martes, 10 de marzo de 2015

Locomapa: Un pueblo que resiste con dignidad



En la serranía del departamento de Yoro, encontramos asentadas las tribus Tolupanes que conforman el sector de Locomapa. Una tierra rica en minerales y  árboles maderables que se acompañan con más de 30 ríos y alrededor de 200 quebradas. Un verdadero paraíso terrenal que huele a pino bañado con agua fresca.  

Los Tolupanes, están organizados en 32 tribus. El 80 por ciento de sus tierras son de vocación forestal, un 10 para la agricultura, y el otro 10 por ciento lo dedican a la ganadería. Además, poseen una gran relación con la madre tierra de donde obtienen la medicina natural para aliviar las enfermedades que padecen, ya que cuentan con más de 50 plantas medicinales en la zona. 

Sin embargo, a pesar de tanta riqueza natural y de ser una población luchadora y trabajadora, la situación que viven las comunidades Tolupanes cada día es más difícil. Según una investigación realizada por el Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia, el promedio de vida de una mujer Tolupán es de 36 años, mientras que el de una mujer de otra región es de 72. El de un hombre Tolupán es de 45 y de otra zona 69. El 95 por ciento de la población Tolupán adolece de desnutrición afirma la investigación. 

¿Cómo un pueblo tan rico en bienes naturales como el Tolupán, puede tener una población tan empobrecida? 

El 50 por ciento de las tribus reportan que en sus tierras tienen antimonio, plata, hierro y oro. Además de una diversidad de árboles maderables. Pero son las empresas madereras las que se quedan con el bosque y los empresarios mineros con los minerales, nos manifestó el ingeniero Juan Mejía del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia en una conferencia sobre “Derecho a la Consulta Previa y la Defensa de los Territorios” organizada por el Equipo de Reflexión Investigación y Comunicación ERIC, en los últimos meses del  2014. 

Para Consuelo Soto, del Consejo Consultivo Indígena, la situación en su comunidad en relación al conflicto que genera la instalación de proyectos mineros e hidroeléctricos y el corte de madera, cada día es más tensa debido a que la población ha emprendido una lucha en defensa de sus territorios y la vida. Consuelo al igual que otros indígenas, ha dejado su comunidad en repetidas ocasiones, a raíz del hostigamiento, persecución y  amenazas a muerte que han recibido por permanecer en lucha. 

En agosto de 2013, tres indígenas fueron asesinados a manos de sicarios; María Enriqueta Matute, Armando Fúnez Medina y Ricardo Soto, quienes participaban  en una toma pacífica de carretera para impedir la extracción de antimonio y la tala del bosque. 

Fruto de la denuncia y el acompañamiento del Movimiento Amplio, en diciembre de 2013, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, otorgó medidas cautelares a favor de 38 indígenas de la Tribu San Francisco y sus familiares. A pesar de esto, el Estado de Honduras no cumple con su responsabilidad de proteger la vida de estas personas. 

El fuego que calienta las esperanzas

Un aspecto común en las comunidades Tolupanes, es encontrar las hornillas de barro o bloques apagadas durante el día o sólo con agua hirviendo para preparar el café o  el té de zacate de limón. Esto se da por la falta de recursos para compara los necesario y tener una alimentación adecuada. 

Ramón Matute, del Consejo Consultivo Indígena, nos compartió que están trabajando organizados por cambiar la realidad de sus comunidades. Cuentan con un plan de trabajo que vendrá a recuperar los bienes naturales y preservar la vida, ante la ausencia de un Estado colapsado y la voracidad de los empresarios que están destruyendo la vida. 

El fuego que calienta las esperanzas, cada día crece debido a la organización, los sueños y esperanzas de las comunidades Tolupanes que día a día resisten con dignidad. 


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