sábado, 24 de abril de 2010

Culminó la Cumbre en Cocochabamba: El capitalismo, EE.UU y la ONU en la mira



La cumbre social sobre el cambio climático cerró con una advertencia a la ONU, críticas a EE.UU. y la exigencia a los países industrializados de que reduzcan a la mitad sus gases de efecto invernadero de aquí al año 2020.

La Conferencia de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra clausuró sus sesiones en la localidad de Tiquipaya (centro de Bolivia) en coincidencia con el Día de la Madre Tierra.

Asistieron a la clausura los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y Venezuela, Hugo Chávez, el vicepresidente de Cuba, Esteban Lazo, y el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, entre otros.

Chávez anticipó que en la conferencia sobre el cambio climático convocada por las Naciones Unidas para diciembre en Cancún (México) habrá conflictos si es que ese organismo mantiene silencio sobre lo que calificó de “chantaje” de EE.UU. a otros países para apoyar el documento aprobado por algunos países en Copenhague en 2009.

También sugirió que los países que asistieron a la cumbre social abandonen las Naciones Unidas y creen una organización de “Pueblos Unidos” si es que la ONU cede a la supuesta presión estadounidense.

Chávez convocó al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, a pronunciarse sobre el “chantaje” al que, según dijo, EE.UU. está sometiendo a naciones como Ecuador para que respalden el documento propuesto por el presidente Barack Obama en Copenhague.

El llamado fue hecho después de que el canciller de Ecuador denunciara que Estados Unidos le retiró a su país una ayuda de 2,5 millones de dólares por no haber apoyado la propuesta de Copenhague.

Chávez insistió en que la Secretaría General de la ONU no se puede quedar callada “ante este atropello, ante el desconocimiento de los gobiernos de la mayor parte del mundo y este chantaje que se ha anunciado de viva voz y a través del canciller de Ecuador”.

”Lo que en Cancún va a haber es otra batalla, compadres. Porque nosotros vamos a Cancún, no creo que nos lo impidan”, afirmó.

En este sentido convocó a los Gobiernos de los otros países de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) a financiar el viaje de organizaciones sociales, campesinas y activistas a Cancún.

De su parte, el canciller de Ecuador anunció que su país dará una ayuda de 2,5 millones de dólares a EE.UU. si firma el Protocolo de Kioto, pero también propuso una colecta mundial para ayudar a la nación del norte a adaptarse a las exigencias de ese acuerdo.

El vicepresidente cubano exigió “un orden internacional más justo y racional para toda la humanidad” y abogó porque no se permita que los “países desarrollados tomen como rehén de su política consumista las negociaciones internacionales sobre el cambio climático”.

Según las denuncias de Chávez, EE.UU. está aplicando una “diplomacia selectiva” con negociaciones a puerta cerrada para lograr adherentes al acuerdo de Copenhague, que no establece metas de reducción de gases contaminantes a diferencia del Protocolo de Kioto.

El acuerdo firmado en 1997 en Japón establece que los países industrializados deben bajar en un 5 por ciento sus gases de efecto invernadero entre los años 2008 y el 2012, respecto a los niveles de 1990, pero este aspecto no se está cumpliendo.

Para sancionar los incumplimientos, la cumbre social aprobó la propuesta de crear un Tribunal de Justicia Climática y recomendó que, en tanto no exista esa instancia, los movimientos sociales demanden a países ricos ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

También aprobó exigir que las naciones ricas reduzcan de aquí al año 2020 la emisión de sus gases de efecto invernadero en un 50 por ciento respecto a los niveles de 1990.

Se trata de una meta ambiciosa, como la propuesta de impulsar la realización de un referendo mundial para abril del 2011 sobre cómo encarar el cambio climático.

El presidente Morales destacó que la diferencia entre esta reunión y la realizada en Copenhague ha sido que en Tiquipaya se discutieron las causas del cambio climático y no solo los efectos.

Para el gobernante, la culpa de los problemas de la naturaleza está en el descontrolado desarrollo del capitalismo, contra el que en días pasados planteó una cruzada internacional para darle fin porque, a su juicio, de eso depende que viva el planeta.

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