miércoles, 22 de mayo de 2013

Fe y política otra vez en malos pasos




Darwin Andino es un religioso somasco, pintado de azul nacionalista, formado fuera de Honduras y ascendido a Obispo en la colonia Kennedy por el cuestionado cardenal Oscar Andrés Rodríguez.

En 2009 bendijo las armas del golpe, rezó a Dios porque sólo hubo unas cuantas víctimas mortales del madrugón, y acompañó entusiasmado a los electores cachurecos en el colegio Milla Selva, en las elecciones más ridículas de la historia de Honduras.

Darwin es de aspecto taimado y tiene una mirada hosca, es semi calvo y mide casi dos metros de alto; tiene una estampa de hombre bravucón, tieso, algo lento en sus ademanes pero rápido en su posicionamiento ideológico de derecha. Es un peón del Partido Nacional, tiene la venia de Juan Orlando Hernández, originario de la zona, fabricante de hornillas y tortillas.

En diciembre de 2011 Darwin fue nombrado como relevo de monseñor Luis Alfonso Santos en la empobrecida diócesis de Occidente, en un proceso inusualmente acelerado por el cardenal Rodríguez.

En el primer año, enmudecido y distante de cualquier polémica, Darwin se dedicó a leer, observar y reunir información de sus ovejas y parroquias. Hizo perfiles.

Un año después de su arribo a Santa Rosa de Copán, sede del obispado, empezó a sacar las uñas y las garras.

Empezó ninguneando a las Comunidades Eclesiales de Base y dándole barco al Movimiento de Renovación Carismática, la expresión más anticatólica de la iglesia romana.

Suprimió el Consejo Diocesano del Presbiterio y tiró a la basura el  Plan Diocesano de Pastoral. Todas éstas, obras de su antecesor, el obispo Santos, el anti minero, el resistente, el obispo rojo.

Después de echar al carajo las estructuras de base de la diócesis, Darwin avanzó en diciembre contra 14 sacerdotes clave, especialmente en Intibucá, Lempira y Copán.

Los perfiles de los párrocos de Intibucá, Candelaria, La Campa, Lepaera, La Entrada y Copán Ruinas son de pastores en resistencia contra el golpismo, enemigos de la destrucción ambiental minera y represas. Para el obispo son de la resistencia popular y activistas de LIBRE.

En cartas personales les comunicó –sin comunicación previa ni derecho a la defensa --que las parroquias son suyas y quien no acepte la rotación, traslado o reforzamiento, que busque dónde trabajar porque él tiene en disponibilidad a sustitutos dentro y fuera de Honduras. Y que si algo les pasa, es por voluntad de Dios!

También los amenaza con divulgar sus secretos personales relativos a la vida en castidad…

El padre Bonifacio fue sacado en marzo del templo de Intibucá con policías antimotines y en Copán Ruinas el padre Corea fue advertido que si no se marchaba a Zacapa, Santa Bárbara, lo suspendería ad divini. Para siempre del ejercicio sacerdotal.

 La madrugada de ayer viernes, fuerzas élites de la policía aún sin depuración llegaron violentas a expulsar al padre Cándido Pineda de su Casa Cural en La Campa, Lempira.

En el asalto a patadas los subordinados de Arturo Corrales, incondicional del cardenal Rodríguez, sacaron al padre Cándido y a 22 indígenas que dormían esa noche después de la Feria Patronal a San Matías.

En medio de la oscuridad fueron trasladados con insultos a la posta departamental de Gracias, donde amenazaron con levantar en su contra cargos por sedición y escándalo. Fueron liberados el mismo viernes por la presión popular.

Tres días antes de esa irrupción delincuencial de la policía en un inmueble de la parroquia indígena de la Campa – el martes al mediodía --había llegado el obispo Darwin a amenazar al padre Cándido, para que se vaya de la parroquia. El sacerdote le exigió respeto al derecho canónico. Y no se fue.

Estando aún pendientes nuevos sucesos violentos por la conducta autoritaria del religioso somasco, podemos concluir que en el fondo de esta crisis – porque ya es una crisis regional en el Occidente --, lo que existe es una estrategia del capital transnacional aliado del bipartidismo para quebrar la resistencia social en la zona.

En los cinco departamentos que conforman la diócesis – irónicamente los más desiguales y empobrecidos – están más del 50 por ciento de las concesiones mineras, hidroeléctricas y eólicas del país.

Para cumplir esa misión de quiebre social de la resistencia está Darwin en la curia con sus policías y soldados, a quienes él mismo bendijo sus armas después del golpe. Andino es un peón de la derecha golpista.

Esa derecha es la misma que ayer viernes lanzó al ejército armado como rambo en contra los indígenas lencas que rechazan la represa de Agua Zarca sobre el río gualcarque, en Río Blanco, Intibucá.

Pues, frente a los excesos y arbitrariedades del obispo arquidiocesano, no son claras todavía las acciones que los feligreses católicos y los movimientos sociales de Occidente tomarán para hacerle frente a este nuevo conflicto de fe y política. Es decir, conflicto de poderes.

Pero la ciudadanía está en ebullición, y no se descarta una expulsión de Darwin por amor, por fe, por razones políticas o por las razones que sean…

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