martes, 30 de noviembre de 2021

Una vuelta de tuerca a la democracia hondureña


Contracorriente

Texto: Vienna Herrera

Fotografía: Martín Cálix

La candidata presidencial del partido Libertad y Refundación (LibRe), Xiomara Castro, participa por tercera vez en la contienda electoral para ocupar el cargo de la presidencia de Honduras. De concretar su victoria, sería la primera mujer en la presidencia. El país respira un ambiente electoral muy tenso, mientras las esperanzas de la oposición están puestas en Castro y su alianza con Salvador Nasralla. 

Xiomara Castro aparece y cruza sus brazos en una X. Al frente está un público que grita después de esperar tres horas para verla durante su cierre de campaña en el Parque Central de Tegucigalpa, capital de Honduras. «Necesitamos que una mujer asuma la presidencia de la República y que maneje los fondos con transparencia, vamos a decirle fuera a la corrupción en Honduras», dice y los asistentes al evento se aprietan más entre ellos, buscando acercarse para verla y escucharla bien. 

Castro, de 62 años, se volvió un símbolo de la oposición desde que lideró la resistencia contra el golpe de Estado que sufrió su esposo, Manuel Zelaya, en 2009. En aquel entonces, encabezó manifestaciones, denunció asesinatos, sufrió la represión, e incluso vivió durante varios meses en la embajada de Brasil, junto a Zelaya, a la espera de que lo dejaran ingresar al país y retornar al mando del Ejecutivo. Aquello nunca ocurrió, y ambos se fueron al exilio tras la toma de posesión del nacionalista Porfirio Lobo en 2010. 

Esta es la tercera vez que Castro participa de un proceso electoral, después de que en 2013 se enfrentó a Juan Orlando Hernández y resultó como la segunda más votada, de acuerdo al conteo oficial. En 2017, aunque era candidata, le cedió su lugar a Salvador Nasralla para que encabezara la Alianza Opositora contra la Dictadura y compitiera contra Hernández; sin embargo, el gobernante finalmente fue reelegido inconstitucionalmente, en medio de denuncias de manipulación de votos y fraude electoral. 

La relación entre Xiomara y Nasralla se fraccionó poco después de que la Embajada de Estados Unidos en Honduras felicitara a Hernández como ganador y ambos admitieron sentir arrepentimiento por haberse aliado. Hasta hace algunos meses, Nasralla aún arremetía, vía Twitter, contra el Partido Libre y contra Xiomara. 

Durante las elecciones primarias de 2021, Castro prometió que no volvería a ceder su candidatura, y aunque a pocos meses de las elecciones generales la oposición parecía completamente dividida, el 13 de octubre la coyuntura electoral cambió completamente cuando LibRe, el Partido Salvador de Honduras (PSH) y el Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (PINU-SD), anunciaron que participarán en las elecciones con una «alianza de hecho» a nivel presidencial.

Un hombre sostiene un cartel con la leyenda «Fin de la dictadura» durante el discurso de Xiomara Castro el 15 de septiembre de 2021 en la Plaza Central Francisco Morazán. Castro acompañó la contramarcha y dio un discurso de cierre el día que Honduras cumplía 200 años de haber alcanzado la independencia de la corona española. Tegucigalpa, 15 de septiembre de 2021. Foto: Martín Cálix.

Castro y sus relaciones familiares

Castro nació en 1959 en Tegucigalpa, es la segunda de cinco hermanos, y es graduada de la licenciatura de Administración de Empresas. Aunque en la página oficial de Libre señalan que se casó con Zelaya en 1979, un tuit de Zelaya indica que fue en 1976; es decir, cuando Xiomara tenía todavía 17 años y Mel Zelaya, 24. Juntos tuvieron cuatro hijos. Dos de sus hijos le siguen los pasos en la política: Xiomara Hortensia Zelaya «La Pichu» busca una diputación en el Congreso Nacional por Francisco Morazán, y José Manuel Zelaya Castro fue el gerente de campaña de Xiomara.

Ella no aparece mucho en medios, excepto en esas ocasiones en que se dedica a hacer sus campañas políticas y los medios la retienen en entrevistas un par de minutos, pero difícilmente se le mira en espacios dedicados a hablar sobre ella. Se mueve mucho desde el silencio público.

Sin embargo, ese silencio le ha significado algunos cuestionamientos sobre qué tan independiente de su esposo Zelaya podría ser su gobierno. Natalie Roque, quien era la designada de Xiomara Castro hasta que depuso su candidatura para dar paso a la «alianza de hecho», menciona que dentro del mismo partido hay personas que la ven «como una especie de apéndice del presidente Zelaya, yo nunca la he pensado como la esposa de Mel en este país tan machista, tan violento, tan patriarcal».

El mismo expresidente Zelaya dijo en una entrevista con Expediente Público que a Xiomara se le debía valorar y respetar, «es una cultura machista en Honduras, yo que soy macho, ya la superé (…) tenemos un matrimonio de 44 años, cuatro hijos, cinco nietos, eso habla de una mujer estable, de mucho carácter y tu servidor que ha estado décadas enteras en la política, ha podido avanzar a la par de ella precisamente por la capacidad que Xiomara tiene, no dudes de eso, la presidenta es una».

Roque señala que cuando le consultaron si quería pertenecer a la formula con Xiomara, ella les recordó que es feminista con postura clara en temas controversiales. «Por eso le admiro mucho más ahora que, aunque tenga implicaciones y costos a nivel de ataques, asume un compromiso en el caso de las mujeres, que ha sido una demanda histórica para defender la agenda de sus derechos», dice.

Esta imagen contrasta mucho con las acciones públicas cuando se le ha cuestionado sobre polémicas en su plan de gobierno o cuando hace unas semanas el Servicio de Administración de Rentas (SAR) denunció que Castro no había declarado sus impuestos. En ambos momentos, quien declaró ante la prensa fue su esposo Mel Zelaya, en el último caso para explicar que él es quien hace la declaración de Xiomara, que la hace en conjunto a su nombre.

Sin embargo, las acciones emprendidas durante la crisis postgolpe de Estado le son suficientes para que muchas mujeres le vean con admiración. Aurora Martínez, que llegó desde la colonia San Cristóbal al cierre de campaña de Xiomara en el Distrito Central, cuenta que decidió votar por Xiomara porque «es el único camino que tiene Honduras para poder salir del hoyo en el que estamos en estos momentos. Xiomara es una mujer que se ha empoderado tanto de la política, miramos el futuro en ella», y añade que lo que más le gusta es que siente que todos los sectores están incluidos en su plan de trabajo.

Por otro lado, el oficialismo ha montado contra Xiomara Castro una campaña de miedo y odio, con grandes vallas de publicidad en muchos espacios, para decir que su gestión presidencial llevará al país al comunismo y a que Honduras sea «una nueva Cuba o Venezuela». Además, en medios suelen decir que votar por Xiomara es votar por el aborto y al matrimonio igualitario, esto porque plan de gobierno de Xiomara incluye la aprobación del aborto por tres causales así como propuestas a favor de la población LGBTIQ+.

Incluso el Partido Nacional realizó una marcha contra «El aborto y el comunismo», donde los simpatizantes caminaban con carteles y gritando consignas conservadoras. David Chávez, presidente del Partido Nacional y candidato a alcalde de la capital hondureña, pidió en el evento decirle «no a esas ideologías extrañas que promueven la escasez de alimentos, la miseria, con aliados como Venezuela y Cuba».

Xiomara Castro, por su parte, aunque también tuvo oraciones en sus mitines políticos, en el cierre de campaña del Distrito Central dijo: «Lo que hoy estamos viviendo no es un designio de Dios, lo que estamos viendo hoy tiene culpables y esos culpables tienen nombre y apellido. Y por eso tenemos que ir masivamente a las urnas, porque sólo el pueblo salva al pueblo».

Xiomara Castro, candidata a la presidencia del país por el Partido LibRe, durante la caravana de cierre de su candidatura para las elecciones primarias de su partido en marzo de 2021. De resultar ganadora en las elecciones generales del 28 de noviembre, Xiomara Castro se convertiría en la primera mujer en ser presidenta. Tegucigalpa, 7 de marzo de 2021. Foto: Martín Cálix.

El gobierno del Poder Ciudadano y sus vínculos con Xiomara

Aunque a Castro, al contrario de sus dos contrincantes más fuertes, nunca se la ha vinculado con casos de corrupción, en la auditoría especial del Tribunal Superior de Cuentas No. 009-2009-DASSJ-PR-C realizada a las gestiones del presidente Zelaya, se encuentran menciones de su nombre en actos irregulares.

En la auditoría mencionan que desde el despacho de la primera dama se realizaron gastos para actividades no oficiales de la Presidencia de la República realizados por Xiomara Castro sin la documentación soporte que las justifique; estos incluían pagos en tiendas por departamento, celebraciones varias, impresión de revistas y folletos. Los gastos ascienden a  más de un millón de lempiras utilizados sin facturas, cotizaciones, orden de compra o liquidaciones del fondo recibido.

Además, añaden que en mayo de 2006 realizaron una gira a Nueva York con una tarjeta de crédito a nombre de Xiomara y que el único comprobante es el pago de esa tarjeta, que asciende a un valor de 215,137.50 L. El viaje no contaba con los documentos que justifiquen el gasto realizado en el interior y exterior del país como facturas y/o recibos, como tampoco los motivos de esa gira. 

La auditoría también encontró que hubo gastos en compra de cuadros y esculturas compradas por el expresidente Zelaya y Xiomara Castro para ofrecer en atenciones, pero que estas compras no cuentan con documentación soporte y tampoco existe un listado oficial o documento que compruebe que estos fueron obsequiados en visitas y/o eventos oficiales en atenciones. Estos gastos ascendieron a la cantidad de 3,252,241.25 lempiras.

Contracorriente contactó desde agosto a la candidata Xiomara Castro para una entrevista, pero sus encargados de comunicación solamente respondieron que se encontraba en gestión. También se le envió por correo electrónico una solicitud para que responda por estas denuncias del TSC, pero ni ella ni su equipo de comunicación respondieron.

Lo único que se sabe, es que, en esa misma auditoría, el extesorero general de la república durante el gobierno de Zelaya, Octavio Oliva, explicó que la documentación estuvo completa antes y que cumplía todos los requisitos. «Le recuerdo que la Casa Presidencial fue asaltada en el Golpe de Estado del 28 de junio del 2009, las puertas y equipos fueron violentados y que la documentación pudo haber sido manipulada o extraviada», señala el documento.

Después del golpe de Estado, al expresidente Zelaya le abrieron dos procesos judiciales en su contra, aun cuando él no se encontraba en el país y vivía en el exilio en República Dominicana. El primer paso para su regreso fue la firma del Acuerdo de Cartagena de Indias en mayo de 2011, entre el expresidente Mel Zelaya y el entonces presidente Porfirio Lobo. El pacto felicitaba la decisión de anular los procesos judiciales en contra del expresidente, en aquel entonces su defensor público explicó que la anulación de esos juicios se debía a que «violaron el debido proceso al encontrarse en estado de indefensión», explicó en medios.

Aunque en estas elecciones Xiomara Castro ha permanecido públicamente lejos de su esposo Manuel Zelaya, en su cierre de campaña recordó su gobierno cuando mencionó que había sido uno de los mejores, «Mi reto es igualar o superar el gobierno del Poder Ciudadano (el gobierno de Zelaya)», mencionó.

Pero para esto tendría que ganar y superar la propia carga de su pasado, así como ganarse a los votantes indecisos y vencer un posible fraude electoral ante un sistema que aún no resuelve sus fallas. De ser así, el país podría revivir lo que sucedió en 2017, cuando gran parte de la población cuestionó los resultados y las protestas terminaron en una brutal represión. Según un informe de las Naciones Unidas, fueron al menos 23 muertos. 

Pero aunque el contexto político hondureño es complicado y Estados Unidos ha expresado preocupación por el posible acercamiento a China que podría tener el país hondureño de ganar Castro, ella se despide con confianza del público en el Parque Central de Tegucigalpa, un público que no se dispersa a pesar de que ya está a oscuras, un público que estalla cuando ella termina su discurso haciendo alusiones a la estatua de Francisco Morazán y prometiendo que «vamos a construir una Honduras Libre, soberana e independiente» de llegar este próximo domingo 28 de noviembre a ser la primera mujer presidenta de Honduras.


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