viernes, 11 de diciembre de 2015

La podredumbre judicial

Rebelión

Por Ronnie Huete S.

“La población hondureña se enfrenta a toda una manipulación mediática y control dictatorial de un gobierno que no tiene escrúpulos, ni medida para reprimir a la población, así como un grupo de corruptos y criminales, que harán lo posible por mantener el control desde los poderes del Estado como en la Corte Suprema de Justicia”. 
Wilfredo Méndez, defensor de derechos humanos.   

Manifestarse en contra de la dictadura hondureña, es afianzarse una tortura de parte de los órganos de seguridad del Estado, o ingresar a un modulo penitenciario, pero aún la resistencia pacífica, encamina la emancipación de ese país. 
Darío Moran, fue un estudiante que en 2014 protestaba frente a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), aduciendo que los estudiantes de la Máxima casa de Estudios en Honduras, no tienen el derecho a tener vos ni voto, en el Consejo Universitario (Máximo órganos de autoridad universitaria en Honduras). 
Al estar protestando, fue víctima de tortura pública de parte de seis elementos de la Policía Nacional, quienes se abalanzaron sobre el cuerpo de Moran, propiciándole fuertes hematomas en todo su cuerpo y una profunda herida en la cabeza. 
El recuerdo del universitario sobre este hecho, aún se mantiene vigente y narra que este acontecimiento, fue el inicio de las demás torturas de las que sería objeto. 
Después de ser golpeado, Moran fue subido por los policías aun automóvil de la policía nacional, desangrándose de la cabeza, y con fuertes hematomas. Pero los elementos policiales no lo trasladaron de inmediato al Hospital Escuela Universitario (HEU), puesto que comenzaron a dar varias vueltas, dentro de la ciudad llamada Tegucigalpa, capital de Honduras. 
Moran calcula, que un tiempo prolongado después, fue ingresado al HEU en donde estuvo cinco días internos, sin embargo al sexto día un grupo de policías ingreso al HEU, para llevarse al aún mal herido, Darío Moran y trasladarlo sin motivo alguno a la Penitenciaria Nacional Marco Aurelio Soto (PNMAS). 
Con sus heridas sin sanar, el universitario ingreso al modulo de diagnostico de PNMAS, en donde fue recluido con los demás privados de libertad que guardan prisión en ese presidio. 
Sorprendentemente Moran conoció a los policías que supuestamente están acusados por asesinar al hijo de la rectora de la UNAH, Julieta Castellanos, entre otros privados de libertad. 
“La policía me golpeó con patadas, puñetazos, toletes, me decían que los revoltosos como yo, los iban a matar, pero yo sólo defendí la autonomía universitaria, exigía ser escuchado en la UNAH”. Darío Moran. 
Por esta acción otros 27 estudiantes universitarios, fueron criminalizados por el delito de manifestación ilícita y atentado contra la propiedad pública. 
En la actualidad, Darío Moran es licenciado en pedagogía, y un fuerte defensor de derechos humanos, trabaja con el Comité por la Libertad de Expresión C_Libre y menciona que su experiencia de ser criminalizado en la UNAH, lo motivo para defender la vida en Honduras, e incita a otros jóvenes a que luchen por sus derechos. 
Sin embargo, los efectos colaterales por el cargo que se le imputa a Moran, van desde firmar un libro los jueves de cada semana en el Juzgado de Letras de lo Penal del departamento de Francisco Morazán, hasta no poder salir del país, mientras se le dictamine una resolución final, al cargo que se le imputa. 
El caso de Moran, se repite en otros ciudadanos hondureños, que luchan por la defensa de la vida y el cumplimiento de los derechos humanos en el país centroamericano. 
Wilfredo Méndez, es un profesional del derecho en Honduras, y trabaja por la defensa de los derechos humanos de su país. 
Méndez coordina, el Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CIPRODEH) y recientemente participó en una huelga de hambre exigiendo la instalación de una Comisión Internacional contra la Impunidad. 
Aún con efectos secundarios de salud, por someterse a esta huelga de hambre, como una medida de protesta pacífica por la impunidad y la mala administración de justicia en su país, Wilfredo Méndez describe el aparato de justicia de Honduras, como una gran podredumbre que ocupa con urgencia ser saneada. 
Méndez, es abogado de profesión con varios estudios superiores, y en una reciente huelga de hambre en donde participó, fue víctima de la tortura pública por los aparatos de seguridad del Estado, que en los últimos seis años han involucionado en represores. 
“La población hondureña se enfrenta a toda una manipulación mediática y control dictatorial de un gobierno que no tiene escrúpulos, ni medida para reprimir a la población, así como un grupo de corruptos y criminales, que harán lo posible por mantener el control desde los poderes del Estado como en la Corte Suprema de Justicia”. Wilfredo Méndez. 
En lo que va del año, el Observatorio de la Violencia en Honduras, reporta 94 masacres, este alto grado de violencia se convierte en una permanente tortura conspirativa para los ciudadanos hondureños, que terminan viviendo en un miedo permanente, puesto que estos asesinatos, nunca son resueltos. 
Y es que la justicia en este país centroamericano, atraviesa la peor de sus crisis, puesto que su contexto judicial, ha dejado una vertiente de impunidad por doquier. 
El jurista y defensor de los derechos humanos, Wilfredo Méndez, describe que la actual junta nominadora pusilánime, sin criterio, sin valor y que solamente le siguen el juego a los corruptos políticos que quieren una nomina a su gusto y antojo, para elegir a los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, debe ser totalmente depurada. 
Los grupos económicos criminales que dominan el país no dejaran a un lado su influencia dentro de la elección de los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, por lo tanto, ellos van a manipular con todo lo que tengan para que no sean perseguidos, los verdaderos culpables del deterioro del Estado de Honduras. 
Tanto el pedagogo Darío Moran y el jurista Wilfredo Méndez, coinciden que los únicos que pueden revertir está realidad en Honduras, son sus ciudadanos a través de la lucha popular continua, desde las principales avenidas de sus ciudades. 
La generación actual de hondureños debe de estar en permanente lucha en las calles, protestando y exigiendo la paz en su nación, esta forma popular de lucha permanente desencadenará en una próxima emancipación, de este Estado centroamericano. 
* Ronnie Huete S. es periodista, activista de DDHH y cooperante internacional

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