martes, 26 de noviembre de 2013

Un método para abordar el estudio del sistema (u otros asuntos de interés)



Por Antonio José Gil Padilla

Siempre ha habido hombres y mujeres, mujeres y hombres, que, a lo largo de la historia, han intervenido, e intervienen ahora, en el estudio de asuntos de mayor o menor importancia, a través de la escritura, la exposición verbal, el debate o la simple discusión. Las nuevas tecnologías físicas (radio, TV, ordenadores, etc.) aplicadas a la comunicación favorecen y dinamizan toda esa actividad. Esta aparente facilidad para la comunicación permite que prolifere la información sin que se puedan establecer límites en la libertad de expresión, ni fronteras. Pero esa facilidad para comunicar tiene graves inconvenientes porque tal abundancia de escritos, debates (la mayoría de las veces pseudodebates), tertulias, charlas, conferencias, coloquios, etc., exige una tarea de selección y de clasificación, capacidades que por ausencia o por dejadez no se practican. Así, nos encontramos cada día con una ingente cantidad de datos, noticias, artículos, comentarios, etc., que se nos muestran a través de tantos y tantos medios. Una vía de comunicación, de uso fácil y frecuente, son las llamadas “redes sociales”. Tal vez esta forma de relación merezca un exclusivo tratamiento, pero sólo decir aquí que lo que van buscando los “socios” adscritos a estas redes, es que se les escuche, aunque quizás esto también ocurra en todos los demás casos. Por otro lado, la pretensión de acaparar cuantos más “amigos”, seguidores o participantes mejor, invalida la comunicación. Es esta la gran contradicción de esa forma de comunicación: “tengo muchos amigos, pero soy incapaz de saber lo que me cuentan cada uno de ellos, o de llegar a todos ellos”, podría ser una forma de expresar lo que allí ocurre.

En estos tiempos, es muy difícil distinguir el grano de la paja, requiere tiempo y paciencia seleccionar trabajos que, en la línea del pensamiento (oficial o crítico), den continuidad a ilustres que nos han dejado su legado, desde Platón a J. Saramago, pasando por Ricardo, K. Marx, Descartes, E. Fromm y tantos otros. La comercialización del pensamiento y de la palabra, y la abundancia de textos o la comunicación verbal, han corrompido una actividad tan importante y humana como es la de poner en manos de otros el fruto del esfuerzo por interpretar la historia, la vida y las relaciones sociales, por ejemplo. Capítulo aparte requiere la proliferación de tertulias y tertulianos, un instrumento de manipulación y engaño en manos del poder real (http://ajgilpadilla.blogspot.com.es/2013/08/tertulias-y-tertulianos.html).

En todo ese totum revolutum se mezcla el discurso razonado con la mera opinión como si de la misma cosa se tratara. De hecho, los diarios escritos y digitales denominan opinión a la sección en la que aparecen desde el riguroso análisis hasta la simple conjetura. Más de una vez les he recomendado a los responsables que cambien el nombre de ese apartado para que no haya lugar a dudas y se clarifique lo que allí aparece. En consecuencia, es necesario separar la opinión, la conjetura, el disentimiento, la improvisación o el vano comentario del estudio o examen riguroso de la historia, de la actual forma de vida o del sistema socioeconómico vigente.

Para llevar a cabo un examen serio de todas esas dimensiones (u otras) es imprescindible una herramienta, un método que permita razonar e inferir con rigor. Es necesaria una verdadera, y particular, “tecnología” de la información, de la comunicación y del estudio de sociedades como la nuestra.

Ya hace tiempo incidía, de forma reiterada, en la necesidad de esta tarea: http://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-jose-gil-padilla/reflexiones-reflexion-y-analisis/20110806100343059097.html, http://ajgilpadilla.blogspot.com.es/2013/09/que-hacer-ii.html, y algún otro escrito más. En mi caso, el método, a la hora de escribir, se basa en laobservación, el análisis y el razonamiento inductivo, tres capacidades que hay que poner en marcha cada vez que aparece una idea o un acontecimiento dignos de ser tratados. Por una parte, mediante el análisis del actual sistema, por ejemplo, es posible descomponerlo en las diferentes estructuras que lo configuran, buscando las causas que originan los comportamientos o hechos que se producen en cada caso. Además, para hacer un pronóstico, es necesario observar la situación actual, su evolución desde un tiempo atrás y comprobar, de forma razonada, si hay o no hay elementos que puedan modificar esa evolución. Sólo así, conjugando esas tres facultades, se puede hacer un pronóstico certero. Sólo así podremos dar solidez y seriedad a nuestras expresiones escritas o verbales.

Son muchas las estructuras o subsistemas que, por ejemplo, configuran el actual sistema socioeconómico: economía, organización social y laboral, política, normativa legal, moral, etc.

Los elemento o variables que permitan cambios en la trayectoria de ese sistema pueden ser: maneras de obtención de las ganancias, concesiones del poder a los menos favorecidos, eficacia de los movimientos sociales, desarrollo tecnológico, necesidad de fuerza de trabajo, saturación de los mercados, intervención de los Estados, nivel de endeudamiento, la función de los medios de comunicación, etc.

Finalizo con un particular ejemplo de aplicación del método que utilizo, dentro del ejemplo global del estudio del actual sistema.

Ejemplo: Desempleo (como una parte importante de la organización social y laboral):

La ocupación es una dimensión que fluctúa a lo largo del tiempo como consecuencia de una serie de variables. Analicemos la situación en España a partir de finales de la última década del siglo pasado para hacer un pronóstico a corto y medio plazo. Hacia 1997, más o menos, se inicia un proceso de crecimiento basado en la construcción incontrolada de edificios, por lo que los índices de desempleo se reducen de manera significativa. La principal variable que interviene en este hecho es, en concreto, la necesidad de enriquecimiento rápido, invirtiendo las ganancias obtenidas en otros negocios. El crecimiento es artificial por lo que hacia 2007 el mercado inmobiliario y todos los activos relacionados con él se derrumban. El desempleo comienza a crecer sin que ningún otro sector pueda absorber el excedente de la construcción. Desde esas fechas no se observa ninguna variable que pueda variar la escalada, por el contrario, la pérdida de poder adquisitivo reduce los niveles de consumo, por lo que la actividad productiva se resiente y se ve mermada de mano de obra. Por lo tanto, a modo de conclusión, el número de parados no se reducirá a corto y medio plazo. 

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