jueves, 28 de abril de 2016

Defensores de DDHH en peligro ante el llamado del Río Gualcarque



Por Sandra Rodríguez 

“El Gualcarque nos ha llamado, así como los demás que están seriamente amenazados. Debemos acudir”.

Pobladores aledaños al Río Gualcarque, esperaban con piedras y machetes a los y las defensoras de Derechos Humanos que asistieron al Encuentro Internacional de los Pueblos "Berta Cáceres Vive", durante el 13 y 14 abril en Tegucigalpa, concluyendo el viernes 15 con una movilización al departamento de Intibucá, en el noroccidente de Honduras.
Para ese despliegue multitudinario se dispuso veinte autobuses, que hicieron un  trayecto dura cinco horas por un camino poco conocido por la mayoría, las calles son estrechas y partes sin pavimento, el objetivo era llegar al Río Sagrado, en el que descansan los espíritus de las niñas, según la cosmovisión indígena Lenca, grupo originario de mayor número de personas en Honduras, y afiliados al Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, COPINH, que coordinaba Berta Cáceres Flores, asesinada el pasado 2 de marzo en horas de la noche, en su casa de habitación, en ciudad de La Esperanza.
Ella defendía los bienes comunes, siendo de sus más grandes luchas, la defensa del Río Gualcarque, ante una transnacional china, que hace un par de años sacó su maquinaria de allí, debido a la oposición del COPINH, y la sangre derramada de otros defensores indígenas, pero quedó una empresa hondureña que permanece en la zona de territorios ancestrales.
Llegamos al Río Gualcarque, sin armas, sin amenazar ni correr a nadie, sino para hacer una ceremonia indígena en memoria de la compañera Berta Cáceres, y mucha gente de diferentes países del mundo bañaron en sus corrientes de agua, por las que ella ofrendó su vida, dijo Patricia Equigure, defensora de DDHH de la Red de El Paraíso que acompaña el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH.
Patricia estuvo en el Encuentro Internacional de los Pueblos “Berta Cáceres Vive” de modo que ir al Gualcarque era parte fundamental, sin embargo al igual que ella, todos y todas viajaron sin las medidas de seguridad adecuadas, sin resguardos ni comisiones de apoyo, en un trayecto con policías que en determinado lugar abordaron los autobuses, registraron a las personas y los vehículos, pero no hicieron nada contra un grupo de vecinos que estaban armados con machetes y piedras, manifestando molestia por la presencia de los visitantes.
Aunque la situación fue incómoda, sentimos miedo e indefensión porque los hombres hacían sonar sus machetes y nos decían "váyanse ustedes no son de aquí" recuerda la miembro de la Red de Defensores/as y Comunicadores/as sociales de El Paraíso, Patricia Eguigure.

Según la policía el hecho que anden armados con machetes es porque se sienten amenazados por personas extrañas a estos lugares.
“Íbamos completamente indefensos, al llegar allá vimos un grupo de jóvenes que gritaban “fuera de aquí” “este es territorio DESA” “salgan de aquí DESA nos mantiene” ustedes porque vienen si no son invitados”, incluso a mí me dijeron “y vos negra ándate que sos de La Ceiba, ya te tenemos bien vista", me pareció extraño ese comentario y llamábamos a la calma a los del grupo, dijo Patricia. DESA es la empresa Desarrollo Energético, SA, a cargo de la construcción de la represa hidroeléctrica “Agua Zarca” en el Río Gualcarque.  
La defensora, continuó con el relato de los hechos, los policías más bien resguardaban la zona, no hicieron nada ante las amenazas de los pobladores, que lanzaron piedras y golpearon a varias personas, entre ellos a Vitalino Álvarez, defensor de DDHH del Bajo Aguán. Los escudos de los policías estaban de frente a nosotros, como que íbamos a atacar, aunque el grupo era mayor, somos personas de paz.
Para llegar al río había que bajar una pendiente, y ante los ataques con piedras, corrimos para ponernos a salvo, pero sin conocer el lugar, algunas personas volvieron a auxiliar a los golpeados con piedras y palos, hubo quienes se lastimaron las piernas y brazos, ya era como las cinco de la tarde, con un clima muy caluroso y cansado, sin embargo corrimos para ponernos a salvo y asegurarnos que estábamos todos y todas. No cargábamos más que botes con agua, relató la defensora en el programa radial del COFADEH “Voces contra El Olvido”.
El llamado es para que haya una mejor organización en un este tipo de eventos, a modo que no se ponga en riesgo la vida de los y las defensoras de DDHH, que se aprovechen las articulaciones para una planificación que cumpla con los objetivos propuestos, en este caso, continuar con la exigencia de justicia para que el asesinato político de Berta Cáceres, a más de 40 días no quede en la impunidad.
El COPINH denunció que el hecho ocurrió en el mismo sitio en el que el 20 de febrero de este año, hombres armados (sicarios y empleados) de DESA, militares y policías quisieron dar muerte a Berta Cáceres. Hecho que fuera denunciado por ella misma y el COPINH en su oportunidad, y que no tuviera respuesta por parte de las autoridades. Once días después de ese atentado la compañera Berta Cáceres sería finalmente asesinada en casa de habitación, según un comunicado.
La muerte de Berta ha sido el quinto asesinato cometido contra personas que hacen oposición a la instalación del Proyecto, cuya presencia en la zona violenta la Constitución de la República, el Convenio OIT 169, el Pacto Internacional de los Derechos económicos Sociales y Culturales, la Convención Internacional para la Prevención y Sanción del Genocidio y el Código Penal de Honduras. Alertó el COPINH, que dirigía Berta Cáceres.

Río Gualcarque, el río por el que luchó, por el que la mataron

Hablar de Berta es también hablar de la líder indígena ganadora del premio Goldman 2015 gracias a su lucha por defender la integridad de su amado Río Gualcarque, lugar sagrado y vital para las comunidades lencas. Sobre ese río quisieron construir una represa. Por ese río han muerto más de una decena de lugareños.
La lucha de Berta por salvar al Gualcarque inició en 2006, cuando dirigentes lencas, población originaria del noroccidente de Honduras y oriente de El Salvador, se acercaron al COPINH a pedir ayuda para frenar la construcción de la represa Agua Zarca.
El proyecto fue aprobado con una concesión inconsulta a la empresa hondureña Desarrollos Energéticos SA, DESA, que inicialmente logró el respaldo de la compañía china Sinohydro, así como de la Corporación Financiera Internacional, CFI, brazo financiero para el sector privado del Banco Mundial.
Desde que conoció del proyecto, Berta inició una revuelta social a nivel nacional e internacional, con protestas públicas y denuncias internacionales, incluida una ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Todas esas actividades frenaron la construcción de la represa a finales de 2013, cuando Sinohydro primero y el Banco Mundial después decidieron retirar su inversión y apoyo.
Sin embargo, los planes de construcción de la represa han seguido adelante con otros financistas y con unas ligeras modificaciones a su diseño original. Es por eso que las hijas de Berta Cáceres han retomado las consignas y actividades de su madre para salvar el río.
“Berta no ha muerto, se nos ha ido físicamente, pero ha dejado sembrada una semillita que ya está germinando en cada una de las comunidades, pero principalmente en sus hijas”, dice Tomás Gómez del COPINH.
Según la tradición lenca en los ríos residen los espíritus femeninos, las mujeres, sus principales guardianas. A Berta Cáceres, la defensora del Gualcarque, la mataron. Tomado de (http://revistafactum.com/9832-2/)


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