martes, 28 de julio de 2015

Un sistema judicial carcomido



Oposición y analistas no descartan injerencia política en elección de la nueva CSJ

Las respuestas que las autoridades dan al conflicto en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras -UNAH-, es el ejemplo claro de las salidas que se brindan en el país. Ante cualquier opinión distinta a la oficial se cierran, parece que vieran en el estudiantado una amenaza.

Los estudiantes universitarios son criminalizados y sancionados como delincuentes, cuando lo que piden es ser escuchados y que se inicie un diálogo franco que conduzca a solventar la crisis que tiene a más de una docena de jóvenes condenados y con medidas judiciales que jamás se han dado a los verdaderos criminales que matan, roban y violentan en Honduras.

El sistema de justicia nos da una nueva clase de cómo se utiliza la institucionalidad para beneficiar a los poderosos y ensañarse con los desposeídos. En este caso sí vemos la eficacia de fiscales del Ministerio Público, en estos casos las medidas se dictan inmediatamente, nos muestran cómo son de agiles para condenar y castigar, eso sí, las condenas son para los más pobres, jamás piense usted que llegarán a los poderosos.

Nos preguntamos, ¿por qué esos fiscales y jueces tan eficientes y comprometidos no actúan para condenar y llevar a la cárcel a los saqueadores del IHSS?, ¿por qué nuestro sistema de justicia no nos demuestra todo lo eficaz que es, realizando una verdadera investigación que lleve a la cárcel a los que con dinero del seguro hicieron mansiones, compraron voluntades, llegaron al poder e hicieron un sinnúmero de atrocidades?, ¿por qué ese sistema de justicia que ahora condena y castiga a los universitarios no juzga a sus propios funcionarios que están denunciados por ser parte de esa corrupción que carcome Honduras?. Señores jueces y fiscales contéstennos.

Utilizar la criminalización en este conflicto estrictamente entre estudiantes y universidad, demuestra la poca tolerancia, incapacidad y los abusos que se comenten en Honduras. El no estar de acuerdo en temas académicos debería ser la oportunidad para sentarse y construir la universidad pública que Honduras necesita. Un centro universitario que desarrolle las capacidades de jóvenes comprometidos con su patria, estudiantes críticos al sistema, jóvenes con capacidad de análisis y propositivos.

Estamos en el momento de sentarnos, estudiantes y autoridades para trabajar en la universidad que queremos. Abrirnos al diálogo será una nuestra de ese compromiso por cambiar la realidad de conflictividad que vive el alma mater, pero también un ejemplo para todo el país que en momentos críticos requiere de diálogos sinceros que buscan construir mejores derroteros. Hagámoslo aún estamos a tiempo.

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