martes, 22 de junio de 2010

Según encuesta, los hondureños odian al dictador Micheletti por haber perpetrado golpe militar

El Libertador


Todavía hay sectores ultraconservadores que le siguen poniendo el nombre de “Sucesión Presidencial” a lo que pasó el 28 de junio del año 2009. Sin embargo se observa una población bastante clara y le llama a las cosas por su verdadero nombre “golpe de Estado”, aunque suene vergonzoso, pero eso fue lo que pasó en Honduras.

Todavía hay sectores ultraconservadores que le siguen poniendo el nombre de “Sucesión Presidencial” a lo que pasó el 28 de junio del año 2009. Sin embargo se observa una población bastante clara y le llama a las cosas por su verdadero nombre “golpe de Estado”, aunque suene vergonzoso, pero eso fue lo que pasó en Honduras.

“El bloque golpista no tiene consenso ni legitimidad en la sociedad hondureña, ni en la comunidad internacional, por eso ha recurrido a la fuerza de las armas y las medidas dictatoriales de suspensión de la libertad de expresión y de las garantías constitucionales.

En una reciente encuesta realizada el 52.7% de los hondureños se pronuncian contra el golpe de Estado, un 17.4% a favor y el 29.9% no respondió”, afirma el catedrático universitario y analista político Eugenio Sosa, en uno de sus artículos.

El régimen despótico liderado por Roberto Micheletti desde junio 2009 a enero del año 2010, fue desafiado y enfrentado en los barrios, colonias y comunidades de Tegucigalpa; así como en otras ciudades y municipios del territorio nacional. Las fuerzas populares construyeron barricadas y generaron una situación pre-insurreccional.

A nivel internacional Micheletti es rechazado casi en su totalidad. De nada le sirvieron los millones de dólares que gastó en Estados Unidos para limpiar su imagen ante los migrantes hondureños que abandonaron el país por la inseguridad, la falta de empleo y la negación de sus derechos. Por esta razón el rechazo a Micheletti y a los golpistas ha sido en todos los sectores populares. Se sabe que al dictador Micheletti se le llegó a prohibir entrar a Guatemala, surcar el espacio aéreo de Argentina, Nicaragua, Brasil y otros países que desconocieron su mandato.

El surgimiento del Frente Nacional de Resistencia Popular, FNRP, ha sido la oposición más fuerte que ha tenido que tuvo la dictadura y el actual gobierno y se ha convertido en la esperanza de un pueblo que con o sin organización se ha lanzado a las calles a informarse y a gritar con todas sus fuerzas su descontento con los políticos, empresarios, militares y policías, actores principales del golpe de Estado.

La resistencia popular avanza hacia la refundación de Honduras y dentro su organización territorial identifican algunos de los desafíos políticos estratégicos: El primero es no abandonar las calles, porque éstas han constituido no solo el principal escenario de batalla contra el golpe de Estado, sino también de lucha por una democracia participativa, popular e incluyente.

La movilización y la recolección de firmas para lograr su objetivo que es impulsar una Asamblea Nacional Constituyente para la redacción de una nueva constitución de la república. En conclusión, el Frente Nacional de Resistencia enfrenta el desafío de articular la lucha política en las calles, continuar con la denuncia y avanzar en la formación política y ciudadana.

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