martes, 10 de julio de 2018

Tatuy TV, una fábrica de municiones revolucionaria



Por Ricardo Vaz

Con más de 10 años de trayectoria, Tatuy Televisión Comunistaria es un medio de referencia tanto en Venezuela como fuera del país, produciendo una variedad de contenidos indispensables para quienes quieran comprender y acompañar la realidad de Venezuela. En esta entrevista hablamos con dos de sus miembros, Juan Lenzo e Iris Rodríguez, sobre la historia de Tatuy TV, cómo se organizan, cómo entienden el papel del medio comunitario en el contexto de la Revolución Bolivariana. Hablamos también de la serie vídeo “Chávez Radical”, uno de los proyectos recientes de Tatuy TV.

Tatuy TV cumplió 10 años recientemente. ¿Cómo nace este proyecto?

Tatuy nace formalmente en Agosto del 2007. Pero ya nosotros veníamos trabajando desde el 2006, con inquietudes políticas. Somos un grupo de jóvenes revolucionarios merideños que estamos tratando de apropiarnos de una herramienta de lucha política como es la comunicación.

Nosotros empezamos el proyecto con un cine-foro itinerante. Interveníamos en distintas comunidades de Mérida, con el cine-foro, y luego abríamos el debate con la gente. De ese trabajo, que duró meses, sale la idea de un canal de televisión. Y de ese esfuerzo se logra aglutinar un grupo de 14 personas que se constituyen en el grupo fundador del canal. Gente que venía de colectivos sociales, periodistas, productores audiovisuales, militantes revolucionarios, veníamos de distintas experiencias.

¿Y entonces arrancan con un canal de televisión?

 Arrancamos primero con la idea del canal en el año 2007. Para constituir un canal de televisión en Venezuela, uno tiene que procesar una petición para transmitir en el espectro radioeléctrico, que por supuesto es propiedad del estado venezolano. Desde el 2007 iniciamos ese proceso, y no fue hasta el año 2012 donde se concreta la solicitud y sale al aire Tatuy TV por el canal 48 del espectro radioeléctrico.

¿Qué se hizo entre 2007 y 2012? Generalmente una televisora que está fuera del aire no hace mucho. ¡Nosotros sí teníamos mucho que hacer! En principio teníamos que formarnos, tanto en el área técnica como en el área conceptual, político-ideológica. Seguimos también con la tarea de los cine-foros, interviniendo en comunidades, participamos en procesos de organización política y comunitaria, así como procesos de preparación para lo que venía con la señal.

¿Pero ya estaban produciendo contenidos?

Tatuy nace con la entrevista que le hicimos a Manu Chao, en el año 2006. Ese fue el primer producto que salió de Tatuy. Fue poca la producción durante los primeros años porque éramos inexpertos, veníamos aprendiendo, pero sí había una producción audiovisual que es fundamentalmente a partir del 2009-2010 cuando empieza a ser más nutrida y numerosa. Y descubrimos las herramientas de distribución web, ya sea Youtube o las redes sociales, que nos permitieron distribuir esos contenidos cuando aún no estábamos en el aire.

¿El canal arranca entonces en el 2012?

¡Esa es otra historia, trágica! Arrancamos transmisiones el 14 de junio de 2012, gracias a una dotación recibida por RED TV a través del Convenio Cuba-Venezuela. Pero solo logramos transmitir cerca de año y medio a dos años, en vista de que tuvimos permanentes, y sospechosos, problemas técnicos en la transmisión.

La primera vez que sufrimos un problema técnico grave fue antes de las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012, que Chávez ganó. Se cayó la señal de Tatuy durante varios días. En ese momento logramos organizarnos, logramos solventar el problema técnico, comprar nuevos componentes, y con el apoyo de RED TV, empresa estatal que presta servicios a los canales públicos y comunitarios, volver al aire.

Luego muere el comandante Chávez y en las elecciones de abril del 2013, donde se postula Maduro, también sufrimos otro sabotaje. Recuperamos nuevamente, y más tarde, en la época de las guarimbas en 2014, definitivamente perdemos la señal. De allí en adelante no pudimos recuperar, no pudimos garantizar la estabilidad técnica del canal para seguir transmitiendo.

¿Eso obliga a repensar la misión de Tatuy TV?

Sí, en ese momento nos planteamos la cuestión: ¿qué vamos a hacer? Porque no teníamos los recursos para resolver estos problemas técnicos. Aunque de la parte del estado exista una política de apoyo a medios comunitarios, el apoyo a Tatuy no ha sido constante, aun cuando el estado dispone de muchísimos recursos para ayudar a un colectivo de esta naturaleza para que salga adelante.

Eso nos obligó a mirar la visión de Tatuy. Siempre con la premisa de no dejar de producir, de no dejar de formarnos, de no dejar de participar en procesos de organización política y social. Y entendemos a Tatuy no como un fin en sí mismo sino como un medio de lucha, un herramienta de lucha. Entonces nosotros empezamos a pensar y a decirnos: si concebimos la señal al aire como un cañón que dispara contenidos, entonces transformemos nuestra lógica y convirtámonos en una fábrica de municiones.

Es decir, construimos contenidos, y los posicionamos en otros cañones. Esta es más o menos la lógica que hemos seguido en los últimos años, en vista de que técnicamente no podemos estar en el aire. Pero hemos logrado mayor alcance y mayor impacto con esa lógica, lo que nos ha permitido posicionar nuestros contenidos y nuestro discurso en medios comunitarios, no solamente en Venezuela sino en el resto del continente, así como en los canales públicos nacionales, donde tenemos posibilidades de lograr mayor audiencia.

Entonces digamos que esa crisis terminó siendo favorable. Era una crisis que sería suficiente para liquidar un canal comunitario incipiente como Tatuy, y de hecho eso ha pasado con casi todos los canales de televisión comunitaria en el país, que están en el piso, quebrados, desaparecidos prácticamente. Lo que nos ha permitido sobrevivir es entender esa lógica de funcionamiento y que nosotros no queremos convertirnos en una empresa privada, en un medio donde hay un dueño, que es el que dirige, organiza y paga salarios, sino que esto es un espacio de militancia.

Cuando hablamos de lo que es el papel de un medio, esto es fácil de entender para los medios privados, los medios del estado también. ¿Cómo entender la misión de los medios comunitarios, hablando de Tatuy TV en particular?

No ha sido poco debatido ese tema, sobre los medios comunitarios y cuál es su rol. En principio hay que analizar el origen de los medios comunitarios, que son expresiones de luchas concretas, y no viceversa. Porque en cierto momento la idea del medio comunitario se invirtió y se fetichizó, es decir, se crea primero el medio para luego buscar la lucha y la comunidad. Este proceso invertido desnaturalizó a los medios comunitarios y muchos se convirtieron en empresas privadas, con publicidad comercial, con salarios, con nóminas, con gente que hace cámara, con gente que recoge cables, gente que limpia, etc. También con un director, y en particular con ciertos intereses políticos detrás de ese medio, un alcalde o un diputado por ejemplo.

El chavismo en Venezuela, desde la premisa de la democracia participativa y protagónica, ha ensayado la construcción de múltiples espacios de organización. Se ha ensayado muchísimo, con aciertos y fracasos. Siempre se ha intentado darle músculo a esa idea de la democracia participativa y protagónica pero no para quedarse allí, sino para transcender hacia un planteamiento que Chávez llamaba el estado comunal. Entonces teóricamente un medio comunitario debería encargarse de colaborar en la construcción de este proceso, del salto de la democracia participativa y protagónica al estado comunal, del poder popular, o lo que los clásicos llaman la dictadura del proletariado.

Entonces estas son las tareas que debe asumir un medio comunitario. Nosotros tenemos claro nuestro rol. Tatuy es una herramienta de lucha comunicacional, mediática y no mediática, en aras de profundizar el proceso revolucionario y construir el socialismo como proyecto histórico. Ese es nuestro objetivo. Si Tatuy no le arrima, y no contribuye a eso, se desnaturaliza y deberíamos optar por otra herramienta de lucha.

¿Cómo opera Tatuy TV de un punto de vista de recursos?
Para nosotros la “fuente de financiamiento” más importante de todas es el trabajo voluntario. Muchos de nosotros trabajamos en el estado (¡y ahora el sueldo no alcanza para mucho!), así que el resto del tiempo de militancia lo dedicamos a Tatuy. Solo hay un pequeño grupo de personas que están dedicadas completamente, porque estudian, o porque están buscando trabajo. Pero ese es el principio, trabajo voluntario, militancia. Otras fuentes de Tatuy son también los ingresos de esta gente militante que trabaja, cotizando recursos determinados, así como donaciones de camaradas y colaboradores.

También hemos tenido proyectos de financiación con el estado, siempre en contraprestación de algo. Es decir, recibimos recursos a cambio de una línea de producción, una línea de talleres, un proceso de organización comunitaria, etc. Y hemos producidos muchísimas cosas con recursos, por ejemplo, del fondo de responsabilidad social de CONATEL, o del consejo federal de gobierno, o del Ministerio de Comunicación, siempre a cambio de algo. Es decir, no ha sido un regalo. Pero una cosa que sí tenemos bien clara es que jamás hemos aceptado como mecanismo de financiación la publicidad comercial, porque entendemos que eso implica, de alguna forma, ceder principios. Significaría incorporarse a una lógica que pone en riesgo la naturaleza y vocación política del medio.

Entonces así se ha mantenido Tatuy, con una línea editorial combativa, coherente, independiente. ¿Hay mucha gente que pregunta cuál es el “padrino político” de Tatuy? ¿Cuál es el ministro, cuál es el diputado, o el vice-ministro?

¡Bueno, de cierta forma es Chávez!

¡Chávez, más nadie, exactamente! Esa es la respuesta que damos. ¿Quién es el padrino de ustedes? ¡Es Chávez! Todo lo que se ha construido, las condiciones que permitieron un proyecto como Tatuy, y nuestra visión, parten del legado de Chávez y del proyecto de construcción del socialismo que planteó.

En un medio privado, como ustedes decían, hay una persona que es el director y otra que tiene que recoger los cables. ¿En Tatuy hay una rotación de tareas?

Sí. Aquí no hay ningún jefe o jefa que te a va a decir que te toca recoger los cables o limpiar, tampoco vamos a contratar a alguien para hacer eso. Si estamos intentando construir un nuevo modelo, por lo que tiene que ejercerse en la práctica, no solamente quedarse en un discurso. Y empezamos por cosas básicas como guardias de casa, rotativas, todos limpiamos, todos guardamos el equipo, todos tenemos que estar pendientes de las condiciones de los equipos, cuidar del espacio…

Pero además ahorita, en esta situación de crisis que estamos atravesando, ha surgido una experiencia interesante para que nuestras necesidades materiales no interrumpan el trabajo, y es que ¡aquí el que no sepa cocinar aprende! Todos los días una persona se encarga de cocinar para que el resto de los compañeros puedan trabajar tranquilos, y eso se va rotando. Lo mismo pasa con compras de comida, las tareas son rotativas.

Y pasa lo mismo en lo que tiene que ver con las tareas más específicas de un medio de comunicación. No hay una persona encargada de hacer fotografía porque es la que mejor lo hace. Aquí si alguien no sabe manejar cámaras tiene que aprender, tiene que aprender a hacer la edición y montaje, tiene que ser un miembro integral, además de formarse políticamente. Entonces no hay esa división del trabajo, tampoco entre trabajo manual e intelectual.

¿Cuántos miembros tiene Tatuy en este momento?

Somos 14, de los cuales 9 son mujeres. Esa es otra cosa interesante, el hecho que hay muchas compañeras militantes del feminismo revolucionario que se han incorporado a Tatuy, y hemos tratado de reflexionar y hacer conscientes el tema de la economía del cuidado. Es decir, parte de la distribución de estas tareas es cómo garantizamos el cuidado colectivo. Cómo nos cuidamos, nuestra integridad física, intelectual, emocional para poder acometer el trabajo revolucionario en las mejores condiciones.

Sin embargo, aunque efectivamente tratamos de distribuir de mejor forma las tareas, sin división intelectual y manual del trabajo, hay tendencias. Hay gente que se siente más afín y cómoda, por ejemplo, con el trabajo fotográfico, y por supuesto creamos también condiciones para que sea un buen fotógrafo.

¿Existe una relación entre el trabajo en Tatuy y los otros empleos que los miembros tienen?
Esa es otra cuestión interesante. Por ejemplo yo (Juan) actualmente soy profesor de economía política de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Esa tarea me la encomendó Tatuy, de organizar el programa de estudios y ser profesor. Es decir, parte de mi responsabilidad en Tatuy es también abordar esos espacios universitarios. De igual modo hay otro compañero que dirige la coordinación de audiovisuales de Unearte.

Entonces por ejemplo Tatuy tiene incidencia en esa área, que nos permite definir contenidos, metodologías, programas comunitarios. Hemos logrado ampliar nuestro rango de acción como canal, llegar a nuevos espacios de lucha. O sea, nuestro impacto no es solamente en producción de audiovisuales sino también en esos espacios, como las aulas de clase, donde podemos socializar parte de los conocimientos de los procesos formativos que en Tatuy se están generando.

En términos prácticos, ¿cómo es que se decide que contenidos se van a producir, o cómo se reparten las tareas en cada proyecto?

Nosotros todos los eneros nos encerramos aquí, a veces de forma exagerada. Eso ha sido parte del aprendizaje nuestro, por veces llegábamos a la mitad del año aún elaborando el plan! Pero en los últimos años hemos sido mucho más disciplinados y precisos con la construcción del plan anual. Entonces los eneros nos sentamos y discutimos. Hacemos un balance político general del año anterior y hacemos un análisis prospectivo: ¿qué esperamos que ocurra en el año que empieza?

En función de eso hacemos un análisis político de la realidad, desde el punto de vista de las relaciones políticas, del punto de vista de la subjetividad popular, y a partir de ahí empezamos a pensar las líneas de producción. Además de evaluar las producciones anteriores, que impacto tuvieron, cuales siguen, cuales se quedan, cuales hay que reeditar, y en función de ese plan trazamos nuestra política editorial de ese año. Esta política, asu vez debe estar ajustada a un documento editorial que es fundacional de Tatuy, donde están las líneas gruesas de nuestra misión.

No hay cómo no preguntar: ¿de dónde surge la idea de “Chávez Radical”?

Primero partimos del hecho de que Tatuy y el conjunto de sus militantes somos hijos e hijas políticos de Chávez. Nuestra militancia, nuestro proceso de maduración política, salvo dos compañeros más viejos, surgen con Chávez. Lo que pasa es que a primera vista Chávez parece una figura ideológicamente ecléctica, que da para todo, un día reuniéndose con empresarios, pero al día siguiente expropiando una empresa. Entonces aparentemente es una figura contradictoria.

Pero nosotros ahí tenemos una lectura y una apreciación, que expusimos en un artículo que explicaba nuestra visión de “Chávez Radical”, que es que esencialmente la tendencia política de Chávez fue una tendencia hacia la radicalización. Y eso no excluye la posibilidad de que en momentos Chávez tuvo que replegarse, hacer alianzas tácticas, sentarse a negociar para evitar conflictos con factores de poder con los cuales no podía enfrentarse todavía. Sin embargo la tendencia política de Chávez fue siempre hacia la radicalización.

De hecho esta trayectoria de radicalización es el tema del capítulo más reciente. Chávez empezó su proyecto convencido de la posibilidad del capitalismo humano, de la tercera vía. Pero después del golpe de estado del 2002, y después de las agresiones que sufrimos por parte del imperio norteamericano, Chávez dice “me veo obligado a decretar el carácter anti imperialista de la revolución”. Y luego de eso, frente a la dinámica de lucha de clases que enfrentamos en la realidad política venezolana, él ve la necesidad de definir el rumbo, y el proceso más cercano o factible, en aras del bienestar de nuestro pueblo, era el socialismo. Entonces siempre fue un camino de radicalización. Uno ve los discursos de Chávez, justo antes de enfermarse, y son los discursos más claros, más profundos, más radicales y más revolucionarios.

¿Y entonces cuál es el objetivo de esta serie?

Sencillamente, rescatar y retratar a ese Chávez en proceso de radicalización, a ese Chávez radical, que es desde nuestro punto de vista el Chávez auténtico. El radicalismo de Chávez no es un atributo o un accesorio, es inmanente, inherente a la figura de Chávez y a su proyecto político. En ese sentido era Chávez. Entonces es un homenaje a Chávez, el “Chávez Radical”, y además es una herramienta de lucha nuestra, porque eso nos permite participar en la batalla ideológica de la Revolución Bolivariana teniendo como punto de partida el pensamiento y el legado de Chávez.

En el contexto actual, de guerra económica y agresión imperialista, hay un debate sobre cuál debe ser el planteamiento de los medios con respecto a la crítica. ¿Cómo es que Tatuy se posiciona, por un lado, con la necesidad de mantenernos críticos, y por otro con la tendencia natural de cerrar filas?

Nosotros tenemos claro que hay dos enemigos dentro de toda revolución. El enemigo franco, abierto, que empieza con el imperio norteamericano en este caso y las derechas capitalistas tradicionales. La burguesía, como clase social, es el enemigo histórico, clásico, franco, abierto, evidente. Pero hay otro enemigo, propio de todo proceso revolucionario que emerge de sus entrañas, que Chávez lo comparaba con el gatopardismo, esta figura literaria del gatopardo (1), que es lo que nosotros denominamos el reformismo.

Tatuy considera que la revolución venezolana tiene dos enemigos esenciales, el imperialismo y la burguesía nacional por un lado, y el reformismo por otro. Son dos frentes de lucha permanentes, el chavismo no se escapa a eso. El chavismo afortunadamente no es una masa homogénea, obediente. Es un espacio conflictivo, donde se expresan múltiples visiones, al final un espacio de lucha de clases. Entonces nosotros primero reconocemos que toda la revolución en Venezuela de aquí por delante pasa por el chavismo. Eso es uno de los grandes legados de Chávez, que dejó una masa crítica que aceptó el socialismo como proyecto histórico, de emancipación. Esto es algo considerable.

Entonces nosotros nos insertamos dentro de ese espacio de lucha. Somos chavistas y consideramos que ahí adentro hay que dar la batalla, y que ahí adentro hay sectores reformistas, sectores capitalistas, sectores revolucionarios populares, y que la lucha hay que darla por conquistar la hegemonía del chavismo, por conquistar la subjetividad del chavismo. Y esa es la batalla que nosotros asumimos. Asumimos críticamente la construcción política revolucionaria, pero dentro del chavismo, sin ninguna duda.

Notas

(1) La expresión “gatopardismo” en política hace referencia a la frase “cambiar todo para que nada cambie” de un personaje de la obra El Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, más tarde adaptada al cine. En un contexto revolucionario, esta referencia se dirige a los que buscan hacer apenas cambios superficiales, manteniendo las estructuras de poder existentes.

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