lunes, 29 de julio de 2013

La Resistencia en Honduras y la indignación en España



"Nos matan. Pareciera que lo que buscan es acorralarnos para que recurramos a la lucha armada. 

Y luego nos caerían los militares o los gringos y ahí diríamos adiós a la ilusión de las elecciones” 

(Hondureña en Resistencia)

1.- Golpe de Estado y Organización por el Poder Político 

Desde el golpe de Estado de 2009, Honduras es un estado frágil. Su permanencia en las Naciones Unidas está condicionada. Como país tiene mayor número de asesinatos per cápita que Somalia o cualquier rincón, por belicoso y miserable que una imagine, de este mundo.

No es que antes de 2009 estuvieran mucho mejor, pero ahora los asesinatos de periodistas y disidentes tienen records planetarios y la vida civil está militarizada. Tras el golpe también han conseguido otra singularidad mundial, la posibilidad legal de vender trozos de país a multinacionales para la creación de ciudades estado privadas. Y al narco. Porque si un día Honduras dio nombre a la expresión “república bananera” (porque dos grandes compañías de frutas ponían y quitaban presidentes inaugurando el juego del bipartidismo), tras el golpe de estado, es la representación viva de un “narcoestado”. Los cuarteles están coptados por cárteles y muchos policías son esbirros o mercenarios. Como dicen los disidentes de la resistencia “el crimen organizado está con el gobierno de turno”.

El golpe de Estado de 2009 fue un golpe de la oligarquía, formada en su mayoría por familias de comerciantes emigrados del mediterráneo oriental. Manejan su vida social con endogamia y sus negocios atravesando alfiles en el parlamento de Tegucigalpa.

Fueron los que sacaron al presidente a Costa Rica en pijama. Se cree que porque la sociedad civil organizada, los indios, los pobres, comenzaban a tener influencia en la casa presidencial. Porque se quería seguir la estela antiimperial de otros países del Alba, una geopolítica latinoamericana que empieza a poner en valor el activo local frente a la sanguijuela extranjera.

El golpe de estado produjo un estallido de la resistencia civil especialmente notable, con una organización y movilización sin precedentes, y que amenaza hoy, cuatro años después, con dar un vuelco al país. Porque la resistencia hondureña se ha conformado en un partido, el LibRe, y encabeza todas las encuestas de intención de voto para las próximas elecciones presidenciales de Noviembre. Su principal objetivo: promover una asamblea constituyente que saque a la oligarquía del parlamento.

Sin duda la situación de un país como Honduras es diametralmente diferente a un país como España. Además, la resistencia hondureña está a punto de hacerse con el poder en aquella república postbananera, mientras la indignación española está cada vez más diluida en esta monarquía postfranquista.

Sin embargo, quiero resaltar algunos paralelismos: Como que en España también confundimos por momentos el parlamentarismo con la democracia. Y sufrimos o evidenciamos un golpe de estado de la democracia representativa, del bipartidismo, auspiciado con argumentos legalistas o constitucionalistas. Que como ciudadanía despertamos, nos dimos cuenta y salimos a la calle. Tanto en Honduras como en España surgió un movimiento que se identificó como un “despertar civil”. Y a pesar de la represión, de incomparable beligerancia en Honduras pero también existente en España, en ambos países la disidencia fue pacífica y no violenta.

Sin embargo, y aquí se acaba el paralelismo y comienzan las diferencias, las que pueden poner de relieve el camino del éxito: la resistencia hondureña no fue una primavera, sino un movimiento no estacional, constante, y con una ambición clara de poder.

El “despertar hondureño” tuvo bien claro desde el principio la necesidad de la toma del poder político. El exilio y la gran cantidad de asesinatos impidieron a su población infravalorar al enemigo.

Infravaloración que probablemente se dio en los comienzos de la indignación española, cuando se creía que bastaba la presión ciudadana para cambiar las cosas, a suerte de revolución naranja.

En España la disidencia hizo una apuesta transversal, se quería fortalecer a la sociedad civil, transformar la democracia haciéndola más participativa; pero no fue hasta muy tarde, cuando ya se habían quemado muchos de los cartuchos, cuando la indignación española se dio cuenta de la necesidad de conquistar el poder para propiciar un cambio constitucional que permita mecanismos para hacer efectiva esa democracia real.

2.- La formación de un Frente Amplio 

Desde los inicios de la resistencia hondureña siempre hubo una consigna: Frente Amplio. Se escuchaba en las reuniones políticas de los pueblos, en las manifestaciones, en los sindicatos universitarios. Era una ambición que estaba en el aire. No muchos accedían a las redes y había un bloqueo mediático más férreo que el español. Sin embargo, “el frente amplio” era un sueño colectivo, que estaba en el imaginario popular y que todo “hondureño en resistencia” tenía en mente.

Y en efecto, en 4 años, lo han cumplido. Han reunido a casi todos los movimientos sociales para la conformación de un frente amplio político y social: campesinos en lucha, feministas, indigenistas, sindicalistas, todo el pueblo en resistencia se ha unido en LibRe, una fuerza alternativa en la lucha por el poder político.

Aunque no es oro todo lo que reluce... En el LibRe también se han hecho coaliciones con personas sospechosas de corrupción como Edras Amado López, empresario de la comunicación. Se han gestado alianzas con elementos que aún mantienen vínculos con el bipartidismo y con populistas varios. Y sobre todo, se ha abusado del caudillismo carismático del presidente depuesto Manuel Zelaya, proponiendo a su esposa Xiomara, como candidata presidencial.

Sin embargo, se ha mantenido intacta la piedra angular del programa colectivo, la necesidad de un cambio constitucional, de una refundación del estado que saque a la oligarquía y otras mafias de su omnipotencia y asegure un estado social. Teniendo bien clara esta parte de su programa han conseguido que en esta heterogénea unión de fuerzas no diluyera o deslegitimara la propuesta.

3.- Patriotismo 

En la Honduras de los conservadores, del bipartidismo, siempre se ha intentado convencer desde el miedo al cambio. Con un falso discurso a favor de la estabilidad, han acabado desestabilizando el país colocándolo al borde del estado fallido. El narco, la coptación de las fuerzas armadas, lo errático de las políticas públicas ajenas al interés general, la ausencia de justicia y la epidemia de violencia, conducen al país hacia una desestabilización completa. Para colmo, Ricardo Álvarez, alcalde de la capital, ha amenazado que correrá sangre si gana LIBRE, el partido de la resistencia.

El LibRe, por el contrario, apela al pacifismo y la estabilidad.

Ya en 2009 cuando algunos estados ofrecieron al presidente depuesto Manuel Zelaya, lider carismático de la resistencia, entrenamiento y armas, él se negó a verter sangre hondureña y abogó por la reconciliación.

Su mujer, Xiomara de Castro, también opone un discurso conciliador a la beligerancia del bipartidismo. “Los que apoyaron el golpe de Estado, la ruptura constitucional, la destrucción del Estado de derecho, la aniquilación de la democracia acusándonos de comunistas e izquierdas radicales . Son los únicos interesados en polarizar ideológicamente la campaña electoral son precisamente son los radicales . Nosotros, desde las filas de LibRe, representamos exactamente lo contrario: la fraternidad, la reconciliación y el entendimiento colectivo de todos los hondureños.” (Xiomara Zelaya, candidata presidencial LibRe)

Hoy los conservadores representan la ruptura, y los disidentes la concordia. LibRe enarbola la bandera del sueño colectivo, de lo que les pareció perder aunque nunca tuvieron.

En España, de igual manera, siempre se han propuesto las opciones políticas más conservadoras como las garantes de la estabilidad, de la conciliación entre las Españas y de la cohesión del Estado. Incluso los pactos PPSOE se amparan bajo el mismo discurso. Aunque cada vez se hace más obvio que el bipartidismo supone lo contrario: el saqueo y la entrega del país a intereses bancarios, empresariales y extranjeros.

Sin embargo, aún no ha fraguado en la disidencia española la bandera de un sueño colectivo.

En el 15M se ensayó un discurso de cohesión social que ha tenido cierta llegada (99%, los de abajo), pero, al menos de momento, no ha generado una identificación colectiva que motive a un cambio radical. Además, se ha confundido en ocasiones con un discurso de uniformidad o unificación social cercano a posiciones protofalangistas, provocando el disgusto de los sectores de izquierdas movilizados y la escisión del movimiento.

Por otro lado, la izquierda disidente tradicional, sigue sin un discurso que cale en ese sentido. Muchos, en un materialismo exacerbado, abominan de toda representación colectiva que no sea en función de intereses de clase. Y actualmente se presentan como ineficaces para crear u orientar un discurso de cohesión social.

Mientras, en Honduras, los marxistas gritan “hagamos patria”

4.- Reforma y Revolución

La dificultad española para crear un frente amplio a manera del LibRe hondureño es un tema controvertido. Especialmente por la dicotomía entre reforma y revolución.

Muchos revolucionarios españoles se asustarían ante partidos como el LibRe, que incluyen caudillismos, intereses variados, y un discurso socialdemócrata.

Y sin embargo, hay revoluciones que van más allá del discurso de una formación política. Porque la sola llegada de esa formación al poder ya será en sí un acto revolucionario. Supondrá que no se jugará con las mismas cartas, sino que se cambiará de baraja. Un cambio cualitativo de las esferas de poder. De una constitución escrita por la oligarquía se pasará a un texto refundacional escrito por las clases populares organizadas: un cambio de paradigma que aunque no cambie de manera sustancial la propiedad de los medios de producción, abrirá las vías para ello.

Para decidir a quien votar, hay quien somete a estas tres pruebas a los políticos: La prueba de Marx, el test de Luxemburgo y el Chequeo del Che.

1.- En Honduras, hoy y de entre los partidos existentes, ¿a cuál votaría Marx? ¿Desde una perspectiva dialéctica, cuál supondría un avance en la lucha de clases?

2.- Al discurso reformista del partido LibRe también podríamos someterle al test Luxemburgo:

¿Las reformas que proponen contribuyen a la permanencia en el paradigma neoliberal o al cambio del mismo?, ¿contribuyen a una revolución a medio-largo plazo o van en menoscabo de la misma?

3.- Y el chequeo del Che: ¿Está la opción LibRe en la esfera del antiimperialismo?

Entre las personas que militan en LibRe hay multitud de intelectuales marxistas que se definen como humanistas: lideran al pueblo desde lo que es no desde lo que ellos creen que debe ser. Esos marxistas humanistas han vencido el miedo a la muerte durante cuatro años seguidos. Algunos han muerto. En noviembre, si como se prevé, ganan las elecciones, le ganarán una batalla al fascismo que será trascendental para toda América Latina. Y será obligatorio que todos los movimientos mundiales se pregunten por el secreto de su éxito:

¿Será el miedo a la muerte el que les ha curado del neuroticismo, de la autocrítica constante?

¿Será el miedo a la muerte el que les ha despojado de dogmas y les ha dotado de impulsividad y compromiso?

¿Será el miedo a la muerte lo que les ha permitido correr el riesgo de equivocarse?

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