martes, 18 de febrero de 2014

Rectificar y avanzar hacia la revolución económica


Rebelión

Por Marea Socialista

El 12 de febrero se inició la parte violenta de la ofensiva de la derecha. Hasta ahora dominaba la presión económica de desabastecimiento, usura en los precios y manipulación de la crisis económica que tiene fuertes rasgos de guerra económica. Suman ahora la violencia a la presión política e ideológica.

Un sector de esta derecha cuya cara visible son Leopoldo López y María Corina Machado ha tomado la calle de manera violenta para completar un juego de tijeras y profundizar el desgaste del gobierno de Nicolás Maduro y buscar recuperar para la burguesía local e internacional el control del país

Pero no tenemos que confundirnos, “negociadora” o “violenta” la derecha política y la burguesía tienen un plan único de gobierno. Ese plan se hizo público por medio del Comunicado de 47 economistas de la oposición a fines de enero pasado. Y tiene tres puntos centrales: Liberación del dólar. Endeudamiento internacional con los centros del poder financiero como el FMI u otros. Y aplicar contrarreformas para desmontar las conquistas políticas, sociales y económicas del pueblo venezolano con la excusa de déficit fiscal. Todo esto en busca de recuperar el control de PDVSA. Quieren todo no un parte de los dólares de la Renta Petrolera.

Más allá de que la derecha tenga dos tácticas. Estamos en presencia del esquema clásico de las contrarrevoluciones. El consiste en presionar al gobierno para que aplique medidas antipopulares y así pierda completamente su base social, profundice su desgaste frente al pueblo bolivariano. Y entonces, quede expuesto a una salida ya sea esta violenta o blanda. El gobierno del presidente Maduro está cometiendo un error grave al creer que hay una derecha “violenta” y otra “pacífica” con la que se puede negociar y que sería supuestamente respetuosa de la constitución. Como en la vieja combinación de la “zanahoria y el garrote” estos sectores convergen entre sí en un objetivo común, derrotar al Proceso Bolivariano.

Pero el error principal del gobierno consiste en su oscilación vacilante que lo lleva a aplicar las medidas que la derecha exige. Con el anuncio del SICAD 2 sistema similar al que rigió hasta el 2010 se abriría paso a la liberación de una parte sustancial de la Renta Petrolera y el camino a que la alta inflación que hoy vivimos se convertirá en hiperinflación y se profundizará el desabastecimiento. Este anunció del nuevo dólar Permuta solo logrará aumentar el mal estar social que hoy se siente en el país. Y profundizará la desorientación y la arrechera del pueblo que vive de su trabajo.

Desde Marea Socialista declaramos decididamente nuestro compromiso en la defensa del Proceso Bolivariano contra cualquier intento de golpe, aunque esté disfrazado con movilizaciones de simpatizantes de la derecha en la calle. Pero Alertamos que de continuar por este camino de adaptación a las exigencias de los capitalistas entraríamos en una situación de retroceso y descontrol irrecuperable.

Por eso llamamos al gobierno del presidente Maduro a rectificar y aplicar medidas anticapitalistas para garantizar el abastecimiento, frenar el aumento descontrolado de precios y poner en marcha una nueva fase del proceso bolivariano. Proponemos, además, estas medidas en la emergencia política y económica.

1) Poner fin a la impunidad de la derecha. Por eso respaldamos la orden de captura contra Leopoldo López como responsable intelectual de los hechos violentos del 12 de febrero. Pero reclamamos la detención de Henrique Capriles y todos los responsables de los 11 asesinatos del 15 de abril del 2013.

2) Llamamos a alentar y apoyar la movilización y la lucha de los sectores del pueblo bolivariano y más allá, que están defendiendo sus conquistas. Los que luchan por salarios, por la defensa de sus puestos de trabajo, como los automotrices, por sus contratos colectivos, como los eléctricos y muchos otros. Llamamos a alentar y no criminalizar la protesta legítima del pueblo que vive de su trabajo. Hay que enfrentar decididamente la contrarrevolución pero respetando e impulsando la lucha del pueblo trabajador, campesino, popular y orientarla hacia la pelea por medidas anticapitalistas.

3) Insistimos y proponemos la incorporación real y efectiva a la toma de decisiones del gobierno de las organizaciones sociales y políticas del pueblo revolucionario, de sus sindicatos de base, sus consejos de trabajadores, sus movimientos sociales y populares, para garantizar que se gobierne al servicio del pueblo trabajador y a favor de los intereses de la revolución.

4) Reclamamos apoyar a los medios comunitarios y alternativos como red nacional de comunicación de los que luchan contra la derecha y en defensa de las conquistas de la revolución. Exigimos abrir inmediatamente los medios públicos a los debates y opiniones de todos los que defendemos el Proceso Bolivariano.

5) Llamamos a abrir los cuarteles de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana al debate público y conjunto con el pueblo revolucionario y sus organizaciones.

Al mismo tiempo proponemos:

1) Ni un dólar más a la burguesía. Que el estado monopolice bajo control social y de anticorrupción todo el comercio exterior y sea el único importador de los bienes esenciales de nuestro pueblo.

2) Centralización nacional con control social, de todos los dólares del país. Ya sean los que ingresan por el petróleo como los que están depositados en los fondos del exterior.

3) Intervención y control estatal y social y de los trabajadores bancarios, de todo el sistema bancario privado que opera en el país, para financiar el funcionamiento económico. Control centralizado de los todos los fondos que maneja la banca pública.

4) Urgente recuperación de la producción estatal de alimentos y de productos de consumo básico. Expropiación bajo control obrero y popular de aquellas grandes empresas incursas en las grandes operaciones de acaparamiento y especulación o contrabando de extracción.

5) Pedir a los pueblos y reclamar a los gobierno de América Latina el apoyo solidario en alimentos y medicinas para afrontar la emergencia.

Todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo de conciliación con la burguesía y de impulsar medidas anticapitalistas decididas con la participación democrática del pueblo que vive de su trabajo. Mañana puede ser demasiado tarde.

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