miércoles, 5 de junio de 2013

Sobre la propuesta electoral de LibRe



Por Gustavo Zelaya

La historia política hondureña tiene elementos curiosos que pueden conocerse cuando contrastamos los resultados electorales desde 1981 a la fecha. Esto permite saber acerca de niveles de participación, de ausentismo electoral, crecimiento o disminución de los votantes o la forma en que se pierde una votación. Pero hay otros aspectos que van más allá del dato y de la comparación estadística. En especial cuando encontramos que a pesar del llamado período democrático que inició con el gobierno liberal de Roberto Suazo Córdoba hasta el golpe de Estado de 2009, muy poco ha cambiado en el estilo tradicional de los políticos que han estado en el poder. En nuestro país las actividades políticas no siempre se comportan como creía Heráclito, es decir, parece que las aguas que corren bajo los puentes siempre son las mismas y esa tradición pretende que nada cambie y que sus intereses, sus instituciones, sus códigos, siempre permanezcan.

Ese afán de mantener sin alteraciones la sociedad que han forjado para su conveniencia, ha encontrado un potente cimiento en el sistema electoral y en la forma de las campañas electorales. Aquí todo permanece, nada cambia. Toda la tradición política concentrada en los dos partidos representantes de los grupos del poder económico, muestra insistentemente que ninguno de ellos ha logrado su triunfo electoral gracias a una propuesta política de gobierno. Una propuesta que contenga las políticas que tiendan  desarrollar y encauzar al país en rutas claras de prosperidad en condiciones de equidad y soberanía.

No es exagerado afirmar que todos los triunfos electorales del partido conservador y su facción liberal y nacionalista, se obtuvieron sin tomar en cuenta las virtudes del candidato de turno, por cierto, muy escasas; y que algo importante en esos eventos fue el papel desempeñado por la propaganda y el financiamiento de grupos económicos industriales, comerciantes, contrabandistas, narcotraficantes, evasores del fisco, valgan las redundancias. En las campañas pasadas, sin excepción, han efectuado todo ese proceso sin presentar propuestas ordenadas que indicaran cómo desarrollar al país. Si en algún momento se pretendió tener a mano un plan de gobierno coherente y una propuesta científicamente construida, rápidamente fue descartada ya que no era de interés para el gobernante de turno. Probablemente se hicieron porque había que cumplir con una obligación propagandística o con alguna exigencia internacional. Después, las cosas se fueron haciendo según las ocurrencias del mandamás o por las oscilaciones de la coyuntura. Y si agregamos las presiones externas de los financistas internacionales y el estar determinados por los cambios en el precio de los productos importados y exportados, tendremos un retrato completo de gobernantes carentes de propuestas, sin idea de la planificación y absolutamente dependientes de los centros mundiales del poder.  Sin noción alguna del concepto de soberanía.

Toda la historia transcurrida, y no sólo desde 1981 con el inicio del supuesto proceso democrático, enseña que los y las ciudadanas no han votado por propuestas de gobierno, por planes de desarrollo sostenido, no han sido persuadidos con argumentos bien fundados, han votado por figuras sobre-dimensionadas por la magia de la propaganda, se han dejado impactar con la canción menos mala y por la foto más conveniente. Los procesos electores fueron ganados no por las cualidades intelectuales ni por los atributos excepcionales del candidato; sino por la mala gestión del gobierno anterior que deja  desempleo, hambre, impunidad, corrupción y violencia Ahora,  creyendo con alguna ingenuidad que las cosas son diferentes y que hay cierto despertar en la conciencia de la población, nuestra realidad muestra que quien quiera gobernar en Honduras, tiene que presentar una propuesta de gobierno que haga posible organizar el desorden provocado por los partidos tradicionales desde sus diferentes gobiernos. Se trata de superar el descalabro, de ordenar las finanzas, de edificar un sistema social más justo, solidario, equitativo, respetuoso de los derechos humanos y de la naturaleza, al cual se podrá llegar en un proceso que debe considerar la participación de diversos sectores de la sociedad hondureña. En una propuesta distinta se tiene que considerar que no se trata del orden del burócrata o del tecnócrata formado en categorías neoliberales ni del orden castrense.

Se trata, entonces, del plan de gobierno que ponga en el centro de sus políticas a la naturaleza y a la persona humana, diversa, con sus intereses particulares y sus posibilidades, con sus necesidades espirituales y materiales que no podrán satisfacerse de inmediato. Es la gran propuesta realmente humanista, socialista, democrática, totalmente imposible de realizar bajo las condiciones del neoliberalismo y a la sombra de la política tradicional.

Si realmente es cierto que los que habitamos Honduras cambiamos debido al golpe de estado de 2009, si fuera evidente que la conciencia social y política es otra, si fuera cierto, entonces, que no nos dejamos llevar tanto por los cuentos de la tradición política y que nos sostenemos más en razones bien fundadas, puede afirmarse que las próximas elecciones generales serán ganadas por quien presente y defienda una mejor propuesta que ayude a enfrentar de forma planificada los gravísimos problemas nacionales. Tal vez no sea suficiente para ganar la elección presidencial pero se vuelve más firme la posibilidad por la insatisfacción de la población frente a este gobierno ineficiente, violador de los derechos humanos, irresponsable y autoritario, del cual forma parte fundamental el presidente del congrezoo.

La crisis del sistema nos pone frente a nosotros la evidencia de muchas dificultades que tendrá que enfrentar el futuro gobierno: aumento de la deuda interna, corrupción, desempleo, quiebra intencional de las empresas estatales, altos índices de violencia, represión, asesinatos en las zonas de conflicto agrario, entrega de los recursos naturales, falta de inversión, violencia contra la mujer, marginamiento de grupos sociales en riesgo, crimen organizado, sistemas judiciales y de seguridad desprestigiados, pérdida del patrimonio nacional, restricciones en el acceso de los alimentos básicos; esos y otros problemas deben ser enfrentados, resueltos y deben estar contenidos en la propuesta de gobierno.

En el caso de la candidata presidencial de LibRe, Xiomara Castro, ya existen adelantos sobre cómo enfrentar esas dificultades. Lo ha dicho en discursos y está expresado en diferentes documentos del partido LibRe. Es la organización política que puede resolver la crisis en el entendido que no se logra de forma inmediata sino en un proceso económico, político, social, cultural, creativo que puede abarcar varios períodos de gobierno. Considerando también que no es suficiente el triunfo presidencial sino que se necesita obtener la mayor cantidad posible de diputaciones y alcaldías. Esto es muy importante: ganar la presidencia, la mayoría en el congreso y  en las alcaldías.

De manera sintética estos son algunos de los componentes fundamentales de Libre, que aparecen en sus proclamas, en su normativa interna y que van a contribuir a superar la crisis social que impacta en toda la sociedad hondureña.

La Refundación del Estado de Honduras. Se  trata de edificar una institución que garantice las libertades y los derechos de hombres y mujeres, que sea capaz de generar condiciones en donde sea posible una existencia más justa y con equidad en la distribución de la riqueza social.

La Asamblea Nacional Constituyente. Será la instancia en donde se resolverá la crisis de representatividad y que haga efectivo el acceso igualitario y sin privilegios ante la justicia. El primer pacto social en la historia nacional servirá para poner las bases del crecimiento sostenido del nivel de vida del pueblo; uno de sus elementos centrales será el principio revocatorio para todos los cargos de elección popular y su fundamento será el respeto a la dignidad de las personas.

Democracia y Soberanía Popular. La participación del pueblo es el único camino que conduce a la verdadera democracia, sin tiranías ni dictaduras, sin golpes de Estado y sin la intervención  en la vida política nacional de cualquier potencia extranjera. La democracia participativa es un proceso de perfección continua en donde se van eliminando las prácticas antidemocráticas de los grupos de poder.

El Socialismo Democrático y el Nuevo Sistema Económico. El fracaso de “esta larga noche de pesadilla neoliberal” requiere  construir un nuevo sistema económico que esté al servicio del pueblo y que ponga fin a la desigualdad, en donde se eliminen las prácticas monopólicas, se incentive la producción, el empleo y se establezcan  relaciones justas entre el capital y el trabajo, con más posibilidades de distribución equitativa de la riqueza social tomando en cuenta las diferencias, las capacidades y las necesidades individuales. Las nuevas bases económicas que generen oportunidades para la creatividad y el trabajo de todas y todos los hondureños, con una existencia digna, sin explotación del trabajo humano y con posibilidades reales para desarrollar las diferentes instancias de producción agraria, industrial, tecnológica y científica.

Se trata, entonces, de desarrollar nuevas relaciones sociales que no atenten contra la dignidad de las personas ni contra la soberanía popular.

Justicia y Seguridad. Frente a la amenaza que se deriva de un sistema de justicia controlado por ciertos grupos políticos y económicos que promueve la impunidad, la inseguridad y la violencia, el partido LibRe propone organizar un sistema administrador de la justicia que aumente la seguridad y que considere algunos momentos básicos: un nuevo  proceso de selección de fiscales, jueces y magistrados, con regulaciones claras en la carrera judicial y fiscal, y la participación activa de la ciudadanía en tales procesos. Poner a la policía de investigación bajo el control del ministerio público. Desmilitarizar de la sociedad hondureña y a las instituciones del gobierno hasta que las fuerzas armadas vuelvan a los cuarteles y cumplan su labor constitucional. Reorganizar y restructurar la policía nacional para convertirla en una institución estrictamente civil, moderna y respetuosa de los derechos humanos.

Respeto Irrestricto a los Derechos Humanos. LibRe es el partido que garantiza la reivindicación de los derechos de todos los grupos sociales y para ello emprenderá transformaciones para que el estado no violente derechos, no reprima a los que piensan de formad diferente. El respeto, defensa y promoción de los derechos humanos y las libertades públicas es una de las tareas fundamentales del partido.

El Laicismo y la Libertad de Cultos. LibRe respeta la libertad de culto de todos sus miembros y extenderá esa práctica a la sociedad en su conjunto, en tal sentido defiende y sostiene el carácter laico del Estado.

Hay otros aspectos igual de importantes que se pueden agregar como la urgente necesidad de democratizar el sistema electoral y las diferentes formas de participación ciudadana en la actividad pública. En general, se trata de hacer realidad el principio de la soberanía popular y que se manifieste en la soberanía alimentaria, energética, en las telecomunicaciones, sobre los recursos naturales, en las relaciones intersubjetivas y en el desarrollo de la cultura.

La justa lucha emprendida por el pueblo a través del Frente Nacional de Resistencia Popular y del partido Libertad y Refundación requiere de más capacidad organizativa y mayores niveles de claridad política, requiere de potenciar la candidatura de Xiomara Castro como la mujer que ha sabido sintetizar los anhelos populares y que sabrá realizar tantos sueños truncados, tantos ideales y, en especial, sabrá honrar con su victoria la memoria de los hombres y mujeres que fueron asesinados por la brutalidad de los golpistas.