sábado, 14 de marzo de 2020

Los relatos de la plaza



La Plaza La Merced fue escenario una vez del plantón histórico de las familias y amistades de personas desaparecidas en Honduras. El Cofadeh lleva casi 39 años sin faltar a esa cita.
Es muy interesante examinar el relato de esa comparecencia de seres extraordinarios que no se rinden en el tiempo en su justo reclamo a los responsables de aquellos y de estos hechos atroces.
La nota escrita difundida en los predios cercanos al inútil Congreso Nacional, aclara de entrada que el Cofadeh no llega al viejo centro histórico de Tegucigalpa como lo hacen las aves de techo, que llegan a buscar semillas por hábito condicionado todos los días.
“No estamos paradas hoy en esta proximidad de la vieja casa presidencial para gritar al viento nuestro dolor eterno, estamos aquí desde hace 39 años golpeando la puerta del Estado que nos debe la verdad y la justicia”.
El grupo que nunca falta cada primer viernes de mes, llegó armado de memoria histórica para enviar un telegrama a la Asociación para el Progreso de Honduras, APROH, integrada por liberales y nacionalistas, considerada entre los responsables de la desaparición forzada de más de 500 opositores sociales y políticos en los años 80´s.
Los integrantes de esa Asociación que se valía del orejismo, la delación, el aislamiento, la tortura y el asesinato, “no están olvidados ni mucho menos perdonados, porque no han sido confesados ni han sido sancionados”, dijo el Cofadeh en su comunicado de la plaza.
Esa declaración, anunciaron las víctimas, será repetida a los representantes del Estado de Honduras que asistan en mayo próximo al tercer Examen Universal sobre la situación de los derechos humanos delante del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, que evaluará las recomendaciones de hace cinco años.
Según el texto divulgado es posible que los funcionarios estatales y los responsables vivos de aquellos hechos criminales, considerados los casos históricos, piensen que el examen no tiene consecuencias en el tiempo y que es una formalidad burocrática que no les afecta.
“Pero las familias de las víctimas -dice el documento- le recordamos a esos criminales que con el dolor humano no se juega. Estamos en duelo centenares de familias que hemos perdido de ese modo violento seres queridos en manos de militares y sus escuadrones de la muerte, que fueron bendecidos por curas y pastores, financiados por empresarios sucios, y avalados por la CIA”.
El escrito hace referencia indirecta al batallón de la muerte 3-16 organizado por Papi Raymond, un agente de la Agencia Central de Inteligencia, junto a militares y policías matones que aún viven en Tatumbla y Tegucigalpa, sin haber sido sentenciados por la justicia nacional.
“Igual que ha dicho la familia de Berta Cáceres en el cuarto aniversario de siembra histórica de esa extraordinaria mujer indígena, feminista, anti patriarcal y anti capitalista, nosotras repetimos que el castigo a los eslabones materiales de los hechos cuenta como condena pero falta la justicia, los inspiradores y financiadores de la cadena de mando no están enjuiciados. Faltan los Atala, faltan los APROHs y faltan los escuadroneros”, dijo la organización humanitaria.
La captura de Callejas y Hawit en Estados Unidos por delincuentes comunes organizados no compensa su responsabilidad como líderes financieros de la APROH, dijeron ayer las víctimas de los ochentas, por eso en vida les recordamos su deuda, así como se la recordamos a Rafael Ferrari antes de morir, a Mario Rivera López, y a Oswaldo Ramos Soto, y a Paul Vineli, y a Gustavo Álvarez, y a Suazo Córdova y a su ministro de la Presidencia, entre otros. No los olvidamos. No queremos, pero no tenemos odio ni sed de venganza, sólo tenemos amor con esperanza.
Algunos de esos nombres señalados, efectivamente, han muerto en los últimos años sin haber respondido por sus contribuciones al modelo criminal implantado en Honduras entre 1979 y 1992, y pretendieron pasar desapercibidos con ceremonias religiosas en busca de falsas indulgencias.
Por otra parte, la organización de víctimas retomó los grandes temas de la actualidad internacional que afectan a Honduras, y no se refiere al corona virus  que tiene excesivos locutores alarmistas ni se refiere a loss narcos katrachos enjuiciados en Nueva York. Los familiares hablaron de los temas que hieren a la Honduras de abajo.
“Como las aves de techo venimos hoy a volar nuestra solidaridad con los 60 mil hondureños y hondureñas que deambulan en la frontera de México, que viven a la espera de un asilo en condiciones deplorables, que huyen de Honduras por culpa de este cartel de delincuentes de políticos impostores que destruyen el presente de la Patria”, dijo con firmeza la organización de víctimas de la desaparición forzada.
También el Comité de víctimas expresó solidaridad con las luchas de las comunidades indígenas y campesinas que defienden las cordilleras del norte, centro y occidente de Honduras, donde nacen las aguas dulces amenazadas por delincuentes mineros y represadores de ríos asociados con el crimen organizado del Estado.
En la víspera del Día Internacional de las Mujeres, el Cofadeh habló a las madres que lloran, a las familias que buscan consuelo, a los dolientes que aprisionan en sus pechos el luto, y les dijo que no están solas en esta batalla por la dignidad y la vida. “Nosotras no tenemos bolsas solidarias para llenar estómagos y sobornar las voluntades, pero tenemos orejas para escuchar y palabras para caminar juntos en esta batalla contra la violencia”, expresa el comunicado.
El texto hace referencia a la política de limosnas que utiliza el Partido Nacional y Liberal para sostenerse en la usurpación del poder desde el golpe de Estado de 2009, una estrategia que elimina como el SIDA las defensas internas de las comunidades empobrecidas y las vuelve dóciles a los deseos de los caciques urbanos asentados en Tegucigalpa.
Al final de su comparecencia en la Plaza de los Pañuelos Blancos, el Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos repitió una invitación a las personas responsables de haber herido eternamente sus vidas. “Les repetimos, una vez más, no tengan miedo; no crean que sus amigos del poder judicial, del ministerio público y los partidos políticos los van a proteger para siempre; sólo ustedes pueden salvarse de las historias de sangre que arrastran desde 1980. Vengan y confiesen. Y después, hablamos”.
El mensaje fue interpretado como un nuevo llamado a los escuacdroneros, políticos, religiosos y militares que son responsables de las desapariciones históricas de personas, hechos cometidos al amparo del Estado que era instrumento de los gringos anticomunistas de Reagan y Bush padre, un tema que será abordado por la ONU el 8 de mayo próximo.

Hasta aquí el resumen editorial del texto difundido ayer en el plantón de la Plaza La Merced en el viejo y ruidoso centro antiguo de Tegucigalpa, la capital.

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