lunes, 28 de octubre de 2013

Los números favorecen a LibRe



Los procesos electorales son las instancias naturales para el debate sobre las propuestas de cómo resolver los problemas principales de Honduras. Esto reviste mayor importancia cuando la situación actual del país es caótica producto del pésimo gobierno del partido Nacional presidido por el presidente Porfirio Lobo y el presidente del Congreso Nacional y candidato a la presidencia Juan Orlando Hernández. 

Los niveles de deterioro económico reflejados en al aumento desproporcionado del costo de la canasta básica, el alto nivel de desempleo y subempleo que afecta a cerca de 50 por ciento de la población económicamente activa, el creciente déficit fiscal cercano al 8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), el alto nivel de la deuda pública que llegará a 80,000 millones de lempiras a finales de 2013, el bajo crecimiento del PIB (menos del 3 por ciento este año) son algunas de las manifestaciones de la tragedia económica que abate al pueblo hondureño bajo la conducción del gobierno Lobo-Hernández.


A esto habría que agregar la fuerte concentración del ingreso en Honduras que durante el presente gobierno ha crecido; el profundo deterioro institucional de país con el despido de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, constituyendo esto una flagrante intervención de un poder del Estado en otro; la intervención de la fiscalía; las concesiones amañadas de bienes del pueblo hondureño; la corrupción generalizada del gobierno; el alto índice de violencia que llega a 86 asesinatos por cada 100,000 habitantes, índice que no alcanzan los países en guerra en el medio oriente; el aumento de la pobreza; y otros más indicadores que llenaría páginas enteras de la tragedia nacional. 

Esta es la tragedia que los funcionarios públicos actuales y los defensores de oficio quieren ocultarle al pueblo hondureño; por eso no discuten los problemas actuales, sino que buscan en sus mentes conservadoras y defensoras del status quo argumentos relacionados lejos de la realidad y se inventan situaciones que los números desmienten categóricamente como lo demostramos en el presente documento.

Crecimiento económico

En muchas décadas ningún gobierno de la República había propiciado un crecimiento económico más acelerado que el período del presidente Zelaya Rosales. El promedio de crecimiento entre 2006 y 2008 es cerca del 6 por ciento lo cual ayudó también a reducir pobreza y desempleo. El 2009 la actividad económica de desploma por las condiciones del mercado internacional y porque el Partido Nacional decide, junto con el sector más conservador del partido Liberal, apoyar el golpe de Estado del presidente Zelaya Rosales. 

Pero qué ha pasado en el gobierno Lobo-Hernández: la tasa de crecimiento económico promedio es de apenas 3 por ciento, con un descenso de la tasa de inversión de 16.4%. Como consecuencia, se observa un incremento acelerado de la tasa de pobreza y el desempleo. Las condiciones materiales de vida de la mayoría del pueblo hondureño se han deteriorado de tal manera que en las encuestas de percepción recientes, los encuestados reportan en una mayoría aplastante (superior al 70%), estar enfrentando una situación económica peor que en el pasado reciente. Aunado a lo anterior, la pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo es de aproximadamente un 50%, según estimaciones de las Centrales Obreras del país. 

Esto es producto de que el gobierno Hernández-Lobo ha hecho muy poco para estimular sectores económicos de alto potencial como son: el agrícola, construcción y las MIPYMES; lo cual ha incidido en mayores niveles de desempleo. En adición, el crecimiento económico se ha visto afectado por las tasas de interés para financiamiento a la producción y el consumo que se han mantenido a la alza; asimismo desde mediados de 2011 el Lempira ha experimentado una devaluación creciente que llegará en total a finales de este año a más del 10%. Esto ha encarecido los costos de producción, el costo de vida de la población y en suma, ha deteriorado la calidad de vida de los hondureños y hondureñas.

La desastrosa política fiscal del gobierno nacionalista de Lobo-Hernández

Transcurridos tres años y medio de la presente administración Lobo-Hernández, el gobierno ha aplicado ocho paquetes fiscales, ajustes tarifarios a los servicios públicos y el transporte, al igual que rompimiento de techos a las cotizaciones a la seguridad social; que significan mayores cargas impositivas, menor poder adquisitivo para la población y mayores incrementos a los costos de producción.

El deterioro acelerado en materia fiscal muestra como se ha pasado en los últimos tres años de un déficit del gobierno central de 4.6% en 2011 a 6% en 2012, con una proyección de no menos de 8% para el 2013. Este “fiestón” fiscal del gobierno actual ha traído como consecuencia que la deuda interna aumente de 23,000 millones de lempiras en el 2009 a cerca de 80,000 millones cuando finalice este año, es decir un 347%. Deuda que está acaparando enorme recursos que se podría destinar a salud, educación, seguridad e infraestructura.

En adición, la deuda externa también ha crecido a un ritmo acelerado. Es un hecho reconocido por los mismos funcionarios de gobierno que a la próxima administración le tocará heredar un saldo de la Deuda Pública total que superará los 8,000 millones de dólares. Para agravar estas condiciones, sólo por servicio de la deuda ya contratada, el próximo gobierno tendrá que erogar más de 100,000 millones de lempiras en el período 2014-2016.

Pero también ha habido un creciente deterioro en la calidad del gasto público, a pesar de las mayores asignaciones en Gasto Corriente y Gasto Social. Este deterioro se refleja en bajos rendimientos de algunos indicadores educativos monitoreados en los informes recientes del Plan de Nación reportados por la Secretaría Técnica de Planificación y Cooperación Externa (SEPLAN, 2012), crisis agudizadas por el desabastecimiento de medicamentos en los hospitales, constantes denuncias de no-pago de obligaciones contraídas presupuestariamente con empleados públicos, proveedores y contratistas del Estado. Aunado a lo anterior, han decrecido los subsidios focalizados y no focalizados a los servicios de energía y precios de los combustibles; al igual que se han deteriorado programas sociales de primera importancia como ser: la merienda escolar, matrícula gratis y bono a la Calidad Educativa. Esto situación descrita contrasta con las altas asignaciones que absorben los servicios y programas clasificados bajo Gasto Social.

Sin embargo, durante la administración del presidente Zelaya Rosales, la política fiscal siguió parámetros prudentes basada en bajos déficit fiscales y en dinamizar la economía real con medidas monetarias, crediticias y fiscales que estimularan el crecimiento, al igual que generaran mayores recaudaciones para el erario público y permitieran atender el rezago social de una población con altos niveles de pobreza y pobreza extrema. De tal manera que en los años 2006-2008 se registraron los menores déficits fiscales (2.4% en 2008) y las recaudaciones de tributos crecieron hasta en un 20% anual sin necesidad de nuevas o mayores cargas tributarias. 

Al producirse la ruptura institucional con el golpe de Estado del 28 de junio del 2009, las finanzas públicas según los datos registrados en las cifras de la Secretaría de Finanzas (SEFIN) a junio del referido año indicaban que: el déficit fiscal del gobierno central era de -1.9% lo que demuestra que de no haber sido por el golpe de Estado con el apoyo de los nacionalistas el año se hubiese terminado con un déficit bajo. 
En concepto de deuda total, el presidente Zelaya Rosales recibió el país un con una deuda total equivalente a 4,734 millones de dólares (4,368 millones en deuda externa y 366 millones en interna). A junio de 2009, fecha del golpe, el saldo de la deuda total era 3,105 millones de dólares (2,380 deuda externa y 725 millones deuda interna), reducción alcanzada por el logro de condonación de deuda del BID en 2007. En pocas palabras, el gobierno nacionalista en sus cuatro años habría endeudado al país en cerca de 5,000 millones de dólares más de 100,000 millones de lempiras.

Contraste de la política monetaria, cambiaria y crediticia: Gobierno del Presidente Zelaya-Rosales y de la administración Lobo-Hernández

Durante la administración del presidente Zelaya Rosales se fortaleció la soberanía financiera y por primera vez en la historia, como se ha visto, los índices de crecimiento económico respondieron las expectativas y demandas del pueblo hondureño.

La política monetaria que apoyó este crecimiento en el Gobierno del Presidente Zelaya Rosales fue caracterizada por una reducción en las tasas de interés bancarias, lo que produjo efectos positivos en todas las actividades productivas, especialmente, en sector de la industria de la construcción y la agricultura, generando más de 300,000 empleos, Asimismo, se mantuvo estable la tasa de cambio, es decir, No se devaluó nuestra moneda nacional.

Por otra parte, se puso a disposición liquidez suficiente para estimular la inversión productiva por intermedio de la creación de un FIDEICOMISO por valor diez mil millones creado por el Banco Central de Honduras (BCH) y administrado por Banco Hondureño para la producción y la vivienda (BANHPROVI). Asimismo, se establecieron encajes bancarios diferenciados a efecto de estimular la inversión, la producción nacional y el empleo, se lograron acuerdos de cooperación de Gobiernos amigos en el contexto comercial y financiero, con la finalidad de fortalecer la posición financiera internacional y la balanza de pagos de nuestro país.

La tasa de política monetaria (TPM) se redujo a 3.5% con el propósito que el resto de tasas prevalecientes en el mercado financiero también se redujesen y evitar la expansión de las actividades especulativas que generan grandes ganancias al sistema bancario.

Es importante destacar que el gobierno de LOBO-Hernández, presionado por el descalabro fiscal que ha producido, ha respondido mecánicamente a elevar la tasa de interés (actualmente la tasa de los bonos oscila alrededor del 15%).Este mecanismo de trasmisión de la política monetaria ha inducido parcialmente a entradas de capital que han obligado al BCH a comprar más dólares contrarrestando el efecto inicial de regulación de los niveles de liquidez y del gasto gubernamental. Pero el mayor daño se ha dado con el incremento en la tasa de interés de política monetaria, la que ha desalentado la inversión, producción y empleo. 

En el contexto de la política cambiaria, el gobierno del Partido Nacional implementó un mecanismo de deslizamiento gradual del tipo de cambio del lempira con respecto al dólar, esta devaluación ha sido nociva para las actividades productivas y ha castigado a la población al reducir su poder de compra y en general ha producido mayor incertidumbre a todos los diversos agentes económicos de nuestro país.

Por su parte, se debe recordar la razón por las cuales el gobierno del presidente Zelaya Rosales decidió no continuar con el programa “Stand by” con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a fin de preservar la estabilidad cambiaria de nuestra moneda el Lempira; al efecto, estudios realizados por la Unidad Técnica de la Presidencia (UNAT), estimó que el impacto de una depreciación de la moneda aunada a altos precios del petróleo, ubicarían la inflación en un 15%, y elevarían en cuatro puntos adicionales el porcentaje de hogares pobres. 

Otras contrastes importantes
Un recuento sucinto en logros de la administración Zelaya Rosales y contrastes con la administración Hernández-Lobo lo ilustran el Informe de Gobierno 2008 de la UNAT y SEPLAN en su último informe de seguimiento del Plan de Gobierno 2010-2014, en el cual se destaca lo siguiente: Indice de Competitividad se pasó de la posición 96 en el 2005 al 82 ( una mejoría de 14 lugares) en el 2008 a 111 hoy ( un retroceso de 21 lugares). Se obtuvieron los fondos de donación de la Cuenta del Milenio (MCA); aquí es importante destacar que el World Economic Forum ubicó a Honduras en el 2013 en la posición 148 (de un total de 148 países evaluados) en el costo del crimen para los negocios, el más alto del mundo; asimismo en la posición 146 en crimen organizado y en la 142 en la confianza en la policía, entre otros.

En materia de Mantenimiento Red Vial nacional: pasó de un 45% de kms de carretera con mantenimiento en el 2009 a sólo un 22.4% de kms para el 2012; Rehabilitación de la Red Vial secundaria: pasó de una cobertura de 3,281 kms rehabilitados en el 2009 a 2,732 kms en el 2012.
En materia de indicadores sociales, se destaca: Ingreso Temprano de los niños al pre-escolar: la Tasa de Cobertura neta pasó de 44.5% en el 2009 a 42.1% en el 2012.; Cobertura Neta en Ciclo Básico: bajó de 89.5% en el 2009 a 87.5% en el 2012; la Tasa de Letalidad del Dengue: pasó de 3.7% en el 2009 a 9.3% en el 2012; Programa Matrícula Gratis: 1.8 millones de niños y niñas beneficiados con este programa en 2009; PLS ha suspendido este programa.

Sobre las inexactitudes recurrentes del oficialismo, vale la pena refrescarles sus ejecutorias en materia de proceso de priorización y utilización de los fondos de la Estrategia de Reducción de la Pobreza (ERP). En diciembre 2003, El Consejo Consultivo de la ERP y el Gabinete Social aprueban el Primer Informe de Avance y Actualización de la ERP, donde se amplia la definición de Gasto ERP, para incluir adicionalmente los siguientes rubros: Salarios de maestros ( 3.5 veces el PIB percápita), salarios de Salud (5 veces el PIB percápita), creación de plazas de policías, programas y proyectos de Municipalidades, paquete básico de salud, protección de bosques y áreas protegidas. El 11 de febrero del 2004, los directores del FMI y BM validan la definición ampliada de Gasto de la ERP, con la aprobación del Informe de Avance de la ERP presentada por Honduras. 2004 Reforma a la Ley del Fondo para la ERP (creando un fondo Virtual) (Decreto 76-2004). En el 2005 Directorio del FMI y BM aprueban el Segundo informe anual de la ERP que incluye el uso de un fondo virtual similar al usado en otros países HIPC. En el 2006 el Congreso Nacional aprueba los Programas y Proyectos de Inversión Municipal por un monto hasta de 700 millones de lempiras con fondos de la ERP. Todos los Programas y Proyectos financiados con alivio de la deuda, arriba señalados fueron incorporados en los Presupuestos Anuales y aprobados por el Congreso Nacional.

Sin embargo, los avances logrados se han revertido en esta administración nacionalista. Aparte de los magros logros alcanzado por el gobierno Lobo-Hernández, hay enormes disparidades en la distribución del ingreso, lo cual coloca a Honduras como uno de los países más inequitativos de Latinoamérica. Para ilustrar lo anterior, el Coeficiente Gini (que mide la desigual distribución del ingreso) pasó de 0.53 en el 2009 a 0.58 en el 2012; en consecuencia, la situación de pobreza que afecta a 7 de cada 10 hondureños y hondureñas, se ve agravada por la alta inequidad en la distribución del ingreso. 

También hay que tomar en cuenta las leyes y concesiones emitidas que comprometen el patrimonio nacional por ejemplo: Las Ciudades Modelo, concesiones de invaluables recursos hídricos, la Ley de Reconversión de deuda, COALIANZA y sus fideicomisos (privatizaciones amañadas) de las empresas públicas, entre otras.

En conclusión “La situación presente, evidencia tal como nos ilustran las estadísticas gubernamentales y los organismos internacionales un deterioro acelerado en todos estos indicadores económicos y sociales; en adición, el Estado representado por sus tres poderes, ha acrecentado su fragilidad institucional con problemas heredados por el golpe de Estado del 2009 y la creciente inseguridad que nos tiene clasificados como uno de los países más violentos del mundo”.

Conclusiones de un período para repetir

El período 2006-junio de 2009, y bajo el liderazgo del presidente Zelaya Rosales, el país alcanzó los siguientes resultados positivos:

El crecimiento económico fue el más alto registrado en la historia contemporánea de Honduras, alrededor del 6%.

Se mantuvo una disciplina fiscal con bajos niveles de déficit y con baja acumulación de deuda

Se mantuvo la estabilidad económica sin necesidad de aplicar paquetazos fiscales al pueblo hondureño.

Redujo los intereses bancarios al 10% promedio para estimular la inversión productiva y generar más de 400,000 puestos de trabajo.

Se aumentó el salario mínimo de Lps 3,500 a Lps 5,500 sin producir inflación (Se mantuvo el porcentaje inflación en un digito).

Se preservaron las reservas monetarias internacionales y la autonomía financiera sin devaluar el lempira (0% de devaluación durante todo el período de gobierno).

Se aumentó el circulante para el crecimiento interno mediante la creación de un fideicomiso de diez mil millones de lempiras dirigidos a los sectores productivos, principalmente a la construcción y a la pequeña y mediana empresa.

Fue posible reducir la pobreza en diez puntos porcentuales. 

Está claro que los números no mienten y que la opción de cambio, paz, equidad social, crecimiento económico y de una democracia participativa en donde el pueblo decida es LibRe, con Xiomara Castro como la próxima presidenta de Honduras.

No hay comentarios: