miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Qué celebramos hoy?



Por Rebeca Becerra

Mi solidaridad a las madres que este día

que lloran por sus hijos e hijas.

Este día, para muchas madres, no es el recordatorio de momentos agradables, deseos cumplidos y sentimientos que acogen los núcleos familiares entorno a la mujer que representa la vida, la fertilidad, la que realiza el esfuerzo reproductivo de garantizar la supervivencia de los individuos en una sociedad.

El simbolismo de este ritual se ha alterado por las implicaciones políticas e ideológicas, afectando de manera directa su contenido, el cual ya no es vehículo que conduce al significado tradicional. El polo normativo de maternidad ha sido afectado, en este caso, la unión familiar en torno a la madre, el fortalecimiento de los lazos, los contenidos éticos, el divertimento, la tranquilidad, las constantes violaciones a la vida humana han alejado la forma de percibir este día y lo han cargado con palabras como violencia/muerte, ausencia/dolor que lejos de ser semántica es la realidad.

Igualmente ha afectado y potenciado el rol de la madre/mujer en una sociedad donde la violencia es extrema, la seguridad completamente nula y la justicia incapaz. La zozobra constante nos mantiene el alma oprimida sabiendo que en cualquier momento nuestros hijos e hijas pueden convertirse en víctimas de las circunstancias y de igual manera nosotras.

Las celebraciones en las sociedades son vías de escape a las imposiciones de una estructura que dicta normas y de la cual quiérase o no dependemos, una estructura política-económica-social que nos sofoca y que desencadena una serie de conflictos en los cuales lamentablemente nos encontramos; esas vías de escape o anti-estructuras han sido perturbadas, invadidas, atravesadas, trastocadas, tanto así que en vez de eso son espacios donde se trasladan los problemas instituidos por esa estructura: espacios inundados de dolor, de ausencia de seres queridos, de impotencia, de rabia; son puntos de encuentro donde estamos obligadas/os a compartir contenidos diferentes, antagónicos al contenido tradicional.

En este sentido los procesos sociales de ruptura, en el caso nuestro como el golpe de Estado de 2009, afectó directamente el entretejido cultural y sus contenidos simbólicos, por parte de quienes irrumpieron el camino que veníamos transitando, utilizando diversas vías, unas casi imperceptibles y otras directas y deshumanizadas. Los contenidos simbólicos son los que conducen situaciones afectivas y conductuales de los seres humanos, durante y después del golpe de Estado hemos sido víctimas no sólo de violaciones a nuestros derechos humanos, sino a alteraciones de esos contenidos que han venido a polarizar más los grupos antagónicos. Pese a lo anterior, hemos sabido utilizar algunos y crear nuevos para integrarlos en la conducción de las transformaciones sociales porque los símbolos son capaces de producir cambios reorganizando y renovando la cohesión de los grupos humanos.

Nuestro deber es alzar las banderas en pro de la vida, denunciar la ignominia; protestar por los problemas sociales de Lesa Humanidad que han enlutado a muchas familias hondureñas. Hoy, no podemos apartarnos de la realidad histórica que vive el pueblo en medio de un marco de miseria y dolor.
Tegucigalpa M.D.C. 13 de mayo de 2012

No hay comentarios: