miércoles, 26 de agosto de 2015

Una "visita inconclusa"



Diálogo justo y no autoritario, proponen estudiantes universitarios 

Pues ciertamente que ha sido una “visita inconclusa” la estancia del facilitador de la OEA del señor John Biehl en nuestro país.  Su primera etapa concluyó y, en breve, estará de nuevo, para proseguir su trabajo.  También podemos decir que se ha encarnado en su persona lo que su misión le ha traído acá: posibilidad de un determinado diálogo que permita encontrar vías de salida al “impase” en que se encuentra el país.
De sus declaraciones al momento de partir recogemos su encuentro con los “antorcheros”.  Tuvo la agilidad política y diplomática para distinguir los verdaderos y auténticos “antorcheros” de los falsos y espurios que a toda costa tratan de socavar el movimiento de los indignados.  Por eso rescatamos con fuerza su afirmación  de que “las marchas tienen mucha fuerza en la medida que sean totalmente pacíficas”.
Hubo dos marchas paralelas: una fue violenta y la otra mantuvo a la gente en paz.  “Yo me imagino que eso está sucediendo en todas partes: la gente que quiere utilizar la fuerza de la paz para de una vez por todas combatir la corrupción y terminarla es la que está en el camino correcto.  La paz es el camino”.
Por otra parte, adelantando la agenda que le espera cubrir en su próximo retorno, será el encuentro directo tanto con el gobierno como con la clase política: “hay un problema de credibilidad muy grande que se nota entre gobernantes y gobernados; y eso siempre hace más difícil el camino de la democracia” (…) El problema es que la diferencia y la distancia de la gente está en la creencia  de que hay una corrupción a la cual no se le ve se esté poniendo atajo”.  La lucha actual contra el narcotráfico es insuficiente.

El “Movimiento de los Indignados” fue muy claro y explícito para defender su postura: “es una lucha pacífica de un pueblo cansado de tanta corrupción e impunidad que durante tantas generaciones nos han gobernado”.  Es más: “lamentamos profundamente  que personas o sectores ajenos a Oposición Indignada pretenden secuestrar las movilizaciones de las antorchas creando acciones irresponsables… atacando a compatriotas de la Policía Nacional o de las Fuerzas Armadas y dividiendo las movilizaciones con fines sectarios.  Nuestra lucha es con la convicción y esperanza  de poder realizar los cambios que como país necesitamos”.
Y finalizan el comunicado afirmando que “los logros alcanzados hasta el momento mediante la masiva movilización de nuestro pueblo son grandes: hemos logrado evidenciar la corrupción del gobierno tanto a nivel nacional como internacional, involucrar a la comunidad internacional (…) lograr que se abandone la agenda de la reelección por lo que pedimos a nuestro pueblo mantener la esperanza de alcanzar la justicia deseada”.
Merece la pena subrayar esta coincidencia de luchar contra la corrupción y buscar la transformación del país por la vía pacífica, la movilización social y catalizando a todos los sectores sociales que comparten la misma visión de la realidad.  Y en unión con esto destacamos lo que un periódico nacional afirmaba con fuerza en su editorial:  “la diferencia entre las manifestaciones protestatarias del pasado y las que actualmente se realizan en la mayoría de los países contra la corrupción, pero, más a fondo, contra el neoliberalismo antidemocrático y empobrecedor, es que corresponde a un cambio de mentalidad social, a la creación de un nuevo sujeto político-social, cuya composición abarca todos los niveles sociales y todas las ideologías políticas”.
En resumidas cuentas, aunque no se trata de un sondeo de opinión ni de una encuesta pública, sí resulta que el movimiento “Oposición Indignada” va ganando en credibilidad,  legitimidad y capacidad de propuesta en la actual coyuntura nacional para hacer frente a la corrupción e injusticia generalizada.


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