jueves, 14 de abril de 2016

Lo que nos hacen los medios



Honduras se convirtió en un país donde hablar de muertes, ver sangre y armas es lo más normal para la población. Los medios saturan, ya no únicamente en sus franjas noticiosas sino en toda su programación este tipo de noticias. El almorzar o cenar mientras se ve muertos en escenas dantescas es algo normal, no hay pudor, todo se ha normalizado.   

Esos medios que dejaron de cubrir el despojo y exclusión que denuncian los pueblos indígenas y garífunas, que estigmatizan a la juventud, que normalizan la muerte y que inundan su pausa publicitaria con anuncios que promueven los logros gubernamental, se han encargado de crear una audiencia pasiva, nada crítica y ansiosa por seguir atrapada en la escena donde mejor aparezca el cuerpo ensangrentado. 

Son esos los medios que tiene una audiencia insensible frente al dolor de las víctimas y los sobrevivientes, ya no cuestionan por qué tantos muertos, ahora están preocupados porque la cámara esté encima del muerto, que se note los tiros o puñaladas que le dieron, la sangre, si lo dejaron en la cuneta, en la calle o en su propia casa.

Los medios paralizaron a una audiencia que poco cuestiona el papel del Estado en la actual situación de seguridad. Por qué no se investigan los crímenes, qué mensajes se deja cuando las muertes quedan en impunidad, quiénes están detrás de los asesinatos, qué papel juegan los agentes de seguridad frente a la violencia.

Si los medios de comunicación son un actor fundamental para las democracias y el garante de los derechos humanos, por qué en Honduras no se pasa de contar muertes y de hacer morbo sobre la forma cómo ocurrieron las muertes, por qué no aportan a que la audiencia analice a profundidad y cuestione las violencias reales y sus promotores. Por qué no desde los medios se forma a la ciudadanía informándoles en manos de quién está la riqueza en el país, quiénes son los responsables de las muertes, pobreza y la desigualdad. Por qué esos medios nos cuentan quiénes son los responsables de promover la corrupción e impunidad que están matando a tantas personas a quienes les niegan sus derechos, por qué esos medios no nos dicen la vedad de verdad.

Esos medios dejarán de repetir mentiras hasta que como ciudadanía exijamos el respeto de los derechos de las audiencias. Que sus programaciones sean el fiel reflejo de los problemas y realidades de las comunidades y su gente, hasta que la gente entienda que los medios son un bien al servicio de la mayoría  y no la plataforma donde impulsar sus otros negocios, puede ser que las cosas comiencen a cambiar.

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