medidas para destruirla: desde el bloqueo económico hasta actos terroristas. Raúl trabaja muy intensamente en la búsqueda de un acercamiento al enemigo jurado. Esté acercamiento se hará a finales de 2014 con el establecimiento de relaciones diplomáticas y un intercambio de prisioneros. El deshielo de las relaciones entre ambos países lleva a la visita histórica de Obama a Cuba.

Tiempos tumultuosos

Durante su reelección a la presidencia en 2013 Raúl había anunciado que solo cumpliría dos mandatos. En 2018 pasa la antorcha a Miguel Díaz-Canel. Ahora, tres años después, Raúl también dimite de su liderazgo del Partido Comunista. Así se termina definitivamente la era Castro y la generación que hizo la revolución, deja el lugar a la nueva guardia más joven.

El contexto en el que tiene lugar este relevo de generaciones no es de los más favorables. Las relaciones con Rusia, China y la Unión Europea son mejores que nunca, pero desde la llegada de Trump a la Casa Blanca se deterioraron mucho las relaciones con Estados Unidos. En América Latina la ola de izquierda está en retroceso. Además, ha disminuido sensiblemente el apoyo económico de Venezuela debido a la baja del precio del petroleo, el embargo económico por parte de Estados Unidos y la crisis interna que atraviesa el país. A todo esto hay que añadir el calentamiento climático. Los periodos de sequía y los huracanes son cada vez más frecuentes.

Como si todo eso fuera poco, llegó la crisis del covid-19. En el plano médico no supone demasiados problemas. Cuba cuenta 38 veces menos muertos por 100.000 habitantes que España y habrá producido 100 millones de vacunas para finales de este año. Pero para la economía el virus ha sido desastroso. El turismo, pilar fundamental de la economía, ha desaparecido casi por completo. El año pasado hubo un crecimiento negativo de 11 %. Los ingresos de las exportaciones bajaron con 55 % y las importaciones esenciales de alimentos, materias primas y combustible bajaron un 40 %.

Tal como pasó en la década de 1990, la falta de todo tipo de productos e inconvenientes no ha provocado protestas por parte del pueblo. La respuesta a esta crisis ha sido una reforma monetaria al principio de este año, que se había anunciado hace tiempo. Los resultados aún no son visibles.

¿Ir a Cuba por última vez?

¿Debemos esperar cambios fundamentales de dirección bajo el actual presidente y el nuevo líder del Partido Comunista? En otras palabras, ¿hay que visitar Cuba por última vez antes de que todo cambie?

Evidentemente, no tenemos una bola de cristal pero la posibilidad de que esto ocurra es baja. El pasado nos enseña que la sociedad cubana se caracteriza por una estabilidad y una continuidad sorprendentes, incluso en condiciones particularmente difíciles como las de la década de 1990.

Y ello por diferentes razones. Ante todo, a lo largo de los últimos sesenta años el poder político se ha mostrado extremadamente fiel a sus fundamentos. El socialismo era y sigue siendo la guía, también en los tiempos de crisis. Parece que eso no cambiará en la era postcastrista.

La toma de decisiones es colectiva. La dirección tomada no depende del temperamento o de las preferencias políticas del presidente, como vemos en Estados Unidos, por ejemplo.

Si en el pasado era necesario hacer reformas, siempre se ejecutaron con prudencia y sin precipitación superflua.

Por último, todos los cambios importantes se presentan claramente a la población. Si no tiene un apoyo suficientemente importante, no hay cambio. Esto es lo que contribuye a prevenir cualquier cambio de dirección inesperado o imprevisible.

Así pues, no es necesario que se precipite a ir a Cuba antes de que todo cambie, lo que no quita que sea un destino maravilloso de vacaciones. Además, si es turista, dentro de poco le darán una vacuna gratis a la llegada, lo cual podría ser un incentivo para visitar la isla.

Nota:

(1) Debido a la crisis económica de la década de 1990 se había desmoronado el valor de la moneda local. Para proteger el mercado interior, obtener el máximo rendimiento del turismo y recuperar un impacto en el flujo de divisas (provenientes del envío de divisas por parte de los miembros de la familia exiliados en el extranjero) se introduce además del peso una nueva moneda, el CUC, que tiene aproximadamente el valor del dólar. Al principio estaba destinada esencialmente al circuito turístico. Posteriormente también se vendieron en CUC muchos productos de lujo y de otro tipo. Este doble sistema monetario es la expresión del abismo que surgió entre los cubanos que disponían de divisas porque tenían familiares en el extranjero o porque trabajaban en el sector turístico y los cubanos que tenían que arreglárselas únicamente con un salario en pesos (y que se calcula que era entre el 30 % y el 40 % de la población). Las autoridades cubanas querían salir de esta situación lo antes posible, aunque parece que se dice más rápido que se hace.

Este artículo es una reelaboración y actualización de un artículo anterior del autor.


viernes, 19 de febrero de 2021

Biden y el fantasma de Guantánamo

Rebelion

Por Sergio Ferrari 

Manifestación por el cierre de Guantánamo. Foto: Cultura Colectiva

El futuro de ese centro ilegal de detención será un termómetro más para tomarle la “fiebre” al nuevo-viejo equipo gobernante.

Aunque no pareciera integrar la agenda prioritaria de la nueva administración estadounidense, Guantánamo seguirá ocupando un lugar esencial en el debate global sobre la indignidad humana. El futuro de ese centro ilegal de detención será un termómetro más para tomarle la “fiebre” al nuevo-viejo equipo gobernante.

Las voces críticas vuelven a sintonizar la denuncia y acrecientan la exigencia de acabar con esa instalación donde todavía se alojan 40 prisioneros. Luego de cuatro años de ronquera sistemática y de más de una década de promesas incumplidas por parte de los sucesivos gobiernos de ese país, hay que terminar con esa cárcel “vergonzosa para los Estados Unidos y para la comunidad internacional en su conjunto”.

Quienes acaban de alzar la voz son un grupo de expertos de las Naciones Unidas. A través de un comunicado, emitido el segundo lunes de enero de 2021, reclaman el cierre del penal y la investigación de los abusos de las garantías fundamentales cometidos en el mismo.

“Guantánamo debería haberse cerrado hace mucho tiempo”, afirman conjuntamente Nils Melzer, relator especial sobre tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, Leigh Toomey, Elina Steinerte, Miriam Estrada-Castillo, Mumba Malila y Seong-Phil Hong, todos ellos integrantes del Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria. Suscriben también la posición crítica del organismo internacional Agnes Callarmard, relatora especial sobre ejecuciones sumarias o extrajudiciales, y la relatora especial Fionnuala Ní Aoláin, a cargo de protección de los derechos humanos en la lucha antiterrorista (https://news.un.org/es/story/2021/01/1486412).

Los relatores forman parte de los denominados Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos, el mayor órgano de expertos independientes del sistema de la ONU. Investigan y supervisan situaciones de derechos humanos en países problemáticos o dan seguimiento a temas específicos sobre ciertos derechos esenciales violados.

Los detenidos actuales en la cárcel de la Bahía de Guantánamo –todos entre 38 y 73 años de edad y con 13 a 19 años de encarcelamiento en sus espaldas– corren el riesgo de morir en prisión por el rápido deterioro de su salud debido al envejecimiento y los daños físicos y mentales causados por las condiciones crueles e inhumanas de su encarcelamiento, subrayaron estos expertos.

De los cuarenta, solo uno fue formalmente condenado, y cumple su pena. Varios permanecen encarcelados, sin cargos, y podrían ser liberados, pues no se los acusa de nada. Así lo señala Yves Prigent, encargado del seguimiento de la situación en Guantánamo para la sección francesa de Amnistía Internacional. Quien agrega que 24 de los detenidos están en un “limbo legal” pues, aunque se los remitió a un juez, aún no se los ha interrogado”
 (https://www.amnesty.org/en/documents/amr51/3474/2021/en/ )

Diecinueve años de abusos

El centro de detención de máxima seguridad de Guantánamo está enclavado en la bahía del mismo nombre en el sudeste de Cuba, dentro del territorio de la base naval que los Estados Unidos establecieron allí tras la guerra hispano-estadounidense de 1898. Luego de la independencia de esa nación caribeña, los Estados Unidos se apropiaron indefinidamente de este territorio mediante la fórmula de “arriendo a perpetuidad”. Cuba rechaza la validez del acuerdo firmado bajo renovadas amenazas bélicas, concretamente, de una nueva invasión, de parte del gigante del norte.

Establecido por el gobierno del presidente George W. Bush a inicios de 2002 tras el atentado contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre del 2001, este centro de detención extraterritorial tuvo como propósito mantener fuera del sistema judicial federal de los Estados Unidos a los detenidos acusados de terrorismo en aquellas naciones donde sus fuerzas armadas promovieron operaciones militares partir de 2002. De esta manera, los Estados Unidos han pretendido evadir su obligación de reconocer y respetar las garantías de las Convenciones de Ginebra, fundamentalmente el derecho a la defensa.

Guantánamo llegó a alojar más de 750 prisioneros de una veintena de países, muchos de los cuales han padecido –y continúan padeciendo– detenciones prolongadas e indefinidas aun cuando no han sido procesados ni condenados por ningún delito ni por autoridad judicial competente e independiente bajo el debido proceso legal. Sin duda alguna, algo que los relatores de las Naciones Unidas consideran “arbitrario y que constituye una forma de trato cruel, inhumano y degradante e, incluso, tortura”.

Desde sus comienzos, “la tortura y los malos tratos han sido rampantes y continúan institucionalizados… el estado de derecho está suspendido de facto y… se niega la justicia”.

Las tensiones entre las políticas del poder ejecutivo y el poder judicial estadounidenses en torno a Guantánamo no tardaron en aparecer. En 2006, la Corte Suprema de los Estados Unidos declaró ilegales los procedimientos excepcionales en esa prisión, aunque la controversia legal al respecto perdura en la actualidad.

Tras la decisión de la Corte Suprema, la administración Bush impulsó en el Congreso una ley que, en nombre de la lucha contra el terrorismo, permite detener sin la revisión judicial debida a cualquier individuo, como lo señala Amnistía Internacional en un informe que acaba de publicar. Este tipo de detención extrajudicial ha provocado olas de protestas y críticas de la opinión pública internacional. Durante estas casi dos décadas se denunciaron numerosos casos de tortura y condiciones de detención degradantes.

Según la prensa de los Estados Unidos, los costos de mantenimiento de Guantánamo son millonarios. Solo en el año 2018, alcanzaron aproximadamente 540 millones de dólares, lo cual representa un promedio de 13 millones de dólares por cada detenido.

Un boomerang que vuelve a los demócratas

Luego de cuatro años de trumpismo, la pelota regresa al terreno demócrata. En 2008, el presidente Obama había anticipado su intención, a la postre no cumplida, de cerrar este centro penitenciario.

El entonces vicepresidente Joe Biden se comprometió a tomar decisiones claras. En la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2009 – tal como lo recuerda el documento de Amnistía Internacional-, Biden afirmó: “Respetaremos los derechos de aquellos que llevemos a la justicia. Y cerraremos el centro de detención de la Bahía de Guantánamo… Los tratados y las organizaciones internacionales que construyamos deben ser creíbles y eficaces”.

Amnistía Internacional interpela: “Cuando Joe Biden entre a la Casa Blanca, tendrá la oportunidad de cumplir con lo que dijo en ese momento”. Después del período de la administración Trump, durante el cual los Estados Unidos ha ignorado o postergado la consideración de muchas cuestiones sociales, ambientales y de justicia, las tareas de la administración Biden son muy grandes. Sin embargo, como insiste Amnistía International, esto no justifica que no se pueda darle prioridad al cierre de Guantánamo a fin de empezar a trabajar rápidamente para resolver legalmente la situación de cada caso de los detenidos y además comprometerse nuevamente a respetar las leyes internacionales de derechos humanos. Y enfatiza: “No se trata solamente de las 40 personas que aún están presas en Guantánamo, “sino también de los crímenes de derecho internacional de ayer” y la falta de rendición de cuentas por los mismos.

Voces coincidentes

“Llamamos a las autoridades estadounidenses a que procesen a las personas detenidas en Guantánamo, en pleno cumplimiento de las leyes de derechos humanos, o a que se las libere o repatríe inmediatamente respetándose el principio de no devolución”, reclaman los ocho expertos de las Naciones Unidas en el comunicado del 11 de enero.

Además, insisten en que Estados Unidos debe respetar sus obligaciones legales internacionales, llevar a cabo investigaciones inmediatas e imparciales de presuntas violaciones de derechos humanos y brindar reparación y rehabilitación a quienes han sufrido detenciones arbitrarias prolongadas o cualquier forma de tortura o malos tratos.

“Con la entrada de un nuevo gobierno en Estados Unidos y a medida que nos acercamos al vigésimo aniversario del 11 de septiembre de 2001, Guantánamo debe cerrarse para siempre”, enfatizan.

Limbo jurídico

Por otra parte, estos expertos insisten en la necesidad de la “destitución de las comisiones militares [Tribunales militares] por considerárselas incompatibles con las obligaciones de Estados Unidos en virtud del derecho internacional”.

Sostienen, además, que los detenidos en Guantánamo “han sido sometidos a torturas o son víctimas de traumas comparables mientras viven en un limbo legal, fuera del alcance del sistema judicial constitucional estadounidense”.

Y apuntan “que las comisiones militares todavía están en procesos previos al juicio sobre mociones para suprimir pruebas que han resultado de actos de tortura”. Esos procedimientos podrían tomar años, por lo que no se esperan juicios a corto plazo, lo que significaría la detención indefinida de los reclusos.

Esas metodologías procesuales militares “violan los requisitos de imparcialidad, independencia y no discriminación y nunca debieron haber sido utilizadas en la forma en que se usaron en Guantánamo. Estas personas deben recibir una audiencia justa y pública por parte de un tribunal civil competente, independiente e imparcial previamente establecido por ley”, concluyen los expertos de la ONU.

En una nación convulsionada que no termina de reacomodarse ante los hechos vividos en los últimos años y, muy particularmente, a partir del reciente 6 de enero, el respeto de los derechos humanos universales podría dividir las aguas políticas durante el Gobierno de Biden. La deuda de credibilidad hacia la comunidad internacional -que sigue mirando azorada a Washington y los sucesos del Capitolio- es enorme. Derrumbar los muros de la infamia de Guantánamo podría operar como una señal positiva desde la Administración Biden para que la comunidad internacional que defiende los derechos humanos recupere la confianza en su país.


lunes, 30 de noviembre de 2020

La democracia en América


Rebelión

Por Juan J. Paz-y-Miño Cepeda 

A pesar de los datos económicos y sociales, la democracia en los EE.UU. sigue considerándose como un patrimonio histórico.

En 1831 el francés Alexis de Tocqueville (1805-1859), junto con Gustave de Beaumont, fue enviado a los Estados Unidos de América, para informarse sobre el sistema penitenciario, que despertaba enorme interés. Tras nueve meses de recorrer el país, Tocqueville escribió Del sistema penitenciario de los Estados Unidos y de su aplicación en Francia (1832), que mereció el Premio Montyón, de la Academia Francesa; pero luego publicó el primer tomo de una voluminosa obra titulada La Democracia en América (1835), cuyo segundo tomo apareció cinco años más tarde (https://bit.ly/3kSn6Gj). 

El éxito de La Democracia en América fue inmediato, además de haber sido premiado con 8.000 francos por la Academia Francesa. Se transformó en un “best-seller” entre políticos y estudiosos, porque descubrió para el mundo europeo de la época un régimen republicano y presidencialista, con un tipo de “democracia” inédita. De hecho, Tocqueville inicia la obra señalando: “De las novedades que durante mi estancia en los Estados Unidos atrajeron mi atención, ninguna sobresale tanto entre mis recuerdos como la igualdad de clase, común a todos los ciudadanos. Descubrí allí sin trabajo la influencia provechosa que ejerce este hecho primordial en la sociedad. Él da al espíritu del pueblo una determinada dirección y cierto curso a las leyes; a los gobiernos máximos nuevas en que inspirarse, y particulares hábitos á los gobernados”. 

La obra de Tocqueville ha pasado hasta el siglo XXI como un clásico de las ciencias sociales para la comprensión de las relaciones entre Estado y sociedad civil, sobre el valor de las libertades y la democracia, sobre el sentido de la “igualdad de clases” a la que alude su autor. Hay centenares de estudios sobre el tema. Esquematizando en algo las ideas, Tocqueville se refiere al tipo de “democracia” que encontró no solo en la institucionalidad y las leyes, sino, ante todo, en la “asociatividad” de los ciudadanos, para crear comunidades de base igualitarias, que garantizan su “libertad”. Desde luego, son conceptos con sentido propio del autor, porque Tocqueville encuentra, al mismo tiempo, sus límites en el dominio de las elites o en la existencia de la esclavitud. Pero advierte la tendencia a la “democratización” general, que la interpreta posible y deseable también para Europa: “Una gran revolución democrática se realiza entre nosotros”. 

Si Tocqueville habría visitado la América Latina naciente de aquellos tiempos, sin duda habría tenido que escribir sobre la ausencia de toda democracia y el estrangulamiento de las libertades, a consecuencia del despegue de regímenes con dominación oligárquica y exclusión social. En 1831 gobernaba en Ecuador el general Juan José Flores, vinculado al conservadorismo de los hacendados serranos. Pero actuaba también un político de enorme formación intelectual: el millonario guayaquileño Vicente Rocafuerte (1783-1847), quien sería presidente del país entre 1835-1839. Por haber estudiado en Europa y haber vivido varios años en los EE.UU., forjó una conciencia más adelantada que el común de sus connacionales, de modo que fue el primer mandatario ecuatoriano en preocuparse por el fortalecimiento del Estado y de la institucionalidad, la construcción de caminos y otras obras públicas (único presidente en la historia que puso su propio dinero para financiar algunas obras), el desarrollo de la educación, la implantación del laicismo (no lo logró), el crecimiento económico y la sujeción de los intereses privados al interés nacional, debiendo emplear una férrea autoridad para imponer la ley. Por cierto, Rocafuerte también escribió un folleto titulado “Ensayo sobre el nuevo sistema de cárceles” (1830), en el que destacó el sistema penitenciario estadounidense, que admiraba tanto como a ese país. 

A casi dos siglos de aquella época, la democracia en los EE.UU. sin duda cuenta con otro tipo de estudios, tanto como la que se ha cultivado en América Latina y, desde luego, en Ecuador. La igualdad ya no es el rasgo característico de la gran nación otrora admirada en Europa y en el propio continente. La obra Capitalismo Progresista (2020), de Joseph E. Stiglitz resulta demoledora, pues verifica que el crecimiento del PIB del país no acompañó necesariamente al mejoramiento social y que se alteró desde 1980: la economía se ralentizó, el nivel de vida decayó, la desigualdad se volvió creciente, incluyendo las desigualdades de raza, condición étnica, género y oportunidades, la desigualdad en sanidad y, desde luego, en riqueza, pues el 1% de la cima dispone de más del 40% de la riqueza total del país. 

El panorama en América Latina es aún más desalentador, según todos los estudios sobre el tema realizados por CEPAL, FMI, BM o PNUD. En Ecuador, si bien la tendencia hacia una mayor equidad se estancó desde 2014, ha recuperado el camino de la concentración acelerada de la riqueza desde 2017, con la reimplantación del modelo empresarial de desarrollo, y se agravó radicalmente desde 2020 bajo la pandemia del coronavirus, que privilegió supuestas políticas de “empleo”, pero a costa de los derechos laborales. Las condiciones de vida y de trabajo en el país se deterioraron como nunca antes, conforme puede seguirse en los distintos estudios que realiza la Unidad de Análisis y Estudios de Coyuntura del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Central del Ecuador (https://bit.ly/2UMM8Md), así como en los diversos informes internacionales de las mismas entidades antes citadas. Y a la economía acompañó el descalabro inevitable de la democracia.

Stiglitz comprobó que el ritmo de las desigualdades en los EE.UU. es fruto de la confianza desmedida en los supuestos del mercado libre. Cuestiona severamente la conducción presidencial de Donald Trump, demostrando los niveles aún mayores de concentración de la riqueza a los que se llegó durante este gobierno. Pero lo mismo que dice Stiglitz es posible encontrar en América Latina, región en la cual las ideas del “neoliberalismo” se ajustaron bien a los intereses y visiones de empresarios conservadores, atrasados y rentistas, que son responsables, junto a los gobiernos que los han representado, del derrumbe de las condiciones de vida y de trabajo en la mayoría de los países.

A pesar de los datos económicos y sociales, la democracia en los EE.UU. sigue considerándose como un patrimonio histórico. Este rasgo, que es una especie de herencia ideológica de la valoración que realizara Tocqueville, se advierte de inmediato en A Promised Land (hay traducción al español), el reciente libro de Barack Obama, presidente de los EE.UU. entre 2009 y 2017. Se trata del primer tomo de sus memorias (1.129 páginas), que resulta importante para entender la historia inmediata de la potencia americana, escrito como un relato enganchador para quien lo sigue. Allí se inserta la idea de que la democracia, la libertad y la igualdad constituyen la esencia del sistema norteamericano. En ese marco, la “era Trump”, como lo ha destacado el mismo Obama en diversas entrevistas a propósito de su libro (por ejemplo, la que publicó “El País”: https://bit.ly/3ft3Ga5), evidentemente ha representado una especie de “ruptura” con la tradición histórica. Y ha resultado inédita su intemperante posición en torno a los resultados electorales, pues Trump proclamó, como si lo hubiera aprendido de algún otro político latinoamericano, que se había producido un escandaloso “fraude” en su contra.

Lo insólito es que el gran fraude, según Rudy Guliani (exalcalde de New York y abogado de campaña de Trump) y Sydney Powell (otra abogada), habría sido orquestado desde Cuba, con máquinas de Venezuela y Hugo Chávez de por medio (https://bit.ly/35PTGEj). Esto demuestra no solo que América Latina tiene particular importancia estratégica para los EE.UU., sino que la diplomacia Trump siempre ha estado muy clara que en la región resultan “enemigos” los gobiernos que no se alinean con sus políticas. 

En América Latina, en cambio, el fantasma de Venezuela y de Cuba no llama la atención, porque lo han usado las derechas políticas y económicas cada vez que quieren evitar o paralizar caminos sociales que corten el poder que ha estado bajo su hegemonía. De modo que, aunque en los propios EEUU esa acusación suena ridícula y en el mundo ha provocado burlas, en nuestra región resulta convincente para quienes quieren defender un tipo de “democracia” puesta al servicio de las elites conservadoras. 

Historia y Presente – blog: www.historiaypresente.com


lunes, 23 de noviembre de 2020

Cuba señala recrudecimiento del bloqueo estadounidense durante la pandemia


IPS Cuba

Desde abril de 2019 hasta marzo de 2020, las prohibiciones y sanciones estadounidenses causaron a la isla pérdidas por 5.570 millones de dólares.

Aplicado con mayor severidad en el último año, el embargo del gobierno de Estados Unidos contra Cuba ha supuesto dificultades adicionales para la población de la isla caribeña, en el desafiante contexto que impuso la pandemia de la covid-19.

Así lo recoge el informe “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, que fue presentado la víspera en esta capital por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez.

El texto, en virtud de la resolución 74/7 de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), será sometido a votación en ese organismo multilateral en mayo de 2021.

La situación epidemiológica por la covid-19, y en particular en Estados Unidos y Nueva York, sede de la ONU, llevó a las autoridades cubanas a transferir la presentación de la resolución de su fecha tradicional (entre fines de octubre y principios de noviembre) a mayo de 2021, durante la sesión reanudada del periodo de sesiones 75.

De acuerdo con el texto, de abril de 2019 a marzo 2020, el conjunto de sanciones que Washington aplicada contra La Habana desde 1962 causó daños por valor de 5.570 millones de dólares estadounidenses (USD).

Se trata de la primera vez que los daños del embargo sobrepasan los cinco mil millones de USD en 12 meses.

Indica que en ese lapso se registraron alrededor de 90 acciones y medidas económicas coercitivas del gobierno de Estados Unidos, “con la intención de intervenir en los asuntos internos del país y en franco menoscabo de la libertad de comercio y navegación internacionales”.

Afectaciones

El canciller sostuvo que, si bajo las restricciones del bloqueo el efecto de la pandemia no ha sido mayor en Cuba, “es por la solidez de su sistema de salud, la fortaleza de su potencial científico, la capacidad de motivar y comprometer al pueblo en esta tarea de urgencia, y por el esfuerzo de miles de cubanos en el empeño fundamental de salvar vidas”.

Puso como ejemplo que la empresa estatal Medicuba contactó a 50 compañías estadounidenses para explorar la posibilidad de importar medicamentos, equipos e insumos “que habrían sido muy beneficiosos para pacientes cubanos, particularmente en áreas como la oncología y la pediatría”.

Precisó que la gran mayoría no reaccionó, y tres de las entidades (Waters Corporation, Dexcom y la filial estadounidense de Royal Philips N.V.) argumentaron que no podían establecer vínculos comerciales con entidades cubanas debido a las regulaciones federales.

En cuanto a los retos para enfrentar la covid-19, el informe menciona acciones extraterritoriales “para privar deliberadamente al pueblo cubano de ventiladores pulmonares mecánicos, mascarillas, kits de diagnóstico, gafas protectoras, trajes, guantes, reactivos y otros insumos necesarios para el manejo de esta enfermedad”.

Precisa que las numerosas regulaciones y disposiciones emitidas por el gobierno de Estados Unidos en este periodo “alcanzaron niveles de hostilidad sin precedentes”.

Señala, por ejemplo, la posibilidad de establecer demandas al amparo del Título III de la ley Helms-Burton (1996), activado en mayo de 2019, y que permite las demandas en tribunales estadounidenses contra empresas de cualquier país que se benefician de propiedades nacionalizadas en la isla tras la revolución de 1959.

Refiere también el incremento de la persecución de las transacciones financieras y comerciales, al igual que la prohibición de vuelos desde Estados Unidos hacia todas las provincias cubanas, con excepción de La Habana.

El informe cubano detalla que en el contexto de la covid-19, empresas estadounidenses de suministros médicos no han podido vender insumos de salud a la isla debido a las regulaciones federales.Foto: REUTERS/Alexandre Meneghini/Pool

“El gobierno de Estados Unidos ha desatado una feroz campaña contra los programas de cooperación médica que prestamos en decenas de países” y, entre 2019 y 2020, se han introducido medidas extraordinarias y no convencionales, impropias en tiempos de paz, de acoso e intimidación a empresas que suministran o transportan combustible a Cuba, con el propósito de privarnos de ese recurso vital, argumentó Rodríguez.

Durante los dos últimos años, Washington ha arreciado sus críticas contra la colaboración sanitaria de la nación insular caribeña, la cual valora como una forma de trata de personas.

Tal argumento es rechazado por las autoridades cubanas que lo consideran parte de una campaña de descrédito y mentiras dirigido a golpear la credibilidad del país y la exportación de servicios profesionales, entre ellos los médicos, los cuales constituyen el primer rubro de la economía nacional.

Desde septiembre de 2019, La Habana señala a Washington por presionar a empresas navieras, a fin de provocar un déficit energético cuyas secuelas se han dejan sentir sobre todo en la transportación pública y las industrias.

Sin justificación

En otra parte de su exposición ante medios de prensa, el jefe de la diplomacia cubana enfatizó que “el bloqueo carece de justificación política, moral o jurídica”.

Durante 28 años la Asamblea General de las Naciones Unidas ha reclamado consistentemente a Estados Unidos que le ponga fin. Su existencia representa el desprecio estadounidense a la voluntad de la comunidad internacional y una manifestación de soberbio aislamiento, complementó.

En noviembre de 2018, la resolución sin carácter vinculante que Cuba presenta en esa instancia desde 1992, fue avalada por 187 votos, tres en contra (Estados Unidos, Israel y Brasil) y dos abstenciones (Colombia y Ucrania).

Rodríguez insistió en que el bloqueo constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todas las cubanas y cubanos y transgrede las normas y principios en los que se sustenta el sistema de relaciones internacionales, incluidas las normas internacionales del comercio y la navegación.

En las condiciones actuales, dificulta el proceso de actualización del modelo económico socialista y el normal desempeño de nuestras relaciones comerciales y económicas con numerosos países, apuntó.

Según el informe, durante casi seis décadas el embargo ha provocado afectaciones por más de 144.413 millones de dólares a precios corrientes.


jueves, 3 de septiembre de 2020

Los coletazos de Trump contra Cuba


Rebelión

Por Hedelbereto López Blanch *

Como un animal que está dando sus últimos coletazos antes de morir, así están obrando el presidente Donald Trump y su secretario de Estado Mike Pompeo, contra los gobiernos progresistas de la región y específicamente contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Debido a la frustración que padece por no haber podido derrocar a esas tres revoluciones, cada día sus acciones son más agresivas.

En el caso de Cuba las distintas administraciones estadounidenses han intentado todo tipo de arbitrariedades pero el gobierno de la Isla se ha mantenido incólume durante 61 años, derrotando o evadiendo agresiones, atentados y bloqueos económico-financieros.

Este 13 de agosto, Pompeo informó que Estados Unidos suspendía todos los vuelos charter privados desde ese país a Cuba porque la Isla adquiría ese dinero para sostener al gobierno de Venezuela. Otra calumnia más en esa sarta de injurias.

El mundo sabe que la verdadera razón a esa persecución es política por las posiciones soberanas e independientes de la Isla que no ha dejado dominarse por Washington bajo la imperial Doctrina Monroe que proclama “América para los americanos”.

Recordemos que un memorando con la temprana fecha del seis de abril de 1960 firmado por el subsecretario de Estado Asistente para los Asuntos Interamericanos, Lester D. Mallory definía que el propósito del bloqueo era crear penuria, escasez y con ello, una situación económica insostenible en Cuba, a fin de derrocar al Gobierno.

Más tarde, el Título I de la Ley Helms-Burton (firmada en 1995) expresa que es obligación del Gobierno de Estados Unidos, procurar, frenar u obstaculizar las relaciones comerciales de Cuba en cualquier parte del mundo.

El régimen de Trump, el 17 de abril de 2019, dio vía libre al Titulo III de la Helms-Burton, un mecanismo que muestra el carácter extraterritorial del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra el país caribeño hace casi 60 años y que permite a nacionales de Estados Unidos llevar a los tribunales a quienes “trafiquen” con propiedades norteamericanas” en Cuba.

Ello incluye la posibilidad de iniciar una demanda contra aquellas personas de terceros países que inviertan en el territorio caribeño en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959.

Ese mismo 17 de abril, otro gorila que estuvo anclado en la Casa Blanca, el ex asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, (quien después se distanció de Trump y hasta escribió un libro que denigra al magnate) se reunió en Miami con los mercenarios derrotados en Playa Girón en 1961, para anunciar nuevas medidas de cerco económico contra la Isla.

Una de ellas es la de restringir viajes por razones no familiares a Cuba que busca frenar el creciente flujo de personas entre los dos países y el interés de sus ciudadanos por conocer la Isla, especialmente en la modalidad de cruceros.

En 2018, más de 560 000 cubanos visitaron Cuba y alrededor de 600 000 estadounidenses. Más de 100 vuelos y 10 cruceros semanales llegaron a puertos cubanos procedentes de Estados Unidos. Las restricciones no solo afectan la economía y derechos del pueblo cubano, sino también agreden a los norteamericanos.

El director General de América del Norte de la Cancillería, Carlos Fernández de Cossio denunció recientemente que el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba durante la administración Trump, se ha hecho sentir en medio de la lucha contra la pandemia de la COVID-19 pues es un escollo para adquirir en mercados de terceros países algunos productos y equipamientos fabricados por empresas subsidiarias estadounidenses o que contienen un por ciento de componentes, partes o software de ese país.

Por ejemplo, cuando Cuba trató de contratar varios equipos de ventilación mecánica usados en las terapias intensivas, no lo pudo lograr por ese motivo.

Otra acción deleznable y antihumana es la persecución y el ataque a la cooperación médica internacional desarrollada por La Habana en las últimas décadas que no ha tenido el resultado esperado para la Casa Blanca.

En conclusiones, Trump en su obsesionada campaña por reelegirse el próximo noviembre, lanza toda su maldad contra el pueblo cubano que ha visto pasar desde el primero de enero de 1959 a 12 administraciones norteamericana con afán de subyugarlo pero que como la actual no han podido ni podrán hacerlo. Cuba continuará siendo un faro de independencia en América Latina.

* Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.