viernes, 26 de enero de 2018

"El golpe de estado lleva el 'sello' de EE.UU."



Por Alex Anfruns

Desde hace dos meses, la coalición electoral Alianza de Oposición reivindica a su candidato Salvador Nasralla como el ganador de las pasadas elecciones del 26 de noviembre. Gilberto Ríos Grillo es dirigente nacional del partido LibRe, uno de los partidos que conforman la Alianza y cuyo secretario general es Manuel Zelaya, ex presidente constitucional de Honduras depuesto en julio de 2009 tras un golpe de estado. Ante el anuncio de nuevas movilizaciones de la sociedad hondureña para protestar contra el gobierno, Ríos Grillo nos resume cual ha sido la evolución reciente de esta crisis social y política que ya ha provocado 34 muertes. También destaca la dimensión internacional de esta profunda crisis por la que atraviesa el país centroamericano.

A finales de diciembre hemos visto unas controvertidas declaraciones de la representante del Estado de EE.UU., legitimando el fraude electoral en su país. ¿Cómo ve actualmente la situación a nivel internacional ?

En general, la situación internacional que observamos es de disputa. Aunque Honduras es un territorio pequeño, para Estados Unidos es relativamente importante. Por eso, en este pleito por la hegemonía, a Honduras no se le permite entrar en la disputa.

Luego de la pérdida casi absoluta de la legitimidad de las instituciones en Honduras, sobretodo después de los acontecimientos del golpe de estado, del fraude de 2013 y de este nuevo fraude que es más evidente que el anterior…quien ha tenido que dar el “sello” del visto bueno de las elecciones ha sido la propia embajada norteamericana a través de la Sra. Fulton, que es su representante en Honduras.

Hay una imagen muy clara del momento en que ella reconoce el triunfo electoral de Juan Orlando Hernandez, porque el presidente del Tribunal Supremo Electoral, David Matamoros Batson, aparece en televisión con sus manos en las bolsas, detrás de la embajadora norteamericana…como asumiendo que es ella quien tiene que dar la certificación o el visto bueno del triunfo electoral. La injerencia norteamericana frente a la comunidad internacional y la necesidad de que intervengan directamente en Honduras es bastante evidente.

¿En qué consiste esa disputa a la que hacía referencia antes?

En los últimos diez años ha habido un claro avance de la izquierda centroamericana, con el triunfo del frente sandinista en Nicaragua, del FMLN en Salvador, incluso de una izquierda en Costa Rica…También con la situación descontrolada que se vio en Guatemala, ya que a pesar de que la voluntad norteamericana fuera quitar al presidente, había una movilización popular importante.

En Honduras, si la primera fuerza política llegara a ser un partido de izquierdas, eso significaría que Estados Unidos perdería mayor control sobre la región. Lo que ha pasado en Honduras se da en ese contexto, y también en el contexto de la lucha contra Venezuela y Cuba. Son países que están en un claro posicionamiento de liberación nacional que se articula a nivel latinoamericano. Eso explica que EE.UU. no puede perder ni el más pequeño de los territorios. Por eso tenemos esta situación en Honduras.

¿Qué postura tuvieron los observadores de la Unión Europea y la Organizacion de Estados Americanos (OEA), que estuvieron presentes durante las elecciones?

En un primer momento, tras las elecciones tuvieron que reconocer que Salvador Nasralla, el candidato de Alianza, había sido el ganador por un margen superior al cinco por ciento, ya que por la cantidad de actas escrutadas la tendencia era prácticamente irreversible. Tuvieron que dar esas declaraciones porque había una presencia internacional.

Luego, dos días después, cuando se cae el sistema de conteo y la tendencia cambia, tanto la OEA como la UE tuvieron que dar informes donde decían que la situación no era clara. Incluso el secretario de la OEA Luis Almagro tuvo que decir que debían repetirse las eleccciones porque los resultados no eran transparentes. Esa ha sido la última palabra de la OEA.

Recordemos que la OEA tiene que supervisar o ejercer un papel legitimador de más de 18 procesos electorales este año 2018 en América Latina. De modo que no podía empezarlo manchando su prestigio, aunque ya estaba bastante desprestigiada…Pero el fraude había sido tan evidente que no se podía comprometer con él.

Tanto la UE como la OEA tienen posturas meramente declarativas, y no tienen ninguna forma de ayudar al cambio en Honduras.

Después de constatarse la falta de reconocimiento de la victoria de Salvador Nasralla, hubo intentos de dividir la Alianza de Oposición. Incluso, tras una visita a la sede de la OEA en Washington, Nasralla se prestó a ello…

Eso nos permite ver la ingenuidad de Salvador en política, y de hecho él mismo lo reconoce. Es similar a la que tuvo hace siete años el presidente Zelaya cuando fue a la embajada de Brasil dos meses después del golpe de estado. Alli recibió la visita de Thomas Shannon, representante del Departamento de Estado de EE.UU., y también recibía comunicaciones directas de Hillary Clinton. Ambos le manifestaron al presidente Zelaya que iba a ser restituido en el poder. Y él creía en ese retorno.

En el caso de Salvador, cuando después del fraude se ha ido a Estados Unidos, ha visitado el Departamento de Estado y a congresistas para mostrarles las pruebas de que hemos ganado las elecciones…Y claro, ellos le han dicho que van a hacer todo lo posible por reconocer su triunfo y no apoyar a Juan Orlando…

Pero Estados Unidos juega un discurso doble : dicen una cosa y hacen otra. Siempre es en función de sus intereses y por supuesto de las personas que representan sus intereses en nuestros pa í ses. En este caso, Juan Orlando es el mejor representante de los intereses de las transnacionales y de la lógica privatizadora-neoliberal norteamericana en Honduras. Yo creo que esa ingenuidad viene de su falta de conocimiento de la naturaleza del imperialismo.

En las pasadas Navidades vimos cómo la Alianza hizo un llamamiento a que la sociedad hondureña resistiera en las calles. Fuera de Honduras se conoce al COPINH, ¿Qué papel tienen los movimientos sociales en las movilizaciones de la Alianza?

Con el golpe de estado, todos los movimientos sociales, los sectores de izquierda y una sección del partido del presidente Zelaya formamos el Frente Nacional de Resistencia Popular. Eso luego dio paso a la formación del partido Libertad y Refundación, que fue el que postuló y ganó las elecciones de 2013. Luego, también tras el golpe surgió otro partido, el de Salvador Nasralla, que era de centroderecha. Estos sectores, junto a otros partidos muy minoritarios, como el socialdemócrata Innovación y Unidad (PINU), decidimos unirnos y formamos la Alianza de Oposición.

En la Alianza de Oposición encontramos a todos los sectores que representan las clases nacionales. Es decir, incluso la burguesía nacional, sectores del comercio, trabajadores, movimientos sociales…no hay nada que esté fuera de la Alianza.

En lo que respecta al COPINH, ellos tuvieron su momento como movimiento social y luego se pasaron más a una lógica de ONG. Ellos también están apoyando la lucha contra la dictadura y se han sumado, pero no son un sector movilizador importante. Sobre todo después del asesinato de Berta Cáceres, el COPINH no tiene la misma beligerancia que tenía antes, al igual que otros sectores cercanos a ellos.

Los sectores sociales importantes aquí siempre han sido el magisterio, los trabajadores públicos, los estudiantes, que tuvieron un repunte muy importante en los últimos dos años…Todos esos están dentro de la Alianza y siguen las mismas orientaciones en coordinación con la Alianza de Manuel Zelaya Rosales.

Ahora mismo se prepara un paro general. ¿Cómo ve las siguientes movilizaciones?

Yo, que fui candidato en las elecciones, estoy encontrando más apoyo que el que teníamos para el proceso electoral. Y eso, teniendo en cuenta que ¡ el proceso electoral lo ganamos ! Hay más sectores de la población interesados en que Juan Orlando salga del poder.

El paro cívico nacional que se ha convocado del 20 al 27 de enero será una semana completa de toma de carreteras, bloqueo de calles, huelga de consumo, etc… Creemos que va a tener un impacto mucho mayor que el que tuvo cualquier otra manifestación anterior.

Vemos que la gente esta dispuesta y pide incluso acciones más radicales, aunque nosotros queremos seguir en una insurrección pacífica y la desobediencia civil, sin llegar en ningún momento a proponer ni impulsar acciones violentas.

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