viernes, 11 de diciembre de 2020

La reconstrucción de Honduras no debe ser únicamente de paredes


Radio Progreso

El director de Cáritas de la Diócesis de San Pedro Sula, Carlos Paz, sostiene que lo primero que se debe atender en estos momentos de emergencia que enfrenta el país, es la protección de la vida y la dignidad de las personas.

“Es muy importante reconocer que en muchos lugares del país hay zonas todavía de extremo riesgo por los derrumbes, por la saturación de los suelos y otros que se avecina como el dengue, la situación de los vectores que pueden provocar nuevos climas de inseguridad en la población. Se deben comenzar a generar procesos de limpieza y saneamiento de las comunidades”, dijo Paz.

Aseguró que se debe brindar la debida atención para la reconstrucción, pero no se trata únicamente de reconstruir las paredes, sino de todo un modelo fracasado como el que prevalece. “No podemos pensar en que vamos a reconstruir o que vamos a prevenir nuevas catástrofes naturales fomentando este mismo modelo, porque ya hemos visto el fracaso al que nos lleva”, manifestó Carlos Paz.

Radio Progreso (RP) dialogó con Carlos Paz (CP), director de Cáritas de la Diócesis de San Pedro Sula, sobre la emergencia que enfrenta el país.

RP. ¿Cómo están las familias en el Valle de Sula?

CP. Difícil la respuesta, quisiéramos decir lo contrario, pero hay un matiz bastante impreciso, tantos sentimientos encontrados, tanta situación de dolor. Ha sido un mes bastante convulso, dramático, con mucho miedo y dolor pero también, en medio de toda esa situación de oscuridad, siempre hemos podido encontrar algunos destellos de luz por medio de la solidaridad y la tan famosa frase que “Sólo el Pueblo Salva al Pueblo”, es el resumen más gratificante de lo que pudieran expresar esos destellos de luz.

RP. ¿Qué ha sido lo más difícil?

CP. Dar consuelo. Creo que es una de las situaciones más dramáticas que personalmente he vivido, hay veces que un gesto, un abrazo o estar simplemente presente a lado de las personas, parece que sólo eso bastaba para darle ánimo, para levantarla. También el drama de que mucha gente, muchas familias y muchas personas se preguntaban por qué seguimos viviendo, por qué esta situación, hasta cuándo Dios va actuar.

RP. ¿Cómo ha sido la seguridad en estas comunidades?

CP. En los últimos días hemos estado concentrado en dos tipos de acciones. Muchas de las familias que están retornando a algunos de los barrios, que no han sido barrios reconocidos como inseguros pero que en este contexto ha habido una especie desplazamiento de estas condiciones de inseguridad hacia esos barrios, y lo que hemos encontrado es que muchas de esas casas han estado saqueadas, prácticamente las han dejado barridas.

Y lo otro es que la extorsión tampoco se ha diezmado, todo lo contrario, las familias están siendo desplazadas por este delito. Aún con toda la situación de calamidad y dramatismo por haber perdido todo, hay que agregarle una situación de extrema inseguridad en la que las violaciones de derechos humanos se agudizan, se agravan. Las personas no confían en la autoridad, nosotros planteamos la posibilidad de denunciar y la gente tiene miedo, no quieren, las familias no se sienten seguras con nuestras autoridades.

RP. ¿Cómo valora usted la forma cómo ha actuado el gobierno en esta emergencia?

CP. La mayor desgracia que puede tener Honduras es que no tenemos gobierno ni tenemos Estado democrático de derecho. Eso es lo que realmente ha agudizado todas estas situaciones de emergencia natural y de Covid-19, allí están, no han pasado.

RP. ¿Cuál es el trabajo urgente a desarrollar con las familias?

CP. Lo primero es la protección de la vida y la dignidad de las personas. Es muy importante reconocer que en muchos lugares del país hay zonas todavía en extremo riesgo por los derrumbes, por la saturación de los suelos y otros que se avecina como el dengue, la situación de los vectores que pueden provocar nuevos climas de inseguridad en la población. Se deben comenzar a generar procesos de limpieza y saneamiento de las comunidades.

Se debe brindar la debida atención para la reconstrucción, pero no se trata únicamente de reconstruir las paredes. Tenemos que ser autocríticos, el modelo que estamos viviendo es un modelo fracasado, no podemos pensar en que vamos a reconstruir o que vamos a prevenir nuevas catástrofes naturales fomentando este mismo modelo porque ya hemos visto el fracaso al que nos lleva.

RP. ¿Por dónde bebe empezar la reconstrucción?

CP. Lo primero, es el cambio de actitud personal. Hay una tarea muy importante que aprender: la situación de crisis tras crisis en la sociedad está dada porque no hay condiciones de prevención y de planificación.

Somos una sociedad que reacciona por crisis, no planificamos. También es importante conjuntar esfuerzos porque no es posible pensar en una reconstrucción aislada. Y un tercer elemento fundamental es que, no debemos reconstruir sobre el fracaso, es decir, que no podemos reconstruir en un sistema fracasado que ha demostrado una y otra vez que no se puede continuar por esta vía.

RP. ¿Qué piensa del Consejo Consultivo para reconstruir el país?

CP. Lo primero es: quiénes forman ese Consejo Consultivo, y lo otro, qué poder de ejecución y de decisión tienen. Parece más de lo mismo que realmente un criterio serio de poder enfrentar la situación del país.

RP. ¿Qué palabra se debería esperar de los Obispos de Honduras?

CP. Lo primero es esperanza. Esa es la primera de las responsabilidades que tenemos porque muchas personas y muchas familias la tienen en muy pocas dosis, aquí la verdadera crisis de la salud mental, de salud espiritual en términos de esperanza todavía no la hemos visto. También es fundamental hablar con claridad, y esa dimensión profética pasa por desnudar las vergüenzas de este sistema.

También es fundamental que todas las instituciones de nuestra iglesia estén volcadas hacia la reconstrucción, pero una reconstrucción de renovación de la persona, de un cambio de actitud frente a la naturaleza, un cambio de actitud frente al prójimo, un cambio de actitud frente al compromiso en la caridad política que tiene que ver con la prevención de todo este tipo de catástrofes: naturales y sociales.

RP. ¿Por qué cree usted que no hay abundante solidaridad internacional?

CP. Tiene que ver con la deslegitimidad, pero como la comunidad internacional, errada o no, le dio el voto de confianza a este gobierno ahora lo que hace es desconfiar de él, y lo patentiza con dar la espalda o buscar otros canales de solidaridad, y lo está volcando a la sociedad civil. La comunidad internacional tiene que forzar a nuestras autoridades a que le planten cara a esta emergencia, y lo tienen que hacer mediante la rendición de cuentas.

RP. ¿Qué mensaje les da a las familias hondureñas?

CP. Creo que tenemos que reunirnos, conjuntarnos. En esta crisis ha sido verdaderamente hermoso ver que muchas familias se han encontrado, debemos encontrarnos y reunificarnos como familia. Debemos apoyarnos en la solidaridad, en las palabras que den consuelo y que brinden ánimos. Y creo que es fundamental no quedarnos en lo inmediato, es importante visualizar nuestro futuro, y en esa medida que visualicemos nuestro futuro podremos sentar las bases para una transformación, primero, de la familia, de la comunidad y de nuestra sociedad.


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