lunes, 8 de marzo de 2010

Si Dios Fuera Mujer


Preguntas
Juan Gelman

    "lo que hacemos en nuestra vida privada es cosa nuestra" dijeron
    las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina
    mientras movían sus pechos con una
    dulzura tan parecida a Dios
    ¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo
    ¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno
    ¿y si Dios moviera los pechos dulcemente? dijo
    ¿y si Dios fuera una mujer?
    corrían rumores acerca de las Seis
    las habían visto salir de hospedajes sospechosos con una mirada triste
    en la boca
    las habían visto en una cama del Bat Hotel
    las habían visto fornicando con sastres zapateros carniceros de toda
    Pickapoon
    ¿y acaso Dios no sale de los hospedajes con una mirada triste
    en la boca? alguno dijo
    ¿y si Dios fuera una mujer?
    ¡tetas de Dios! ¡blancos muslos de Dios! ¡lechosos! Dijo
    ¡leche de Dios! gritaba por los techos de toda la ciudad
    así que lo quemaron
    hicieron una hoguera alta al pie de la colina del Este
    y también quemaron a las Seis Enfemeras Locas de Pickapoon
    todas eran rubias y cada día habían visto a la muerte trabajar
    eso es todo
    así acaban con los temblores mortales e inmortales en Carolina
    y otros sitios de Dios
    ¿y si Dios fuera una mujer?
    ¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno.


Si Dios fuera Mujer

Mario Benedetti

    ¿Y si Dios fuera mujer?
    pregunta Juan sin inmutarse,
    vaya, vaya si Dios fuera mujer
    es posible que agnósticos y ateos
    no dijéramos no con la cabeza
    y dijéramos sí con las entrañas.
    Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
    para besar sus pies no de bronce,
    su pubis no de piedra,
    sus pechos no de mármol,
    sus labios no de yeso.
    Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
    para arrancarla de su lontananza
    y no habría que jurar
    hasta que la muerte nos separe
    ya que sería inmortal por antonomasia
    y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
    nos contagiaría su inmortalidad.
    Si Dios fuera mujer no se instalaría
    lejana en el reino de los cielos,
    sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
    con sus brazos no cerrados,
    su rosa no de plástico
    y su amor no de ángeles.
    Ay Dios mío, Dios mío
    si hasta siempre y desde siempre
    fueras una mujer
    qué lindo escándalo sería,
    qué venturosa, espléndida, imposible,
    prodigiosa blasfemia.
     

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