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lunes, 2 de agosto de 2021

Los golpistas Donald Trump, Carlos Mesa y Keiko Fujimori


Rebelión                                                                                                            

Por Eduardo Paz Rada *

El triunfo electoral del profesor rural Pedro Castillo de Perú Libre sobre Keiko Fujimori de Fuerza Popular por más de cuarenta mil votos, en la segunda vuelta electoral del pasado 6 de junio, que representa el ascenso sorpresivo del Perú popular, profundo y plebeyo, está siendo sometido a un proceso conspirativo que intenta desconocer los resultados de la urnas utilizando los mismos recursos y tácticas que se utilizaron en Estados Unidos por parte de Donald Trump en enero de 2021 y en Bolivia por Carlos Mesa Gisbert en octubre-noviembre de 2019.

Primero ha sido el discurso de fraude electoral que, sin pruebas ni evidencias, manifestaron los perdedores y  divulgaron los grandes medios de comunicación privados, las redes de internet y las campañas publicitarias, luego la movilización de sectores medios y acomodados urbanos, después las acciones violentas de grupos de provocadores organizados y financiados por las oligarquías conservadoras locales y finalmente las acciones paramilitares, en el caso norteamericano, y policiales y militares, en el caso boliviano, con amenazas o ejecución de Golpes de Estado.

En el caso de Estad​os Unidos, Trump y los sectores supremacistas y conservadores fueron desarrollando desde inicios de 2020 una campaña con argumentos como la injerencia de China y Rusia en las elecciones, el fraude electoral, “el comunismo de los demócratas Joe Biden y Bernie Sanders” hasta culminar con la presión sobre los órganos electorales para manipular resultados y el asalto violento de los edificios del Capitolio en Washington, donde se encontraban los representantes y senadores aprobando los resultados de las elecciones; provocando la muerte de seis personas.

En Bolivia para el Golpe de Estado se utilizó un libreto de desestabilización y propaganda gestado desde principios de 2019 con una fuerte campaña y propaganda desde canales de televisión, periódicos, agencias de noticias y radios, junto a redes virtuales con el argumento del fraude electoral y el anticomunismo y, cuando ganó los comicios  Evo Morales del Movimiento Al Socialismo (MAS), culminó con el incendio de las Cortes Electorales Departamentales, el motín policial y la insubordinación militar que impuso un gobierno de facto respaldado por Estados Unidos y Brasil, el mismo que ejecutó las masacres de Senkata, Sacaba y el Pedregal con más de treinta y cinco muertos de El Alto, La Paz y Cochabamba.

En el Perú, la campaña fujimorista, apoyada por las transnacionales y los grupos empresariales más poderosos, se concentró inicialmente en descalificar el “comunismo y el terrorismo” de Pedro Castillo con grandes campañas publicitarias en los medios de comunicación y en las calles y avenidas de Lima y otras ciudades, luego con denuncias totalmente infundadas de fraude electoral cuando se consolidó el triunfo de Perú Libre y ahora con manifestaciones callejeras conservadoras y anticomunistas y pronunciamientos de militares retirados que convocan a llevar adelante un Golpe de Estado.

Lo indudable es que en la región sudamericana los pueblos se encuentran en apronte frente a los gobiernos neoliberales y conservadores, tales las movilizaciones en Chile, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú o Bolivia desde 2019 hasta ahora y nuevamente se alzan las banderas bolivarianas del proyecto de integración emancipadora en América Latina y el Caribe para enfrentar las crisis económica, sanitaria y climática y las agresiones del poder imperial norteamericano.

*Sociólogo boliviano y docente de la UMSA.


viernes, 23 de febrero de 2018

El hombre serio de Trump actualiza doctrinas neocoloniales



Por Silvina Romano y Anibal García Fernández *

El Secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson dio una gira por América Latina (región a la que visitó inmediatamente luego de su pasaje por Canadá y Europa). Este viaje se lleva a cabo en un momento de muy baja popularidad (cuando no rechazo) de la opinión pública latinoamericana respecto al gobierno de Donald Trump. El alto mandatario estadounidense recordó el interés de EEUU por la región (en particular en cuanto a mercados y recursos energéticos), enfatizó el liderazgo de su gobierno en la cruzada contra Venezuela y advirtió sobre el peligro de la injerencia extranjera (Rusia y China). Su imagen sobria y seria, contrasta con el discurso irreverente de Trump, demostrando la amplia trayectoria de Tillerson en el mundo de los negocios (se trata del ex CEO de Exxon Mobile), favorable a una “política de puertas abiertas” (para la expansión de empresas EEUU), asociada a la noción de “policía hemisférica”: una síntesis de la Doctrina Monroe, el Corolario Roosevelt y la política del Gran Garrote. Todas doctrinas neocoloniales que, aunque siempre vigentes, hoy cobran mayor visibilidad.

Discurso de Tillerson en Austin, Texas

En Austin, resaltó la “actualidad” de la Doctrina Monroe (América para los americanos), en alusión a la “amenaza” de la injerencia rusa y china: “ América Latina no necesita nuevos poderes imperiales que sólo buscan beneficiar a su propia gente”. La “injerencia” se concibe preocupante no solo por la competencia que implica en cuanto a acceso a mercados, recursos energéticos y estratégicos, sino en materia de “seguridad nacional”.

Tillerson en México

En México, Tillerson alertó ante una posible intervención rusa en las elecciones presidenciales mexicanas (hipótesis instalada por la prensa nacional e internacional). Así logró posicionarse desde la cercanía y el apoyo del gobierno EEUU a México, en un clima de tensión marcado no solo por las alocuciones impertinentes de Donald Trump, sino por los vaivenes en la renegociación del TLCAN. Tillerson remarcó la importancia que tiene la economía Mexicana para EEUU. Convocó a aumentar la presión sobre Venezuela para “propiciar un cambio pacífico”, recurriendo a la presión económica y política. Además, deslizó la posibilidad de que sean los militares los que orquesten el mencionado “cambio pacífico”.

Tillerson en Bariloche

En Bariloche, se reunió con autoridades de Parques Nacionales y con una becaria del programa Fulbright. La prensa asegura que “descansó”.

Reunión con Macri en Buenos Aires

En Buenos Aires, se reunió con funcionarios de gobierno nacional y el presidente Mauricio Macri. Abordaron temas de comercio bilateral, pero el énfasis fue puesto en el “problema de Venezuela”. Plantearon la necesidad invocar (nuevamente) la Carta Democrática de la OEA, buscando apoyo en países del Caribe para sumar la cantidad de votos necesarios para imponerla. Asimismo, se conversó sobre posibles sanciones al sector petrolero venezolano.

Tillerson en Lima, Perú

En Perú, se reunió con el presidente Pedro Pablo Kuczynski y la canciller Cayetana Aljovín. Los puntos que se abordaron fueron la relación bilateral, la agenda regional donde se trató el tema Venezuela y los preparativos de la Cumbre de las Américas que se celebrará en Perú el 14 y 15 de abril. Se habló sobre la posible asistencia de Trump a la cumbre que tendrá como lema "Gobernabilidad democrática frente a la corrupción". La gira de Tillerson busca “promover un hemisferio seguro, próspero, democrático y con seguridad energética”.

Tillerson en Colombia: Drogas paz y Venezuela

En Colombia sostuvo reuniones con el presidente Juan Manuel Santos y la canciller María Ángela Holguín. Los temas abordados fueron el incremento de producción de cocaína en el país, el comercio bilateral enmarcado en el TLC, los avances del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano las FARC y Venezuela. Se prevé que su gira por México, Argentina y Perú tenga resultados favorables para la conformación de un bloque multilateral contra Venezuela y continuar las hostilidades contra dicho país.

Jamaica, pieza clave en el Caribe

Tillerson cierra su primera gira del año por Latinoamerica en Jamaica. se reunió con el presidente Andrew Holness y altos funcionarios del gobierno. Se abordaron temas sobre comercio y la promoción de un hemisferio próspero, con seguridad energética y democrático. Además de continuar con el tema Venezuela de cara a la Cumbre de las Américas en abril en Lima. El voto caribeño en contra de la Carta Democrática de la OEA es crucial para Venezuela.
Silvina Romano y Anibal García Fernández son investigadores del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG)

sábado, 25 de noviembre de 2017

Túpac Amaru II y la lucha de liberación nacional


Rebelión

Por Roher Quispe

Luego de dos siglos y medio de la llegada de los españoles al Tawantinsuyu, en 1780 se dio inicio a la más importante gesta del siglo XVIII, fue una guerra que respondía a un sistema de sociedad y a una visión de sociedad que se estaba desarrollando en la lucha de liberación, que fue desarrollada por indígenas en su mayoría.
La lucha de liberación nacional alcanzo su punto más alto con el asedio a Cusco y el 4 de noviembre de 1780 con la captura y ejecución del corregidor Arriaga. 
El carácter político que motivó el levantamiento de José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, es la convicción que tenía por sus derechos como descendiente de los caudillos quechuas de los llamados Incas de Vilcabamba y eso lo motivó a reclamar reivindicaciones patrimoniales a favor de su familia y de su linaje, así como también tenía una convicción muy fuerte que era la defensa de los indígenas.

La finalidad política del levantamiento era acabar con la dominación española y establecer una nueva sociedad. 
La proyección del levantamiento repercutió en todo el sur peruano y Bolivia, Argentina y Chile, que estaban a la expectativa de la guerra en contra el sistema colonial y por la lucha de liberación para la toma del poder. Las acciones de los tupacamaristas inician el 4 de noviembre de 1780 y se prolongaría hasta 1783 cuando fue capturado mediante la traición el último líder, Diego Cristóbal Túpac Amaru.

Posteriormente la lucha lo continua Túpac Katari que llego a sitiar y tomar La Paz, radicalizando el planteamiento programático de la lucha de liberación nacional. El levantamiento tupacamarista se expandió por todo el Perú, Bolivia, llegó hasta el norte Chile y Argentina, teniendo influencia en Colombia, es así que la revolución de Túpac Amaru II alcanzó, una proyección continental.

La gesta de Túpac Amaru II se expandió y confluyo a los quechuas y aymaras que se levantaron contra los colonialistas. Ningún pueblo en la época colonial fue capaz de crear un movimiento de carácter continental y con un programa político bien establecido y una visión de una nueva sociedad establecida, no solamente por indígenas sino por todas las sangres. El ideario de los tupacamaristas es contundente en su proyección nacional y el planteamiento de Túpac Amaru II de liderar la nación indígena, sobre los demás componentes étnicos de la población, sin excluir a nadie. 
Los colonialistas no esperaban tal magnitud y apoyo a la gesta de los tupacamaristas, generó en ellos terror. En 1781 José Gabriel es condenado a morir descuartizado por cuatro caballos, tuvieron que utilizar métodos aprendidos de los godos de los hunos-mongoles para tal sanción, como era tan fuerte José Gabriel, los caballos no podían seccionar el cuerpo tuvieron que terminarlo a machetazos. Micaela Bastidas quien alguna vez expresara: “Por la libertad de mi pueblo he renunciado a todo. No veré florecer a mis hijos...”, fue ahorcada y como no expiraba por la delgadez de su cuello, lo tuvieron que acabar a golpes y puntapiés. Lo mismo sucedió con Túpac Katari que fue descuartizado. 
El levantamiento de los tupacamaristas queda en nuestra memoria histórica, no se puede olvidar tales hechos que honran al pueblo Tawantisuyano y que trasciende por su programa. La lucha de Liberación Nacional continua con la misma entrega que los tupacamaristas emprendieron en contra del yugo español, ahora la lucha es en contra del sistema capitalista opresor y explotador. 

viernes, 12 de mayo de 2017

La solidaridad manifiesta


Rebelión

Por Gustavo Espinoza M. *

Como ha ocurrido en otros confines del planeta, aquí nuestro país ha concitado en diversas ocasiones la solidaridad internacional para enfrentar sismos, catástrofes o desastres naturales. Hoy, no es diferente.
Los desastres registrados desde mediados de enero han generado inmensos daños y han colocado al país en una situación francamente difícil. El apoyo externo, en ese marco, luce indispensable.

Es claro que la voluntad de hacerle frente a los retos que nos agobian, corresponde a nosotros mismos. Y el trabajo, también. Nuestro pueblo, en esta circunstancia pero también en anteriores, ha dado muestras de heroísmo y de valor. Y ha enfrentado a pie firme y generosidad solidaria, cada uno de los desafíos que se nos han presentado.

Pero las cosas son tan graves, que el Perú necesita el apoyo exterior. No hay razón para negarlo.

En 1970, cuando un sismo de más de 8 grados remeció gran parte del territorio nacional, ocurrió la muerte de más de 70 mil personas. Ciudades enteras -como Yungay- fueron devoradas por gigantescos aludes de hielo, lodo y piedra, y el país se vio colocado, literalmente, en el ojo de la tormenta.

En esa ocasión, también se hizo urgente la solidaridad internacional. Y ella acudió a nuestro suelo en múltiples formas. Todos los países de la región nos tendieron la mano, del mismo modo que otros de Europa y Asia. En mayor, o menor medida, el Perú sintió en carne viva, la ayuda procedente de todos los confines del planeta.

El apoyo más grande, en esa coyuntura, provino -es bueno que se recuerde- de la Unión Soviética. Un verdadero “puente aéreo” se instaló entre Moscú y Lima, al tiempo que arribaron, por aire y por mar, hospitales íntegros, casas prefabricadas y muchas otras expresiones materiales y morales de solidaridad.

Un avión Soviético con su tripulación completa y 22 pasajeros, entre los que se incluían médicos, ingenieros, rescatistas y otros, cayó al mar en el Círculo Polar Ártico cuando se dirigía a nuestra patria, sin dejar sobrevivientes.

Fue el tiempo de Fidel, echado en una camilla, en la Plaza de la Revolución, donando en La Habana sangre que aún, sin duda, circula en las venas de los peruanos. Y fue también el año del sacrificio de Elpidio Beróvides, el cubano que pereció en la sierra de la Libertad cumpliendo tareas solidarias.

En otras dimensiones, por cierto, la urgencia se repite. Ya no existe la URSS, pero los valores que sembró vibran aun, a cien años de la epopeya de Octubre, en el accionar de otros hombres y mujeres en distintos rincones. Y entonces, la solidaridad con nuestro pueblo, también se manifiesta.

Ahora, sin embargo -que no existe la URSS- el baluarte de la solidaridad con el Perú se inscribe en América Latina. Es de aquí, de nuestro continente, de la Patria Grande como la llamaba Simón Bolívar, que fluye el caudal que arriba hoy a nuestra patria.

El Ecuador de la Revolución Ciudadana y de Rafael Correa, fue el primero. Pero también Bolivia de Evo, y Chile de Bachelet. Y fue la toma de posición de la Nicaragua de Sandino. Y la declaración de Raúl Castro, las que impusieron el tono. Colombia, ayudó con fuerza.

Y la Venezuela Bolivariana. República Dominicana, El Salvador y Panamá; se sumaron a tiempo. Y Cuba anunció lo que más puede: la ayuda diversificada y la asistencia directa.

Es bueno entender que los países que ayudan, no nos traen lo que les sobra. Comparten lo que tienen, y lo que modestamente es capaz de producir su propio pueblo. No se trata de “países ricos” en condiciones de aportar millones de dólares a una bolsa cualquiera.

Si nuestros hermanos de otras latitudes no nos dieran lo que nos traen, eso podría estarlo comiendo, o procesando, su propio pueblo, sin rubor alguno.

Por eso es mezquina al extremo la declaración que hacen algunos enemigos de la Venezuela de hoy pretendiendo descalificar la ayuda que nos proporciona el gobierno de Nicolás Maduro.

Es claro que los víveres que nos envía, son necesarios en su país. Precisamente ahí radica el mérito singular de esa ofrenda: los venezolanos se privan de mucho, para darnos algo de lo poco que tienen.

Ese es el mayor sentido de la palabra solidaridad. Es necesario explicarlos porque hay quienes saben cómo se escribe, pero no para qué sirve, ni en qué consiste.

Ningún país de Nuestra América -aquella de Martí y de Mariátegui- vive de la riqueza ajena. A ninguno le sobra la plata, los víveres, las medicinas o la ropa. Todos sufren de carencia y de necesidades. No comparten la abundancia, sino la pobreza.

Pero comparten también la dignidad de quienes las afrontan con profundo sentido solidario. Es en esa idea, que la ayuda de todos, resulta siempre bienvenida

* Gustavo Espinoza M. Colectivo de dirección de Nuestra Bandera

sábado, 25 de marzo de 2017

Cuando las derechas latinoamericanas pensaron en Trump



Por Esteban De Gori, Ava Gómez y Bárbara Ester

En Trump no hay pospolítica. Mientras el universo progresista busca atajos discursivos y retóricos en la moderación, el candidato republicano, y ahora presidente, eligió otra trayectoria. Se colocó en el centro del orden.

Desde el primer momento eligió una dimensión tajante, divisoria y conflictiva. Salió a marcar el campo discursivo y político. Desestructuró algo que ciertas derechas y el progresismo daban por sentado: el consenso en las rutinas económicas y financieras mundiales configurado en las últimas décadas. El Partido Demócrata se quedó sin margen de maniobra, como sus aliados internacionales, que empezaron a hacer cuentas de cuánto impactaría el decisionismo trumpiano. México comenzó a padecerlo y ha obligado a Peña Nieto a reactualizar una fórmula que lo ha incomodado tanto a él como al PRI: el nacionalismo. El propio Carlos Slim apoyó al presidente mexicano y rompió todo lazo con Trump1. La comunidad nacional vuelve a reactivarse.

Lo que Trump expresó en campaña ya está en marcha. Los gobiernos progresistas y conservadores de América Latina (y de la Unión Europea) están expectantes. Ese orden geopolítico y sus rutinas conocidas desde fines de la década de los ‘80 comienzan a modificarse con grandes cuotas de incertidumbre. Trump busca reactualizar el orden norteamericano y global. El “manodurismo” viene a corroborar esto mismo. Construir un orden a golpe de decisiones, las cuales van desde la construcción del muro, la persecución y estigmatización de inmigrantes y mujeres, hasta la relocalización interna de capitales para generar empleo en EE.UU.. El líder republicano vino a ensayar una nueva fórmula de integración y exclusión que ni siquiera su partido se había propuesto e imaginado.

El ‘bussinesman president’ hace un ejercicio de fuerza con otros empresarios. Les exige la relocalización de inversiones. Los presiona. Muestra quién manda. El sistema político norteamericano tiene un sheriff. El tipo que entra al bar a poner orden. Obliga a sus colegas a realizar su rentabilidad en su propio suelo estatal. Trump, como el Brexit, avisan que existen las fronteras y que el Estado vive de lo que pasa en su interior. El Estado ha vuelto. Inclusive, el muro posee un gran efecto político, más allá de lo propiamente operativo. Un muro implica un mayor consumo interno. Puede impactar en aquellos que ven necesario cambiar sus vidas económicas. Cierto “internacionalismo” de la globalización –propiciado por China- y del “progresismo” europeo es puesto en crisis. Sus pobres resultados en indicadores sociales han alentado esta crítica y propiciado una mirada que parecía desgastada durante el largo siglo XX. Trump y el Brexit recuerdan que el viejo y moderno concepto de Estado, su fiscalidad y fronteras pueden ser reactualizados. Estan ahí como “monstruos” disponibles, funcionales, que albergan memorias de grandezas, de crueldades y de utopías de integración social. De todo ese repertorio, Trump construyó un discurso de campaña y una simbología.

Sus acciones tendrán efectos en las agendas económicas y políticas de los diversos países latinoamericanos. Tanto, izquierdas existentes como neoconservadores que se creen exitosos pueden “funcionalizar” la agenda de Trump en diversos sentidos. Correa indicó que Trump puede ser una oportunidad para consolidar propuestas progresistas. Beppe Grillo del Movimento 5 Stelle reivindicó a los hombres fuertes2 como Putin y el presidente norteamericano. Trump parece una “significante” que puede ser aprovechada por todos.

Una derecha latinoamericana atónita “amiga de la globalización” comienza a sentir el peso del Brexit y de Trump. No sabe si mirar a China y a su partido comunista, decidido por la liberación absoluta de la economía, o a Estados unidos. No saben si quedarse con el trabajador hiperflexibilizado chino o el wasp3 que reclama sus derechos a punta de pistola y discriminación.

Las primeras medidas, entre las que se encuentra la vinculada a la inmigraciónm, han suscitado la reacción de varios gobiernos. Hoy México parece el más perjudicado. Pero todavía hay una gran “cuota de incertidumbre” en cuanto a la política comercial, especialmente en torno a cómo instrumentará la creación de empleo y protección de la economía norteamericana. Esto pone sobre el escenario debates que las actuales derechas latinoamericanas creían haber “superado” o “endosado” a las experiencias progresistas. Las diversas derechas deberán reacomodarse en este nuevo escenario. Volver a tomar el pulso. Decidir qué hacer con los temas que plantea e instala Trump.

Trump y los liderazgos latinoamericanos

Los liderazgos latinoamericanos no auguraban un triunfo de Trump y, en la mayoría de los casos, manifestaron sus simpatías por la candidata demócrata. Su victoria ha significado poner en jaque sus acuerdos bilaterales e internacionales.  Perú y Chile –paladines de Alianza Pacífico- no sólo han resguardado sus acuerdos comerciales, sino que han destacado la misoginia del mandatario. Otros como Brasil vislumbran nuevas oportunidades de negocio , ante el rediseño del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), reforzando así las relaciones comerciales entre ambos. Contrariamente, Correa considera que la falta de mercado jugará a favor de una nueva integración regional, forzada por la coyuntura.

En cuanto a las políticas migratorias, México se erige como el gran damnificado, ante la promesa de campaña de la construcción de un muro con el vecino del norte. Este hecho ha sido cuestionado por los mandatarios de diversos países con distinto grado de énfasis. Sin embargo, la política de Trump no necesariamente constituye un nuevo modelo a seguir, Argentina y Chile presentan dos caras opuestas en política migratoria. Argentina con medidas más restrictivas y punitivas contra su población migrante y Chile con un proyecto de ley para flexibilizar los requisitos para migrantes.

Venezuela y Bolivia se abstuvieron de expresar su preferencia en cuanto a demócratas o republicanos, sin embargo, no dejaron de manifestar el rechazo a su discurso discriminatorio y xenófobo, una vez electo presidente. Sin duda las críticas a Trump han aunado los discursos de líderes que habitualmente presentan posturas disímiles.

México

México y los mexicanos se convirtieron en el “otro negativo” de Donald Trump antes, durante y después de la campaña presidencial. La inmigración se estableció en el imaginario colectivo como la fuente de los problemas de EE.UU.; crisis, desempleo e inseguridad, fueron las claves que llevaron a Trump a ofertar “protección” del extranjero.

Por su parte, los medios de comunicación han llevado el debate de la política migratoria a las concepciones de la “defensa al honor” del pueblo mexicano. En efecto se han hecho eco de supuestas humillaciones que recibió el presidente Peña Nieto por parte de Trump, en las amenazas de llevar las tropas a la frontera, en que México debería construir el muro, etc.4. El inmovilismo (o tibieza) en las respuestas de Peña Nieto5 ha sido redituado por algunos posibles candidatos a 2018, entre ellos, Carlos Slim, que parece que haberse convertido en “la voz de autoridad de México” para responderle al magnate norteamericano6.

Sin embargo, el problema que más preocupa a la derecha mexicana es cómo puede afectar a la elite empresarial la renegociación del TLCAN. A noviembre de 2016, Trump proponía “la renegociación o abandono” de dicho tratado7, esta situación dejaba con cierta incertidumbre a un país cuya elite empresarial dirige la mayor parte de sus exportaciones manufactureras (90%) al vecino del norte, siendo también muy importante la exportación de materias primas8.

El proteccionismo de Trump se ampara en que el déficit comercial de EE.UU. creció a su nivel más alto de los últimos cuatro años en 2016. Marcando desequilibrios persistentes con China, Europa y México. En efecto el saldo negativo de intercambios de bienes y servicios de EE.UU. con el resto de países ascendió a 502.200 millones de dólares (un 2,7% del PIB)9. Por ello, la propuesta de política comercial, particularmente con México, con el que el déficit aumentó un 4,1% en 2016, es gravar con imposiciones arancelarias de un 20% a los productos con origen en este país.

En la actualidad, Trump está empeñado en avanzar en ese proceso de renegociación (ya no habla de abandono) y se centra en que el tratado enfatice en la “justicia y la libertad” comercial: “ Quiero cambiar esto y quizá lo haremos. Quizá hacemos un nuevo TLCAN con una f extra en el nombre del TLC. ¿Saben qué significa? Comercio libre y justo. No sólo comercio libre, sino comercio libre y justo. Porque es muy injusto ”10. Una renegociación que, por cierto, Peña Nieto ya habría anunciado durante la anterior legislatura norteamericana11.

Argentina

Macri apostó por Hillary y le salió mal. Declaró en 2015: “Con 24 años, tuve que negociar con ese tipo que ahora es candidato a presidente y está totalmente chiflado”12. Es decir, a pesar de contar con un historial de negocios en común, desaprovechó la oportunidad de establecer buenas relaciones con el actual presidente norteamericano. Su pronóstico falló en su apuesta por Hillary, a diferencia del actual líder de la oposición, Sergio Massa, quien desde 2014 mantiene una estrecha relación con Rudolph Giuliani –ex alcalde de Nueva York famoso por su política de “tolerancia cero” y actual asesor de seguridad cibernética- quien lo ha invitado a la asunción del nuevo mandatario.

Paradójicamente, aunque el mandatario argentino afirma que “es evidente que la visión macro que Trump tiene es una visión muy de cerrarse, muy hacia adentro”13, el endurecimiento de su política hacia los extranjeros, por medio de la reforma migratoria, vía decreto de necesidad y urgencia (DNU), pone de manifiesto que Macri está más cerca que cualquier otro líder a las decisiones de Trump en torno a esta temática14.

La gran apuesta por la “inserción al mundo” del macrismo se vió afecatada por la suspensión por sesenta días del acuerdo comercial para importar limones tucumanos a los Estados Unidos. Los limones cobraron protagonismo ya que desde diciembre de 2016 se enfatizó como un logro de gestión la exportación del cítrico norteño bajo el gobierno del entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Otra cuestión se evidenció en relación a las visas para ingresar al gigante del norte. El Gobierno de Cambiemos auguraba que los trámites para obtener la visa de entrada a EE.UU. se volverían más laxos que durante el kirchnerismo. El arribo de Trump intensificó los requisitos burocráticos: a partir de ahora, se deberá solicitar audiencia con funcionarios consulares en la mayoría de los casos15.

Brasil

El Gobierno de Temer recibió el apoyo del Gobierno demócrata de Obama y por ello, durante el periodo preelectoral, el Ejecutivo brasileño se posicionó a favor de Hillary. Así, el ministro de Relaciones Exteriores, José Serra, señalaba a finales de 2016, que la posibilidad de que Trump fuese elegido podría resultar una “pesadilla” para el Brasil16.

Poco después, con Trump electo, la derecha brasileña, al igual que otras derechas regionales, buscó mantener unas relaciones cordiales con EE.UU.. Se impuso el pragmatismo y Temer se apresuró a señalar que las políticas del Gobierno republicano tendrían poco impacto en Brasil17. Luego, manifestó la necesidad de un trabajo conjunto con el presidente electo, “para estrechar los lazos de amistad y cooperación”, señalando (paradójicamente) que los dos países son “democracias que comparten valores y mantienen, históricamente, unas fuertes relaciones en los más diversos ámbitos”18.

Ya en diciembre de 2016, las declaraciones de intención de Michel Temer se consolidaron en la configuración de una agenda conjunta para el crecimiento de Brasil y EE.UU. En ese marco, el Gobierno de Temer ve en el rediseño del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) una oportunidad para reforzar las relaciones comerciales de Brasil con EE.UU.19 .

En cuanto al debate relacionado con las políticas migratorias de EE.UU., Temer ha manejado un discurso ambiguo (a pesar de ser de origen libanés), evitando entrar en el terreno de la disputa: “ Este país se formó exactamente por la inmigración, por todos los que vinieron a Brasil, de las más variadas razas, de las más variadas tendencias y construyeron nuestro país, también con nuestros vecinos convivimos en paz desde hace muchísimos años”20.

Colombia

Las actuales relaciones del Gobierno Trump con el Gobierno colombiano de Juan Manuel Santos reflejan una dinámica particular propia de los procesos políticos que vive el país, en gran medida, inscriptos en una histórica cercanía con los Estados Unidos. Si bien las relaciones del Gobierno colombiano con el demócrata de Obama fueron fluidas y cordiales, el nuevo articulado de relaciones a establecer con el Gobierno republicano no puede dejarse de lado, debido a la existencia de diversos intereses bilaterales en juego.

El Gobierno de Barack Obama apoyó la reapertura de los diálogos con las FARC. En este marco la administración demócrata siempre estuvo dispuesta a apoyar el diálogo, pero, sobre todo, a contribuir con el periodo posterior a los acuerdos: con un fondo de 450 millones de dólares anuales a invertirse en programas de cooperación al desarrollo, diseño de las políticas públicas y cambios normativos a implementarse en el eventual posconflicto.

Todo ello también vinculado a la necesidad de apertura de nuevos espacios empresariales y explotación de recursos naturales, en los que EE.UU. sería uno de los actores principales. Porque, como señaló Humberto de la Calle (jefe negociador), desde que los diálogos se hicieron públicos, “el modelo de desarrollo de Colombia no está en cuestión”. Con ello el líder negociador se refiere a que el modelo caracterizado por una fuerte concentración de la tierra, en el que el extractivismo minero-energético se ha convertido en la forma de desarrollo aceptada unilateralmente por Gobierno y líderes negociadores como la principal forma de desarrollo económico, no es en absoluto cuestionado.

En este sentido, y aunque el Gobierno Santos se volcó en la campaña con los demócratas, señalando, a septiembre de 2016, que Hillary ofrecía más garantías para la paz que Trump21, conforme avanzaron los meses, el plebiscito puso los acuerdos de paz en serias dudas y, con Trump alzándose en la Casa Blanca, Santos reculó, enviando saludos al presidente electo y celebrando “el espíritu democrático de EE.UU.”22: “Hablé con el presidente electo Donald Trump. Acordamos fortalecer la relación especial y estratégica entre Colombia y los Estados Unidos”, señalaba poco después de las elecciones23.

Los más recientes anuncios del republicano han abierto las puertas hacia un discurso, que empieza a popularizarse entre algunos liderazgos latinoamericanos, posicionado en contra de la política migratoria del mandatario norteamericano. Así, sin grandes aspavientos, Juan Manuel Santos, en su discurso en la XVI Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz, que tuvo lugar en Bogotá a finales de enero de 2017, observó sin remitirse a nombres, pero en un claro llamado de atención sobre la nueva política migratoria norteamericana: “La discriminación, la crisis de los refugiados y el rechazo creciente y absurdo a los migrantes frente al discurso de odio y exclusión que conquista los corazones atemorizados ¿Qué le podemos decir a la humanidad?”24.

Chile

En septiembre del pasado año durante su gira por Estados Unidos, la presidenta Michelle Bachelet reconoció su apoyo a la entonces candidata Hillary Clinton, de cara a la contienda electoral por llegar a la Casa Blanca. La mandataria no sólo se reconoció amiga de Hillary Clinton, sino que también afirmó “creo que necesitamos más presidentas mujeres en el mundo”25. Asimismo, hizo hincapié en la persistencia de sexismo en la política actual, en referencia a las campañas con un elevado grado de misoginia en contra de la candidata demócrata.

Ante la victoria de Trump, la presidenta chilena declaró estar a la espera de las decisiones y sus viabilidades, atenta a conocer “cuáles de los compromisos de campaña el presidente Trump lleva a la práctica”26. En el caso de chileno, y respecto al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) –el cual Chile suscribió y promovió pero que Trump pretende desmantelar-, Bachelet se reconoció también expectante. En contraposición, Trump manifestó mediante la divulgación de un video que dicho acuerdo comercial es “un potencial desastre” para Estados Unidos y que él pretende negociar acuerdos bilaterales “justos”. Michelle Bachelet aseguró recientemente que los países miembros del TPP acordaron seguir impulsando la iniciativa a pesar del evidente rechazo inicial de Trump.

Piñera estuvo en consonancia con la mandataria al sostener que “ojalá no siga por la ruta del proteccionismo, porque al final el libre comercio favorece a todos los países y para Chile es muy importante que el mercado americano siga siendo un mercado abierto para las exportaciones de nuestro país”27.

En lo concerniente al nuevo paradigma en política migratoria –inaugurado por Trump y al que se sumó Argentina- la postura de Chile es diametralmente opuesta. Próximamente ingresará al Parlamento un proyecto de ley de migraciones que crea un Registro Nacional de Extranjeros –de carácter reservado- y que define un catálogo de derechos y deberes en materia de salud, educación y trabajo. La normativa –que a diferencia del caso argentino será debatida por el legislativo- no sólo flexibiliza el ingreso y permanencia de los migrantes en el país sino que además, en uno de los puntos que genera más polémica, establece que la comisión de un delito no obligará a una expulsión inmediata28.

Perú

El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), se encuentra entre los más férreos detractores de Trump. En septiembre del año pasado, PPK se opuso enfáticamente a la construcción de un muro en la frontera con México, acto al que catalogó como un crimen, recordando además la caída del muro de Berlín en 198929.

A fines de octubre, al acercarse a los 100 días de su mandato, PPK concedió una entrevista a TV Perú en la que manifestó su inquietud por las propuestas del entonces candidato norteamericano, a las cuales calificó de “preocupantes” resaltando que “su actitud hacia las mujeres también lo es”30.

En lo referente a las políticas migratorias, PPK dejó clara su postura en una entrevista con la agencia Bloomberg, donde manifestó que “los latinos, pese a lo que diga Donald Trump, hemos ayudado a Estados Unidos porque la inmigración ha disminuido la edad promedio de su población, han aparecido más jóvenes y ello ayuda a que el Seguro Social se mantenga financiado”31.

La tensión entre ambos mandatarios radica en los acuerdos de libre comercio. Cabe recordar que Trump ha mencionado su intención de renegociar los términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) –suscrito con México y Canadá- y ha anunciado además que se retirará del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)32. En contraposición a esta postura, PPK considera que la “Alianza del Pacífico es el eje pensante de América Latina, en el otro lado está el proteccionismo, el gasto en subsidios desenfrenado”. Durante el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade), el principal foro empresarial de Chile, Kuczynski advirtió acerca de los riesgos del proteccionismo: “lo que estamos viendo es una nube gris que se acerca llamada proteccionismo, que estaba escondida y ahora reapareció. Empezó a reaparecer con el ‘Brexit’ y ahora apareció en pleno cielo con la elección en Estados Unidos”33, manifestó desde Santiago.

Por último, PPK ha sido uno de los pocos en destacar la problemática ambiental, asegurando que el medio ambiente se encuentra “bajo ataque” debido a los nombramientos anunciados por el nuevo gobierno de EE.UU.. Según Kuczynski los retos del Perú en cuanto al cuidado de la ecología son inmensos, especialmente, frente a la desglaciación, puesto que Perú es considerado como el tercer país más vulnerable al cambio climático según la organización Tyndall Center. En cambio, para Trump, el calentamiento global constituye un invento de China para mermar la competitividad de la industria estadounidense y ya ha manifestado que podría cancelar la adhesión de su país al Acuerdo de París, compromiso suscrito el año pasado por 193 países para contener los efectos del cambio climático34.

Ecuador

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha sido uno de los pocos que ha percibido una oportunidad en el nuevo gobierno norteamericano. En lo concerniente ha manifestado que, si bien para América Latina habrá costos –ante el proteccionismo de Estados Unidos, el principal destino de las exportaciones latinoamericanas- y dolor –por el tratamiento a los migrantes y los discursos crueles e inhumanos-, dichas dificultades pueden convertirse en un factor de unidad. En sus propias palabras, “es tan torpe su discurso, tan básico, que despertaría una reacción de América Latina”35.

El mandatario recordó que el proteccionismo esgrimido por Trump no es una mala palabra, sino que se trata de políticas soberanas, para un adecuado desarrollo del aparato productivo y la protección de la pequeña y mediana industria; modelo de desarrollo de países como Estados Unidos, Alemania o Japón. Por lo que el cese del mercado internacional propicia el desafío de construir capacidades nacionales, aumentando, por ejemplo, el comercio intrarregional36. En el mismo sentido destacó que los países que optaron por la apertura de sus mercados y acuerdos con el país del norte enfrentarán serias dificultades.

“Yo lo escribí hace casi una década: la globalización neoliberal durará lo que duren los beneficios para EE.UU.. Esa es una de las razones del triunfo de Trump: ese EE.UU. profundo, el de los pequeños empresarios y trabajadores blue-collar afectados por la globalización y deslocalización de las empresas, y que no son noticia en los medios de comunicación, donde aparecen tan solo los intereses del capital trasnacional”37, afirma el primer mandatario.

Bolivia

El presidente boliviano, Evo Morales, se enfocó en un discurso anti-imperialista, señalando –en el periodo preelectoral- que independientemente de quién gobernara (demócratas o republicanos), la política de EE.UU. hacia América Latina no iba a cambiar, en sus palabras: “Estados Unidos tiene una sola política, la intervención”38. La respuesta del primer mandatario boliviano se remite a una historia de fuertes tensiones con los gobiernos norteamericanos.

La crisis más reciente produjo la expulsión del embajador estadounidense Philip Goldberg, durante el Gobierno de George W. Bush. Ello debido a que en 2008 el enviado norteamericano habría apoyado y se habría reunido con Rubén Costas a fin de afianzar y apoyar los planes separatistas de los estados orientales, una reunión que fue considerada la prueba de un nuevo intento de desestabilización del país, aupado desde los Estados Unidos de América.

Sin embargo, a enero de 2017 el mandatario expresó poco antes de que Trump asumiera su cargo la necesidad de reestablecer relaciones, renovando el intercambio de embajadores, pero siendo enfático en la necesidad de respeto de la soberanía nacional39.

No obstante, desde la crisis desatada en América Latina por la política migratoria en la que avanzaría el nuevo Gobierno norteamericano, Evo Morales se ha convertido en un liderazgo que denuncia sin tapujos las decisiones “racistas” del líder republicano. En este sentido, sus intervenciones han dado una luz sobre las contradicciones del gobernador de extrema derecha: “Al norte hacen muros para latinos, no frenan ni las bases militares en el mundo. Qué injusticia el racismo y fascismo”, denunciaba en su cuenta de Twitter40.

Aprovechando esta situación de inconformismo en la región, el mandatario Morales también ha denunciado a los liderazgos de la derecha regional que aplican políticas similares a las del líder republicano, como es el caso del Gobierno argentino que endureció las políticas migratorias recientemente. Frente a la decisión de Macri, Morales hace un llamado a la unidad a los líderes latinoamericanos sentenciando: “ Hermanos presidentes latinoamericanos: seamos Patria Grande, no sigamos políticas migratorias del norte. Juntos por nuestra soberanía y dignidad ”41. En este sentido el presidente llama la atención sobre el fortalecimiento de los acuerdos multilaterales regionales, pide refuerzo en CELAC e invita al líder mexicano, Enrique Peña Nieto, a mirar hacia al sur en el marco de la crisis que está teniendo lugar por las decisiones en torno a la frontera binacional42.

Venezuela

En la línea con el posicionamiento marcado por el presidente de Bolivia, el primer mandatario de Venezuela señaló desde octubre de 2016 que ninguna de las dos candidaturas, ni la de Hillary, ni la de Trump, venían con buenos intereses para el país43. El mandatario venezolano, quien se decantaba por Bernie Sanders, durante las primarias del partido demócrata, quiso inicialmente alejarse del debate internacional en torno a la elección de Trump.

Tras el ascenso de Trump a la Casa Blanca, el presidente Nicolás Maduro decidió defender un discurso de respeto mutuo, apuntando a una relación de equidad entre los dos países: “Quiero unas relaciones de respeto, de altura y de cooperación con el Gobierno de EE.UU., ojalá que este siglo XXI vea más temprano que tarde nacer la cooperación entre EE.UU. y nuestra América”44, manifestó el jefe de Estado.

El presidente venezolano, quien considera que las relaciones con la administración Obama fueron una prolongación de la política internacional de la era Bush, señaló que las relaciones de EE.UU. con Venezuela sólo podrían mejorar45. Esta afirmación fue, sin embargo, tomada como una declaración de intenciones exagerada por la prensa internacional la cual estableció nexos entre los liderazgos de Maduro y Trump.

No obstante, con los recientes hechos asociados a la política migratoria, se enfatizan las distancias del presidente venezolano con la administración Trump. En línea combativa, Maduro rechaza las políticas recientemente adoptadas por el Gobierno y, ante las declaraciones del presidente norteamericano, Maduro expresó su rechazo46. De esta manera, el presidente Maduro, que hasta ahora había mantenido cierta distancia (e incluso optimismo, que no identificación) con el nuevo liderazgo de la Casa Blanca, comienza a forjar un claro discurso contra la nueva administración norteamericana.

Puerto Rico

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, quien asumió su cargo el 1 de enero de este año enfrenta una situación compleja respecto de su principal promesa de campaña: la anexión de la isla a EE.UU. “Ustedes saben que yo había apoyado a Hillary Clinton para la presidencia, pero lo cierto es que yo estoy aquí para trabajar, y en la política pasan imprevistos y uno tiene que trabajar con ellos”47.

El mandatario calificó como “inesperado” el triunfo del magnate en las elecciones y confió en que este, apoye el cambio de estatus en la isla. “La plataforma republicana es muy clara en cuanto al estatus de Puerto Rico y favorecerá un acta de admisión para la isla si así el pueblo lo decidiera”48, opinó. Roselló confía en que el programa de Trump contemple en su agenda de gobierno, entre otras cosas, la inclusión y validación de la transición de Puerto Rico. Sus expectativas se sustentan en las declaraciones del entonces precandidato republicano quien en marzo del pasado año aseveró que los puertorriqueños deberían tener la posibilidad de elegir su propio estatus político, comprometiéndose además a respetar la voluntad del pueblo, aun si este reclamara la anexión, en caso de resultar electo presidente estadounidense.

Conclusión

Trump construye una agenda local que posee efectos internacionales. Su llegada a la Casa Blanca puede acelerar o potenciar procesos políticos que ya están en marcha, como aquellos que se desarrollan en Europa (Brexit, ultraderechas, etc.) o puede reconfigurar coaliciones contra algunas de sus políticas, como lo hizo la Union Europea indicando que Trump se ha vuelto una amenaza49. “Patear el tablero”, como estrategia de consolidación de la “vuelta del orden” en el Estados Unidos, abre muchas posibilidades al resto de los gobiernos latinoamericanos, europeos o de otras regiones. Las derechas “amigas de la globalización” tendrán que explorar una alianza con China y otros países asiáticos o recalibrar de manera individual o regional su relación con los EE.UU.. El MERCOSUR está obligado a pensar la “Agenda Trump”, al igual que la Unión Europea, a la cual se añade una mayor tensión a partir del vínculo entre los presidentes norteamericano y ruso.

El mundo y las derechas están obligados a recalibrar y a ensayar nuevos cursos de acción posible, tanto económicos, políticos, como regionales. Hoy todos los gobiernos han encendido el GPS, uno que hace mucho que no usaban, y que ahora será de vital utilidad para orientarse.

Notas:



3  Wasp: americanismo que designa a las personas de origen anglosajón y religión protestante.















































miércoles, 1 de marzo de 2017

Lo primero es la desigualdad



Por Darío Aranda

El dato surge de una investigación de la ong Oxfam. En Argentina, el 1 por ciento concentra el 36 por ciento de la tierra.
El 1 por ciento de las estancias más grandes de América Latina acapara la mitad de la tierra agrícola y el 80 por ciento de las fincas cuentan con solo el 13 por ciento del territorio. “América latina es la región del mundo más desigual en la distribución de la tierra”, asegura una reciente investigación de la ONG internacional Oxfam. En Argentina, el 1 por ciento de las estancias más grandes concentra el 36 por ciento de la tierra. La injusta distribución tiene directa relación con el avance minero, petrolero, agronegocio y forestal. “El extractivismo ha dado lugar a una crisis de derechos humanos en la región, amenaza derechos y libertades fundamentales”, alerta Oxfam.
“Desterrados: tierra, poder y desigualdad en América Latina”, es el nombre de la investigación que, en base a datos oficiales, analiza la situación de todos los países de la región. Colombia es el país más desigual en el reparto de la tierra. El 0,4 por ciento de las explotaciones agropecuarias domina el 68 por ciento de la tierra del país.

Sigue Perú, donde el 77 por ciento de la tierra está en manos del 1 por ciento de estancias. Le siguen Chile (74 por ciento) y Paraguay (71). En Bolivia el 1 por ciento de las chacras maneja el 66 por ciento de la tierra, y en México el 56 por ciento. En Brasil, el 44 por ciento del territorio agrícola es para el 1 por ciento de las fincas. En Argentina, el 36 por ciento está en manos de esa mínima porción de estancieros y pooles de siembra.

“La extrema desigualdad en el acceso y control de la tierra es una de las causas de los niveles intolerables de pobreza. Sin políticas que aborden este reto (la tierra) no será posible reducir la desigualdad económica y social”, afirma la investigación de Oxfam e interpela la concentración de tierra en pocas manos: “Es un orden social arraigado y más cercano al feudalismo que a una democracia moderna”.

La investigación, de cien páginas y con extensa bibliografía de referencia, vincula claramente la extrema desigualdad al modelo de explotación de recursos naturales. “El extractivismo se ha hecho con el territorio”, resume la investigación y advierte que tanto gobiernos de izquierda como derecha han optado por favorecer la explotación petrolera, minera, forestal y el agronegocio. “La explotación minera y petrolera se aceleró a partir del 2000. La nueva oleada fue atraída por reformas estructurales que desprotegían los territorios comunales y relajaban los controles medioambientales”, explica. Entre los numerosos ejemplos, cita la situación de Colombia, que en 2002 contaba con un millón de hectáreas en concesión minera y en 2015 ya era de 5,7 millones de hectáreas (el cinco por ciento del territorio nacional).

Precisa que la soja, la palma de aceite y la caña de azúcar tuvieron una “expansión sin precedentes en las últimas dos décadas”. En el apartado “geopolítica de la soja”, destaca que los gobiernos “han impuesto un modelo de organización territorial a la medida de las necesidades de transnacionales”. En base a datos de 2014, precisa los datos del monocultivo: el 68 por ciento del territorio cultivado de Paraguay tiene soja, le siguen Argentina (49), Uruguay (45), Brasil (37) y Bolivia (30 por ciento). “Los cincos países conforman lo que se conoce como ‘repúblicas unidas de la soja’, producen más de la mitad de la soja del mundo”, detalla Oxfam.

Las pequeñas explotaciones agropecuarias son mayoría, pero tiene muy poca tierra. En Colombia, el 84 por ciento de las fincas ocupa solo el cuatro por ciento de la superficie agrícola. Paraguay es otra mala referencia: el 91 por ciento de las chacras cuenta con sólo el seis por ciento de la tierra. En Argentina, el 83 por ciento de las explotaciones agropecuarias tiene sólo el 13 por ciento del territorio.

“La tierra se encuentra cada vez más concentrada en menos manos y sometida a un modelo de extracción y explotación de los recursos naturales que, si bien ha ayudado a crecer a las economías de la región, también ha acentuado la desigualdad. Los beneficios de este modelo extractivista se concentran en manos de unas élites”, resume la investigación. El informe llama a una “urgente y necesaria nueva distribución de la tierra en América latina”.

Entre los sectores más perjudicados se encuentran campesinos y pueblos originarios. “La impunidad con la que se asesina a los activistas indígenas debe terminar. Es urgente que los gobiernos en todo el mundo actúen de forma inmediata para protegerlos”, destaca el informe

La injusta distribución de la tierra se profundiza con el uso de violencia. “Con la expansión de las actividades extractivas se han multiplicado los conflictos territoriales y se han disparado de forma alarmante los índices de violencia contra quienes defienden el agua, los bosques y los derechos de las mujeres y las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. Estos grupos son marginados, perseguidos, agredidos y criminalizados por defender su derecho a la tierra”, denuncia Oxfam.

sábado, 17 de diciembre de 2016

China echa raíces en América Latina

Rebelión

Por Hedelberto López Blanch

La segunda economía del mundo, China, ocupa nuevos espacios en América Latina con la entrega de financiamientos en obras que ofrecen beneficios para las partes involucradas, tanto del gigante asiático como de las naciones de la región.

Desde que asumió el cargo en 2013, el presidente chino Xi Jinping ha viajado en tres ocasiones a la región lo que evidencia la importancia estratégica que Beijing le da a Latinoamérica.

En esta ocasión, Ecuador resultó la primera parada de Xi Jinping como parte de un recorrido efectuado por tres países de América del Sur (Ecuador, Perú y Chile), además de participar en Quito en el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC).

Ecuador y China comparten más de 200 instrumentos bilaterales con inversiones en los sectores del petróleo, minería, infraestructura y energía y este país es el tercer receptor de financiación del gigante asiático en América Latina después de Brasil y Venezuela.

Más de 90 empresas están instaladas en el país y otras han diseñado las obras de infraestructura que abastecerán de energía a gran parte del país. La hidroeléctrica Coca Codo Sinclair con 1 500 megavatios y una inversión de 2 400 millones de dólares ha fomentado, junto a otros proyectos, puestos de trabajo para más de 14 000 personas.

La balanza comercial de Ecuador también se ha beneficiado de esta relación. Desde el 2011 las exportaciones hacia Beijing crecen al 30 % anuales y en el 2015 las inversiones directas superaron los 4 000 millones de dólares.

De Ecuador, Xi Jinping partió hacia Perú donde participó en el Foro Asia Pacífico y suscribió con esa nación, 18 acuerdos y un memorando de entendimiento entre los cuales se encuentra un mecanismo de diálogo estratégico sobre cooperación económica, la actualización del tratado de libre comercio entre las dos naciones, cooperación en zonas industriales y fortalecimiento en el sector minero.

El presidente chino ofreció sus buenos oficios para financiar un tren en América del Sur que vincularía a Brasil, Bolivia y Perú, es decir, del Atlántico al Pacífico.

Son formas de actuar y pensar diferentes que rompen estructuras del subdesarrollo para tratar de superar las asimetrías actuales.

Profundizar en el acuerdo de libre comercio que firmaron en 2004, resultó uno de los 12 acuerdos y memorandos firmados en Chile por la presidenta Michelle Bachelet y Xi Jinping. El mandatario de la nación asiática, en la tercera parada de su gira, declaró que han decidido juntos elevar las relaciones binacionales a la asociación estratégica integral y abrir una nueva página en sus vínculos.

El nuevo trato incluirá cooperación en la minería, agricultura, infraestructura, energías limpias y comunicación, además de simplificar los trámites para la emisión de visas de turismo, que quedaron exentas de pago.

Bachelet, subrayó que con China, actualmente el principal socio comercial de su país, existe una relación "madura, estable, que crece y se fortalece día a día"

El recorrido del presidente chino tuvo lugar en momentos en que una enorme incertidumbre se cierne sobre varias naciones latinoamericana que mantienen estrechos lazos con Estados Unidos debido a varias declaraciones del presidente electo Donald Trump quien entre otras amenazas económicas, ha dicho que renegociará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Para comprender cómo han cambiado las relaciones comerciales entre el gigante asiático y América Latina, estos datos son impactantes: China es hoy el principal socio comercial de Brasil, Chile y Perú y el segundo de México, Argentina y Venezuela. En los últimos 15 años el intercambio se multiplicó por 22.

A comienzos de 2015, en el primer Foro China-Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), efectuado en Beijing, Xi Jinping se comprometió a incrementar el comercio con la región a 500 000 millones de dólares e invertir 250 000 millones en el transcurso de la próxima década.

También el primer ministro Li Keqiang ha realizado visitas de negocios por la región y una de las más sobresalientes resultó cuando a mediados de 2015 estuvo en Brasil, Colombia, Perú y Chile, lo cual también consolidó las excelentes relaciones económico-comerciales con Latinoamérica.

Según un estudio realizado por las Naciones Unidas, en 2016, Beijing desplazará a la Unión Europea como el segundo socio comercial de Latinoamérica con 236 500 millones de dólares, siempre detrás de los Estados Unidos, aunque el centro de investigación China Policy Review, aseguró que en 15 años esa nación superará a Washington como el mayor socio comercial de la región.

Ya a mediados de 2016, ese país pasó a ser el principal prestamista de la región y superó a importantes mecanismos financieros como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al Banco Mundial y al Banco de Desarrollo de América Latina.

Los beneficiarios de esos empréstitos han sido Venezuela con 56 300 millones de dólares, le siguió Brasil con 22 000 millones y Argentina, 19 000 millones, pero también resultaron importantes las entregas a Perú, Bolivia y Chile.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Revelan quiénes son los dueños de la noticia en el Perú



Una reveladora serie de investigación compartió hoy el portal Ojo-publico.com sobre la concentración mediática y quiénes son los accionistas y principales dueños de los medios informativos en el Perú.
El extraordinario esfuerzo de investigación resulta de la colaboración entre el equipo del citado portal de investigación con la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) en el marco de una investigación global.

En ella se aplica la metodología Media Ownership Monitor (MOM) para analizar la concentración de los medios mediante el monitoreo de la propiedad y que revela los poderes económicos detrás de la información en diarios, radio, televisión y medios digitales.

Revelaciones
Un grupo multimedia (El Comercio) que tiene como accionistas a los dueños de la constructora, la aerolínea y el grupo de inversiones más importantes del país; un magnate mexicano y un fondo de inversión concentran el 80 por ciento de los ingresos de la industria mediática del Perú.

En el primer caso se trata del Grupo El Comercio y sus principales accionistas son la constructora Graña & Montero, la aerolínea Lan Perú y el grupo de inversión Wiese.

El magnate mexicano Ángel Gonzalez controla desde Miami 124 medios de comunicación alrededor de 15 países de América Latina.

El tercer grupo es el fondo de inversión Enfoca SAFI -que maneja dinero de los grupos Credicorp y Sura, tiene accionistas mineros y maneja millones de dólares desde un paraíso fiscal en las Islas Vírgenes Británicas y Caimán,

El poder de El Comercio
La investigación realizada por Óscar Castilla C., Jonathan Castro y Luis Yáñez demuestra que El Comercio es el imperio mediático más poderoso del Perú.

Tiene como matriz a la familia Miró Quesada, dueña de dos canales de televisión, nueve diarios y quince medios digitales que alcanzan a varios millones de personas al día a nivel nacional.

El Comercio -dueño de América Televisión y Canal N, líderes en señal abierta y cable; del diario popular Trome, el más vendido en Latinoamérica; y de elcomercio.pe, la web de noticias con mayor alcance del país- concentra alrededor del 56 por ciento de los ingresos por la venta total de la publicidad en medios en el 2015.

Sin embargo, los estimados se disparan al 70%, 80% y hasta el 90% cuando se trata de inversión publicitaria en rubros específicos de televisión y cable, diarios y revistas o internet.

El grupo de la familia Miró Quesada concentra alrededor del 80 por ciento de la circulación diaria en la capital y el 74 por ciento en promedio a nivel nacional.

ATV y Latina
La segunda compañía más poderosa del país está representada por el grupo ATV, miembro del conglomerado de canales Albavisión, del millonario mexicano Ángel González, apodado como ‘El fantasma'.

El grupo ATV controla 11 canales a nivel nacional, tanto de señal analógica como digital. Su canal estrella es ATV, que le reportó ingresos por S/ 330 millones (US$117 millones) el 2014.

Después de González, aparece el fondo de inversión Enfoca SAFI -que maneja dinero de los grupos Credicorp y Sura, gracias a sus matrices offshore en las Islas Vírgenes Británicas e Islas Caimán- y dueño de Latina.

La investigación estableció que El Comercio y sus subsidiarias, las filiales de Albavisión en Perú y el canal de Enfoca SAFI concentran el 84% de los ingresos estimados anuales que reciben los ochos mayores grupos de la industria mediática del Perú: S/ 2,400 millones (US$704 millones).

De los tres grupos nacionales, la compañía de los Miró Quesada -denunciada ante el Poder Judicial por concentración de los ingresos por la venta de diarios y amenazar la pluralidad informativa después de comprar a la empresa rival en el 2013- domina el 61% de los ingresos totales de dicho mercado.

Un reporte de Kantar Ibope Media, obtenido para esta investigación, revela que los mayores financistas del mercado mediático que concentran El Comercio, ATV y Latina son los grupos peruanos Credicorp (Alicorp y Banco de Crédito), Intercorp (Supermercados Peruanos) y Gloria.

Le siguen las corporaciones chilenas Falabella (Hipermercados Tottus, Saga Falabella y Maestro Perú), Ripley, Cencosud y Entel; la española Telefónica, la mexicana América Móvil y Telepromos de Guatemala, así como las trasnacionales Procter & Gamble, Coca Cola y Nestle, entre otras.

Acceda al reportaje de investigación completo en el portal Ojo-público.com: 


jueves, 22 de octubre de 2015

Confusión en América Latina


Rebelión

Por Mario R. Fernández

Algunas semanas atrás el Prof. James Petras publicó un artículo en Global Research (The Two Faces of Capitalism and Left Options, Las dos caras del capitalismo y las opciones de la Izquierda) en el que analiza las relaciones de lo que identifica como dos bloques capitalistas derechistas: el bloque Norteamérica-Unión Europea y el bloque China-Rusia. En su artículo Petras analiza las relaciones de estos dos bloques capitalistas con gobiernos y movimientos del mundo, que incluyen a quienes él define como centro izquierda en América Latina, nacionalistas y seculares en el Medio Oriente y otros nacionalismos del resto del mundo –sin considerar el gobierno del Partido de los Trabajadores de Brasil y el gobierno reelegido de Syriza en Grecia, que aunque son todavía llamados de izquierda han capitulado al bloque Norteamérica-Unión Europea y son para Petras parte de este bloque. Petras identifica la arrogancia y la diversidad de intervenciones y conspiraciones del bloque Norteamérica-Unión Europea con respecto al resto del mundo e incluso al bloque Chino-Ruso, este último también representante de una forma de capitalismo pero de mal menor.
Las relaciones comerciales y de inversiones de los países que tratan de vivir en un proyecto político diferente reciben del bloque Chino-Ruso un mejor trato; Petras agrega que no por esto debemos idealizar estas relaciones y verlas como relaciones con aliados tácticos. No debemos olvidar que tanto China como Rusia han abandonado a gobiernos caídos en desgracia ante el bloque Norteamérica-Unión Europea. Petras explica: “Todos los gobiernos operan en un mundo capitalista donde no hay aliados permanentes, sólo intereses permanentes” por lo que no es recomendable entregar sectores económicos estratégicos al bloque Chino-Ruso, este bloque también tiene oligarquías propias y millonarias con la diferencia de que por ahora los estados Chino y Ruso no acompañan a saboteadores y conspiradores contra gobiernos soberanos. Podríamos agregar, por hechos recientes, que además Rusia ha tomado una posición defensiva relevante, sólida, frente a la gran conspiración occidental contra el resto del mundo.

El análisis de Petras podría servirnos para entender las relaciones entre gobiernos Latinoamericanos. Por ejemplo, la resistencia de la Revolución Cubana fue acompañada, en 1994 en Chiapas, por el levantamiento al mando del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional que devolvió esperanzas liberadoras al continente. El triunfo presidencial de Hugo Chávez en 1998 en Venezuela aclara el panorama político, mostrando que todo no estaba perdido como pregonaban las oligarquías latinoamericanas y los ex-izquierdistas convertidos en apologistas y defensores de las élites y el imperialismo. Venezuela comienza a vivir un cambio constitucional que hace posible la implementación de un proyecto de reformas y favorece una posición bolivariana –como la llamara Hugo Chávez, que desafiaba de alguna manera al imperialismo reinante y en menor grado a la oligarquía venezolana misma, que aunque no fue tocada mayormente en sus intereses económicos se sintió igualmente amenazada y ha reaccionado haciendo todo lo posible para destruir el proyecto bolivariano. Este proyecto ha tenido un impacto en América Latina pero también en el mundo seguido por el triunfo político de proyectos alternativos en Bolivia y en Ecuador que eventualmente se unieron a Venezuela y que llevaron a la formación del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) junto a Cuba, Nicaragua y seis pequeñas naciones caribeñas.

Tanto el ALBA como el luego frustrado Banco del Sur –eran proyectos que para Chávez atraerían a otros gobiernos autodefinidos como “progresistas” en especial a los gobiernos de Brasil y de Argentina que habían ya rechazado el ALCA (tratado de “Libre Comercio” promovido por Estados Unidos). Debemos aclarar que el rechazo al ALCA no fue por motivos latinoamericanistas sino por intereses nacionales y esta confusión ha favorecido mayores confusiones que nos persiguen hasta nuestros días. ALBA es una unión económica y política basada en la solidaridad y en un intercambio justo; ha sido quizás un proyecto único en el mundo y por ello desafía a quienes funcionan de forma muy diferente basados en la opresión a los pueblos y favoreciendo una ideología neoliberal o neoconservadora imperialista y occidental. Para los centros del poder imperialista está muy claro quiénes son sus amigos y quiénes no lo son; y, la perspectiva de cómo proceder con respecto a los diferentes gobiernos de América Latina es clara también. Basta visitar un centro de estudios, una consultora de inversiones, agencias del gobierno estadounidense y canadiense, centros bursátiles y prensa oficial (empresarial) para entender quiénes son el enemigo para ellos. Los ricos nunca se confunden de enemigo ni aceptan “gobiernos neutrales.” Sus exigencias son siempre claras: estas con ellos o en contra de ellos.

En Canadá, cuando se anunció el fallecimiento de Chávez en el 2013 el Primer Ministro Stephen Harper dijo: “Esto es una buena noticia para el mundo y para los negocios.” Es una actitud que no ha cambiado, hoy se siguen difundiendo las “atrocidades del gobierno venezolano” y se habla constantemente de que Venezuela está hundida en el “caos social y económico” y se define al presidente venezolano Nicolás Maduro como “un dictador a cargo de un gobierno corrupto y violador de los derechos humanos.” Similares barbaridades se difunden sobre Bolivia y su presidente al quien presentan siempre como “indio cocalero” y sobre Ecuador y su presidente destacado siempre como alguien que continuamente “ataca la prensa libre.” El gobierno argentino tampoco se ha salvado; ha sido presentado de forma muy negativa y desprestigiado con prejuicios; nunca ha recibido merecidos elogios por el marcado proyecto de derechos humanos que ha implantado en Argentina luego de la terrible Guerra Sucia. La prensa en occidente favorece sin tapujos a los gobiernos terroristas de México y Colombia, admirados de su “progreso y democracia;” la prensa también distorsiona la realidad de Chile y de Uruguay, considerados amigos de occidente por haber aceptado completamente la ideología neoliberal y sus recetas económicas.

En este cuadro actual se desarrolla toda la dinámica de América Latina. Por un lado, los gobiernos del ALBA con un proyecto liberador pero con algunas carencias, contradicciones y falta de iniciativa; por otro lado los gobiernos que parecen reformistas sin serlo, y actúan sigilosamente entre la confusión y la adulación de algunos gobiernos del ALBA por un lado y el franco apoyo de instituciones y gobiernos neoliberales por otro. No faltan los gobiernos latinoamericanos francamente pro-imperialistas; estos formaron obedientemente la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México, Perú y además el futuro miembro Costa Rica) con el objetivo principal de favorecer los tratados de Libre Comercio promovidos por el imperio y de atacar para destruir el ALBA. La falsimedia occidental muestra a la Alianza del Pacifico simplemente como una alternativa al Mercosur; no debemos olvidar que la Alianza del Pacifico cuenta con observadores –países latinoamericanos interesados en pertenecer a ella en el futuro entre ellos, inexplicablemente, Ecuador, y menos sorprendentemente Uruguay y El Salvador.

En las últimas décadas, Hugo Chávez, uno de los principales líderes de América Latina y de parte del Tercer Mundo, con energía y entusiasmo llevó adelante medidas de bienestar para su pueblo venezolano y creó espacios de desafío al destino neocolonialista siempre al acecho e imponiéndose en América Latina, Chávez además motivó los movimientos populares de todo el continente. Chávez impulsó organizaciones latinoamericanas y caribeñas con principios bolivarianos, el ALBA y PETROCARIBE son las pruebas más consistentes de ese esfuerzo, aunque se crearon también UNASUR todavía carente de compromiso y poder, incapaz de detener los golpes de estado en Honduras el 2009 y en Paraguay el 2012. UNASUR es ambivalente debido a las posiciones contrarias en su seno y a las contradictorias prioridades y perspectivas de los gobiernos sudamericanos que la integran con respecto al neoliberalismo y al imperialismo. CELAC, la organización americana y caribeña magna no ha sabido salir de su condición de reunión cumbre.

Pienso que Hugo Chávez idealizó conscientemente las relaciones que su gobierno tenía con otros gobiernos latinoamericanos, en especial con el de la Argentina de Néstor Kirchner y Cristina Fernández y el de Brasil de Lula da Silva y de Dilma Rousseff, y de esta forma condicionó indirectamente su proyecto continental. Igual que el bloque China-Rusia en sus tratos con Venezuela y con el ALBA ha sido generalmente respetuoso y ha mostrado cierta solidaridad pero no por eso pueden ser considerados aliados, los gobiernos de Argentina y Brasil nunca fueron aliados del ALBA aunque tampoco fueron enemigos del proyecto pero si han dejado siempre claro su independencia al respecto. En varias oportunidades tanto Kirchner como Lula fueron claros al afirmar que representaban otros proyectos, no al ALBA; Chávez parecía querer ignorar esto quizás porque esta era su estrategia frente al continuo y despiadado ataque de la oligarquía venezolana y del imperialismo. El problema en favorecer este tipo de estrategia es que desorienta a los aliados y confunde a los pueblos, incluso al pueblo venezolano; al final, debilita a los protagonistas latinoamericanos y caribeños del ALBA al no crear una identidad propia que se identifique totalmente con el proyecto emancipador que el ALBA representa y Chávez contribuyó a forjar.

Recuerdo que cuando colapsó la Unión Soviética, Fidel Castro, siempre elocuente y verdadero en sus discursos a su pueblo, dijo claramente que Cuba quedaba sola, que nadie los iba a ayudar y que dependían solamente de su propia fuerza y esfuerzos para sobrevivir ese colapso. Esta verdad claramente expresada aportó mucho, seguramente, a la resistencia del pueblo cubano, resistencia quizás única en la historia. Es fundamental saber que terreno pisamos, lo que no impide que existan relaciones de respeto mutuo con otros gobiernos; es fundamental entender que en algún punto del camino vamos a tener que aclarar cuáles rutas cada uno de nosotros elegimos. La buena intención no basta; el gobierno venezolano ha demostrado muy buenas intenciones, intenciones solidarias y humanitarias con los pueblos latinoamericanos todos y ha sabido mantener una posición amistosa y generosa hasta con los jefes de gobierno latinoamericanos menos merecedores de ella. Al tiempo que Chávez abría las puertas al desarrollo del movimiento popular en su país trataba con confianza amigable a Tabaré Vásquez y a José Mujica, que no podemos ignorar frustraron y desarticularon las bases mismas del movimiento popular uruguayo. Lo mismo sucedió con Lula en Brasil y hasta con Michelle Bachelet, presidenta de Chile, elogiada simplemente por su presencia siendo que representaba a un gobierno chovinista de centro derecha enemigo del pueblo Mapuche y más que crítico del gobierno bolivariano de Venezuela.

Otro proyecto bolivariano, TELESUR, creado para informar y así servir de balance frente a la falsimedia mundial, ha sufrido de falta de difusión y no siempre ha cumplido con su papel de difusor de la verdad frente al engaño, la propaganda y la mentira. TELESUR, al no ser consistente en cuanto a su papel revolucionario en América Latina, ha contribuido a la confusión ideológica y práctica. Muchas veces cae en resaltar un positivismo latinoamericano superficial y falto de crítica, por ejemplo cuando muestra los discursos de presidentes latinoamericanos en la última Asamblea de las Naciones Unidas, mezcla la poderosa crítica al organismo que plantea el presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien plantea directamente la necesidad de crear otras Naciones Unidas, una que responda a la necesidades fundamentales de sus miembros y no del imperialismo occidental, con la propaganda barata que plantean otros presidentes latinoamericanos, que usan esta oportunidad como un lucimiento personal mas, un circo.

Sin duda, TELESUR exageró el protagonismo del Papa en sus visitas a América Latina, lo puso como que realmente fuera un salvador y no planteó tampoco crítica alguna, pero todos sabemos y ya no podemos ignorar que la institucionalidad de la Iglesia Católica está quebrada, plagada de escándalos de abusos sexuales y de una historia criminal inaceptable. Defenderla es defender a las oligarquías latinoamericanas y del mundo que han encontrado en esta institución una afirmación personal e ideológica. Cuando TELESUR presenta a José Mujica como una estrella política latinoamericana muestra nuevamente su pobreza de criterio al elegir de modelo a un demagogo y a un cuentista. Cuando nos muestra en primer plano las conversaciones de paz entre el gobierno Colombiano y la FARC vuelve a insistir en fallas garrafales al no diferenciar las partes en conflicto, igualarlas a nivel de bien y de mal y obviar el desafío que para los guerrilleros significa negociar con un gobierno terrorista la entrega de sus armas. Vemos constantemente en TELESUR, y en otros medios, el desarrollo de las nuevas relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba plasmadas como un acercamiento bien intencionado de Estados Unidos con respecto a la Revolución Cubana; en realidad estas relaciones presentan un gran reto a Cuba que tiene nuevamente en su suelo una embajada americana hostil, operando con 27 agencias del departamento de estado (incluidas la CIA, NSA, FBI y sucursales del ejercito y otras) y sin conseguir gran garantía a cambio ni el fin del bloqueo a la isla.

A estas alturas los que se oponen al neoliberalismo, al imperialismo y al capitalismo en general ya debieran sacar conclusiones que todo occidente quizás la excepción de los países del ALBA, ha caído en un verdadero círculo vicioso donde pueblos apoyan una candidatura de supuesta izquierda o con un programa de cambios y si estos suben al poder sin ninguna vergüenza los pueblos son estafados descaradamente y sin duda lo van a seguir haciendo en el futuro cercano. Hay casos espectaculares que vale mencionar como cuando el presidente del Perú Ollanta Humala el año 2011 ganó las elecciones con un programa de cambios y apoyado por la izquierda, antes que este asumiera el poder ya se había dado vuelta a la derecha. Con estas traiciones políticas los pueblos terminan siendo domesticados por lo menos por un tiempo, ya que se les frustran sus alternativas. Vivimos en un mundo en que pareciera que todo va, sin principios ni ética entre esto están los administradores, políticos y muchos dirigentes sindicales de cualquier origen partidista que no se han puesto al servicio de los trabajadores y trabajadoras sino de los ricos. Quizás ya vivimos en una decadencia de la civilización occidental o algo más grande, pero no por eso se tiene que aceptar ser confundido, se tiene que creer en las propias fuerzas del movimiento social y popular, se tiene que seguir creyendo en la participación alegre y crítica.