viernes, 8 de noviembre de 2013
Novedades en el panorama electoral
Radio Progreso
Es una “verdad de Perogrullo” afirmar que en estos momentos asistimos a una especie de “asfixia electoral” debido a que los diferentes partidos no saben cómo enamorar a los electores acerca de sus propuestas, programas y promesas. La fuerte y millonaria inversión mediática hace que diariamente sigamos los itinerarios de los candidatos, las concentraciones partidarias, todo tipo de entrevistas y foros públicos en los cuales hablan de la realidad del país y sus proyectos de solución. Y por ser repetitivo termina cansando y vacunando al electorado.
Dentro de este panorama preelectoral destacamos dos noticias. La Misión de los observadores de la Unión Europea y el documento de Carlos H. Reyes sobre el proceso electoral ya que aportan una visión crítica contrapuesta a la oficial, lo que dicen los medios y los partidos.
El representante de la Unión Europea es claro al afirmar que tiene serias reservas de la transparencia de los partidos políticos en vistas de que ninguno de los nueve ha hecho una rendición de cuentas del origen del dinero con el que financian sus campañas. Además, hay una clara desigualdad en el acceso a los recursos. Estaría en la línea de una buena salud democrática el discurso de limpiar la política y transparentar las fuentes de ingresos: “no vemos que se corresponda lo que se ha publicado de ingresos por parte de los partidos con lo que realmente están gastando los partidos”.
Carlos H. Reyes hizo público un documento que lleva por título “Algunas características del proceso electoral”. Es un documento bien estructurado y elaborado a base de afirmaciones secuenciales que sitúan al lector desde junio 2009, hasta la fecha de hoy. Prescindiendo de si uno está de acuerdo con su posición política e ideológica, merece la pena leerse. Y de su análisis destacamos tres elementos que enmarcan perfectamente bien la coyuntura presente.
Primeramente la afirmación acerca de que el proceso electoral también se encuentra con unas finanzas públicas colapsadas como consecuencia de la creciente corrupción, el desvío de fondos para las campañas electorales y los ingresos públicos disminuidos debido a la reducción de los impuestos.
En segundo lugar, que el candidato del partido oficial, ha abusado de los recursos del Estado y tiene el apoyo de la mayor parte de los medios de comunicación corporativos, que le permite desarrollar una campaña sucia e intimidatoria contra sus adversarios.
Y, en tercer lugar, un país tan pobre sufre de una campaña electoral multimillonaria, que se desarrolla bajo fuertes sospechas de participación del crimen organizado en la financiación de candidaturas a cargos de elección municipal y nacional.
Ambas noticias son un contrapunto crítico que viene a balancear una campaña llena de retórica, promesas y vacía de alternativas serias o creíbles. Está claro que nuestra conciencia política y ciudadana, así como la mirada al proceso electoral, no puede estar configurada ni por los discursos de campaña, ni por los medios de comunicación, ni por una opinión pública mediatizada por los grupos de poder y por unos poderes municipales-locales al servicio del bipartidismo.
Es fundamental para abrir nuevos espacios políticos el fortalecimiento de un movimiento social consciente de su identidad y poder social, así como de la formulación de un proyecto ético-político capaz de superar la desigualdad y exclusión actual de Honduras.
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