viernes, 16 de enero de 2015

A un año de la intervención



Migrar construye un mundo diferente

En estos días se está cumpliendo un año de la intervención del Instituto Hondureño de Seguridad Social. Fue en los últimos días del gobierno de Porfirio Lobo Sosa. Una intervención ordenada por el presidente entrante Juan Orlando Hernández. La comisión integrada por Vilma Morales, Roberto Salinas y Germán Leitzelar, recibieron la misión de escudriñar los grandes problemas del Seguro Social y que le impedían a sus afiliados obtener la atención médica efectiva y de calidad.

El secreto que se dejaba escuchar a grandes voces fue confirmado, meses después, por la junta interventora: la corrupción se comió las bases principales de la economía que sostenía al Seguro Social.

El seguro social es producto de una gran lucha de la clase obrera y sobre todo fruto de la gloriosa huelga de 1954. La institución fue creada en 1959 con el objetivo que fuese un instrumento del Estado al servicio de la justicia social a efecto de garantizar el derecho humano a la salud, asistencia médica, protección de los medios de subsistencia y los servicios sociales necesarios para el logro del bienestar individual y colectivo de los trabajadores en general.

Pero de pronto pasó a ser una institución de beneficio particular y al servicio de unos políticos sinvergüenzas. Su función pasó a ser otra. Se convirtió en un nido de activistas impuestos por los políticos y en la mina de oro para sacar dinero que ha servido incluso para financiar campañas políticas.

Un buen informe de la Comisión Interventora revela que en ese nido de corrupción se sobrevaloraron compras, se asignaron altos sueldos sin justificación alguna, se contrató personal sin estar capacitado y sin necesitarlo, se asignan proyectos a empresas fantasmas o a empresas que se prestan para desarrollar algún tipo de corrupción en la prestación de servicios.

La justicia arrinconó a la cárcel a unos cuantos integrantes de la red de corrupción pero andan sueltos los principales. A un año de la intervención del Seguro Social nada ha cambiado. Los derechohabientes siguen reclamando pago de incapacidades, protestan porque no hay medicinas, las atenciones siguen siendo pésimas. La realidad de problemas del seguro social sigue intacta.

El gobierno de la vida mejor prometió un nuevo modelo de seguridad social pero muy poco se está trabajando en la construcción de dicho modelo y tampoco se han convocado a todas las partes involucradas para que sea un modelo de seguridad social construido por todos y para todos.

No se pretende que en un año, la junta interventora cambie de un porrazo la seguridad social del país, pero un año sí que es un tiempo idóneo en el que deben verse luces, caminos y salidas a esta grave crisis que tiene como único perdedor al pueblo hondureño. Pero al paso que vamos solo falta que los interventores terminen intervenidos.

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