lunes, 25 de abril de 2016

Solidaridad entre los pueblos



En Mesoamérica y en Latinoamérica hay una lucha que puede convocar a la hermandad, solidaridad y unidad en favor de los pueblos que se resisten a que les arrebaten los bienes naturales que representan la existencia justamente de la humanidad misma.

Son muchas las empresas transnacionales que ven en nuestros territorios la oportunidad de saquearlas llevándose sus riquezas y condenándoles al destierro, al desplazamiento y a su desaparición. Uno de esos bienes apetecidos es el agua que buscan utilizarla para la producción de energía y así poder echar andar la maquinaria del desarrollo que arrasa contra las mayorías y beneficia a una minoría como lógicamente ocurre con este sistema capitalista.

Es cierto que las comunidades y los pueblos se resisten y levantan sus voces en contra del despojo. Aquí surgen las amenazas, los acechos, la criminalización para apagar esas voces y en el peor de los casos, esas voces disonantes contra el sistema son calladas a punta de bala como ocurrió en Honduras con el asesinato de Berta Cáceres, la niña protectora de los ríos.

“La guardiana de los ríos” no sólo luchaba y defendía los ríos como tal, también defendía los bosques y la madre tierra, y con ella defendía la existencia de los pueblos indígenas lencas como una población sujeta de derechos. Así como Berta hay muchos otros casos que están viviendo los defensores de la madre tierra que les toca enfrentarse a todos los proyectos transnacionales que solo generan muerte y dolor a las comunidades más empobrecidas y desposeídas de nuestros países.

Tomando en cuenta que la criminalización, persecución y asesinatos de los que defienden la vida no solo es en Honduras sino en Mesoamérica y en Latinoamérica, ese debe ser el punto de partida para buscar esa unidad, esa solidaridad internacional que ayude a derrumbar los muros de la impunidad.

Encuentros como el que se desarrolló en Honduras en favor de la justicia para Berta Cáceres y para el pueblo indígena lenca, son necesarios y urgentes para avanzar en la construcción de esos lazos de unidad y de lucha, una tarea urgente porque el sistema aprieta y amenaza con ahogar las voces disonantes.

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