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viernes, 16 de agosto de 2013

Comunicado en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas


COPINH
Adital

Somos los Hijos e Hijas de LEMPIRA,
Somos la Madre Tierra, 
Somos el Cosmos, 
Somos COPINES.
1.- Celebramos que las comunidades Lencas de Río Blanco organizadas al COPINH han logrado expulsar de su territorio ancestral a empleados, ejecutivos y pertenencias de SINOHYDRO, la transnacional más grande en el mundo en construcción de represas. Esto es el resultado de la resistencia y la dignidad milenaria del Pueblo Lenca, que NO claudica en su demanda de que salga totalmente el Proyecto Hidroeléctrico Agua Zarca, y que se cancele la concesión, licencias y permisos otorgados por el Congreso Nacional, SERNA, alcaldes municipales, ICF y otros, ya que violentan el derecho al territorio ancestral, a la espiritualidad y cultura, el Convenio 169, hábitat funcionales, y agreden la vida de los Pueblos Indígenas y de la Madre Tierra.

2.- Denunciamos que la empresa Desarrollos Energéticos DESA, dueña de la concesión ilegal, continúa invadiendo el territorio ancestral del Pueblo Lenca de Río Blanco, Intibucá, promoviendo la militarización y represión, sobre todo a través del Ejército de Honduras y la presencia de sicarios.

3.- Denunciamos que continúan las amenazas, la persecución judicial, política y militar contra el COPINH. Hacemos responsables a estos sectores del poder político, económico y militar por estas amenazas reales, y por la violación sistemática de los derechos humanos individuales y colectivos del Pueblo Lenca de Río Blanco organizado en el COPINH.

4.- Como parte de la estrategia de despedazar al COPINH, y de detener el proceso descolonizador de Río Blanco, el Fiscal Henry Alexander Pineda, presentó requerimiento fiscal en el Juzgado 1º de Letras de Intibucá, a raíz de las acusaciones de la empresa DESA por los supuestos delitos de usurpación, coacción y daños continuados, contra la compañera Bertha Isabel Cáceres Flores, y los compañeros Aureliano Molina y Tomas Gómez Membreño, miembros del COPINH; y se ha impuesto para el próximo miércoles 14 de agosto una Audiencia de Declaración de Imputados, pidiendo desalojo, que se impongan prohibiciones a estos compañeros y a la compañera de que lleguen a la zona de Río Blanco, de que salgan del país, entre otras. Mientras se entrega el territorio a las transnacionales, se prohíbe que circulen por el mismo los hijos de este pueblo.

5.- Condenamos la criminalización contra nuestros compañeros y contra el COPINH en general. Sabemos que la acción digna del COPINH ha incomodado a los que con sus tentáculos mueven todo el engranaje del gobierno, del poder, y lacayos, creyendo que escarmentando al COPINH lograrán frenar su lucha histórica.

6.- El COPINH reitera su convicción de seguir luchando, defendiendo sus principios y mandatos, apegados a la decisión de las comunidades del sector de Río Blanco, que impulsan el proceso de reivindicación de su territorio ancestral y el respeto a sus derechos.

7.- Llamamos al movimiento social y a las diversas luchas territoriales a continuar construyendo ejercicios de soberanías territoriales y levantamientos contra los proyectos de saqueo y de violencia.

8.- Llamamos al movimiento de solidaridad a realizar distintas acciones como ser plantones frente a las embajadas de Honduras, comunicación al Gobierno Central, a la Corte Suprema, a la Comisión Interventora del Ministerio Público, al Congreso Nacional, a las Juezas del 1ro. de Letras de Intibucá exigiendo fin a la criminalización contra el COPINH, respeto al Convenio 169 de la OIT, respeto al territorio ancestral de Río Blanco y que salga el ilegal e ilegítimo proyecto Hidroeléctrico Agua Zarca como también las empresas del territorio Lenca.
Dado a los 9 días del mes de agosto del 2013,
Día Internacional de los Pueblos Indígenas.
Intibucá. Honduras.
¡Con la fuerza ancestral de Iselaca, Lempira, Mota y Etempica se levantan nuestras voces llenas de vida, justicia, dignidad, libertad y paz!
****************
Para comunicaciones, dirigirse a:
Presidente de la República de Honduras: Porfirio Lobo Sosa
Tel: (504) 9990-0878; 9978-2138
Secretaría de Justicia y Derechos Humanos: Abogada Ana Pineda
Tels: (504) 2235-6119 - Tel móvil: (504) 9982-6801
Corte de Paliación de santa Bárbara: Telefono (504) 2643-21-48 - 2643-03-21 - 2643-25-14
Juzgados del Departamento de Intibucá: (504) 2783-0358 - 2783-4171
Sr. Antonio Calix Hernández
Magistrado Coordinador de la Sala Penal, Corte Suprema de Justicia de Honduras
Oficina personal: (504) 2202-5305
Oficina general de la Sala Penal: (504) 2202-5124
Coord. Comisión interventora del Ministerio Publico: Abogada María Antonia Navarro
Coordinadora de la Comisión Interventora del Ministerio Público
Celular: (504) 99.72.52.57
Tel: (504) 2221-5670 - Fax: (504) 2221-5672
Presidente del Congreso Nacional: Juan Orlando Hernández
Fiscalía de las Etnias: Lic. Jany del Cid Martínez
Oficina: (504) 2221-3099 extensión: 2122
Tel móvil: (504) 8858-2071 - Fax: (504) 2221-5620
Correo: janydelcid@yahoo.es
Ministro de las Etnias: Sr. Luis Green
Tel móvil: (504) 3345 7446
Mandar correo electrónicos a:

jueves, 6 de junio de 2013

“Los mismos que violaron los Derechos Humanos durante el Golpe de Estado lo hicieron en los 80”



Por Joaquín Mejía Rivera **
Puesto Actual: 
Coordinador del Departamento de DDHH para  ERIC Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación

** Doctorado y Maestría en Derechos Humanos de la Universidad Carlos III en Madrid
** Ha participado en varios casos en la Comisión Interamericana de DDHH y la Corte Interamericana de DDHH.

¿Cuál es el panorama general que ustedes se han encontrado después de su última visita? ¿Hay dudas en torno al proceso de depuración policial?
R: La Comisión Interventora ha lanzado varios mensajes simbólicos como puede ser la renuncia de la Directora de Fiscales, Daniela Ferrera, quién había jugado un papel muy importante para que en Honduras tengamos el MP que tenemos. El segundo mensaje simbólico es que la Comisión ha comenzado a recibir a organizaciones civiles y esto genera algún nivel de confianza por han dado a entender que son permeables a las opiniones de la ciudadanía.

En cuanto a la depuración policial si tenemos una gran preocupación porque en enero si parecía que las cosas podían avanzar, no obstante hasta el momento hemos visto como el CONASIN (Consejo Nacional de Seguridad Interna) ha obstaculizado la elección de una terna de funcionarios para que el Presidente de la Nación pueda elegir a las nuevas autoridades de la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial (DIECP); y hace casi un mes que el actual director y subdirector renunciaron a sus cargos y aún no se han adoptado ninguna decisión; con lo cual realmente es preocupante y hasta el momento la ciudadanía no está viendo si se están depurando o no; o qué medidas se tomarán contra los depurados.

Entonces, ¿el pueblo hondureño puede confiar en el proceso de depuración policial que se está llevando a cabo en estos momentos?
R: Una de las preocupaciones que nos dejó la reunión con el Ministro es que nos advirtió que no había que preocuparse por el nombramiento de los Altos Mandos del DIECP; qué, según él, había que preocuparse por los resultados y que ahora la DIECP estaba dando resultados; es decir, que el mismo director y subdirector que fueron interpelados en el Congreso y donde quedó en evidencia que habían fracasado dirigiendo está entidad, ahora están funcionando y haciendo su trabajo; con lo cual se lee entre líneas que el problema era el ministro anterior (Pompeyo Bonilla). Esto da a entender que este organismo no es independiente ni autónomo al Ministerio de Seguridad; lo cual significaría que el DIECP responde y es dependiente del Ministro de Seguridad; lo que genera una gran preocupación porque estamos hablando de la sumisión de una instancia que, en teoría, debería ser independiente.
Ramón Custodio, Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, está defendiendo al actual director y subdirector de la DIECP, creemos que no hay voluntad política para cambiarlos y esto implica que el poder ejecutivo, a través del Ministerio de Seguridad y del CONASIN, están restándole importancia al poder que tiene el Congreso para interpelar y aplazar a un funcionario. Además,  no se está respetando la figura del Presidente de la República quién aceptó la renuncia de estos dos funcionarios.

Si el CONSAIN, y el Ministerio de Seguridad no están respetando la autoridad del Presidente de la República, ¿quién manda entonces en Honduras?
R: Tanto el Congreso- quién interpeló e improbó la conducta de estos dos funcionarios- como el Presidente de la República- quién aceptó la renuncia de ambos- tomaron una decisión, cómo es posible que el CONASIN, que es un órgano asesor de consulta del Ministerio de Seguridad, no tome esto en consideración y no le dé importancia a estos dos poderes del Estado debemos preguntarnos, ¿realmente quién manda en este país.
El CONSAIN lo que abduce es que ellos nunca han recibido formalmente por escrito la carta de renuncia, por lo cual esto también genera dudas porque implica que no creen en la palabra del Presidente de la República, que es la máxima autoridad del Estado, quién afirmó en público que aceptó la renuncia de estos dos funcionarios.

¿Cree que la creación de los TIGRES sería positivo para Honduras?
R: Honduras necesita Fuerzas Especiales de Élite para reaccionar ante el crimen organizado y ante una violencia que es más grave de lo normal; no obstante esa unidad de élite debe ser civil y no militar. La seguridad ciudadana es competencia de una policía civil y democrática bajo mando civil; porque estamos hablando del trato con la ciudadanía. Y la seguridad nacional debe estar a cargo de militares capacitados para defender la soberanía y el territorio.
Los militares en Honduras están ejerciendo funciones judiciales antes del 2002, con el gobierno de Maduro, han estado en las calles y si se miran las estadísticas del Observatorio de la Violencia el aumento ha sido imparable. Tener a los militares en las calles han sido un total fracaso, como toda la política de seguridad en el país. Se le deben quitar las facultades policiales a los militares. Lo que debería hacer el Estado, si de verdad hubiese voluntad política, es tratar la violencia desde un enfoque amplio que tiene que ver con Derechos Humanos, con la reducción de pobreza,  con oportunidades de empleo.

No hay casos emblemáticos que puedan ser judicializados porque prácticamente no existe información dentro del Ministerio Público, ¿podríamos decir que las autoridades que han estado a cargo de la dirección del MP han borrado evidencias o no les han interesado investigar los casos?
R: Hay diversas cuestiones, en Honduras tenemos una deuda histórica de impunidad. De acuerdo con el informe del Comisionado Nacional de Derechos Humanos se refleja, claramente, que hasta el momento no hay nadie investigado, judicializado o condenado por la violaciones a los Derechos Humanos que se cometieron en los años '80; y luego vemos que todas las violaciones cometidas durante el Golpe de Estado, y que fueron documentadas- a través de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación- tampoco nadie ha sido condenado; y una de las características de los violadores de los Derechos Humanos durante el golpe es que son las mismas que durante los 80. Esto significa que muchos de los que cometieron el Golpe de Estado son los mismos que violaron derechos en los '80; y por tanto, ese círculo de impunidad genera que se sigan cometiendo estas violaciones.
Nos preocupaba que la Comisión Interventora dijera que existen casos pero que la investigación ha sido tan terrible que es casi imposible poder construir algo para poder presentarlo ante los Tribunales de la Republica. Nos preocupa que la Comisión Interventora señale eso, porque por un lado puede tratarse de presiones políticas para que no presente ningún caso o, por otro lado, puede ser que los abogados no han estado actualizándose de lo que está sucediendo sobre todo en el tema de Derechos Humanos donde figuras que eran tradicionales ahora no son intocables.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Soy parte de una generación que vivió en medio de la violencia revolucionaria


Rebelión

Por Mario Hernández

La cosa sería entre asesinar y no asesinar. Eso es lo que se juega en la historia. 
 La muerte nunca puede ser utilizada como un símbolo. Me refiero, por ejemplo, a la figura de Aramburu. 
 Allí se comenzaron a usar las categorías del enemigo. El hecho llevó a que todo el espectro político-social resistente estuviera marcado desde los que dan la muerte. 
 El terror fue una respuesta contra la rebeldía social: también ellos tenían miedo. 
 “Diálogo con León Rozitchner: Violencia y Contraviolencia” en Diálogos de Vicente Zito Lema 

Mario Hernandez (MH): Buenos días Doctor Honoris Causa. Estoy en la radio, no tan bien como vos que gracias a nosotros tuviste el privilegio de desayunar en la cama, compartiendo el aire con Héctor Freire y Fernando Krichmar, realizador de “Seré millones”, una película documental que aborda el robo al BANADE en enero de 1972, el denominado “robo del siglo” ya que fueron casi U$S 10.000.000. ¿Lo recordás?

Vicente Zito Lema (VZL): Tengo muy buena memoria.

MH: Ese dinero sirvió, entre otras cosas, para financiar la fuga del penal de Trelew, meses después, lugar al que volviste al cumplirse 40 años de la masacre.

VZL: Fue la primera vez en que los familiares de las víctimas se pudieron reunir. Es muy complejo entender por qué hasta ese momento nunca lo habían hecho, pero así son las cosas, la vida está llena de complejidades, de angustias, de situaciones, no descubro nada nuevo diciendo esto.

Fue un momento inolvidable para mí ver a tantos familiares reunidos en una mesa. Se consiguió un quincho, cerca de la playa Unión, en Rawson, y ahí todos los familiares juntos, alegres y llorando, esas cosas tan latinas nuestras, compartiendo un pedazo de pan y carne, se pudo hacer una especie de recordación viva donde cada uno trajo sus recuerdos, sus angustias y alegrías, todo lleno de una honestidad gigantesca y una necesidad de tocarle la cara al otro, de verse en sus ojos.

Es muy difícil para mí, por más que trabajo tantos años con las palabras, poder recordar y transmitir esa mesa de la playa en Rawson, rodeado de casi 40 o más familiares de los compañeros masacrados en Trelew.

También debo decir y ruego que se entienda que no lo hago por darme importancia, soy casi uno de los pocos que por edad y haber conocido a los compañeros, los familiares podían como sentir que yo representaba algo y entonces me hicieron parte de esa misma ceremonia y recibí un cariño gigantesco que quedará para siempre en mi recuerdo.

MH: Quería conversar sobre Diálogos, tu último libro editado por Topía, aunque sea brevemente.

Dentro de 2 semanas vamos a recordar a León Rozitchner al cumplirse un año de su desaparición física, no intelectual, con tu participación, la de Enrique Carpintero y James Petras.

Te decía que quería referirme a Diálogos. Encuentro con Jacobo Fijman, Enrique Pichon Rivière, Fernando Ulloa y León Rozitchner, particularmente, como empezamos recordando el 22 de agosto de 1972, sobre León, con quien abordás el tema de la violencia y la contraviolencia.

El texto me dejó una sensación que te la manifesté por email y ahora aprovecho para preguntártelo al aire. Si bien hay una especie de recreación intelectual, me llamó poderosamente la atención la posición de Rozitchner en relación a la violencia porque me hizo recordar, en alguna medida, a “la teoría de los dos demonios”. Fue un tema que me impactó mucho de la lectura de tu libro.

VZL: Es muy fuerte lo que decís y me quedo pensando mientras vos estás hablando. Es una situación compleja. Quiero aclarar que todo lo que pongo en boca de León, doy fe de honor, es cierto. Es un diálogo pero León ya no está y entonces queda en nuestra buena fe interpretar sus palabras.

Doy fe pública que todo lo que dice León en el diálogo es lo que ha dicho. Es obvio que cuando hay un escritor que trabaja con personajes puede ser que a veces cambie alguna cosa porque todo lo que pasa por uno siempre queda marcado por una subjetividad. En este caso la situación era, diría yo, traumática, porque soy parte de una generación que tuvo que vivir en el medio de la violencia revolucionaria. Es muy complejo recordar todo como fue, pero en el momento concreto que se da el diálogo con León debo decir que pensaba tal como queda en el libro. Este es un punto de partida como límite. Lo que dice León es lo que pensó.

También es un momento concreto de su vida, lo que no quita, como diría Spinoza, ese filósofo del que tanto se nutrió León y yo también, que en tanto acto de un sujeto implica el pensamiento en un momento dado de su vida, lo cual no quita que en otro haya pensado o actuado desde otras coordenadas, desde otras dimensiones políticas y psicológicas diferentes. Cuando se da el diálogo es lo que realmente él piensa y si lo digo en relación al conjunto de los pensamientos que le he escuchado, diría que León no siempre pensó como lo hizo en ese momento.

Por más que yo sea un escritor, no puedo en la especificidad concreta de lo que estamos hablando decir que lo que dice León es lo que pensaba siempre, que es el resumen de su pensamiento. Para eso hay que recorrer su obra, pero estoy absolutamente convencido que en los últimos años de su vida pensaba tal como aparece en el diálogo.

Ese es el León Rozitchner de los últimos años y no quita, porque lo conocí bien, que en otros años haya tenido un pensamiento, diría yo, no tan drástico, no tan dramático, no tan angustiante en relación a la violencia.

En sus últimos años, y cuesta explicarlo, León que tenía una formación marxista muy estricta, deja la categoría divisoria de aguas que es la lucha de clases para entrar, pienso yo, en una división más de tipo idealista, poniendo en un lado el bien absoluto y del otro al mal absoluto, más bien de tipo espiritual.

Por eso es la complejidad que trae este último León Rozitchner que sentía que la muerte en sí misma era algo tan absolutamente negativo, una especie de dialéctica de la negación, que no entendía que en pos del bien o de una revolución, para decirlo menos filosóficamente y más claro, alguien que quiere practicarla, incluso un oprimido que sufre toda la indignidad de la opresión, practicara la violencia. El sentía que en la violencia estaba el mal civilizatorio, que había que trasponer la opresión sin quedar marcado, confundido, con la manera violenta que se ejerce el dominio por parte de las clases dominantes.

Lo digo con respeto, pero me viene como metáfora directa León convertido en un león que quiere comer nada más que el pasto.

MH: Un León hervíboro.

VZL: Esa es la palabra que no me animaba a decir. Es lo que siento, por supuesto, con una dignidad propia de un pensador de su tamaño.

Nuestros héroes de Trelew no querían la violencia

MH: Ultimamente siempre que te entrevisto armás unos líos bárbaros, la última vez fue con Haroldo Conti.

VZL: Somos parte de una generación muy compleja y no es tan simple. Justamente en el acto más grande por Trelew, Hilda, la compañera de uno de los héroes, dijo algo que puede ser importante. Trato de transmitirlo: ‘va a ser siempre difícil que la gente entienda que nuestros héroes de Trelew no querían la violencia, pero tuvieron en un momento histórico, ellos que no eran violentos, que practicarla para que no siguiera destruyéndonos’.

Esa es la gran angustia existencial. Seres, y me incluyo porque fuimos una generación, que amábamos la vida, obligados en su defensa a practicar la violencia porque sino la vida no es, se termina en las manos estranguladoras de los que tienen el poder histórico, económico, cultural, que tienen el dominio sobre nuestras vidas. La vida de una mayoría de la sociedad se va convirtiendo diariamente en muerte.

La pregunta de fondo sería: ¿Transitar por los caminos de la muerte para llegar al bien, la vida y la libertad, es posible? Cada una tendrá que plantarse frente a un espejo y contestar de buena fe. Yo me planto frente al espejo de la historia, humildemente, sin representar a nadie, hablando desde lo hondo de mí y creo que no había otra manera de enfrentar a la dictadura militar de la época sino desde la forma en que buena parte de nuestra generación lo hizo. ¿Nos guiaba la violencia? No, nos guiaba la vida y hubo que vencer en nuestro interior esa misma violencia que, por supuesto, no es en sí misma buena pero en pos de un sentido reivindicativo profundo de la existencia humana fue un instrumento que hubo que practicar, con un dolor gigantesco, porque el que crea que nuestra generación gozó con la violencia, sinceramente no comprendió nada de esa generación ni de la historia.

Tampoco vamos a pensar que aquí hubo dos demonios. Hubo uno solo y una generación que lo enfrentó y tuvo que usar todo lo que la historia puso a su alcance para enfrentarlo.

La muerte de cualquier ser humano siguió siendo el dolor de aquéllos que amamos la vida. Es una contradicción profundísima, casi imposible de resolver desde la palabra, pero no dudo que desde el profundo fondo del corazón humano nuestra generación no se sintió agobiada por practicar la violencia, sino que lo hizo sabiendo que se iba hacia la alegría profunda de la libertad humana que es mucho más que la violencia. Es el sujeto en acción en toda la potencia de la vida.

miércoles, 6 de junio de 2012

Llamado urgente de MOPASSOL




La reciente masacre de integrantes de la comunidad miskita en el Río Patuca, en Honduras, el pasado 11 de mayo cuando dos helicópteros de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA en sus siglas en ingles), dispararon sobre una canoa en la que viajaban los campesinos matando a dos mujeres embarazadas, dos hombres e hiriendo gravemente a otros cuatro, evidencia no sólo la continuidad del terrorismo de Estado impuesto por el golpe militar de junio de 2009 contra el presidente Manuel Zelaya, sino también la trágica ocupación militar norteamericana en ese país.

Detrás de este ataque que “se investiga” en Washington -según se informa- no sólo se advierte la militarización estadounidense de Honduras, con cinco bases y centros de operaciones además de Palmerola (estratégica para la IV Flota) sino que se trata de un ataque directo contra los miskitos, para facilitar la ocupación de la zona y la imposición del corredor mesoamericano de agrocombustibles.

Los asesinatos cotidianos de campesinos, dirigentes sindicales y políticos, maestros, estudiantes y periodistas – en este caso suman 25 asesinados desde principios de 2010- permiten comprobar que el actual gobierno de Porfirio Lobo, surgido de elecciones convocadas y digitadas por los militares golpistas de junio de 2009, es sólo una continuidad de esa dictadura. Los asesinatos cometidos por la fuerzas de ocupación en este país son cotidianos y evidencian que ése es el proyecto-guión de Estados Unidos para América Latina, si los dejamos avanzar. La tasa de crímenes alcanza al 86,5 por ciento por cada cien mil habitantes. Se estiman alrededor de 700 homicidios mensuales y unas 20 víctimas diarias. El 55 por ciento de los homicidios ocurrieron en la zona norte del país (Atlántida, Cortés y Francisco Morazán). El 84,6 por ciento con armas de fuego, Y en casi el 28 por ciento de los asesinatos participaron sicarios.

Se conoce que hay asesores israelíes, paramilitares y sicarios colombianos, después de un acuerdo de los golpistas con el ex presidente de Colombia Alvaro Uribe, así como ex militares argentinos y de la Fundación Uno América, que participó activamente en el golpe. Centenares de personas han sido detenidas y torturadas. Pero al no poder doblegar la resistencia y al entender que no tienen posibilidad de ganar en nuevas elecciones, la represión aumenta cada día. No podemos dejar solo al pueblo hondureño. Es nuestro deber pronunciarnos solidariamente ante las enérgicas denuncias que realizan las organizaciones populares de Honduras, denuncias que la gran prensa silencia de manera sistemática.

Lo más grave, en el caso de los miskitos fue el intento de justificación de esos asesinatos por parte del Director de la Policía Nacional, Ricardo Ramírez Cid, quien dijo que ”hubo un intercambio de disparos en la escena”. Aún cuando se observó que las víctimas estaban desarmadas y los sobrevivientes hospitalizados en La Ceiba relataron que les dispararon a mansalva con ametralladoras y granadas. Lo mismo sucede con los crímenes y amenazas contra los campesinos del Aguán. El pueblo miskito es uno de los más golpeados por la tragedia de la ocupación de ese país centroamericano, así como por la corrupción policial y militar en el tema del narcotráfico, además del feudalismo imperante en esa zona del país, sumida en una enorme pobreza. Hay más de 1700 lisiados y decenas de muertos en la comunidad miskita.

El diario New York Times en su edición del pasado 5 de mayo encabeza un artículo señalando que la “Armada de los Estados Unidos, usando lecciones del conflicto de la década pasada (Irak) en la guerra que está siendo peleada en la selva miskita, ha construido un campamento (centro operativo) con poca notoriedad pública pero con apoyo del gobierno hondureño”. El citado artículo reconoce la instalación de tres “bases de operaciones de avanzada” ubicadas en Mocorón, Puerto Castilla y El Aguacate”.

El Comando Sur del Pentágono está auspiciando en toda Centroamérica lo que llaman “estados fallidos” para justificar las intervenciones en nombre de la seguridad nacional, el viejo esquema con que sembraron dictaduras en todo el continente en el siglo XX. En esa dirección apuntan los “acuerdos de seguridad” que Estados Unidos viene estableciendo con los países de la región.

A la situación de Honduras que se agrava cada día sumando ya miles de muertos, se suma la tragedia mexicana, sobre la que se extiende un silencio cómplice. Desde que México firmó con Estados Unidos el Plan Mérida en el año 2006 (una réplica del Plan Colombia) y Washington envió armas y asesores para una supuesta guerra contra el narcotráfico, más de 55 mil personas han sido secuestradas y asesinadas en forma atroz, sembrando el terror en el norte de ese país. Existen unos diez mil desaparecidos. Las Fuerzas Armadas intervienen directamente en el conflicto y nadie ignora a esta altura de los acontecimientos que la mayoría de esos muertos nada tienen que ver con el narcotráfico y que Estados Unidos entregó armas a los grupos paramilitares como los Zetas, como se ha descubierto investigando la Operación Castaway (Operación Náufrago ) o Rápido y Furioso.

Supuestamente, se trataba de una operación encubierta de la DEA para entregar armas y “conocer” las vías del contrabando. Pero esas armas fueron a parar a manos de los paramilitares mexicanos, que se entrenan en tortura con la población civil, y con inmigrantes que van hacia Estados Unidos y son asesinados y despedazados, como se ha visto en la aparición de cadáveres en distintos lugares.

México ha sido convertido en un estado fallido, y caótico que según políticos republicanos amenaza ahora “la seguridad de Estados Unidos”, y por lo tanto podría ser pasible de una intervención, especialmente si en las elecciones próximas no ganan sus “elegidos” como gobernantes. Las armas de EE.UU también fueron para las “maras” creadas en ese país y luego enviadas a sus países de origen, tanto El Salvador como Honduras y Guatemala, con la finalidad de mantener el crimen y el caos.

Honduras bajo terrorismo de Estado encubierto y Guatemala, donde el feminicidio y la violencia del viejo militarismo y paramilitarismo contrainsurgente se potencia con la llegada a la presidencia de un oficial de los “Kaibiles” la fuerza especial más brutal de todos los tiempos, preparada en Estados Unidos y autora de crímenes de lesa humanidad y de desaparición de aldeas enteras, cuyos pobladores fueron eliminados.

Estos integran la cifra de más de 90 mil desaparecidos durante las dictaduras militares guatemaltecas, la más alta de América Latina considerando además la población de poco más de diez millones de habitantes.

Esta es parte de la realidad centroamericana, a lo que se añade el gobierno derechista de Panamá, que ya ha producido matanzas indígenas, persecución de trabajadores y firmado con Estados Unidos la instalación de doce bases militares y centros operativos rodeando todo el país, que había logrado liberarse del Comando Sur a fines de 1999.

La tragedia ilimitada en Centroamérica se continúa con la virtual ocupación de Colombia con por lo menos ocho bases militares extranjeras y un terrorismo de Estado encubierto desde hace años y ahora en una supuesta “Democracia de Seguridad”, donde continúan las matanzas militares y paramilitares día por día y se impide cualquier proceso de paz que signifique producir un verdadero cambio en ese país. Colombia es el país de América Latina que junto con Guatemala, tiene la mayor cifra de muertos y desaparecidos del continente a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI.

Ante esta realidad, a lo que se unen los tratados de libre comercio firmados con varios gobiernos de la región, la invasión de las agencias de Estados Unidos en el continente y la militarización de la región en ascenso, con las consecuencias sociales y políticas que estamos viendo, el Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (Mopassol), llama a organizaciones populares a extender su solidaridad y realizar actos y demandas para detener la masacre de pueblos hermanos y denunciar los graves peligros de una profundización de la intervención extranjera, que inevitablemente se extendería hacia todo el continente.

Es hora de decir basta al crimen y detener la guerra de baja intensidad, la invasión silenciosa de las fundaciones del poder imperial y la militarización que intenta una recolonización regional en el siglo XXI.

Buenos Aires, Argentina, 23 de mayo de 2012

Fuente: MOPASSOL

jueves, 10 de mayo de 2012

Los alumnos de Medicina vuelven a sus labores




Los alumnos de último año de Medicina que mantienen un paro de labores desde hace 44 días, decidieron reintegrarse a sus labores en todo el país.La decisión de los alumnos de Medicina fue tomada luego de llegar a un acuerdo con autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), del Ministerio de Salud y los padres de familia de los médicos huelguistas. 

Previo a la normalización de sus labores, los alumnos de último año de Medicina sostendrán una asamblea para informar a las bases los detalles del arreglo.Los huelguistas tenían programado salir a protestar a las calles, y denunciar su caso ante el Comisionado Nacional de Derechos Humanos (CONADEH). La movilización sería acompañada por padres de familia y saldría antes de las 8:00 de la mañana desde la Facultad de Medicina y concluirá ante la sede del CONADEH en el Bulevar Suyapa.

Los alumnos de Medicina abandonaron las salas de emergencia hospitalaria demandando un aumento de su salario beca de cinco mil a 10 mil lempiras. La Universidad Nacional y el gobierno solo les ofertó 800 lempiras de aumento y les demandó retornar de inmediato a las salas de atención, a lo que ellos se resistían.

Por esa posición les cancelaron su pasantía que tendrán que repetir; su salario beca y sus labores serían ocupadas por estudiantes en espera de realizar su internado y por egresados hondureños de la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba, entre otras acciones.