viernes, 10 de junio de 2016

¡El Falso Mesías!


Por J Donadin Álvarez  *

Aprovechó la coyuntura que el Golpe de Estado le significó a nivel personal y supo agenciarse un perfil de mártir político por defender las causas populares; enarboló la bandera de la refundación del país y prometió respetar en todo momento la voluntad popular; hizo creerle a muchos hondureños que era el mesías de los hondureños y que el partido que fundaría con el apoyo de un pueblo empobrecido y desesperado marcaría la ruta para llegar al poder y encauzar a Honduras por el camino hacia el desarrollo.  

Sin embargo, la realidad frustró sus ilusorios proyectos. Cuando intentó retomar el poder mediante la vía electoral, participando en las elecciones del 2013 el fracaso fue notorio. Se equivocó al imponer como candidata “por consenso” a su esposa. Ésta no demostró liderazgo y fue fácilmente superada por unoutsider como Salvador Nasralla candidato del emergente Partido Anticorrupción. A pesar de ello, no fue el citado Nasralla el que se consagró como presidente de la nación sino el otrora presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández, quien mediante manipulaciones jurídicas y mediáticas montó un colosal fraude que lo llevó a la Casa Presidencial.

Así, el mesías de los hondureños se vio rezagado del poder y fue confinado a un curul en el Congreso Nacional como jefe de bancada del Partido Libertad y Refundación (Libre). Sin embargo, con el pasar del tiempo este mesías comenzó a desgastarse como consecuencia de cierto extravío político. De  abanderado de la lucha popular y de la refundación de Honduras pasó a convertirse en un traidor a la patria al apadrinar el proceso de reelección emprendido por la pandilla azul y facilitarle el camino de relección al Partido Nacional, el instituto político que mayor miseria le ha causado al país. ¡Que tragedia! Los intereses de los nacionalistas aunados a su propio interés político lo llevó a estar de acuerdo con la sentencia de cinco magistrados controlados desde el Poder Ejecutivo de que la reelección era un asunto de importancia nacional.

Ese falso mesías tiene nombre y apellido: Manuel Zelaya Rosales es su nombre. Por supuesto, habrá personas cuyo fanatismo político les impedirá reconocer en él a un político con visos dictatoriales y con un evidente delito de traición a la patria. Así lo confirma el respaldo sin criterio de una considerable población que le rinde pleitesía.  No obstante, otra cantidad importante de personas comienza a descubrir la particularidad de este mesías de imponerse dentro de su partido y deslustrar la imagen de quien no lo apoye.

Habrá que preguntarse: ¿A que juega Zelaya? ¿Dónde dejó sus convicciones jurídicas para seguirles el juego a los nacionalistas? ¿Acaso ignora que el fallo establecido por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que, al margen de la ley, autorizó el debate sobre la reelección, es ilegítimo, y constitutivo de delito?  Él ha traicionado no sólo a la oposición o al partido Libre sino en especial a la mayoría de hondureños que nada quiere saber de reelección de corruptos consagrados al saqueo de fondos públicos. 

La decisión del mesías de entrar al terreno reelectoral  expeditará a la pandilla azul el camino para imponer la candidatura ilegal de Juan Hernández; Y no puede negar que sabe perfectamente que  el artículo  número cuatro de nuestra Constitución, referente a la  obligatoria alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia, continúa en vigencia. 

Es recomendable, además que el Tribunal Supremo Electoral y la nueva Sala Constitucional reflexionen sobre el papel que desempeñarán  si se prestan a inscribir ilegalmente al señor de Juan Hernández. El pueblo estará pendiente de castigar en su momento a todos aquellos que se conviertan en falsos mesías o lo que es peor: en traidores a la patria.

* Escritor hondureño


No hay comentarios: