sábado, 16 de abril de 2016

Policía militar para largo rato



Se confirma un secreto a voces, la Policía Nacional está controlada por el crimen organizado o que la policía es la principal banda del crimen organizado. Han salido pruebas que la cúpula policial asesinó a su compañero Arístides González en diciembre de 2009 por encargo de un narco de Colón. También han salido datos que confirman que fue la policía quien asesinó a Alfredo Landaverde y al fiscal Orlan Chávez.

Estos hechos son apenas la punta de lanza de las decenas de denuncias y testimonios sobre las acciones criminales de la policía. En la última década la policía se convirtió en el principal brazo armado del crimen organizado. Es parte de nuestra cotidianidad escuchar o leer datos sobre policías dando servicios de sicariato, policías protegiendo a jefes de maras, policías cobrando extorsión, policías recibiendo dinero por dejar vender drogas.

El dato objetivo es que la Policía Nacional es el crimen organizado de Honduras, pero no es menos cierto, que Juan Orlando Hernández está muy interesado en tener su propia policía, que le dé seguridad a su proyecto continuista. Son sospechosas las palabras del Presidente ante el descalabro policial, y citamos “solo tenemos dos caminos: cerrar la Policía Nacional y crear una nueva policía”. Y la sospechas aumentan porque justo cuando salen a la luz pública la actividad criminal de la cúpula policial, en el Congreso Nacional se está discutiendo un proyecto de ley para crear un nuevo ente policial.

La necesidad de seguridad de la gente se junta con el hambre de poder de Juan Orlando Hernández. En casa de gobierno saben que nadie en su sano juicio va a salir en defensa de la policía actual, y que nadie se va a oponer a la iniciativa de una nueva Policía. Lo perverso es convertir el clamor social de tener seguridad en una oportunidad para Juan Orlando Hernández de crear la pieza que le falta en el tablero reeleccionista, una policía constitucional de su confianza.

Sin espacio a dudas, en este paisito no hay datos sueltos, todo está relacionado, y todos los datos apuntan a que avanzamos en la reelección de Juan Orlando Hernández. El señor está alcanzando el brazo armado de su confianza y sigue su proyecto continuista sin variar el guion, incluyendo las bendiciones gringas y religiosas.

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