viernes, 20 de agosto de 2021

Los grandes temas de agosto 2021


Defensores en Línea

En las últimas semanas estamos viendo una imagen que se repite con frecuencia. Aviones de Estados Unidos están retornando centenares o miles de personas a Centroamérica, la mayoría hondureñas. Compatriotas que huyeron y que no alcanzaron el objetivo de protección o refugio en la frontera gringa.

México, por su lado, reportó ayer viernes una cifra récord de peticiones de asilo entre enero y julio: más de 51 mil solicitudes, la mayoría de las personas procedentes de Honduras, sin contar desde luego los millares de migrantes que atraviesan la línea lejos del registro de las autoridades.

La Comisión Mexicana de Refugio denominó este aumento de solicitudes como la “cuarta oleada de refugiados” más grande de su historia, comparable sólo con el éxodo de las dictaduras sudamericanas de los 70 y el exilio español de los años 30 por culpa del sátrapa Francisco Franco.

Sin embargo, Estados Unidos con los demócratas al frente del gobierno, prefieren mantener la venda sobre sus ojos para no llamar por su nombre la causa de este exilio forzado desde Honduras.

Con tres bases militares en el territorio además de las agencias DEA, FBI, CIA y policía de fronteras, Washington oculta el crimen organizado fomentado por la dictadura de Hernández como la causa principal de esta emigración forzada.

Hasta ahora, los centros de poder de Estados Unidos coinciden en mantener al impostor como presidente y a una estructura de corrupción y tráfico de drogas activa, que podría convertir La Mosquitia en la nueva fábrica de drogas más grande de América Latina. O en la gran ZEDE como les gusta repetir a los canallas.

La experiencia de los países que han jugado hasta ahora ese papel de huéspedes del crimen organizado tutelado por las agencias gubernamentales de Estados Unidos, particularmente Colombia y México, demuestra que las violencias acaban produciendo éxodos masivos hacia el territorio estadounidense. Una realidad que extrañamente parece preocupar a Norteamérica.

Otro de los hechos reveladores de esta semana fue anunciado ayer por la Organización Meteorológica Mundial: la Tierra sufre el aumento de temperatura más alto desde que se iniciaron los registros antes de la revolución industrial en 1800. Y Dios no es el culpable, son los hombres y mujeres ambiciosos a quienes les vale charra la vida.

Según la portavoz Claire Nullis, la información coincide con los datos de la NASA, del Centro Europeo para el Pronóstico del Clima, del Servicio de Cambio Climático Copérnico y de la Agencia Meteorológica de Japón.

Las temperaturas fueron notablemente superiores en el norte de Siberia (donde prevalecen los incendios forestales) y en algunas partes de la Antártida, de Groenlandia, Alaska y partes de Sudamérica, África y Asia. En la frontera de EEUU y Canadá las olas de calor alcanzaron 49,6 grados centígrados en julio y en Francia el servicio meteorológico confirmó ayer el récord de 46°C en el sur. El calentamiento en la superficie terrestre en 2021 es superior al promedio mundial y, particularmente en el Ártico, el calentamiento es más del doble. La nieve eterna y los glaciares se derriten, y aumenta el nivel de los océanos.

Entretanto el Ministerio Público de Honduras, alejado de ese contexto planetario, ha pedido 6 meses más de encarcelamiento a los héroes de Guapinol, que defienden la montaña Carlos Escaleras de la depredación humana causante principal del desorden climático del planeta.

La intención de la empresa de Lenir Perez y de Ana Facussé, según la interpretación del abogado Carlo Jiménez, es utilizar al Ministerio Público y al poder judicial en general como una máquina de criminalización. No pueden probar los delitos de defensa de la vida y el medio ambiente, entonces recurren al sistema para castigarlos.

Desde hace casi 20 meses están en prisión Daniel Márquez, Kelvin Romero, José Abelino Cedillo, Porfirio Sorto, Orbin Hernández, Arnold Alemán, Ever Cedillo Cruz y Jeremías Martínez Díaz. El mundo exige su libertad y exige igualmente que los poderes del Estado no sean manipulados de esta forma.

“La permanencia en el poder de un presidente por un largo período de tiempo afecta la independencia y la separación de los poderes, dadas las capacidades que puede tener para nombrar a sus miembros” concluye a propósito la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en San José, Costa Rica.

Ese es, sin duda, el otro gran tema de agosto 2021. A petición de Colombia, enemiga de Venezuela, la Corte Interamericana dio su opinión sobre la reelección indefinida en el contexto interamericano de derechos humanos.

“La reelección presidencial indefinida no es un derecho humano autónomo, pues no cuenta con reconocimiento normativo en la Convención ni en la Declaración Americana, y de forma general, en tratados internacionales, en la costumbre regional, ni en los principios generales del derecho”. Así lo dijo la Corte en su opinión consultiva de ayer.

Este debate contribuye a los intereses de Estados Unidos y Colombia en países que no siguen sus reglas hegemónicas como Venezuela, Nicaragua y Cuba. Pero es cierto que el debate también toca a Honduras, donde permanece en el cargo ilegalmente un impostor que modificó la integración de la Corte Suprema de Justicia y usó el Congreso para usurpar la presidencia en 2013 y 2017, metiendo además la duda al proceso de noviembre próximo.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos argumenta que la falta  de limitaciones  a la  reelección presidencial conlleva el debilitamiento de los partidos y movimientos políticos de oposición, al no tener una expectativa clara sobre su posibilidad de acceder al ejercicio del poder. Esta erosión paulatina de las salvaguardas democráticas agrega la Corte, puede conducir a un régimen autoritario, incluso si éste es electo mediante comicios populares”.

Este es el caso de Honduras, que empezó en noviembre de 2009 con unas elecciones militarizadas, sin participación de la oposición, y que continuó en 2017 con un fraude monumental avalado por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, para legitimar una reelección ilegal que ha causado el mayor atraso de esta nación centroamericana.

El gran atraso, sin embargo, ha representado una gran oportunidad para los traficantes de drogas, blanqueadores de dinero, extorsionadores privados y públicos, y una hegemonía absoluta de las empresas mercantiles y militares de Estados Unidos y sus aliados regionales, Colombia e Israel, entre otros.

Por todo lo anterior es que se juntan demandantes de asilo en México, deportaciones desde Estados Unidos, desastres ambientales regionales, fracaso democrático local y emigración irregular masiva.

Entonces, si en noviembre próximo el Pentágono vuelve a nombrar o a renombrar autoridades nacionales por la vía de elecciones populares pero adulteradas, una cosa es segura: el éxodo migrante se multiplicará hasta reducir la supremacía blanca demócrata y republicana…

Y si el poder criminalizador de la dictadura insiste en encarcelar a la comunidad defensora del medio ambiente y de todas las categorías de derechos, lo que seguirá provocando en positivo es una elevación acelerada de la conciencia colectiva de defensa del agua, la biodiversidad y la vida.

Y, si de nuevo, el impostor decide prolongar sus días lejos de la prisión, sentado en su silla de negocios corporativos, es bien posible que la ira colectiva o la soledad ardiente le quemen sus caprichos de niño malquerido.


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