miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Más violencia machista o más respuesta feminista y ciudadana?



Rebelión

Por Begoña Zabala

Terminadas las fiestas sanfermineras y dada la relevancia que han tenido, una vez más, las agresiones contra las mujeres en estos señalados días, conviene, después de los trazos gordos de condena de la violencia, empezar a matizar y a analizar con mayor precisión. Está a la vista que se están produciendo grandes cambios e importantes novedades.

Digamos que años de pertinaz lucha feminista contra las agresiones machistas, específicamente en estos días y en las fiestas, empiezan a diseñar una movilización popular de contestación importante. Miles de mujeres han contestado con energía y han acompañado los llamamientos de las organizaciones feministas. Miles de personas llevan al cuello el “pañuelico” rojo que, con el símbolo feminista como señuelo, dibuja un grito atroz: “Eraso sexistarik, EZ” (NO a las agresiones sexistas). Bares y locales de peñas, además de las barrakas populares y comercios locales, exhiben pegatinas y carteles contra las agresiones, que desde hacearticle9263



e años reparte de forma masiva el movimiento feminista. Pancartas de grandes dimensiones cuelgan de balcones de particulares y saludan a las visitas en los puentes de las variantes.

La extensión de la co-responsabilidad en la contestación a las peñas, sobre todo, y al tejido asociativo popular, especialmente al referente “Herri Sanferminak” (Sanfermines populares), hace que la movilización sea masiva y atraviese uno de los ejes ciudadanos más importantes del desarrollo festivo y contestatario, que, por otro lado, lleva años trabajando un cambio de modelo en las fiestas.

El hecho de que nuestra ciudad desde hace un año esté siendo gestionada por un Ayuntamiento de izquierdas-abertzale merced a un pacto cuatripartito –EHBildu, Aranzadi, I-E y Geroa Bai-, ha introducido un elemento importante en los mensajes de la fiesta y en las medidas concretas que se están implementando, articulándose una campaña amplia, novedosa, visibilizada y declaradamente feminista en el ámbito institucional.

El bando del Alcalde, Joseba Asiron, que da la bienvenida a las fiestas es un buen ejemplo, ya que por primera vez, se pronuncia expresamente por unas fiestas libres de agresiones sexistas.

Las agresiones

Hasta ahora –y se señala de forma provisional- se ha detenido a 17 hombres, acusados de perpetrar agresiones sexistas. Son noticias oficiales, que hablan del ochenta y cinco o noventa por ciento de detenciones de los casos denunciados

La primera denuncia se produjo en la noche del día 7 de julio, y la realizaba una joven madrileña, que fue violada por cinco hombres en un portal de un edificio relativamente céntrico de Pamplona. Los cinco están detenidos, en prisión incondicional y se han negado a declarar ante el juez. Uno de ellos es guardia civil y otro militar.

Hay dos denuncias más de violación, cuyos autores no han sido localizados. Y el resto de las denuncias se refieren a tocamientos, abusos sexuales y agresiones sexuales.

Comparados estos datos con los números de denuncias de otros años de agresiones sexuales, el número de este año es notoriamente mayor. En los tres años anteriores oscilaron entre las siete y las cuatro denuncias.

Por ello, el debate ya está servido. ¿Ha habido este año más agresiones? ¿Se está produciendo un efecto imitación ante las denuncias o un desafío ante las campañas persistentes?

Sabemos que el número de denuncias no equivale al número de agresiones, en absoluto. El hecho de que haya más denuncias puede querer decir, entre otras cosas, que las mujeres ven algo más accesible el tortuoso camino de la denuncia policial y judicial. Muchas son animadas desde las instituciones, los grupos sociales, las peñas y los grupos feministas de forma permanente para presentar la denuncia.

En general, está bien que se denuncie algo que es un ilícito, un delito, una agresión,… que tiene su tipificación en el Código Penal. Pero queremos señalar que el llamamiento a la denuncia importa dos condiciones de responsabilidad fundamentales. La primera es no culpabilizar a las mujeres que no denuncian. Hemos dicho tortuoso camino de la denuncia, y, probablemente es un adjetivo suave para lo que supone en la práctica seguir este tipo de procedimientos. Campañas del estilo, “mujer denuncia, sólo tienes que pulsar un botón” inciden de forma irreal en la posibilidad de que una mujer no tiene más que denunciar o llamar a un teléfono, para que desaparezca la situación de agresión, se detenga al culpable, se le juzgue, se le condene, y ya está. El itinerario es más complejo. Y no está exento de revictimizaciones, amenazas veladas, chantajes, presiones. El hecho de que algunos de los acusados pertenezcan a las “fuerzas del orden” puede hacer aumentar la desconfianza y el miedo a obtener una resolución justa.

En segundo lugar, es muy importante señalar que si se anima a las mujeres a denunciar y a solicitar medidas de protección, de alejamiento, de acogimiento,…. y éstas no van acompañadas de medidas reales de supervivencia en términos de independencia y autonomía, unidas a la protección necesaria, pueden crear un efecto contrario y contraproducente. A partir de la denuncia las mujeres se encuentran en un sistema judicial laberíntico en el que muchas veces gana quien tiene la mejor asesoría. Y así, en muchos casos, después de tener que repetir y recordar todo lo sucedido en multitud de instancias, lo cual no es de lo más agradable, resultan con sentencias insultantes, del estilo de “si cerró suficientemente las piernas para impedir la penetración”.

Por poner un ejemplo cercano señalaré que ahora mismo se está juzgando una agresión sucedida en los sanfermines del año 2014, en el que la pareja de una mujer estadounidense, y ante la agresión sexual que sufría la misma, propinó un puñetazo al agresor, que debió de ser ingresado en la UCI. [1] Pasado el tiempo, ahora se vuelve al relato, completamente alterado por el supuesto agresor, quien ha declarado que en sanfermines es normal saludar a las extranjeras besándolas y acariciándolas. Ahora la mujer agredida, vuelve a tener que relatar lo sucedido. Ahora, además, se está debatiendo quién paga los gastos de la UCI del hospital, además de analizar, a dos años vista, si la reacción de la pareja fue desproporcionada, y si la agresión sexista fue tal o no.

La respuesta feminista

Las respuestas feministas se vienen dando desde hace tiempo, antes de empezar los sanfermines. Conscientes de que las agresiones que se producen en las fiestas se cocinan desde hace mucho tiempo en la construcción de los roles de género y de la normatividad patriarcal, el movimiento feminista trabaja de forma constante en su desmontaje.

Ya se ha analizado muchas veces que las violencias machistas y sexuales contra las mujeres no se deben a arrebatos de virilidad exacerbada, ni a fuerzas irresistibles e irrefrenables que empujan a los varones a segar la libertad y la vida de las mujeres. Tampoco es el alcohol o el estado de colocón lo que les lleva a ellos a babosear, manosear e invadir los cuerpos de ellas. ¡Es el patriarcado, estúpidos masculinistas y machistas!

Así que la campaña se inicia con la primavera, previendo que vienen las fiestas y en ellas se materializan muchas de las agresiones sexistas más fuertes, especialmente contra las más jóvenas, contra las que han decidido hace tiempo ocupar la calle, la fiesta y la diversión. Y también la lucha y la reivindicación.

Esto llevó al movimiento feminista de Euskal Herria a la celebración en Vitoria-Gasteiz de la manifestación del 9 de abril, en contra de las violencias machistas, que se concretan en expresiones diferentes, pero todas ellas violencia de dominación masculina, ejercida por los hombres, contra las mujeres. Más de 5000 personas nos juntamos aquel sábado a la mañana con este lema:“11eraso, 12 erantzun. Feministok prest” (11 agresiones, 12 respuestas. Feministas preparadas, dispuestas).

Muchas expresiones del movimiento feminista plural que se desarrolla en Euskal Herria representaron su lucha contra las violencias machistas. Las mujeres inmigrantes y refugiadas, que sufren una agresión extrema, por su condición de mujeres extranjeras sin derechos; las trabajadoras muy precarizadas, sin contratos, con derechos recortados, a menudo acosadas laboralmente en la impunidad más grave; las mujeres encarceladas, muchas de ellas víctimas de agresiones y violaciones sexuales en sus detenciones, y ahora en las prisiones; las que corean que “El miedo va a cambiar de bando”, vestidas de negro, a veces encapuchadas, a veces con antorchas; las de la autodefensa feminista colectiva, como medio de hacer frente a las violencias,….

Y siguiendo por este camino, el día 4 de julio, dos días antes del comienzo de los Sanfermines, por tercer año consecutivo, se realizó la manifestación nocturna contra las agresiones machistas, de negro, encapuchadas, con antorchas. Cientos de personas, en su mayoría mujeres, recorrimos las calles de lo viejo de Iruñea en demanda de respuestas y lucha frente a la violencia machista.

Precedía a ello una intensa campaña de pegatas, carteles, pancartas, venta de pañuelicos,… que se van repartiendo por los establecimientos públicos. Charlas y debates y cursos de autodefensa feminista dirigidos a las más jóvenas para afrontar las posibles agresiones. “Si digo no, es NO”; “Si tocan a una nos tocan a todas”; “Elkartasuna, solidaridad”. Y el Casco Viejo lleno de bellas pintadas con reivindicaciones.

El día 6 de julio, el Txupinazo a las 12 del mediodía, también dio la bienvenida a una gran pancarta negra, sostenida por más de sesenta mozas en reivindicación y proclamación de la autodefensa feminista.

Todo este trabajo, y mucho más que no os puedo contar ahora, de cientos de mujeres, de ahora y de años anteriores, han posibilitado que la respuesta este año haya sido gloriosa.

La respuesta gloriosa

La respuesta el mismo día 7 de julio, horas más tarde de que se produjera la violación múltiple a una joven madrileña, fue algo impresionante. Para las 9 horas de la tarde estaba convocada una concentración en la Plaza del Ayuntamiento. La convocatoria procedía del movimiento feminista, era apoyada por Herri Sanferminak (Fiestas Populares), se sumaban un montón de colectivos y el propio Ayuntamiento apoyaba el llamamiento. La plaza, que es la misma del txupinazo, estaba a rebosar. Mucha gente se quedó sin poder entrar en la plaza, coreando consignas en las calles adyacentes: “Ninguna agresión, sin respuesta”, “Si tocan a una, nos tocan a todas”, “Gora borroka feminista” (Viva la lucha feminista). La rapidez, contundencia y masividad de la respuesta fue ejemplar.

Se plasmaba todo el trabajo realizado por el movimiento feminista y en relación con los organismos populares y de la fiesta. Las instituciones, en concreto el Ayuntamiento de Iruñea, daban también cumplido acompañamiento. De 12 a 12,30 de la noche los bares del Casco Viejo quitaban la música, en señal de duelo y protesta.

El lunes once se volvía a repetir la movilización contra las agresiones machistas. Se había vuelto a denunciar una violación y varias agresiones. La situación de hastío y dolor se tornó en este momento en indignación y rabia. Y así, las acciones coordinadas de las Peñas –que salieron de la plaza de toros en silencio en una columna hacia la Plaza del Castillo- y de las organizaciones populares y del movimiento feminista, que salía en otra columna desde el espacio de las barrakas de la Plaza de los Ajos, reunió a 10.000 personas, en lo que ya se considera un hito de movilización contra la violencia sexista. Desde el kiosko de la plaza dos mozas leyeron un comunicado con toda la mala leche que les cabía en el cuerpo. Y con toda la dignidad de lucha y rechazo a la violencia machista que transmitían sus crispadas y quebradas palabras.

De esta forma se puede decir que ante las agresiones sexistas, que han sido muchas, graves, reiteradas, insoportables, y dolorosas, el clamor unánime, una vez más, ha tenido la virtualidad de aunar, desde el liderazgo del movimiento feminista, a los grupos y organizaciones populares y de la fiesta, para rechazar de forma contundente la violencia machista. Además, se ha posibilitado la intervención institucional, a mi entender, en su justo protagonismo.

Y en el fondo, dentro de la satisfacción por la respuesta obtenida, por la rapidez de la contestación y por la eficacia de las detenciones –que suponemos disminuyen el dolor y el sufrimiento de las mujeres- nos siguen asaltando las misma preguntas y las mismas inquietudes. Nosotras, en general, lo que queremos es que no se produzcan agresiones contra las mujeres. Queremos que cese la violencia sexista que impregna gran parte de las vidas de los hombres. En este camino, el llamado es a la contestación por parte de todos los sectores. “Ni una agresión sin respuesta, ni una violación sin denuncia”, “Si tocan a una nos tocan a todas”.

[1] Un artículo de la autora sobre este asunto: "Si tocan a una, nos tocan a todas”, se puede ver en https://www.vientosur.info/spip.php?article9263


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