martes, 6 de noviembre de 2018

La dignidad del pueblo se antepone a los intereses del régimen hondureño



Fotos y texto: Sandra Rodríguez

La indignación no tenía comparación con el cansancio. Era como una pequeña muestra de la Caravana Migrante conformada por más de cinco mil hondureños y hondureñas, que desde la semana pasada caminan por el Estado de Chiapas, México.

A esta se le llamó “caravana de la dignidad”, y salió de la zona norte del país, el pasado martes, en solidaridad con el pueblo migrante que huye del régimen dictatorial de Honduras, por lo que en cada uno de los 213 kilómetros de carretera fue marcado por el grito “Fuera JOH”, consigna de repudio desde mediados del primer periodo presidencial, y puesto que ahora usurpa Juan Orlando Hernández, el ilegal presidente del país.

Las primeras denuncias de atentar contra la caravana solidaria, se dieron a las ocho de la mañana, a la atura de las casetas de peaje de Zambrano, ya para entrar al Distrito Central, donde hay un campamente militar permanente.

A eso de las diez de la mañana el grupo de solidaridad llegó al inicio del bulevar “Fuerzas Armadas” por el cual caminaría hasta llegar a la “Ciudad Cívica” donde están las instalaciones de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Banco Central de Honduras (BCH), y Casa Presidencial en el edificio que fue la Cancillería de la República y a inicios de la década de 1990, la oficina de gobierno del presidente nacionalista y ahora acusado de corrupción, en los Estados Unidos, Rafael Leonardo Callejas, del Partido Nacional.

No traían equipaje, los acompañaba su sombrero, pañuelo, una pequeña mochila y la convicción del ¿Por qué estaban movilizándose?

Con las palmas, con ánimo -coreaban- “Berta no se murió, Berta no se murió, Berta se hizo millones, se hizo millones, Berta soy yo”, trayendo en la movilización la exigencia de justicia de la lideresa indígena lenca, Berta Cáceres, por cuyo crimen se desarrolla un juicio oral y público contra ocho imputados, y del cual la CSJ apartó al Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ) como defensa privada de al familia Cáceres-Flores y Zúniga-Cáceres, y del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPIHN).

Este pueblo es un pueblo digno, es el pueblo hondureño así que “fuera JOH”, se escuchaba en los altos parlantes, mientras se esperaba la incorporación de más personas que llegarían a la salida norte de la capital.

El trabajador social Sergio Ulloa, se unió a la movilización ayer en Comayagua, motivado para “expresar el descontento popular, el repudio hacia el mal gobierno y condenar las condiciones de vida en las que nos tiene este grupo que tiene secuestrado el gobierno”.

Los muros fueron una vez más un medio de comunicación para expresar el pensamiento de quienes salen a las calles a exigir el respeto a los derechos humanos. Parte del colorido lo dio los pitos vehiculares y gritos de los transeúntes contra Hernández agrando la consigna “no es mi presidente, es un delincuente”.

La caravana de la dignidad es un motivo obligado de solidarizarse con nuestros hermanos migrantes que van por Guatemala y México, que sepan que no están solos, que desde aquí apoyamos su lucha, expresaba por la unidad de sonido, Carlos H. Reyes, de la Convergencia Contra el Continuismo (CCC).

Claudia Flores, caminó en medio de la muchedumbre, no solo por solidaridad con los más de siete mil migrantes que van por México, con la intención de llegar al país que gobierna Donald Trump, sino porque su familia ha sido víctima del desplazamiento forzado por persecución política, como es el caso del abogado y político Enrique Flores Lanza. “La gente huye porque no hay nada aquí, no hay salud, no hay educación, este país está inevitable”.

Llegó gente de La Paz, El Paraíso, Olancho, Cortés, Yoro, Comayagua, Valle y Choluteca, a esta Caravana de la Dignidad, que fue convocada por la Convergencia Contra el Continuismo, que surgió en agosto del 2017 con el lema “reelección es fraude” y que entre sus acciones promueve una consulta popular para que la población opine si está de acuerdo o no con el régimen Hernández, con los proyectos extractivistas de muerte y una nueva Constituyente.

A opinión de Berta Oliva, de la coordinación nacional de la CCC, ninguno de estos temas es ajenos a la crisis humanitaria que se enfrenta con la migración masiva, y esto refleja que la situación se le fue de las manos al régimen.

“La gente se va por hambre, por desempleo, por miedo y terror al que se ha sometido al pueblo, y sólo con una capacidad organizativa es que se le va demostrarle a la dictadura que no nos dejamos someter”.

La Convergencia Contra el Continuismo decidió hacer este acto de solidaridad para recordarle al dictador que deje el lugar que usurpa, porque nadie lo quiere allí, que salga ya porque hay un pueblo que lo demanda, exige y no reconoce, expresó Oliva en el estrado principal donde culminó la movilización.

“Necesitamos no tener miedo, esta dictadura ha jurado quitarnos el derecho a la alegría y a la solidaridad y la CCC les decimos que no, vamos a ser solidarios desde cualquier trinchera y con cualquier persona que lo necesite, que sea sometida por la bota militar y por órdenes de ese señor, es necesario que el pueblo se sienta acompañado”, afirmó Oliva, coordinadora general del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH).

Al momento de tomar la palabra Berta Zúniga Cáceres, integrante de la Convergencia y coordinadora del COPINH, alzó su voz de acompañamiento solidario con los y las migrantes, la exigencia de justicia en la causa de su madre Berta Cáceres asesinada el 02 de marzo del 2016.

“No vamos a encontrar justicia mientras siga esta dictadura, por eso abrazamos y abrazaremos siempre esta lucha que sabemos no es de uno o dos días, sino un proceso, pero en el momento que caiga ese dictador nos vamos abrazar por la alegría”, declaró Zúniga, en medio de la alegría del encuentro en las calles y exhortó a que no les gane el miedo, sino la dignidad de cada persona.

Esta caravana está organizada por los políticos y están utilizando otros nombres, recobí una nota que decía de nuevo los curas están utilizando al pueblo, compartió el sacerdote jesuita Ismael Moreno, de la coordonacion de la CCC y convocante inicial de esta movilización a traés de sus redes sociales.

Si nosotros no salimos de nuestras agendas cotidianas y espacios particulares ante la dignidad, esta caravana no tiene ningún político, y si lo tiene es el tinte político del pueblo pobre que sufre hambre, entonces si tiene un tinte político.
La mayor parte de los que se van son mujeres, niños y jóvenes que aquí fueron discriminadas.

En la Carava, hay hermanos y hermanas que estremecen nuestro corazón porque no encontraron un espacio y fueron marginados, por ellos estamos aquí, y la solidaridad con ellos también tiene un tinte político. Padre Melo

La Convergencia demandó un retorno, pero es el del orden constitucional. La lucha se seguirá fortaleciendo mediante acciones públicas como la consulta popular en algunos lugares de Honduras, mientras la caravana migrante viajaba en bus facilitados por la alcaldía de Tonalá, Chipas para Arriaga. Y la caravana de la dignidad esperaría un par de horas para movilizarse junto al pueblo indignado que fue gaseado por la policía que mantenía cercada la Ciudad Cívica, en Tegucigalpa.

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