martes, 28 de enero de 2020

Guardia Nacional de México se convirtió en nuevo muro que detiene a la caravana de migrantes


Guardia Nacional instalada en las orillas del río Suchiate, frontera México-Guatemala.

Más de 3 mil migrantes hondureños y hondureñas quienes integran la primera caravana 2020, formada principalmente por jóvenes, intentaron entrar por el río Suchiate a México. Pero, fueron detenidos por efectivos de la Guardia Nacional, quienes, con escudos antimotines, toletes, gas pimienta y lanzamientos de piedras montaron una feroz persecución.

La población migrante que llegó desde el viernes a la fronteriza ciudad de Tecún Umán, Guatemala, el sábado anterior comenzó a presionar para lograr ingresar a territorio mexicano. Sin embargo, las autoridades migratorias y la Guardia Nacional impidieron el ingreso cerrando el portón fronterizo, argumentando que sólo extranjeros con visa o permisos migratorios especiales podían ingresar a territorio azteca.

Hoy lunes (20/01/2020) a las 4:00 am la caravana comenzó a reagruparse en la aduana de Tecún Umán, Guatemala. Después de una oración a Dios y el canto del himno nacional de Honduras, caminaron sobre el puente sobre río Suchiate hasta llegar a 50 metros de la entrada a la aduana de México, en Ciudad Hidalgo.

Después de 20 minutos, una comisión de la caravana entregó una carta redactada a mano y dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador, solicitando los dejara entrar y recorrer la ruta migratoria hasta llegar a la frontera con Estados Unidos, para ingresar en cualquier momento a dicho país y lograr su propósito.

Sin embargo, la respuesta del gobierno mexicano se dio a conocer a las 10:10 de la mañana, cuando un grupo de migrantes forcejeó brevemente con los militares en el paso del puente internacional Rodolfo Robles, que conecta a ambos países, mientras una agente del Instituto Nacional de Migración (INM) explicaba que deberán sujetarse a las leyes mexicanas para entrar y permanecer en México, deben portar una visa mexicana o un documento migratorio.

Ante la negativa de las autoridades, la mayoría de los migrantes tomó la decisión de ingresar a territorio azteca por el río Suchiate. Una vez que llegaron a las 11:40 am a la arena ubicada en la ribera del río, ya en ciudad Hidalgo, se enfrentaron a la Guardia Nacional, quien había formado un muro para evitar el ingreso.

Sin mediar palabras, comenzaron a lanzar gas pimienta, toletazos y empujones a los migrantes que intentaban ingresar a ciudad Hidalgo, mientras algunos jóvenes lanzaban piedras para perder abrir paso. Fue imposible avanzar porque eran devueltos por los militares.

Mientras cruzaban el río y eran reprimidos, los grupos que habían avanzado más rápido, muchas personas dejaban caer al agua sus pequeñas mochilas, cobijas y zapatos que la corriente los arrastraba río abajo. Al menos 10 personas recibieron impactos de piedra y toletazos en diversas partes del cuerpo.

Después de una hora y 20 minutos de represión la Guardia Nacional logró neutralizar la caravana. Pero la gente continúa en el bordo del río Suchiate, del lado de Ciudad Hidalgo, en el sureño estado de Chiapas.
El ambiente es de zozobra porque no se sabe si se quedaran en esta zona o regresarán a las casas de migrante y áreas verdes de la ciudad de Tecún Umán, para intentar descansar y dormir un poco. “Mañana seguiremos con nuevos intentos para ingresar a territorio mexicano, porque nuestra ruta es llegar a Estados Unidos”, dijo un joven frente a un grupo de 300 personas que apoyaron petición.   

Las autoridades mexicanas reforzaron aún más la frontera con Guatemala para neutralizar la caravana.  “Lo más seguro es que aquí vamos a dormir para pasar los tres mil migrantes de forma definitiva a México”, advirtió un líder de la caravana.

La situación es tensa, amenazante e incierta. Sin embargo, la caravana tiene la esperanza de conseguir el propósito. “Cualquier cosa que pasa aquí es mejor que vivir en Honduras. Allá nos morimos del hambre o te pegan un tiro”, aseguró Antonia Sarmiento originaria de Tegucigalpa.

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