miércoles, 22 de julio de 2015

Cicih, Sí, pero solo Cicih, no



La corrupción y la impunidad no se resuelven desde las instancias institucionales nacionales porque todo el sistema de justicia ha colapsado, y el ciudadano presidente Juan Orlando Hernández ha concentrado en torno a su proyecto político todos los poderes hasta aplastar la institucionalidad que establece la independencia de los tres poderes del Estado.

De igual manera, la corrupción y la impunidad no son externas a Juan Orlando Hernández y su equipo. Son los actores más implicados y señalados en el escandaloso saqueo del seguro social. Por todo esto, cualquier proceso de investigación sobre la corrupción y la impunidad en Honduras requiere de una instancia internacional como condición sin la cual es imposible alcanzar resultados positivos, creíbles y confiables.

Esta realidad institucional sustenta la necesidad de la CICIH. Pero la CICI-H por sí misma sirve para muy poco. Más aún, puede ser factor que acabe legitimando el poder de los fuertes, y exponiéndonos más a las decisiones arbitrarias de Juan Orlando Hernández y a un mayor control por parte de la llamada comunidad internacional. Recordemos que una CICI-H solo investiga, pero no tiene poder de decisión ni de acusar. Los resultados de sus investigaciones los entregará a la Fiscalía para que la misma proceda.

¿Qué hará un Fiscal como el que tenemos actualmente con los resultados de una CICI-H? ¿Acaso se acusará a sí mismo o a quienes lo pusieron en el puesto? ¿Qué hará la Corte Suprema de Justicia con las acusaciones que presente la fiscalía? ¿Acaso dictará sentencia condenatoria en contra de los altos funcionarios y dirigentes del partido Nacional, incluyendo el presidente de la República?

La CICI-H solo podrá tener valor si va intrínsecamente unida a la renuncia del Fiscal General del Estado y el Fiscal General Adjunto y a la elección de nuevos fiscales. Y solo puede tener valor si va íntimamente unida a la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia que sean independientes de los otros dos poderes del Estado.

La CICI-H puede jugar un papel muy importante en una sociedad que institucionalmente ha colapsado como ocurre en Honduras. Si en nuestro país el presidente de la República es quien se encuentra en el centro del ojo del huracán de la corrupción y la impunidad, por mucha que sea su publicidad como dialogante y honesto, la CICI-H viene a cubrir una enorme necesidad.

Pero a la par hemos de mantener con toda la fuerza la demanda porque se enjuicie a todas las personas implicadas frontalmente en el saqueo del Seguro Social. Y entre los investigados no puede faltar el círculo más cercano al presidente. Y no puede dejar de ser investigado el propio presidente. Esa es una demanda nacional de primer orden, y mientras no se haga efectiva, nadie podrá detener la presión social y política, por mucho que se quiera tapar con llamados a diálogos. Y en este contexto de demandas por enjuiciar a corruptos implicados en el Seguro Social, es como tiene sentido y valor la CICI-H.

CICI-H sí, pero se enjuicia al círculo de corruptos de Juan Orlando Hernández. Solo la CICI-H, No, si no renuncian y se enjuician al Fiscal General y el Fiscal General Adjunto, y si no se eligen magistrados de la Corte Suprema de Justicia completamente independientes del Ejecutivo y del Congreso Nacional.

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