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lunes, 4 de octubre de 2021

Haitianos recibidos con látigos y grilletes en la frontera sur de EE.UU.


Democracy Now

Por Amy Goodman - Denis Moynihan * 

Las imágenes que muestran el momento en que agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos montados a caballo azotan a migrantes haitianos mientras estos intentan cruzar el río Bravo hacia Texas en busca de asilo conmocionaron al mundo esta semana.

Ante la llegada de unos 15.000 refugiados que se resguardaron debajo de un puente en la ciudad fronteriza de Del Río, en Texas, el presidente Biden respondió con una campaña de deportaciones masivas. El Gobierno de Biden fletó varios aviones con destino a Haití para deportar a una gran cantidad de ciudadanos haitianos, a pesar de la convulsión política que vive ese país tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse ocurrido en julio y el devastador terremoto del pasado 14 de agosto. Para ello, el presidente Biden invocó una política anti-inmigrantes implementada por el expresidente Donald Trump en virtud del Título 42 del Código de Regulaciones Federales de Estados Unidos, que dispone que las autoridades de inmigración expulsen del país a solicitantes de asilo sin el debido proceso, alegando motivos de salud pública a raíz de la pandemia.

“¿Qué diablos estamos haciendo?”, preguntó la congresista demócrata del estado de California Maxine Waters, acompañada por otros miembros del Bloque Negro del Congreso, durante una conferencia de prensa que se llevó a cabo el martes en la ciudad de Washington D.C. “Lo que hemos visto nos remonta a cientos de años atrás. Lo que presenciamos es peor que lo que pasó durante la época de la esclavitud: otra vez vaqueros azotando a personas negras —haitianas— con las riendas de sus caballos, empujándolas hacia el río, mientras se tropiezan y caen en el agua, cuando todo lo que están tratando de hacer es escapar de la violencia que viven en su país”.

Otras voces críticas se sumaron a la de la congresista Waters. El miércoles por la mañana, el enviado especial de Estados Unidos para Haití, Daniel Foote, renunció a su cargo. En su carta de renuncia, obtenida por la cadena PBS, Foote escribió:

“No puedo seguir vinculado a la inhumana y contraproductiva decisión de Estados Unidos de deportar a miles de refugiados e inmigrantes ilegales haitianos a Haití, un país donde los funcionarios estadounidenses están confinados en instalaciones de seguridad debido a los peligros que representan las bandas armadas que controlan la vida diaria. […] El enfoque de nuestra política para Haití sigue siendo profundamente erróneo y mis recomendaciones al respecto han sido ignoradas y descartadas”.

La dura carta de Foote continúa: “La población de Haití, sumida en la pobreza, rehén de la violencia, los secuestros, los robos y las masacres cometidas por pandillas armadas bajo un Gobierno corrupto que transa con ellas, simplemente no puede soportar el flujo forzado de miles de migrantes que regresan y que carecen de comida, refugio y dinero sin que eso provoque una nueva tragedia humana que podría ser evitada”. “El desmoronado Estado haitiano es incapaz de proporcionar seguridad o servicios básicos, y [la llegada de] más refugiados alimentará aún más la desesperación y el crimen. La migración a nuestras fronteras solo seguirá creciendo si sumamos más miseria inaceptable en Haití”, agrega el ex enviado especial a Haití en su carta de renuncia.

También han surgido reportes que señalan que las autoridades estadounidenses colocaron esposas en las manos y grilletes en los pies a algunos de los migrantes haitianos y que la cantidad de vuelos de deportación está aumentando a unos siete por día.

En 1492, Cristóbal Colón tocó tierra en la isla que bautizó con el nombre de “La Española” y, en nombre de España, sometió al pueblo indígena taíno a un brutal genocidio mientras extraía la mayor riqueza posible de esas tierras. España trajo personas esclavizadas de África para reemplazar a los indígenas que mataron. En 1697, Francia tomó el control de la mitad occidental de la isla, formando lo que luego se convertiría en Haití; mientras que la colonia española conocida como Santo Domingo, que luego sería República Dominicana, permaneció en la mitad oriental.

La violencia y la opresión continuaron, y Haití se convirtió en la colonia más rentable de Francia. Aproximadamente el 85% de la población de Haití estaba conformada por personas esclavizadas, y la tortura, los azotes y las ejecuciones se utilizaban como instrumentos habituales de control. Las revoluciones que surgían en otras partes del mundo no pasaron desapercibidas para los haitianos, entre ellas la exitosa rebelión que se desató contra los británicos en las 13 colonias que luego se transformarían en Estados Unidos, y la Revolución francesa ocurrida en 1789.

De hecho, los haitianos lucharon en la Revolución estadounidense. El Reino Unido ocupó la actual ciudad de Savannah, en el estado de Georgia, durante la Guerra de la Independencia y el Ejército Continental rebelde, al mando de George Washington, sitió la ciudad en 1779. Francia envió barcos y tropas para ayudar a los rebeldes, entre ellos unos 500 a 900 soldados de color reclutados en Haití. Los Chasseurs-Volontaires de Saint-Domingue, como se los llamaba, eran principalmente libertos haitianos de ascendencia africana. Muchos de esos combatientes haitianos murieron durante los enfrentamientos. En 2007, fue inaugurado en la ciudad de Savannah un monumento en honor a estos soldados haitianos.

Los haitianos esclavizados se levantaron contra sus opresores franceses en 1791. Lucharon contra el que entonces se consideraba el ejército más grande del planeta, comandado por Napoleón, pero salieron victoriosos y en 1804 fundaron Haití, la “primera república negra” del mundo. Estados Unidos se negó a reconocer a la nueva nación de Haití, temiendo que el exitoso levantamiento de esclavos inspirara revueltas similares en Estados Unidos.

En 1825, Haití se vio obligado a pagar reparaciones a Francia, lo que causó estragos en la economía haitiana durante más de 100 años. Desde la década de 1950, una seguidilla de dictaduras, golpes de Estado, asesinatos, intromisiones políticas y ocupaciones de Estados Unidos, así como también una serie de terremotos, huracanes y sequías, han convertido a Haití en la nación más pobre del hemisferio occidental.

Dada la magnitud y la duración del sufrimiento del pueblo haitiano, es sorprendente que solo 15.000 refugiados se hayan reunido bajo ese puente de Del Rio, en Texas. El Gobierno de Biden tiene la oportunidad de cambiar de dirección, de dejar a un lado los látigos y grilletes que los haitianos han soportado durante más de 500 años y cumplir con la promesa de una vida mejor para los pobres y expatriados simbolizada en ese imponente monumento que Francia le regaló a Estados Unidos: la Estatua de la Libertad.

© 2021 Amy Goodman

Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

* Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.


jueves, 23 de septiembre de 2021

Haití y la deuda de la independencia


Countercurrents.org

Por Yves Engler

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

En la vasta historia de la explotación imperialista hay pocos episodios que igualen la depravación que supone la deuda de la independencia de Haití, de cuya historia forman parte el chantaje militar a un país pequeño por parte de una superpotencia, el dar prioridad a los “derechos de propiedad” sobre los derechos humanos, el capitalismo racial, una “burguesía local de la piel clara” vendida y la forma en que nuestro pasado acecha el presente.

Tras conseguir su liberación de la esclavitud y del dominio colonial en una guerra que acabó con la mitad de la población, el pueblo haitiano fue obligado a pagar a sus antiguos amos una cantidad astronómica por su libertad. Esta deuda opresiva que Haití pagó para asegurar su independencia se está convirtiendo finalmente en parte del relato dominante acerca del empobrecimiento del país. Una introducción de 200 palabras del Journal de Montréal a un artículo sobre la vulnerabilidad de Haití frente a los terremotos señalaba en un asombroso ejemplo de reconocimiento de la deuda de la independencia por parte de los medios de comunicación: “Terremotos tan devastadores como el del sábado en Haití ocurrieron ya en 2010, 1887, 1842, 1770 y 1751 […] Esta pobreza se debe en gran parte a la desorbitada deuda que Haití tuvo pagar Francia por su independencia. Si se convierte en dinero actual, equivale a 30.000 millones de dólares canadienses”.

En las últimas semanas CNN, Reuters, New York Times, CBC y otros medios se han referido a la deuda de la independencia. También han aparecido reportajes más exhaustivos el Miami Herald (“France pulled off one of the greatest heists ever. It left Haiti perpetually impoverished” [Francia llevó a cabo uno de los mayores atracos nunca hechos, que empobreció a Haití a perpetuidad]), France 24 (“France must return the billions extorted from Haiti” [Francia debe devolver los millones que extorsionó a Haití]) y ABC News (“How colonial-era debt helped shape Haiti’s poverty and political unrest” [Cómo la deuda de la era colonial contribuyó a conformar la pobreza e inestabilidad política de Haití]).

En un notable acto de humillación imperialista, dos décadas después de la independencia Haití empezó a pagar a Francia una indemnización descomunal por las propiedades que había perdido. Tras años de presiones, en 1825 fueron enviados a las costas de Haití 12 barcos de guerra franceses con 500 cañones. Bajo la amenaza de invasión y de restablecer la esclavitud, el francófilo presidente haitiano Jean-Pierre Boyer accedió a pagar a los propietarios de esclavos franceses 150 millones de francos por las tierras y los ahora libres haitianos que habían perdido. París también exigió unos acuerdos comerciales preferentes y los bancos franceses prestaron a Haití el dinero a unas tasas de interés notablemente altas.

En 1825 la deuda de la independencia representaba aproximadamente el 300% del PIB del país. Aunque posteriormente se redujo el capital, los intereses que pagó Haití fueron exorbitantes.

A Haití le costó 122 años pagar la deuda. En 1898 la mitad de los gastos del gobierno estaban destinados a pagar a Francia y a los bancos franceses, y en 1914 esta cantidad llegaba al 80% (durante la ocupación de 1915-1934 los bancos estadounidenses compraron la deuda y los pagos finales se hicieron a ellos).

El acuerdo al que Haití llegó con Francia tuvo muchas consecuencias perjudiciales. La reducción del 50% de los impuestos sobre los productos franceses perjudicó a la industria haitiana. El gobierno [haitiano] cerró todas las escuelas del país para hacer el primer pago de 30 millones de francos destinados a compensar a los propietarios de esclavos franceses, lo que se ha considerado el primer programa de ajuste estructural y que contribuyó a la escasa inversión en educación por parte del gobierno haitiano durante mucho tiempo.

Con el fin de obtener el dinero para pagar a Francia, el presidente Boyer impuso el código rural de 1826, que fue la base del “apartheid legal” entre la población urbana y la rural. Se restringió la movilidad en el campo, se prohibió socializar después de medianoche y se limitó el pequeño comercio, todo ello para aumentar las cosechas de exportación con el fin de generar dinero en efectivo para pagar a Francia. El campesinado pagaba dinero al Estado y recibía poco a cambio.

Pagar a los dueños de esclavos franceses tuvo otro efecto perjudicial. Un motivo fundamental por el que se aceptó la deuda fue consolidar la posición de Haití como nación independiente reconocida internacionalmente, pero en vez de ello se inició el círculo vicioso de servidumbre de la deuda que debilitó la soberanía de Haití.

Haití contrajo un oneroso préstamo con los bancos franceses para poder pagar el primer plazo de la indemnización. En 1880 los banqueros franceses fundaron el Banco Nacional de la República de Haití (Banque Nationale de la Republique d’Haiti) para garantizar el pago de la deuda. Este banco era de hecho la Hacienda del país, en él se se depositaban los ingresos fiscales e imprimía el dinero de Haití.

La concienciación cada vez mayor acerca de la deuda de la independencia se debe en gran parte a la campaña del gobierno de Jean-Bertrand Aristide a favor de la restitución. Cuando se preparaba el bicentenario de Haití el gobierno haitiano creoóuna comisión para calcular el coste del rescate, que cifró en 21.000 millones de dólares. El gobierno de Aristide exigió su restitución y acudió a procedimientos legales para obligar a París a pagar. Esta exigencia fue una de las razones de que Francia (junto con Canadá y Estados Unidos) contribuyera a derrocar a Aristide en 2004. El gobierno golpista desistió de reclamar la deuda.

En otra acción que consiguió atraer la atención sobre la deuda, un grupo de activistas en su mayoría canadienses publicó el falso anuncio de que Francia iba a devolver la deuda. El anuncio se hizo el Día de la Toma de la Bastilla en Francia, el 14 de julio, a propósito del devastador terremoto de 2010 y el ardid obligó a París a desmentirlo. El denominado Comité para el Reembolso del Dinero de la Indemnización Extorsionado a Haití (Committee for the Reimbursement of the Indemnity Money Extorted from Haiti, CRIME) publicó después una carta pública firmada por muchas personalidades destacadas.

Aunque se debe elogiar a los medios de comunicación por vincular el empobrecimiento de Haití con la deuda de la independencia, si mencionaran además otro punto de la historia ayudaría a la opinión pública a entender la situación actual de Haití. Desde un principio la mayoría del pueblo haitiano se opuso a pagar la deuda. Solo una pequeña élite, desesperada por obtener reconocimiento internacional y por entablar relaciones comerciales internacionales, accedió a pagarla. En respuesta a una campaña anterior de Francia a favor del pago de indemnizaciones, el líder del norte de Haití, Henri Christophe [1], afirmó: “¿Es posible que pretendan que se les compense por la pérdida de nuestras personas? ¿Se puede concebir que haitianos que se han librado de la tortura y de ser masacrados a manos de esos hombres, haitianos que han conquistado su propio país con la fuerza de sus brazos y a costa de su sangre, esos mismos haitianos libres deberían comprar ahora su propiedad y sus personas una vez más con un dinero pagado a sus antiguos opresores?”.

Para Christophe y para la mayoría del pueblo haitiano la respuesta era clara. Pero el hijo de un sastre francés, Boyer, estaba dispuesto a vender la revolución y a la vasta mayoría de los haitianos para mejorar en lo inmediato su propia posición y la de la clase comerciante. Por desgracia, la élite de piel clara que sucumbió a las exigencias de Francia hace dos siglos sigue gobernando en gran medida Haití.

Hoy en día continúa vigente la misma dinámica racial, de clase e ideológica que llevó a los altos cargos haitianos indemnizar a París por derrotar la esclavitud y el colonialismo. Los medios de comunicación también deberían hablar de ello.

El último libro de Yves Engleres Canada in Africa: 300 years of Aid and Exploitation.

Nota:

[1] Haití declaró oficialmente su independencia de Francia en el 1804 y en octubre de 1806 el país se dividió en dos partes, la sur, gobernada por Alexandre Pétion y la norte, gobernada por Henri Christophe (N. de la t.).

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.


jueves, 22 de julio de 2021

La “pasadilla” migratorio en El Paraíso

Defensores en Línea

Por Sandra Rodríguez

Familia migrante haitiana- imágenes del Obispo José Antonio Canales y del defensor de DDHH Eriberto Ramírez

El Paraíso, Honduras. – Si alguien le da “jalón” a los migrantes es bajo el riesgo que la policía le decomise el vehículo y aplique una multa hasta de cinco mil lempiras, por esa razón es “común” ver grupos de haitianos caminando 80 kilómetros entre Trojes y Danlí, trayecto en el que son asaltados, extorsionados, engañados, y chantajeados.

En las pulperías les sobrevalora hasta en 10 veces más el precio de un refresco o un plátano. Incluso cobrarles multas para que prosigan el camino hacia los Estados Unidos. Hay quienes hace años salieron de su patria, quedando en albergues en otros países y ahora, tras el confinamiento por el Covid-19 el año pasado, han retomado la ruta migratoria, igual que lo hacen miles de compatriotas huyendo de la realidad nacional.

Entran por la línea fronteriza entre Nicaragua y Trojes, al oriente del departamento de El Paraíso. Desde hace unos cuatro meses inició este éxodo y el municipio [de vocación agrícola] enfrentó la nueva realidad, grupos de migrantes en su mayoría haitianos dormidos en las aceras del pueblo, ya que no podían pagar hospedaje.

Se ha registrado a ciudadanos de Haití, Cuba, el Congo y varios países africanos. Las mujeres se hacen unos lempiras peinando a las pobladoras. Hay familias completas avanzando en la migración dejando muertos a su paso.

Al principio el Estado hondureño les quería imponer una multa para dejarlos transitar por el territorio nacional, entonces el pueblo de Trojes les ayudó en las recolectas económicas, y así empezaron a movilizarse en autobuses para Danlí, ciudad intermedia con Tegucigalpa, pero cada día eran más personas y se logró quitar ese cobro.

“Es terrible lo que está pasando en Trojes, por lo que hemos denunciado constantemente las violaciones a derechos humanos que sedan al paso de unas seis mil personas extranjeras y que día a día siguen llegando y saliendo”, expresó Heriberto Ramírez, integrante de la Red de Defensores/as de Derechos Humanos y Comunicadores Sociales de El Paraíso, organizada por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH).

El panorama es triste, saber cómo los están extorsionado desde el lado de Nicaragua y cuando llegan aquí, agregó el defensor del municipio de Trojes. “Incluso la policía los extorsiona, además los conductores de taxis, mototaxis, buses, la gente que los acompaña por los caminos, los dueños de pulperías les cobran exagerando los precios, por lo que es un caos lo que vivimos aquí”.

Hace cuatro meses empezó este éxodo de personas que, según hemos documentado estuvieron varados por tres y seis años en Chile, Brasil y Venezuela, estados que les dieron salida o más bien fueron “arrojarlos” y llegaron por otro tiempo a la frontera de Peña Blanca entre Costa Rica y Nicaragua. Este último les dio pase libre y es cuando llegan a Honduras.

Los migrantes son víctimas constantes de extorción, se dice que hay buses que los traen directamente de la frontera de Peña Blanca a puntos ciegos que los adentran en Honduras sin necesidad de un “coyote” (traficante de personas). Al inicio la Dirección de Migración y Extranjería le estaba cobrando unos 4,500.00 lempiras (un salario mínimo us $ 188.00), pero llegaba más gente y comenzó el maltrato económico.

Ramírez comentó que se les dio permiso de circular por Honduras, pero la extorción se dio en los cobros de pasaje, alimentación y de parte de la Policía. La frontera se ha resguardado de policías y militares que “supuestamente” recibirán a los migrantes para llevarlos a un solo lugar a modo que salgan del territorio nacional, puede ser por la zona sur hacia El Salvador.

Es lamentable que esta travesía sea en cada frontera internacional, pero aún más escuchar sus historias de cuando se les muere un pariente atravesando ríos o por enfermedad dejar -especialmente– a mujeres en el camino. La mayoría de los migrantes no traen dinero y otra dificultad es el idioma, porque no todos hablan español, dijo el defensor.

Heriberto ha viajado en los mismos buses con los migrantes cuando van de Trojes a Danlí, y la violencia es generada en diferentes ámbitos, sufren mucho las mujeres y niños. El apoyo solidario ha sido permanente pero la cantidad de migrantes no disminuye, incluso hay templos religiosos que se han convertido en albergues.

El municipio de Trojes fue impactado directamente por los huracanes ETA e IOTA en noviembre de 2020, y fue asistido solidariamente por el mismo pueblo de El Paraíso; ahora con los migrantes las atenciones son colectivas con la diferencia que, quien se atreva a ayudar lo hace desobedeciendo órdenes policiales y estatales.

Migrar no es delito, quienes emigran no son delincuentes, lo hacen porque quieren cambiar sus condiciones. Si se encontraran delincuentes entre ellos, se debe hacer un trabajo acorde a la Ley pero no deshumanizar a las personas que van de paso por nuestro territorio. Berta Oliva, coordinadora general del COFADEH

Solo van de paso

Ante esta realidad, la Diócesis de Danlí ha activado la Pastoral de Movilidad Humana, para que, desde las parroquias de Trojes y en Danlí atiendan a los migrantes, que solo van de paso por este territorio sin la intención de quedarse a vivir en Honduras.

En conversación con el Obispo de Danlí, Monseñor José Antonio Canales, relató la situación de los migrantes que día a día son atendidos en los albergues parroquiales, anoche había unas 300 personas en Trojes y Danlí, a quienes se les brinda alojamiento y comida.

Los feligreses voluntarios para atender a los migrantes se las ingenian no solo para llevar alimento y ropa, sino que realizan actividades lúdicas con los menores de edad, así los pequeñines dejan una huella colorida a su paso por “la ciudad de las colinas”.

Pese a que se ha visto apoyo de la empresa privada al proveer productos de primera necesidad para los migrantes, y la solidaridad de los ciudadanos para atender a los haitianos (especialmente) entre Trojes, Danlí y Tegucigalpa, algunos escritos [la semana pasada] decían que la Iglesia Católica avalaba un castigo para las personas que ayuden a los migrantes que cruzan la frontera entres Nicaragua y Honduras.

Por esa mención, la Diócesis de Danlí emitió un comunicado afirmando su compromiso con todo ser humanos que sufre y solicite su auxilio, por lo tanto, los albergues parroquiales seguirán abiertos en toda la ruta donde transiten los hermanos migrantes y soliciten una comida y un lugar donde pasar la noche.

Antes de cumplir la ley de Migración y Extranjería artículos de 101 al 105, prevalece la declaración universal de los derechos humanos y ante un conflicto de leyes prevalece el convenio internacional que Honduras firmó el 10 de diciembre de 1948 en Paris (Fracia).

Es estos artículos expresa que todo transportista, dueño de hotel que de alojamiento a los ilegales debe ser detenido, entendemos claramente, pero hay que hacer valer primero la ley internacional que la nacional.

El migrante ilegal que no anda papeles en regla (pasaporte o visas), que es la mayoría de los casos sobre todo en países tan pobres como Haití, la única opción que tienen son los puntos ciegos de la frontera, ellos no pueden ingresar por fronteras legalmente establecidas, lo más fácil para ellos sería entrar por la aduana de Las Manos (Alauca), pero ellos no llevan papeles en regla, reiteró Monseñor Canales.

La región montañosa de Trojes es el escenario de pequeños grupos que empezaron a llegar a principio de año, desde entonces son atendidos en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Trojes. Para Semana Santa se fue incrementando el fuerte movimiento migratorio principalmente cubanos, haitianos y sudamericanos, agregó el prelado diocesano.

Feligreses y ciudanía solidaria ayuda a los migrantes en las parroquias:

►Perpetuo Socorro en Trojes

►Santa María de Suyapa en Jamastrán

►Sagrado Corazón de Jesús periferie Danlí

►Catedral de la Inmaculada Danlí

Canales aclaró que, si bien la policía no ha intervenido en los albergues ni se ha detenido a vehículos de la iglesia que transporta a los migrantes, en el camino donde transitan como personas, no han sido respetados.

El contexto de paso migratorio por Honduras es el resultado -según el Obispo- de recibir lo que también exportamos, porque también somos un país donde lamentablemente el 70 por ciento de la población no tiene lo necesario para vivir con dignidad “creo que todo ser humano desea un mejor porvenir en lo que es salud, techo, alimentación, esto que no es lujo”, el fenómeno de la migración sucede desde que el mundo comenzó.

Con lo que dicen las agencias especializadas a nivel mundial, después de la pandemia por COVID-19 el mundo se ha empobrecido, hay personas que nos dicen “Monseñor esto apenas comienza, viene una avalancha de migrantes” y nos asusta porque nuestros recursos son limitados, pero no nos deja de impresionar una realidad, los que ya eran pobres están a la orilla de la miseria, hay que poner mucho cuidado a que venga más migrantes.

Es el pueblo de Dios quien hace enchiladas para la cena, lleva frutas, no teníamos un fondo para esto, pero estamos saliendo adelante.

El obispo hizo un llamado para que el pueblo responda diferente. “Recordemos el camino que han pasado nuestros compatriotas por Guatemala y México y Estados Unidos, no actuemos de la misma manera. El 95% tenemos al menos un familiar que se fue de este modo para el norte, todos de alguna forma hemos sido tocados por el fenómeno de la migración”.

Cacería contra los haitianos

Al cruzar al lado hondureño, la policía persigue y extorsiona a los haitianos que ingresan por Trojes. Además, algunos malos compatriotas le venden alimento a alto costo y los obligan a transitar a pie, por el hecho que, quien se atreve a dar jalón a los migrantes son acusados de tráfico de personas.

La situación es vergonzante, afirmó el líder social Mario Argeñal, porque los haitianos están siendo objeto de lo que nosotros no deseamos que pase con los hondureños fuera del territorio nacional.

Hay una crisis humanitaria, debemos hablar del derecho universal de los derechos humanos para no deshumanizar.

Argeñal quien ha visitado la zona fronteriza, afirmó que existen sectores estafando a los haitianos. Pero en Danlí se han encontrado con personas solidarias que reciben a los migrantes en albergues parroquiales improvisados pero dignos, haciendo referencia al trabajo del Obispo José Canales.


La situación de los migrantes debería crear conciencia porque ¿Quién no tiene un pariente migrante fuera de Honduras? Reflexionó Argeñal, aunque eso debería crear conciencia, no es así, a excepción de la Iglesia afín con los pobres.

Para el defensor Argeñal, el trato hostil hacia los migrantes es parte de los convenios entre el dictador Juan Orlando Hernández con el imperio norteamericano, y uno de ellos es no permitir que ciudadanos hondureños y de otros países lleguen a los Estados Unidos.

Entonces esta línea anti migratoria obedece al Departamento de Estado de los Estados Unidos y a la misma Embajada Americana, para que Hernández se mantenga en el poder con la implementación de acciones que violentan los convenios internacionales y los derechos humanos.

A Hernández lo que le interesa es quedar bien con su amo, tenemos claro que el régimen sigue líneas del imperio, como un “tercer país seguro”, pese a que los Estados Unidos haya negado la existencia de este acuerdo en febrero pasado, que evita el paso migratorio irregular (sin documentos).

Acuerdo de Cooperación de Asilo (ACA) con Estados Unidos, conocido como “Tercer país seguro”

La firma de este acuerdo aseguraba que Honduras daría refugio a migrantes de países como Cuba o Nicaragua, El Salvador e incluso Guatemala, que solicitaran asilo para llegar a Estados Unidos.

Por lo que la actitud violenta de parte de la policía y otras ordenanzas no son decisiones propias, sino la respuesta al cumplimento de órdenes del gobierno central y la concentración de poder de Hernández, relató el profesor Mario Argeñal.

En la cultura conservadora y racista de la zona oriental del país, a los haitianos se les trata de manera inhumana por su color de piel, ante una indisposición cultural hacia ellos; sin embargo, los grupos solidarios están presentes, pese a las amenazas de castigo.

No olvidemos que somos un pueblo de migrantes desde nuestros orígenes por la invasión de los españoles, además hay más de 1.5 millones de hondureños en el extranjero y no queremos que los traten igual que como se está tratando a los haitianos por el territorio hondureño, y en el marco de la crisis debemos ser solidarios, concluyó Mario Argeñal.

Familia haitiana descansa a la orilla de la carrertera entre Trojes y Danlí. Para ellos el transporte está prohibido.

Los haitianos comentan que en ningún territorio de los que ellos han transitado se les ha tratado como en Honduras y no entienden ¿Por qué?


martes, 20 de julio de 2021

Haití: Historia y novela


Rebelión

Por Alberto Pinzón Sánchez 

La extraña muerte del presidente de Haití Juvenel Moïse, este 7 de julio pasado, a manos de un comando colombo-estadounidense de narco para militares oficiales y sus evidentes implicaciones geoestratégicas regionales, empieza convertirse (por obra de los monopolios de la falsimedia mediática transnacional) en un novelesco “thriller”. Un alienante culebrón novelesco de la cultura traqueta colombiana para vender sus repudiados periódicos por falsificadores de la realidad, que cada día va agregando un detalle más a la información inicial que poco añade al esclarecimiento del crimen, pero qué va alejando día tras día a los lectores de la almendra real y objetiva de un asunto tan complejo como contradictorio del acontecer histórico de nuestros pueblos nuestroamericanos en lucha de más de 500 años contra el colonialismo depredador.   

¿Quién es el responsable de tan execrable crimen? Es la pregunta con la que todos los informadores tanto neocoloniales como luchadores en su contra nos hacemos. Entonces el asunto toma (como siempre sucede en la realidad) dos relatos enfrentados:

Uno, los colonialistas y neocolonialistas actuales tratan de reducir el asunto a un crimen aislado en resolución judicial, perpetrado por desalmados narco-para-militares oficiales colombianos a quienes ahora llaman y presentan profusamente con el eufemismo de mercenarios privados ajenos a cualquier objetivo político y geoestratégico, contratados por no se sabe quién (está en averiguación novelesca….y la esposa sobreviviente de Juvenel hoy ha dado algunas pistas) posiblemente algún antiguo socios gansteril entrado en contradicción y disgustado por algún reparto mal hecho del botín de sus ilegales y corruptos negocios hacia los países capitalistas desarrollados, especialmente de Norteamérica: (tráfico de drogas y lavado de dólares incluidos los del Petro-Caribe; tráfico de “neo-esaclavos” al Canadá francés, a Francia y a Mayami; tráfico de armas; exportación de maderas originarias hasta desertificar la isla completamente; tráfico de todo tipo de minerales y tierras raras pues lo único que queda de Haití es el piso, la tierra; control de las 77 bandas armadas de la policía que operan solo en la capital; et cétera) Pero sobre todo, los beneficios de la sujeción al Poder neocolonial que contrala hasta el movimiento de las hojas de los pocos árboles que quedan y sin el cual no se podrían hacer tales negocios, ni serían posible tales ajustes de cuentas. Pues como es sabido por todo el mundo, ojo por todo el mundo; desde 1915 cuando se da la primera invasión militar de los EEUU al país de Haití, este pasó a convertirse en una Neocolonia perfecta.

 Otro, los resistentes haitianos que llevan muchos años luchando en las más duras condiones de represión y muerte, talvez como ningún otro pueblo haya sufrido durante tanto tiempo y quienes con grandes dificultades han logrado romper el cerco mediático trasnacional tendido sobre su país, con el realismo que da su larga lucha y la confianza en el futuro que da la mirada de largo alcance que los ha caracterizado, dan otro relato completamente opuesto:  Califican de farsa el asunto (recordemos los contrarios hegelianos Tragedia y Comedia) y mencionan como truculento el asunto de la tortura y muerte del presidente Juvenel Moïse a manos de los “paracos oficiales colombianos, asistidos por jefes estadounidenses” y contratados por sus socios que hoy se proclaman autoridades legítimas de Haití (¿”A quién beneficia esa muerte”? Preguntaba siempre el Sir inglés Winston Churchill).

 Un episodio más en la cruel y trágica historia del pueblo Haitiano que lleva siglos luchando primero con pura candela y tambores de esclavos contra el colonialismo europeo, y luego con una gran lucha de masas contra el neocolonialismo transnacional actual, hasta poner en evidencia y claramente ante los ojos pasmados del mundo la descomposición final del Sistema neocolonial y el colapso del Estado  impuesto en Haití desde 1915, cuya relación de producción única ha sido el saqueo inclemente y la corrupción gansteril, apoyada en bandas armadas asesinas de la policía tipo tonton macutes, dictadores corruptos tipo Duvalier, invasiones militares o golpes de Estado cuando la situación lo ha ameritado y cuya larga lista no es necesario volver a repetir aquí.

 Pero no es todo. El incidente de la muerte del presidente haitiano, la lucha por el Poder, el colapso del Estado (llamado sarcásticamente social y de derecho) y la muy probable invasión imperial que se vislumbra pedida por el presidente de los colombianos Duque para seguir sosteniendo un sistema neocolonial agonizante; también ha puesto al orden del día una vieja relación un poco olvidada entre Historia y Novela en ese desdichado país, sobre la cual quisiera solo recordar dos importantes y esclarecedores libros:

 Primero, el libro de CLR James titulado “los Jacobinos Negros”, publicado originalmente en inglés en 1938 y luego en castellano Fondo de Cultura Económica primera edición 2003 (ya se puede ver la grieta temporal), que se ha constituido en un relato fundador de uno de los episodios más importantes y trascendentales en el continente americano : la revolución de los esclavos en Haití, la que primero izó el tricolor de la “liberté, egalité, solidarité” de la revolución francesa en nuestro Mare Nostrum del Caribe y le sirvió a uno de sus hacedores Alexander Petión, para decirle a nuestro Libertador Simón Bolivar “que, sin la libertad de Hispanoamérica Haití no llegaría nunca a ser libre”. ¿Hubiera habido liberación de la patria grande del colonialismo español sin la trascendental ayuda de Petión y sus haitianos? Pregunta que debe responderse con la historia cumplida y ya hecha.  ¡Nunca!

Segundo, el inolvidable libro del universal y moderno Alejo Carpentier “EL reino de este mundo” (¿hay otro?) escrito por uno de los más grandes innovadores del idioma castellano latinoamericano actual editado en 1949, once años despues del de James, donde magistralmente uniendo con rigurosidad de pensador marxista, la ficción novelesca con la historia (también rigurosamente investigada) y la seriedad o rigor de quien escribe para el futuro; nos relata el mundo real y maravilloso de lo que fue uno de los más alucinados episodios de aquella gesta revolucionaria que condujo a la coronación del primer rey negro en América el ex esclavo, ex cocinero y liberto Henry Christophe, quien por sus conocimientos militares había logrado imponerse en la parte norte del país sobre su adversario político y rival Alexander Petión de solidos ideales republicanos y anticoloniales.

E inspirándose en el ejemplo de sus amos esclavistas franceses, Christophe constituyó una nobleza haitiana de confesión cristiana y católica con 4 príncipes, 8 duques, 22 condes, 37 barones, y 14 caballeros; escribió su cuño real así:  “Henri, por la gracia de Dios y la Ley Constitucional del Estado, Rey de Haití, Soberano de las Islas de la Tortuga, Gonave y otras adyacentes, Destructor de la Tiranía, Regenerador y Bienhechor de la Nación Haitiana, Creador de sus Instituciones Morales, Políticas y Guerreras, Primer Monarca Coronado del Nuevo Mundo, Defensor de la Fe, Fundador de la Orden Real y Militar de Saint-Henri”.

 Obsesionado con una posible invasión francesa del imperio napoleónico para recuperar su colonia, la que efectivamente fue derrotada en la parte sur del país, se empeñó en la construcción de la monstruosa e inexpugnable fortaleza-castillo-real de “Laferrière”, construida en la cima de una montaña con mano esclava de los recien liberados, lo que llevó a granjearse el odio y el rechazo de su gente resuelta a liberarse de cualquier clase de esclavitud, apegada a sus creencias tradicionales que ponían en el centro de sus rituales y tambores la lucha por la libertad como valor supremo.

Abandonado por su gente ya en franca rebelión, sufrió un ataque de apoplejía que lo llevó en su soledad al suicidio con una bala de oro que tenía su nombre escrito. Su cadáver llevado en guando a la fortaleza de “Laferrière” por sus lacayos esclavos para ser enterrado en la argamasa aún fresca de alguna parte de sus muros, quedó sepultado y confundido con aquella mole real como si fuera su panteón para la posteridad.

Solo una pluma como la del maestro Carpentier muy posiblemente influido por el libro de James, podía relatar aquella fusión real y maravillosa de Historia y Novela en el trágico devenir del pueblo haitiano, a quien ninguno de los Imperialismos le ha perdonado ni le perdonará NUNCA su gesta libertaria. Como tampoco le perdonará nunca, nada, al ejemplar pueblo cubano y a su heroica gesta en Playa Girón. No hay que olvidar que el imperialismo también tiene su memoria histórica y hace uso de ella de cuando en vez.

Fuente imagen Internet. Word Today News: El presidente de Haití Juvenel Moïse y su Primer ministro Claude Joseph en New York, junio 18/ 21. 


lunes, 2 de diciembre de 2019

Haití y la necesidad de otro mundo


Rebelión

Por Cristóbal León Campos*

Inicia la séptima semana de protestas en Haití, cuyo ejemplo es el extremo de las consecuencias suscitadas por las políticas neoliberales aplicadas en América Latina, su condena arrastrada por siglos, lo sumerge en una constante crisis de gobierno y social, durante todo el año de 2019, una cadena de manifestaciones itinerantes sean registrado, teniendo la común características con los recientes acontecimientos en otros países latinoamericanos en el rechazo tajante a las medidas económicas implementadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el imperialismo estadounidense, pero en Haití, los causes se desbordan porque a diferencia de otros países, este no ha tenido en décadas un periodo intermedio de estabilidad, aunque sea cierto también, que en muchos países (como Chile) ese periodo de estabilidad resultó ser más farsa que verdad, la pobreza extrema, la desigualdad, la violencia estructural, la sobre-explotación y el racismo, son elementos que definen casi por norma la realidad de la nación caribeña, que además, carga sobre su espalda, una permanente campaña de ocultamiento por los grandes medios de comunicación, pues de las crisis, protestas y reclamos sociales en Haití no se habla, ni siquiera para descalificarlos y tergiversarlos, el silencio es tal, que verdaderamente pone en entre dicho la integridad humana. Haití es la evocación continua de la necesidad de construir otro mundo.

Las protestas reiniciaron por la escasez de combustible y el aumento de su precio, la falta de comida, medicamentos, gas, agua potable y por la devaluación de la moneda, esto agudizando la crisis económica que se vive en el país más pobre de Latinoamérica, donde la mayoría de la población sobrevive con dos dólares al día, o, mucho menos. El pueblo ha tomado las calles para enfrentar al neoliberalismo, trabajadores y trabajadoras resisten la represión brutal que ha deja muchos asesinados y encarcelados, mantienen la fuerza para continuar, varios sindicatos y el movimiento feminista junto a diversos partidos políticos se van agregando, la organización de base permite otorgarse solidaridad entre los desposeídos (algo que el poder burgués jamás comprenderá), el magisterio y los estudiantes se han sumado al paro general, el pueblo se agrupa bajo el nombre de Foro Patriótico que ha propuesto ante el deseo de renuncia del presidente “ un “gobierno de transición por un período de tres años para atajar los problemas de hambre, miseria y desempleo que afecta a más del 80% de la población, y la reforma de las instituciones estatales según las necesidades de la población”. La lucha haitiana siempre tiene un toque más elevado en su densidad, pues no sólo se lucha por frenar medidas anti-populares, sino que se lucha por sobrevivir como pueblo, nación y seres humanos.

Frente a las movilizaciones populares, el presidente haitiano, Jovenal Moïse, ha declarado que “no se encuentra aferrado al poder si no a las reformas que pretende implementar”, pero no dice que las reformas pretendidas son modificaciones constitucionales, modificaciones a la ley aduanera y del sector energético, todo, para seguir beneficiando a las saqueadores y explotadores, el presidente Moïse, es acusado de corrupción y se ha exigido su renuncia, por lo que justifica su aferrado amor al poder diciendo que es necesario “ver cómo podemos sacar provecho de esta crisis, cómo hacer de esta crisis una oportunidad”, la realidad no es más que el cinismo de quien oprime, la oportunidad planteada es la permanencia de un estado de indefensión agudizado por la injerencia imperialista y neocolonial, Haití es la muestra de la soberbia y la venganza, la primera colonia liberada de América es hoy el país más lastimado por todas esas viejas potencias nostálgicas de su hegemonía, la muestra es el botón de oro, Haití vive una ocupación desde principios del siglo XXI, con el pretexto del envío de “ayuda humanitaria”, una coalición de naciones la mantienen asediada, el aval de la ONU a esta condición es otra de las muchas incongruencias en el seno del organismo internacional, el pasado 17 de octubre la ONU dio a conocer la continuación de su política intervencionista con el programa BITUH, que dará continuación del MINUJUSTH que precedió a los Cascos Azules, quienes cometieron múltiples vejaciones contra el pueblo haitiano.

Una de las grandes movilizaciones que se han registrado en estas nuevas jornadas de resistencia, fue justamente dirigida a ese intervencionismo, los manifestante se dirigieron al cuartel general de la ONU cerca del Aeropuerto Internacional de Puerto Príncipe, ahí expresaron su repudio al apoyo del Grupo Central al gobierno de Jovenal Moïse, este grupo lo conforman nada menos y nada más que un representante especial de la Secretaría General de la ONU, los embajadores de Alemania, Brasil, Canadá, Francia, Estados Unidos y los representantes de España, la OEA y la UE, todos estos piases y estas organizaciones guardan un silencio culposo sobre la real situación que se vive en Haití, todos desde luego, son cómplices de la opresión de larga duración que ha padecido, todos se benefician y extraen grandes riquezas, el neocolonialismo es real, tan real como la bota imperialista en el mundo. Haití libra una larga batalla contra todo el sistema mundial y es olvidado por la gran mayoría de naciones. Ya es tiempo de dar luz a la verdad en Haití y extremar las manifestaciones de apoyo, la liberación haitiana es también la emancipación de los pueblos latinoamericanos.

Ninguna solución favorable al pueblo haitiano vendrá de las políticas neoliberales impuestas por el FMI, el imperialismo y neocolonialismo, Haití como toda Nuestra América enfrenta el reto y la necesidad de construir un nuevo orden mundial, esta región del mundo está llamada a ser vanguardia en esta impostergable urgencia, la resistencia contra el neoliberalismo ha de conducir a los pueblos a la abierta crítica de todo el sistema capitalista y a la formulación de un proyecto emancipador global, el socialismo tiene que levantar la mano para dar cauce a las demandas sociales, reformularse para concretar el anhelo de un mundo realmente justo, libre y humano.

* Cristóbal León Campos es integrante del Colectivo Disyuntivas 


martes, 13 de marzo de 2018

La implicación de EE.UU en que Haití sea un “agujero de mierda”

Rebelión

Por Pascual Moreno Torregrosa

Estos días el presidente de los EE.UU en una reunión con congresistas (republicanos y demócratas) en que se discutía sobre las leyes de inmigración norteamericanas calificó a varios países latinoamericanos y africanos de “agujeros de mierda”, entre ellos a Haití.
Si Donald Trump tuviera una mínima afición por la lectura, sobre todo por la lectura de libros de historia, escritos muchos de ellos por brillantes intelectuales norteamericanos, sabría las causas que han hecho de Haití, dicho de manera más fina de lo que él lo ha hecho, un “estado fallido”, un país que como dicen con humor negro los mismos haitianos: “somos un país con un pasado trágico, con un presente también trágico,… pero felizmente no tenemos futuro”.

Hambre, miseria, enfermedades, desastre ecológico, gobiernos inestables e impopulares, pero ¿hasta que punto los EE.UU tienen responsabilidad histórica por la situación catastrófica de Haití?

Desde la proclamación de la independencia en 1804 (la primera república independiente negra de América Latina) los norteamericanos mostraron su inquietud por el efecto “contagio” que podría tener sobre sus regiones esclavistas del sur, de tal manera que el reconocimiento de Haití por los EE.UU se produjo en el año ¡1862!

El siglo XX, que se desperezó con los nuevos intereses imperiales norteamericanos, verá las intervenciones directas del ejército y del capital yanqui sobre la isla. Ya en 1910 un financiero norteamericano James Mac Donald propone construir un ferrocarril que uniría Port-au-Prince (la capital) con Cap Haitien, obteniendo por el precio simbólico de un dólar tierras que atravesaría la vía férrea (20 kilómetros a la derecha y 20 a la izquierda) El ferrocarril nunca se construyó pero Mr. Mac Donald pudo, sobre vastas extensiones de las tierras fértiles expropiadas a los campesinos, cultivar plátanos que exportaba a su país. Luego llegaron la Haytian American Sugar Company (HASCO), la Haytian Products Company, la United West Indies Corporation, la Standard Fruit and Steamship Corporation, etc,… que cultivaron y comercializaron café, algodón, azúcar, el citado plátano, y dedicándose también a la cría de ganado. En 1910-1911 el Departamento de Estado apoyó un consorcio de inversionistas estadounidenses, encabezados por el National City Bank of New York , para adquirir el control de la Banque National d'Haïti, el único banco comercial, y de la tesorería del gobierno en toda la nación.

Y junto a las grandes empresas desembarcaron en 1915 los marines, como siempre para proteger los intereses de sus empresas y sus conciudadanos ante las revueltas que estaban sacudiendo al país. En las seis primeras semanas de la ocupación, los representantes de los Estados Unidos se hicieron con el control de las aduanas de Haití y las principales instituciones administrativas y económicas, tales como los bancos y el tesoro nacional. Con ello se aseguraron que el 40% de la renta nacional fuera utilizado para afrontar el pago de la deuda a los bancos americanos. ¡Y los marines se quedaron hasta 1934!

Más tarde en 1957, en un país convulso, en que las aspiraciones soberanistas populares fueron sofocadas en sangre, llegó François Duvalier que estableció una dictadura con el amparo de nuevo del Departamento de Estado… hasta 1986. El “duvalierismo” sería el laboratorio donde se experimentarán las nuevas teorías del desarrollo aplicadas por el presidente Truman, por ser Haití un peón norteamericano en el Caribe (la revolución cubana se consolida en 1959) se beneficiará de la masiva ayuda (alimentaria y militar) norteamericana. Posteriormente, tras la caída de Duvalier, en la nueva fase neoliberal, Estados Unidos, bien directamente o a través de los organismos que controla como el FMI o el Banco Mundial, prestará créditos a Haití pero condicionados a la eliminación de restricciones cuantitativas a la importación de alimentos, disminución de tarifas aduaneras a estas importaciones, estímulos a la producción de productos para la exportación, eliminación de las tasas a las exportaciones, etc, … todo lo cual confrontará su agricultura a una competencia, esencialmente norteamericana, con la que era imposible competir, provocando crisis alimentarias y la ruina de su campesinado.

Los marines, que ya tenían aprendido el camino, volvieron intervenir en Haití en 1994 y en 2004, en una clara injerencia en los asuntos internos del país.

El 12 de enero de 2010 se produjo uno de los más fuertes terremotos que se han dado en el Caribe con una fuerza de 7,3 en la escala de Richter que produjo 316.000 muertos y 350.000 heridos en la isla, dejando a un millón quinientas mil personas sin hogar. Hubo un movimiento extraordinario de solidaridad internacional que a nivel económico se propuso recaudar 5.300 millones de dólares para la reconstrucción. ¿Y a quién se encargó la coordinación de la ayuda internacional? Al expresidente Bill Clinton quien durante su mandato en 1994 presionó al presidente haitiano Jean Bertrand Aristide para que permitiera la importación de arroz con tarifas muy bajas, del 3%, cuando en los países del entorno (que conforman el CARICOM) son del 40%. Así que Haití pasó de autoabastecerse a importar hoy el 80% del arroz que consume.

Sr. Trump: intervenciones militares, imposiciones económicas que han llevado a Haití a la ruina, apoyo a gobiernos corruptos, …todo lo cual ha dejado un país destrozado, en la indigencia, ingobernable, que le llevan a usted a hablar cínica e irresponsablemente de “agujero de mierda”.

Pero como dice el sociólogo haitiano Franck Seguy: "La miseria en Haití no es un fenómeno natural (…) El proceso se realiza en colaboración con los haitianos, no con todos ellos, pero sí con los líderes y la clase dominante aliada con la burguesía internacional, en particular de los Estados Unidos y sus agricultores. Buscando un espacio de mercado, se identificó Haití como el ideal para vender su producto. Para ello, se ven obligados a destruir sistemáticamente la producción nacional, que es precisamente lo que se ha estado haciendo hasta ahora ''.

  • Pascual Moreno Torregrosa, Ingeniero agrónomo.


miércoles, 26 de octubre de 2016

Haití, herida abierta de América Latina



Por Gisela Brito *

En los últimos días Haití fue noticia por el paso devastador del huracán Matthew y la suspensión indefinida de las elecciones presidenciales que debían celebrarse el domingo 9. Estos comicios están pendientes de celebración desde octubre de 2015, cuando fueron anulados en segunda vuelta por denuncias de irregularidades y la escalada de tensión política en las calles. El gobierno sigue en manos del Jocelerme Privert, presidente interino electo por la Asamblea Nacional para llenar el vacío de poder tras la finalización del mandato de Michel Martelly, último presidente apadrinado por la «comunidad internacional» que llegó al poder en el controvertido proceso electoral de 2010-2011.
El último dato oficial de víctimas por el efecto del huracán -combinado con la inexistencia de infraestructura adecuada- es de 372 muertos, 4 desaparecidos y 246 heridos, aunque circulan por la prensa internacional cifras que hablan de 800, 900 o hasta «más de 1000» muertos. La precisión no es nada, los muertos de Haití se cuentan de a cientos con una liviandad inusitada. Como si sólo   de cifras se tratase, y no de seres humanos, el día después del paso del huracán la noticia en CNN internacional y cadenas afines no fue el impacto destructor en Haití sino la espera sensacionalista de la llegada de Matthew a Florida.

Mientras, en Haití, después de la tormenta sobrevino la alerta por los brotes de cólera que podrían ampliar aún más la cantidad de víctimas, tal como sucedió luego del terremoto de 2010. Una semana después, CNN en español anunció que sí iría a cubrir la devastación de Matthew con un mensaje elocuente a sus televidentes: “solidarízate con este pueblo hermano que parece destinado a sufrir” [1]. ¿Por qué está Haití destinado a sufrir? En la relación de esta pequeña isla del Caribe con la llamada «comunidad internacional» es posible hallar algunas respuestas.

I.- Hay un hecho en la historia contemporánea muy poco estudiado y demasiado silenciado que es fundamental para entender la historia y el presente haitiano. Entre 1791 y 1804 se desarrolló en la isla antillana un proceso revolucionario que culminó con la declaración de la independencia de Francia y el establecimiento de la primera república negra libre.

La Revolución de Haití cometió la osadía de marcar con su irrupción un desgarramiento irresoluble en la construcción de la modernidad encarnada en la Revolución Francesa. ¿Por qué? Porque desafió abiertamente las pretensiones universalistas de igualdad y libertad plasmadas en la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789 [2]. La gran paradoja fue que los afroamericanos de Haití se apropiaron de ese universalismo y con ese acto quedó en evidencia el carácter ideológico eurocéntrico de la Revolución Francesa, pues los derechos que este documento promulgaba no contemplaban a los esclavos. Su pretendido universalismo era a todas luces sólo un particularismo, el que correspondía a los intereses del sector hegemónico, y que justamente por eso –por ser el hegemónico- podía aparecer presentado como universal.

Se trata de la puesta al desnudo de la contradicción entre la construcción de las ideas de igualdad y libertad basadas en la revolución burguesa europea y la lógica de la esclavitud y la explotación colonial, que permitían sostener -en términos económicos- a las metrópolis europeas. Y es que a menudo se olvida que la esclavitud fue un pilar imprescindible en el desarrollo y expansión del capitalismo moderno. Sin ella el comercio triangular (Europa-África-América) que está en el origen del sistema-mundo no hubiera sido posible. En otras palabras, la Revolución de Haití hizo evidente la contradicción entre el entramado filosófico político de la modernidad que propugna la libertad individual, la igualdad universal y la fraternidad humana, y la base material económica sustentada por la esclavitud y el racismo que la legitima.

Allí posiblemente se encuentre la raíz del silenciamiento escandaloso de la Revolución de Haití que se mantuvo durante siglos en la historia oficial internacional. A pesar de que tuvo una gran influencia en el pensamiento de la época [3], las categorías sociológicas clásicas, las eurocéntricas, eran –y siguen siendo- insuficientes para dar cuenta de su complejidad. De ahí que no sólo se trató de una revolución política -la única revolución de esclavos victoriosa en la historia de la humanidad- sino también de una revolución conceptual que hizo estallar por los aires las categorías existentes. Proporcional fue la brutalidad de la represión posterior. La afrenta le costó demasiado cara a Haití. A partir de allí, la «comunidad internacional» mantiene al país atrapado en una espiral de colonialismo y expolio que sigue marcando su historia, siempre en nombre de buenas intenciones variables a lo largo del tiempo, las más recientes la «ayuda humanitaria», la «reconstrucción» y la «democracia».

II.- Tal fue la condena al olvido de la revolución de Haití, y de Haití mismo, que en las conmemoraciones del bicentenario de las revoluciones de independencia en América Latina, celebrado con pompas por gobiernos de distintos signos políticos, no hubo (a excepción de Cuba y Venezuela) alusión alguna a aquella primera y radical revolución que inauguró el proceso emancipatorio en la región. No sólo eso, sino que ya en pleno siglo XXI la historia de Haití sigue marcada por la intervención militar y la devastación económica. En 2004, Jean-Bertrand Aristide, primer presidente elegido democráticamente, fue derrocado ante el silencio cómplice de la «comunidad internacional» liderada por EEUU, Francia y Canadá [4]. El golpe se produjo justamente meses antes de cumplirse el bicentenario haitiano, y poco tiempo después de que el mandatario anunciara que Haití exigiría una reparación histórica a Francia. Desde entonces el país está intervenido por la ONU (Organización de Naciones Unidas) mediante la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas para Haití (Minustah).

Luego del terremoto de 2010, la Minustah, las ONG’S y una minúscula pero poderosa élite local gobiernan el país. Las consecuencias no pueden ser peores para la mayoría de la población. La debilidad institucional y los intereses predatorios se conjugan para dar lugar a un millonario negocio que florece día a día desviando fondos destinados a ayuda humanitaria y reconstrucción ante el encubridor mutismo de la «comunidad internacional». Hasta el propio delegado de la OEA para Haití denunció la oenegización del país y su entramado de corrupción que desvía los fondos hacia negocios privados [5]. En 2015 se conoció una investigación que revela que la Cruz Roja recibió en 2011 500 millones de dólares para un proyecto de vivienda con los que construyó hasta ahora un total de 6 casas [6]. Otro ejemplo es el ritmo exponencial de crecimiento de la construcción de hoteles de lujo (NH, Marriot, y al menos otros 10 resorts) mientras cientos de miles de personas aún viven en campamentos y sin acceso a agua potable.

En ese contexto cobra sentido la disparidad entre las cifras oficiales de víctimas del huracán Matthew y las difundidas por grandes conglomerados de medios internacionales. El actual ministro del interior François Anick Joseph lo denunció con una frase lapidaria: «ellos (las ONG’s y la cooperación internacional) quieren mostrar que la situación es más grave para recaudar fondos» [7]. Fondos que como viene sucediendo desde hace años no se destinan a ayuda humanitaria sino a inflar los bolsillos de un «capitalismo del desastre» [8], que revuelve las ruinas de un Estado débil para convertir una supuesta «ayuda internacional» en un negocio construido sobre la base de la catástrofe humanitaria.

Conocida en el siglo XVIII como la «perla del Caribe» por su aporte decisivo a la expansión económica de Francia, Haití seguirá siendo la herida abierta de América Latina mientras continúe intervenida por una «comunidad internacional» que hace décadas no es otra cosa que un eufemismo para legitimar prácticas colonialistas y predatorias en países periféricos. 

Notas:


[2] Sobre el tema es recomendable el ensayo de Eduardo Grüner (2010), La oscuridad y las sombras. Capitalismo, cultura y revolución , editado por Edhasa: Buenos Aires.

[3] Por ejemplo, Susan Buck Morss (2005) documenta la influencia del proceso revolucionario haitiano en el desarrollo de la célebre dialéctica del amo y el esclavo de Hegel, lector atento de los acontecimientos a los que accedía por la prensa de la época. Ver Hegel y Haití. La dialéctica amo-esclavo: una interpretación revolucionaria , Grupo Norma: Buenos Aires.

[4] Este fue el segundo golpe de Estado perpetrado contra Aristide, que ya había sido derrocado en 1991.

[5] García, J. La OEA denuncia que Haití ‘está en manos de las ONG’ , entrevista a Ricardo Seitenfus, El Mundo, [4 de febrero 2010]. http://www.elmundo.es/america/2010/02/04/noticias/1265293571.html


[7] TeleSUR,   Haití denuncia negocio humanitario de ONGs tras paso de Matthew,   [08 de octubre de 2016] http://www.telesurtv.net/news/Gobierno-de-Haiti-denuncia-interes-de-negociar-con-situacion-humanitaria-20161008-0030.html

[8] Naomi Klein llamó así a los negociados que se iniciaron ni bien la tierra dejó de temblar en Haití en 2010.

* Gisela Brito es investigadora CELAG
@giselasbrito

lunes, 17 de octubre de 2016

Éxodo y temor en Haití



En su paso por Haití dejó amplias zonas destruidas. Para esta madrugada estaba previsto que entrara en Florida. En todo el litoral atlántico ya hay dos millones de evacuados. En Miami fueron cancelados todos los vuelos y el parque temático Disney World está cerrado.

Más de dos millones de estadounidenses fueron llamados a evacuar el litoral atlántico y en Florida se decretó un plan de emergencia federal ante la llegada del potente huracán Matthew, que se esperaba para esta madrugada. Ayer, el fenómeno pasó a la categoría 4, a solo un punto del máximo posible. Casi todos los vuelos en Miami fueron cancelados, el parque temático Disney World permanece cerrado y las rutas quedaron colapsadas. “Es el huracán más potente que golpea esta zona en décadas”, advirtió el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC). El temor tiene fundamento: el paso por el Caribe fue mortífero. En Haití dejó al menos 264 muertos, en República Dominicana cuatro, además de un desolador paisaje de destrucción. Para agregar zozobra, otro huracán se empezó a formar en la zona.

El presidente estadounidense, Barack Obama, anunció un plan de ayuda federal a Florida, lo que permite desbloquear rápidamente recursos federales de asistencia y que las agencias de seguridad interior y de gestión de situaciones de emergencia coordinen las labores de rescate.

Alrededor de 1,5 millones de residentes de la costa de Florida recibieron la orden de evacuar, así como más de un millón en Carolina del Sur. Y Georgia, donde se espera que Matthew llegue mañana, también ordenó evacuar a los habitantes de seis condados de su litoral.

En un gesto muy poco frecuente, los parques temáticos Walt Disney World, los parques acuáticos, Disney Springs, los minigolfs y el complejo ESPN Wide World of Sports (de Florida) cerraron ayer y hoy tampoco abrirán al público.

El gobernador Rick Scott de Florida, un estado acostumbrado a las tormentas tropicales, urgió a los pobladores a no esperar hasta el último minuto para ir a la ruta y evitar así verse atascados en un embotellamiento o sin combustible. Los candidatos presidenciales, Hillary Clinton y Donald Trump, también exhortaron a los ciudadanos a que evacuen las zonas en peligro, pero algunos habitantes desafiaban estas recomendaciones.

Judy Ruscino, de 74 años, explicó que ella y su marido se refugiaron en el garaje de su casa de la costa. “Hemos comprado comida y la puerta del garaje está protegida contra las tormentas”, aseguró.

Según las autoridades aeroportuarias, se anuló el 90 por ciento de los vuelos previstos para ayer en Miami. La devastadora potencia de Matthew seguía golpeando el archipiélago de las Bahamas, donde se cerraron los aeropuertos y los cruceros turísticos fueron desviados.

Varias personas que no siguieron las instrucciones de evacuación emitidas los últimos días se vieron atrapadas en sus casas por el aumento del nivel del agua, y todo el archipiélago se quedó sin electricidad.

En la isla de New Providence, donde se encuentra Nassau, algunos habitantes relataron cómo los fuertes vientos arrancaron los techos de sus casas. Además, las carreteras estaban cubiertas de árboles caídos. Las autoridades pidieron a los bahameños que no salieran de sus casas.

Haití fue el país más golpeado por este huracán, que dejó allí 108 muertos. Solo en el municipio de Roche-à-Bateau, en el sur del país, hubo al menos 50 muertos. Y en Jeremie, capital del departamento meridional de Grande Anse, de unos 30.000 habitantes, un 80 por ciento de los edificios fueron arrasados por el huracán.

El viento y las lluvias inundaron cerca de 2000 casas, dañaron 10 escuelas, destruyeron importantes superficies agrícolas, empresas, rutas y puentes. Más de 21.000 personas fueron evacuadas e instaladas en refugios provisorios.

Haití, muy vulnerable a las inclemencias climáticas debido a una importante deforestación, intenta aún recuperase del terremoto de 2010 que dejó más de 200.000 muertos en el país más pobre del Caribe. Ahora teme que resurja la epidemia del cólera, dado que se registraron ocho nuevos casos.

Y en plena temporada de huracanes, la tormenta tropical Nicole se transformó ayer en huracán al sur de las islas Bermudas.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Cronología: Golpe de Estado en América Latina



Por Pablo Ruiz *

Es muy largo consignar la historia de intervencionismo de la política exterior estadounidense en América Latina y todo el mundo. Hoy es un hecho que ha cambiado, su forma de operar, en correspondencia con los tiempos y sus complejidades. 

Todo indica que al menos en América Latina, EEUU pasó del “hard power”, poder duro, al “smart power”, poder inteligente. Vale decir, EEUU seguirá defendiendo sus intereses pero ya no privilegiara la utilización de la violencia masiva, idealmente tampoco la intervención de las FFAA, y esta vez con un fuerte protagonismo, no de militares, sino de civiles quienes se identifiquen con su proyecto de sociedad neoliberal y defiendan los privilegios de la élite.

Hoy la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) y la Agencia de los EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID), entre otras iniciativas, juegan un papel muy importante, en conjunto con otras clásicas, como la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) como la nueva Escuela de las Américas (WHINSEC, actualmente) que sigue dando adoctrinamiento a la mayoría de las FFAA de América Latina. En pocas palabras, el objetivo es el mismo, seguir defendiendo sus intereses. 

En palabras de la presidenta legítima de Brasil, Dilma Rousseff: “En el pasado con las armas, y hoy con la retórica jurídica, nuevamente pretenden atentar contra la Democracia y contra el Estado de Derecho”. 

¿Para qué son los golpes de estado? 

Violentos o inteligentes, disfrazados de legalidad o no, los golpes de estado han sido el mecanismo que EEUU y las oligarquías nacionales utilizan para recuperar el poder cuando sectores progresistas o populares, por la vía de la democracia occidental, representativa, acceden al gobierno, y comienzan a realizar reformas sociales que buscan el bienestar de amplias mayorías. Entre estas medidas, la nacionalización de los recursos naturales es muy importante. 

Bajo la retórica y las banderas de la defensa de la democracia y de la libertad, los golpes de estado, y el intervencionismo estadounidense, nunca han perseguido esos grandes ideales. La historia ha demostrado todo lo contrario. 

¿Democracia para quién?, para solamente quienes tengan el suficiente poder que da el dinero: las clases o sectores privilegiados de cada país, de los EEUU y sus empresas trasnacionales, que viven de la explotación de los recursos naturales de nuestros pueblos, que son bienes comunes de todos, y del dinero que genera el trabajo de los trabajadores. 

Cuenta Peter Kornbluh, del National Security Archive en Washington, que el 15 de septiembre de 1973, varios días después del golpe de estado en Chile, contra Salvador Allende, Nixon llamó a Kissinger nuevamente. 

- Nuestra mano se mantiene oculta en esto…

- No lo hicimos nosotros -responde Kissinger- Quiero decir, les ayudamos. Creamos las máximas condiciones posibles… 

2002: Intento de Golpe de Estado en Venezuela 

El 12 de abril del 2002 la oposición, con apoyo de los militares, consuma un golpe de estado en Venezuela sacando por la fuerza al Presidente Hugo Chávez. 

En cadena nacional, el General Lucas Rincón, anunciaba que se le había solicitado la renuncia al Presidente y que este había aceptado. Sin embargo, Chávez había sido hecho prisionero. 

Consumado el golpe, Pedro Carmona, acompañado de políticos de la ultraderecha venezolana y representantes de la Iglesia Católica, se auto juramenta como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. 

Una gran movilización popular se realiza alrededor del Palacio de Miraflores y militares leales rescatan al Presidente Hugo Chávez, democráticamente elegido, y en menos de 48 horas retoma el poder. 

Dos años después, el 2004, el gobierno venezolano denunció ante la OEA la injerencia del gobierno de EEUU y de organizaciones estadounidenses en el golpe de Estado; al mismo tiempo resolvió retirar a sus soldados del entrenamiento en la Escuela de las Américas. Entre los militares que encabezaron el intento de golpe de estado, figuraba el general Efraín Vázquez graduado en esta academia militar estadounidense. 

El embajador venezolano ante la OEA, Jorge Valero, presentó una masa de documentos que demostraron la abierta intervención de EEUU en el golpe. “Funcionarios del Departamento de Estado y de la misión permanente de EEUU ante la OEA -señaló- realizaron el 12 de abril, tanto en el seno de esta organización como ante el cuerpo diplomático un intenso lobby destinado a justificar el golpe de Estado, mientras en Caracas el embajador de EEUU, Charles Shapiro, realizaba una 'visita de cortesía' al dictador Pedro Carmona”. 

A la fecha, siguen las operaciones intervencionistas contra Venezuela. 

2004: Golpe de Estado en Haití 

El 29 de febrero de 2004, el presidente electo de Haití, Jean-Bertrand Aristide, fue secuestrado por un comando de Fuerzas Especiales estadounidenses con el apoyo de Francia. Ante la opinión pública, se dijo que Aristide había renunciado voluntariamente. 

“Bajo la amenaza de los fusiles M-16 -escribió Thierry Meyssan en Voltairenet- y en presencia de James B. Foley, embajador de los EEUU y de Thierry Burkard, embajador de Francia, Aristide habría firmado una declaración de demisión preparada con anticipación por los golpistas «a fin de evitar un baño de sangre». En realidad, se sabe actualmente que Aristide rechazó de firmar tal documento y redactó más bien una unas pocas líneas sobre un papel a manera de despedida. Es después entonces, cuando las Fuerzas Especiales lo conducen al interior de un avión blanco, sin matrícula, con destino a Bangui, capital de la República Centroafricana en donde lo esperan agentes franceses de la seguridad”. 

El diario estadounidense The New York Time señaló entonces que “la administración Bush, que anteriormente había estado renuente a sugerir que un presidente electo renunciara, cambió su postura en los últimos días, por el aumento de la presión y, finalmente, instó encarecidamente a Aristide a renunciar”. 

El mismo año, EEUU envío un alto contingente de marines a Haití. George W. Bush dijo: “El gobierno cree que es esencial que Haití tenga un futuro esperanzador. Este es el comienzo de un nuevo capítulo”. La realidad refuta este planteamiento. 

2008: Intento de Golpe de Estado en Bolivia 

El 11 de septiembre del 2008, se produce una masacre sangrienta, en el departamento de Pando, en Bolivia. Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia, señaló que este hecho fue “el corolario de una escalada de complot, conspiración y sedición cívico-prefectural” organizada con el apoyo de EEUU y frustrada “gracias a una enorme movilización social, a las decisiones del poder ejecutivo y, fundamentalmente, a la detención del prefecto de Pando, Leopoldo Fernández”. 

Estamos asistiendo, dijo, “al mismo libreto” urdido cada vez que en nuestros países “se pretende instalar procesos de transformación profunda que tratan de recuperar la soberanía, la dignidad, los recursos naturales”. 

“Tenemos que establecer una nueva agenda, nuevas reglas del juego para definir nuestra relación con los EEUU; una relación que ha estado empañada fundamentalmente por las acciones sediciosas del propio ex embajador Philip Goldberg, a quien declaramos persona non grata, porque hemos advertido con la mayor objetividad que estuvo alentando esta espiral de violencia en Bolivia”, dijo Quintana. 

Desde el 2008 a la fecha, en Bolivia se han registrado otros intentos por desestabilizar al gobierno encabezado por Evo Morales. 

Recientemente, se han registrado enfrentamientos de algunas cooperativas mineras con las fuerzas de orden. El ministro boliviano Carlos Romero, indicó que estas son movilizaciones conspirativas y golpistas están “dirigidas a afectar a la institucionalidad del Estado y restituir el régimen de privatización de los recursos naturales”. 

“El uso de cooperativas por parte de empresas trasnacionales para intentar privatizar y controlar los recursos mineros de Bolivia es el verdadero trasfondo de las recientes protestas violentas”, dijo Romero 

2009: Golpe de Estado en Honduras 

El 28 de junio del 2009 se produce un golpe de Estado en Honduras donde militares detienen al presidente Manuel Zelaya y lo expulsan a Costa Rica. 

Dos de sus cabecillas, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de Honduras, Romeo Vásquez y el Jefe de la Fuerza Aérea, General Luis Prince Suazo, son graduados de la Escuela de las Américas. 

El gobierno de EEUU, mediante el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, confirmó que la base militar de Soto Cano, en Palmerola, Honduras, donde opera la Fuerza Bravo de EEUU, con más de 800 oficiales y soldados norteamericanos, fue utilizada por los golpistas al sacar al presidente Manuel Zelaya del país.

“Latinoamérica entra con Chávez -dijo Zelaya a Telesur- en dos décadas de profundas reformas en el sistema y lógicamente tienen que detenerlas”. 

2010: Intento de Golpe de Estado en Ecuador 

El 30 de septiembre de 2010, se produjo una protesta de policías y sectores militares en Ecuador. El presidente Rafael Correa acude al lugar de la protesta para hablar con los agentes sobre sus inquietudes salariales. Sin embargo, es agredido y secuestrado durante varias horas, en un hospital, siendo rescatado, finalmente, por Fuerzas Especiales, luego de un intenso tiroteo. 

De acuerdo a la abogada Eva Golinger, “el 12 de julio de 2005, el jefe de comunicaciones de la División Estratégica de Desarrollo de la USAID en Ecuador envió un correo electrónico a los otros representantes de la USAID en Quito, expresando su preocupación por la influencia ´chavista` en Ecuador”. 

Cinco años después, este 2015, el presidente de Ecuador, Rafael Correa denunció nuevamente que sectores vinculados al ejército y la oposición tienen planes para tomar la sede del Poder Ejecutivo. 

“A través de su cuenta de Twitter, Correa señaló a dos coroneles del ejército como cabezas de la conspiración. El primer apuntado fue Mario Pazmiño, un coronel retirado de las fuerzas armadas, ex jefe de Inteligencia, a quien vinculó como cercano a la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA). En tanto, el otro personaje señalado fue el coronel César Carrión, quien revistaba como director del hospital policial donde el presidente estuvo secuestrado en 2010”, informó Pagina12. 

Recientemente, en julio pasado, María Augusta Calle, presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Ecuador, señaló a Radio del Sur que: “El Congreso de los EEUU aprobó un presupuesto de dos mil millones de dólares para 'fortalecer la democracia' en Venezuela, Ecuador y Cuba. En esa propuesta, que se presentó para su aprobación por el Congreso, aparecía que tenían que dar resultados concretos en 180 días”. 

La legisladora denunció que los actuales disturbios desatados por la oposición en Ecuador son el fruto de esta financiación estadounidense. 

“Creo que están trabajando muy rápidamente para ver si al menos aquí en Ecuador logran romper el orden democrático”, agregó. 

En una entrevista de Julián Assange al Presidente Correa este último expresó: “Vea, como dice Evo Morales, el único país que puede estar seguro que nunca va a tener golpes de estado es EEUU, porque no tiene Embajada estadounidense”. 

2012: Golpe de Estado en Paraguay 

El 22 de junio de 2012, el Senado de Paraguay realizó un juicio “express” al Presidente Fernando Lugo destituyéndolo del cargo bajo el argumento que era responsable de los enfrentamientos entre campesinos y policías, ocurridos días antes, en la localidad de Curuguaty, con un saldo de diecisiete muertos. 

"Aquí no han destituido a Lugo, han destituido la democracia. No han respetado la voluntad popular", dijo el ex mandatario. 

En un reportaje publicado por CIPER, titulado, “Las claves de la destitución de Lugo en Paraguay: Los EEUU y el Impeachment”, se señala que: “El 22 de marzo de 2012, en una ceremonia en el Palacio Nacional, otro director del programa Umbral, el estadounidense Matthew Langhenry, recibió una medalla al mérito de la Policía Nacional paraguaya de manos de su comandante, Paulino Rojas, que durante un año y medio trabajó cerca de USAID en el programa Umbral” que donó 2 millones de dólares en equipamiento a la policía. 

“Rojas -señala la investigación- también había recibido entrenamiento por el FBI en un curso en Virginia en 1998. Tres meses después, Paulino Rojas daría la orden de desalojo que llevó a la matanza de Curuguaty y a la deposición de Lugo”. 

“La influencia norteamericana –dice el reportaje de CIPER- en Paraguay no es sólo un asunto diplomático. A través de donaciones administradas por USAID de más de 100 millones de dólares (en cinco años) a empresas, ONGs y órganos gubernamentales dificilísimos de monitorear, los norteamericanos se garantizaron su proximidad a diversas esferas de poder en Paraguay: “Actores políticos de todos los espectros nos buscan para oír consejos”, resumió la ex embajadora Liliana Ayala en la misma relatoría confidencial. “Y nuestra influencia aquí es mucho mayor que nuestro rastro””. 

2016: Golpe de Estado en Brasil 

El 31 de agosto de 2016, luego de un “Impeachment”, el Senado de Brasil destituyó formalmente a la Presidenta Dilma Rousseff, por 61 votos contra 20, por supuestos “crímenes de responsabilidad”. 

Tres años antes, en septiembre de 2013, asumiría la embajada de EEUU en Brasil, Liliana Ayalde quien fuera embajadora en Paraguay cuando el Senado realizara también un “Impeachment” a Fernando Lugo que lo destituyó. 

Ayalde, con una larga experiencia, fue directora de la USAID en Colombia, también estuvo en Guatemala, en los años ochenta, y en Nicaragua, en los noventa, fue también subsecretaria de estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, que cubre Cuba, América Central y el Caribe. 

En el mismo mes, el periodista americano Glenn Greenwald, con acceso a los documentos del ex agente Edward Snowden, mostró documentos en los que se probaba que la Agencia Nacional de Seguridad de EEUU tenía interés y vigilaba las comunicaciones de la petrolera de Brasil, Petrobras. 

También se informó entonces que las comunicaciones de la presidenta Dilma Rousseff estaban siendo monitoreadas por los EEUU.  “En los informes, se incluía la pregunta "Brasil, ¿aliado, enemigo o problema?”. 

Finalmente, el mismo día, 31 de agosto de 2016, en que el Senado de Brasil destituyó a la Presidenta Dilma Rousseff, llegó hasta las dependencias del Senado brasileño Michel Temer para tomar posesión de manera oficial como nuevo Presidente del país hasta el 31 de diciembre de 2018. 

Temer, informó WikiLeaks, habría sido “informante de inteligencia” de EEUU. De acuerdo a un cable de la embajada de EEUU, revelado en este sitio, Temer, habría sostenido reuniones con los diplomáticos estadounidenses el 2006. 

Fuentes consultadas: Telam, Telesur, Página12, Radio del Sur, CIPER, Rebelión, Adital, Granma, La Tercera, Wikileaks, entre otras. 

* Pablo Ruiz, periodista, es parte del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas y editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz