viernes, 19 de febrero de 2010

Haití: entre garroteros y firmes y fraternas manos




Por Maggie Marín *

El ALBA estaba en Haití antes del terremoto, con médicos y programas como PETROCARIBE. Hoy la brigada de galenos y personal de la salud la componen casi mil facultativos de Cuba y una cifra similar que proceden de una decena de países latinoamericanos y hasta de EEUU, graduados de la ELAM. En la foto reunión extraordinaria sobre Haití de la Comisión Política del ALBA, en Caracas, el 24 y 25 de enero


Con la exquisita ironía que identifica a su pluma, Juan Gelman preguntó recién que quién dice que el FMI -ese que impone más pobreza a los pobres, origina catástrofes económicas y da más importancia al capital que a los seres humanos-- no es altruista. Sucede que la institución envió a Haití 114 millones de dólares como "ayuda de urgencia". Pero en verdad se trata de otro préstamo leonino, solo que no piensan cobrarlo hasta 2015, y en tanto no acumula intereses. "Esto ya es magnanimidad", apunta el argentino en "Altruismos", título de su artículo para Página12, publicado en este blog.

Por añadido, el director del Fondo Monetario Internacional dijo que ayudarán a preparar y ejecutar un plan de reconstrucción y de recuperación económica a mediano plazo, receta que activó las alarmas porque es el clásico preludio de otros planes de reforma estructural inherentes al más crudo y despiadado neoliberalismo económico, del que Haití ha sido víctima por mucho tiempo.


Al Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo le escandalizó esta treta para relegitimar sus infamias y recordó "la responsabilidad abrumadora" del FMI, el BM y otros organismos financieros en la violación de los derechos humanos, la liquidación de la autosuficiencia alimentaria y el aplastante y progresivo endeudamiento de Haití, que empezó en 1804 cuando Francia le obligó a compensarle la pérdida de sus esclavos con 90 millones de francos oro que estuvo sufragando hasta 1947.

Otras entidades advierten que junto al peculio llegarán como gallinazos esas corporaciones que dejan en ruinas todo lo que tocan, lo que hundirá más al país y envilecerá la ayuda internacional, que según el propio gobierno no está bajo su control.

Sin embargo, inmediatamente después del terremoto del 12 de enero, Venezuela le condonó a Haití su deuda de 167 millones de dólares. ¡Qué tremendísimo contraste! Pero su gesto no debe sorprendernos. En los últimos años la nación andina, cuyo petróleo fue saqueado casi durante un siglo por las transnacionales, le garantizó el oro negro a la mayoría de los países caribeños de forma segura y con facilidades a la hora de amortizar las facturas."De no haber sido por la República Bolivariana -escribió Fidel en su reflexión del 7 de febrero- una terrible crisis habría golpeado a los Estados independientes del Caribe".
Suena cursi, pero la brigada médica del ALBA que labora hoy en Haití es un auténtico ejército de batas blancas. Son casi dos mil, entre médicos cubanos y haitianos graduados en la mayor de las Antillas y estudiantes haitianos que cursan los últimos años de la carrera en la Escuela Latinoamericana de Medicina, a los que se han ido sumando otros egresados de la ELAM (venezolanos, bolivianos, ecuatorianos, nicaragüenses, dominicanos, chilenos, brasileños, uruguayos, de otros países latinoamericanos y hasta norteamericanos).

Son muchos los graduados que quieren tomar parte en la épica tarea de salvar vidas en la República que nació bajo gloriosos conceptos de equidad, justicia y libertad y es hoy la más pobre del hemisferio. ¿Pertenecerán a una estirpe legendaria? Quizá. Algo innegable es que la ELAM fue creada en noviembre de 1999 bajo el precepto de formar "médicos latinoamericanos y caribeños que un día salvarían millones de vidas, pero en especial y por encima de todo, servirían como ejemplo en el noble ejercicio de la profesión médica", añadió Fidel.

Hoy las tropas de la salud trabajan en tres hospitales de los anteriores al sismo, en cinco hospitales de campaña y en siete de los diez Centros de Diagnóstico Integral (CDI) edificados por Cuba y Venezuela de acuerdo planes de colaboración existentes (dotados de equipos de alta calidad y con servicios de cirugía, cardiología, terapia intensiva, laboratorio clínico, radiografía y ultrasonido y los tres últimos de los cuales aún no están terminados); y según cifras que no se detienen han atendido a más de 70 mil pacientes, muchos de ellos intervenidos quirúrgicamente, y otros 150 mil han sido vacunados contra diversas enfermedades.

El Consejo Político del ALBA constituido por los cancilleres de los países miembros se reunió en Caracas el 24 y 25 de enero, tras lo que proporcionó una declaración donde el bloque se compromete a prestar ayuda a Haití para su reconstrucción respetando su soberanía e integridad territorial y teniendo a su pueblo y gobierno como principales protagonistas. Este esfuerzo debe tener el más amplio, equitativo, participativo y transparente trabajo conjunto de la comunidad internacional, dijeron.

El Plan Integral del ALBA, que se le hizo llegar al presidente haitiano, René Préval, a través de una comisión de Alto Nivel presidida por el vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, Esteban Lazo, propone que la esfera de la Salud sea el elemento central y contempla implantar en tiempo record un Programa Integral de Salud con base en la atención primaria del médico de familia y luego en policlínicos comunitarios y hospitales por especialidades.

Estos comenzarán a instalarse en edificios remodelados o serán edificados. En tanto funcionan como tales instalaciones de campaña dotadas también con equipos de alta tecnología.

Consta asimismo de la creación de un Fondo Humanitario a través del Banco del ALBA y atención prioritaria a niñas y niños que incluye rehabilitación de la infraestructura educativa y programas de apoyo alimentario, dotación escolar, y formación de maestros.

El Consejo expresó preocupación por la excesiva presencia militar extranjera en Haití, sin justificación y sin precisión sobre su autoridad, propósitos, competencias y tiempo de permanencia, lo que amenaza con complicar las condiciones en Haití y la materialización de la cooperación internacional, y destacó que en la coordinación, armonización y control de los esfuerzos internacionales con vistas a la reconstrucción y el fomento del desarrollo, corresponde a la ONU jugar un papel central.

Se propone el ALBA también cooperar con otros países y agrupaciones de países en condiciones de prestar ayuda, siempre con el fin de aliviar la situación del pueblo haitiano y contribuir a sus requerimientos de desarrollo.

Se han retomado los planes de apoyo a la generación de energía eléctrica, garantizando todo el suministro de combustible necesario y el apoyo energético a través de PETROCARIBE. Además se convocó a especialistas de nuestros países a formular recomendaciones a un plan de demolición y reconstrucción acorde con las capacidades reales de los miembros del ALBA.

De modo que este programa ALBA para Haití eleva a fases superiores su anterior cooperación con la ahora devastada nación caribeña, y a su vez prosigue la campaña de alfabetización y la atención integral a miles de pobladores instalados en ocho campamentos.

También en enero la Unión de Naciones Suramericanas celebró una cumbre extraordinaria en Quito, Ecuador, con la presencia del presidente Preval, donde sus doce miembros acordaron crear un fondo de hasta 100 millones de dólares para financiar obras viales, agrícolas y de la salud -sectores prioritarios para el gobierno haitiano- con aportes que dependerán del Producto Interno Bruto de cada país.

UNASUR coordinará acciones para canalizar la ayuda e impulsar la reconstrucción mediante un plan conjunto con el gobierno haitiano, y decidió pedir al BID un crédito blando y a largo plazo del que será garante, por otros 200 billetes verdes para Haití, país que debe liderar su reconstrucción. Durante las deliberaciones el gobernante ecuatoriano y presidente pro témpore del organismo, Rafael Correa, cuestionó que a menudo la asistencia se queda en manos de las ONGs.

Cifras de última hora citan 250 mil muertes y más de un millón de personas sin vivienda, situación muy preocupante en medio de la temporada de lluvias ya que para albergarlos se necesitan unas 200 mil tiendas de campañas. En tanto, expertos en la materia aseguran que Haití requiere una década para su recuperación, y según un estudio preliminar del BID la reconstrucción costará unos 14 mil millones de dólares, cifra que convierte al sismo del 12 de enero en el desastre natural más destructivo de la era moderna.

También es reciente una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de incorporar más efectivos a las fuerzas de la MINUSTAH (Misión de Estabilización de la ONU en Haití cuyos miembros son conocidos por Cascos Azules) allí apostadas desde junio de 2004 (lo que incrementará de 9 mil a 12 mil 300 sus efectivos entre militares y policías); y que grandes buques de guerra y miles de soldados gringos se preparan para "dejar atrás" la mayor movilización de tropas desde las operaciones de guerra en Irak y Afganistán.

Por cierto, de cada diez, siete de estos "bravos muchachos" son veteranos de esas injustas guerras, a las que ahora regresarán.

Sin embargo no hay nada de que celebrar. Básicamente en tierra se queda en Haití un contingente de unos 13 mil soldados y dos voces autorizadas -Robert Gates, secretario de Defensa, y el general Douglas Fraser, jefe del Comando Sur-, advierten que los contingentes estadounidenses permanecerán bastante tiempo "para acompañar a los haitianos en una lucha, larga y ardua, por su recuperación". Mientras, los acreedores de Haití anuncian que le condonarán 290 de los 890 millones de dólares que les adeuda este país, hoy auténticamente en ruinas. Altruismos, diría, sarcástico, Gelman.


* Periodista de la revista centenaria cubana Bohemia

No hay comentarios: