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viernes, 7 de junio de 2013
El desaparecido que escribía canciones obreras
Por Angie Gago
El día que Rodríguez fue a Sudáfrica en 1998 para realizar un tour de seis conciertos yo estaba a punto de cumplir 18 años. No sabía nada de él por aquel entonces y no supe nada de él hasta hace unos meses. De la misma manera que este estadounidense de Detroit no supo nada, hasta muchos años más tarde, del éxito que había cosechado en Sudáfrica, donde se había convertido en un fenómeno de masas.
Desde el principio, la historia con Rodríguez ha sido una historia de continuos descubrimientos. Primero se dejó ver buceando en las listas de Spotify de críticos de famosas revistas de música indie. Luego, escuchándole, crea un ambiente emocionante con sus canciones por la mezcla de la delicadeza de los acordes con la dureza de sus letras. Finalmente se descubre a la persona, más allá del personaje, a través del documental Searching for Sugar Man (2011), una cinta que trata sobre la vida de este músico misterioso de Detroit, que ganó el premio del Festival de Cine de Sundance y que ha sido galardonada con el Oscar al Mejor Documental.
Sixto Rodríguez era un albañil solitario que a finales de los 60 y principios de los años 70 compuso y grabó dos discos perfectos, Cold Fact (1970) y Coming Up to Reality (1971), pero que no tuvieron ningún éxito en Estados Unidos. Nadie se lo podía creer pero así fue. Este músico adorado por críticos y productores no consiguió vender ni un solo disco. Rodríguez desapareció del planeta sin dejar rastro. Pero al mismo tiempo que el músico volvía a sus trabajos de albañil, muy lejos de EEUU, en Sudáfrica, este músico se convertía en un símbolo de la lucha contra el apartheid. Todo el mundo del underground sudafricano quería conseguir sus discos en un momento en el que la censura política estaba a la orden del día, y su canción “I Wonder” se convirtió en un símbolo de la libertad por sus transgresoras letras: “Me pregunto cuantas veces has practicado sexo”.
Pero el descubrimiento más inspirador ha sido conocer que, mientras que en Sudáfrica se convertía en un icono de las movilizaciones por los derechos sin él mismo saberlo, Sixto Rodríguez era al mismo tiempo un activista por los derechos laborales en su comunidad de Detroit.
Coincidencias del destino o no, este albañil que escribía canciones obreras se dedicó a la militancia política para alzar la voz de las personas oprimidos, para convertirse en la voz de quienes no la tienen, la voz de la clase trabajadora. Rodríguez es un hombre que ha vivido en el anonimato y en la humildad toda su vida. Un gran músico que compuso letras tan actuales como las de la canción “The Establishment Blues”: “Los políticos usan a las personas de las que abusan. La mafia crece igual que la contaminación del río (...). Abrí la ventana para escuchar las noticias. Pero todo lo que escuché fue el Blues del Establishment”. Y la única persona que, como dice el documental, ha vivido dos vidas. Más allá de que os guste o no la música folk de protesta, este documental es altamente recomendable para conocer la magia de este obrero de Detroit, que, para quien le interese, actuará en el Primavera Sound 2013.
jueves, 27 de enero de 2011
Preocupación por Nelson Mandela en su segundo día hospitalizado
Agencias
El ex presidente sudafricano Nelson Mandela continúa ingresado en un hospital de Johannesburgo mientras el país contiene el aliento a la espera de noticias sobre los resultados de los exámenes de rutina a los que se le está sometiendo.
El premio Nobel de la Paz y líder anti-aparheid, de 92 años, ingresó la tarde del miércoles en el hospital privado Milpark de Johannesburgo. “No corre peligro y se encuentra de buen ánimo”,apuntó la pasada noche la Fundación Nelson Mandela.
El diario local “Star” informó hoy que el ex presidente fue atendido por el doctor Michael Plit, un especialista en aparato respiratorio, quien solo comentó que Mandela “fue recibido para ser examinado”.
Madiba, como se le conoce en Sudáfrica, recibirá hoy la visita de su ex mujer Winni Madikizela Mandela, con quien estuvo casado entre 1958 y 1992. “Star” publicó además un comentario hecho en Facebook por la nieta del ex presidente Zoleka Mandela: “Odio verte así. Me mata cada vez. Que sepas que estoy aquí para ti como tú has estado siempre para mí (…) Te quiero. Ya lo sabes. ¡Voy a pasar los próximos días contigo para saber que estás bien! Estoy triste (…)”.
Los alumnos de una escuela cercana al hospital colgaron carteles deseando lo mejor a “Tata” (padre). Se espera además que destacados miembros del Congreso Nacional Africano (ANC) visiten a Mandela hoy entre estrictas medidas de seguridad.
INQUIETUD ANTE LA HOSPITALIZACIÓN
La hospitalización del ex presidente de Sudáfrica y premio Nobel de la Paz Nelson Mandela ha causado una fuerte inquietud en el país, tanto entre los políticos como entre la población y los medios de comunicación.
Los rumores sobre la delicada salud de Mandela se habían reproducido en los últimos días y, el pasado martes, el también premio Nobel de la Paz y arzobispo emérito de Ciudad del Cabo, Desmond Tutu, dijo que, en un acto de una campaña de lucha contra la tuberculosis, en el que coincidieron, lo encontró “frágil”.
“Está bien, es un hombre de 92 años y está frágil”, dijo Tutu.
jueves, 22 de julio de 2010
Mensaje para Nelson Mandela
Cuba Debate
Por Fidel Castro Ruz
Viejo y prestigioso amigo, cuánto me place verte convertido y reconocido por todas las instituciones políticas del mundo como símbolo de la libertad, la justicia y la dignidad humana.
Te convirtieron en trabajador forzado en las canteras, como hicieron con Martí cuando tenía 17 años.
Sólo estuve en la prisión política menos de dos años, pero fue tiempo suficiente para comprender lo que significan 27 en las soledades de una prisión, separado de familiares y amigos.
En los años finales de tu martirio, tu Patria, bajo la tiranía del Apartheid, fue convertida después de la Batalla de Cuito Cuanavale en instrumento de la guerra contra los combatientes internacionalistas cubanos y angolanos que avanzaban sobre la ocupada Namibia. Nadie podía ocultarte las noticias de la solidaridad que el pueblo, bajo tu guía, despertaba entre todas las personas honestas de la tierra.
Entonces, como hoy, el enemigo estaba a punto de dar un zarpazo nuclear contra las tropas que, en ese caso, avanzaban contra el sistema odioso del Apartheid.
Nunca nadie fue capaz de explicarte de dónde salieron y cuándo se llevaron aquellos instrumentos de muerte.
Visitaste nuestra Patria y te solidarizaste con ella, cuando todavía no eras Presidente de Sudáfrica elegido libremente por el pueblo.
Hoy la humanidad está amenazada por el mayor riesgo en toda la historia de nuestra especie.
Ejerce toda tu inmensa fuerza moral para mantener a Sudáfrica lejos de las bases militares de Estados Unidos y la OTAN.
Amigos ayer del Apartheid, hoy compiten cínicamente por simular amistad.
Los pueblos de África que sobrevivan a la catástrofe nuclear que se avecina, necesitarán más que nunca los conocimientos científicos y los avances de la tecnología sudafricana.
La humanidad aún puede preservarse de los golpes demoledores de la tragedia nuclear que se aproxima, y la ambiental que ya está presente.
Fraternalmente,
Fidel Castro Ruz
Julio 18 de 2010
9 y 03 a.m.
Por Fidel Castro Ruz
Viejo y prestigioso amigo, cuánto me place verte convertido y reconocido por todas las instituciones políticas del mundo como símbolo de la libertad, la justicia y la dignidad humana.
Te convirtieron en trabajador forzado en las canteras, como hicieron con Martí cuando tenía 17 años.
Sólo estuve en la prisión política menos de dos años, pero fue tiempo suficiente para comprender lo que significan 27 en las soledades de una prisión, separado de familiares y amigos.
En los años finales de tu martirio, tu Patria, bajo la tiranía del Apartheid, fue convertida después de la Batalla de Cuito Cuanavale en instrumento de la guerra contra los combatientes internacionalistas cubanos y angolanos que avanzaban sobre la ocupada Namibia. Nadie podía ocultarte las noticias de la solidaridad que el pueblo, bajo tu guía, despertaba entre todas las personas honestas de la tierra.
Entonces, como hoy, el enemigo estaba a punto de dar un zarpazo nuclear contra las tropas que, en ese caso, avanzaban contra el sistema odioso del Apartheid.
Nunca nadie fue capaz de explicarte de dónde salieron y cuándo se llevaron aquellos instrumentos de muerte.
Visitaste nuestra Patria y te solidarizaste con ella, cuando todavía no eras Presidente de Sudáfrica elegido libremente por el pueblo.
Hoy la humanidad está amenazada por el mayor riesgo en toda la historia de nuestra especie.
Ejerce toda tu inmensa fuerza moral para mantener a Sudáfrica lejos de las bases militares de Estados Unidos y la OTAN.
Amigos ayer del Apartheid, hoy compiten cínicamente por simular amistad.
Los pueblos de África que sobrevivan a la catástrofe nuclear que se avecina, necesitarán más que nunca los conocimientos científicos y los avances de la tecnología sudafricana.
La humanidad aún puede preservarse de los golpes demoledores de la tragedia nuclear que se aproxima, y la ambiental que ya está presente.
Fraternalmente,
Fidel Castro Ruz
Julio 18 de 2010
9 y 03 a.m.
miércoles, 16 de junio de 2010
La guerra de la Copa del Mundo
La Jornada
Por Pepe Escobar
La legendaria divinidad del fútbol Diego Maradona ha prometido que si Argentina, el equipo que dirige, gana la Copa del Mundial de Sudáfrica recorrerá desnudo el Obelisco en el centro de Buenos Aires. Semejante striptease especial seguramente divertiría a una “comunidad internacional” exhausta que encara las mismas antiguas sanciones contra Irán, los drones en AfPak, las invenciones de Israel, los enfrentamientos en Corea, los colapsos en Europa, el crecimiento de China y el vertido de BP.
Ante todo, dejemos algo en claro. No hablamos de soccer [nombre dado al fútbol en EE.UU.] Es fútbol, como los británicos lo inventaron (aunque los chinos –¿quién iba a ser?– ya pateaban una pelota hace 5.000 años). Y el fútbol, no el soccer, es el máximo narcótico de la gente frenéticamente consumido en todo el mundo. El formidable historiador británico Eric Hobsbawm ha señalado cómo el fútbol muestra el conflicto esencial de la globalización: la relación muy compleja entre el sobre-comercialismo y el profundo apego emocional en lo que se refiere a cada uno de los fanáticos del deporte.
El conflicto existe incluso cuando fanáticos que miran los partidos en el terreno son tratados ahora como simples extras en lo que ahora se ha convertido cada Copa del Mundo: un megaespecial de televisión de un mes de duración con estrellas que son el equivalente futbolístico de megaestrellas de Hollywood. El fútbol es la mayor industria del entretenimiento global –y también un imán para el lavado de dinero-.
¿Cuánto vale el futbolista del mundo del año, Lionel Messi de Argentina? ¿150 millones de dólares, 200 millones, 300 millones? Otros jugadores también son conocidos en todo el mundo: Cristiano Ronaldo de Portugal, Didier Drogba de Costa de Marfil, Wayne Rooney de Inglaterra, (y luego tenemos a los muy lamentados ausentes como Ronaldinho de Brasil –no seleccionado– y el lesionado capitán alemán Michael Ballack).
En todo el creciente mundo en desarrollo, y en toda Europa, el fútbol es el deporte más globalizado porque en el subconsciente colectivo rompió de alguna manera el patrón forjado en EE.UU. –Hollywood, música pop, novelas en la televisión– todo lo que tiene que ver con la cultura de masas. El poder estadounidense no puede satisfacer por sí solo el deseo global de fantasías rituales masivas –jugar por jugar, jugar como una metáfora para la vida misma, jugar como guerra-. En el fútbol, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas –con poder de veto– son realmente Brasil, Italia, Argentina, Alemania y un activo grupo que compite por el quinto lugar, desde Inglaterra y Holanda a España y la Costa de Marfil.
El fútbol permite compasivamente que se reconstruya una noción juguetona de identidad nacional: guerra por otros medios (juguetones). Escuchad el sonido de un millón de vuvuzelas –los instrumentos sudafricanos parecidos a una larga trompeta que serán un fondo extremadamente audible de los partidos); juegos de guerra es lo que ahora habrá en Sudáfrica-. Pero de un cierto modo sigue existiendo un sentimiento fastidioso, como si a fin de cuentas hubiera sido siempre el mismo maldito vencedor.
Vosotros jugáis, nosotros cobramos
El destacado escritor uruguayo –y fanático del fútbol– Eduardo Galeano, dijo una vez: “La FIFA es el FMI del fútbol”. De manera muy parecida al Fondo Monetario Internacional, la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol es obscenamente rica, extremadamente poderosa y está dirigida como un club hiperexclusivo.
La FIFA se fundó en 1904. Sólo 310 personas trabajan en la sede en Zúrich. Y sólo unos 1.000 trabajan en los asombrosos 208 países miembros (“sólo” 192 naciones son miembros de la ONU, que emplea a más de 40.000). Los 24 miembros del consejo de la FIFA –a los que paga unos 50.000 dólares al mes– pasan su precioso tiempo viajando por el mundo y haciendo tratos con Estados-naciones y corporaciones. De un modo muy similar al FMI, la rotación de personal es mínima. La mayoría de los empleados de la FIFA han ocupado sus puestos durante más de 15 años.
La FIFA es responsable de la comercialización de cada producto vinculado al fútbol profesional, el patrocinio y los derechos de la televisión. Está en el epicentro de un mercado de 250.000 millones de dólares. En 2009, la FIFA ganó 1.000 millones de dólares. Sólo con la Copa del Mundo en Sudáfrica, la FIFA recibió 3.800 millones de dólares.
Como ícono del capitalismo salvaje, la FIFA nunca pierde dinero. Está totalmente asegurada. Para esta Copa del Mundo y la próxima en 2014 en Brasil, eso asciende a 650 millones de dólares. En cuanto a los gobiernos nacionales, esos tratos no son tan ventajosos. El Gobierno sudafricano planificó el gasto de 450 millones de dólares para esta Copa del Mundo. Los costes crecieron a no menos de 6.000 millones; y siguen aumentando. Esto incluye la construcción de nueve estadios nuevos y la reconstrucción de otros cinco. Se espera que el de Durban se convierta en un hito al estilo del museo Guggenheim de Bilbao.
Sin embargo, el muy elogiado tren de alta velocidad de Pretoria a Johannesburgo está retrasado. Sólo se ha abierto un tramo entre el aeropuerto de Johannesburgo y el lujoso vecindario Sandton, la milla cuadrada más acaudalada (sobre todo blanca) en África, donde residirán los cerca de 200 delegados de la FIFA, y su presidente el superburócrata Sepp Blatter, dormirá en las falsas Torres Michelangelo protegido por cinco guardaespaldas, con acceso a un baño en suite al estilo Disney, así como a un mini bar personalizado con el mejor chardonnay sudafricano y con cubos de hielo hechos con agua de Evian.
Cualquier país que desee organizar una Copa del Mundo debe someterse virtualmente a la autoridad de la FIFA, lo que incluye cambios en la legislación nacional. Hace cuatro años, el Parlamento de Sudáfrica atribuyó a la Copa del Mundo el estatus de “evento protegido” regido por una legislación específica. El país organizador debe ceder a la FIFA los derechos para todo, desde la publicidad y el mercadeo hasta el control del perímetro que rodea los estadios (La FIFA es de hecho un Estado soberano en todos los estadios en Sudáfrica). De un modo muy similar al FMI, la FIFA no es un organismo humanitario. Para las corporaciones asociadas, la tarea de la FIFA es abrir mercados, África en el caso actual. A continuación describo un ejemplo de cómo trabaja realmente la FIFA.
Un estadio en Athlone, un suburbio pobre de Ciudad del Cabo de mayoría “de color”, habría podido asegurar numerosos puestos de trabajo en el área y ser el catalizador de un proceso de pavimentación de calles, construcción de nuevas casas y la mejora del transporte público. En su lugar, la FIFA prefirió el estadio Green Point construido entre el mar y la tarjeta postal favorita de Ciudad del Cabo, Table Mountain, a cinco minutos de un centro comercial de lujo y cerca de un campo de golf –y financiado con fondos públicos-.
Un inspector de la FIFA dijo al periódico sudafricano Mail and Guardian que miles de millones de espectadores no desearían ver “chabolas y pobreza” en la televisión. Como si la Copa del Mundo no se estuviera celebrando en un país con casi 40% de desempleo, en el cual la mitad de la población vive con menos de un dólar al día. El semanario alemán Der Spiegel por lo menos puso una parte en perspectiva, con la publicación de un informe especial en el que compara la sed de Europa por jóvenes futbolistas africanos con una nueva trata de esclavos.
Numerosos estudios académicos coinciden en que es más razonable que un país anfitrión de la Copa del Mundo construya lo que necesita en infraestructura que gastar una fortuna en un evento que en última instancia sólo beneficia a los organizadores y a los patrocinadores corporativos. Los productos autorizados disponibles en el país durante el Mundial son todos importados de China. Cuando la Copa del Mundo haya terminado el 11 de julio, no menos de 150.000 trabajadores en Sudáfrica perderán sus puestos de trabajo.
La identidad de dios
Sin embargo, la mayor parte del mundo no es consciente de todas las distorsiones; el deslumbrante atractivo del fútbol como farándula es demasiado seductor. Además, una Copa del Mundo todavía tiene que ver sobre todo con capas y más capas de intriga bizantina que alimenta la “guerra”; guerra con todos sus comandantes y soldados condecorados, desde el “Rooney asiático” Jong Tae-se, uno de los pocos norcoreanos que hizo sonreír verdaderamente al Querido Líder Kim Jong-il, hasta la ex pareja de Paris Hilton y portada de Vanity Fair Cristiano Ronaldo (“No juego solo y no hago milagros”).
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Acaba de publicar su nuevo libro Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009).
Por Pepe Escobar
La legendaria divinidad del fútbol Diego Maradona ha prometido que si Argentina, el equipo que dirige, gana la Copa del Mundial de Sudáfrica recorrerá desnudo el Obelisco en el centro de Buenos Aires. Semejante striptease especial seguramente divertiría a una “comunidad internacional” exhausta que encara las mismas antiguas sanciones contra Irán, los drones en AfPak, las invenciones de Israel, los enfrentamientos en Corea, los colapsos en Europa, el crecimiento de China y el vertido de BP.
Ante todo, dejemos algo en claro. No hablamos de soccer [nombre dado al fútbol en EE.UU.] Es fútbol, como los británicos lo inventaron (aunque los chinos –¿quién iba a ser?– ya pateaban una pelota hace 5.000 años). Y el fútbol, no el soccer, es el máximo narcótico de la gente frenéticamente consumido en todo el mundo. El formidable historiador británico Eric Hobsbawm ha señalado cómo el fútbol muestra el conflicto esencial de la globalización: la relación muy compleja entre el sobre-comercialismo y el profundo apego emocional en lo que se refiere a cada uno de los fanáticos del deporte.
El conflicto existe incluso cuando fanáticos que miran los partidos en el terreno son tratados ahora como simples extras en lo que ahora se ha convertido cada Copa del Mundo: un megaespecial de televisión de un mes de duración con estrellas que son el equivalente futbolístico de megaestrellas de Hollywood. El fútbol es la mayor industria del entretenimiento global –y también un imán para el lavado de dinero-.
¿Cuánto vale el futbolista del mundo del año, Lionel Messi de Argentina? ¿150 millones de dólares, 200 millones, 300 millones? Otros jugadores también son conocidos en todo el mundo: Cristiano Ronaldo de Portugal, Didier Drogba de Costa de Marfil, Wayne Rooney de Inglaterra, (y luego tenemos a los muy lamentados ausentes como Ronaldinho de Brasil –no seleccionado– y el lesionado capitán alemán Michael Ballack).
En todo el creciente mundo en desarrollo, y en toda Europa, el fútbol es el deporte más globalizado porque en el subconsciente colectivo rompió de alguna manera el patrón forjado en EE.UU. –Hollywood, música pop, novelas en la televisión– todo lo que tiene que ver con la cultura de masas. El poder estadounidense no puede satisfacer por sí solo el deseo global de fantasías rituales masivas –jugar por jugar, jugar como una metáfora para la vida misma, jugar como guerra-. En el fútbol, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas –con poder de veto– son realmente Brasil, Italia, Argentina, Alemania y un activo grupo que compite por el quinto lugar, desde Inglaterra y Holanda a España y la Costa de Marfil.
El fútbol permite compasivamente que se reconstruya una noción juguetona de identidad nacional: guerra por otros medios (juguetones). Escuchad el sonido de un millón de vuvuzelas –los instrumentos sudafricanos parecidos a una larga trompeta que serán un fondo extremadamente audible de los partidos); juegos de guerra es lo que ahora habrá en Sudáfrica-. Pero de un cierto modo sigue existiendo un sentimiento fastidioso, como si a fin de cuentas hubiera sido siempre el mismo maldito vencedor.
Vosotros jugáis, nosotros cobramos
El destacado escritor uruguayo –y fanático del fútbol– Eduardo Galeano, dijo una vez: “La FIFA es el FMI del fútbol”. De manera muy parecida al Fondo Monetario Internacional, la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol es obscenamente rica, extremadamente poderosa y está dirigida como un club hiperexclusivo.
La FIFA se fundó en 1904. Sólo 310 personas trabajan en la sede en Zúrich. Y sólo unos 1.000 trabajan en los asombrosos 208 países miembros (“sólo” 192 naciones son miembros de la ONU, que emplea a más de 40.000). Los 24 miembros del consejo de la FIFA –a los que paga unos 50.000 dólares al mes– pasan su precioso tiempo viajando por el mundo y haciendo tratos con Estados-naciones y corporaciones. De un modo muy similar al FMI, la rotación de personal es mínima. La mayoría de los empleados de la FIFA han ocupado sus puestos durante más de 15 años.
La FIFA es responsable de la comercialización de cada producto vinculado al fútbol profesional, el patrocinio y los derechos de la televisión. Está en el epicentro de un mercado de 250.000 millones de dólares. En 2009, la FIFA ganó 1.000 millones de dólares. Sólo con la Copa del Mundo en Sudáfrica, la FIFA recibió 3.800 millones de dólares.
Como ícono del capitalismo salvaje, la FIFA nunca pierde dinero. Está totalmente asegurada. Para esta Copa del Mundo y la próxima en 2014 en Brasil, eso asciende a 650 millones de dólares. En cuanto a los gobiernos nacionales, esos tratos no son tan ventajosos. El Gobierno sudafricano planificó el gasto de 450 millones de dólares para esta Copa del Mundo. Los costes crecieron a no menos de 6.000 millones; y siguen aumentando. Esto incluye la construcción de nueve estadios nuevos y la reconstrucción de otros cinco. Se espera que el de Durban se convierta en un hito al estilo del museo Guggenheim de Bilbao.
Sin embargo, el muy elogiado tren de alta velocidad de Pretoria a Johannesburgo está retrasado. Sólo se ha abierto un tramo entre el aeropuerto de Johannesburgo y el lujoso vecindario Sandton, la milla cuadrada más acaudalada (sobre todo blanca) en África, donde residirán los cerca de 200 delegados de la FIFA, y su presidente el superburócrata Sepp Blatter, dormirá en las falsas Torres Michelangelo protegido por cinco guardaespaldas, con acceso a un baño en suite al estilo Disney, así como a un mini bar personalizado con el mejor chardonnay sudafricano y con cubos de hielo hechos con agua de Evian.
Cualquier país que desee organizar una Copa del Mundo debe someterse virtualmente a la autoridad de la FIFA, lo que incluye cambios en la legislación nacional. Hace cuatro años, el Parlamento de Sudáfrica atribuyó a la Copa del Mundo el estatus de “evento protegido” regido por una legislación específica. El país organizador debe ceder a la FIFA los derechos para todo, desde la publicidad y el mercadeo hasta el control del perímetro que rodea los estadios (La FIFA es de hecho un Estado soberano en todos los estadios en Sudáfrica). De un modo muy similar al FMI, la FIFA no es un organismo humanitario. Para las corporaciones asociadas, la tarea de la FIFA es abrir mercados, África en el caso actual. A continuación describo un ejemplo de cómo trabaja realmente la FIFA.
Un estadio en Athlone, un suburbio pobre de Ciudad del Cabo de mayoría “de color”, habría podido asegurar numerosos puestos de trabajo en el área y ser el catalizador de un proceso de pavimentación de calles, construcción de nuevas casas y la mejora del transporte público. En su lugar, la FIFA prefirió el estadio Green Point construido entre el mar y la tarjeta postal favorita de Ciudad del Cabo, Table Mountain, a cinco minutos de un centro comercial de lujo y cerca de un campo de golf –y financiado con fondos públicos-.
Un inspector de la FIFA dijo al periódico sudafricano Mail and Guardian que miles de millones de espectadores no desearían ver “chabolas y pobreza” en la televisión. Como si la Copa del Mundo no se estuviera celebrando en un país con casi 40% de desempleo, en el cual la mitad de la población vive con menos de un dólar al día. El semanario alemán Der Spiegel por lo menos puso una parte en perspectiva, con la publicación de un informe especial en el que compara la sed de Europa por jóvenes futbolistas africanos con una nueva trata de esclavos.
Numerosos estudios académicos coinciden en que es más razonable que un país anfitrión de la Copa del Mundo construya lo que necesita en infraestructura que gastar una fortuna en un evento que en última instancia sólo beneficia a los organizadores y a los patrocinadores corporativos. Los productos autorizados disponibles en el país durante el Mundial son todos importados de China. Cuando la Copa del Mundo haya terminado el 11 de julio, no menos de 150.000 trabajadores en Sudáfrica perderán sus puestos de trabajo.
La identidad de dios
Sin embargo, la mayor parte del mundo no es consciente de todas las distorsiones; el deslumbrante atractivo del fútbol como farándula es demasiado seductor. Además, una Copa del Mundo todavía tiene que ver sobre todo con capas y más capas de intriga bizantina que alimenta la “guerra”; guerra con todos sus comandantes y soldados condecorados, desde el “Rooney asiático” Jong Tae-se, uno de los pocos norcoreanos que hizo sonreír verdaderamente al Querido Líder Kim Jong-il, hasta la ex pareja de Paris Hilton y portada de Vanity Fair Cristiano Ronaldo (“No juego solo y no hago milagros”).
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Acaba de publicar su nuevo libro Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009).
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Copa del Mundo: ¿diversión o maniobra diversiva de masas?
Por Guillermo Almeyra
Debo aclarar, antes que nada, que desde hace más de 75 años, o sea, casi desde que el amateurismo fue sustituido por el incipiente futbol profesional, soy hincha de ese deporte. Pero pienso que no darse cuenta de la utilización ideológica y política del campeonato mundial de futbol por el capitalismo, es dar prueba de enorme superficialidad y gran ingenuidad. Porque el futbol hace décadas que dejó de ser un deporte para transformarse en un negocio que mueve centenares de miles de millones de dólares y, en particular, desde la utilización que le dio el nazismo en los años treinta, en herramienta de propaganda política para obtener aunque sea una momentánea unión nacional detrás de los gobiernos.
No es necesario recordar la promoción del deporte de Estado por Mussolini, Hitler o Stalin, o lo que fue para la dictadura el Mundial de Futbol que Argentina ganó en Buenos Aires, mientras fuera de los estadios desaparecían decenas de miles de los mejores jóvenes y otros luchadores, entre ellos cientos de deportistas y atletas profesionales. Ese futbol donde unos cuantos muy bien pagados juegan ante millones de personas que jamás podrán practicar un deporte porque no tienen campos, salarios ni alimentación suficientes, ni tiempo libre al terminar sus trabajos extenuantes y mal pagados, y por eso simplemente miran la caja idiota que, de paso, se populariza y redime cada tanto de sus crímenes contra la conciencia política y la cultura populares, aunque aparezca como una diversión es, en realidad, una maniobra diversionista.
Como en la época de los emperadores romanos, si no hay mucho pan se da circo para que la gente no piense o, mejor dicho, que piense en cosas sin importancia, creyendo participar y ser sujeto en un espectáculo promovido por los dueños del poder para controlar incluso los sentimientos y dar una falsa sensación de alegría a las víctimas del capital, desviando su atención de las crisis, las matanzas, el desastre ecológico, la desocupación, las hambrunas, la explotación y la opresión.
Como las drogas, este tipo de futbol crea una burbuja, un mundo ficticio. Es más, hoy, en la mayoría de los países el futbol profesional, es el verdadero opio del pueblo, mucho más que la religión, pues ésta no llena la vida de los hinchas desde el lunes hasta el miércoles y desde el viernes hasta el fin de semana con la misma intensidad ni de la misma manera absoluta. También como las drogas, la prostitución o las industrias del juego y de los entretenimientos (o sea, de los instrumentos cotidianos de dominación del capital y de encarrilamiento del tiempo libre de las clases dominadas), ese tipo de deporte pasivo y tramposo es un excelente negocio.
La FIFA (Federación Internacional del Futbol Asociado) posee más de mil millones de dólares y el año pasado ganó 300 millones simplemente cobrando comisiones a las federaciones integrantes. Y la compra-venta de jugadores –quienes encuentran en un mundial una vidriera para su exposición– mueven cientos de millones de dólares que quedan en manos de los dirigentes de los clubes, de los intermediarios y representantes, y de otros tantos coyotes, y sólo en muy pequeña medida llegan a los modernos gladiadores de este circo.
Por supuesto, aunque en todas partes del mundo se presenta la utilización capitalista de un deporte popular (Silvio Berlusconi es propietario del Milán y en ese carácter obtiene votos de imbéciles, y Mauricio Macri, el gobernador de la ciudad de Buenos Aires, fue elegido porque fue presidente del Boca Juniors, con el voto de miles de hinchas despistados), la magnitud de esa utilización varía de acuerdo con la orientación política de los diversos gobiernos.
En efecto, en todas partes se cuecen habas, pero, como decía Juan Gelman, en algunas se cuecen sólo habas… Los gobiernos mal llamados populistas en particular, intentan hacer del deporte (pasivo, televisivo) una herramienta ideológica para construir una efímera unión nacional y una fuente de gloria moderna y barata, de cartón pintado.
En Argentina, por ejemplo, el gobierno le quitó al monopolio Clarín el futbol por abono televisivo (un negocio de 4 mil millones de dólares) y lo transmite gratis, para todos, y con motivo de este mundial regaló más de un millón de decodificadores digitales para que todos lo pudieran ver. Sin duda, esas medidas constituyen una democratización de los espectáculos. Sin embargo, hay un pero: el canal oficial –el 7– se saturó de futbol, eliminó los programas informativos y de opinión, así como los debates de todo tipo, y así dio un importante impulso a la estupidización de la opinión pública y a la utilización demagógica de los recursos públicos, que podrían haber sido destinados a usos culturales, reforzando la campaña diversionista del capital mundial.
De modo que, en la mayor crisis económica y social del capitalismo mundial y en una crisis ecológica que podría ser fatal para el destino de la civilización y del planeta, viviremos preocupados durante un mes por unas pelotas y, perdónenme la expresión, por unos pelotudos charlatanes y explotadores de la ingenuidad. También en esto, una civilización en profunda descomposición imita los métodos de la decadencia del siglo III de nuestra era, durante el Bajo Imperio Romano.
Debo aclarar, antes que nada, que desde hace más de 75 años, o sea, casi desde que el amateurismo fue sustituido por el incipiente futbol profesional, soy hincha de ese deporte. Pero pienso que no darse cuenta de la utilización ideológica y política del campeonato mundial de futbol por el capitalismo, es dar prueba de enorme superficialidad y gran ingenuidad. Porque el futbol hace décadas que dejó de ser un deporte para transformarse en un negocio que mueve centenares de miles de millones de dólares y, en particular, desde la utilización que le dio el nazismo en los años treinta, en herramienta de propaganda política para obtener aunque sea una momentánea unión nacional detrás de los gobiernos.
No es necesario recordar la promoción del deporte de Estado por Mussolini, Hitler o Stalin, o lo que fue para la dictadura el Mundial de Futbol que Argentina ganó en Buenos Aires, mientras fuera de los estadios desaparecían decenas de miles de los mejores jóvenes y otros luchadores, entre ellos cientos de deportistas y atletas profesionales. Ese futbol donde unos cuantos muy bien pagados juegan ante millones de personas que jamás podrán practicar un deporte porque no tienen campos, salarios ni alimentación suficientes, ni tiempo libre al terminar sus trabajos extenuantes y mal pagados, y por eso simplemente miran la caja idiota que, de paso, se populariza y redime cada tanto de sus crímenes contra la conciencia política y la cultura populares, aunque aparezca como una diversión es, en realidad, una maniobra diversionista.
Como en la época de los emperadores romanos, si no hay mucho pan se da circo para que la gente no piense o, mejor dicho, que piense en cosas sin importancia, creyendo participar y ser sujeto en un espectáculo promovido por los dueños del poder para controlar incluso los sentimientos y dar una falsa sensación de alegría a las víctimas del capital, desviando su atención de las crisis, las matanzas, el desastre ecológico, la desocupación, las hambrunas, la explotación y la opresión.
Como las drogas, este tipo de futbol crea una burbuja, un mundo ficticio. Es más, hoy, en la mayoría de los países el futbol profesional, es el verdadero opio del pueblo, mucho más que la religión, pues ésta no llena la vida de los hinchas desde el lunes hasta el miércoles y desde el viernes hasta el fin de semana con la misma intensidad ni de la misma manera absoluta. También como las drogas, la prostitución o las industrias del juego y de los entretenimientos (o sea, de los instrumentos cotidianos de dominación del capital y de encarrilamiento del tiempo libre de las clases dominadas), ese tipo de deporte pasivo y tramposo es un excelente negocio.
La FIFA (Federación Internacional del Futbol Asociado) posee más de mil millones de dólares y el año pasado ganó 300 millones simplemente cobrando comisiones a las federaciones integrantes. Y la compra-venta de jugadores –quienes encuentran en un mundial una vidriera para su exposición– mueven cientos de millones de dólares que quedan en manos de los dirigentes de los clubes, de los intermediarios y representantes, y de otros tantos coyotes, y sólo en muy pequeña medida llegan a los modernos gladiadores de este circo.
Por supuesto, aunque en todas partes del mundo se presenta la utilización capitalista de un deporte popular (Silvio Berlusconi es propietario del Milán y en ese carácter obtiene votos de imbéciles, y Mauricio Macri, el gobernador de la ciudad de Buenos Aires, fue elegido porque fue presidente del Boca Juniors, con el voto de miles de hinchas despistados), la magnitud de esa utilización varía de acuerdo con la orientación política de los diversos gobiernos.
En efecto, en todas partes se cuecen habas, pero, como decía Juan Gelman, en algunas se cuecen sólo habas… Los gobiernos mal llamados populistas en particular, intentan hacer del deporte (pasivo, televisivo) una herramienta ideológica para construir una efímera unión nacional y una fuente de gloria moderna y barata, de cartón pintado.
En Argentina, por ejemplo, el gobierno le quitó al monopolio Clarín el futbol por abono televisivo (un negocio de 4 mil millones de dólares) y lo transmite gratis, para todos, y con motivo de este mundial regaló más de un millón de decodificadores digitales para que todos lo pudieran ver. Sin duda, esas medidas constituyen una democratización de los espectáculos. Sin embargo, hay un pero: el canal oficial –el 7– se saturó de futbol, eliminó los programas informativos y de opinión, así como los debates de todo tipo, y así dio un importante impulso a la estupidización de la opinión pública y a la utilización demagógica de los recursos públicos, que podrían haber sido destinados a usos culturales, reforzando la campaña diversionista del capital mundial.
De modo que, en la mayor crisis económica y social del capitalismo mundial y en una crisis ecológica que podría ser fatal para el destino de la civilización y del planeta, viviremos preocupados durante un mes por unas pelotas y, perdónenme la expresión, por unos pelotudos charlatanes y explotadores de la ingenuidad. También en esto, una civilización en profunda descomposición imita los métodos de la decadencia del siglo III de nuestra era, durante el Bajo Imperio Romano.
El mundial es totalmente suyo: Blatter ya ganó
Por Matteo Patrono
Cuentan los periodistas sudafricanos que la “suite” renacentista elegida por el presidente de la FIFA Joseph Blatter en el Hotel Michelangelo de Sandton, tenía una alfombra roja ante la puerta, una habitación tan grande como un campo de fútbol, un “jacuzzi” decorado al estilo africano y un minibar individual con cubos de hielo de la marca Evian. La habitación se encuentra en el ático de una de las dos torres del hotel cinco estrellas que domina el distrito económico más blanco y más rico de Johannesburgo. Monarca indiscutido de la República mundial del fútbol, el coronel construyó su sucesión a Havelange al trono de la FIFA con los votos de la Confederación africana y la promesa (primero en Alemania en el año 2000 y luego mantenida en 2004 en presencia de Mandela) del primer Mundial de la historia del continente negro. Eso explica por qué es una figura tan popular en la región. A tal punto que en un almuerzo de gala celebrado en Johannesburgo, el presidente de Sudáfrica Jacob Zuma le otorgó la Orden de los Compañeros de Oliver Reginald Tambo, una de las más honrosas del país otorgadas a personalidades extranjeras. Tambo, junto a Mandela, fue uno de los grandes luchadores contra el apartheid.
Viendo a este personaje nunca falta alguien dispuesto a encontrarle a la magnanimidad de Blatter, pulgas que enmascaran las fallas de su mastodóntica máquina de generar dinero. Tal el caso del semanario sudafricano Mail & Guardian que en los últimos meses trató de meter la nariz en el gran negocio de los mundiales encontrándose con un muro elástico. Dada la escasa colaboración lograda en el Comité organizador sudafricano (LOC) se dirigió a un juez solicitando acceso a los documentos oficiales relacionados con los contratos de la Copa del Mundo en nombre de la libertad de información. Y aún antes de que el tribunal emitiese sentencia comenzaron a saltar algunos detalles embarazosos.
Ante todo, las garantías concedidas por el Gobierno de Pretoria a la FIFA, en el momento de asignarle el Mundial en el 2004, son 17, confirmadas por los diferentes ministros del ejecutivo conducido en esa época por Thabo Mbeki y destruyen la soberanía del país, ni que la FIFA fuera el Fondo Monetario Internacional. Para comenzar ,tanto la FIFA como sus sociedades y delegaciones están exentas del pago de impuestos. Entre ellas Host, la empresa del nieto de Blatter, que administró la venta de entradas del Mundial, los hoteles oficiales y los paquetes receptivos (aunque para las Federaciones internacionales y sus amigos se asegurara un descuento del 20% en todos los hoteles). No habrá restricciones para nadie en cuanto a la importación y exportación de moneda extranjera. En un país donde sin seguro privado nadie puede atenderse en un hospital, el Gobierno ofreció al ejército del Coronel cobertura médica intetral además de seguridad privada 24 horas al día.
Una importante fracción de las fuerzas del orden fue comprometida y redirigida a lo que más urge al corazón del jefe de la FIFA: proteger la exclusividad de sus socios comerciales, los generosos y fidelísimos patrocinadores en términos de marketing, marcas, derechos televisivos, propiedad intelectual. En caso de controversias legales, Sudáfrica se ha comprometido incluso a pagar a la FIFA una indemnización además de los honorarios de los abogados. Es inútil aclarar que las causas intentadas contra los falsificadores y los vendedores no autorizados del logo del Mundial proliferaron: sólo 450 en Sudáfrica, 2.500 en todo el planeta. Algunos realmente risibles: un pub de Pretoria fue enjuiciado por haber pintado en su propio techo la Copa del Mundo, una fábrica de caramelos por haber impreso sobre el envoltorio de su mercadería una pelota de fútbol y la bandera sudafricana. A los vendedores de bebidas fuera del estadio se les obligó a transferir a botellas neutras cualquier bebida que compitiera con aquella archifamosa de las burbujas que desde hace 40 años llena las arcas de la FIFA. Pero el caso más sonado es el de la línea áerea de bajo costo Kulula que recibió una carta de apercibimiento con objeto de que retirase inmediatamente la genial publicidad lanzada en los diarios locales en febrero : “La compañía no oficial de ustedes saben qué”. Según la FIFA una emboscada al derecho de autor dada la presencia de vuvuzelas, pelotas y banderas sobre las que el Gobierno suizo del fútbol pretende tener el copyright absoluto. La cosa apareció rápidamente en Twiter desencadenando debates y protestas bien resumidas por Heidi Brauer, directora de marketing de Kulula: “Es algo exagerado creer que todo lo relativo a la Copa del Mundo pertenece a la FIFA, las vuvuzelas, la bandera nacional, el fútbol, pertenecen a Sudáfrica. Y Sudáfrica pertenece a Sudáfrica. Parece en cambio que hemos vendido los símbolos y la economía al señor Blatter”.
Kulula retiró finalmente la publicidad, pero la rabia por el exceso de poder concedido a la FIFA está muy difundida entre las empresas sudafricanas pequeñas y medianas que esperaban obtener ganancias con el gran acontecimiento. Alguien recuerda que muchos de los juicios intentados en Alemania hace cuatro años por la FIFA todavía están pendientes (memorable una contra un panadero de Hamburgo que había dado a sus panes la forma de la Copa del Mundo). Y aquí regresa al juego el Mail & Guardian al que el martes pasado un juez de la Suprema Corte de South Gauteng, le reconoció el derecho a acceder a los documentos sobre los contratos. El Comité organizador que pretendía ser un organismo privado, libre de la obligación de transparencia, deberá poner a disposición del semanario, en el plazo de 30 días, la nómina de sociedades que obtuvieron la asignación de contratos ganando millares de rands (indicando a qué precio y bajo qué modalidad de licitación se les concedieron). “Negar esos documentos –explicó el juez Les Monson– permitiría a los organizadores ocultar a la opinión pública eventuales casos de corrupción, violación o incompetencia. Hacerlos públicos demostrará por el contrario que no ha habido ninguna malversación”. El director de M&G, Nic Dawes dice que también ellos, como todos los sudafricanos, esperan con ansiedad el comienzo del Mundial pero “esta victoria muestra que la libertad de información en Sudáfrica es una ley viva y no un pedazo de papel”.
Hoy sin embargo Blatter abrirá con magnífica pompa en Johannesburgo el sexagésimo congreso de la FIFA para confirmar que el año próximo se postulará para un cuarto mandato. Ya que aún, según sostiene, no ha completado su misión.
* Traducido por Susana Merino
Cuentan los periodistas sudafricanos que la “suite” renacentista elegida por el presidente de la FIFA Joseph Blatter en el Hotel Michelangelo de Sandton, tenía una alfombra roja ante la puerta, una habitación tan grande como un campo de fútbol, un “jacuzzi” decorado al estilo africano y un minibar individual con cubos de hielo de la marca Evian. La habitación se encuentra en el ático de una de las dos torres del hotel cinco estrellas que domina el distrito económico más blanco y más rico de Johannesburgo. Monarca indiscutido de la República mundial del fútbol, el coronel construyó su sucesión a Havelange al trono de la FIFA con los votos de la Confederación africana y la promesa (primero en Alemania en el año 2000 y luego mantenida en 2004 en presencia de Mandela) del primer Mundial de la historia del continente negro. Eso explica por qué es una figura tan popular en la región. A tal punto que en un almuerzo de gala celebrado en Johannesburgo, el presidente de Sudáfrica Jacob Zuma le otorgó la Orden de los Compañeros de Oliver Reginald Tambo, una de las más honrosas del país otorgadas a personalidades extranjeras. Tambo, junto a Mandela, fue uno de los grandes luchadores contra el apartheid.
Viendo a este personaje nunca falta alguien dispuesto a encontrarle a la magnanimidad de Blatter, pulgas que enmascaran las fallas de su mastodóntica máquina de generar dinero. Tal el caso del semanario sudafricano Mail & Guardian que en los últimos meses trató de meter la nariz en el gran negocio de los mundiales encontrándose con un muro elástico. Dada la escasa colaboración lograda en el Comité organizador sudafricano (LOC) se dirigió a un juez solicitando acceso a los documentos oficiales relacionados con los contratos de la Copa del Mundo en nombre de la libertad de información. Y aún antes de que el tribunal emitiese sentencia comenzaron a saltar algunos detalles embarazosos.
Ante todo, las garantías concedidas por el Gobierno de Pretoria a la FIFA, en el momento de asignarle el Mundial en el 2004, son 17, confirmadas por los diferentes ministros del ejecutivo conducido en esa época por Thabo Mbeki y destruyen la soberanía del país, ni que la FIFA fuera el Fondo Monetario Internacional. Para comenzar ,tanto la FIFA como sus sociedades y delegaciones están exentas del pago de impuestos. Entre ellas Host, la empresa del nieto de Blatter, que administró la venta de entradas del Mundial, los hoteles oficiales y los paquetes receptivos (aunque para las Federaciones internacionales y sus amigos se asegurara un descuento del 20% en todos los hoteles). No habrá restricciones para nadie en cuanto a la importación y exportación de moneda extranjera. En un país donde sin seguro privado nadie puede atenderse en un hospital, el Gobierno ofreció al ejército del Coronel cobertura médica intetral además de seguridad privada 24 horas al día.
Una importante fracción de las fuerzas del orden fue comprometida y redirigida a lo que más urge al corazón del jefe de la FIFA: proteger la exclusividad de sus socios comerciales, los generosos y fidelísimos patrocinadores en términos de marketing, marcas, derechos televisivos, propiedad intelectual. En caso de controversias legales, Sudáfrica se ha comprometido incluso a pagar a la FIFA una indemnización además de los honorarios de los abogados. Es inútil aclarar que las causas intentadas contra los falsificadores y los vendedores no autorizados del logo del Mundial proliferaron: sólo 450 en Sudáfrica, 2.500 en todo el planeta. Algunos realmente risibles: un pub de Pretoria fue enjuiciado por haber pintado en su propio techo la Copa del Mundo, una fábrica de caramelos por haber impreso sobre el envoltorio de su mercadería una pelota de fútbol y la bandera sudafricana. A los vendedores de bebidas fuera del estadio se les obligó a transferir a botellas neutras cualquier bebida que compitiera con aquella archifamosa de las burbujas que desde hace 40 años llena las arcas de la FIFA. Pero el caso más sonado es el de la línea áerea de bajo costo Kulula que recibió una carta de apercibimiento con objeto de que retirase inmediatamente la genial publicidad lanzada en los diarios locales en febrero : “La compañía no oficial de ustedes saben qué”. Según la FIFA una emboscada al derecho de autor dada la presencia de vuvuzelas, pelotas y banderas sobre las que el Gobierno suizo del fútbol pretende tener el copyright absoluto. La cosa apareció rápidamente en Twiter desencadenando debates y protestas bien resumidas por Heidi Brauer, directora de marketing de Kulula: “Es algo exagerado creer que todo lo relativo a la Copa del Mundo pertenece a la FIFA, las vuvuzelas, la bandera nacional, el fútbol, pertenecen a Sudáfrica. Y Sudáfrica pertenece a Sudáfrica. Parece en cambio que hemos vendido los símbolos y la economía al señor Blatter”.
Kulula retiró finalmente la publicidad, pero la rabia por el exceso de poder concedido a la FIFA está muy difundida entre las empresas sudafricanas pequeñas y medianas que esperaban obtener ganancias con el gran acontecimiento. Alguien recuerda que muchos de los juicios intentados en Alemania hace cuatro años por la FIFA todavía están pendientes (memorable una contra un panadero de Hamburgo que había dado a sus panes la forma de la Copa del Mundo). Y aquí regresa al juego el Mail & Guardian al que el martes pasado un juez de la Suprema Corte de South Gauteng, le reconoció el derecho a acceder a los documentos sobre los contratos. El Comité organizador que pretendía ser un organismo privado, libre de la obligación de transparencia, deberá poner a disposición del semanario, en el plazo de 30 días, la nómina de sociedades que obtuvieron la asignación de contratos ganando millares de rands (indicando a qué precio y bajo qué modalidad de licitación se les concedieron). “Negar esos documentos –explicó el juez Les Monson– permitiría a los organizadores ocultar a la opinión pública eventuales casos de corrupción, violación o incompetencia. Hacerlos públicos demostrará por el contrario que no ha habido ninguna malversación”. El director de M&G, Nic Dawes dice que también ellos, como todos los sudafricanos, esperan con ansiedad el comienzo del Mundial pero “esta victoria muestra que la libertad de información en Sudáfrica es una ley viva y no un pedazo de papel”.
Hoy sin embargo Blatter abrirá con magnífica pompa en Johannesburgo el sexagésimo congreso de la FIFA para confirmar que el año próximo se postulará para un cuarto mandato. Ya que aún, según sostiene, no ha completado su misión.
* Traducido por Susana Merino
sábado, 12 de junio de 2010
Mandela y el fútbol, una pasión mutua
En esta foto distribuida por la Fundación Mandela, el ex presidente sudafricano Nelson Mandela sonríe junto con el trofeo de la Copa del Mundo el jueves, 6 de mayo de 2010, en Johanesburgo.(AP Photo/Mandela Foundation)
En esta foto distribuida por la Fundación Mandela, el ex presidente sudafricano Nelson Mandela sonríe junto con el trofeo de la Copa del Mundo el jueves, 6 de mayo de 2010, en Johanesburgo.(AP Photo/Mandela Foundation)
El histórico ex presidente sudafricano Nelson Mandela, de casi 92 años, desempeñó un papel importante en la elección de su país como sede del Mundial-2010 y su pasión es correspondida por el mundo del fútbol, que espera rendirle homenaje el viernes en la apertura.
Tras semanas de especulaciones, un portavoz de la familia confirmó el martes que el emblemático líder ‘anti-apartheid’ estará en el Soccer City con motivo del partido Sudáfrica-México, a pesar de su elevada edad, añadiendo más brillo a un día grande en la historia reciente del país.
“Vendrá a saludar a los hinchas y luego volverá a casa”, explicó su nieto Nkosi Zwelivelile Mandela, apuntando que la visita será rápida y que el histórico líder podría estar alrededor de un cuarto de hora en el estadio, antes de volver a casa.
Con esa esperada foto de ‘Madiba’ en el centro del mundo, los organizadores cumplirán el sueño de contar con una figura que ha desempeñado un papel clave en la llegada del torneo a Sudáfrica.
Su presencia en el Soccer City de Soweto tendrá además un simbolismo añadido, ya que el estadio está levantado sobre otro campo, en el que Mandela pronunció un histórico discurso por la reconciliación nacional, ante 100.000 personas, tras su liberación.
Tras fracasar en la carrera del Mundial-2006, finalmente otorgado a Alemania, la Federación Internacional (FIFA) decidió que el gran evento llegara, por primera vez, a África, y Mandela fue elegido como uno de los embajadores del proyecto, que terminó derrotando a los de Marruecos y Egipto.
Mandela estuvo en la votación final en Zúrich, en mayo de 2004, y desde entonces, el fútbol ha dirigido su mirada a África y al ya anciano político, que ha ido dosificando sus apariciones públicas por su elevada edad.
“Sentimos el privilegio y la humildad como sudafricanos de recibir este honor y convertirnos en el país africano que se encargará de organizar el certamen. Debemos esforzarnos por alcanzar la excelencia”, comentó en diciembre, en una alocución en el sorteo de la fase final en Ciudad del Cabo.
La FIFA le involucró en la cuenta atrás para el Mundial y en septiembre de 2008 le entregó una réplica del trofeo de la competición, como “verdadero arquitecto” del sueño sudafricano de albergar este evento.
En febrero de 2010, con motivo del 20 aniversario de la liberación de Madiba’ (sobrenombre con el que se conoce al ex presidente), el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, envió una carta pública a su “amigo”.
“Confíamos en que la Copa del Mundo de la FIFA contribuya al legado que tú querías que quedara para tu país”, comentó el dirigente suizo.
Uno de los estadios del torneo, el de Port Elizabeth, llevará además el líder del ex presidente, en señal de homenaje, así como otras infraestructuras, como un importante puente de Johannesburgo.
Pero las muestras de cariño del mundo del fútbol no se detienen ahí.
La selección sudafricana acudió a visitarle justo antes del duelo que perdieron ante Brasil en las semifinales de la Copa de las Confederaciones-2009 y repitió el gesto a una semana del inicio del Mundial, regalando una camiseta al líder ‘anti-apartheid’, que no dudó en posar con ella.
En 2007, la FIFA impulsó un partido de homenaje, con estrellas como Pelé, George Weah o Samuel Eto’o.
“A lo largo de mi vida he conocido a muchas grandes personalidades, pero Nelson Mandela es una persona extraordinaria. Me siento realmente conmovido y honrado de liderar el equipo del resto del mundo en el partido por su cumpleaños”, comentó el mítico Pelé.
Pero la pasión de Mandela por el fútbol no se limita al Mundial-2010, sino que viene de mucho más atrás, principalmente de su estancia de 27 años en la prisión de la isla de Robben Island, frente a Ciudad del Cabo, donde eran conducidos los líderes más peligrosos’ para el regimen segregacionista.
En aquella Isla de las Focas’ (traducción del idioma afrikáner), el fútbol era una vía de resistencia y escape para los prisioneros negros, en contraposición a los deportes de sus carceleros blancos, principalmente el rugby y el cricket.
Para minar su moral, a Mandela no se le permitía participar en las ligas de la prisión. Ahora, la historia le resarcirá con un especial homenaje en la apertura de la competición de fútbol más importante del mundo. (Con información de AFP)
Cuba en Nelson Mandela
Veintisiete años estuvo en la prisión, pero desde ella siguió luchando por su patria. Allí fue nombrado presidente del ANC. El número 46664 que lo identificaba como preso recorría el planeta y despertaba solidaridad, pero el gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de libertad para el más famoso preso africano.
Desde la prisión calificó a la batalla de Cuito Cuanavale como “el viraje en la lucha de liberación del continente africano contra el flagelo del apartheid”. Las tropas internacionalistas cubanas que defendían a Angola hicieron correr al ejército racista sudafricano. Era 1988 y el régimen racista tenía sus días contados: dos años después Mandela era liberado, para que en 1994 fuera el primer presidente electo en el país africano.
Nunca olvidó la ayuda cubana: “¿qué otro país podría llegar a un mayor altruismo que el de Cuba en sus relaciones con África?”, reconoció en un discurso.
Mandela habla de Fidel
“Fidel Castro es uno de mis grandes amigos. Me encuentro orgulloso de encontrarme entre aquellos que apoyan el derecho de los cubanos a elegir su propio destino. Las sanciones que castigan a los cubanos por haber elegido la autodeterminación se oponen al orden mundial que queremos instaurar. Los cubanos nos facilitaron tanto recursos como instrucción para luchar y ganar. Soy un hombre leal y jamás olvidaré que en los momentos más sombríos de nuestra patria, en la lucha contra el apartheid, Fidel Castro estuvo a nuestro lado.”
Fidel le escribe a Mandela
“¡Gloria a ti, Nelson, que desde 25 años de cárcel solitaria defendiste la dignidad humana! Nada pudieron contra el acero de tu resistencia la calumnia y el odio. Supiste resistir y, sin saberlo ni buscarlo, te convertiste en símbolo de lo más noble de la humanidad. Vivirás en el recuerdo de las futuras generaciones, y contigo los cubanos que cayeron defendiendo la libertad de sus hermanos en otras tierras del mundo.” (Mensaje de Fidel al líder sudafricano en ocasión de su 90 cumpleaños. 18 de julio de 2008.)
Nelson Rolihlahla Mandela. Nació el 18 de julio de 1918. Fue el primer presidente de Sudáfrica elegido democráticamente mediante sufragio universal.
En 1962 fue arrestado y condenado a cadena perpetua. Mandela estuvo 27 años en la cárcel, la mayoría de los cuales estuvo confinado en la prisión de Robben Island. Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró a su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multiracial en Sudáfrica, cosa que se consiguió en 1994 con las primeras elecciones democráticas por sufragio universal. Mandela ganó las elecciones y fue presidente desde 1994 hasta 1999, dando frecuentemente prioridad a su reconciliación.
En Sudáfrica, Mandela es conocido como Madiba, un título honorífico otorgado por los ancianos del clan de Mandela.
Mandela ha recibido de 250 premios y reconocimientos internacionales durante cuatro décadas, incluido en 1993 el Premio Nobel de la Paz.
En esta foto distribuida por la Fundación Mandela, el ex presidente sudafricano Nelson Mandela sonríe junto con el trofeo de la Copa del Mundo el jueves, 6 de mayo de 2010, en Johanesburgo.(AP Photo/Mandela Foundation)
El histórico ex presidente sudafricano Nelson Mandela, de casi 92 años, desempeñó un papel importante en la elección de su país como sede del Mundial-2010 y su pasión es correspondida por el mundo del fútbol, que espera rendirle homenaje el viernes en la apertura.
Tras semanas de especulaciones, un portavoz de la familia confirmó el martes que el emblemático líder ‘anti-apartheid’ estará en el Soccer City con motivo del partido Sudáfrica-México, a pesar de su elevada edad, añadiendo más brillo a un día grande en la historia reciente del país.
“Vendrá a saludar a los hinchas y luego volverá a casa”, explicó su nieto Nkosi Zwelivelile Mandela, apuntando que la visita será rápida y que el histórico líder podría estar alrededor de un cuarto de hora en el estadio, antes de volver a casa.
Con esa esperada foto de ‘Madiba’ en el centro del mundo, los organizadores cumplirán el sueño de contar con una figura que ha desempeñado un papel clave en la llegada del torneo a Sudáfrica.
Su presencia en el Soccer City de Soweto tendrá además un simbolismo añadido, ya que el estadio está levantado sobre otro campo, en el que Mandela pronunció un histórico discurso por la reconciliación nacional, ante 100.000 personas, tras su liberación.
Tras fracasar en la carrera del Mundial-2006, finalmente otorgado a Alemania, la Federación Internacional (FIFA) decidió que el gran evento llegara, por primera vez, a África, y Mandela fue elegido como uno de los embajadores del proyecto, que terminó derrotando a los de Marruecos y Egipto.
Mandela estuvo en la votación final en Zúrich, en mayo de 2004, y desde entonces, el fútbol ha dirigido su mirada a África y al ya anciano político, que ha ido dosificando sus apariciones públicas por su elevada edad.
“Sentimos el privilegio y la humildad como sudafricanos de recibir este honor y convertirnos en el país africano que se encargará de organizar el certamen. Debemos esforzarnos por alcanzar la excelencia”, comentó en diciembre, en una alocución en el sorteo de la fase final en Ciudad del Cabo.
La FIFA le involucró en la cuenta atrás para el Mundial y en septiembre de 2008 le entregó una réplica del trofeo de la competición, como “verdadero arquitecto” del sueño sudafricano de albergar este evento.
En febrero de 2010, con motivo del 20 aniversario de la liberación de Madiba’ (sobrenombre con el que se conoce al ex presidente), el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, envió una carta pública a su “amigo”.
“Confíamos en que la Copa del Mundo de la FIFA contribuya al legado que tú querías que quedara para tu país”, comentó el dirigente suizo.
Uno de los estadios del torneo, el de Port Elizabeth, llevará además el líder del ex presidente, en señal de homenaje, así como otras infraestructuras, como un importante puente de Johannesburgo.
Pero las muestras de cariño del mundo del fútbol no se detienen ahí.
La selección sudafricana acudió a visitarle justo antes del duelo que perdieron ante Brasil en las semifinales de la Copa de las Confederaciones-2009 y repitió el gesto a una semana del inicio del Mundial, regalando una camiseta al líder ‘anti-apartheid’, que no dudó en posar con ella.
En 2007, la FIFA impulsó un partido de homenaje, con estrellas como Pelé, George Weah o Samuel Eto’o.
“A lo largo de mi vida he conocido a muchas grandes personalidades, pero Nelson Mandela es una persona extraordinaria. Me siento realmente conmovido y honrado de liderar el equipo del resto del mundo en el partido por su cumpleaños”, comentó el mítico Pelé.
Pero la pasión de Mandela por el fútbol no se limita al Mundial-2010, sino que viene de mucho más atrás, principalmente de su estancia de 27 años en la prisión de la isla de Robben Island, frente a Ciudad del Cabo, donde eran conducidos los líderes más peligrosos’ para el regimen segregacionista.
En aquella Isla de las Focas’ (traducción del idioma afrikáner), el fútbol era una vía de resistencia y escape para los prisioneros negros, en contraposición a los deportes de sus carceleros blancos, principalmente el rugby y el cricket.
Para minar su moral, a Mandela no se le permitía participar en las ligas de la prisión. Ahora, la historia le resarcirá con un especial homenaje en la apertura de la competición de fútbol más importante del mundo. (Con información de AFP)
Cuba en Nelson Mandela
Veintisiete años estuvo en la prisión, pero desde ella siguió luchando por su patria. Allí fue nombrado presidente del ANC. El número 46664 que lo identificaba como preso recorría el planeta y despertaba solidaridad, pero el gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de libertad para el más famoso preso africano.
Desde la prisión calificó a la batalla de Cuito Cuanavale como “el viraje en la lucha de liberación del continente africano contra el flagelo del apartheid”. Las tropas internacionalistas cubanas que defendían a Angola hicieron correr al ejército racista sudafricano. Era 1988 y el régimen racista tenía sus días contados: dos años después Mandela era liberado, para que en 1994 fuera el primer presidente electo en el país africano.
Nunca olvidó la ayuda cubana: “¿qué otro país podría llegar a un mayor altruismo que el de Cuba en sus relaciones con África?”, reconoció en un discurso.
Mandela habla de Fidel
“Fidel Castro es uno de mis grandes amigos. Me encuentro orgulloso de encontrarme entre aquellos que apoyan el derecho de los cubanos a elegir su propio destino. Las sanciones que castigan a los cubanos por haber elegido la autodeterminación se oponen al orden mundial que queremos instaurar. Los cubanos nos facilitaron tanto recursos como instrucción para luchar y ganar. Soy un hombre leal y jamás olvidaré que en los momentos más sombríos de nuestra patria, en la lucha contra el apartheid, Fidel Castro estuvo a nuestro lado.”
Fidel le escribe a Mandela
“¡Gloria a ti, Nelson, que desde 25 años de cárcel solitaria defendiste la dignidad humana! Nada pudieron contra el acero de tu resistencia la calumnia y el odio. Supiste resistir y, sin saberlo ni buscarlo, te convertiste en símbolo de lo más noble de la humanidad. Vivirás en el recuerdo de las futuras generaciones, y contigo los cubanos que cayeron defendiendo la libertad de sus hermanos en otras tierras del mundo.” (Mensaje de Fidel al líder sudafricano en ocasión de su 90 cumpleaños. 18 de julio de 2008.)
Nelson Rolihlahla Mandela. Nació el 18 de julio de 1918. Fue el primer presidente de Sudáfrica elegido democráticamente mediante sufragio universal.
En 1962 fue arrestado y condenado a cadena perpetua. Mandela estuvo 27 años en la cárcel, la mayoría de los cuales estuvo confinado en la prisión de Robben Island. Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró a su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multiracial en Sudáfrica, cosa que se consiguió en 1994 con las primeras elecciones democráticas por sufragio universal. Mandela ganó las elecciones y fue presidente desde 1994 hasta 1999, dando frecuentemente prioridad a su reconciliación.
En Sudáfrica, Mandela es conocido como Madiba, un título honorífico otorgado por los ancianos del clan de Mandela.
Mandela ha recibido de 250 premios y reconocimientos internacionales durante cuatro décadas, incluido en 1993 el Premio Nobel de la Paz.
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