miércoles, 27 de abril de 2011

Una educación para la refundación


 Revistazo.com

El boletín Zorzal en su edición número 18 hace un análisis de la recién aprobada Ley de Fortalecimiento a la Educación Pública y a la Participación Comunitaria, de la situación educacional en Honduras y de cómo los gobernantes deben apostarle a un giro en la administración de ese sector tan importante para el país, en el marco del proceso refundacional.

Zorzal es la publicación hecha por la plataforma de organizaciones de la zona del occidente del país: el Organismo Cristiano de Desarrollo Integral de Honduras –OCDIH-, Cáritas, Comité de Acción Social Menonita –CASM-, Radio Santa Rosa y a la que se suma Revistazo.com.
La iniciativa de estas organizaciones, surgió en el mes de junio del 2010. Desde entonces y con el objetivo de generar espacios de interacción participativa y política y fortalecer a la ciudadanía activa, 18 publicaciones del boletín Zorzal se han hecho.

A continuación el texto íntegro de la más reciente publicación intitulada “Una Educación para la Refundación”.

A continuación el texto íntegro: 
La Ley de Fortalecimiento a la Educación Pública y a la Participación Comunitaria, aprobada la pasada semana por el Congreso Nacional, en contra de la opinión pública generalizada en el país, carece de un mínimo contenido doctrinal y ético que requiere la realidad hondureña.

Es más, los objetivos de dicha norma no justifican la innecesaria represión sangrienta contra el magisterio, padres de familia y estudiantes movilizados, ni el caldeo de odio entre hondureños, mucho menos el asesinato impune de una de las maestras movilizadas. ¿Cómo explicar este empecinamiento irreflexivo para imponer una norma a sangre y fuego?

Esta norma educativa no es más que una legalización más de las recetas económicas del FMI y BM, en el marco del Programa de Ajuste Estructural, para desarticular a la organización magisterial, reducir el gasto público y ampliar las compuertas a la inversión privada en la educación. Lo mismo ocurre en Chile, Inglaterra, Grecia, Italia y muchos otros países. Esta ley forma parte del paquete de normas educativas que ya están agendadas en el Congreso Nacional.

¿Y los problemas educativos de fondo? 
En un país como Honduras, ¿cómo una ley educativa puede obviar la carencia de valores éticos, como el respeto a la vida, la honestidad, la interculturalidad, la solidaridad, el amor propio, la equidad de género, el respeto a la Madre Tierra, etc.? ¿Acaso no estamos asediados por el sicariato y las matanzas diarias? ¿Acaso no somos el país más corrupto de Centro América? ¿Por qué olvidar que vergonzosamente formamos parte del Triángulo Norte de la Muerte, infestado por el narcotráfico? ¿Acaso no somos un país racista y fundamentalista que desprecia a sus raíces indígenas, rechaza todo lo que no sea cristiano y añora todo lo foráneo? ¿No son los efectos del cambio climático una dolorosa realidad en el país?

¿Acaso no asesinamos a las mujeres y a los homosexuales tan sólo por ser mujeres y homosexuales? ¿Acaso jóvenes y adultos no vivimos avergonzados de ser hondureños, a la espera de la primera oportunidad para huir del país? La dignidad y la soberanía hondureña han sido, y son violadas, permanentemente por la prepotencia norteamericana. Con esta vergüenza nacemos, crecemos y morimos en Honduras ¿Por qué no atrevernos a superar esta histórica maldición mediante una educación liberadora?

Padecemos una esquizofrenia moral y cultural. Piadosos cristianos de fines de semana en los templos, pero cómplices pasivos o activos de la injusticia, represión y muerte que los patrones legalizaron en el país. El sistema nos educó, no sólo para ser pasivos e indiferentes con nuestro sufrimiento, sino para reproducir la “moral” de la muerte y los deseos egoístas de los patrones en nuestra vida cotidiana. ¿Por qué no intentar una educación descolonizadora?

Pero nada de esto importó a los escribidores de las leyes nacionales a cambio de un manojo de dólares con olor a sangre. Dóciles al FMI, BM y BID, deciden en 15 minutos las maldiciones más brutales y permanentes para su pueblo. Irresponsables “Padres” de la Patria.

Hacia una educación liberada y descolonizadora 
Vivimos soñando con lo que no somos (ni seremos nunca) y escupiendo a lo que somos. Nos enseñaron respuestas de memoria, pero no nos inculcaron el pensamiento crítico, la duda, la sospecha. Las escuelas y las universidades forman profesionales satisfechos con lo que saben, adiestrados para competir, más no para cooperar.

Nos educaron (formatearon) la mente, el espíritu y el corazón para la resignación fatalista. Y, para reprimir cualquier asomo de duda o sospecha, nos inculcaron la confianza ciega en un dios que no admite sospechas, ni mucho menos cambios estructurales. Así, nos mantienen dormidos en la Edad Media, cuando el mundo transcurre en el siglo XXI.
Por eso, en el marco del proceso refundacional, la revolución educativa es fundamental. Una refundación sin una educación liberadora, intercultural y descolonizadora, es y será como construir una casa bonita, pero sin habitantes. He aquí, la razón del por qué la agenda pendiente educativa no es sólo asunto de maestros y estudiantes, sino de toda la hondureñidad que sueña con un país diferente.

Lectores opinan 
¿Cómo debería ser la educación en la nueva Honduras?
Después de analizar la situación actual de la educación, nos damos cuenta que viene afectando a los y las docentes, padres, madres alum-nos y alumnas de todo el país.

Podría decir que es necesario hablar con mucha franqueza y que la misma debe ser más avanzada, analítica, laica, por supuesto. Con oportunidad para todos y todas.

Como docentes, que haya más compromiso por parte nuestra, decididos a involucrarnos más en capacitaciones, como también lograr un mejor proceso enseñanza-aprendizaje con la participación y colaboración de padres de familia. (Prof. Dilcia Cantarero, Copán)

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