martes, 28 de enero de 2014

Los contrastes entre Jorge Bergoglio y Rodríguez Maradiaga



Los contrates no solo tienen que ver con los estilos de vida. Bergoglio como cardenal fue austero; en Buenos Aires vivía en un modesto apartamento de la curia y se transportaba a pie, en bus o en el metro. El cardenal Rodríguez se transporta en vehículo, custodiado por guardaespaldas, y vive en una lujosa residencia en Tegucigalpa. Al parecer el cardenal Rodríguez ha abandonado su otrora imagen de "progresista."



Cardenal Rodríguez Maradiaga
Cardenal Jorge Bergoglio, el ahora Papa Francisco
El “paquetazo” tristemente necesario”



Durante la década de los 90, Honduras experimentó los primeros "ajustes estructurales de la economía y aquello fue una receta del Fondo Monetario Internacional (FMI) porque la economía de Honduras estaba por los suelos."
“Después de 23 años estamos igual y si no queremos tomar conciencia de que nuestro país vive de ayudas del exterior y no se toman esas medidas, podría pasar lo mismo que sucedió hace poco en Europa, la cual se estaba descomponiendo y tuvieron que poner esas medidas”. “Tristemente son necesarias esas medidas y ahora lo que tenemos que hacer es que sean lo menos duras, precisamente para la gente más pobre.”

En la crisis financiera del “corralito” y el estallido social de los “cacerolazos” en 2001 expresó:

“No vamos a tolerar el triste espectáculo de los que ya no saben cómo mentir y contradecirse para mantener sus privilegios, su rapacidad y su ganado enfermo: la riqueza”. Unos meses después afirmó: “Los derechos humanos se violan también a través de las estructuras económicas injustas”.

"Es de alabar la actitud madura de nuestro pueblo que se autoconvocó para expresar en las calles, de modo pacífico, pero contundente, sus reclamos", subrayó Bergoglio en alusión al nuevo cacerolazo, que comenzó esta vez el viernes al mediodía frente al Palacio de los Tribunales y se extendió hasta la madrugada del sábado (28-29/12/2001).

Conferencia del 30 de septiembre de 2009. “La deuda social se compone de privaciones que ponen en grave riesgo el sostenimiento de la vida, la dignidad de las personas y las oportunidades de florecimiento humano. La justicia social prohíbe que una clase excluya a la otra en la participación de los beneficios, apunta al bien común, el cual en la actualidad consiste en la defensa de los derechos humanos, que según el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia constituyen una norma objetiva, fundamento del derecho positivo, y deben ser reconocidos, respetados y promovidos por la autoridad, por cuanto son anteriores al Estado e innatos a la persona”.


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