jueves, 4 de agosto de 2016

"Para eso tenemos a los militares y a la policía"



El Ministro Roberto Ordoñez como comisario del presidente Juan Orlando Hernández solo tiene odios para atender la voz del alto empresariado y de los ejecutivos de las multinacionales. Su odio solo escucha el tilín del dinero y todo lo que tiene que ver con ganancias e inversiones privadas.

El Ministro Ordoñez ha dado muestras palpables de comprender el Estado como negocio en manos de los sectores privados y para dar protección a los que invierten para extraer de la naturaleza toda la riqueza que puedan y para convertir los bienes comunes y públicos en negocios privados.

Así lo ha dejado establecido cuando ha llegado a la ciudad de El Progreso para defender el negocio de las casetas de peaje. Habla hasta por los codos sobre beneficios y desarrollo al tiempo que acusa a toda la gente opositora como si se tratara de unos cuantos cabezas calientes. Su inflexibilidad e intolerancia son proverbiales.

El Ministro comisario del gobierno ha sido tajante ante los empresarios progreseños, y para atemorizar a los que se oponen al funcionamiento de los peajes lo dijo sin tapujos: “El peaje va, nadie lo detiene, para eso tenemos a los militares y la policía”. Así queda confirmado para qué existe el ejército y la policía en Honduras.

Los jefes policiales y del ejército salen con toletes y bombas lacrimógenas a plantarse delante de las casetas de peaje. Ellos argumentan que su función es hacer respetar la ley y que no permitirán que las protestas violen el derecho de locomoción de la ciudadanía.

Sin embargo, detrás del  argumento legal, lo que hacen los jefes del ejército y de la policía es proteger los negocios de los ricos, y a fin de cuentas son unos fieles serviles del capital transnacional. Esta es la labor que realizan los oficiales. Tienen mucha más claridad los efectivos de más baja escala, muchos de los cuales manifiestan que son obligados a cumplir una labor en contra de su voluntad.

Es una desgracia que los oficiales del ejército y de la policía hayan terminado en ser mandaderos de las multinacionales y de la élite empresarial hondureña. Y es una vergüenza que obliguen a los jóvenes efectivos de la tropa a defender como perros guardianes los intereses más contrarios a la patria y a la sociedad hondureña.

Qué acto más patriótico sería que los oficiales del ejército y de la policía se sacudan el polvo de sus pies y se rebelen en contra de un Ministro que solo los usa para proteger los intereses mezquinos de unos cuantos ricos y corruptos y lanzarlos a perseguir sin piedad a su propio pueblo

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